Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD... ¿Algo más?
Diálogos:
(Amo las oppai) – Pensamientos varios.
"Probando, probando ¿se oye?" – Retransmisiones holográficas, conversaciones telefónicas, etc.
[No quiero hablar de ello] – Ddraig, seres sobrenaturales de categoría superior.
*Siempre alegran la vista unos buenos pechos!* - [Ascalon]
[Aquí hay demasiada perversión, mierda de autor] – [Excalibur]
[Dejadme dormir…] – Svalinn
Atención, este fanfiction puede catalogarse de animalada...
Remarco que en este fanfiction puede haber actos sexuales que puedan ofender/alarmar/molestar al lector.
Asimismo la ley me obliga a decir que los menores de 18 años (según la nacionalidad) deberíais de ser buenos chicos y no leer esto.
Si, nadie lo cumple, lo sé.
A quien lo lea... Nadie os obliga, leedlo bajo vuestra responsabilidad.
Yo me limpio las manos.
- High School DxD –
[Dragón del Génesis]
- Traición –
Apretando con fuerza la carpeta contra su pecho Le Fay Pendragon suspiró relajada.
Podía escuchar un piano de fondo… Una melodía rítmica pero sorprendentemente melancólica.
Ese sonido… Ese piano podía alegrar su corazón como ningún otro podía.
Las manos que lo tocaban derrochaban cientos de años de experiencia…
Decidiendo que ya había tenido suficiente… salió del edificio.
Bajo un manto de millones de estrellas la chica se encontró con el vacio.
Una parcela de terreno enorme, tan extensa como el mismo cielo estrellado sin ningún tipo de orografía.
Solo había tres elementos que despuntaban en el oscuro paisaje.
Un colosal dragón rojo durmiendo en un rincón.
Un portal circular en el cielo envuelto en cientos de círculos mágicos en el cielo.
Un piano de cola negro frente a ella.
Un joven de cabello negro, vestido con un traje de chaleco negro con una camisa blanca tocaba con energía sin importarle sus alrededores.
Estaba absorto en su música.
Los zapatos de tacón de Le Fay apenas perturbaban la melodía.
Una belleza rubia vestida con un revelador traje blanco, corto y con escotazo.
-Sabes que no puedo concentrarme cuando te pones ese modelito…- dijo el joven sin girarse.
Sin parar de tocar.
-Le recuerdo… que este es el uniforme que usted nos ordenó que usáramos-
-Mmm… Aquel día estuve inspirado…-
La música se detuvo.
El joven giró sobre su asiento, encarando a la belleza.
-Aquel día estaba más pervertido de lo normal…-
-Que dices…- murmuro el joven acariciando las deliciosas curvas de la rubia –Mira que piernas… y este trasero… con una cintura estrecha… un vientre plano… unos pechos turgentes y un rostro angelical… con unos labios rojos y deliciosos… acompañados por unos ojos azules preciosos y un cabello dorado como el mismísimo sol…-
-No vamos a tener sexo aquí… ni ahora… Por mucho que…-
La rubia jadeó pesadamente al sentir su mano levantar su falda por encima de su trasero.
-Cariño…-
-Le Fay…- ronroneó el dragón amasando su trasero.
-Cariño!-
-Que pasa…-
-Red… está mirando-
Con un gruñido el dragón soltó a la belleza, ladeando ligeramente su rostro.
Unos enormes ojos rasgados lo miraban fijamente.
-¿Qué cojones te crees que estas mirando?-
Great Red esgrimió una sonrisa por encima de sus poderosos dientes.
-Este cretino me está…-
Haciendo el amago de levantarse Le Fay le interrumpió tomando su rostro contra su pecho, mirándolo a los ojos.
-Céntrate… Tus esposas llevan tiempo fuera de casa… quieren volver pero primero hay trabajo que hacer…-
-En cuanto acabe con el cretino este…-
-Cariño… Tu caliente, necesitado y afectuoso harén te necesita… ¿Vas a perder la oportunidad de largas orgias con nosotras… por tu orgullo masculino?-
El dragón tragó saliva.
-Tu ganas…- respondió el joven levantándose.
-¿Pasa algo? Solo necesito órdenes…-
-Nop. Esta vez iré en persona-
-¿Q-que?- exclamo Le Fay sorprendida.
-Llevo mucho tiempo aquí encerrado… con este imbécil-
Great Red gruñó levemente.
-… ¿Está seguro?-
-El plan ha estado detalladamente planeado… Y si no nos movemos nos adelantarán, preciosa-
-Si no cuestiono eso…-
La pareja se alejó a paso rápido… con la mano del moreno en el trasero femenino en todo momento.
-Sufrirán mucho…-
-Me comprometo a compensar cualquier lágrima vertida por mi culpa en los próximos mil años…-
-Confío con todo mí ser en usted…-
-No podría pedir nada más, preciosa- sonrió el chico orgulloso, satisfecho.
Antes de salir el dragón se giró, mirando a Great Red.
-En cuanto vuelva te va a caer una de ostias que no vas a saber de dónde vienen-
Le Fay podría jurar que Great Red le había hecho una… peineta.
- Japón -
Un joven rubio, atractivo, vestido con un traje ceremonial negro caminaba nervioso de lado a lado de la entrada de un santuario de madera.
-Venga… No te puedes acobardar ahora!- exclamó un joven rubio apretando los puños.
Decidido entró en el edificio, ignorando a los siervos que se encontraban apostados en los pasillos.
-Recuerda Ryuuta! Esto es por Momiji!- masculló el chico rubio endureciendo su semblante.
Tras arreglar sus ropajes el chico abrió las puertas de madera y papel del ancestral templo shintoista.
La guardia se había intensificado. Ahora ya no eran unos pocos, decenas de monjes custodiaban el extenso pasillo haciendo guardia en los costados.
Los mencionados realizaron una profunda reverencia a su paso.
Inhalando profundamente Ooryuu Nakiri alcanzó su destino.
La Sala del Gran Consejo.
Tragando saliva el chico se desplazó a su sitio designado.
Bajo la atenta mirada de cinco estatuas en forma de animales había un círculo menor formado por una pequeña mesa circular.
Cinco cojines blancos la rodeaban, una por cada estatua.
Cuatro ocupantes se encontraban sobre los mismos…
Un hombre de aspecto agresivo, rapado, unos ojos fieros y una sonrisa mordaz; Shinra Byakko.
A su lado uno especialmente atractivo, vestido con un elegante traje azul, lo miraba con una estilizadas gafas de ligera montura; Seiryuu Kushihashi.
Al otro lado dos mujeres.
Una adolescente de cabello azul claro, escondida en un pesado abrigo amarillo que hasta cierto punto podría ser algo parecido a una tortuga; Genbu Doumon.
La ultima…
La onee-sama de carácter peligroso… la asustaba… Una belleza morena de medidas impresionantes vestida con un elegante traje con decorados carmesíes; Suzaku Himejima.
-Llegas tarde… Cómprate un reloj que funciones, Nakiri- masculló el primer hombre, cambiando su postura, apoyando su brazo sobre su rodilla.
-La puntualidad hace al caballero… Deberías tenerlo en cuenta- intervino el segundo.
-A m-mí no me molesta… Seguro que tienes tus motivos- murmuró Genbu nerviosa.
-Que no se repita- siseó Suzaku mirando al chico fijamente.
Nakiri tragó saliva de nuevo… ¿Cómo podía él haber intimado con alguien así?
-Lo siento…- respondió el chico ocupando su asiento, mirando alrededor.
La sala estaba fuertemente custodiada.
-¿Algún motivo para tantas medidas?- preguntó Ooryuu.
-Hay movimiento en el exterior… Los demonios están jugando a incendiar nuestras tierras, solo queremos ser cautos y estar preparados por si hay que darles un correctivo- respondió Shinra.
-¿Es necesario ser tan hostil?- preguntó Genbu.
-Cuando el enemigo te ataca has de responder!-
La chica se estremeció un poco ante la agresiva respuesta del hombre.
-No olvides nuestra función, Genbu. Toda precaución es poca, aunque eso no significa que empecemos una guerra a la ligera, Shinra- dijo Seryuu recolocándose las gafas.
-El Clan Himejima no participará en ningún conflicto bélico que no sea un acto claro y directo de agresión contra nuestro Clan o esta alianza… Pero no apoyaremos agresiones externas gratuitas, Shinra- intervino Suzaku.
-¿Desde cuándo el Clan Himejima se ha vuelto tan blando?-
Suzaku centró su mirada en el hombre.
