DE NOTICIAS INESPERADAS Y PLANES DESCABELLADOS

Cuando Narcissa Black vio llegar a su dragón sosteniendo con firmeza a la hija de muggles se quedó boquiabierta y no porque su hijo tuviese tantas consideraciones con la joven, eso le importaba bastante poco a decir verdad sino porque la castaña se encontraba bastante lastimada. Se preguntó cómo sería posible que la amiga de Harry Potter se encontrara en ese estado y que el mismo Draco fuese quien la estuviera ayudando.

De inmediato los elfos de la casa ayudaron al joven a curar a la mujer. Hermione se limitó a guardar silencio. Estaba en contra de la esclavitud de los elfos domésticos y pensó que hablaría con el rubio más adelante, pero por el momento solo dejó que la ayudaran con sus heridas. La madre de Draco le ofreció un poco de té mientras Draco conversaba acaloradamente con Swan en la habitación contigua.

—¡Quiero que pague, Swan! ¿Cuento contigo?

—Sabes que cuentas conmigo, Draco —aseguró el hombre—. Pero debes calmarte justo ahora, tú actitud no ayudará en nada a la señora Weasley.

—Granger, Swan. GRANGER. No lo olvides.

—A la señora Granger... —corrigió el hombre en un suspiro.

Draco respiró hondo y cerró los ojos por un momento, realmente el abogado tenía razón. Hermione no necesitaba verlo tan alterado, además, la castaña se encontraba más preocupada por Ginny que por ella misma y Draco quería complacerla yendo de inmediato a donde la pelirroja se encontraba. De tanto pensar el estómago ya le dolía. Su madre era la más interesada en encontrar a Ginny, solo esperaba que la mujer no fuese a cometer una locura. Hermione sufriría mucho al presenciar un enfrentamiento entre su mejor amiga y su madre, y Draco sufriría junto a ella.

Draco aún creía en Ginny y realmente esperaba no haberse equivocado al apoyarla. Deseaba saber cuál había sido el motivo lo suficientemente poderoso para que la menor de los Weasley abandonara a su padre, el hombre al que juraba amar y por el que dijo que lucharía.

—¿Todo en orden? —Cuestionó en el tono más normal posible cuando regresó junto a las mujeres más importantes de su vida.

Narcissa asintió al tiempo que dejaba la taza de té tan llena como al comienzo sobre la mesa cercana.

—Insiste en que nos vayamos pronto.

—Estoy bien —aseguró poniéndose de pie con algo de brusquedad—. Agradezco todas sus atenciones, Naricssa... de verdad, pero... debemos irnos ahora.

El tono suplicante y la mirada triste de la mujer calaron el corazón de Draco quien asintió de inmediato.

—De acuerdo, llévanos con Ginny.

Ginny tenía bastantes días sin noticias de su mejor amiga. Las cosas con su hermano sí que empeoraban cada día más. Así que entendía la situación y trataba de no dar lata a la mujer, y hacer todo lo que ella le ordenó como médico. Sin embargo, el embarazo de Ginny no era fácil. Recién había salido de los primeros tres meses y al parecer la amenaza de aborto ya no existía. Ella esperaba salir bien de todo aquello porque realmente quería tener a ese bebé. Ella amaba a Lucius Malfoy con cada parte de su ser y lo que la mantenía firme y de pie era el fruto de su amor, aquel hijo por el que ella lo estaba dando todo.

Mientras el padre de su bebé estuviera vivo... ella podría respirar tranquila.

Bebió la cápsula correspondiente junto a un batido alto en proteínas que Hermione le dejó y se dispuso a ir hacia la sala para ver algo de televisión. Por el momento quería olvidarse un poco de los problemas y centrarse en su embarazo, el cual ya se notaba. Sí que sería un bebé grande. La pequeña curva resaltaba en el cuerpo esbelto de Ginny, quien mostraba un rostro algo más rellenito para gusto de su mejor amiga, pues con todos los problemas de Lucius y Harry había desmejorado bastante, pero siguiendo un buen régimen de alimentación y tomando todo cuanto Hermione ordenó, se recuperaba bastante bien.

Apenas tomaba asiento cuando escuchó que llamaron a la puerta en la clave que únicamente Hermione conocía. Sabía que en cualquier momento la castaña llegaría con el menor de los Malfoy, ella sabría el momento oportuno, un momento donde Ron no pudiera seguirlos, sin embargo no pensó que fuese en ese preciso día. Dio un largo trago a su batido y lo dejó en la mesita de centro, para finalmente caminar hacia la puerta y abrirle a los recién llegados. Días atrás había pensado ocultar su pequeña barriga para no soltarle la noticia a Draco de golpe, pero ahora parecía bueno abrirle justo como iba vestida: con una pijama azul marino, su pelo suelo y algo revuelto, y sus pantuflas rosadas. Si el hombre notaba la diferencia en Ginny, cosa increíble en un hombre, sería menos difícil contarle todo.

