Reunión familiar (Vancouver)
Tenía que hacer algo para que Lana se sintiera cómoda otra vez, más confiada. Aunque en parte lo habían resuelto con una reconciliación cargada de adrenalina, Jenn tenía la sensación de que su novia seguía a la espera de alguna nueva reacción desfavorable de su parte. Así que cuando hizo aquel llamado se preparó emocionalmente para la bronca que le iba a caer. Una bronca que llegó y que tuvo que aguantar sin rechistar, pero todo era por darle una sorpresa a Lana que la hiciera sentir más segura.
Cuando fue a casa de Lana unos días después al salir de un evento decidió contarle su plan.
-Haremos carretera hasta Vancouver – le dijo –cuatro días enteros, solo tú y yo, mi amor.
-¿Vancouver? – Lana hizo una mueca extraña - ¿por qué Vancouver?
-Porque es hora de presentarte a mis padres – los ojos muy abiertos de su novia la hicieron reír – a los de la ficción, amor, vamos a cumplir con el antojo de mi cuñada embarazada.
-¿Iremos a ver a Bex? – preguntó Lana con curiosidad viendo como Jenn sonreía en respuesta.
Unos días antes
Una llamada, dos llamadas.
-Hola – la voz de Bex le llegó fuerte y clara.
-Bex, soy Jenn – dijo la rubia.
-¿Jenn? – la sorpresa se dejó percibir fácilmente en la pelirroja - ¿qué sucede? ¿Pasa algo con Lana?
-No, no – se apresuró a decir Jennifer – es decir, ella está bien.
-¿Y por qué suenas tan poco convencida?
Jenn suspiró – hice una tontería el fin de semana.
-¿Qué clase de tontería? – la voz de Bex cambió radicalmente.
-Ponerme tonta con las redes sociales – explicó la rubia – ponerme tonta y tratarla con desdén, con palabras estúpidas.
-Es una suerte que no esté cerca, Jenn – dijo Bex – porque puede que ella y yo no naciéramos de los mismos padres, pero la defendería como si fuera de mi sangre y ahora mismo te daría una paliza por idiota.
-Estás dándome una ahora mismo – Jennifer suspiró – no hace falta irte a las manos para eso – hizo una pausa – llevo dándome la misma paliza desde ese día.
-¿Por qué?
-Porque sé perfectamente que está esperando a que lo vuelva a hacer – reveló Jenn.
-¿Y lo volverás a hacer? – quiso saber la pelirroja.
-Trabajo cada día para que no suceda – aseveró la rubia – tengo malas costumbre, malas manías, soy la del mal ejemplo de siempre – confesó con la voz neutra -, pero la quiero demasiado para lastimarla y me he dado cuenta que soy incapaz de pensar siquiera en estar sin ella, me falta el aire si pienso en que estaré sin ella.
Bex hizo una pausa - ¿quién pensaría que esa Cara de Póker escondería a alguien tan cursi?
Jennifer no pudo evitar soltar una leve sonrisilla – eso de la Cara de Póker no es tan así, puede que lo simule bien, pero yo realmente padezco y disfruto como todos.
-Creo que a veces padeces más de lo que disfrutas, pero será cosa de Lana enseñarte a cambiar esa manía, si es que realmente quieres – concluyó Bex y luego agregó – dime, ¿de qué manera puedo ayudarte a recuperar la confianza de Lana?
Jenn sonrió – pues pensaba que podrías organizar una reunión familiar.
-Si lo hago debes prometerme que no volverás a lastimar a Lana – Bex sonó muy contundente – número uno porque es una persona maravillosa que se está jugando por ti, aunque eso ya lo sabes – enumeró la pelirroja – número dos porque merece pasarlo mejor que la última vez que estuvo cerca de ti.
-Touché – interrumpió la rubia.
-Y sobre todo porque si no lo haces, cambiaré la paliza verbal por una mucho más física, ¿queda claro? – preguntó Bex.
-Como el agua.
-Perfecto, Cara de Póker – Bex respiró profundamente – así me gusta, entonces, ¿quieres que llame a tus padres?
-Iremos a ver a Bex – le contestó entonces Jennifer a Lana dándole un beso en la nariz.
-¿Por qué? – quiso saber Lana mostrando curiosidad.
-¿Por qué no?
-Pensé que lo habíamos dicho por decir – admitió Lana – que era para conformar a mi hermanita.
Jenn se cuadró de hombros - ¿no quieres?
