El anuncio de boda llegó a los oídos de todos, por supuesto que sería una ceremonia pequeña, solo con los más cercanos que eran contados con las manos. No necesitaban más, no querían mas, puesto que aquellas personas eran las que los acompañaron a través de sus vidas, sumándoles cosas buenas a cada uno y ayudándoles a ser mejores personas mientras superaban las dificultades que ellos mismos se habían puesto. Porque no podían culpar a la vida o al destino de lo que les pasó, porque sabían que los únicos culpables de sus acciones eran ellos mismos.
Víctor y Mila estaban sumamente felices por aquella invitación— ya era hora —dijo el platinado con alegría mientras besaba efusivamente la mejilla de su pareja y luego la de su hijo quien se quejó enseguida— te quejas de mi, pero no de Kolya ¿Eh? —preguntó fingiendo indignación.
El menor al escuchar aquel nombre sonrió enseguida— Lya, Lya —comenzó a llamar el nombre de su amigo que tanto le agradaba. Víctor suspiró derrotado, después de todo era su destinado. Mila solo pudo reír ante tal escena que solo era una pequeña parte de lo que ella creía se vería en un futuro, cuando aquellos pequeños crecieran y se fueran haciendo más cercanos.
Por otro lado Phichit y Otabek ya se esperaban aquella noticia, de hecho pensaban que sería cuando Yuuri estaba embarazado, pero al parecer habían esperado que toda esa tensión pasara para comenzar con otra. Se sentían felices por sus amigos, solo querían que ellos estuvieran bien y sabían que la mejor manera era estando juntos, aunque no era la única puesto que habían demostrado que separados también podían mantenerse en pie. Nadie necesitaba de nadie para vivir, pero aquella persona especial puede hacer tu vida más dulce.
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Los preparativos fueron simples, unos cuantos adornos en el jardín de su casa, unas sillas y un pequeño pastel. Música que habían descargado y una instalación mal hecha de parlantes que al parecer no funcionaban y Otabek tuvo que llegar a arreglar ya que Yuri no se había atrevido a decirle a su japonés que había fracasado con la instalación del sonido. El moreno por supuesto como su mejor amigo no diría nada y lo ayudaría como siempre, para eso estaban. Aunque lo fastidiaría con eso cada vez que pudiera.
El lugar se veía bonito, aunque no parecía una boda, poco le importaba a los novios ya que las personas eran las que hacían el lugar especial y no las decoraciones.
Kolya corrió a la puerta antes de que el timbre fuera presionado encontrándose con Mila, Víctor y Valentín. Se sintió completamente feliz de ver al omega nuevamente, sentía que lo había extrañado de alguna manera aún si no lo mencionaba seguido por estar ocupado cuidando a sus hermanos.
El cumpleaños de Kolya había ocurrido hace un par de meses y el de Valya estaba cerca. Con cinco añitos el alfa realmente se sentía mucho más grande y protector como su naturaleza dictaba, mientras que sus hermanos solo tenían tres meses y Valentín once.
Phichit se acercó a recibir los obsequios y dejarlos sobre la mesa donde los pondrían para luego ir a jugar con Valentín y Nikolai, adoraba a los niños, de hecho ya estaban haciendo con Otabek los trámites para poder adoptar a un niño, pero eso era un secreto entre ambos. El alfa moreno y Phichit no querían casarse, ninguno lo veía como una necesidad el tener un papel que indicara que tenían una relación, pero si querían formar una familia.
Luka y Hikari eran el centro de atención de los demás adultos, cada vez que lloraban los alfas adultos los tomaban para darles el biberón, cambiarles el pañal o hablarles para que se calmaran y es que Otabek había aprendido ayudando a Yuri cuando estaba solo y Víctor tenía un bebé, así que ambos sabían lo que debían hacer.
Todos vistiendo formales para la ocasión aún si solo eran ellos, Phichit había traído su cámara profesional para tomar las mejores fotografías y el encargado del papeleo del matrimonio no tardaba en llegar puesto que solo faltaban unos minutos para la hora acordada.
Ninguno de los omegas se sentía nervioso, después de todo, esto era como el último paso en su vida de pareja para poder estar juntos hasta que la muerte los separara— me gusta esto —comentó Yuri mientras abrazaba a su pareja por la espalda y apoyaba su mentón en el hombro ajeno, observando a todos sus seres queridos compartiendo alegremente antes de que se diera inicio a la boda.
—Sí, es como si todo encajara adecuadamente —respondió volteando levemente su rostro para besar la nariz de su amado. Por suerte Nikolai estaba demasiado ocupado con su Phi y su Valya como para interrumpirlos en aquel momento cariñoso.
