ATENCIÓN: Este capítulo contiene lemon, por lo que si esto no es de su agrado, absténganse de leer y de hacer malos comentarios. Gracias.

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UN MES DESPUÉS

Las cosas se estaban empezando a complicar tanto en el mundo mágico como en el muggle. Muchas personas comenzaban a desaparecer, entre ellos el fabricante de varitas Ollivanders, quien fue secuestrado por los mortífagos unos días antes, incluso dos días después de esa noticia, se informó que el ex-mortífago Igor Karkarov fue encontrado muerto en una cabaña y con la marca tenebrosa brillando sobre esta.

En las calles de Londres muggle, se hablaba del extraño accidente automovilístico que se presenció el mes pasado, donde una chica fue arrojada por un trailer que era conducido por un cadáver (aunque las autoridades informaron que esto sería un simple despiste y que en realidad el vehículo era conducido a control remoto).

En la esquina de la calle, cerca de donde ocurrió el accidente una persona vestida con un pantalón negro de mezclilla, tenis blancos con franjas azules, playera amarilla con azul en el cuello y en las mangas, aunque este detalle no se veía porque llevaba una camisa azul con una franja amarillas a lo largo de las mangas, guantes sin dedos negros y una bandana azul marino atada en la cabeza (enrollada y colocada en la frente), era alta y de cabello y ojos castaños.

Desvió su vista del lugar y siguió con su casamiento. Fue al supermercado a comprar algunas cosas antes de regresar a su apartamento en el centro de la cuidad, junto a dos personas más con las cuales vivía. Llegó al lugar y antes de llegar al elevado alguien lo llamo.

—¡Dorian!

La persona dio la vuelta y vio que se acercaba una chica más o menos de su edad (dieciséis años), de cabello castaño claro y ojos verdes, vestida con un vestido sencillo rojo de tirantes.

—Jenny, ¿qué se te ofrece?

—Solo... Solo quería... —la chica estaba realmente nerviosa y se había puesto roja—, quería saber si no... Tenías algo que hacer en la tarde

—Según yo, no. ¿Por?

—Quería saber si querías ir a... tomar algo en el centro comercial. Sé que no deberíamos salir porque últimamente han pasado cosas extrañas, pero...

—Nos vemos en la entrada del edificio a las cuatro ¿te parece?

—¡Sí!

—Pero, oye ¿ya no tienes que ayudar a tus padres en el edificio? —la chica que le había pedido salir era la hija de los dueños del edificio.

—No, ya no

—Está bien. Le avisare a mi tío y te veré después

—Sí. Oye, por cierto

—¿Qué?

—¿No sabes que le paso a la chica que vivía con él antes? Creo que fue la que sufrió el accidente

Dorian se puso serio antes de contestar

—Tuvo que ser trasladada al extranjero para su recuperación. Fue mas serio de lo que pensábamos

—Lo siento mucho, lo bueno es que llegaste en un buen momento para acompañar a tu tío. Se ve que es alguien solitario y necesita compañía.

—Sí, bueno... Gracias de todas maneras Jenny, nos vemos después —se despidió, al escuchar llegar el elevador

—Nos vemos después —fue lo ultimo que alcanzó a escuchar antes de que la puerta se cerrará.

Llegó al quinto piso y se fue hasta el apartamento quinientos diez, busco las llaves en el bolsillo del pantalón y al tenerlas en la mano abrió la puerta.

—¡Ya llegue!

—Hola —saludo Xóchitl, quien estaba acostada en el sillón de la sala leyendo una novela muggle—. ¿Encontraste todo lo que necesitabas?

—Sí, se los dejaré preparado antes de salir

—¿Salir? ¿A dónde?

—Jenny me invito a salir cuando llegue

—Ah... Eso... —a Xóchitl no le agrado mucho escuchar eso—. Oye, creo que deberías aclararle las cosas antes de que malinterprete las cosas

—Es lo que voy hacer esta tarde, tranquila. ¿Y Severus?

