Aceptación
Por primera vez desde que se había mudado a su departamento, Hermione Granger despertó acompañada. Su reloj muggle marcaba las nueve treinta y siete de la mañana, mucho más tarde que su usual hora para despertar, pero no se inmutó, quería quedarse ahí, sintiendo el peso del brazo que le atravesaba el torso y el calor de la respiración de Remus.
Por un segundo pensó que era un sueño. Un hermoso sueño.
Volvió a cerrar los ojos, pensando que si no se movía, el momento duraría para siempre, pero unos minutos después sintió como su cuello era cubierto por suaves besos.
- Así debería despertar todos los días - comentó la bruja disfrutando.
- Cuando quieras - siguió Remus - todos los días que quieras.
Mejor que un sueño, insistió Hermione en su cabeza, mucho mejor.
Hermione volvió a cerrar los ojos, sin aceptar que debía levantarse, pero solo unos minutos después empezó a sentir los dedos de Remus apretando su muslo. Los labios que buscaban su espalda, besos que formaban conexiones entre sus lunares, como si su cuerpo estuviera cubierto de decenas de constelaciones. Sin poder contenerse, se dio vuelta para tenerlo de frente y se lanzó sobre sus labios.
Luego de unos apasionados besos, Hermione tomó la iniciativa y se sentó sobre él, motivandolo rápidamente a que le sujetara los muslos para guiarla, no sin antes haber tomado su varita para practicar el hechizo anticonceptivo. Remus intentaba concentrarse en ser un buen amante, pero había pasado tanto tiempo sin compañía, ni siquiera había visitado los carnavales, por lo que sabía que con solo ver los pechos de Hermione rebotando libremente iba a perder el control.
Sin aviso el hombre lobo movió una de sus manos y con el pulgar empezó a dar masajes circulares en el punto exacto del placer de la bruja, quien no tardó a empezar a gemir frenéticamente.
Remus levantó su torso para mejorar el ángulo y sintió como Hermione se contraía alrededor de él, mientras le mordía el hombro para amortiguar sus gritos. Sin poder contenerse más, Remus dió sus últimos movimientos antes de sentir como terminaba dentro de la bruja, cayendo de espaldas sobre el colchón.
- Si despierto así todos los días - comentó Remus - no podré levantarme para trabajar.
- ¿Sería tan malo? - preguntó Hermione acomodándose en su pecho.
- Bueno, yo debo empezar a buscar donde vivir, Harry me ofreció mi pieza en Grimmauld Place, pero ahora que tengo un empleo estable, buscaré un lugar para mi y Teddy - comentó Remus - y también debo hablar con Andrómeda.
Con la mención de la mayor de las hermanas Black, Hermione supo que no todo podía ser un sueño, que tenían que enfrentar la realidad. Ella no dejaba de pensar en qué iba a decir Andrómeda cuando Remus pidiera la custodia completa o qué le diría Molly Weasley, ¿Sería capaz de maldecir a Remus?.
No le importaba mucho que pensara la gente, pero aun así no podía ocultar que habían repercusiones. No tardarían en haber rumores sobre una relación entre un profesor y una alumna o de relacionar la reforma a su romance.
- Puedo ver como los engranajes dentro de tu cabeza se mueven sin parar - le dijo Remus - dime en qué estás pensando.
- ¿Estás seguro de que quieres hacer pública nuestra relación? - saltó Hermione sin mirarlo a los ojos.
- Si tu no estás segura, no te preocupes, Hermione, te dije que lo entenderé.
- No es lo que piensas - le aseguró la bruja - no me importa el resto, pero si deberíamos hablar de lo que va a pasar, de qué decir. No quiero que esto afecte tu relación con otras personas o tu trabajo y debo reconocer que me gustaría evitar escándalos en Corazón de Bruja, aunque sea una vez en mi vida - Hermione volvió a mirarlo - también deberías pensar en si en algún momento quieres decirle a Teddy.
- Tu cabeza no ha dejado de pensar - rió Remus - pero no te preocupes, no tenemos por qué ir a El Profeta dando nuestra historia, tampoco tenemos que hacer nada que no estés lista. Vamos paso a paso, dejame llevarte a una cita, conquistarte fuera de Hogwarts o de Grimmauld Place.