—Voy, voy.

Abrió la puerta sin esperar lo que encontraría allí. Joder... ¿Pero qué demonios era aquello? ¿Qué coño hacía Narcissa Black ahí? ¿Y quién era aquel hombre? Por instinto Ginny se llevó una mano a su vientre y retrocedió, tuvo ganas de matar a la castaña, a quien hasta ese instante no le había prestado la debida atención.

—¿Qué significa esto, Hermione? ¡Nadie más debía enterarse!

—Ginny, por favor...

La pelirroja entonces sí que miró a su cuñada y separó los labios en un claro gesto de sorpresa. ¿Hermione se encontraba herida?

—Joder, Hermione... —murmuró visiblemente preocupada acercándose hasta la mujer—. ¿Qué ha pasado? Hermione... ven, pasa.

Los ojos de la castaña se humedecieron de nueva cuenta e hizo acopio de todo su valor para no llorar frente a su mejor amiga. Narcissa Malfoy, Draco y Swan ingresaron detrás de las chicas manteniéndose en silencio.

—Fue tu hermano... Ya no puedo estar más con él, Ginny. Lo lamento... lo intenté.

Los ojos de Ginny se llenaron de lágrimas y abrazó a su amiga del alma con todas sus fuerzas cerrando los ojos en medio de aquel encuentro.

—Lo siento tanto, Hermione... Siento no poder protegerte, perdóname.

—No digas eso...

—Es mi hermano, fue mi hermano quien te ha lastimado... Perdóname, Hermione.

—No, Ginny... —murmuró la castaña observando a su amiga con una cálida sonrisa, triste pero cálida—. Él también te ha lastimado mucho, ¿recuerdas? No tengo nada qué perdonar.

Las lágrimas bajaban por las mejillas de la pelirroja sin que pudiese evitarlo. Se secó como pudo con el dorso de su mano y entonces miró a los recién llegados. Por un instante Draco pudo sentir que la joven más que enojo... sentía miedo.

—Hermione...

—Está bien, Ginny... Ellos pueden ayudarnos.

—Hermione...

—No, no —intervino Draco acercándose poco a poco hasta la pelirroja—, Ginny de verdad. Estamos aquí para ayudarte... Yo creo en ti, ¿sabes? Estamos aquí porque queremos escuchar tu versión... queremos darte nuestro apoyo.

—Solo te necesitaba a ti, Draco...

—Nos necesitas a todos.

Los ojos de todos se posaron en la ex esposa de Lucius Malfoy, quien habló en aquel instante. Draco observó a su madre confundido, ¿acaso aquellas eran... lágrimas? ¿Cómo era posible que la mujer que deseaba la cabeza de Ginny Weasley estuviese a punto de llorar?

—Pero madre...

—¿Por qué no me buscaste, cariño? —Cuestionó con voz maternal, una que Draco no le había escuchado en mucho tiempo, al tiempo que tomaba las manos de la pelirroja de forma dulce mirándola a los ojos—. Yo... nosotros... nosotros pudimos protegerte. Lucius...

—No —la detuvo Ginny sin rechazar el contacto—. No puede saberlo, Narcissa.

Narcissa Black sonrió tristemente y observó el abultado vientre de la joven.

—Así que esta era tu razón... Es una razón bastante poderosa, sí... Debo admitir que temía que se tratara de algo estúpido, venía dispuesta a matarte, ¿sabes?

Ginny rio suavemente negando un poco.

—Yo amo a Lucius Malfoy con todo mi corazón, Narcissa.

—Ahora lo sé.

Draco observó aquel cuadro visiblemente confundido.

—¿Alguien quiere explicarme lo que sucede aquí?

—¿Acaso no puedes verlo, dragón? —Preguntó Narcissa señalando a Ginny—. Mírala bien... ¿ves algo distinto en ella?

Para ayudarlo, Ginny posó una de sus manos sobre la curva de su vientre y sonrió dulcemente al hermano mayor de su bebé, el hijo del hombre que amaba. Los ojos de Draco se abrieron ante la sorpresa, al igual que los del abogado.

—Oh, no...

—Oh sí... —sonrió Ginny desde su lugar—. El gran Draco Malfoy está esperando un hermano.

Sin saber cómo actuar Draco soltó una nerviosa carcajada y se llevó ambas manos al rostro sin poder creer lo que veía y escuchaba. ¿Él? ¿Un hermano? ¡La vida sí que era graciosa! Estaba demasiado grande para tener un hermano, pero era así... Su padre, un hombre maduro, había dejado embarazada a la menor de los Weasley, a la ex novia del niño que vivió. ¿De qué se trataba todo? Sí que parecía una novela muggle llena de drama.

—¿Pero qué carajos...?

