Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD... ¿Algo más?
Diálogos:
(Amo las oppai) – Pensamientos varios.
"Probando, probando ¿se oye?" – Retransmisiones holográficas, conversaciones telefónicas, etc.
[No quiero hablar de ello] – Ddraig, seres sobrenaturales de categoría superior.
*Siempre alegran la vista unos buenos pechos!* - [Ascalon]
[Aquí hay demasiada perversión, mierda de autor] – [Excalibur]
[Dejadme dormir…] – Svalinn
Atención, este fanfiction puede catalogarse de animalada...
Remarco que en este fanfiction puede haber actos sexuales que puedan ofender/alarmar/molestar al lector.
Asimismo la ley me obliga a decir que los menores de 18 años (según la nacionalidad) deberíais de ser buenos chicos y no leer esto.
Si, nadie lo cumple, lo sé.
A quien lo lea... Nadie os obliga, leedlo bajo vuestra responsabilidad.
Yo me limpio las manos.
- High School DxD –
[Dragón del Génesis]
-Dragón Autentico – 01-
- En algún punto, en algún lugar-
Las estrellas brillaban con intensidad.
Asintiendo con la cabeza la mujer se levantó de su cómodo cojín.
Arreglando su lujoso kimono la belleza abandonó sus sagradas estancias.
Su objetivo estaba claro… Uno de los seres más poderosos y excéntricos que jamás había conocido.
Sentado en una butaca, cruzado de piernas, leyendo un libro con una taza de café en mano.
Múltiples bellezas permanecían de pie a su alrededor.
Hablando, revisando documentos.
Señalando puntos en múltiples mapas y folios colgados en la pared.
-Vaya vaya…- murmuro Heylel dejando el café a un lado mirando a la recién llegada –Que preciosidad… ¿kimono nuevo?-
-¿No te gusta mi nuevo look?- exclamó la chica girando sobre sí misma –Recién lo estreno…-
Un kimono negro con adornos florales, de mangas anchas, muy corto de muslos, medias altas y unos zapatos con mucha plataforma.
Una larga cabellera suave y sedosa se extendía por su espalda adornando sus orejas de kitsune naranjas.
La cola de igual color se movía alegre tras ella.
Sentándose sobre sus piernas frente al dragón, inclinándose con respeto y sumisión, juntando sus manos, uniendo su frente al suelo.
-Heylel-henka… Estoy a su servicio. ¿Me ha mandado llamar?-
Irguiéndose poco a poco, revelando su generoso escote.
-Te queda divino, Mae…- sonrió Heylel cerrando el libro, dejándolo en la mesa.
-Es un autentico placer saber que es de su agrado-
La kitsune volvió a juntar su frente con el suelo.
-Mae…-
Levantándose de su asiento el dragón se arrodilló frente a la kitsune, tomando su rostro entre sus manos, besándola dulcemente.
-¿Cuántos siglos pasarán hasta que dejes de hacer eso en mi presencia?-
-Permítame que me lo recuerde así unos cuantos más…-
Levantándose el dragón la dejó hacer.
-Que te han dicho las estrellas…- dejando el libro sobre la mesa auxiliar de su asiento.
La kitsune se tomó su tiempo para responder.
-La Gran Voluntad aprueba sus acciones…-
-Es un alivio saberlo…- volviendo a su asiento –Entonces podemos empezar…-
-¿En qué puedo servirte, Shinryuu-sama?-
-Tengo trabajo para ti-
-Servirte es mi mayor honor-
-Mae, necesito de tus múltiples talentos en algunos asuntos… y consejo en otros- cruzándose de piernas, entrelazando los dedos -La delegada de la familia Karlstein está en camino, y Kuroka en breve estará por aquí… ¿Sera suficiente?-
La morena se quedó unos instantes pensativa.
-Lady Yasaka y la pequeña Kunou…-
-No tengo a más personal disponible, Kyoto deberá de esperar… Al menos hasta que las chicas regresen, todas tienen alguna misión en curso-
El dragón la miró detenidamente.
-La ciudad de Kyoto corre peligro, habría que establecer algún contacto más directo con ellos… Es más, me gustaría tomar a la pequeña como mi aprendiz…-
-La niña es joven, pero si ella lo desea y su madre no se opone toda tuya… cuando crezca-
La kitsune asintió con la cabeza.