—Regresará en un momento

—Está bien. Si me necesitas estaré en la habitación —solo dejo las compras en la barra de la cocina y se fue

Xóchitl simplemente vio que se iba. Minutos después se volvió abrir la puerta del apartamento, Severus acababa de regresar de una reunión de los mortífagos y estaba algo estresado.

—¿Mal día?

—No molestes —el profesor entró a la cocina y se sirvió agua, estaba algo alterado—. ¿Dónde está?

—En la habitación

Severus dejo el vaso en el fregadero y se dirigió al cuarto. De camino se quitó la capa y se la arrojó a Xóchitl en la cabeza. La loba se lo quitó y lo miro mal, aunque solamente pudo ver que la puerta se cerraba detrás del hombre.

Severus miró por el cuarto y vio que la playera, la camisa y la bandana estaban tiradas en la cama. Recorrió el lugar con la mirada y pudo ver que estaba en el baño, y al ver que estaba de pie sin moverse, supuso que simplemente se miraba en el espejo.

«Otra vez»

Se acercó con sigilo quedando justamente detrás. Quien estaba de frente a él no pareció notarlo porque miraba fijamente su reflejo, unos segundos después noto que Severus estaba detrás y bajo la cabeza con vergüenza.

—Oye... —Severus iba a decir algo, pero fue interrumpido

—No digas nada... Sé que ya no soy como antes y que tal vez ya no quieras estar conmigo

—¿Por qué piensas eso?

—¡Severus solo mírame!

El profesor lo hizo sin mucho animo. Su cuerpo estaba cubierto casi por completo de cicatrices, algunas se notaban que hacían sido hechas por algunas puntadas ya que esas heridas fueron más graves. Severus sabía como se sentía desde aquel día y trataba de hacer lo posible porque siempre estuviera de ánimos.

Vio que la persona se abrazaba, y Severus pudo entender eso como si estuviera protegiéndose y a la vez cubriéndose el pecho, que estaba plano y con una larga cicatriz horizontal.

Severus se alejó y se fue hacia el mueble junto a la cama que estaba cerca del baño y de él sacó tres objetos.

—Sé que es muy difícil vivir así de ahora en adelante después del accidente —le dijo mientras le colocaba unos lentes rectangulares delgados y de color plata—. Pero sabes que a mí no me importa como luzcas —le colocó una diadema morada en el cabello—. Para mi... Siempre serás mi pequeña Alex —le colocó una extensión de coleta de caballo en la parte baja de la cabeza, casi en la nuca.

Había sido un milagro que sobreviviera al accidente tomando en cuenta que la había arroyado un trailer. Pero por desgracia, la había dejado muy mal herida; fue sometida a una larga cirugía y durante el proceso se dieron cuenta que Alex tenía varios huesos rotos, los cuales fueron reemplazados por varillas de metal y ahora hacía que se viera más alta. Pero lo que más le afecto fue el torso, fue el lugar que recibió más daño, tuvieron que aplicarle puntos por casi todo su torso y estuvo así por dos semanas, lo peor era que de la cintura para arriba ya no parecía mujer y lo comprobó el día que fue dada de alta.

FLASHBACK

Ese día Severus simplemente le llevo una playera lisa verde botella, unos pantalones de mezclilla, unos converse negros y sus guantes sin dedo a rayas negra y verde botella sin dibujo; estaban en la recepción revisando unos papeles pendientes y Alex estaba recargada en la mesa de la recepción con las manos en las bolsas junto a su novio mirando a todos lados a causa del aburrimiento, de pronto junto a ellos llegó un hombre más o menos de la edad de Severus junto con una chica más o menos de la edad de Alex.

La chica al ver a Alex se quedo embodada al verla y es que no la veía como una chica.

—Te estas aburriendo ¿verdad? —preguntó Severus, después de un largo rato en silencio

—Algo —respondió Alex, otra cosa que le afecto el accidente fue su voz, se escuchaba un poco gruesa

— Siéntate un momento y lee algo, ya casi término

—Está bien —contestó no muy convencida

Paso junto al hombre y la chica sin mirarlos y se dejó caer en la primera silla que vio.

«Solamente espero que a mis amigos no les dé algo cuando se enteren de lo que...»

—Disculpa...