-Primero el perro, luego la esclava de la heredera Gremory…-
La morena se centró en su taza de té.
-Quizás tengas razón… Quizás sea demasiado blanda… contigo- siseó la morena con una voz gélida.
-…-
El rubio tembló ligeramente… esa mujer le daba mucho miedo…
-Tanto Ikuse Tobio como Akeno Himejima son asuntos que pertenecen de manera exclusiva a mi casa, asuntos que se resolverán con el tiempo… y el dialogo. El verter sangre ha demostrado sobradamente no ser un método eficaz-
-Me gusta esa idea… Pero lamentablemente el destino puede que nos lleve por otro camino- dijo Seiryuu respondiendo a la Himejima –El [Dragón Emperador Rojo] tuvo un encuentro con Inari no Okami-sama-
-¡!-
-Los dioses están… alterados, consternados… Como bien sabréis…-
La menor de los herederos miró la pequeña tortuga entre sus manos.
-La irrupción de Abe no Seimei solo empeoró la situación-
-Aun no puedo creer que ese vejestorio nos pudiese quitar el control temporal sobre los guardianes…- rugió Shinra furioso.
-No se puede subestimar a los grandes poderes de la historia- añadió Suzaku.
-No te veo preocupada- murmuró Ooryuu.
-Fue una circunstancia temporal ya solventada, nuestra principal preocupación es asegurarnos de impedir que vuelva a suceder-
-El Consejo de Ancianos está contemplando cerrar todas las fronteras… El Panteón quiere blindar la nación-
-¡!-
-Hace muchos años se alcanzó una tregua temporal con los demonios para evitar males mayores… Pero las acciones más recientes de la heredera de los Gremory han atraído demasiado la atención de Japón a los ojos del mundo-
-Los barremos a ellos y se acabó… ¿Cuál es el problema?-
-No podemos empezar una guerra con los demonios porque tú quieras actuar con dureza, Shinra-
-Solo quiero defender la unidad de este país y proteger a su gente!-
-Objetivos nobles… pero insensatos-
-¿Qué has dicho Suzaku?-
-La situación es la siguiente… Los dioses no quieren [Longinus] circulando libremente por nuestras tierras… Se enviarán emisarios a todas las facciones que sean menester… Se aplicará un tiempo de gracia para que se marchen libremente… pasado ese tiempo si las respuestas son negativas se permitirá el uso de la fuerza- resumió Seiryuu.
-¡!-
-Eso incluye a nuestros aliados…-
-La familia de tu prima… ni del perro negro son aliados-
-…-
-Pero…-
-Debes centrarte Ooryuu… Lo que le ocurrió a Momiji es una desgracia, pero el Clan Nakiri pesa más en su conjunto que un individuo-
-Entonces los dioses quieren aplicar unas medidas restrictivas y nacionalistas ante la situación que se avecina- tanteó Suzaku.
-¿Qué solución propones?-
-Hay poderes…- susurro Ooryuu.
-Cuida tus palabras… Esta sala quiere tratar en otro momento y de manera especial tu reciente relación con la [Brigada del Khaos]- siseó Seiryuu.
-¡!- el rubio miró al atractivo chico sorprendido -¿Me habéis estado vigilando?-
-Esta Sala no ha decidido intervenir puesto que el [Dragón Dorado] sigue ofreciéndote su apoyo y solo parecen haber sido unos simples encuentros…-
-Eres un traidor Ooryuu… Y me importa una mierda que tú prima o el cretino de Mitsuya la tenga secuestrada…-
-N-no deberíamos ser tan duros…- exclamó Genbu.
-Como bien dices, Nakiri no ha hecho más que informarse de cómo ayudar a su querida prima… Sin acciones inmediatas y preocupado por un familiar vas a cuestionar sus sentimientos?- murmuró Suzaku.
-Ooryuu Nakiri, al igual que los presentes tenemos obligaciones. Debemos de aparcar las cuestiones personales por un bien mayor- respondió Seiryuu.
-Como las reuniones secretas que mantienes con Rias Gremory- rugió Shinra.
-Mi relación con quien cuida a Akeno es cosa mía- respondió Suzaku seria.
-Akeno Himejima, Tobio Ikuse… Grigory…- masculló el fornido hombre con asco –Más bajo no puedes caer-
-Shinra… modera tu tono- ordenó Seiryuu –Ante todo somos una alianza. Que las discrepancias individuales no afecten a una tradición milenaria-
-Eso se lo dices a ella… Esos dos merecen ser expulsados de esta sala… Hay que revocarles el título, y me da igual que los guardianes les sigan ofreciendo apoyo, van a arrastrar a los Clanes a su completa destrucción-
-En tu completa ignorancia, ciego de un poder que no es más que un regalo de un dios, te crees capaz de ordenar, proteger y acabar con lo que te venga en gana- espetó Suzaku seria.
-¿Qué has dicho?-
-El Clan Himejima se niega a esas medidas proteccionistas-
-¡!-
-Las alianzas nos hacen más fuertes. Esta misma sala es un ejemplo de ello. Los demonios, ángeles caídos y enviados del cielo han logrado una alianza con muchos de los principales panteones mundiales… Aislarnos no nos hará ningún bien-
-Ahora cuestionas las decisiones de los dioses… Has cambiado, Suzaku. ¿Dónde está la mujer que cuidaba y respetaba la tradición como la que más?-
-Sigo valorando las tradiciones, Seiryuu. Pero mi deber para con mi familia me impide permanecer callada…-
-Acabas de cavar tu tumba, bruja-
-Byakko, dime, eres un animal o un humano?- pregunto la morena con media sonrisa -¿Crees que sabes algo? Porque no sabes nada…- alzando su mano levemente un ave de fuego apareció sobre su dorso, apoyándose en ella, mirándola al rostro.
-No necesito más pruebas… Los malditos de Grigory han ofuscado tu mente. Tu relación incestuosa con el chucho negro te ha llevado a la locura…- siseó Shinra levantándose de su asiento.
-¡Shinra!- exclamó Seiryuu.
-¿Grigory? ¿Tobio-kun?- murmuró Suzaku tranquilamente, mirando relajada al hombre –Nunca engañaré a mi marido. ¿Y porque debería de hacerlo con Tobio-kun?-
-¿Nunca… que?- exclamó Seiryuu mirando a la morena sorprendido.
Abriendo los ojos, liberando poder mágico, los ojos carmesíes de Suzaku Himejima miraron con detenimiento a los presentes.
-Y el bueno de Ooryuu no se ha estado reuniendo con la [Brigada del Khaos]-
-¿C-como?-
-Pero ahora eso no importa…- girándose levemente, dirigiendo su mirada hacia un lado del salón –Me siento ofendida…-
-¡!-
Uno de los guardias se giró, caminando en silencio.
-¿Os habéis podido infiltrar hasta aquí?- preguntó Suzaku con media sonrisa.
Enfadado Byakko se levantó, desplazándose con porte hasta el guardia.
-¿Qué haces que no estás en tu puesto?-
Moviendo erráticamente… el guardia desenvainó una pequeña espada del cinto en su espalda, desplazando la hoja a una velocidad de vértigo por el cuello del heredero.
Sorprendido Byakko se llevó una mano al mismo… notándolo mojado, mas no sentía dolor.
-¿Por qué has atacado a Shinra-kun…?- murmuro Genbu levantándose rápidamente, sosteniendo un circulo mágico, cubriendo el cuello del chico con un cordon de agua.
-¡PUTA RATA!- rugio el joven rapado cerrando su puño, hundiéndolo en el vientre del guardia, levantándolo con facilidad, estrellándolo contra la pared.
Seiryuu se incorporó igualmente, sorprendido por la intervención.
-¿Quién es? ¿Quién le ha traido?-
-Quien es no creo que sea de mucha importancia… Más bien… ¿Qué es?- murmuro Suzaku sin perder la compostura.
Shinra gruñó molesto mirándose el puño.
-Mucho cuidado con este…-
-¿Por qué?-
-Mi ataque… No creo que haya hecho mucho…-
Desplazándose hasta la espalda de Byakko, golpeando su rodilla, doblegándole, pasando a golpear sus riñones, tomando la cara del joven, estrellándolo contra el suelo.
Alzando una mano, creando una hoja sencilla pero afilada, hundiéndola en su pecho.
Molesto intentó clavar más profunda la hoja… limitado por decenas de raíces, no muy lejos Seiryuu se mantenía de rodillas con las manos en el suelo.
Veloz e implacable Ouryuu concentró poder en su puño, impactando con la mandíbula del intruso, creando una poderosa onda expansiva.