-Sí que quiero, sólo me llama – Lana interrumpió sus palabras porque a Jenn le pareció muy interesante besar su cuello – la atención – susurró con la voz quebrada - ¿me intentas liar?
-Pensé que ya estabas liada – respondió la rubia quitándole la camiseta a Lana.
-Para que no te pregunte nada – repuso la morena mientras era dirigida hacia la otra habitación de la casa.
-No te veo muy en contra – objetó Jenn notando como Lana tiraba de la cremallera del vestido que llevaba esta noche y acariciaba su espalda con las dos manos.
-Porque eres una lianta.
El resto fue dejarse llevar y disfrutar de todas las ganas que tenían de rozarse.
Lana tuvo el tiempo justo para prepararlo todo. Habló con Deena que accedió a cuidar de Lola y también de Ava. A cambio, Lana convino ir a Disney con ella y sus sobrinos durante su próxima semana libre. La mañana siguiente ambas salieron en coche hacia Vancouver, lo cierto es que les llevaría un buen tiempo llegar, pero estaban entusiasmadas con el plan. La primera etapa era de 6 horas hasta Sacramento y una parada de una hora para comer. Luego, otra etapa de 9 horas hasta Portland para descansar toda la noche y seguir a la mañana siguiente. Irían cambiando de conductor para no cansarse tanto. Lana haría la última etapa ya que conocía perfectamente la ruta de entrada a Vancouver hasta casa de Bex, llegarían para la hora de la comida. Tenían entendido que Ginni y Joshua estarían allí. Ellos no tenían ni idea de lo que iban a anunciarles, Jenn se podía imaginar la cara de los dos al verlas llegar juntas.
Lana entró al coche después de parar en Sacramento y Jenn que iba descansando en el asiento del copiloto hablaba por teléfono con su agente.
-No, no quiero hacerlo – dijo con mala gana – me da igual que tan bueno sea, mi situación ha cambiado recientemente y no me apetece cumplir ese trato – Lana comenzó a conducir siguiendo el GPS y podía oír la voz del otro lado de la línea alterándose un poco – que no – repitió Jennifer – no me apetece y no creo que me ayude en nada – la mujer cambió la mueca de su rostro a una menos feliz – me da igual mi edad y todo lo que me digas, es un asunto personal y ya he dicho lo que tenía que decir, adiós, estoy de descanso así que no me molestes hasta el lunes.
Cortó la llamada y suspiró profundamente dejando el móvil en el salpicadero del coche.
-¿Todo bien?
-Sí – contestó la rubia – mi agente que me recordó que había hecho un trato publicitario que ya no me interesa cumplir.
-¿Traerá muchas consecuencias? – le cuestionó la morena – legales, digo.
-No lo sé, quizás tenga que resarcir a la otra parte o quizás podamos resolverlo de manera civilizada – la rubia bufó con intensidad – le pedí a mi agente que consiguiera alguien que me reemplazará en el acuerdo.
-Pero insiste para que lo realices tú, ¿no? – interrogó la morena - ¿de qué trata?
Jenn suspiró – me da vergüenza decírtelo a decir verdad – dijo mirándola con una expresión de apocamiento.
-Venga, ¿soy o no tu novia?
-Lo eres, monísima – contestó la rubia pellizcando la mejilla de su hermosa compañía -, pero no me juzgues por favor.
-Venga – insistió Lana.
-¿Conoces el concepto del 'promance' o romance publicitario? – Lana abrió los ojos de par en par al escuchar aquello – lo sé, no me mires así.
-¿Ibas a tener un romance publicitario? – preguntó la morena.
-Bueno, no iba a ser un romance publicitario o tal vez sí, no estaba definido – Jenn suspiró – es decir, en un principio sería algunos eventos, algún viaje, unas fotos, algunas publicaciones conjuntas y ya veríamos – explicó la rubia – es un actor que conocí hace unos meses.
-¿Y él está de acuerdo en que sólo sea un romance publicitario o quiere más? – preguntó Lana.
-No, él sabe que no tengo interés, es un buen chico, no me molesta ser su amiga porque me cae bien – reveló Jenn -, pero no quiero hacer esto – la miró a los ojos – ahora estoy contigo y no me apetece seguir por ahí.
-¿Quién es? – indagó Lana.
-Un actor de El Salvador, no ha hecho muchas participaciones importantes y esta no es la primera vez que hace, bueno, de novio pantalla para alguna actriz – sonrió de medio lado mostrando un poco de reprobación – tiene algo de experiencia.