-La propuesta de traslado del personal de Kyoto ya está en marcha, Shangri-La está en la última fase de su construcción… Le Fay pedirá una reunión con Yasaka en cuanto tenga tiempo… No serás tú quien la solicite-
-¿No? Eso es una sorpresa. ¿Qué trabajo tiene para mí?-
-Te daré una aprendiz, una youkai, pero no la pequeña kunou… Es más, supervisarás a un equipo a tu manera… Pero antes…-
Tamamo no Mae miró el complejo círculo mágico dibujado por las chicas en las extensas pizarras… y la ciudad voladora en el exterior.
-¿Mu?-
-Así es-
Ladeando levemente la cabeza, pensativa.
Abriendo los ojos sorprendida.
-Las estrellas que desaparecen en latinoamerica… ¿Allí quiere que vaya en Mu?-
-Deja que te cuente…- sonrió el dragón perversamente.
-Días más tarde-
El fragor de la batalla retumbaba a lo lejos.
Extendiendo sus alas poderoso, Boba buscó un ángulo más favorecedor.
Un escuadrón de dragones elementales le seguían, jóvenes pero con entusiasmo y aptitudes.
Frente a él… una inmensa llanura antaño vacía, ahora repleta de soldados en formación.
Una inmensa ciudad flotante permanecía tras ellos, disparando incontables salvas de proyectiles bañados en magia.
En la distancia… oscuridad.
Nada más, nada menos.
Solo una infinita nube de oscuridad que destilaba una sustancia negra en el suelo, generando un sinfín de criaturas sedientas de sangre y carne fresca.
Negando con la cabeza el dragón se desvió, sus acompañantes siguieron su rumbo, cayendo como una nube de fuego y destrucción sobre los enemigos de su señor.
Boba el Destructor aterrizó sobre una de las terrazas de la torre más alta de la ciudad.
De pie, autoritaria, permanecía una figura de estatura media, aguantando una pesada claymore, vestida con una pesada armadura.
Sus ojos escrudiñaban el horizonte.
-Las líneas se mantienen… Pero tenemos que darnos prisa…-
-Puta basura…- masculló el individuo –Carroña… Cadáveres que aun no saben que están muertos… Como osan mancillar…-
El dragón desvió la mirada, podía sentir su furia… y casi que prefería mantenerse al margen.
-Lagarto! ¿No tienes nada que decirme?- rugió la figura mirando de reojo al dragón.
-Escucha…-
-¿Escucha? ¿ESCUCHA? ¿Quién te has creído que eres, lagarto?-
Boba retrocedió unos pasos.
-Eo eo…-
-Cuida tus formas cuando hablas conmigo… No te confundas, hijo de lagarto a la parrilla. Le caerás en gracia a mi señor… Pero para mí no eres nada… Bobi el Meador-
Boba tembló ligeramente, la autoridad y poder mágico de la figura era incontestable.
-Los preparativos están listos…- murmuro una voz femenina tras el dragón.
Aliviado Boba se giró hacia la recién llegada.
Una hermosa mujer, morena, vestida con un elegante kimono tradicional.
Destacaban sobre ella sus orejas de kitsune y una cola en su cadera.
Tamamo no Mae, la astrologa, la enviada de las estrellas.
-Mi señora…- murmuro Boba humildemente, inclinándose ante la mujer.
-Boba, por favor- sonrió la mujer acariciando la cabeza del dragón –Buen chico…-
-Serás capullo… ¿A ella si le haces la pelota? Qué asco de dragón… Pero no es nada nuevo, dragón bueno solo hay uno, el mío-
-El nuestro- respondió la morena.
-Zorra…-
-Mordred, querida. Entretén a nuestros invitados no deseados unos minutos más… Las preparaciones están casi completas…-
-No me trates de querida ni con familiaridad, zorra. Solo hay una persona que pueda hacer eso!-
Furiosa se colocó la espada sobre su hombro, saltando con fuerza… alzándose cientos de metros en el aire… dejándose caer miles hasta impactar con una fuerza demoledora en el suelo deteniendo todo combate.
Al verla en el campo los soldados empezaron a chillar de alegría.
Vitoreando con fuerza.
Sosteniendo la espada concentrando su poder mágico, envolviéndose en pura energía.
Sonriendo sádicamente… Avanzando sin piedad contra sus enemigos.
XXXXX
-Realmente no puedo con esta mujer…- exclamó Boba aliviado.
-Mordred es una buena chica que ha sufrido mucho… Por favor, no se lo tengas en cuenta…- respondió la kitsune –Todas nosotras le procesamos una lealtad incondicional a él… Ella no es la excepción…-
-…-
-Boba, hijo de Tannin, ahora mismo Mordred Pendragon no debería de ser el sujeto de tu preocupación- caminando hacia el extremo de la terraza, convocando cientos de círculos mágicos a su alrededor.