Liberando al guardia el heredero con gafas se levantó, analizando la situación.
-Buen golpe… Ouryuu-
Concentrando poder mágico Suzaku se levantó poderosa, saltando sobre el "cadáver", golpeando a la par que el guardia se levantaba.
PUMMMMM
Sorprendida… el cuerpo del guardia no se movió lo mas mínimo ante el golpe.
Tomando el brazo de la morena, apartándola con fuerza.
Rugiendo furioso Byakko adoptó su forma tigresca, golpeando con sus garras el pecho del guardia.
Derrapando unos metros el intruso aguantó el golpe sin problemas, convocando otra espada.
Juntando sus manos Genbu encerró al intruso en una esfera de agua.
El guardia intentó escapar de su prisión… falleciendo ahogado tras unos minutos.
-Maldito cabron…- exclamo Ouryuu sorprendido -¿Qué está pasando aquí?-
-¡No bajéis la guardia!- exclamo Suzaku alzando sus manos, creando un ave de fuego, enviándolo contra la esfera de agua.
Encendiendo sus ojos el guardia liberó poder mágico, destruyendo el hechizo, tomando el ave entre sus brazos… destruyéndolo en mil chispas de fuego.
El fuego destruyó sus ropajes tradicionales.
Los herederos observaron sorprendidos… a la figura humanoide cubierta por piezas de armadura con forma de dragón.
Abriendo sus fauces, revelando cientos de dientes de aguja y una larga lengua babosa.
-¿Qué diablos… es eso?-
BOOOOOOOOOOOOOM
XXXXXX
Tosiendo con fuerza, aturdido, Ooryuu abrió los ojos.
Se encontraba tumbado en el suelo, en un rincón del edificio, rodeado de ardiente madera.
Levantándose con lentitud, agachado, revisando los alrededores.
Humo y fuego por todos lados.
¿Qué había pasado?
BOOOOM
BOOOOOM
Envolviendo su cuerpo con Touki el chico atravesó las llamas sin pensárselo mucho.
Recorriendo a toda velocidad el terreno que le separaba del estruendo.
Chasqueando la lengua al ver una colección de cuerpos en su camino.
-Tu… Como…-
Esa voz…
Alcanzando el patio exterior Ooryuu observó incrédulo como una figura blanca se alzaba en el aire.
Una mujer… blanca… de piel y ropajes tradicionales blancos sumamente reveladores… con líneas senju rojas recorriendo su expuesta piel.
Unas intensas alas de fuego decoraban su espalda.
Unos cuernos de dragón sobresalían en su cabeza.
Sosteniendo al guardia draconiano del cuello sin apenas dificultad, el hombre, en su forma monstruosa, ardía con fuerza.
-Ese cuerpo… El poder de un dragón oscuro…- siseó Suzaku molesta –De varios… el cuerpo no ha soportado la presión…-
Soltándolo, el cuerpo cayó al suelo con un sonoro estruendo.
-Tu…- susurró Seiryuu alzando la mirada –Ese poder… ¿Cómo has obtenido ese…?-
La chica miró al joven.
Sin mover un solo musculo… tres alas de dragón emergieron de su espalda. Cinco alas decoraban a la chica.
-Tres alas de dragón… Eres una de ellos…- masculló el joven furioso.
-Es un estadio superior…- respondió la morena sin mirar al joven.
-¿Y has logrado ese estadio sola?-
-¿Qué insinuas?-
-…-
-Ese… monstruo… Ese es nuestro enemigo…-
BUMMMMM
Impactada Suzaku se giró sobre si misma.
Otro sujeto había llegado.
Una figura humana enorme, de múltiples metros de altura, corpulento, vestido de una armadura grisácea oscuro.
Junto a él había una figura encapuchada.
El gigante tomó el cuerpo ardiente sin problemas, molestando a Suzaku.
-No me esperaba más… los rumores no hacen honor a la realidad…-
El hombre avanzó unos pasos, alzando las manos.
-Esta es la carta de presentación de la imagen renovada de la [Brigada del Khaos]…- murmuro el individuo –Este es el poder de nuestra organización, nos hemos esmerado en que el cambio sea apreciable… Por lo que, esperamos sinceramente que puedan saborear en carne propia cual es vuestro lugar, vuestra posición…-
-¿Nos vas a matar?-
-No, no tengo órdenes ni deseo de matar a nadie… Solo espero haber abierto vuestros ojos…- respondió el sujeto –Ya llegará vuestro turno, puercos. No ha llegado el momento de enviaros al matadero para ejecutaros como los cerdos de granja que sois…-
-…-
-Nos has declarado la guerra…-
-Jajajaja. Guerra dice… Vosotros sois incapaces de luchar en igualdad con nosotros… En absoluto… No sois una amenaza para nosotros…-
-Entonces porque nos atacas…-
-Nosotros no somos vuestros enemigos… Espero que seáis capaces de entenderlo y actuar antes de que sea demasiado tarde- el hombre giró sobre si mismo –Somos vuestros ejecutores… dueños…-
-Vete a la mierda!- exclamo Byakko furioso.
-Japón… Tenéis el país lleno de segadores de la muerte, caballeros sagrados y humanos modificados sembrando las semillas de vuestra destrucción y sois incapaces de hacer nada productivo para evitarlo… Mi intención es haceros ver lo débiles que sois… Estáis sentenciados… Podéis destriparos entre vosotros como animales de granja… O podéis formar parte de nuestra organización-
-Nunca… y no te lo tengas tan creído… Los dioses…-
-El tiempo de los dioses ha pasado… Tan vulnerables… Y ni siquiera son lo más poderoso que existe… En cuanto estos chicos estén completamente desarrollados… Veremos que hacen los tan afamados dioses contra miles de ellos…- murmuro el hombre golpeando el hombro de su compañero-
-Blasfemia-
-El mundo va a cambiar, muy pronto. Para entonces tendréis que tomar una decisión. Meditad con cabeza-
Sin más los intrusos desaparecieron.
Chasqueando con la lengua la morena descendió hasta tocar suelo.
Deshaciendo su transformación, dejando que el ave de fuego se posase en su hombro.
Sin decir nada más la chica empezó a marcharse, parándose frente a Ooryuu.
-Aquello que buscas ha aparecido en Japón… en Kuoh…-
-¡!-
El rubio miró incrédulo a la morena.
-Es una cuestión de tiempo, Nakiri- dijo antes de seguir alejándose.
-¡Y-yo haré lo que sea para ayudar a Momiji!- exclamó Ooryuu furioso –Mataré a ese malnacido de Mitsuya! Con mis propias manos!-
La morena lo miró de reojo sin reaccionar a sus palabras.
-Yo quiero proteger… A mi familia, a mis seres queridos… A Akeno-chan que sufrió por ser hija de un ángel caído… A Tobio-kun que nació con una [Longinus]… No me siento orgullosa de las acciones de mi Clan en el pasado… Han sido las causantes de mucho dolor y sufrimiento… Los recuerdos de Ageha-obaa-sama y Shuri-okaa-sama siempre permanecerán en mi memoria como recuerdo del porque hacemos lo que hacemos… Pero nunca, nunca permitiremos venganzas personales ni atentaremos contra la vida de nadie si no tiene un propósito para el bien común… Lo que quiero decirte es que no vamos a matar a Mitsuya Kanzaki por mal que haya hecho-
-¡!-
-Hay quien te ayudará a rescatar a tu prima, respecto a Mitsuya… si se entromete lo lamentará, pero solo entonces-
El rubio se quedó mirando al suelo.
-Tipos como esos es lo que te esperan en tu largo camino… Juzga tú mismo si merece la pena…-
-Suzaku… Ese poder…- preguntó el chico temeroso –Nunca había visto algo… parecido…- mirando a sus compañeros derrotados, mirando sus manos.
Si bien probablemente Genbu no había hecho mucho… Shinra y Seiryuu lo habían dado todo… y no eran tipos precisamente débiles.
La chica tenía prisa… Pero podía detenerse unos instantes…
La atractiva morena se giró encarando al chico, abriendo levemente su escote para vergüenza del rubio, que desvió la mirada.
-Todos tenemos seres queridos… Asimismo tenemos nuestras líneas rojas… Solo puedo decirte que hagas todo lo posible dentro de tus límites físicos y morales para evitar que cualquier daño pueda alcanzar a esos seres…-
Sonrojado Ouuryuu desvió la mirada, el kimono se había abierto con el combate, revelando parte de su escote…
Aunque le llamó la atención una pequeña marca… una especie de dibujo, pequeño…
Confundido el chico apretó los puños, reuniendo valor.