-¿Y tú? – le preguntó Lana - ¿has hecho esto antes?
-No – aseguró Jenn – claro que no, ya sabes que estoy sola hace tiempo y es justamente por eso que mi agente propuso hacer un poco de ruido – comentó Jennifer -, pero no quiero, quiero cuidar de ti y pasar este tiempo contigo.
-¿No te ha preguntado por qué? – quiso saber Lana – ¿por qué ahora no quieres?
-Sí, le he dicho que estoy con alguien – respondió Jenn – se alegró muchísimo hasta que le dije que no le contaría con quién, entonces creo que se enfadó porque le niego esa información.
-Habrá pensado que tenía todo su asuntillo romántico solucionado – señaló Lana.
-Probablemente, pero cuando le dije que no lo sacaría a luz volvió con el tema del acuerdo para obligarme a decírselo – Jenn río ligeramente – es una estrategia para que le dé un nombre.
-Hazlo – dijo Lana repentinamente.
-¿Qué? ¿Decirle tu nombre?
-No, cumple con el acuerdo – Lana la observó de reojo tratando de no quitar los ojos de la carretera – si me aseguras que no habrá más que publicaciones conjuntas, algunas salidas o que se yo, hazlo.
-Es patético, ¿no? Creo que lo sabes – expuso la rubia sintiéndose mal.
-Mantendrá a la gente con la mente y la vista en otra parte que no sea nosotras dos por un tiempo – comentó la morena – eso nos permitiría, no sé, ser más libres.
-Podría hacerte daño, hacerte mal – le dijo Jenn.
-Podría, debes encargarte de que no suceda – Lana no podía detener el coche porque la carretera por ahora no le permitía salir de ruta, pero hubiera querido tomar de las manos a Jenn – puedes aprovechar momentos en los que yo no esté, como mi próximo viaje a Europa o las vacaciones familiares con mis sobrinos, o momentos en que estemos ocupadas.
-Pero debes decirme si algo va mal – le pidió Jenn – por favor, prométemelo, porque si te daña no me sirve para nada.
-Te lo prometo – le aseguró Lana – puede que un día, si es que me enfado, me ponga a subir mil imágenes sobre la honestidad y ser fiel a uno mismo, pero no tienen por qué saber que es por ti – la latina suspiró – aunque especularán que lo será.
-Seguramente – Jennifer la observó de medio lado - ¿qué hago si eso pasa?
-Llamarme, buscarme y besarme – indicó Lana con tranquilidad – hacerme el amor para que se me olvide lo mucho que me molesta o para recordarme quién es tu mujer.
Jenn sonrió de medio lado – tu mujer – ostentó la rubia – eso me encanta – luego agregó en un suspiro – lo haré, pero lo dejaré cuando ya no quieras más o cuando yo no pueda más, ¿vale?
-Vale – la morena sonrió y siguió andando por la carretera.
Llegaron a Portland muy entrada la noche. Cenaron en el hotel y se acostaron a dormir. Tenían que madrugar así que decidieron descansar, lo cierto es que el cuerpo no les daba para mucho más este día. Se levantaron a las 6 de la mañana y el hotel les preparó el desayuno para llevar. Jennifer condujo las primeras 3 horas y cambió la conducción a Lana en Seattle. Llegaron a Vancouver pasadas las 12 del mediodía y tardaron unos 7 minutos en llegar a casa de Bex.
La casa de ella y Marcus estaba en una zona residencial muy bien ubicada. Jennifer le envió un mensaje a Bex para avisarle que estaban por llegar a la casa. Jenn y Lana vieron como la pareja anfitriona aguardaba en la puerta principal con Ginni y Joshua.
-Es Jennifer – Ginni se asombró al ver el coche de la rubia aparcar a un lado del suyo – no me habías dicho que venía – le dijo a Bex sonriendo.
Bex hizo una mueca para tratar de disimular la satisfacción que le daría poder ver la cara Ginni cuando viera con quién venía la rubia. Había preparado muy bien a su marido para que no dijera una palabra. Ellos sólo mencionaron que venía Lana porque era lo lógico y Marcus había mantenido su promesa de no decir ni una sola palabra.
-¿Sin anestesia? – le preguntó Jenn a Lana.
Lana asintió – sin anestesia.