-Esa oscuridad… Escapa a mi conocimiento- reconoció el dragón –Y no soy el más listo de mis hermanos…-
-La grandeza no la alcanzarás solo con musculo, pequeño… Yo tampoco sabía que era, nadie lo sabía…-
-¿Hablamos en pasado? ¿Ya sabemos que es?-
-Afirmativo. Un portal negativo… Eso es lo que es esa magia- respondió la kitsune.
-… Yo… Lo siento. No soy el más estudioso de mis hermanos…-
-La ignorancia no debe de ser motivo de vergüenza, Boba, hijo de Tannin, sino motivo de esfuerzo… Los círculos mágicos están diseñados para transportar algo… Algo concreto, pequeño o grande, pero "algo"… Los portales negativos son… agujeros brutos, lo dejan pasar absolutamente todo-
-Entonces… ¿A dónde conduce ese portal?-
-Esa es una de las preguntas…- respondió la kitsune –Quien… Porque… Desde donde… Como… Preguntas que iremos respondiendo con investigación y tesón…-
-¿Vamos a dejar eso abierto?-
-Ya he tomado todos los datos necesarios… Podemos cerrarlo!- exclamó la nekomata desplazando los círculos mágicos –Mu está incompleta… Pero llevo días trabajando con Le Fay y las chicas y creemos que podemos hacer… esto!- juntando los círculos mágicos…
La ciudad empezó a vibrar ligeramente, reuniendo poder mágico en la torre superior, formando una esfera de luz.
Boba alzó la mirada incrédulo.
-¿Q-que es eso?-
-Sabemos que ese poder procede de Nilfheim… Así que vamos a neutralizar usando el poder del Yggdrassil todo lo que proceda de él…-
ZUMMMMMMMMMMMMMMMMMMMMM
Liberando una intensa onda de energía la ciudad creó una onda expansiva que cubrió múltiples kilómetros a la redonda, barriendo tanto a los seres de oscuridad como si fueran polvo.
En el campo de batalla cierta caballero aminoró su marcha hasta detenerse… frente a ella todos sus enemigos se esparcían sin dejar rastro… por arte de magia.
Mordred gruñó molesta hundiendo la espada en el suelo, se había quedado sin rivales.
"Mordi… ¿Ha funcionado?"
-No me hables, me has dejado sin rivales-
"Es que era el objetivo… El experimento ha sido un éxito! Y de paso… ¿Has descargado adrenalina?"
-Pse…-
Retirando su armadura mágicamente… Mordred alzó su puño ligeramente.
Siguiendo sus órdenes el ejército se detuvo al instante.
Mordred, una hermosa joven rubia, de figura esbelta, cubierta con un diminuto top rojo que abrazaba su desarrollado busto, a juego con unos antebrazos de tela y una falda de a modo de armadura a juego con unas medias negras y unos robustos zapatos con algo de tacón.
Sus fieros ojos azules rastreaban el terreno en búsqueda de anomalías.
Sus labios rojos se contorneaban en una mueca de frustración.
Gesticulando con sus manos le indicó al ejército que se replegase.
-Yuhuuuuuuuu! La generala en ese fantástico top!- exclamó un soldado antes de salir volando de un puñetazo.
-Virgen santa… Qué bien que come el jefe…-
PAM
Sosteniendo al soldado del casco, elevándolo un par de pies, aplastando la armadura.
-Repite eso… Me ha sonado a falta de respeto soldado…-
-Más fuerte… más fuerte…- gimió el hombre retorciéndose –Mas amor de la generala…-
-¡Malnacidos! Parece que tendré que adiestraros como los perros que sois!- rugió la rubia convocando la espada.
"Ahora no tenemos tiempo para eso… Regresad a Mu, la ciudad necesita reparaciones urgentes… ¿He de recordarte que aún no está acabada?"
La serena kitsune permanecía en el holograma mirando a la rubia.
"¿Me escuchas?"
-Estoy disciplinando a estos puercos… Si no pueden comportarse no son dignos de formar parte del ejercito de su majestad…-
"
-Puercos… Os habéis librado por la mínima…- masculló frustrada Mordred mascando chicle.
"Alegra ese ánimo… Tendrás que ver a su alteza y darle novedades en persona… quien sabe… quizás te de alguna recompensa…"
La rubia alzó las cejas, esbozando una sonrisa.
