Capítulo 41: "Todo se puede en la vida: Nunca estarás solo"

Un par de hombres platicaban en una de las oficinas de la federación.

Como te digo Katagiri, es lo mejor para el grupo, por mí no hay problema, además Tsubasa es quién los ha llevado hasta estás instancias, por lo tanto, él tiene el derecho de dirigir en esa final, decía un hombre de lentes.

Gracias por la comprensión amigo, decía Katagiri.

No hay nada que agradecer, quien los ha llevado hasta este momento ha sido él, es más yo creo que….., acotaba el otro hombre, mientras Katagiri lo escuchaba con atención.

En tanto:

Una castaña tomaba una taza de té junto a un joven de cabello desordenado en un café de la ciudad.

Haz hecho un gran desempeño como entrenador sustito del equipo Tsubasa, ellos están en la final por ti, decía la castaña con dulzura.

No Sanae, ellos están en la final por ellos, ellos se han esforzado mucho, han seguido paso a paso lo que les indicaba, aunque no pueda ver el juego de ellos plasmado en el terreno, todo lo que he oído de cada uno de los encuentros que hemos disputado me hacen sentirme orgulloso de mi grupo, de mis amigos, respondía Tsubasa.

Ellos te aprecian mucho, Ryo me dijo que los muchachos piensan ganar para dedicarte el triunfo, dijo la castaña.

Ellos el fin de semana serán dirigidos por el verdadero entrenador del equipo, pero yo desde la banca seguiré apoyándolos, y si ellos logran ganar la medalla de oro en fútbol, es como si yo también la estuviera ganando, acoto Tsubasa.

Horas después:

Tsubasa con apoyo de la castaña volvía al lugar donde se estaba alojando su selección.

Tsubasa amigo, al fin llegas, decía un joven de rostro tierno, haciendo una pausa para decir: ¡Buenas noches Sanae¡, ¿cómo te encuentras?

Bien, y muy, muy feliz porque nuestra selección es finalista, decía la castaña emocionada.

Todo se lo debemos a Tsubasa, respondió Taro.

No, claro que no, ustedes son quienes han logrado llegar a la final, decía Tsubasa.

Sí, es cierto, pero sin tus consejos, sin tu apoyo, no hubiéramos podido lograrlo, tú a pesar de no haber estado en el campo de juego con nosotros, siempre estuviste en el, en cada una de nuestras jugadas, respondió Taro.

¡Gracias amigo¡ dijo Tsubasa.

Bueno, antes de que se me olvide, el presidente de la federación y el señor Katagiri quieren hablar contigo, acotaba Taro.

Bien, iré con ellos, dijo Tsubasa, haciendo una pausa para decir: ¿Sanae me apoyas a llegar a la oficina del presidente de la federación?

Si, respondió la castaña con una cálida sonrisa.

Bueno, yo voy con los chicos, dijo Taro.

Si, tienen que descansar, agrego Tsubasa.

Lo sé, solo salí porque quería contestar una llamada de Azumi a solas, dijo Taro sonriendo.

Claro comprendo, respondió Tsubasa sonriendo.

Tras de ello, Sanae acompaño a Tsubasa con el presidente de la federación.

Te espero fuera, dijo la castaña saliendo de la oficina.

¡Tsubasa¡ escucho el joven de cabello desordenado.

¿Entrenador?, dijo el mencionado.

Si muchacho soy yo, ya estoy recuperado de mi operación como ya sabrás, pero el motivo por el que estás aquí, es porque quiero pedirte que mañana seas tú quien dirija al equipo en la final…, decía el hombre dejando sorprendido a Tsubasa.

Minutos después:

¿Dirigirás la final?, decía la castaña feliz.

Si, respondió Tsubasa.

¡Felicitaciones¡ lo harás muy bien, decía la castaña abrazando a su amigo, quien correspondió el abrazo sin dudarlo.

Luego de algunos minutos, la castaña volvió a casa de Yayoi, y Tsubasa entro a la habitación que ocupaba en la federación.

Tiempo después:

Tsubasa dirigirá nuestro último partido, decía Genzo sonriendo.

¿Y cómo lo sabes?, decía Ryo.

Me enteré de casualidad cuando fui por una botella de agua, respondió el joven de gorra.

Pues ganemos la final para Tsubasa, dijo Jun.

Si, dijeron los demás jóvenes que estaban allí.

Fin de semana:

En un estadio completamente abarrotado de espectadores, se llevaba a cabo la final del fútbol olímpico entre las selecciones de Alemania y Japón, quien era dirigido por el entrenador más joven de campeonatos deportivos oficiales.