El coche aparcó y Jenn apareció por la puerta del copiloto haciendo que tanto Ginni y Josh se concentraran en la puerta del conductor. Lentamente, Lana apareció a la vista de los dos y ambos abrieron los ojos de par en par.
-¿Qué está pasando aquí? – susurró Josh.
Ginni mostraba la mueca más impresionada que alguien le hubiera conocido jamás. Jenn dio la vuelta, llegó hasta Lana y le tendió la mano. Ginni y Josh pestañearon, Marcus se dividía entre mirar a una pareja y a la otra, y Bex estaba tremendamente encantada con la visión de sus invitadas.
Lana tomó la mano de Jenn y encararon juntas a las dos parejas, sonriendo ante las miradas de sorpresa y las de interés.
-Pero ¿qué está pasando aquí? – Josh no pudo evitar repetir la pregunta con mucha más intensidad.
-Oh – Ginni se tomó el rostro con las manos – ¡ustedes dos están juntas! – exclamó y luego pregunto - ¿están juntas? – la risa de Lana se dejó oír y el gesto de picardía de Jenn lo acompañó - ¡están juntas! – volvió a proferir con fuerza.
-Yo pensando que el hecho de que se presentarán las dos juntas era muchísimo – expuso Bex – y ustedes aparecen de la mano lanzando un bombazo – dijo sonriendo – miren que caras.
-Pero ¿cómo ha sucedido esto? – preguntó Josh.
-Porque no entramos, nos dan de comer que tenemos hambre y les contamos con calma – preguntó la rubia.
-Pero antes – Ginni las abrazó a las dos a la vez – que alegría verlas a ambas luego de tanto tiempo, la alegría de que estén en pareja me la voy a dejar para cuando terminen de contarnos toda la historia.
Lana abrazó fuertemente a Bex – hermanita – le susurró – y cuñado, enhorabuena por el bebé – dijo saludando a Marcus.
-Y a ti por la nueva relación, la verdad es que las shippeaba – explicó el hombre – bueno, a sus personajes en la serie, era una idea – hizo una pausa – sexy.
-Ya te digo – estuvo de acuerdo Josh consiguiendo que Jenn le diera un golpe en el hombro y Ginni hizo lo mismo en el otro brazo – luego dicen que no tenemos ningún gen en común, ¿sabes? – comentó el rubio sonriendo al ver el mismo gesto en su esposa y en su hija de ficción.
Todos entraron a la casa y Bex los hizo sentar a la mesa dónde todos comieron una sabrosa ensalada y carnes grilladas. Inicialmente, conversaron de las cosas que estaban haciendo y los dueños de casa les contaron que se mudarían pronto de la ciudad. Casi estaban despidiéndose de la casa y su etapa en Vancouver. Marcus no tenía mayores compromisos por la zona y tampoco los tenía Bex, así que posiblemente optarían por volver a Inglaterra o a Estados Unidos, dependiendo de algunos acuerdos por venir.
-Mi pregunta es – anunció Josh a Lana y Jenn - ¿por qué no han venido en avión como la gente normal?
-Porque es más divertido venir juntas por carretera y más fácil saltarse a la prensa o a los curiosos también - argumentó Lana.
-Paramos en Sacramento, dormimos en Portland, volvimos a parar a Seattle y aquí estamos – explicó Jenn – estamos encantadas con la travesía.
Bex entrecerró los ojos – esto se resume a queríamos meternos mano en carretera.
Su hermana de la ficción se cuadró de hombros – lo dijiste tú y no yo – contestó con una sonrisa.
-Viciosas – afirmó la pelirroja.
-No te das una idea, cuñada – le aseguró la rubia.
-Por favor, que tus padres están aquí – se quejó de manera fingida la pelirroja a Jenn -, pero cuenten, cuenten.
-Sí, cuenten – pidió Ginni con interés.
-No vamos a contar detalles sólo para alimentar el morbo de algunas – explicó Lana.
-Vale – dijo Bex y le hizo señas silenciosas a Lana sobre que luego le contaba – cuente lo que si pueden o quieren compartir.
-Sí, ¿Cuándo?, ¿Cómo?, ¿Por qué? – insistió Ginni – nos tienen esperando desde que llegaron, todavía las veo y me cuesta creerlo.
Jennifer sonrió y tomó la mano de Lana con naturalidad – pues ¿recuerdan que quería retomar el contacto con todas las personas del reparto? – Ginni y Josh asintieron – Lana era la única que me faltaba hace unos meses y después de mucho pensar en cómo retomar esa relación, que además estaba segura que sería la más complicada, decidí usar una noticia que había oído de mi agente para enviarle un mensaje.