—¿Huh?

Alex levantó la vista y vio que era la chica que estaba detrás de ella y Severus en la fila.

—¿Puedo... Sentarme?

—Eh... Sí, claro

Lo que no esperaba, es que la recién llegada se sentara muy cerca.

«¿Y a esta qué le pasa?»

«¡Que guapo!»

Alex se apartó discretamente de ella y eso le pareció extraña a la otra.

—Oye... —dijo Alex, algo nerviosa—. ¿A quién vienes a ver?

—A una tía que internaron hace unos días porque tuvo una fractura de pierna. ¿Y tú?

—Yo apenas voy saliendo. Tuve un... Accidente automovilístico

—¿Qué? —la chica se le acercó otra vez y le tomó la mano en señal de compasión—. ¡Pobrecito! —«¿Pobrecito?»—. Pero, ya estas mejor ¿no?

—S... Sí

—Que bueno. Me alegro que no te haya afectado tanto ¡con lo guapo que estas!

«¿Guapo? ¿Por qué piensa que soy un chico?»

—Oye... Me estás confundiendo con otra persona

—¿Eh?

—Es que, yo no soy un chico. Soy una chica.

3...

2...

1...

—¿EH? Pero... Pero... ¡No será que más bien...!

—¿Mh?

—¿Eres gay?

—¿Gay? ¡No es eso! ¡Te digo que soy una chica Y QUE TUVE UN ACCIDENTE AUTOMOVILÍSTICO!

—¿Eh?

Alex se levantó un poco la manga y le mostró a la chica los puntos que todavía tenía. Ella al verlo se sonrojo de la pena ya que le había estado diciendo la verdad. Se puso de pie rápidamente y se alejó un poco de Alex.

—Yo... ¡De verdad, lo siento! —y se fue corriendo de ahí, al lado de su padre

Alex se acercó hasta una puerta y vio su reflejo en el cristal, al verse, vio la razón por la que la chica la confundió con un chico. Se alejó de la puerta caminando para atrás hasta que chocó con alguien.

—¿Estás bien? —levantó la mirada y vio que se trataba de Severus—. Alex...

—Sí, estoy bien. Ya vámonos a casa —y sin mas, caminó hacia la salida, dejando atrás a Severus

—Alex

FIN DEL FLASHBACK

Desde ese día todo el mundo la veía como un chico, incluso cuando fue a acompañar a Severus a la boticaria del Callejón Diagon vio que nadie la reconoció y todo el mundo le preguntaba a Severus quien era, por lo que al final los dos acordaron que Alex sería presentada ahora en adelante como el sobrino del profesor Snape, Dorian Grey (como no supieron que otro nombre podría usar Alex, se le ocurrió ese, ya que la película fue lo primero que se les vino a la cabeza).

Alex seguía mirándose en el espejo del baño con lo que Severus le puso y a su novio aun detrás de ella. Así ya se veía normal, pero no quería usar todo eso porque sentía que se estaba disfrazando y no se sentía ella misma.

—Alex... ¿Recuerdas que te había dicho que tenía cosas que hacer?

—Sí... Era una reunión con los mortífagos

—La razón esta vez... Fue porque el señor tenebroso castigó a Bellatrix

—¿Eh? ¿Por qué?

—Por intentar matarte cuando él no lo pidió. Ella rezongó que era lo que él, el señor tenebroso, quería hacer contigo. Él admitió que era así, pero a su debido tiempo

—Entonces a fin de cuentas, el asunto es el mismo... Bellatrix quería perjudicarme

—Así parece

Alex apretó los puños con fuerza a causa del enojo que tenía.

—Pero... Al final lo logro

—Alex...

—Logro perjudicarme. Por su culpa... ¡Ya no podré tener una vida normal! —y sin poder controlarse comenzó a llorar.

Se llevó las manos a la cara y con un manotazo hizo que se le cayeran los lentes. Severus solamente la miraba desahogarse, lo único que atinó hacer fue abrazarla por detrás rodeándola por los hombros a manera de protección.