Que ganen, pensaba la castaña desde el lugar donde se encontraba con sus amigas, mientras veía a su amado dirigir el encuentro desde el ras de la cancha.

Tsubasa es increíble, a pesar de no ver es capaz de adelantarse a las jugadas del enemigo con sus indicaciones, decía Azumi.

Cierto, es que Tsubasa es un genio y los chicos son extraordinarios también, decía Yukari.

Si es cierto, pero me preocupa el tiempo ya está por culminar el segundo tiempo y seguimos empatados, decía Yayoi preocupada.

No te preocupes, tal vez ello sea lo mejor, llevar el encuentro a penaltis, recuerda que tenemos a Wakabayashi, estamos empatados a 1, pero no creo que Genzo permita que le anoten un gol más, decía Yukari sonriendo.

Cierto, acoto Azumi.

No, esto no llegará a los penales, esto se acabará en este tiempo, dijo la castaña, mirando a su amado, que le decía algo a Taro que se había acercado a él aprovechando la atención de uno de sus compañeros.

Pero falta muy poco, decían las chicas.

Tsubasa me platico de un tiro especial que él le comento a Kojiro, y que este estuvo practicando, hasta donde sé, ya lo perfecciono, y hasta ahora no lo usa, dijo Sanae.

¿Crees que lo haga en el poco tiempo que resta?, pregunto Yayoi.

Yo creo que sí, por eso hablo con Taro, pues él tiene que apoyarlo, dijo Sanae con seguridad.

Bueno, entonces veamos lo que resta sin desconcentrarnos, dijo Yukari sonriendo.

Los minutos pasaban uno a uno, ya solo quedaba tres minutos para que el partido se acabe, en un determinado momento, Taro logro tomar un balón y lo tiro hacia atrás, lugar donde estaba Kojiro, listo para recibir el balón y hacer un extraordinario tiro que hacía que el balón se moviera en zic zac de un lado a otro tan velozmente y con tanta fuerza que casi ni podía verse.

Gollllll, fue el grito ensordecedor que se escuchó en el estadio, al tiempo que el silbatazo final anunciaba el término del encuentro.

Bien, dijo Tsubasa, haciendo un movimiento con su mano, al tiempo que su rostro irradiaba una gran sonrisa, mientras en el campo de juego, todo era felicidad y abrazos.

Vamos con Tsubasa, dijo Taro.

Si, dijeron los jóvenes, mientras el capitán del equipo contrario los miraba.

Tsubasa Ozora, no estuviste en el campo, pero desde el ras de este estuviste haciendo tuyo este encuentro, sin duda eres un genio, es una lástima que no hayas podido continuar en el fútbol por tu lección, pues me hubiera encantado enfrentarte, pensaba un rubio.

Capitán, escucho el rubio.

Si, ya voy, respondió el joven, mientras observaba a Tsubasa ser levantado en hombros por sus amigos.

Somos campeones, decían los jóvenes mientras elevaban a Tsubasa.

Lo lograron, decía Katagiri sonriendo.

¿Lo pensaste?, dijo un hombre de lentes oscuros.

Si, le haré la oferta, respondió Katagiri.

Es una manera de que siga vinculado al deporte que ama, además para ser su primer torneo sin una formación de entrenador, lo hizo bastante bien, hasta se ganó la medalla de oro para nuestro país, respondía el hombre, mientras el otro hombre sonreía.

Brasil:

Lo logró, Tsubasa lo logro, tal vez la leyenda del fútbol acabo tras su lesión, pero Tsubasa tiene mucho que darle al fútbol, espero y está no sea la única vez que Tsubasa dirige a un equipo, pues puede seguir haciéndolo, sin duda no me equivoque con él, es un genio, un verdadero genio, pensaba Roberto, mientras bebía de una botella, al tiempo que miraba en un gigantesco televisor.

Tsubasa es grandioso, si nuestra selección no hubiera caído contra Alemania, nosotros hubiéramos disputado la final contra ellos, decía un hombre que estaba junto a Roberto.

Cierto, tal vez algún día Tsubasa y yo tengamos un duelo como entrenadores, me encantaría tenerlo, sería grandioso, aunque lo que más anhelo es que él algún día pueda volver al terreno de juego, pensaba Roberto.

Japón:

Tras la premiación y celebración respectiva, Tsubasa se encontraba en una oficina platicando con el presidente de la federación y algunos miembros más.

¿Estudiar para entrenador?, decía sorprendido Tsubasa.

Si muchacho, si sin tener estudios de entrenador has logrado ganar la medalla de oro de las olimpiadas, tú puedes ganar incluso un mundial si te preparas más, decía el presidente del club.

