El caminar a lo largo del puente con los padres que no había conocido se sentía tan extraño. Los recuerdos que mencionaban eran tan ajenos, sin embargo su mirada era tan brillante que disuadirlos no era opción. Caminó mirando atrás, a las altas ramas del árbol que todavía podía verse, luego al extremo dónde algunas mariposas marchaban. Pensando en mi amigo, en mi acompañante...

"Isamu y los demás... ya no existen?"

Quizá debió poner más atención, porque el silencio que vino le hizo pensar que interrumpió algo que no se molestó en escuchar. Akane suspiró y le respondió triste "No se han ido, pero no pueden regresar así..."

Esperanza. Gratitud y alegría tocaron su corazón y esperaba ir a verlo. Más el trío se negó rotundamente. "¿A dónde crees que vamos? Si se entera que te deje entrar no va a dejarme en paz."

"No sé bien que sea de ti , yo le estoy agradecida que me conceda mi deseo ahora" mi madre, Nanao, la mujer de cabello rojo y ojos tan verdes como el jade me sonrió como si estuviera triste.

"Pero ¿Qué va a pasar con Shuei? ¿Porque no puedo cruzar con ustedes?"

"Bueno, Sagara seguro tiene algo en mente. No te preocupes, él se hará cargo hasta que los demás se recuperen" Akane suspiró y volvió a ponerme en marcha. Está vez podía ver el fin del puente, el mismo árbol del otro extremo, sin flores y cuyos pétalos se extendían a lo largo del camino.

"Un día podremos estar juntos, y hasta entonces nos recordaras. Entonces podré desquitarme a gusto" Su padre, Uryuu tenía una mirada brillante, ojos dorados y el cabello idéntico al suyo. Le acarició tan suavemente, con tanto creo que el nudo en la garganta no desapareció.

"Desde aquí depende de ti, corre... ve a casa."

La empujó Akane al piso floreado, pero no se movió. Su hogar, dónde su corazón ansiaba estar no era allá. "... Allá no se qué hacer... Yo... Quiero ver a Naruto.. Sasuke... Hikaru... y ... y Shisui..." Lloré, abrazándome avergonzada de estar suplicando volver. "¿Cómo podré disculparme?"

Akane gritó, interrumpiendo al mirarme furiosa y prácticamente al borde de cruzar.

"NO PENSÉ QUE FUERAS IDIOTA! no quieren verte hasta que vayas y tengas una vida plena con ese par de cabezas huecas. Solo escucha!"

Fue hasta volver al silencio, que unos susurros recorrieron las flores. Eran tan suaves que apenas y movían los pétalos, pero esas voces le quitaron el aliento, en su interior el aleteo de su propio corazón se alzaba con cada paso que daba. Distinguiendo poco a poco sus voces. Está vez sus lágrimas fueron diferentes, y si cuerpo corrió en la expectativa de volver a verlos.

Sus padres quienes seguían con la mirada su silueta hasta perder de vista a su hija suspiraron contentos. "Se parece mucho a ti" Nanao le ladeó la cabeza como si eso fuera una lastima. Uryuu cruzo los brazos, orgulloso.

"Claro, siempre pensé que sería una belleza."

"Creo que se refiere a lo llorón" Akane carcajeo y les dió espacio mientras regresaban. Nanao asintió a su marido y río al ver su cara.

"¿De qué hablan? De dónde me sacan lo llorón?"

"Hmm, cuando acepte casarme contigo... Cuando te promovieron en la guardia, ese día en el baile que te dije..."

Abrazo a su mujer, avergonzado pero feliz de mirarla tan alegre. "Ok, entiendo... Ejem.. debe ser por... la fuerza de tu encanto. Si eso"

"No es por nada, pero yo me adelanto. Debo hacer una nueva apuesta"

"¿Apuesta? Todavía vas a esa choza?" Preguntó Uryuu curioso, mirando a la mujer de enfrente levantar los hombros y voltear brevemente

"Es de los pocos lugares que hay para divertirse. Ya que Hikaru se adelantó, solo me queda el puntiagudo, mi zorrito, el mapache o el hermanito. Aquí entre nos, le voy a mí zorro"

"No tengo idea de que estás hablando" fue su esposa, quién se separó y camino hacia Akane quien le movió el piso.