Y fue así, paso a paso, tal y como Remus dijo, que fueron construyendo una nueva vida juntos. Remus habló con Andrómeda ese mismo día, mencionando su nuevo puesto de trabajo y que desde ese momento Teddy viviría con él.
Aun así, Remus nunca la alejaría de Teddy, al fin y al cabo para él seguían siendo familia. Ella siempre podría ver a Teddy, llamarlo, visitarlo o incluso pedir un día con él si lo necesitaba, siempre y cuando aceptara que Hermione iba a ser parte de su vida y por ende de la de Teddy.
Andrómeda también era invitada a cenar en la nueva casa de Remus, una cabaña a los alrededores de Chesnut, alejada de la ciudad y que daba directo a un bosque, donde Teddy podía jugar sin miedo de que muggles vieran sus cambios de color de pelo, que recién empezaba a controlar.
Hermione evitaba las cenas con Andrómeda, no quería incomodarla y por el bien de Teddy, sus visitas a Chesnut se limitaron en un principio solo a después de su hora de dormir. Aun así ambos encontraban tiempo para almorzar juntos en el Ministerio o tener una cita en Londres muggle.
Aún no estaban listos para Diagon Alley, pero Londres muggle les daba la privacidad que necesitaban. Citas románticas en un café, ir juntos a una librería de segunda mano, caminar cerca de los canales de Little Venice o por Hyde Park. Remus cumplió su palabra de tener una vida en pareja, fuera de Hogwarts o Grimmauld Place.
Pasaron un par de meses en que los únicos que sabían de su relación seguían siendo Harry, Ron, Ginny, Charlie, Bran, Kingsley y Andrómeda, pero de apoco sus cercanos empezaron a enterarse. George fue el primero en descubrirlos y aunque guardó el secreto, se encargó de siempre dar un comentario inapropiado sobre ellos, que por suerte nadie lo tomaba en serio.
- ¿Sabes, Hermione? Hoy descubrí un cuento muggle que me hizo pensar en ti - comentó el pelirrojo en plena cena de la madriguera - Caperucita Roja.
Luna, fue la siguiente, aunque Hermione estaba segura que la rubia supo de la relación incluso antes que ellos mismos.
Después de ellos, empezaron las personas más complicadas. Arthur tuvo una conversación a solas con Remus, de por lo menos treinta minutos, aunque Hermione sintió que duró una eternidad. Tuvieron la suerte de tener su comprensión y su apoyó cuando Molly los encontró en la cocina de Grimmauld Place, cuando iba a dejar comida para Harry.
- Te aseguro, Molly - tuvo que insistir Hermione por enésima vez - Remus no se está aprovechando de mí, no estoy bajo ninguna poción y si estoy consciente de su edad, de que es un hombre lobo y que tiene un hijo.
Ya no sabía cuántas veces había repetido esas palabras.
Después de horas de hablar con ella y de recibir ayuda de incluso Ron, Hermione y Remus pensaron que lo complicado ya había pasado, por lo que de a poco dejaron de ocultar que llegaban juntos a fiestas de la Orden o a los almuerzos de los Weasley y aunque no anunciaban su relación públicamente, sus amigos asumían que estaban juntos. Audrey y Percy los invitaron a ambos, como pareja, a su boda (aunque obviamente durante el evento actuaron sólo como amigos, por la cantidad de personas del Ministerio que Percy había invitado) e incluso a veces Fleur coordinaba con Hermione las juntas de juegos que organizaba entre Victoire y Teddy.
Por suerte todos entendían que la discreción era sumamente importante, ya que aunque los trabajadores del ministerio ya estaban acostumbrados a escucharlos conversar en los ascensores y verlos caminar juntos, nadie sospechaba que tenían una relación amorosa. Todos sabían que era la mejor, porque la mayoría había vivido de una forma u otra el acoso de la prensa después de la guerra. Hermione no quería ver su vida privada en los diarios, menos cuando pensaba en su carrera ministerial. La bruja contaba con el apoyo de la ciudadanía y habían personas que insinuaban que ella, a pesar de su corta edad, sería la sucesora de Kingsley.