Abriendo la boca para formular las palabras…
-Yo… Encontraré mi línea roja… Y haré todo lo posible para salvar a Momiji… ¡Haré posible lo imposible!-
Estaba solo.
Suzaku Himejima se había marchado.
XXXXX
Sonriente, sentada sobre un pilar de piedra caliza, cierta joven rubia esperaba pacientemente tatareando una canción.
Clinc
Dejando el canto la belleza miró hacia la fuente del sonido.
-Por las barbas de Merlin… Has tenido que pasar un muy mal momento…- sonrió la rubia mirando a la morena.
Caminando sin prisa por el camino adoquinado Suzaku Himejima alcanzó el parque en el que la esperaban sin prisa.
La chica abandonó su asiento desplazándose hasta la chica, abrazándola con cariño.
Convocando parte de su poder, enfriando su cuerpo, enfriando el ardiente cuerpo de Suzaku.
-Lo has hecho bien…-
La morena solo devolvió el abrazo.
-Su poder es demasiado para un solo cuerpo… Tenéis que ser dos, Suzaku-
-Estoy bien… Y no pienso meterla a ella en esto…-
-Somos hermanas… Siento lo que sientes… ¿Por qué me engañas?- la regañó la chica mirándola a los ojos.
La morena desvió la mirada.
-Suzakuuuuu-
-Esos tipos son más duros de lo esperado… Hay que informar…-
-No me cambies de tema… Tienes que abrirte a mí…-
-Lamento no ser tan extrovertida, Lavinia-
-No lo lamentes, aprende a confiar…-
La morena se liberó del abrazo, alejándose a paso rápido.
-Suzakuuuuuu!-
Resignada la rubia le entregó un sobre.
Con prisa la morena sacó una carta, abriéndola.
Leyéndola con detenimiento.
-Suzakuuuuu!-
-En marcha-
-Suzakuuuuuu!-
-Por mucho que pasen los años sigo sin entender porque sigues actuando así conmigo…- mascullo la morena alejándose a paso rápido.
-Porque te quiero un montón!-
-Es poco productivo, preferiría trabajar con las demás…-
-¿Cómo puedes decir eso? Eso duele Suzakuuuuuu-
La rubia los seguía llorosa, entre lamentos.
- Residencia Hyodo -
-Nyaaa…- ronroneó Kuroka estirándose en el sofá del salón principal.
Pasando páginas de un grueso libro sin mucho interés.
-Nyaaa…-
La ceja de Rias empezó a temblar ligeramente.
-Nyaaa…-
-O-Onee-sama…- murmuró Koneko intentando llamar la atención de la morena.
-Nyaaaaaaa…-
Akeno cerró su libro, negando con la cabeza.
Así era imposible leer…
O concentrarse.
Kiba reía nervioso.
-Nyaaaaa….-
-¡Basta!- exclamó Rias cerrando con fuerza su libro -¿Qué quieres?-
-Interruptor… Tú conoces mejor que los presentes al semental…-
-Su nombre es Ise-
-Si bueno… leer todo esto es aburrido… nyaaaaa… Dame información-
-En lo que pueda te ayudaré- sonrió Rias intentado ser amable.
-Le preguntaría a la maga rubita pero no está nya… solo me quedas tu-
La pelirroja se estaba empezando a enfadar.
-Nyaaaa… Que pereza…-
-¿Si te lo digo te irás? Algunos queremos hacer algo productivo con nuestro tiempo…-
-Claro… Si me dices lo que quiero saber me iré… a otro lado. Nya…-
-Trato hecho. Pregunta-
-Shiseiten- exclamó la morena.
Gasper tosió su colacao.
-Eso es fácil. Que quieres saber de ellos- respondió Rias mirando a Gasper.
-No soy la más lista… Pero he visto a demonios hasta arriba de cicatrices cagarse miedo al escuchar su nombre… en los bajos fondos corrían como nenas con solo susurrarlo… nya…-
-…-
-Ese no es el mujeriego que conozco… pero está ese incidente con el humanito de la lanza… Nya…-
A la pelirroja no le gustaba ni su tono ni sus palabras.
-Los cuatro generales divinos… Las vanguardias del dios dragón… Otros con los que se cagaban con escuchar el nombre… nya…-
-Hay uno presente. Gasper lo es, era. El Shiseiten se ha desmantelado-
-Ese chupasangre no es nada… nya…- masculló Kuroka levantándose de golpe -¿Y en serio se ha desmantelado? Nya…-
-¡!-
-Su poder es de risa… Apenas tiene maneras de hacer sufrir a la peña… lo que tenemos aquí… No es más que una reliquia que manipula el tiempo con patas… nya…- siseó Kuroka caminando alrededor del asustado rubio –Una reliquia muy poderosa… ¿Qué es esa oscuridad que se esconde en tu interior? Nya…-
-Tiene mucho potencial oculto…-
-Ya, ya… todos los presentes sois unos cracks nyaaa…- respondió la nekomata observando detenidamente al chico con sus vivos ojos amarillos antes de pasar a la pelirroja –Pero es que no dais el pego… la yakitori… no es precisamente la más poderosa de los Phenex… Nya… Que escondéis…-
La pelirroja la miró confundida.
-No sé de qué me hablas-
-Los Cuatro Generales Divinos… Las Cuatro Mujeres más poderosas del mundo… Eso es lo que dicen los libros… nya-
-Así es… Sigo sin saber qué quieres saber-
-Quiero saber quiénes son, nya-
-Estas confundida y nos exiges saber algo que no es real- respondió la pelirroja -¿Y para que quieres saber… eso?-
-Quiero poder- respondió la nekomata –Quiero saber cómo lo hicieron, nya-
-Ya tienes poder… su recordatorio cuelga de tu pierna ahora mismo-
- Yo no juego con piedras, Interruptor… Esta piedra es solo un juguete… Un prototipo… Aunque quizás… Nya…-
-¿Dejarías a Ise-kun por ese tipo que puede darte poder?- preguntó Akeno.
-Preferiría que fuesen la misma persona… nya-
-Sabía que no habías cambiado, onee-sama- masculló Koneko enfadada.
-Los lacayos del candidato a dios dragón eran temidos por todos… Tipos capaces de cargarse a un dios… así de jodidos eran… Hasta que desaparecieron cuando el semental cayó a manos de la lanza que se ilumina… Nya…-
-Ise no me ha dicho nada de eso… Los Shiseiten los tienes aquí, en casa. Y aunque no fuese así… Ise no te daría gratuitamente ese poder… conténtate con lo que ya tienes, yo no te lo habría dado-
-Soy una mujer de valía con ambición…-
-Lo sé, y demasiada ambición… poca humildad… Insisto, Ise es demasiado considerado contigo, te está malcriando-
-Nya… Malcriarme… A mi…- murmuró la nekomata enfadada –Que sabrá una niña consentida como tu…-
-¡!-
-Quiero alcanzar su rango!… Me creo capaz de sustituir a alguno de ellos incluso…- respondió la morena mirando de soslayo a su hermana pequeña –Yo tengo… Yo tengo que! Nya!-
-Eso no te lo crees ni tú!- exclamó Gasper alzándose de su asiento – No podrás sustituirlas!-
-La interruptor no sabe nada… nya… pero tu si…- siseó Kuroka pasando su dedo índice por la mejilla del rubio –Shiseiten… Donde esta alguna de ellas… nya-
-Xenovia-senpai debería de estar en el gimnasio…-
Cual depredador la morena empezó a caminar alrededor del chico.
Rias y las chicas se tensaron, mirando detenidamente el intercambio de palabras.
-La Bruja de Invierno…-
-Le Fay-senpai e-estará en l-la b-biblioteca…-
-Le Fay Pendragon es la [Bruja del Dragón]… Y recibió la joya [Svalinn] hace apenas nada de tiempo… no juegues conmigo pequeñín… … Nyaaaa-
-R-Ravel-chan se enfadará si dudas de ella…-
-Esa yakitori es una general que lidera ejércitos… no pelea… y tú eres un blando… Se percibe mucho poder en ti… pero eres un blandengue. Nya-
-P-parezco débil, p-pero un día seré…-
-Nyaaaa… Estas empezando a agotar mi paciencia…- siseó la morena peligrosamente, agarrando el cuello del dhampiro.
-Kuroka!- exclamó Rias dando un paso al frente –No voy a permitir que actúes así!-
La morena liberó al rubio.
-Te agradecería algo de sinceridad… nya…-
-¿?-
Girándose levemente los ojos amarillos se posaron sobre unos carmesíes.