"El futuro yerno, tu sabes... Yo mantengo mi apuesta, me muero por ver qué pasa." Ellas lo dejaron allí mientras reían y charlaban de aquellos hombres. Fue cuando su cabeza hizo click que Uryuu corrió tras ellas, necesitaba más información.


Días agitados siguieron a los sobrevivientes, entre los Kages quien más renuente estaba de regresar era el joven Kazekage. Por el momento decidieron asentarse todos en Konoha, mientras se recuperaban y preparaban todo para el viaje. Había cosas que discutir entre ellos, sobre los jinchuriki y los bijuu, por una vez dejaron el poder de lado. La cuestión era vigilarlos, desde que fueron liberados, solo los bijuu permanecieron durmiendo en formas diminutas a su estado natural. Nadie sabía porque, solo que no podían permanecer tan vulnerables.

En la junta de ese día, los presentes fue Utakata y Bee; tampoco tenían respuestas, lo que sea que estuviera pasando también afectaba a sus bijuu. Al salir de allí, sus pensamientos lo llevaron al mismo lugar. Sakura estaba con ella está vez, era un hábito suyo tocar su frente cada vez.

"Al menos comiste algo?"

Sakura no esperaba respuesta, ya sabía que no. En realidad empezaba a entender los silencios del estoico Kazekage. Por eso, esperaba un poco antes de arrastrarlo a comer algo. Suspiraba, deseando que despertara pronto su compañera. Tener que cuidar de estos hombres no le hacía bien, mentalmente. Sino era uno, otro le daba problemas y Kakashi... bueno, realmente no sabía que hacer con todos por los suelos.

Comieron en silencio, ninguno levantó la vista del plato, por eso le tomo de sorpresa la voz de Shikamaru. "No han visto al mocoso?"

"Hm... Creí verlo ir al distrito Hyuga" Shikamaru negó con la cabeza y se rasco la cien, también había unas pequeñas marcas negras en sus ojos.

"No, yo vengo de allí. La Hokage lo está buscando."

Gaara se levantó entonces y antes de irse solo dijo que iría por él. Shikamaru y Sakura se vieron sin ánimo, lo invito a sentarse mientras terminaba de comer. Le pidió té, cuando tomó un sorbo se atrevió a preguntar.

"¿Has hablado con él?"

Bebió más té, se frotó la cien nuevamente y miró cansado en los ojos verdes de Sakura. "No... Sakura, no puedes esperar que actúe diferente de la nada. Se que parece idiota, pero créeme, esto es algo que necesita pensar."

"... Ambos están... diferentes." Hubo un silencio largo, en el que ambos fijaron la mirada en el otro, Shikamaru ladeó la cabeza e hizo una mueca antes de terminar el té.

"Hay veces que no puedes hacer nada para ayudar. Lo dijo por experiencia, trata de ponerte en su lugar." Apoyo su barbilla en sus dedos, mirando a un lado, sintiendo aquella piedra caer a su estómago al recordar ese sentimiento, no oculto nada está vez al hablar.

"Cuando estás al borde de un abismo, los peores miedos vienen a nosotros. Recordamos todas las fallas, las derrotas,el miedo, la irá y la impotencia te toca a tal punto que realmente crees que no hay razón para seguir."

Cerró los ojos, respiro profundo y recordó vividamente aquel día. "Entonces, alguien simplemente te ve. Te das cuenta en sus ojos que no estás solo. Vió más que cualquiera y aún así no te suelta, no deja que te vayas. De alguna forma, cobra sentido todo cuando ella es feliz, entonces te das cuenta que... no eres el único que vio la luz ese día"

Abrió los ojos, porque en su mente su imagen estaba empezando a opacar todo, como el sol. "Deseabas ser egoísta, haber sido el primero, lo peor es que en ningún momento te sientes engañado. Porque ella a pesar de todo sigue viendo por ti. Aquellas cosas que deseabas tener a su lado, sabes que no pueden ser para ti. Decides entonces cuidarla, porque su alegría es más importante que la tuya."