- Si es lo que quieres, yo te apoyaré - le aseguró Remus - pero sabes que estar conmigo será un escándalo que puede destruir tu carrera.
A Hermione no le gustaba admitirlo, pero sabía que Remus tenía razón. La reforma había cambiado la vida de la comunidad y de muchos hombre lobos que en ese instante estaban empleados y con suministro de la poción mata lobos, pero el estigma seguía y ambos estaban seguros que seguiría por un par de generaciones más, ni siquiera Teddy se salvaría completamente. La ciudadanía la apoyaba, pero no era un apoyo incondicional, cualquier escándalo podría cambiar la opinión popular, como le había pasado a Harry en su quinto año.
Quería una carrera política, reformar el ministerio, llamar a la justicia, renovar la comunidad, pero también también quería salir a caminar por Diagon Alley de la mano, igual que Rolf y Luna o incluso Neville y su nueva novia Hannah.
Y aunque él no se lo pidió, Hermione le prometió que solo serían dos años de no ser una pareja pública, solo debían esperar a que la reforma fuese olvidada por otras propuestas que no estuvieran relacionadas con hombres lobos, algo que por suerte ya estaba ocurriendo.
Todo parecía bien para ambos y su pequeño mundo con Teddy. Quizá Andrómeda aún no la aceptaba y prefería practicar la ley del hielo con ella, pero aun así las cosas empezaban a funcionar paso a paso.
O eso parecía hasta que en Julio, en uno de los almuerzos de los Weasley, Hermione y Remus descubrieron que no todos sus cercanos sabían de su relación.
- Remus John Lupin - lo llamó desde la puerta que daba al jardín - ¡esto necesita una explicación!
Ambos se dieron vuelta, soltando sus manos entrelazadas, reconociendo a la perfección a la dueña de dicha voz.
Minerva McGonagall nunca tenía tiempo de pasar a las juntas de la Orden o a una cena donde los Weasleys, Hogwarts la necesitaba, pero ese día de verano a casi un año de la renuncia inesperada de Remus, Minerva McGonagall decidió tomarse un día de vacaciones para reencontrarse con sus conocidos.
Esperaba asombrarse de ver a sus antiguos alumnos siendo adultos, como siempre le pasaba, en especial cuando veía a sus futuros alumnos, como Victoire. Pero la animaga definitivamente no esperaba ver a su ex profesor de defensa tomado de la mano con nada más ni nada menos que Hermione Granger.
- Estamos en problemas - susurró Hermione solo para que Remus escuchara.
Todo el patio quedó en silencio y Remus se sintió exactamente igual que cuando lo habían atrapado en medio de una travesura en sus años de estudiante. McGonagall se acercaba a ellos lentamente y Hermione sintió que la mano de Remus volvía a entrelazarse con la de ella.
- Minerva - saludo el hombre lobo sin soltar a Hermione.
- Una palabra - indicó Minerva, dejando claro que quería hablar a solas con ambos.
Los tres se alejaron del jardín y taba feliz que a pesar de la presión, Remus jamás soltó su mano. Harry se llevó a Teddy distraerlo de la situación y Molly se encargó de que todos tuvieran alguna tarea que hacer para quitarle el peso a lo que estaba ocurriendo.
La conversación no fue fácil.
Minerva McGonagall fue directa y preguntó hace cuánto tiempo estaban juntos y a pesar de que podían mentir, fueron honestos. Muchos estaban curiosos de saber cuando había partido su relación, pero ellos nunca habían confirmado que efectivamente todo había partido en Hogwarts, por lo que esta era la primera vez que lo ratificaban, obviamente agregando que sabían que no era ilegal y que el reglamento de Hogwarts no impedía las relaciones entre dos adultos.
Por un momento Hermione pensó que la directora la acusaría enseguida por tener una relación con un docente, que regañaría a Remus, que les hablaría de su diferencia de edad, de Teddy y de la licantropía, de todo lo que le habían comentado las otras personas. Hermione estaba lista para rebatir cada argumento, de explicar que amaba a Remus Lupin, con su condición, con su edad, con su hijo, con todo lo que era.