"Quien sabe… Lo mismo hasta te deja servirle… Imagínate su semen caliente recorriendo tu garganta mientras abusa de ti… metes esos deditos hasta lo más profundo de…"
Recogiéndose la saliva de su barbilla con la muñeca la rubia deshizo el holograma junto a ella.
-¡Chicos! Ya habéis oído! Volved a la ciudad… Que la generala hoy cena rabo!-
Furiosa Mordred liberó el poder de su espada contra los soldados, creando una inmensa explosión.
Decidiendo obviar a sus soldados la rubia se giró.
Sus ojos escudriñaron el horizonte.
La ciudad de Paititi, bastión de los reductos de los dioses Inca… había desaparecido.
Los dioses… desaparecidos.
Sus ciudadanos… desaparecidos.
La tierra antaño rica y verde… se presentaba negruzca y podrida.
Otro reino divino amerindio había caído…
-Kuoh-
Dudosa… Akeno Himejima recorría las principales calles comerciales del sector comercial de la ciudad.
Las calles, abarrotadas de gente, se movían alrededor de cientos de escaparates desde los que los experimentados vendedores exponían sus mercancías.
-Que podría cocinar hoy…-
No muy convencida… Akeno caminaba y caminaba.
Los tenderos, caminando entre la delgada línea de la cortesía y el cortejo, intentaban atraer a la bella morena.
¡!
Una presión colosal se cernió sobre ellos.
El cielo cambió de color unos instantes.
Apretando los puños la morena empezó a correr cuidadosamente hacia el punto de emisión.
Observando desde una esquina… Un joven permanecía sentado en la cornisa de un edificio.
La presencia era imponente… Rivalizaría con la de la misma Ophis…
El intruso parecía estar comiendo… estaba distraído.
Concentrando poder mágico entre sus manos, creando una lanza de electricidad… añadiendo luz… poder demoniaco…
Extendiendo sus alas, alzándose veloz por la fachada hasta dar con la espalda del joven.
El chico extendió las alas, desviando sin dificultad su mayor ataque.
Horrorizada Akeno intentó marcharse… Pero no podía moverse.
Estaba suspendida en el aire.
-Akeno… No me jodas… ¿Me atacas por la espalda nada mas verme? ¿Mientras disfruto de mi merecido descanso?-
-¡!-
Akeno miró embelesada los ojos carmesíes que tanto amaba…
-Pensaba que te había enseñado mejor… O no… Eso no es técnicamente cierto… ¿Qué te ha enseñado Rias?-
-¡!-
Volviendo su vista al frente el sujeto liberó a Akeno de su influencia.
Aterrizando en el suelo… Akeno volvió su mirada al joven.
Alas… Tres pares de alas de dragón a sus espaldas.
-¿Ise?-
-Frio frio…-
-No… Ese aura… Esos ojos…-
-¿Te hace un traguito?- murmuro el chico alzando una bolsa de papel.
-Ise… ¿Qué…?-
-Issei Hyodo… Esta… ¿Por allí?- respondió el moreno –Junto a Rias y Shirone…-
-¡!-
-¿Whisky? ¿Vodka? Tengo de todo…-
La morena se acercó a observarlo detenidamente…
Seis alas de dragón negras con toques carmesíes, traje negro con camisa blanca y chaleco a juego.
Un cabello negro echado hacia detrás, un aura intimidante y una mirada relajada decorada por unas pupilas carmesíes.
-Que eres… ¿Quién eres?-
-El nombre no importa… No resume ni condiciona lo que soy- respondió el individuo –Tengo muchos nombres… Llámame como prefieras-
-Impertinente-kun- sentenció Akeno junto al moreno –Un dragón de categoría superior… ¿Cómo es que no te conozco? ¿De qué me conoces?-
-Tienes unos instintos de primera división… ¿Tu qué crees?-
-No lo sé…- murmuro la chica confundida.
-Mi primera princesa ha llegado… Me falta la otra…-
-¿Princesa? Yo no soy…-
¡!
-Oh… No…- murmuro la ángel caído observando la llegada de Ophis.
El dragón uroboros los observaba desde el tejado contiguo.
Sus ojos inexpresivos permanecían centrados en el joven.
El vestido de la loli se mecía suavemente con el viento.
Ophis era imprevisible… y una pelea entre dos dragones de alto nivel…
-Sigues siendo una enana…-
-Y tu un capullo…-
-Hobbit-
-Mujeriego-
-Tapón-
-Cerdo-
-Lo admito todo-
-…-
Akeno, confundida, observó el cruce de reproches intentando colocarse entre ellos.