La voz del joven Malfoy se fue extinguiendo poco a poco y dio gracias a Salazar Slytherin de estar de pie frente a un pequeño sofá o se habría desplomado dolorosamente sobre el suelo. Hermione no pudo evitar reír de forma suave al ver a Draco tan contrariado. El rubio se desplomó en el pequeño sofá y miró a las mujeres frente a él sin dar crédito a la sonrisa de Narcissa y a la forma en que Ginny tocaba su vientre.

—Tendrás un pequeño mini tú —sonrió la castaña bastante divertida. Aún tenía el rostro algo húmedo, pero se notaba mejor.

—No sé si estoy listo para eso... —murmuró Draco parpadeando confundido—. Osea, ¿otro Malfoy en la familia?

—Lamento que no seas el único, cariño —se unió a la burla su propia madre riendo también con diversión.

—¡Mamá!

Ginny se unió a la suave risa de las otras dos mujeres y se estiró para tomar la mano del hijo del hombre que amaba.

—Jamás pensé que diría esto... es decir, esto es algo de locos, ¿no crees? Lo que quiero decir es que... nunca pensé que te diría que... —la pelirroja tomó aire—, que serás el mejor hermano del mundo. Me siento bastante feliz... porque si algo llegara a sucederme, con toda la confianza del mundo dejaría a mi hijo aquí porque sé que tendrá un gran hermano.

Aunque las palabras de Ginny fueron dulces e hincharon de orgullo el corazón del rubio, se apresuró a negar al tiempo que apretaba la mano de la pelirroja sin demasiada brusquedad.

—No te pasará nada, Ginny. Tú siempre estarás con este bebé... y yo me encargaré de verlo crecer. Es decir... —el rubio se notaba bastante nervioso y sonrió levemente— no sé nada sobre tener un hermano... y menos a mi edad, sin embargo, aunque me resulta extraño... demasiado, sé que querré mucho a este niño. Por cierto, ¿cómo sabes que es un niño?

Hermione se encogió de hombros cuando la mirada del rubio se posó sobre ella.

—A mí ni me mires, yo no conozco el sexo del niño. Recientemente Ginny salió de la etapa difícil de su embarazo, pero se niega a que le haga el examen.

—Será niño, lo siento aquí, en el corazón.

Narcissa Black suspiró contenta y abrazó a la joven de forma superficial. Se notaba que no era demasiado expresiva con la gente que no sentía cercanía.

—Entonces tendremos un nuevo Malfoy en la familia, niña.

—Un Malfoy Weasley... —suspiró la pelirroja y justo en ese instante recordó el porqué necesitaba hablar con Draco—. Pero bueno —carraspeó en un intento de llamar la atención de todos los presentes, hasta ahora el hombre que acompañaba a Draco y a Narcissa permanecía en silencio de pie junto a la puerta—. Creo que es necesario que pasemos a lo que les tiene aquí... realmente necesitaba tu ayuda, Draco, pero como dice Hermione... quizá nos venga bien un par de manos extras.

—Te presento a Edward Swan —se apresuró Draco levantándose para ir hacia el hombre y guiarlo hasta donde Ginny se encontraba. El abogado saludó con una seca cabezada.

—Un placer, señorita Weasley.

Si a los presentes la palabra "señorita" les pareció fuera de lugar para Ginny no llegaron a decir nada. Realmente la pelirroja seguía luciendo demasiado joven y vestida de aquella forma tan cómoda resultaba difícil de creer que en su vientre albergara a un futuro Malfoy.

—El placer es mío, señor Swan.

—Es el abogado de la familia Malfoy Black y antes de que lo menciones, no debes preocuparte por nada. Swan es un gran amigo de mi madre y sé que nunca la defraudaría.

—Eso es cierto, querida. Edward ha sido mi amigo durante años y confiamos ciegamente en él.

—Gracias, Draco. Narcissa. En verdad agradezco sus palabras —sonrió ligeramente el hombre—. Mi lealtad como bien escucha es para la familia Malfoy Black, para todos y cada uno sus miembros, y el ayudar a Draco y a Narcissa me hace muy feliz. Así que cuente conmigo, señorita Weasley.

—Muchísimas gracias, licenciado.

—Tengo entendido que también es abogada, ¿cierto?

—Lo soy, sin embargo me encuentro un tanto... atada de manos por el momento. Imagino que está al tanto de mi ex relación con Harry Potter.

—Lo estoy, es decir, todo el mundo mágico estaba al tanto de ella y de no ser por la familia Malfoy, pensaría que siguen juntos.

—Fuimos bastantes discretos en ello, ahora me arrepiento. Quizá si hubiese hecho estallar la bomba en grande no estaría padeciendo al estúpido de Harry —suspiró cansada. Hermione se paró tras ella y apretó uno de sus hombros.

—Tranquila, Gin... realmente no sabías hasta dónde sería capaz de llegar Harry.