- No es una ley lo que rompieron, soy muy consciente de que eras mayor de edad, Hermione, no solo sé tu edad, sino que también fui yo la que te entregó un giratiempo en tu tercer año - le dijo McGonagall enfocándose en su ex alumna - ese último año te di más libertades que cualquier otro alumno en toda la historia de Hogwarts, casi no eras una alumna, los retratos de algunos pasillos me advirtieron que estaban pasando tiempo juntos, pero yo confié en ustedes, pensé que podían ayudarse mutuamente. Y si bien no rompiste ningún reglamento, si rompiste mi confianza, Hermione. Esperaba mucho más de ti.
No estaba lista para eso, cada palabra la había destrozado. La directora fue la bruja que le enseñó que la magia existía, la que la incluyó en el mundo mágico, la que confió en ella tanto como para darle un giratiempo en su tercer año. Siempre la había visto como un modelo a seguir, el tipo de bruja que quería ser. Inteligente, justa, una persona que inspirara respeto. Y ahora estaba aún más decepcionada de ella que cuando confesó que había ido tras un Troll en su primer año.
- Lo siento - se disculpó Hermione con la voz a punto de quebrarse y lágrimas en los ojos.
Era la primera vez que se disculpaba por su relación. Porque en realidad no se disculpaba por estar con Remus, sino por no haber sido honesta.
- No - intervino Remus con firmeza - si quieres confrontar a alguien, Minerva, que sea a mi, yo era el profesor, yo debí detenernos y lo intentamos, Hermione quizá no habló contigo, pero no habló con nadie más, porque sabía perfectamente lo que me ocurriría.
- Y eres cien por ciento responsable de esto, ¡Puse mi credibilidad en juego para apoyar tu contratación! - le recordó la bruja - eras su mentor, eras su…
- La amo, Minerva - le interrumpió Remus - y lamento que estés decepcionada, entiendo que lo estes, pero eso no va a cambiar lo que siento.
- O lo que yo siento - agregó Hermione.
Y a penas Hermione dejó de hablar, un canto se escuchó a lo lejos, frunciendo el ceño la bruja miró a su alrededor confundida, igual que Remus y Hermione, pero no encontraban razón del sonido, hasta que Harry, desde lejos, gritó "¡Fawkes!".
- Esto debe ser una broma, Albus - murmuró la bruja mirando el cielo.
A veces, Minerva había pedido alguna señal de su mentor y amigo, algún mensaje que le dijera que estaba haciendo las cosas bien, pero esta vez sabía que el fénix que cantaba en el cielo, sin verlo, solo podía ser un recordatorio de lo importante que es el amor, por sobre todas las cosas.
Eso y un recordatorio de lo irritante que podía ser Albus Dumbledore.
Bajando su mirada, se enfoco en la pareja enfrente de ella, aun mirando el cielo, tomada de la mano y no pudo evitar pensar en Elphinstone, en cuánto hubiese dado por poder haber pasado más tiempo juntos y no solo tres años de casados, cuánto hubiese pagado por borrar los años en que lo rechazó por pensar que no era prudente, por lo que otros podían pensar de una joven bruja junto a un sangre pura mayor.
- No me puedes dejar en paz, Albus, ¿no? - meneó la cabeza la bruja.
Y aunque Remus y Hermione no entendieron cómo, ese día Minerva McGonagall les dio su bendición al despedirse y les aseguró que a pesar de que aun estaba algo decepcionada, parte de ella entendía la situación.
George les aseguró que la bruja no había tomado más de dos copas de vino de elfo y terminaron de confirmar que todo era verdad cuando dos semanas después Hermione recibió una invitación a tomar té con Minerva, como lo hacían desde su último año en Hogwarts.
La única persona que aun no los aceptaba era Andrómeda.
- No puedo creer que los apoyes - le comentó la bruja a Minerva - rompieron tu confianza.
- Si, pero sea como sea, no puedes negar que se hacen felices, no quería admitirlo pero si recuerdas a Remus en su último año como compresor y lo comparas como está ahora, no puedes negar que es feliz.
- Es una niña.