¿Ganar un mundial?, respondió intrigado Tsubasa.

Tsubasa, queremos que tú seas el futuro entrenador de la selección de Japón, pero para ello tienes que prepararte, acoto Katagiri.

¿Entrenador?, dijo Tsubasa.

Si, tu formación te tomara un año, luego de ello, tú tomaras el mando del equipo, tú te encargarás de llevarlos al mundial y de ganarlo, ¿qué te parece?, ¿aceptas el desafío?, decía Katagiri.

Tsubasa se tornó pensativo, al tiempo que a su mente vino una plática que había sostenido con la castaña días previos a la final de la olimpiada.

Recuerdo

Siempre vas a contar conmigo, nunca estarás solo, solo es cuestión de que te decidas Tsubasa, además es otra manera de seguir ligado al deporte que amas, decía con dulzura una castaña, mientras tomaba las manos de un joven de cabello desordenado.

Estudiar para entrenador, decía Tsubasa.

Si, lo estás haciendo bastante bien en reemplazo del entrenador titular, además disfrutas mucho aportando con tus conocimientos a nuestros amigos, acotaba Sanae.

Sí, es cierto, de alguna forma me siento dentro del terreno de juego, decía Tsubasa.

Entonces, no lo pienses más, estudia para entrenador, si gustas yo te averiguo donde puedes hacerlo, estoy seguro que cuando seas un entrenador, muchos equipos del país querrán contratarte, respondía feliz la castaña.

Pero no sé si pueda hacerlo, recuerda mi problema…, decía Tsubasa.

Podrás hacerlo, yo estoy contigo, además todo se puede en la vida, solo se necesita fuerza de voluntad, y a ti ello te sobra, no he conocido chico más valiente que tú, por ello te quiero mucho, respondió la castaña.

Sany,…., yo,…, yo también te quiero, dijo Tsubasa, haciendo sonreír a la castaña.

Fin del recuerdo: Tiempo actual

¿Qué dices muchacho?, escucho Tsubasa.

Acepto, dijo Tsubasa con firmeza.

Buena decisión, te escribiremos en el mejor instituto para entrenadores del país…, decía el hombre mientras Tsubasa escuchaba con atención.

Horas después:

Una castaña ayudaba a su amigo de cabello desordenado a caminar hacia un tren.

Tú madre está ansiosa por que llegues…., decía la castaña.

Yo también quiero llegar, aunque no estaré muchos días en el pueblo, respondió Tsubasa mientras tomaba asiento.

¿Qué?, ¿por qué?, decía la castaña, mientras tomaba asiento junto a su amigo.

El presidente de la federación me propuso lo mismo que tú, respondió Tsubasa.

¿En verdad?, dijo la castaña sorprendida.

Si, y acepte, respondió Tsubasa.

¡Te felicito¡ serás el mejor entrenador del país y del mundo, dijo la castaña abrazando a su amigo.

¡Gracias Sany¡ respondió Tsubasa, mientras sentía el aliento de la castaña cerca de él, al tiempo que su corazón se aceleraba.

¿Y dónde te quedarás?, si gustas yo puedo pedirle a Yayoi que…., decía la castaña.

No te preocupes Sany, alquilare un lugar para quedarme, respondió Tsubasa.

¿Vivirás solo en el?, dijo la castaña preocupada.

Sí, pero tú irás a visitarme, ¿no?, entonces no estaré solo, respondió Tsubasa, mientras la castaña se tornaba pensativa.

¿Y por qué no vivimos juntos?, dijo la castaña.

¿Qué?, respondió nervioso Tsubasa.

Había estado pensando en rentar un departamento para vivir, Yayoi es muy buena conmigo, pero tampoco quiero abusar de ella y de sus padres, por ello había pensado en mudarme para el nuevo ciclo, y que mejor si consigo a alguien con quien compartir gastos para que me salga más económico, además si este alguien es un conocido, mejor, ¿no lo crees?, decía la castaña con dulzura.

Claro, dijo Tsubasa.

¿No te gustaría ser mi compañero de piso?, pregunto la castaña.

¿De igual manera buscaras a alguien para que compartan los gastos?, decía Tsubasa.

Si, dijo la castaña sonriendo.

Entonces, yo seré tu compañero de piso, respondió Tsubasa con firmeza, mientras pensaba: No puedo exponer a Sany a que comparta habitación vaya a saber con qué tipo de persona.

¡Qué bien¡ dijo la castaña sonriendo, mientras se aferraba más al cuerpo de su amigo y eterno amor.