-Ophis-chan! No puedes…-
-¡ONII-SAMA!- chilló Ophis saltando al aire, arrojándose a los brazos del dragón.
-¿Cómo está mi loli favorita?- exclamó el onii-sama levantándose, tomando a la loli en brazos, girando sobre sí mismo, besando repetidamente el rostro de la niña.
A Akeno se le desencajó la mandíbula.
XXXXXX
Nunca había visto a Ophis tan contenta.
Nunca antes.
Y tampoco sabía porque se sentía tan cómoda… ni como había acabado en esa situación.
Sentada en la terraza de una cafetería, sentada junto a ese no tan desconocido.
Akeno se llevó las manos a la frente, cabizbaja.
Ophis, contenta, movía sus piernas sentada sobre el regazo del dragón.
Su boca era un agujero negro de comida que, sin cesar, le suministraba el joven.
-¿Qué haces fuera de casa? Ophis llevaba mucho tiempo queriendo verte!-
-¿Ophis ha sido una buena chica?-
-La mejor de las lolis!-
-No esperaba más de mi hermana pequeña…- sonrió el chico besando la frente de la loli.
Akeno les miraba fijamente… parecían padre e hija…
Todos juntos… parecían unos padres con su hija pequeña…
Sonrojándose furiosamente la chica desvió la mirada.
Negando con fuerza con la cabeza la morena reunió su fuerza de voluntad, recobrando la serenidad.
-¿Onii-sama ha venido a ver a Ophis?-
-He venido a ver a mis chicas favoritas…-
-Escucha… No sé quién eres pero…-
El dragón alzó la mano, creando un círculo mágico en su palma, apuntando al rostro de la morena.
-Un peligro acecha a esta ciudad y no estaré aquí para poder hacer nada… así que he venido a retirar las medidas de seguridad que implante hace años…
-No entiendo nada de lo que dices… ¿Qué tiene que ver conmigo?-
-Ella está en la ciudad y seguro que intenta contactar contigo… así que aprovecharemos la visita…-
-¿Ella? ¿Quién? ¿Hablar conmigo?-
-Hace unos cuantos años diseñé un sencillo hechizo a medida para ti… Has roto parcialmente el de los recuerdos… El resto… Ya no lo necesitas…-
Tres círculos mágicos se expandieron sobre el principal sorprendiendo a la morena.
-¿Qué es esto?-
-El Sello que contiene el poder de tu [Regalía]… Fuera…-
Apretando el puño, rompiendo el círculo.
-¡!-
-Y el más importante… El sello que evitaba acceder a tus poderes como [Sacerdotisa de las Cadenas]… Fuera…-
La chica cayó sin fuerzas sobre su asiento.
Mareada, agotada, confundida.
Intentando mirar al dragón a la cara, perdiendo la consciencia sobre la mesa.
El dragón se levantó, recostando a la chica sobre una silla con un respaldo plegable, dejándola medianamente tumbada.
-Ahora un cafetito bien cargado…- murmuro el chico alzando la mano –Y darle algo de tiempo…-
-Onii-sama… te la has cargado…-
-Nah… Estará bien… Es una chica fuerte…-
-¿Por qué la has liberado ahora?-
-Porque la necesito de vuelta… Ella la necesita… Necesita de su contraparte… Por mucho que me asegure que está bien no lo está, pero es tan buena chica que no quiere inmiscuirse en la felicidad de Akeno… Cuando no se da cuenta que no lo está haciendo y que tampoco está en su mano ni está en su derecho de hacerlo…-
-Pero…-
-Las piezas han empezado a moverse pequeña… No me puedo permitir que Akeno nade en un mar de ignorancia…-
-Onii-sama…-
-Hace ya unos años fue a parar a los dominios de los Gremory para cuidar de Rias y de sus siervos en concepto de [Reina] por deseo expreso de Baraqiel… Ahora deberás de trabajárselo más que nunca… Como ya he cumplido la palabra para con Baraqiel no voy a dejarla así, no cuando ha recuperado a su madre… Esta vez contará con mi ayuda expresa-
-¡!-
-En algún lugar en algún momento-
-Las tortillas de patatas no tienen que tener cebolla-
-Eso es absurdo, la cebolla le da un toque dulce y jugoso-
-Eso es porque usted cocina de pena…-
-Una británica no va a acusarme de cocinar mal-
-¿Q-que? Eso es ofensivo!-
-Todo el mundo sabe que los británicos no tenéis paladar alguno-
-No pienso continuar con esta conversación- sentencio Le Fay ofendida.