—Licenciado —continuó la pelirroja—. Hermione se encuentra casada con mi hermano, Ronald Weasley, y nada me haría más feliz que ser yo quien los divorciara, sin embargo, repito, ahora no me encuentro en condiciones de hacerlo... Tomen asiento, por favor. Les hablaré de la situación.

El abogado tomó asiento en uno de los sofás junto a Narcissa y Draco jaló una silla del comedor para sentarse junto a Hermione, quien se sentó junto a la pelirroja. De esta forma cuando todos estuvieron sentados observando de forma bastante curiosa a la embarazada, Ginny empezó.

—Por distintas razones, de formas diversas y a tiempos desiguales, todos están enterados de la relación que tuve con Lucius. ¿Cierto?

Todos los presentes asintieron.

—También están enterados de la relación de años que tuve con Harry Potter y el apego que éste tiene con mi familia. A su vez, sé que saben que Hermione no es solamente mi mejor amiga sino mi cuñada, pues es la esposa de mi hermano.

Draco apretó los puños en aquel momento y respiró hondo. Hermione le dejó un suave golpe en la pierna como si con eso pudiese calmarlo. Ginny lo vio todo.

—La relación con Lucius no es reciente. Realmente comenzamos a salir casi desde que ingresé a Malfoy Corp., sin embargo, lo que había entre nosotros no tenía un nombre. Con el paso de los meses una cosa llevó a otra y bueno, aceptamos que nos habíamos enamorado. Fue algo... difícil, sí... bastante difícil. Nuestra historia es muy complicada... crecí en una familia donde el apellido Malfoy estaba dentro de la gente non grata, crecí con un padre que durante años fue humillado por Lucius Malfoy y su hijo. Toda mi familia, a decir verdad.

En aquel punto Draco pareció querer disculparse, pero Ginny alzó la mano evitando así que el rubio hablara. No estaba quejándose, solo quería recapitular un poco la historia que tenía allí a seres tan diferentes tratando de luchar por una misma causa.

—Lucius, por su parte, humilló a mi padre por años... y odió a mi familia con tanta fuerza que incluso trató de matarme durante mi paso por Hogwarts. Es realmente curioso... como dos personas de mundos tan diferentes y con una historia tan intensa... terminaron juntas y enamoradas. Sin mencionar el tema de la edad —sonrió de lado aunque sus ojos estaban ligeramente húmedos—. Cuando acepté que estaba enamorada de Lucius Malfoy, caí en la cuenta de que mi familia nunca aceptaría tal relación... y aunque pude imaginar el caos que esto traería a mi vida, muy dentro de mí tenía una voz... un susurro de esperanza que me decía: Vamos, no puede ser tan malo. Tú familia te ama y solo quiere lo mejor para ti. Realmente quise escuchar a esa voz... Hablábamos de Molly y Arthur Weasley, dos socios importantes de la Orden del Fénix, los que hacían caridad a diario y siempre tenían las puertas abiertas para conocidos y extraños. Los mismos que cuidaron del niño que vivió como si se tratara de su propio hijo. Mis hermanos que durante años me amaron más que a nada por ser la única mujer de la familia... ¿Qué podría salir mal? Hice mi miedo a un lado y traté de vivir mi amor con Lucius sin preocuparme del mundo. Fuimos descuidados, sí. Y ocurrió lo inevitable: el Niño que vivió nos descubrió.

—Yo estuve ahí —intervino Draco—. Tengo bastante presente aquel día.

—Es cierto, Hermione y tú llegaron en el momento oportuno, Harry estaba sacando de sus casillas a Lucius. Después de ese encuentro, Harry reveló todo a Ronald porque me quería de vuelta a su lado... así que buscó el apoyo de mi familia y, claro, se lo dieron. La mala del cuento era yo... —la sonrisa de Ginny era triste, pero no lloraba. Parecía que de tanto llorar por lo mismo ya no le quedaban más lágrimas, o quizá el amor a su hijo y a su padre era más fuerte que cualquier dolor—. Yo era la traidora en la familia. Yo era la zorra, la prostituta barata...

—Ginevra...

—Estoy bien, Narcissa —la tranquilizó—. Solo recordaba un poco de las cosas tan horribles que dijeron. Nunca creí que vería a mi familia de aquella manera... Quisiera odiar únicamente a Harry, pero él no es el único culpable. Yo podría vivir con el odio de Harry, pero nunca con el odio y el desprecio de mi familia. Harry Potter no fue quien me hizo mierda, fue mi familia. los Weasley fueron los que me pisotearon y me partieron en pedazos, fueron ellos quienes protegieron a Harry y me dieron la espalda. Y tuvieron el descaro de decirme que... aún podría enmendar mi camino. Solo necesitaba dejar a Lucius y volver con Harry, le llamaron "tomar el lado de mi familia".

Su risa fue suave, sarcástica y dolorosa.

