-Dragón Autentico – 02-


-En algún lugar en algún momento-

El agua caliente recorría cada centímetro de su piel, decenas de chorros de agua surgían de las paredes del amplio plato de ducha, manteniéndolos mojados, calientes.

A él… y sus novias.

Sonriente, Heylel acarició la cintura de cierta morena, asegurando su posición frente a su cadera.

Embistiendo con fuerza, deleitándose con los continuos gemidos de la belleza.

Girándose, masturbando con habilidad y eficiencia a una hermosa rubia.

Lavinia liberó un poderoso gemido, su cuerpo se estremecía con fuerza, apoyándose en el moreno.

Insaciable tomó el rostro del dragón, besándolo con pasión.

Agarrando a Suzaku del cabello, vertiendo su esencia en su vientre.

Ahogando un gemido, apoyándose en la pared, sintiendo al dragón salir de ella, girándose, mirándolo fijamente.

Sonrojada, jadeante, sedienta… se arrojó a los brazos de Heylel.

El moreno se deleitó con las curvas, los labios y la carne de sus amadas…

XXXXX

Acabando de combar su cabello, Suzaku recogió sus enseres, asegurando el cinto de su albornoz, sintiéndose cómoda abandonó el baño…

Una dulce melodía alcanzó sus oídos.

Una hermosa voz despertó una sonrisa en su rostro.

Étoile, et toi…

Et toi, et moi…

Le monde est vous, vous êtes le monde

Heylel, sentado en el taburete, tocaba con maestría el piano de cola del salón, mirando, con afecto a la belleza frente a él.

Lavinia, vestida con su albornoz sin mucho cuidado, permanecía sentada sobre el piano, cantando cargada de emoción, mirando fijamente al dragón.

Étoile, et toi…

Et toi, et moi…

Tout ce que je vois, tout ce que je ressens, tu es mon univers

-Lavinia… Una joven romántica empedernida…- sonrió Suzaku acercándose al mueblebar… por llamarlo de alguna manera.

Conociendo a Heylel no se sorprendió al ver una doble estantería de más de un metro de largo cargado de botellas de todo tipo sobre una mesa repleta de cubertería y multitud de utensilios.

Algo dulce pero suave para Lavinia…

Fuerte y seco para Heylel…

Afrutado y suave para ella…

Dejando una bandeja suavemente sobre el piano, Suzaku se sentó en el banco junto al dragón, apoyando su cabeza en el hombro del chico.

Je, veux vous entendre appeler mon nom
Je peux te sentir dans mes bras,
Et c'est l'amour qui va durer pour toujours

-Realmente le gusta esta canción…- murmuro la morena, hablando en apenas un susurro, no quería distraer a la belleza.

-Para una chica tan distraída… es una manera más directa de mostrar sus sentimientos…-

-¿Una confesión de amor mediante la música?-

-Algo así… Si-

-Cariño…- susurro Suzaku mirando al dragón negro.

-Dime, preciosa-

-Te amo-

Heylel miró levemente sorprendido a la morena.

Los ojos de Suzaku, calmados, relajados, no albergaban el menor rastro de duda.

-No más que yo-

-¿Tú también te amas?-

-Más que nadie-

Suzaku rio divertida.

-Muchas gracias por revelarme tus sentimientos… Los valoraré y atesoraré de por vida…-

Contenta se acercó para besarle dulcemente.

Étoile, et toi
Et toi, et moi
Tu es mon univers

Finalizando su canción… Lavinia lo hizo mirando fijamente al dragón.

Gateando hasta el moreno, besándolo con dulzura.

-Lavinia… Suzaku…-

La morena se levantó, tomando un brazo del dragón, instándole a levantarse.

Lavinia se dejó caer sobre su cuerpo, siendo cogida al aire por la cintura, caminando hasta el sofá.

Lavinia se dejó caer de nuevo, ahora sobre el sofá, intentando arrastrar al dragón.

Suzaku, cómplice, le empujó.

Divertido, Heylel se encontró tumbado con dos espectaculares bellezas semidesnudas reposando las cabezas en su pecho.

Suspirando feliz empezó a acariciar las cabelleras de las chicas.

Una negra como la noche.

Otra dorado como el sol.

El día y la noche.

-Semejantes bellezas… No os merezco-

-Heylel-denka… Sabe que eso no es cierto…-

Heylel posó un dedo sobre los labios de Lavinia.

-Estamos en privado, cariño-

-Tenemos al marido que nos merecemos, eso es todo-

El moreno sonrió al escuchar las palabras de Suzaku.

Alzando sus manos convoco la bandeja de bebidas preparadas por Suzaku, dejándola permanentemente flotando sobre ellos, a una altura cómoda.