Cuando finalmente volteó hacia Sakura, sabía que había entendido el mensaje. No fue su intención revelar tanto, aunque aquel nudo en la garganta se aligeró profundamente. Quizá fue porque casi perdió la vida allá, o el haber leído una carta de su padre en la caja que pidió guardar. O fue simplemente que ya no tenía necesidad de seguir discutiendo consigo mismo, y empezaba a ver un futuro diferente. Uno que Shikamaru quería disfrutar en paz.

"Ellos no han tomado una decisión, son demasiado cabeza dura... Pensándolo bien, creo que iré a ver qué los ha retrasado"

Ya había salido, caminando tranquilamente hacia un par de lugares donde podría estar el rubio, cuando Sakura le gritó.

"Espera!" Por alguna razón, Sakura lloraba, no esperaba eso.

"Déjame a mí a Sasuke..."

A veces Sakura lo sorprendía, concedió más por la sorpresa que otra cosa. Ella corrió con determinación dejando perplejo a Shikamaru. Mientras caminaba seguía pensando en la única memoria que mantendría oculta en el corazón. Él ya había decidido que hacer, que quería y por eso el sabor en sus labios permanecería grabado en su memoria. No sintió culpa, cuando encontró a su amigo justo donde pensó estaría escondido. Había cosas más importantes, como hacer que este torpe volviera en sí. Tomó una piedrita y se la lanzó a la cabeza.

Fue inmediata la reacción, gritando y dramatizando el asunto como siempre. Se sentó a su lado en el árbol de aquel viejo parque donde jugaban de niños. Miro las nubes y espero. Ahora que lo pensaba, tenía mucho tiempo sin sentarse a mirar el cielo.

"..."

"Hmm"

"... Estoy bien, no necesito niñera"

"Bien, no vine a cuidarte" Shikamaru disfruto de ver cómo el leve azul se tornaba rojizo y naranja, mientras Naruto tomaba las pequeñas rocas y las contemplaba, había un par de niños que jugaban en los columpios. Riendo hasta que uno cayó y lloró. Los padres se acercaron y en segundos, como si fuera magia alejaban las lágrimas.

De un momento a otro, la voz de Naruto le dió una idea de sus pensamientos.

"Aquí fue donde nos conocimos... me invitó a cenar y de allí yo no me imaginé que mi primera amiga... "

Suspiró, se cubrió la cabeza y ante sus murmullos Shikamaru tomó otra piedra y lanzó nuevamente.

"AHH! ¿PODRÍAS DEJAR DE HACER ESO?"

"Me ahorra tiempo que te dieras cuenta. Digo, hasta Sai, el muñeco andante lo sabía." Oh, sino fuera importante este tema quizá se estaría burlando de la cara que tenía ahora. Gracias al cielo nadie lo vio así, Ino jamás lo dejaría en paz.

"La pregunta es... ¿Qué vas a hacer cuando despierte?"

Lo observó, necesitaba saber dónde estaría en adelante. Porque había las cosas cambian, estaba seguro que no la odiaría. ¿Hasta donde quería llegar ahora que reconocía sus sentimientos? Respetaría su decisión, como amigo.

"... Es.. solo... Ugh... No sé si..."

Parpadeo mirando como el rubio trataba de explicarse, fracasando miserablemente. Murmullaba otra vez cosas que entendió a medias pero tuvo idea de que le ocurría con eso.

"No creí que fueras tan lento para no darte cuenta" rojo, por todo lo que había dicho y aún no alcanzaba a expresar Naruto gritó a los 4 vientos.