—Ron no hizo mierda a Hermione, fue mi familia. Los Weasley. Los Weasley fueron los que alentaron la ira de Ron contra Hermione, fueron ellos los que aplaudieron sus hazañas en lugar de defenderla a ella, a la niña que decían amar como su propia hija. Fueron ellos, pero no es contra ellos contra quienes voy ahorita.

Ginny hizo una pausa tratando de coger aire y miró a su cuñada, quien la miró con cariño y decidió ayudarla tomando la palabra.

—Desde que Harry descubrió la relación de Ginny con Lucius, no paró de amenazarla. Incluso después del enfrentamiento en La Madriguera, la casa de los Weasley, la llamó para decirle algo de lo más vil y cruel... algo que a mí Harry ya me había dicho pero no le creí.

—Que me mandaría a Azkaban, igual que a mi padre —escupió Draco molesto.

Narcissa abrió la boca con sorpresa y Swan frunció el entrecejo bastante confundido. Ginny asintió lentamente.

—Así es.

—Pero... eso es imposible —intervino Edward—. El mismo Harry Potter retiró los cargos contra la familia Malfoy y de esa forma los absolvió de toda culpa.

—Yo también lo pensé al principio —respondió la pelirroja—, pero Harry me llamó nuevamente para amenazarme con reabrir el expediente de Lucius Malfoy y no descansar hasta enviarlo a Azkaban... por eso fue que dejé a Lucius.

—Lo hiciste para protegerlo... —murmuró Narcissa Black.

—Lo hice para proteger al padre de mi bebé. Sé lo que piensa, licenciado, y créame que yo también creí que era imposible, pero sabe que aunque sean pocas... si es posible que un expediente que se abre de nuevo pueda enviar a alguien a prisión.

—Necesitaría el apoyo del Ministro de Magia y Hechicería.

Ginny sonrió de forma amplia.

—Oh, no...

—Me temo que sí —suspiró Hermione—. Harry desea convertirse en Ministro y por lo que sabíamos su cargo ya está más que apalabrado, supuestamente solo estaban esperando el momento oportuno para anunciarlo.

—Fue por eso que decidí creerle y proteger a Lucius. Harry nunca quiso ser Ministro, pero siempre ha estado entre los favoritos, sé que aunque no estuviera contemplado para el cargo con solo pedirlo bastaría para que la balanza se inclinara a su favor. Después de todo, villano o no, es el salvador del mundo mágico.

—De cualquier forma... ¿por qué no se lo contaste a mi padre? Él podría haberte ayudado con todo esto.

—Draco, tu padre no tiene miedo de ir a Azkaban... Tu padre no le tiene miedo a Harry ni a nadie. Lo conoces casi tan bien como tu madre, no podría estarse quieto, de inmediato buscaría retar a Harry y a Harry hay que enfrentarlo con algo más de inteligencia.

—Ginny tiene razón, hijo. Tu padre es demasiado posesivo y en extremo explosivo. Si se hubiera enterado que Harry amenazaba a Ginny, sin duda habría ido a hacer un escándalo al Ministerio. Jamás se habría quedado tranquilo.

—Sin mencionar el tema del bebé —intervino Hermione—. Como dice tu madre, Draco, Lucius es bastante posesivo... si se enterara que Ginny esperaba un hijo suyo... se habría empeñado en defenderlos y... bueno, literalmente se habría entregado en bandeja de plata a Harry.

—Como Ministro Harry bien podría haberlo enviado a Azkaban porque atacar a un Ministro, incluso amenazarlo, es una falta grave. Una vez que Lucius estuviese en Azkaban, como Ministro, Harry se encargaría de buscar la manera de dejarlo allí. ¿Y quién podría decir algo contra el salvador del mundo mágico?

—¡Joder...! Tienen toda la razón... Me cuesta aceptarlo, pero creo que haber dejado a mi padre fue lo mejor que pudiste hacer.

—Me dolió mucho hacerlo, Draco, pero creéme... mi corazón se siente tranquilo porque sé que el hombre que amo está libre... Por ello puedo luchar contra Harry, pero sé que no habría sido igual con el padre de mi bebé sufriendo en Azkaban. No tuve opción.

Hermione abrazó a Ginny con fuerza y la pelirroja respondió a aquel abrazo con ternura.

—Les juro que Lucius no es el único que ha sufrido, pero... fue lo mejor que pude hacer.

—Entendemos tu punto, querida. ¿Verdad, Draco?

—Mi madre está en lo cierto, Ginny. Ahora podemos entenderte.

—Cuando dejé a Lucius fui al Ministerio a buscar a Harry y sobre su escritorio tenía el expediente de Lucius, realmente cumplió su amenaza, se estaba preparando para re abrir el caso.

—Hijo de puta —masculló Draco.

—Si el señor Potter se convierte en Ministro no habrá mucho que podamos hacer, señorita Weasley —comentó un preocupado Swan—. ¿Qué le hace pensar que solo con dejar al señor Malfoy él desistirá de sus deseos?