-¿Cómo estas, preciosa?- preguntó Heylel mirando a la morena.

-Mejor de lo que esperaba…- susurro Suzaku apoyando su cabeza en el hombro del dragón.

Mirando a su esposa unos instantes, pasando su mirada a la rubia que estaba al otro lado.

Lavinia solo sonrió.

-He hablado con ella, pero sigue algo decaída… No la puedo culpar… Cuando tuve que dejar la Ciudad Esmeralda… Hablar con Guilda…- empezó Lavinia apoyándose en el costado de Heylel.

-Estoy bien… En serio…- murmuro Suzaku buscando la mirada del dragón –Solo quédate conmigo y se me pasará…-

Heylel la besó en la frente afectuosamente.

-Esto es una reunión informal… Ya sabéis que significa… nada de trabajo…-

-¿Pero?- pregunto Lavinia contenta.

-Una misión más y os quiero en casa-

-¿Cuál?-

-Ah! Nada de trabajo!-

-Eso no es justo!-

-Lleváis mucho fuera de casa, os habéis esforzado mucho sobre todo, os quiero en casa, en batita, con vuestros hobbies, en familia… Nada de misiones por un buen tiempo-

-Mmm… ¿En casa?- murmuro Suzaku.

-Chocolate caliente, películas en el sofá, baños en las termas, estudiar, cocina casera, hacer deporte

-Eso suena muy bien…- sonrió Lavinia contenta.

-Han llegado decenas de pergaminos nuevos, estas obsoleta Lavi, Le Fay se ha memorizado todos los nuevos conjuros desarrollados por [Golden Dawn]… Y hasta ha participado en la formulación de nuevas…-

-…-

Los ojos de la rubia se humedecieron empezando a emanar poder mágico.

La sala se enfrió…

-¿Habría que ir pensando en poner la calefacción, no?- pregunto Heylel buscando el mando a distancia con la mirada.

-O podrías estarte calladito y no hablar de más- respondió Suzaku.

-¿Lo cualo?-

-No te hagas el tonto…- sonrió la morena mirando a Lavinia.

-No tienes nada de qué preocuparte, Lavi… Tienes todo ese material esperándote en casa-

-¿Todo?-

-Y con Le Fay esperándote para largas y más largas sesiones de charlas de cosas que no entiendo-

-Volver a casa…- susurró Lavinia con una mirada soñadora.

-Muy bien… Has convencido a Lavinia, pero eso no dice mucho. Has de convencerme a mí también…-

-Por favor… Solo la quería convencer a ella…-

Suzaku se giró mirándolo con dureza.

-A ti te tengo convencida desde que he mencionado chocolate caliente-

-Eso me dice poco… cielo-

-¿Termas?-

-Frio frio… No me conoces, no me vas a convencer…-

-Jajajaja. ¿Qué no conozco a mis novias?- siseó el castaño incrédulo –A ti te he convencido el mismo instante que he mencionado "casa" y "familia"-

Suzaku no acurrucó junto al dragón.

-Tienes razón… Echo de menos mi familia…-

-Pronto lo estaremos…- respondió el chico besando el cabello de la morena.

Abrazando a las bellezas, Heylel se mantuvo en silencio

-Hablé con Ooryuu…-

-Oh… El pequeño Nakiri… ¿Cómo está?-

-Cargado de afecto por Mitsuya…-

-Comprensible…-

-¿Cómo es que has salido de casa?- pregunto Lavinia apoyándose en el pecho del dragón.

Los ojos rojos del dragón recorrieron sin miramientos el espectacular escote de la maga.

-Estoy buscando una copa muy traviesa-

-Oh… por las barbas de Merlín… entonces si se ha marchado de casa…-

-La dejé con Ophis, pero nunca le hizo gracia…-

-Estará enfadada-

-Eso me temo-

-¿Y crees que esta con nosotras… en esta habitación de hotel?- pregunto Suzaku curiosa.

-Digamos que pensé que podría estar con alguna de sus hermanas…-

-¿Y pensaba encontrarla en esta lujosa habitación de hotel?- pregunto Lavinia separándose lentamente, mirando a Suzaku con complicidad.

-Aunque no lo pienses… era todo una estrategia tan complicada que sería molesto tener que explicarlo- respondió Heylel divertido.

-¿Cuánto tiempo tenemos, cariño?- pregunto Suzaku.

-Antes de llegar con vosotras los Héroes acababan de hacer su introducción así que… unas 10 o 12 horas…-

DING DONG

Suzaku se levantó lentamente, recolocándose su albornoz antes de abrir la puerta.