"Y QUE SI NO SOY BRILLANTE COMO TÚ!? SI ES TAN OBVIO PORQUE NO PUEDO QUITARME ESTE MIEDO!? CLARO QUE QUIERO ESTAR CON ELLA. ¿PERO CON QUE CARA VOY A DECIRLE LO QUE SIENTO? CASI MUERE POR MI!"

Y el gato salió de la bolsa. Shikamaru espero a que recuperará el aliento, sin duda esos gritos fueron la razón por la que los padres se llevaban ahora a los niños.

"Uno. Tu miedo no tiene lugar, al menos no con ella. si piensas que decirle lo que sientes ahora que te odie realmente eres más idiota de lo que creí. Dos. Sabes que no fue tu culpa."

Ya casi se ocultaba el sol, solos en aquel parque vieron pequeñas mariposas acercarse. Le dió tiempo antes de continuar.

"Es algo que amo y odio de ella, realmente moriría por nosotros. Si tanto te culpas, está vez quédate y dale una razón para no volver a pensar en hacer algo así otra vez"

Aquellas mariposas los rodearon, no eran muchas pero verlas le recordaba mucho a ella. Se levantó, pensando que con esto Naruto entraría en razón y dejaría de ponerse excusas.

"Porque sé que si tú no lo haces... Otro si"

Se fue, pensando que probablemente entendería a qué se refería con eso.


Sakura sabía dónde encontrarlo. Trabajaba diligentemente en su casa, algunos pocos se quedaron en el distrito a pesar de que la aldea termino por reconstruirse. Varios eran jóvenes, o ancianos, pero la casa de Sasuke siempre se mantuvo pulcra. Por qué ella lo había pedido, esperando por su regreso.

Lo vio en el jardín, extraña visión al encontrarlo rodeado de papeles, escribiendo en un cuaderno. Lo extraño no era solo eso, sino que el lugar era un verdadero desastre, como si estuviera limpiando porque algo se perdió. ¿Realmente nadie había venido a verlo antes? En sus fantasías lo había imaginado de tantas formas, que ahora era un pasado vergonzoso, la realidad era que realmente no conocía a Sasuke.

Él no era el romántico modelo perfecto de esposo en su imaginación, sino un hombre cuya fuerza y convicción demostró al final su devoción. Se acercó, saludo esperando una respuesta pero solo se levantó, guardo el cuaderno y camino hacia una repisa en la casa.

"no vine por mí así que no tienes que ignorarme."

La miró de reojo pero no respondió en cambio se sentó en una silla en la cocina y esperó a que ella hiciera lo mismo.

"Sasuke, me preocupas. Y no quiero que lo malentiendas no es como antes. Esta vez lo digo como tu amiga, solo habla conmigo"

Y su mirada regreso de indiferente al ceño fruncido, se levantó y prácticamente le dijo que podía irse por dónde vino. No. Sakura no toleraria de ningún modo que la trate así.

"Necesitas algo más que eso para deshacerte de mí"

No deberían estar peleando, no sé sé sup que tenía que ser así. ¿Cómo mantenerse cuerda cuando te tratan como basura? Sin pensarlo mucho libero sus frustraciones con Sasuke. Feliz de darle un buen puñetazo una que otra vez. Estaba harta de tener que ser la única del grupo que parecía importarle mantener a todos juntos.

"Sabes que! No eres el único que está sufriendo. Si alguien debería estar en el hospital eres tú!

Por fin pudo acertarle un buen golpe en las costillas, que importaba que le rompiera un par ahora. Dejó de pelear y cuando lo sujeto del cuello vio una expresión diferente a lo que imagino, pero tenía que gritarle tantas cosas que no importaba.

"Escúchame, yo también soy parte de este equipo y ahora TODOS debemos estar cuando ella despierte. No entiendes que es un milagro que sigan vivos?"

Sentía calor en sus mejillas, pero no pensó en eso mucho. Sasuke tenía que entrar en razón.

"Pensé que no debía preocuparme porque ustedes 2 siempre iban tras ella. Y ahora, cuando más los necesita... El único que parece realmente decidido a amarla es Shikamaru. Y ese idiota está sacrificando su felicidad.. y para que? Para que tú y Naruto se escondan porque está embarazada? DIABLOS, NI A GAARA LE IMPORTO ESO! QUE TAN ESTÚPIDOS SON PARA NO DARSE CUENTA?"