Unos ojos rojos observaban a la pareja desde la entrada de la sala.
-Mis ojos me tienen que estar engañando…-
-¿?-
Heylel y Le Fay se giraron levemente.
-Usted no puede ser ese venerado dragón…-
Heylel rió de forma informal.
-Joven Karsltein, el mundo no se rige precisamente por algo remotamente parecido a etiqueta-
-No hace falta que me recuerde que el tribalismo y el salvajismo rigen sobre el mundo, señor-
-Jajajaja. Esta chica me gusta-
Una hermosa joven de piel blanca y cabello dorado levemente ondulado vestida con un ostentoso vestido los miraba con desprecio desde la entrada.
Un desprecio aparente, no lo ocultaba.
-Y es una chupasangre!- exclamó Heylel levantándose animado –Los chupasangre me caen bien!-
-Normal… Uno es familia y la otra es su amante… Debería de extender sus horizontes-
La rubia lo miró aun más atentamente.
-Espero que su familiar sea Gasper Vladi y su amante Valerie Tepes…-
-Sin ánimo de ofender a ningún homosexual… Yo, sin mujeres, no concibo la vida- respondió el dragón.
-Un mujeriego…- exclamó la vampiresa con puro asco -Le quiero a una distancia prudente de mi persona-
-¿Los vampiros no son polígamos?- preguntó el moreno buscando una respuesta en la maga.
-Así es, pero ignoro cuál es la situación entre los clanes más… feministas-
La vampiresa sonrió orgullosa.
-Los hombres son juguetes, tienen propósitos muy definidos entre ellos los de generar y almacenar esperma… Que se congela y se usa en fertilización por via artificial-
Le Fay Pendragon desvió la mirada vaticinando lo peor.
-Entonces…-
-Heylel-sama, no- indicó Le Fay.
-¿Puedo hacerte una pregunta?-
La vampiresa no respondió.
Entendiéndolo como un si el dragón se animó, echándose hacia delante curioso.
-¿Los hombres son usados como consoladores de carne… o sois mayoritariamente lesbianas?-
-Un poco de todo… según los gustos de la vampiresa en cuestión-
-No me esperaba mucho de este reunión, pero esto de repente ha mejorado un montón!-
Elmenhilde sonreía orgullosa.
-Nuestros mundos son completamente opuestos señorita, que sepa que es un placer escuchar de su sabiduría…-
-Umph!-
-Pues eres una belleza… Sería una lástima que fueses tortillera… Me gustaría ver esa carita cubierta de…-
-Deberíamos de ir hablando de lo que nos ha traído aquí…- intervino Le Fay tapándole la boca a Heylel.
-Me parece lo más conveniente- respondió Elmenhilde.
-Usted debe de ser la enviada de la Facción Camilla- exclamó Le Fay –Hemos hablado mucho pero no nos hemos presentado…-
-Elmenhilde Karlstein- murmuro la belleza haciendo una reverencia.
-Una agente de la Facción de Camilla, perteneciente a la Casa Karlstein- murmuro Heylel liberándose de Le Fay –Siéntate, por favor-
La chica, a regañadientes, aceptó. Sentándose en uno de los sillones de la sala.
-Eres una mujer digna de tu raza, y como toda vampiresa de la facción de Camilla tienes un fuerte orgullo, a la par con tu talento y habilidades, sin duda-
La joven no respondió.
-Vampiros… Vampiros… Los descendientes chupansangre del empalador… Muerte, muerte y más muerte-
-¿Muerte?-
-Lleváis milenios en guerra con los colmillitos, los descendientes de Lucien… Y ahora encima estáis en guerra entre vosotros…-
-Eso son circunstancias…-
-Elmenhilde Karsltein… Voy a serte franco, siempre soy sincero. Vuestra guerra me importa un pimiento y lo que es más, como sabrás mi hermano y una de mis esposas forman parte de la aristocracia del otro bando-
-¡!-
-Por lo que, lo que desea Camilla, quiere que me posicione y va a ser que no- respondió Heylel cruzándose de piernas.
-Pero necesitamos de su poder! Nuestra causa es justa!-
-Soy un dragón del más alto nivel. Solo conozco una causa. La de la vida. Vosotros, seres inmortales, estáis envueltos en muerte-
-Nuestros enemigos son…-
-Es inútil, no hace falta que me cuentes historias. No me interesa vuestra causa. Conozco toda vuestra historia, no estoy interesado en escuchar ninguna de las partes. No me posicioné por mi hermano o mi esposa y voy a hacerlo por una desconocida-
-Podemos…-
-No hay nada que podáis darme, ahórratelo niña-
-¿Qué sabes de mi causa?-
Heylel alzó una mano, indicándole a Le Fay que respondiese.