-Soy del servicio de habitaciones… traigo el pedido-

-El pedido… Muchas gracias- respondió la morena tomando el carrito, inspeccionándolo lentamente.

Fresas, nata y cava.

Llevándose las manos a la cintura, no muy sorprendida por la escena frente a ella.

En su ausencia Lavinia había perdido misteriosamente su albornoz, reposando desnuda junto al chico.

Ocupada besando al dragón, sosteniendo su miembro entre sus manos, gimiendo al sentir como su amante amasaba sus grandes senos.

-No es que quiera ofenderte pero el cava estaba preparado…- respondió Heylel a la pregunta no formulada, colocando su mano en su cabello, dirigiéndola hacia su pene.

Lavinia, sin dejar de mirar a Suzaku se acomodó junto al chico, empezando a lamer su miembro, cubriéndolo de besos, de saliva.

Mordiéndolo suavemente antes de empezar a succionar.

Heylel gimió de placer, desplazando su mano hacia el trasero levantado de la belleza, acariciando su sexo.

-A qué viene esa mirada… Lavi…- murmuro Suzaku provocativamente, deshaciéndose de su albornoz, revelando su exuberante desnudez al dragón.

Tomando el cuenco de nata y fresas, caminando hasta el chico, sentándose al otro extremo de la rubia.

Lavinia succionaba con fuerza, tragando todo el miembro con una notoria familiaridad.

-No cometas el error de pensar que eres su amante favorita…- siseó Suzaku tomando el cabello rubio de la maga, empujándola, sosteniéndola unos segundos con su pene en lo más profundo de su garganta.

Heylel tomó la mano de la morena, pero Suzaku la retiró con fuerza.

-Ah no! Esto es algo personal… Ni ella ni nadie va a retarme en ser o no ser la mejor amante…- siseó la morena tirando del cabello de la rubia, liberándola.

Jadeante, con la barbilla cubierta de saliva, Lavinia la miró divertida.

-Tu inseguridad te delata… Las dudas te corroen… Bajo esa fachada de confianza solo hay miedo…-

Suzaku besó pasionalmente a la rubia, lamiendo toda la saliva en su rostro.

-El líquido pre seminal es delicioso…-

Mojando una fresa en nada, Suzaku ocupó la boca con la misma.

-Esto es todo lo que esa boquita tiene derecho a saborear en esta habitación…- mirando el pene del dragón, dejando caer algo de nata sobre el mismo.

Relamiéndose los labios… Suzaku empezó a retirarla con su lengua con una exquisita lentitud…

-Suzaku! Eso no es… ¡!-

Sorprendida Lavinia se vio levantada, Heylel la había tomado de la cintura, siendo colocada contra el respaldo del sofá, sobre el rostro del dragón.

-¡Den… oh! OH!- chilló la rubia al sentir la lengua del dragón recorrer su espacio íntimo.

Doble placer…

Sentir como Lavinia estremecía su cuerpo, agarrando con fuerza su pelo, desesperada por extender su placer.

Sentir como su polla se hundía en la garganta de Suzaku.

Esto… era vida.

Mordiéndose levemente el labio inferior la rubia se levantó, sentándose en su posición original.

-Lo quiero dentro…- ronroneó uniéndose al ataque bucal.

Besando a la morena ocasionalmente.

-Esto… puede mejorar…- sonrió Heylel manteniendo las bocas de las chicas unidas, tomando sus pechos a continuación.

Divertidas las chicas entendieron, juntando sus grandes pechos sobre el miembro del dragón, creando una exquisita fricción.

Estimulándolo visualmente con su beso lésbico.

Tras unos minutos de deliciosa tortura el dragón se retorció levemente.

Suzaku y Lavinia se separaron, lamiendo la punta rápidamente sin dejar de mover sus pechos.

Pronto una lluvia blanca cubrió sus rostros.

Contentas, cubiertas de semen, se levantaron, caminando de la mano hasta la cama en el extremo de la estancia, jugando con sus cuerpos, lamiéndose sensualmente el semen la una a la otra.

-Denka… ¿Ha dicho que teníamos tiempo… correcto?-

-¿Porque no viene… a jugar… con nosotras?- pregunto Lavinia juguetona.

Ambas chicas se abrieron de piernas, tentando al dragón.

-Madre mía… Lo que tengo que llegar a hacer por mis chicas… luego dicen que mi vida no es dura…- exclamo el dragón bebiéndose de un tirón el coctel preparado por Suzaku, desechando el vaso, caminando hacia el dormitorio.

Frente a él estaban las dos extremadamente hermosas jóvenes, desnudas y húmedas para él.

-Qué vida tan dura tengo y que poco me quejo…-