Creyó que estaba lloviendo, pero solo era ella. Soltó a Sasuke, limpiándose un poco, aún con la irá en el pecho. "Incluso Sai está arreglando el cuarto para el bebé y ustedes que son su familia no..."

"Y COMO ESPERAS QUE LA VEA A LA CARA? SIGO FURIOSO PORQUE LA UTILIZARÁN! ELLA Y MI HERMANO SUFRIERON Y PARA QUE? NO SE QUE HACER CON ESTOS SENTIMIENTOS. ¿CREES QUE SE MERECE CARGAR CONMIGO Y ESTE RENCOR? ¿QUE SE SUPONE QUE DEBO HACER CON MI VIDA ENTONCES?"

Jamás espero ver emoción genuina en Sasuke, no está mirada histérica, triste y cansada. Incluso su puño sangraba y esa tensión en su cuerpo asustaba a Sakura. Ella no sabía que hacer, la distancia entre ellos fue más notoria está vez, mientras miraba como trataba de no desmoronarse frente a ella. Y deseo tanto tener aquella facilidad de palabra como Naruto, porque sabría que decir, que hacer.

El silencio incómodo se estrecho entre ellos, tosió sangre y por reflejo se acercó para curar las heridas que le había causado. Pensó en la gravedad de su confesión, estaba perdido emocionalmente y lo peor es que no se daba cuenta de algo importante.

"Si esa es tu excusa, prefiero que te vayas entonces. Romperle el corazón si eso quieres. Sería una pena que el bebé tenga un padre cobarde"

Se fue después, para ver a su amiga aún dormida. Hinata y Kina está vez la saludaron, ofreciéndole un bocadillo. Se sentó para escuchar en silencio los planes que ambos tenían. Envidiando aquella sonrisa en Hinata, esa confianza de que pronto volvería su amiga y por eso pospondria la fiesta de compromiso. Quizá era su rostro al hablar con tanta emoción sobre las cosas buenas que ahora sucedían lo que denotó el cansancio que había arrastrado. Cerró los ojos escuchando la voz de Hinata, deseando un poco de ese optimismo en sus sueños.


Honestamente se sentía más nervioso cuando la visitaba y seguía dormida. Le hablaba, porqué después de la guerra, no desaparecía esa opresión en el pecho. También pasaba a la tumba, dónde Hikaru y otros ahora residían. Allí se quedaba hablando, de hombre a hombre, imaginando que le respondería. Había sorpresas, en definitiva, pero no sabía si era lo correcto.

Matsuri decidió quedarse a su lado. Quizá porque le tenía lastima o porque entendía que no podría seguirla a Suna. Había algo que solo podía hacer él. Prefería partir antes, para terminar pronto con la misión y volver. Al menos estaría Gaara acompañándolos. Tanto apoyo ahora, tanta amistad, esperaba que valiera la pena el sacrificio, que dudará está paz.

La verdad, no esperaba lo de esa tarde. Encontrar a los 2 amigos juntos, las voces lo paralizaron en la puerta, dudo en entrar. Lo que escucho no lo mencionó a nadie, la carga que sentía en los hombros se aligeró un poco. Desde entonces ellos vinieron más seguido. Su abdomen se alzaba lo suficiente para notar que crecía sano. Partió una semana después junto a su padre y Matsuri, mirando atrás a ver la familia que aún le quedaba.

"Va a estar bien"

Gaara le aseguro, su seguridad y su liderazgo lo mantuvo cuerdo los siguientes días. Cuando volvieron al santuario, a pesar de notar menos luz, se sentía en el templo que aún quedaba un nexo. Tocarlo era muy diferente a solo tener la esperanza, entonces prosiguieron a concretar el plan. Después de todo, deseaba regresar orgulloso, con la frente en alto y abrazar a su madre otra vez.