Issei, apoyado en el marco de la puerta, masticaba unos cereales con todo el tiempo del mundo.
-Kuroka… El tío está lo suficientemente afeminado como para que encima le crees más traumas…-
-La [Señora del Mar] me habría matado con la mirada… No se habría meado encima- inquirió la nekomata acercándose al dragón.
-¿Se ha meado encima?- murmuró el chico inclinándose levemente.
-¡E-Eso no es cierto!- chilló Gasper molesto.
Todos los presentes lo miraron fijamente.
Nadie parecía creerle.
-¿Qué es eso de la [Señora del Mar]?- preguntó Issei –Suena a pescadería…-
-Uno de los Shiseiten… Una leyenda, nya-
-Las leyendas son eso… leyendas… Es como lo de que los vampiros son inmortales…-
-Soy jodidamente inmortal!- exclamo Gasper emocionado.
-Un trozo de ajo en la garganta y adiós vampiro…- respondió Issei.
-¿Ehhhhhh?
-No hay ningún… Ah… Si hay uno inmortal… Pero no lo conozco…-
La morena lo miró incrédula.
-¿A qué viene esa mirada?-
-Me estás diciendo que no conoces a tus siervos…-
-Eh… El único vampiro que conozco está ahí… y no es muy inmortal que digamos…-
-¡¿Eso ha sido un insulto?!-
-El Vampiro Inmortal… El Vampiro Primigenio. El Empalador…-
-Eso es un mito, nya-
-Tu existencia, la de todos los de esta sala lo es- masculló el castaño siguiendo con los cereales –Los vampiros y los licántropos no son youkai estrictamente hablando…-
-Como que no…-
-Gasper, sigue que me da palo- exclamo el dragón.
-L-la leyenda dice que un príncipe transilvano… Todo empieza con un poderoso príncipe transilvano, gobernante de un próspero país venido ha menos… asediado por la expansión del por entonces creciente imperio turco…-
-¿De cuánto hace esto? Nya… ¿Va a ser muy largo?-
Issei golpeó levemente la cabeza de la morena.
-El viejo príncipe, agobiado por el porvenir de su pueblo tenía a dos hijos entre los que escoger como su heredero…- prosiguió el rubio –Abandonó la protección de Dios y se marchó con el diablo…-
-Le conocéis, el bueno de Mephisto- añadió Issei.
-Se dice que Mephisto le concedió un poder soberbio que le permitió gobernar libre de todo peligro…-
-Lo bueno vino después…-
-¿Qué pidió Pheles a cambio?- pregunto Rias.
-Nada. Mephisto le ayudó gratis… pura filantropía- respondió Issei divertido.
-Hemos conjeturado que se trata de algún agente químico… Un virus lo más probable… y el precio fue la vida de sus dos hijos- sentencio Gasper.
-Unos sedientos de hambre… otros sedientos de carne… En ambos casos hablamos de nuevas especies, ni demonios ni humanos pero tan inteligentes como unos y tan dotados físicamente como los otros… Bravo por Mephisto-
-Nya… que aburrimiento…-
-El hijo de ese hombre es el vampiro inmortal… Alucard. Y ni le conozco ni trabaja para mí, preciosa-
-He olvidado… ¿De que hablábamos? Nya…-
-Pero no son más que rumores… Nunca nadie ha visto ni conocido a Alucard…-
-Pero si conocemos a su hermano, Lucien- respondió Issei mirando al rubio.
-Pero…-
-Si descartamos lo imposible, por improbable que sea, debe de ser la verdad- añadió Issei.
-Salvo que te falte información…- intervino Rias.
-Exacto… Como sea… Quizás la leyenda es algo exagerada…- murmuró Issei removiendo los cereales –Pero no puedes ir de ese palo por la vida preciosa-
-¿Ya no me quieres si me comporto así? Nya…- ronroneó la morena pegándose al chico.
Había olvidado que le había llevado a esa conversación.
-Te quiero y te aprecio igual, pero sería mejor para todos nosotros que haya buen rollete… Con esta actitud me costará un trio contigo y Rias- respondió el castaño.
A Rias se le desencajó la mandíbula.
Levemente sonrojada la nekomata se mantuvo firme frente al dragón.
-La [Bruja de Invierno]. Nya- inquirió la morena seria.
Que jodida… No lo había olvidado.
¿O lo había olvidado y lo había recordado?
-¿Gue diges?- preguntó el chico con la cuchara en la boca.
-Las Cuatro Mujeres más poderosas… … Quiero la verdad nya…-
Acabándose los cereales sin prisa, sorbiendo la leche del cuenco, secándose los restos de los labios.
-Esto es lo que pasa cuando las por verídica la información de la prensa rosa… ¿Las cuatro mujeres más poderosas?... ¿Ideas?- pregunto Issei mirando a su alrededor.
-Grayfia- murmuro Akeno.
-Grayfia!- exclamo Issei palmeando con las manos -¿Alguien se imagina a Grayfia… sirviéndome?-
-Gabriel-
-¡Gabriel! El Cielo entero se me echaría encima con solo decirlo… ¿Quieres que siga?-
Mirando a la morena con desidia.
Kuroka chasqueó la lengua frustrada, su efecto no funcionaba en el dragón.
-Esta casa es una farsa… nya… Has levantado un castillo ilusorio entorno a una niña enamorada que se piensa que vive en un mundo de fantasía… nya-
-Sí, claro. Y yo acabé siendo un demonio porque me equivoqué en un pedido de Amazon…-
-Otra mentira más… ¿Cómo va a morir un aspirante a dios dragón a manos de un humano? Nya-
-Yo no miento- respondió Issei –Pero no puedo responder lo que no sé-
-…-
-Y no tienes por qué tener prisa. Tu raza está a salvo. Puede viajar a Kyoto cuando te dé la real gana. Yasaka ya debería de haber empezado con la recepción y traslado de los nekomata a una zona segura… Eventualmente les daremos un lugar aún más propicio para su prosperidad… Te prometí que Shirone y tu pueblo estarían a salvo… Así que confía en mí y escucha mis palabras…-
Negando con la cabeza la morena se marchó a paso lento.
Furiosa.
Los demonios permanecieron en silenció unos instantes.
Milicas asomó la cabeza tras el cuerpo de Issei.
-Onii-sama… Las mujeres dan miedo-
-Que van a dar miedo… Gasper, arreando, a entrenar… La marimacho que Milicas tiene por madre os quiere pronto en casa así que apenas hay tiempo…-
-Yo… Lo siento…- murmuró Koneko cabizbaja.
-¿Por qué? Tú hermana esta buena de cojones…-
Shirone le dedicó una mirada gélida.
-No pasa nada, Koneko- murmuró Rias acercándose a la chica, acariciando su cabeza para finalmente abrazarla.
-Bueeeeno… Pese a que pasan y pasan los años… Y los rumores extraños sobre mi siguen apareciendo… o se mantienen… Chicas… cuidaos mucho de las malas lenguas- indicó el chico antes de marcharse –Yo me encargo de la gata pibon-
-…-
-Es una mujer… Su corazón necesita tiempo para sanar… con tiempo y mi mano santa volverá a ser la mujer encantadora que Shirone recuerda… Hasta entonces… Os pido algo de paciencia-
-Ise… Eres demasiado considerado con las mujeres…- respondió Rias sonriente volviendo a su asiento.
-Podrías probar de ser algo menos con las mujeres… y algo más con los hombres- rio Akeno –No te preocupes cariño, Kuroka-san estará bien con nosotras-
-Muchas gracias… Y por cierto, y una mierda a esa petición- masculló el chico girándose.
-Ise… Una cosa antes de que te vayas…- exclamó Rias.
-¿Un polvo rápido antes de irme?-
La castaña rodó sus ojos.
-Lo que decía del Shiseiten…-
-Ah… Claras exageraciones… En realidad nuestro recorrido en la [Brigada] tampoco fue nada del otro mundo… ¿Matar dioses? Venga va…- negó Issei con la mano –Si te soy sincero no sé dónde han salido tantas historias…-
Rias miró detenidamente al castaño.
No mentía.
-Entiendo… gracias-
-Si me disculpáis… Me voy con los chicos…- murmuró Issei marchándose de la sala seguido de Milicas y Gasper.
Rias se quedó mirando el espacio donde había estado.
-Gasper…-
-¡!-
El rubio se giró asustado, rezagándose.
-¿Ise ha tenido problemas de memoria? No es la primera vez que no recuerda con claridad algo… del pasado-
-Yo… no… Quizás… Quizás tras convertirse en demonio…-
-Quizás entre las piezas demoniacas, la reliquia sagrada y la carta de Gabriel… le han tocado la cabeza?- propuso Akeno preocupada.