- Hermione ha pasado por más que muchos adultos, Andrómeda - le aseguró la bruja - y sé que para ti es distinto, pero sabes muy bien que Nymphadora hubiese querido a Remus feliz.
Justo en ese instante, como si lo hubiesen invocado, las llamas verdes de la chimenea se prendieron y la cabeza de Remus apareció.
- Lamento interrumpir, Minerva, pero ¿Está Andrómeda contigo?
- Aquí estoy - respondió Andrómeda preocupada - ¿Ocurrió algo, Teddy está bien?
- Gracias a Merlín, estás aquí, Kingsley acaba de llamar por una emergencia con los hombres lobos, necesito irme pronto, se que es tarde ¿pero podrías cuidar a Teddy está noche?
- Por su puesto, Remus.
Y así, la reunión entre las dos brujas fue más corta de lo usual, ambas se despidieron y Andrómeda se dirigió a los terrenos de Hogwarts, no sin antes escuchar un "dale una oportunidad" de parte de su amiga.
Caminando apresuradamente, maldijo que la chimenea de Minerva no estuviera conectada a más que a alguna de las chimeneas del ministerio, pero tuvo que admitir que el aire libre le servía para relajarse, porque el tema de Hermione Granger y su yerno, la desestabilizaba.
No es que tuviese algo en contra de ella, pero no podía entender cómo todos la glorificaban como si ella misma hubiese derrotado a quién no debe ser nombrado. La navidad pasada tuvo que escuchar como Molly halagaba los regalos tejidos de la bruja por por lo menos una semana, cada vez que se juntaba con Kingsley le hablaba de ella como si fuese su futura reemplazante, Fleur Delacour hablaba de ella como si fuese la madre de Teddy, cada vez que llevaba a Victoire a su casa y hasta su nieto hablaba de "Nee-nee" de vez en cuando.
Ya fuera de los terrenos del colegio, la bruja se apareció en Chesnut, en los límites de la cabaña de Remus. Abrió la puerta con delicadeza para no despertar a Teddy que probablemente estaba dormido.
Todo estaba ordenado en el comedor, solo algunos juguetes en la mesa del comedor y una manta arrugada sobre el sofá. Al parecer Remus ya se había marchado, a pesar de que ella aún no había llegado.
Lentamente se dirigió a la habitación de su nieto, pero antes de entrar escucho susurros. Asomándose sin que nadie la viera vio como Hermione estaba en la orilla de la cama del niño, con un libro en su regazo y dando la espalda a la puerta.
Iba a decir algo cuando escucho hablar a Teddy.
- ¡Mamá!, ¡Mamá!
Cuatro letras, una sola palabra y su corazón se estremeció, replicando el mismo sentimiento de cuando confirmaron la muerte de Nymphadora. Se parecía, porque se estaba dando cuenta que Teddy estaba reemplazando a su hija por Hermione Granger.
- Está bien, Teddy - escuchó que Hermione le decía con calma a su nieto - no tienes por qué gritar, te puedo contar la historia pero debes intentar dormir.
- Si, ¡Mamá!, ¡Mamá!
Andrómeda no podía creer que la bruja no lo hubiese corregido, cómo podía ser que quisiera ocupar el lugar de su hija, no solo con Remus, pero con su hijo. Furiosa, iba a entrar a la pieza, pero se detuvo al escuchar a Hermione.
- ¿Quieres que te cuente sobre cuándo conocí a tú mamá?
- ¡Si!
Intrigada, Andrómeda se relajó y se dio cuenta que hasta la varita había agarrado.
- La conocí en la misma casa donde ahora vive tu padrino - relató Hermione - en ese tiempo era la casa de Sirius Black, el mejor amigo de tú papá. Todas las personas que luchaban por un mundo mejor se reunía ahí. Y un día, mientras limpiaba con Molly y Ginny, tu mamá apareció.
- ¡Pelo! - interrumpió Teddy.
- En ese momento lo tenía rosa chicle, como mi blusa - rió Hermione y vio como el pequeó podía sus mechones del mismo color - pero esa misma tarde, cuando ella logro liberarnos de nuestros deberes de limpieza, nos mostró cómo podía cambiar su cabello. Imitó mi pelo desastroso y luego el pelirrojo de los Weasley, después fue por los colores más descabellados, como lila y verde limón. Igual que tú cuando estás jugando.