—Sé que este va hacer un cambio muy fuerte en tu vida, pero quiero que entiendas una cosa; no estas sola. Yo siempre estaré aquí para protegerte y cuidarte, igual sé que este cambio será muy grande para tus amigos, pero si ellos realmente te quieren, ellos sabrán como llevarlo. Esto sonará algo egoísta... Pero me alegra que estés así. Si los doctores no hubieran podido salvarte, yo... —Severus no pudo seguir. Desde el día del accidente, siempre agradecía en silencio y cada noche de que la vida no le arrebatara a Alex. Ya había sufrido mucho y ya era hora que fuera feliz.

Alex estaba inmóvil, aún bajo el agarre de Severus, meditando todo lo que el oscuro profesor le acaba de decir y tenía razón.

«No le daré el gusto ni a Bellatrix ni a nadie de verme deprimida por esta situación»

—Severus...

El hombre se alejó un poco de ella, sin soltarla, esperando que le dijera algo, pero en vez de eso, Alex se dio vuelta muy rápido y sin que él se diera cuenta, los labios de su novia estaban posados sobre los suyos. Tardó un momento en reaccionar, pero finalmente comenzó a corresponderle el beso y rodeó su cintura descubierta a manera de atraerla más hacia él.

El beso que comenzó tierno y lento poco a poco se fue intensificando hasta que se volvió más rudo y pasional. Severus la levantó en brazos y la depósito con cuidado en la cama. No le importaba como luciera Alex de ahora en adelante mientras siguiera siendo la pequeña dulce, inocente y amorosa que él conocía y amaba de ella.

Subió con lentitud sus manos por la espalda de Alex hasta llegar a los hombros, pasó sobre ellos y los bajo por su pecho. A pesar de tenerlo ahora completamente plano, seguía teniendo la misma sensibilidad. Severus pasaba las manos como si le estuviera dando un masaje y Alex soltaba cada vez mas fuerte sus gemidos.

En la sala, Xóchitl se cubría la cabeza (más que nada las orejas) con uno de los cojines del sillón tratando de ahogar los ruidos que venían de la habitación.

—O se encierran bien y le ponen un encantamiento silenciador a esa puerta... O voy y les corto la inspiración —sentenció la loba, aunque fue más como para ella que para la pareja, quien (era de esperarse) no escuchó nada

Xóchitl sentía su sien palpitar (a pesar de estar en su forma original) y se dio cuenta que era imposible hacer que esos dos se callaran, por lo que desde su lugar cerró la puerta con su magia y le puso el encantamiento silenciador.

—¡La próxima vez váyanse a un motel O CIERRAN LA PUERTA Y LA CALLAN! Par de calenturientos...

Como era de esperarse, ni Alex ni Severus se dieron cuenta de lo que paso. Los dos ya estaban en ropa interior, Severus le quitó a Alex la diadema y la coleta y los dos seguían besándose con pasión; de pronto Alex alejó un poco a Severus, éste ya iba a decir algo cuando de pronto la chica lo empujó haciendo que ahora ella quedará sobre él.

—En nuestra primera vez eras un poco más... tímida

—Eso fue en ese momento. Ahora después de estar viviendo contigo por más de dos meses y de dormir en la misma cama... Poco a poco me fui volviendo más... atrevida

—Y esa nueva faceta me gusta

La única respuesta que obtuvo fue que Alex volvía a devorar con hambre sus labios. Poco a poco los labios de Alex fueron bajando por la clavícula de Severus hasta su cuello. A cada cosa que hacía, Severus no podía evitar soltar algún gemido, ya que era una clara demostración de que le gustaba lo qué ella hacía, incluso poso una mano sobre su cabeza para atraerla más hacía su cuerpo. De ahí Alex siguió bajando dejando un rastro de besos hasta su pecho, levantó su rostro un momento y se puso algo roja por lo que estaba por hacer.

Poco a poco acerco su rostro hacia el medio del pecho bien marcado de Severus, levantó sus manos y comenzó a acariciarlo con delicadeza, entonces sintió que se ponía tenso y se sonrojó aun más, ya que estaba por hacer algo que le parecía atrevido.

—Alex...