-Casi me da un infarto cuando a las 12 de la noche de un día cualquiera me llega un mensajito de Jenn con un "Hey" – añadió Lana.
-"Hey", como Emma y Regina en la serie que solían saludarse o llamarse la atención así – comentó Joshua, mientras se servía un café y le servía a su mujer.
-Sí, en ese momento sólo podía pensar que lo único que nos unía era la serie – expuso la rubia – en fin, no se aguantó ni medio minuto para empezar a cuestionarme, no le valía mi excusa de quiero retomar el contacto algo que era cierto en verdad.
-La llamé.
-¿Así sin anestesia? – preguntó Bex.
-Sin anestesia.
-Veo que todo lo que hacen es bastante parecido – comentó la pelirroja.
-No la atendí, pero insistió y no pude negarme – siguió explicando Jenn – me disculpe y le prometí resarcirme por mi actitud anterior.
-Y lo hizo – aseguró Lana con rapidez – una vez que abrimos el grifo no parecíamos poder parar, buscamos todas las excusas posibles para poder quedar y vernos – Lana sonrió – fue a buscar a Lola a casa de mi hermana y a mí al aeropuerto cuando volví de Ghent.
-Y no fue la primera vez que cenamos juntas – argumentó Jennifer.
-Es cierto – admitió Lana – me ayudaste tanto cuando me sentía más vulnerable y me divertía hablando de nuestros personajes de la serie.
-Empezamos a shippearlos – reveló Jenn -, pero la verdad es que empezaba a resultarme difícil el desconectar a Emma y Regina de nosotras dos, cada vez pensaba más en ella.
Lana se mordió el labio al verla tan tímida con ganas de lanzarse encima. Ginni hizo un gesto de absoluto placer – se mueren por besarse, mírale las caras – le indicó a Joshua.
-Si quisiera besar a mi novia – Jenn se acercó y besó a Lana quién sonrió en el beso – la beso y ya – dijo al separarse – sobre todo estando en familia.
-Oh, dios mío – exclamó Ginni – son tan hermosas juntas.
-¿Eres fan? – quiso saber Lana.
-Somos fans – aseguró Joshua – por favor, muy fans – los otros asintieron.
-Los entiendo, yo también soy fan – aseguró Lana besando de nuevo a Jennifer.
-Bueno, bueno, chicas que somos gente sensible – objetó Bex – paren de contar amor empalagoso delante de los pobres.
-Lo dice la embarazada – Jennifer sonrió – amo a esta mujer, que quede claro, por eso la tengo que besar muchísimo así que prepárense.
-Están en esa etapa, ¿sabes? – dijo Marcus – esa dónde si no te besas, explotas.
-¿Has superado ya esa etapa? – preguntó su esposa y el negó con la cabeza – me parecía – dijo ella sonriendo.
-Da igual, dudo que yo pudiera dejar de querer besarla, sólo de pensar que a veces no estará cerca me entra el pánico – afirmó Jennifer.
-Ay el amor, el amor – exclamó Bex – me alegra que hayan decidido resolver todos esos asuntos pendientes que tenían, ya era hora.
-Verdad – corroboró Joshua.
-¿Por qué todos sabían que teníamos asuntos pendientes? – preguntó Jennifer.
-Porque no eran nada sutiles – contestó Marcus y el resto se lo quedó mirando - ¿qué? No habré estado en las grabaciones, pero oía todo lo que contaba Bex y las miraditas en algunos eventos decían mucho.
-¿Miraditas? – preguntó Lana.
-Luego estaba la forma en la que Lana echaba pestes de ti – dijo señalando a Jenn – cada vez que hablaba con Bex de la serie, el tema recurrente de Jenn-Jenn-Jenn...
-Cuéntamelo todo, por favor – le pidió Jennifer.
-Ni se te ocurra – lo amenazó Lana.
Pasaron una tarde entre risas y buena charla. Por la noche, Bex decidió que debían ir a cenar a un restaurante de la zona. Lana lo conocía de cuando vivía allí y le parecía apropiado. Llegaron a cenar un poco más tarde de lo normal, pero había un espectáculo en el restaurante que podían disfrutar luego de la cena.