-Hablaré con Akuja al respecto…- murmuró Rias levantándose de su asiento, tomando el libro que la morena había estado leyendo.
Un volumen del archivo familiar, ella misma lo había leído.
Kuroka era muchas cosas… Pero no era estúpida.
Su instinto era de primer nivel y su talento un tesoro de la vida…
Por alguna extraña razón se había centrado en Issei…
Dejando el libro sobre la mesa la chica se movió hasta las ventanas, cruzándose de brazos.
No podía negar que había… inconsistencias en su persona.
Y su poder…
-Gasper… cuánto hay de cierto en las historias…- preguntó Rias mirando al rubio de reojo.
Gasper tembló ligeramente, dudoso.
-La cubierta… engaña… El contenido… no tanto- respondió el dhampiro antes de marcharse corriendo.
Endureciendo la mirada Rias centró su atención en el exterior.
El rubio había respondido con valentía.
Seguro que había contradicho alguna orden directa de Issei.
Pero igualmente… le había respondido…
¿Por qué?
XXXXX
Vigilante, Xenovia permanecía cruzada de brazos en el pasillo.
Prácticamente a oscuras visualizaba perfectamente la silueta de la nekomata.
Alejándose a paso rápido hasta desvanecerse en la oscuridad.
-No hace falta que estés alerta por ella- murmuró una voz junto a la peliazul.
-Lo sé, no es por ella… Ha revelado una información que es… inadecuada- respondió Xenovia mirando a Le Fay, vestida con su pijama –O al menos las ha puesto en alerta…-
-Por mucho que lo deseemos no podemos mantener las aguas eternamente calmadas… tarde o temprano lloverá y el agua reaccionará de una forma prácticamente impredecible…-
La rubia le ofreció un envase con una cuchara a la exorcista.
-Macedonia, la acabo de hacer-
-Muchas gracias…- aceptó la chica tomando la fruta –Kuroka no me disgusta, pero está rompiendo nuestra burbuja de tranquilidad…-
-Mmm…- murmuró la rubia removiendo la fruta en su cuenco –Te entiendo… Pero ella también está en su derecho de encontrar su lugar entre nosotros…-
-Lo sé… pero…-
-Ah… Quizás deberías de ir adaptándote a ella… Muy probablemente quizás reciba "entrenamiento"- sonrió Le Fay alejándose divertida.
-¿Entrenamiento?- exclamó la chica sorprendida -¿De qué?-
-Ahhhhh… Eso no puedo decírtelo!- exclamó la chica divertida –Pero solo te diré que posee mucha sensibilidad para las artes místicas…-
-Artes misti… que? ¿En serio?-
-Parece que si-
-Si ella puede dar entrenamiento… ¿Ise está de acuerdo?-
-Vaya vaya… ¿Quizás estas interesada en tomar una alumna?- preguntó Le Fay mirando a la peliazul con picardía.
-Si… bueno… solo lo estoy pensando- respondió la exorcista rascándose la nuca nerviosa.
-No te preocupes… Si quieres recomendar a alguien solo díselo…-
-Gracias, Le Fay!- exclamó la chica contenta, siguiendo a la rubia.
-Es un placer… Aunque no pensaba que tuvieses a Irina en tan buena estima-
Xenovia suspiró derrotada.
-Culpable-
-Y dime… ¿Qué haces dando vueltas por la casa?-
-Ah… La copa ha desaparecido, la estoy buscando-
-¿L-la copa?-
-Sí. El Grial en nuestro poder ha desaparecido… Lo más probable es que "ella" este haciendo alguna gamberrada-
Xenovia palideció de golpe.
-Sus instintos son de primera categoría… Estará sospechando lo que ocurre y sus sentimientos por Issei-sama son tan puros como los nuestros… No se quedará al margen…-
-¡P-pero Le Fay!- exclamó Xenovia.
-Si… Si ella aparece aquí tendremos un buen problema…- murmuró Le Fay llevándose una mano a la mejilla, preocupada –No hay nadie en esta casa que pueda controlarla…-
- Asgard -
Cerrando el volumen entre sus manos, cierta belleza morena dejó el libro sobre la mesa.
Junto a un generoso montón.
Cruzándose de piernas, mirando detenidamente a una chica asgardiana.
Puntualmente sus miradas se cruzaban.
Que decir que la morena sostenía la mirada impasiva.
Pasando a coger su taza de té…
El té asgardiano era… aceptable.
No excelso. No era una cultura de infusiones…
-Está prohibido consumir bebida o comida en estas estancias… estas en una biblioteca. La más ilustre jamás conocida- murmuro una joven albina vestida con un traje azul marino, tomando levemente la taza entre sus manos.
La morena miró fijamente a la asgardiana.
-Si está dentro es que está permitido-
-Ni el té está permitido… ni tú tampoco-
-Ohhh…- apartando lentamente su mano… liberó su taza, sorbiendo el contenido.
-¿Cómo has entrado… como has llegado hasta aquí?-
-Una buena mujer no revela sus trucos…-
-¿Y que busca esta buena mujer? ¿Por qué esta buena mujer lleva rato mirándome?-
-Mi señor está interesado en algunos elementos de la cultura asgardiana-
-¿Tu señor?-
-Así es…-
-¿Y que busca exactamente?-
-Un transporte de esos tan chulos que tenéis ahí fuera… y una muestra de talento asgardiano-
Rossweisse miró a la mujer detenidamente.
-¿Sabe tu clan que estas aquí? ¿Estás en alguna misión diplomática?-
-¿Clan?-
-El Clan Himejima… ¿Qué quieren los dioses japoneses de nuestra tierra?-
La morena rió levemente.
-No obedezco a nadie más que mi señor, Rossweisse-
-¿Akeno te ha hablado de mí?-
-¿Akeno-chan?-
-Eres su viva imagen… Solo puedes ser Suzaku Himejima-
-Mmm… En realidad nos parecemos a su madre, Shuri-okaa-sama-
-O quizás sea Grigory…- desviando la mirada, pensativa.
-Siéntate por favor…- murmuro la morena señalando una silla con la mirada.
Curiosa la albina aceptó la sugerencia, sentándose frente a ella.
La morena desvió la mirada hacia una de las ventanas.
-Si te piensas que voy a dejar todo lo que tengo por irme con quien sea que sea tu señor te equivocas… menos aun vas a llevarte uno de los nuestros barcos contigo…-
-Ohhh… Lo harás… ya lo estás haciendo, pero aún no lo sabes…-
-No me digas- exclamo Rossweisse fingiendo sorpresa.
-Rossweisse… Nieta de la valquiria Gondul… Por algún motivo que no ha trascendido no llegaste a heredar la marca de tu familia… que sigue en posesión de tu madre… Un talento inmenso que ha vivido una vida estrictamente académica… avanzando cursos con una sorprendente velocidad… Y de alguna manera acabaste de criada del viejo verde…-
-Primero no era una criada, segundo… más respeto al padre de todos- mascullo la chica ofendida.
-Pocas veces se ha visto semejante despropósito…-
-¿Tú falta de respeto?-
-Que una mujer que escribió esto en sus primeros años de universidad… fuese una simple criada de un pervertido…- respondió Suzaku empujando uno de los dosieres sobre la mesa hacia la albina.
Curiosa Rossweisse tomó los documentos… abriéndolo con cautela.
-¡!-
Pasando a mirarla alarmada.
-¿De dónde has sacado esto?-
-La información es poder, Rossweisse… Y según que gente está al tanto de quien eres y que sabes hacer…-
-¿Quién es esa gente?-
-Un dios dragón. El hijo de Lucifer. Un dragón oscuro. Un dios de la muerte. Un dios bíblico desaparecido… ¿Qué importa?-
-¿Ophis? Imposible… ¿Great Red? El hijo… ¿Y Dios?-
-Frio Frio-
-E igualmente… esto es… una tontería que esbocé de joven…- respondió la chica dejando el dossier sobre la mesa.
-666 es real, muy real. Y esa información no es errónea, está incompleta, pero es un trabajo colosal teniendo en cuenta la poca información que tienes-
-Eso es…-
-Odín vio tu talento… y te hizo de criada… Fuerzas extrañas y caprichosas optaron por enviarte a un destino más… práctico. ¿Estás contenta con los Gremory?-
-¡!-
-¿Si? ¿No?-
-…-
-Si la respuesta es favorable… tengo algo bastante mejor que ofrecerte… Todo lo que has vivido con los Gremory… multiplicado exponencialmente-
-¡!-
De uno de los bolsillos de su chaquetilla la morena sacó un papel rectangular con dibujos esbozados en tinta negra.