-Camilla es una de las lugartenientes de Amelia, del más alto rango y confianza. Una generala. Amelia en estos momentos se encuentra en su periodo de hibernación, así que Camilla gobierna en calidad de reina regente en su lugar. Ha perdido posiciones con los años, se ha visto obligada a replegarse en estas tierras… Pero sin quererlo… o quizás sí, se ha adentrado en territorio licano-
-Estáis rodeados por licántropos, humanos y vuestros hermanos vampiros- sentencio Heylel apoyando su mentón en un puño.
-Eres el [Dragón Autentico], lideras una de las organizaciones más poderosas del mundo. Operas entre todas las facciones posibles… Y por mucho que me disguste, Camilla cree una alianza con vosotros puede ser positiva. Por eso he venido, no para escuchar tus… insensateces-
-No-
-¿Qué?-
-Sephiroth ha nacido y seguirá siendo una organización que vela por mantener la balanza… Bajo ese precepto podríamos ayudaros… Pero me niego a ayudar vuestra ideología de muerte y destrucción-
-¡!-
La rubia bajó la mirada decaída.
-No pensaba aceptar vuestra petición, pero chica, me has convencido- respondió Heylel - Podemos ofrecer logística, recursos, dinero, bienes, información… Excepto una participación directa-
Elmenhilde alzó la cabeza incrédula.
-Bancos de sangre, alimentos, enseres, tenemos empresas para todo. Podemos enviar cargamentos a cualquier lugar en cualquier momento…
-Mi señora estará muy complacida…-
-Excepto armamento-
-¡!-
-Ya te he dicho que solo atendemos a proteger la balanza…-
-¿No entiendes en qué situación estamos?- chilló la vampiresa.
-Dile a tu señora que la Flota Carmesí se movilizará para proteger a cualquiera de sus miembros protegidos-
-¿Flota? ¿Qué flota es esa?-
-Espero que nunca tengas que conocerla y menos verla en acción-
-…-
-Y tú-
-¿Qué?-
-Mi precio eres tú- respondió el dragón –No hemos hablado de que quiero por vuestra colaboración-
-¿C-como que… yo?- preguntó la chica tragando saliva.
-Necesito ojos, oídos, una lengua, un cerebro… una boca… En tierras vampíricas- exclamó Heylel sonriente –Y Camilla no debe de saber nada, ni Amelia ni Dios en patinete-
Le Fay cerró las puertas de la sala pese a las miradas de desaprobación de la escolta de Elmenhilde.
-Jajajajaja!- Elmenhilde estalló en risas, cubriéndose la boca elegantemente –Eso es absurdo. No creerás que vaya a aceptar esos absurdos requisitos…-
-Me recuerdas a una de mis amantes… Cuando la conocí era una orgullosa mujer aristócrata… Ahora afortunadamente conserva toda su elegancia pero es mucho más accesible-
-Nos costó mucho…- afirmó Le Fay.
-Como iba diciendo, joven y hermosa Elmenhilde, puede volver a sus dominios y decirles que la propuesta de tu señora ha fructificado o decirles… lo que gustes, la verdad-
-Esta es una réplica de una herramienta asgardiana de comunicación a distancia, puedes usarlo para ponerte en contacto con Heylel-denka- indicó Le Fay dejando un dispositivo sobre la mesa.
-Elmenhilde Karsltein, ha sido un placer hablar contigo… Esperamos noticias tuyas pronto- sonrió Heylel contento.
-N-no puedes estar hablando en serio… Habrá algo que podamos…-
-Pequeña… Has logrado un acuerdo que podría salvar a tu raza, no vayas a estropearlo querida-
-P-pero yo…-
-¿Te parece poco el precio?- ironizó el dragón.
Temblando ligeramente la rubia tomó el dispositivo, levantándose dubitativa.
Alejándose.
-Y-yo… No puedo dejarlo todo por…-
Levantándose tras unos instantes, Heylel le tendió la mano a la maga.
Le Fay depositó un vial lleno de una sustancia rojiza.
Heylel le ofreció el vial a la vampiresa.
-Dudas de mi persona… Adelante- exclamó el dragón tendiéndole su muñeca desnuda.