La mujer que iba a realizar aquel tramite llegó, con su rostro serio y vestimenta formal, entonces todos se pusieron en las sillas menos Kolya quien cargaba los anillos que si bien no eran obligatorios, los omegas querían llevarlos.
Phichit tenía en sus brazos a Hikari mientras Otabek llevaba a Luka ya que el pequeño omega solo dejaba de llorar en sus brazos. Por su parte Mila y Víctor se turnaban para tomar a Valya ya que se encontraba un poco inquieto al estar lejos del joven alfa aún sintiéndolo tan cerca.
Justo antes de que la ceremonia diera lugar, los señores Katsuki llegaron, disculpándose por llegar atrasados ya que habían tenido un par de inconvenientes. Lo importante era que habían llegado y eso era lo único que le interesaba a Yuuri ya que eran los únicos que faltaban en ese momento tan importante de su vida.
El momento pasó rápidamente, las palabras de la mujer fueron claras mientras los omegas firmaban aquel papel dando a entender que estaban de acuerdo con todas las obligaciones y derechos que les otorgaba el matrimonio. Una vez terminado el asunto, intercambiaron argollas sin la necesidad de decirse nada, después de todo las promesas estaban de sobra luego de haber vivido tantas cosas. No importaba lo que pasara solo querían permanecer juntos.
Todos aplaudieron con lágrimas en los ojos al ver que por fin habían concretado todo lo que querían y ellos habían sido testigos de cuanto les había costado superar los prejuicios y malos entendidos.
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La fiesta posterior fue bastante tranquila ya que para comenzar, Yuuri no podía beber porque sus bebés además de tomar fórmula también eran amamantados. El resto de los invitados tampoco quería beber demasiado al encontrarse con tanto infante alrededor.
Hiroko quiso cargar a Luka un momento, pero este lloraba cada vez que era separado de Otabek, era como si quisiera estar pegado al alfa moreno lo cual le causaba una gran ternura a Phichit, ya que veía a su pareja con un bebé en brazos. Podía imaginar claramente como sería cuando tuvieran su propio hijo.
Kolya entretenía a su omega con sus juguetes, Valya comenzaba a gatear por lo que tenían a los pequeños en la habitación para que pudieran jugar tranquilos y no tomaran cosas peligrosas para ellos. El joven alfa se preocupaba de entretener a Valentín y que no saliera de la habitación ya que podía ocurrirle algún accidente.
Hikari se daba en los brazos de todos, de hecho se entretenía al ser pasada de una persona a otra ya que era un tanto inquieta, pero luego llegó la hora de dormir para los gemelos así que los Yuris se disculparon un momento para encerrarse en la habitación de sus bebés, dejándolos dormidos y volviendo a la fiesta.
Kolya se debatió entre ir a cuidar del sueño de sus hermanos o quedarse con Valya, por supuesto que esos hermosos ojos azules del pequeño gateador ganaron. El joven alfa no podía dejar de lado a aquel lindo bebé omega, aún si era por su familia.
La noche transcurrió tranquila entre conversaciones, Víctor llorando de vez en cuando porque su hijo no le tomaba ni la mas mínimo de atención cuando se acercaba a él, ya que el infante lo único que sabía decir era "Lya, Lya" llamando a Kolya. Cada uno con su pareja hasta que se les ocurrió bailar un rato, abriendo la pista con un vals entre la pareja de recién casados para que luego cada uno tomara a algún invitado.
En el caso de Yuuri fue directo a Víctor, le estaba muy agradecido por todo lo que lo había apoyado, por ser su destinado y siempre respetarlo. Yuri sacó a su mejor amigo, Otabek no dudo en ir con su "hermano", habían pasado por tanto juntos y el alfa había sido un apoyo fundamental en su vida, aún si no lo quería siempre dependió de un alfa de una manera u otra.
La pieza musical terminó para dar lugar a música más de la época, volviendo los Yuris a estar juntos y los demás cada uno con su pareja para poder continuar con la entretención.
—Si pudiera devolver el tiempo, tal vez no cambiaría nada aún si es doloroso —dijo Yuri en el oído del japonés.
—Si nada de eso hubiese ocurrido antes, nuestra relación seria débil —respondió Yuuri— así que tampoco cambiaría nada.
Yuuri no podía estar más feliz que en los brazos de su omega y estaba seguro de que para su rubio era lo mismo. Por fin podían dar por terminada su travesía buscando su felicidad juntos porque ahora lo tenían todo, aun si lo material era un poco complicado de conseguir, en lo sentimental tenían una hermosa familia y una buena relación de pareja. El deseo de estar juntos aún siendo omegas se había cumplido.