-Con esto podrás encontrarme… y un pequeño obsequio- dejando junto a la chica una pequeña joya azulada.
Rossweisse la miró incrédula.
-Eso es…-
-[Svalinn]- sonrió Suzaku.
-¡Esta en… Lo tenía Le Fay-chan!-
-Así es, pero creemos que contigo estará… en mejores manos—
-¡¿Qué le habéis hecho?!- chilló Rossweisse.
-Nada en absoluto… Ella mismo me la entregó para que te la facilitara…-
-Mentira! Le Fay no actuaria con el enemigo! Ella no es una traidora!-
-No, no lo es. Tienes razón-
La albina miró a la morena extrañada.
-Le Fay le es fiel a Issei-kun…- murmuro Rossweisse tanteando a la mujer
-Como muchas otras- respondió la morena con una mirada de complicidad.
-¡!-
-El mundo es mucho más amplio y complejo de lo que jamás podrías llegar a imaginarte, asgardiana. Esto es solo el principio… Lo que has leído o crees saber es solo la punta del iceberg…-
-¿Cómo?-
-Esta historia acaba de empezar!- exclamó Suzaku sonriendo, acabándose la taza de té de golpe –Pero no diré nada más… Ahora me convendría buscar un taxi-
-¿N-no hemos acabado? ¿Y para que quieres un taxi?-
-Vengo de muy lejos… y convocar un círculo mágico es extremadamente agotador… Pero no me gusta cualquier barco… ¿Viniste con Ryuuteimaru?-
Rossweisse apretó los puños seria.
-Ese barco volador no te obedecerá… Y no podrás hackear su sistema-
-Oh. Créeme, me hará tanto o más caso que a ti misma- respondió la morena acercándose a la ventana.
-Yo gozo de la confianza de Issei Hyodo. ¿Qué eres tú?- pregunto la chica girándose, buscando a la joven.
-Como si Issei Hyodo fuese alguien muy importante- respondió Suzaku girándose levemente, mirando a la albina con frialdad, revelando unos gélidos ojos carmesíes –Ni siquiera es el Sekiryuutei de esta época-
-Eso… no…-
-He venido a hablar contigo… Como he dicho fuerzas muy caprichosas guardan muchas esperanzas en tu persona y si lo quieres te espera un brillante futuro para ti… Y a recoger el buque de guerra… lo necesitamos para liberar fuego y plomo sobre algunos elementos que no han mostrado el debido respeto por el orden natural…-
-¡E-espera!- chilló Rossweisse.
-Quizás no sea mucho, pero tienes… unas cuantas horas antes de que nos marchemos. Tienes un asiento en Ryuuteimaru, sino… ya nos veremos-
-¡He dicho que esperes!-
-¡Silencio! Esto es una biblioteca!- exclamo una mujer mayor acercándose a Rossweisse.
-Lo siento…- respondió la chica volviendo su atención a Suzaku pero la chica ya no estaba.
XXXXX
Rossweisse estaba molesta.
Se negaba a aceptar que uno de los mayores inventos de su cultura podía ser convertido en un arma de guerra!
Abriendo con fuerza las puertas del astillero.
Decenas de muelles se extendían frente a ella, toda la orgullosa flota de Asgard se encontraba allí.
El mayor ejército aéreo de todos los reinos…
Pensaba hablar con ese enano, pensaba cantarle unas cuantas cosas a esa chavala, le importaba poco que fuese familiar de Akeno.
¡Los Skidblaonir eran una herencia cultural asgardiana!
Objetos de suma importancia cultural!
Y…
Y…
No había nada.
Incrédula dejó caer los brazos.
El colosal barco volador no estaba.
No había rastros de nada… solo materiales viejos, madera podrida… Polvo y mugre hasta donde alcanzaba la vista.
-Ya se lo he dicho… Aquí no hay nada… hace siglos que no se usan estos astilleros…- exclamó una soldado tras ella.
-Pero… ayer mismo… Ryuuteimaru… Un enano…-
-Ese barco zarpó hace días… Y hace siglos que no se ve a ningún enano…-
-Que… narices…-
-Residencia Hyodo-
Cansado Issei abandonó su despacho, bajando a la cocina para prepararse un café bien cargado.
Esperando pacientemente a que la maquina hiciese su trabajo, cruzado de brazos, apoyado en la mesa.
Pensativo.
Tras prepararse la bebida el dragón celestial rojo decidió volver a sus asuntos, recorriendo el pasillo hasta las escaleras… Observando de refilón una cabellera roja por encima del sofá.
Retrocediendo varios pasos el chico centró su atención en el comedor.
Una hermosa chica permanecía pensativa en el sofá de la sala de estar.
Con sus gafas falsas, moviendo rítmicamente un bolígrafo sostenido por sus labios rojos.
Cruzada de brazos y piernas, vestida con su camisón blanco, frente a un ordenador portátil.
Issei cambio de idea, volviendo a la cocina, haciendo otro café…
-Capuchino corto de café, sin azúcar con extra de chocolate en polvo y mucha crema…- murmuro el dragón dejando la taza en la mesa frente a la chica, junto al ordenador.
-Ise… ¿Ya has acabado?- pregunto Rias sonriente, contenta de ver al castaño.
-Descanso…- sentándose junto a la belleza, dejando su café junto al otro, pasando a abrazar a la chica.
Besando su pelo.
-¿Qué te tiene tan preocupada?-
-No es preocupada… Y no quiero molestarte…-
El castaño la silenció de un beso, colocando a la chica contra su pecho, mirando la pantalla del ordenador.
-Fichas personales…-
-Estaba actualizando información… Y pensaba en Yuuto-
-¿Han encontrado una cura a su homosexualidad?-
-No seas idiota…- rio la pelirroja divertida –Yuuto es un chico con mucho talento…-
-El mayor talento de la casa… en cuestión de variedad-
-Eso me preocupa…-
-Cuéntame… Quizás pueda darte alguna idea…-
-Bien!- exclamo la pelirroja animada, separándose levemente –Yuuto controla el poder demoniaco de su pieza muy bien… Tanto que es capaz de convocar ilusiones, no muy elaboradas, pero puede. Su principal punto fuerte es su destreza y su velocidad…-
-Aja…-
-Puede sostener armas de elemento sagrado… Tiene bastante resistencia, como se pudo ver contra mi primo… Y no es mal estratega, puede realizar ataques con sustancia…-
El castaño meditó unos instantes mirando al techo.
-Respecto a sus poderes…- la chica levantó su mano con dos dedos extendidos –La reliquia primaria, [Sword Birth] con el [Balance Breaker] irregular… La [Espada de la Traición]… Segundo… [Blade Blacksmith] y sus soldados dragontinos…-
-Tipo extraño, posee dos reliquias pero ambas han crecido de manera irregular…-
-Quizás es la forma en la que crecen cuando hay varias en un mismo cuerpo…- respondió la pelirroja sosteniendo su taza de café -¿Qué opinas?-
-Un tipo listo, rápido, con habilidad y dos reliquias que le permiten crear infinidad de espadas y un ejército de soldaditos…-
-¿Alguna idea?- pregunto la chica curiosa.
-¿Cómo lleva el tema de la puntería?-
-¿El qué?-
-Puntería. Arco. ¿Cómo lo lleva?-
-Pues… No se… Yuuto es un espadachín… ¿Para qué quiere un arco?-
-Tengo algo… Vengo en un momento!- exclamo el dragón abandonando la estancia.
Rias lo observó curiosa.
Al poco el dragón volvió a la sala cargando con un pesado paquete envuelto en cuero y un cordón.
Haciendo espacio en la mesa el chico desenrolló el paquete con cuidado.
Un estuche.
Un pesado estuche de cuero y madera negra.
Abriéndolo lentamente, Rias quedó maravillada con su contenido.
Dos hojas gemelas, dos espadas doradas de un solo filo, con una pronunciada curvatura cerca del mango y puntiagudas puntas…
Un mango corto…
Una obra de arte, belleza forjada en oro…
Y herramientas divinas.
-¿Qué es esto, Ise?-
-Uno de los tesoros de mi colección… Te presento el arma divina… Enku-
-¿Arma… divina?-
Las hojas estaban contenidas por sellos divinos, dejando el metal en un estado durmiente.
Dejando el estuche el chico volvió a su asiento, la belleza lo imitó, apoyándose en su regazo.