-¿Perdón?-
-Prueba la calidad de mi sangre- dijo el dragón con una sonrisa mordaz –Así es como tenéis los vampiros la habilidad de medir el poder, no? Empatía sanguínea, correcto?-
-Es más que eso… Podemos obtener parte del poder de nuestras victimas…-
-Pues te ofrezco la mía libremente-
-El ritual de entrega voluntaria de sangre es un acto íntimo entre vampiros…-
-En cuyo caso te agradecería que no le dijeras nada a Valerie…-
-Eso, entre vampiros, se llama "infidelidad"-
-Le Fay, preciosa, un poquito de silencio…-
Elmenhilde no parecía del todo decidida.
-No seas tímida-
Dudosa la rubia optó por abrir el vial, tomando, a regañadientes un leve sorbo.
Instantáneamente los ojos de la vampiresa se abrieron de par en par.
Sus labios temblaban con fiereza.
Agarrando el vial con fuerza lo engulló de un trago, jadeando pesadamente.
Sudorosa, sus ojos se centraron en la muñeca del dragón.
Heylel se remangó aún más el brazo.
La orgullosa vampiresa se arrojó al brazo de Heylel, mordiendo su carne, sorbiendo entre fuertes gemidos la sangre del dragón.
Sonriendo satisfecho Heylel empleó una fuerza considerable en separar a la chica de su brazo.
El rostro sonrojado de la rubia aumentó la sonrisa del dragón.
Jadeante, sonrojada, excitada.
-¿Qué te parece?- siseó Heylel acercando su rostro al de la arrodillada vampiresa.
-Es… Es… lo mas delicioso… que he saboreado nunca…-
-¿Quieres más?-
-P-por… por favor-
-Solo le doy sangre a las chicas buenas…-
-Y-yo… seré una chica buena…-
-Así me gusta… Entonces puedes empezar por contarme todo lo que sabes sobre la [Ciudadela de los Vampiros] en los últimos diez años-
-¡!-
XXXXXX
Avergonzada, colocándose correctamente la ropa, intentando arreglar su peinado, Elmenhilde abandonó la sala.
La escolta la esperaba a la salida, expectante por noticias.
Elmenhilde respondió sonrojada.
Los vampiros estallaron de felicidad al escuchar las palabras de la emisaria.
Su pueblo estaba salvado…
-¿Otra mujer al harén?- preguntó Le Fay sin mirar al dragón.
-Por favor… Hablas como si solo pensase con el nabo…-
Le Fay lo miró alzando una ceja, cuestionándolo.
-Ahí, preciosa, tengo una hermosa, educada, culta y perfecta confidente para Valerie!-
-Ohh…-
-Los chupasangre me dicen poco, pero seguro que Valerie se sentirá mucho más cómoda teniendo a alguien de su raza junto a ella-
-O sea, que la quiere en su harén-
-¿Me estas escuchando?- exclamó Heylel –Esta es la primera información real que tenemos de la ciudadela en años, AÑOS!-
DING DING
Suspirando pesadamente la maga se acercó a la puerta.
Fuera la esperaba una asistenta, cargando con un carrito con una botella de cava, copas y un cuenco con fresas y nata.
-Les traigo su pedido- sonrió la mujer amablemente.
-Nuestro pedido… muchas gracias- respondió la rubia tomando el carrito, volviendo a la habitación, parando en el comedor.
-Ya era hora!- exclamó Heylel relajado en el sofá… vestido con solo un albornoz.
Le Fay alzó una ceja extrañada.
Aunque su sonrisa cómplice la delataba.
-¿Por esto mismo denegó mi petición de un local sencillo y poco llamativo y pidió una habitación de un hotel?-
-Así estoy más… contento-
Heylel se levantó caminando hasta la chica, pasando su mano por la cintura.
Tomando una fresa, untándola en nata, colocándola en los labios de la maga.
Le Fay lo tomó suavemente, gimiendo gustosamente al sentir al dragón tomar el otro extremo de la fruta con sus propios labios.
Acabándose la fresa, pasando a besar a la belleza con pasión.
Le Fay apartó a Heylel con firmeza.
-Esto no funciona así, cariño-
-¿No?-
-Pon el cava en el hielo, no quiero que se caliente- murmuro la chica empezando a desvestirse.
-Tú mandas…-
-Heylel… Me daré una ducha…- ronroneó Le Fay dejando caer la camisa al suelo, desde la entrada del baño, mostrando su cuerpo desnudo de espaldas al dragón -¿No pensará dejarme sola, cierto?-
Heylel se tomó una copa del tirón antes de quitarse el albornoz y tomar a la chica entre sus brazos, entrando en el baño, besando a la chica sensualmente, cerrando la puerta con el pie.
-Continuará-