La voz de Severus se cortó al sentir la boca de Alex en uno de sus pezónes, Severus gimió al sentir los labios de la chica ahí. Al terminar puso su atención en el otro y Severus volvió a soltar otro gemido.

Alex posó su boca otra vez en el pecho del adulto y comenzó a descender por su abdomen hasta el resorte de sus bóxers negros. Con delicadeza tomó el bóxer y comenzó a deslizarlo con delicadeza hasta quitárselo por completo; su primera vez en el cuartel de los mortífagos fue una experiencia que nunca olvidaría, pero en ese momento se sentía nerviosa ya que —al no tener ninguna presión— podría disfrutarlo al máximo y experimentar cosas que nunca hizo. Sin embargo, la situación era diferente, ya no lucía como mujer por lo que hacia que las cosas cambiaran.

Desecho esos pensamientos y prestó atención a lo que tenía enfrente, se sonrojó al ver la hombría de Severus en su máximo esplendor; sabía lo que tenía que hacer pero aun le daba mucha vergüenza, comenzó a agachar la cabeza con lentitud.

Severus abrió los ojos y vio lo que Alex iba a hacer, se incorporó y reuniendo su autocontrol la tomó de los hombros incorporándola y acercándola a su rostro.

—¿Qué sucede?

—Ya entendí lo que quieres hacer, pero aun no estas listas. Aun eres muy... inocente, y te falta... experiencia

—¿No estarás hablando en serio?

La respuesta que tuvo fue que Severus la hizo girar haciendo que Alex ahora quedará debajo de él.

—Severus...

El profesor simplemente la volvió a besar pero con más delicadeza, Alex levantó los brazos rodeando con estos el cuello de Severus. Él rompió el beso y se alejó un poco para mirar mejor a su pequeña; a Severus no le importaba lo que la gente podría empezar a pensar de la nueva apariencia de Alex, él siempre estaría ahí para ella.

Con delicadeza se posicionó entre las piernas de Alex y se fue introduciendo en ella con lentitud. Alex lo miraba a los ojos sin soltarlo. Finalmente Severus entró por completo en ella y soltó un gemido al hacerlo. Alex también gimió al sentirse llena por él. Las embestidas comenzaron lentamente y con suavidad, pero al poco tiempo esto no fue suficiente; Severus comenzó con las embestidas más fuertes, lo que hacía que Alex se excitara más rápido.

De pronto, y sin separarse, Severus hizo que Alex volviera a estar encima de él, sentada a holgadas y sus movimientos se volvieran mas frenéticos y certeros. Los dos gemían y decían el nombre del otro con total excitación. Con una ultima embestida los dos llegaron al éxtasis dejando escapar un grito de placer. Aun sin separarse Alex se dejó caer sobre Severus apoyando su rostro en el pecho de su hombre. Los dos respiraban con dificultad a causa del cansancio y el sudor surcaba por todo su cuerpo.

—¿Estás bien? —preguntó Severus, en cuanto logro controlar su respiración

—Algo agotada... pero bien —respondió Alex, levantó la mirada y enseguida se encontró con sus ojos negros que le encantaban—. ¿Y tú?

—Igual

Alex le sonrío y le dio un tierno beso. Finalmente Alex se separó de él con delicadeza y se recostó junto a él apoyando su cabeza en su pecho y rodeándolo con un brazo en la cintura. De repente, a Alex se le vino un pensamiento a la cabeza, y cómo si Severus hubiera usado Legeremancia en ella, se inquieto con eso.

—¿Alex?

—¿Eh?

—¿Qué tienes?

—Nada, solo pensaba

—Puedo saber ¿en qué?

—Que tal vez... así es como debió ser nuestra primera vez

«Al parecer si fue eso»

—Pero —Severus bajo la mirada y vio que Alex estaba pasando un dedo por su pecho como si estuviera trazando algo y alcanzo a ver que estaba algo roja—, las dos veces fueron... asombrosas

Severus se tranquilizo un poco al escuchar eso. Levanto el rostro de Alex son su mano libre, porque la otra la estaba abrazando por la cintura, y le dio un beso. La chica iba a empezar a profundizarlo cuando el sonido de un reloj se escucho. Alex se separo de Severus y vio la hora; eran las 3:30

—Rayos, lo olvide

—¿Qué olvidaste?