—Harry espera tenerme de vuelta en su vida, así que al dejar a Lucius y acudir a él para contarle la noticia lo que gané fue tiempo. Me aplicó Legeremancia y como mi separación con Lucius fue real... no encontró mentira alguna y eso lo mantuvo quieto por varios días, pensando que buscaría a mi familia y que quizá le pediría perdón.

—Luego cayó en la cuenta de que Ginny había desaparecido —continuó la castaña—. La buscaron en su antigüo departamento y en cada rincón que pudieron, intervinieron mis teléfonos, me prohibieron la comunicación por lechuza y mandaron aurores a cuidarme a San Mungo, justo como si fuera una criminal, todo para dar con el paradero de Ginny.

—Todo esto nos queda bastante claro. Que el cara rajada y la comadreja estúpida son unos hijos de perra nos queda muy claro, Ginny. La pregunta es, ¿qué esperas de nosotros? ¿Cómo podemos ayudarte?

—Tampoco veo muy bien a donde entramos nosotros, querida.

—Swan no me dejará mentir —empezó la pelirroja—. Estuve leyendo todo sobre leyes mágicas, lo relativo al Ministerio de Magia y hechicería, y cuando sin convocar a elecciones se nombre al nuevo Ministro de Magia ya sea por mayoría de votos en el tribunal o por designio directo del anterior Ministro, al momento de la pronunciación puede surgir un oponente.

—Esa ley es bastante vieja y no se ha usado durante décadas —comentó el abogado—, pero sigue vigente. Es cierto. Debe ser en el momento justo del anuncio cuando se postule a mano alzada y frente a la comunidad mágica quien desee competir de forma justa por el cargo.

—Como bien dice, eso no ha pasado en décadas, porque todos respetan los deseos de los Ministros anteriores y el voto del tribunal. Sin embargo, la postulación de Harry no está cimentada más que en el hecho de ser "El Salvador del Mundo Mágico". Dentro de la Ley hay un artículo que de excepción, y dicha excepción se da por "servicios a la nación mágica", que es justo lo que Harry hizo, por eso puede aspirar a ser Ministro pese a su corta edad.

—¿Y bien? ¿Quién demonios se supone que va a oponerse a Harry? ¡Habría que estar loco para hacerlo! ¿Y un loco así de dónde lo sacamos? —Preguntó un estresado Draco Malfoy. No entendía el plan de la pelirroja.

—Esperaba contar conmigo.

—¡¿QUÉ?! ¿Acaso te has vuelto loca? ¿Yo Ministro?

—No, no, no —se apresuró a negar Ginny—. Necesito que me ayudes a convencer a Blaise Zabini de buscar el puesto de Ministro.

—¿Qué?

La sorpresa en la voz de Draco no disminuyó en ningún momento. Ambas ideas eran igual de descabelladas. Incluso si él no estaba en los planes de Ginny, tratar de hablar con Zabini era una idea bastante loca. Sin mencionar que no estaba en muy buenos términos con Pansy.

—Blaise es el único que puede vencer a Harry. Te juro que estuve preparándome para este momento, Draco... Blaise es parte del Ministerio, lleva el mismo tiempo que Harry allí y se encuentra en un departamento con el mismo nivel de importancia. Además es una serpiente con el orgullo y la arrogancia de Salazar, justo como tú. Las familias más importantes, nobles y poderosas van a darle su apoyo. Sin mencionar que antes y después de la guerra siempre fue más consciente y humano que otros Slytherin's.

—Blaise podría ser un buen ministro, Draco.

—Pero, ¿acaso Blaise no tiene la misma edad de Harry y Draco? —Preguntó Narcissa—. Blaise no ha brindado servicios invaluables a la Nación, ¿cómo podría postularse?

—Creo que conozco el punto de la señorita Weasley —habló nuevamente el abogado haciendo que todos lo miraran—. Si mal no recuerdo hay una parte dentro de la ley... que dice que la persona que se oponga al nombramiento del Ministro y busque el cargo para sí mismo, debe cumplir con todos los requisitos estipulados en el reglamento o bien estar académica y profesionalmente hablando al mismo nivel de su contrincante.

—Exacto. Por ello, Blaise podría competir contra Harry. Tengo todo preparado... he evaluado todo desde la A hasta la Z, sé cómo buscarán tumbar la postulación de Zabini y tengo la respuesta para que la postulación siga adelante. Una vez que Blaise se postule, ambos candidatos tendrán d semanas, según convenga el tribunal, para pedir el voto de la comunidad mágica, y de esta forma se designará al ganador.

—Allí es donde aumentan las posibilidades de que Blaise se convierta en Ministro —intervino Hermione mirando directamente a Draco—. No se trata únicamente de que Blaise acepte el plan... se trata de que se convierta en el próximo Ministro del Mundo Mágico, Dragón. ¿Entiendes?