-No encontrarás registro alguno sobre esta arma… No estoy muy puesto en los detalles, pero… No, preciosa, los dioses, bien por un motivo o por otro, siempre han sido bastante reticentes a participar en batallas… ¿Cómo combatían al "mal" entonces?-
-Héroes. Bien bendecidos o engendrándolos…-
-Exacto… Los asgardianos bendecían el equipo con el que los héroes tenían que combatir… La Balmung de Siegfried… O incluso recurrían a elementos mágicos como la sangre de Fafnir para hacer de Siegfried un imparable guerrero…-
-Las hadas de Avalon…-
-O las reliquias de Dios…-
-¿Ese arma es de ese tipo?-
-No. Esas hojas son algo diferente… Los dioses Sumerios crearon algo muy peligroso…-
-Dioses Sumerios…- murmuro Rias recurriendo a su taza de café –Solo se algo de ellos por la via babilónica…-
-El Panteón Sumerio es muy antiguo… Atacado y reducido a la nada a lo largo de los años se difuminó en los anales del tiempo como arena en el desierto… Lo que nos queda de ellos hoy día son cuentos… Muy posiblemente los únicos seres que queden de aquella época sea Tiamat y algo más…-
-La única dragona de renombre entre los altos dragones…-
-Así es. Continuando… Antes de desaparecer los dioses dejaron estas reliquias tras ellos…- mirando las hojas –Armas forjadas de sus propios cuerpos… Existe un arma por cada dios y todas ellas contienen los poderes de esos mismos dioses… Son armas divinas de verdad-
-¿Los poderes? Entonces contienen los círculos mágicos en su interior…- murmuro Rias con fascinación.
-Esto es un arma divina de verdad… Ignoro donde están las demás, pero el panteón Hindú lleva siglos tras ellas…-
-¿Y cómo la obtuviste?-
-Mi no recordar…- respondió el castaño encogiéndose de hombros.
-Pero no entiendo porque has preguntado lo del arco…-
Issei sonrió diabólicamente.
[Compañero… sabes perfectamente a quien pertenecen estas espadas… Y no le va a gustar saber que están en manos de otra persona que no sean las suyas…]
XXXXX
Ladeando la cabeza intrigada Rias Gremory miró como el dragón dejaba el estuche sobre una mesa auxiliar.
A decenas de metros de distancia los maniquís de practica… que nadie usaba.
Con cuidado el dragón deshizo el sello que las contenía, liberando una ola de viento y poder en el campo de prácticas.
Rias alzó las cejas sorprendida.
-Estas condenadas cortan que da gusto… Y más que eso, canalizan poder mágico, así que su poder crece y crece según el portador… Pero lo que más chulo no es eso… Como se hacía…-
-Ise… ¿Qué estás haciendo?-
El castaño, confundido, intentaba juntar las dos hojas sin mucho éxito.
-Ah!... Ya lo tengo!- exclamo el castaño unificando las dos hojas.
Rias, perpleja, vio como un delgado hilo dorado junto los extremos de las hojas… creando un… arco.
Un enorme arco dorado.
-Y aquí viene lo bueno…- murmuro Issei –Las hojas, pasando de dagas a lanzas han venido condicionadas por el poder y la fuerza del portador…-
-Las lanzas son espadas con hojas recortadas para aprovechar el rango, son armas pensadas para personas con una fuerza modesta…-
-Al contrario que martillos de guerra y demás enseres…-
-Sigo sin entender…-
-Je… jeje… jejeje-
Alzando su mano Issei convocó a Ascalon.
*No…*
-Jejejeje-
*No te atreverás!*
-Un arco divino está diseñado para soportar enormes cargas de peso y poder…-
-Ise… No serás capaz…- siseo Rias con media sonrisa.
-Que no me atrevo dicen…- exclamo Issei divertido sosteniendo la espada por el extremo inferior juntándola al arco, apoyándola en el marco, tensando la cuerda.
*E-espera! Podemos hablarlo!*
-Las flechas se diseñaron como hojas completas, las lanzas eran espadas con un largo listón de madera y las flechas divinas eran espadas sin guardamano…-
El arco se nutrió del poder divino de Ascalon, aumentando su poder exponencialmente.
Liberando la hoja Issei arrojó a Ascalon cual flecha contra los maniquís.
Recorriendo la distancia con fuerza la hoja impactó contra su objetivo con violencia, aniquilando las figuras inanimadas.
La onda expansiva mecio el pelo de Rias, que observaba la situación boquiabierta.
Con un simple gesto de manos el chico desmontó el arco, hundiendo las espadas en el suelo, alzando la mano, recuperando su arma.
*E-eres un cabron! Me acordaré de esta! No lo olvidaré en tu maldita vida!*
Sin darle mucha importancia Issei selló de nuevo su espada sagrada, sellando igualmente las espadas en el estuche, cerrándolo con cuidado.
-¿Lo ves ahora?- pregunto el castaño… Pero la pelirroja no le escuchaba, su atención estaba ausente.
Cruzada de brazos la pelirroja pensaba y pensaba.
Sonriendo satisfecho cargó el estuche sobre su hombro, caminando hasta la chica, pasando su mano por la cintura femenina alejándola del campo de entrenamiento.
XXXXX
Habia logrado su objetivo…
Sentando en el sofá, con los pies descansando sobre un puff auxiliar, leyendo a duras penas su libro pendiente… Observando el delicioso trasero de Rias moverse frente a él.
Rias escribía furiosamente en una pizarra plegable con un rotulador negro, alternando con uno rojo y azul.
Tomándose su tiempo para borrar y rectificar.
-Muy bien!- exclamo la pelirroja centrando su atención en el dragón -¿Puedes escucharme?-
-A ti siempre… Tienes mi atención- respondió el castaño dejando el libro a un lado.
-Velocidad, destreza y una munición infinita!- exclamo Rias golpeando el tablero –Analizando los datos de los poderes de Yuuto quiero comprobar unos cuantos datos para ver si mi plan es viable-
-¿Qué hay que comprobar?-
-Primero… Que las dos reliquias puedan activarse al mismo tiempo…-
-Debería de ser posible… ¿Para qué? ¿Darles la [Espada de la Traición] a los soldaditos?-
-Me interesa más que Yuuto pueda armarles, si pero que pueda arrojar espadas mientras sus soldados atraen la atención…-
-Perfectamente viable, siendo una una liberación irregular no debería de contar… Supongo que será más una cuestión de práctica que de incapacidad. Siguiente punto-
-Los caballeros dragón en si…-
-¿Qué pasa con ellos?-
-Esos caballeros tienen mucho filón, tienen un sinfín de oportunidades… Sabemos que comparten los atributos de Yuuto… ¿Pero se pueden personalizar?-
-¿Cómo qué?-
-Estilos de combate particulares, armas particulares, formaciones concretas…-
Issei se detuvo unos segundos.
-Se han probado métodos externos de almacenaje de información. Podríamos hacer alguna especie de base de datos en forma de círculos mágicos, runas incluso, que son más sencillas de usar…-
-¡Perfecto!-
-¿Qué más?-
-Que Yuuto pueda armarse con las armaduras de sus caballeros…-
-¿Objetivo?-
-Defensa, polivalencia, sigilo-
Issei sonrió satisfecho.
-Veo que te ha gustado… ¿Se lo vas a comentar al marica?-
-Aun no… Quiero ver cómo puedo implementar esta variable en la formación del equipo…-
-Como quieras… Dejaré el estuche en el taller, tómalo cuando lo necesites…-
-Si! Si…-
-Rias…-
-¿Si?-
-Vete a trabajar en ello- concedió el castaño.
Besándolo dulcemente Rias tomó sus trastos y arranco a correr hacia su despacho.
Suspirando pesadamente el chico volvió a su asiento en el sofá, recuperando su taza de café… fría.
-Que duro es ser un buen amante…
*Maldito cabron! Te acordarás de esta humillación!*
-¿Aun estas con esto?-
[No se lo tengas en cuenta, las espadas de tercera se lo tienen muy creído y de tanto en tanto hay que recordarles su lugar…]
-¿Ehhh? No ha sido nada personal… Solo que Ascalon es más ligera… luego probare con algo más pesado.
[… ¿Perdona?]
-Que luego probaré con algo… pesado-
[No te atreverás]
-¿Cuántas veces he escuchado eso hoy?- rio Issei diabólicamente.
[Veras tu cuando Tiamat se entere de que tienes una de sus reliquias…]
-Continuará-
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Lo de siempre, perdón por los errores tanto ortográficos como contextuales que revisaré cuando tenga tiempo y gracias por el tiempo dedicado!
Hasta la próxima peña!