- ¿Cómo yo? - preguntó en niño colocando mucha atención.
- Tú te pareces mucho a tu madre, Teddy, y no solo en que puedes cambiar el color de tu cabello - le aseguró Hermione - Era un Auror, luchaba con los magos malos y defendía a los que tenían miedo, igual como tú cuidaste a la pequeña Victorie cuando tenía miedo, protegiéndola de los gnomos de jardín, tu madre cuidaba de todos.
Andrómeda siguió escuchando todas las historias y comentarios de Hermione, emocionando al ver como Teddy preguntando por Nymphadora. Se enterneció con cada palabra, con cada anécdota y sonrió al ver que Teddy se quedó dormido justo cuando le aseguraban que su madre lo amaba por sobre todas las cosas.
Hermione se quedó un tiempo viendo que Teddy de verdad estuviera dormido y luego de ver su reloj, se levantó para salir de la pieza.
- ¡Oh! Disculpa - susurró la bruja mirando a Andrómeda - no sabía que ya habías llegado, Remus me pidió que te esperará antes de irme, no sabía cuanto te demorarías y tuvo que irse de emergencia, no quería dejar a Teddy solo y…
Hermione no pudo terminar la oración porque Andrómeda Tonks se lanzó sobre ella y la abrazó con fuerza. Por un segundo, sus reflejos le habían dicho que alguien la iba a atacar, pero luego de un poco de tensión, se dejó abrazar, a pesar de que no entendía la situación.
- Gracias - dijo al fin Andrómeda - Gracias por hacer a Nymphadora parte de su vida, gracias por recordarle que su madre lo amaba.
Aun entre el abrazó, Hermione sonrió, al fin entendiendo lo que ocurría.
- Sé que esto es una situación extraña, sé que puedes sentir que estoy desplazando a tu hija, pero puedo asegurarte, que yo nunca voy a reemplazar a Tonks, ella es parte de la vida de Teddy y siempre lo será. Igual que tú, no importa si estamos en buenos términos o no, Tonks y tú son su familia.
- Gracias - volvió a decir Andrómeda soltando a la bruja de su abrazó - muchas gracias.
- También debo decir, que aunque quisiera - sonrió Hermione - Remus jamás lo permitiría.
- Lo lamento mucho - continuó Andrómeda sacando un pañuelo de su túnica y pasándolo por sus ojos - lamento que yo si lo intenté.
- Lo sufrimos en su momento, Remus estaba devastado y no te voy a mentir, diste un golpe bajo que dañó a Remus y pensé que nunca te perdonaría - razonó Hermione - pero nosotros tampoco tomamos las mejores decisiones en un principio y si hay algo que he aprendido es que a veces hacemos cosas horribles por las razones adecuadas. Yo te perdoné hace mucho tiempo.
Y así, llegó el momento que Andrómeda pensó que nunca llegaría, Hermione se ganó su respeto y aceptación.
Y aunque no lo crean llegamos al fin, solo queda el epílogo, que debo decir que es importante porque explica el nombre de esta historia. Espero lo hayan disfrutado, yo tuve mis altos y bajos escribiendo. Tuve mis grandes cuestionamientos de trama y de como Hermione aun estaba en el colegio, pero aun así aprendí mucho, me reí escribiendo y lo disfrute, que es la razón de por qué escribo fanfictions. Muchas gracias a todos los que me escribieron, un especial abrazo a los que comentan siempre y espero me sigan leyendo, planeo hace unos One shots y tengo dos long fincs con unas tramas interesantes, pero que aun no decido en cual trabajar primero o si me enfoque en hacer una revisión de esta historia, que no solo necesita mejoras gramaticales y ortográficas, sino que hay algunos puntos en la trama que sería bueno arreglar (hay unas subtramas que coloqué y nunca usé!).
De nuevo, GRACIAS POR LEER, espero escuchar sus comentario.
Terminen un libro, bailen Tiny Love de Mika y digan que sí a alguna locura que tengan en sus cabezas.
Simona Polle