—Es un ganar-ganar.

La mirada de Draco fue de la castaña a la pelirroja y respiró hondo. Sí que lo necesitaba. Luego observó al abogado de la familia.

—¿Qué opinas de todo esto Swan?

—La situación es bastante complicada, pero... la señorita Weasley sabe muy bien de lo que habla, Draco, y su plan no es tan descabellado como crees. Si la ayudamos, tu amigo será el próximo Ministro y, en todos los aspectos, creo que Blaise sería un buen líder. Siempre ha sido inteligente, amable... y de buena familia.

—Además es justo —apuntó Hermione.

—Tan justo que no va a querer convertirse en Ministro en este momento —se mofó Draco—. Blaise es la pareja de mi mejor amiga y el más cercano de mis amigos varones. Jamás ha querido la gloria para sí, siempre ha sido tímido en ese sentido, le gusta aprender únicamente por amor al conocimiento.

—Pero es justo —repitió Hermione—. Blaise tiene un corazón justo y lo sabes, Draco.

—Si Blaise se entera de todo lo que Potter le ha hecho a Ginny y Granger, seguro que nos apoyará, hijo.

—Pero...

—Piénsalo, Draco. ¿Tú crees que Blaise se quedaría de brazos cruzados ante tan injusticia y con el peligro de que el padrino de su novia vaya nuevamente a Azkaban?

—De acuerdo, de acuerdo. Haré lo que pueda, ¿vale? —Aceptó el aún menor de los Malfoy sin estar del todo convencido—. ¿Cuánto tiempo tenemos?

—Pueden nombrar a Harry en cualquier momento. Es necesario hablar mañana mismo de ser posible con Blaise.

—Eso significa que desde hoy debo tentar terreno con Pansy, la cual seguramente me odia, y luego convencer a Blaise de vernos mañana... ¿aquí?

—Creo que será lo mejor.

—Se va a infartar sin duda alguna cuando nos vea a todos aquí...

—¿Y en qué podría ayudarla yo, señorita Weasley? —Se atrevió a preguntar el abogado—. Tanto la señora Narcissa como yo estamos, creo, en la mejor disposición de apoyar, pero por lo que puedo notar usted es una buena abogada.

Antes de que la pelirroja pudiese responder, Hermione se adelantó.

—Sí, bueno... yo ya tengo pensado en qué podrían ayudarnos, solo espero que... acepten.

—Haré lo que sea con tal de ayudar a Ginny —aseguró Narcissa—. Esta niña es parte de mi familia desde el momento en que Lucius decidió hacer su vida con ella y con más razón desde que carga en su vientre al hermano de mi hijo.

—Digo lo mismo —aseguró el abogado.

—El vientre de Ginny crece velozmente... ella insiste en utilizar un hechizo para ocultarlo, sin embargo, el Ministerio ahora más que nunca tiene contrahechizos por todas partes... y de ninguna manera accederé a darle poción multijugos. El bebé no va a desaparecer con la poción multijugos... y puede ocasionar problemas severos.

—De ninguna manera tomarás poción multijugos, Weasley —gruñó Draco—. ¿Quieres pensar en mi hermano?

Ginny rio suavemente. Quizá Draco no lo notaba pero lucía adorable preocupándose por un bebé que aún estaba creciendo en el vientre de su madre.

—Sin embargo, Ginny tiene que estar con Blaise. Harry sin duda alguna va a escoger a Ronald como su Vicepresidente y Secretario de Seguridad Mágica, así que Ginny será la propuesta de Blaise. Ella también es una Weasley y está mejor preparada en leyes y seguridad que su hermano.

—¿Y el bebé?

—Tu madre puede beber la poción multijugos y convertirse en Ginny... y tu abogado, bueno, tu abogado puede estar siempre con ella, ayudándola con todo lo que tiene que ver con leyes... nadie lo verá raro. Entenderán si Swan se suma como parte de la campaña de Blaise aunque Ginny sea abogada.

Los ojos de Narcissa se abrieron como platos.

—Eso sí que no me lo esperaba... Yo... no sé nada sobre leyes.

—Por eso tendrá al señor Swan con usted.

—Lo haremos —intervino el hombre—. Vamos, Cissy. Nada puede salir mal, yo estaré contigo en todo momento. No estarás sola.

—Gracias, Edward, de verdad... Entonces cuenta con nosotros. Entiendo que por la cuestión del bebé es lo mejor y... haré mi mejor esfuerzo.

Draco se puso de pie y contuvo las ganas de fumar. Entendía que el humo del cigarro podría afectar al bebé.

—Déjenme ver si entendí... Yo debo traer a Zabini aquí el día de mañana y entre todos vamos a convencerlo de que se postule para Ministro de Magia...

Todos asintieron.