Jenn y Lana eligieron dos vestidos muy cortos, bien entallados que casi provocan que no dejarán la habitación. Bex tuvo que golpear la puerta para que se separarán. Cenaron a la luz de las velas y rieron de las historias que contaba Marcus sobre sus producciones. Para cuando comenzó el espectáculo las luces del sitio se concentraron en los cantautores de jazz que tocaban en el escenario. Lana se levantó de su sitio durante la segunda canción.
-En dos minutos en el lavabo – le susurró a Jenn que sintió a su respiración crecer.
Observó que realmente nadie las miraba y tardó menos de un minuto en seguirla hasta el cuarto de baño del local. Bex se giró y al ver las sillas vacías agitó la cabeza sonriendo de medio lado.
-Salidas – murmuró.
Jenn entró al lavabo y Lana estaba apoyada en la pila - ¿necesitas hablar de algo, mi amor? – preguntó la rubia con sorna.
-Tendremos una charla muy especial – Lana se apoyó en la pila y se bajó lentamente el vestido exponiendo sus pechos desnudos - ¿no te parece?
La rubia resopló – ya lo creo – encajó su cuerpo en el de la morena y la besó con profundidad – veo que este sitio no te gusta particularmente, ¿no?
Lana sonrió dejando que Jenn succionará suavemente su cuello y tirándose hacia atrás para que llegará sus pechos – no, este sitio me da absolutamente lo mismo, no sirven hamburguesas.
La rubia rio antes de lamer uno de los pezones de su novia y subir las manos por las piernas de la morena – oh, dios, no llevas...
-No llevo.
-¿Lo tenías pensado desde antes? – preguntó la rubia acariciando el sexo de su hermosa novia.
-Me las quité antes de salir – reveló Lana.
-Y yo sin embargo sigo arruinando las mías – la rubia levantó del todo el vestido de Lana, mientras ella hacía lo mismo con el suyo, bajando sus bragas y apoyando sus pelvis una contra la otra.
Lana gimió al sentirla así – es imposible que me cansé de sentirte contra mí, amor de mi vida.
-Ni yo, preciosa – Jennifer aceleró sus caderas un poco para profundizar el roce- te amo tanto – dijo antes de besarla y enredarse en su lengua con pasión.
Lana había optado por una postura incomoda, pero muy abierta que permitía que sus centros se rozaran, se friccionaron apresuradamente sin parar de gemir. Jenn siguió besándola y pellizcó los pezones erguidos de su novia, haciendo que se arqueará y abriera más las piernas, algo que ella aprovechó para penetrar a Lana con sus dedos. La morena se irguió y Jenn la atrapó contra ella, lamiendo el lóbulo de su oreja.
-¿Te gusta, preciosa mía? – le susurró a Lana - ¿te gusta cómo te follo?
Lana gimió –sí, pero me gusta más cuando eres posesiva.
-Te haría mía a todas horas sólo para que supieras que tanto me perteneces – confirmó Jenn – joder, te haría mi esposa si pudiera.
Lana apretó la cadencia de su cintura para que los dedos de Jennifer se encajarán más profundamente en su cuerpo – algún día quizás.
-Me encanta que no lo elimines de tus planes – siguió bombeando dentro de Lana más aceleradamente notando como las paredes del interior de Lana apretaban más sus dedos – oh, cariño, córrete para mí.
-Te amo, te amo – Lana gimió profundamente cuando alcanzó el clímax y se dejó desplazar contra la pared del otro lado dónde Jenn la empujó con su cuerpo profundizando más las embestidas en su interior para prolongar el orgasmo, mientras lamía sus pezones - ¡joder! Jenn, te amo tanto, me haces sentir que muero de placer y de amor.
Los espasmos fueron cesando y Jenn ayudó a Lana a ponerse de pie, abrazándola para que dejará de temblar tanto. Salieron porque los minutos pasaban y era obvio que alguien necesitaría el lavabo tarde o temprano.
-Al llegar a la casa pienso hacerte mía toda la noche – le garantizó Lana cuando se sentaron en la mesa otra vez – tendrás que morder la almohada para que no se enteren todos.
-Creo que todos ya saben que no nos aguantamos nada – le murmuró Jenn haciéndole notar las caras de circunstancia de sus compañeros de mesa – no voy a reprimir los gritos de placer que me generas con tu cuerpo de diosa – Lana sonrió y besó su boca – así que espero que Bex tenga insonorizadas las habitaciones o mañana estarán los cuatro verdes de la envidia.
¿Qué tal les pareció esta continuación? ¿Y Lanita en el restaurante? xD