—Cuando Zabini se postule como Ministro de Magia... Ginny será su Vicepresidenta y propuesta a Secretaria de Seguridad Mágica.

—Correcto.

—Así que Ginny... estará siempre junto a Blaise, pero por el bebé eso no puede ser posible... ya que Harry no debe enterarse del bebé...

—Exacto.

—Así que esa Ginny que estará con Blaise en todo momento será mi madre... y junto a ellos irá Swan, porque mi mamá no sabe nada de leyes y ¡mucho menos sabe como ser Ginny!

Hermione rio suavemente.

—Tu madre tendrá que aprender a caminar como Ginny.

—Será un poco perturbador conocer el cuerpo de la mujer que se encama con mi ex marido... —murmuró entre divertida y traumada la dama haciendo a Ginny ruborizarse—, pero bueno. Todo sea por la causa.

—Yo por mi parte seguiré yendo a San Mungo como hasta ahora para atender a Ginny en caso de que algo se complique de nuevo en su embarazo, y también para conseguir la poción multijugos sin levantar sospechas. Además, ya no importa si me ven con Ginny. Narcissa será para todos "la auténtica Ginny".

—Esto sí que está de locos —suspiró Draco—. Necesito algo de alcohol.

—Nada de alcohol, dragón —lo regañó Hermione—. Ginny durante su etapa de depresión bebió mucho alcohol y eso puso en riesgo su salud y la del bebé, por ahora hay que solidarizarnos con ella y no beber nada. ¿Entiendes?

—Ya lo veía venir —suspiró el hombre—. De acuerdo, entonces me encargaré de Blaise.

—Yo comenzaré mi entrenamiento para parecer un poco a ti —apuntó Narcissa.

—Y yo necesito que me muestres todo lo que tienes sobre el reglamento del Ministerio. Necesito tus nota, en fin, todo lo referente al tema para asesorar de forma sencilla a Cissy.

—Claro, podemos poner manos a la obra desde ahora, pero...

—¿Sí?

—Hay un pequeño problema...

—¿Qué ocurre? —Preguntó Hermione preocupada mirando a su amiga mientras se acariciaba el vientre—. ¿Te duele algo?

—Hermione, haz algo —urgió Draco—. Quizá necesita algo... algún medicamento, no sé.

—¿Te sientes bien, niña? —Preguntó Narcissa.

—¿Hay algo que pueda hacer, señorita Weasley?

Ginny sonrió avergonzada. Se la pasaba sola en aquel pequeño, muy pequeño, y escondido departamento todos los días... no pensó que tantas personas además de Hermione pudieran preocuparse de forma tan sincera por ella y su bebé.

—¿Ginny?

—Sí bien... sucede que...

Todos arquearon la ceja expectantes.

—Tenemos hambre.

La voz de Ginny sonó tan seria como si hablara de un tema realmente delicado que a todos les costó algo de tiempo entender a lo que se refería, cuando lo hicieron estallaron en ruidosas carcajadas. Ginny los miró confundida pero pronto se unió a su risa, tenía tanto sin reír de forma sincera.

—Aquí es donde entre el hermano mayor... —sonrió de lado Draco—. Iré por algo de comida, ¿de acuerdo?

—¿La tía favorita del pequeño Malfoy Weasley puede acompañarte?

—¿No esperabas que fuera solo, verdad? —Sonrió de nueva cuenta el rubio y estiró su mano hacia la castaña quien no dudó en tomarla—. Estaremos de vuelta pronto.

—De acuerdo, cariño —su madre se puso de pie y besó la mejilla de su amado hijo—. Vayan con cuidado, ¿sí?

—Descuida, mamá. Tú por ahora, cuida bien a mi hermano.

Y en ese momento Ginny supo que tener un bebé resultaba más mágico que la misma magia. Aquel pequeño que apenas y se movía venía a unir a seres tan diferentes en el mismo lugar... y todos y cada uno de ellos lo único que querían era proteger al pequeño Malfoy Weasley.

Ojalá papá estuviera aquí, bebé... Ojalá —suspiró la pelirroja.

Hola, a todos y todas. Disculpen las faltas de ortografía que llegase a tener;; y la demora. Sigo sin laptop propia y disfrutando de mis pocas vacaciones.

Sin embargo, no quise esperar más para compartirles este capítulo que fui haciendo poco a poco. Lamento si la espera es larga y lamento si los aburro;; trataré de que el próximo capítulo sea más extenso, es que realmente como que repito partes porque me gusta abordar todo desde varias perspectivas.

En fin.

Gracias por llegar hasta aquí conmigo. FELICES FIESTAS DECEMBRINAS PARA TODOS Y CADA UNO DE USTEDES.

Les deseo un año nuevo 2020 lleno de fics y amor. Y sobre todo, deseo que sigan acompañándome junto a Ginny y Lucius unos meses más.

Sinceramente, Miranda Malfoy (Moon_95).