—Ah... bueno, yo...

—Alejandra

La castaña dejo escapar un suspiro

«Supongo que no tengo de otra» —Lo que pasa, es que cuando llegue... quede de salir con Jenny

—¿La hija de los dueños del edificio?

—Sí. Al parecer ella ya tenía la intención de "invitarme a salir" y acepte, pero con el único propósito de aclararle todo antes de que malinterprete las cosas

Severus se inquieto un poco con eso, desde que salió del hospital, más de una chica la había estado atosigando y ya no sabía como ayudarla, y como dentro de poco tendrían que irse ya que se acercaba el regreso a Hogwarts pues era mejor que hablara con ella.

—Entonces, será mejor que te apures

—Estas enfadado

Severus la miro, no era una pregunta; la chica estaba dando por hecho su estado de animo. Al no recibir respuesta, Alex lo tomó como un gesto afirmativo; se levantó de la cama con lentitud a causa del desanimo y comenzó a vestirse bajo la atenta mirada de su pareja. Cuanto termino se encamino a la puerta —ni le presto atención de que estaba cerrada con llave, y no había problema porque se abría por adentro— y tuvo la intención de salir, pero una fuerte mano la sujeto de la muñeca y la jalo hacia atrás. Giro y su rostro chocó contra un torso bien marcado y desnudo.

—Lo siento, no era mi intención hacerte sentir mal —dijo Severus mientras la abrazaba por los hombros

Como la chica se había arreglado rápido y se estaba yendo, lo único que atino hacer fue envolverse de la cintura para abajo con la sabana blanca de la cama y detenerla. Alex disfrutaba de la cercanía de Severus, sin poderlo evitar cerro los ojos y lo rodeó de la cintura. Estuvieron así por un largo rato hasta que se escucho un sonido extraño.

Los dos se separaron y Alex busco en los bolsillo de su pantalón, sacó un teléfono celular sony ericsson z750 morado y vio que tenía un mensaje de texto.

«Jenny»

Lo abrió y leyó el mensaje sin que Severus lo viera

«Te espero en la entrada principal de la plaza en media hora :3 3»

Con esos últimos signos se dio cuenta de que era lo que pensaba esa chica y que tenía que resolver esto rápido.

—Ya me tengo que ir —dijo antes de que Severus siquiera abriera la boca. Salió de la habitación e ignorando las quejas de Xóchitl se fue a la puerta, pero antes de salir )y sabiendo que Severus estaría ahí) solo atino a decir—: Olvidé prepararles la cena. Todavía hay algo de lo de ayer en el refrigerador —y se fue

Xóchitl se quedo parada en el sillón sin entender lo que había pasado.

—¿Necesito saber o es mejor que no me entere?

Severus ni siquiera la escucho, simplemente seguía cubierto con la sabana y miraba a la puerta por donde hace unos momentos salió Alex.

La chica llego a "la cita" y trato de actuar lo más normal y tranquila posible. Antes de irse, Alex trato de explicarle a Jenny que en realidad era una mujer, pero como ya no lo parecía (y la ropa no le ayudaba), lo único que pudo hacer fue decirle que tendría que irse pronto porque tenía que regresar al colegio y este quedaba muy lejos de Londres, también le dijo que "no podía haber nada entre ellos" porque ya tenía a alguien en especial; ese fue un punto que a Jenny no le gusto en absoluto.

Ya eran las ocho en punto y Alex aun no regresaba, tanto Severus como Xóchitl comenzaron a preocuparse y estaban con la intención de irla a buscar cuando escucharon y vieron que la puerta se abría y ella entraba por esta..

—¡Alex! —exclamaron Severus y Xóchitl aliviados de verla, pero les duró poco, porque cuando la chica levantó la miraba vieron que su mejilla izquierda estaba roja

—¿Se puede saber, por el amor a Dios, qué te pasó? —exclamó la loba

—Solo le dije la verdad a Jenny... y no lo tomo muy bien

Severus se acerco a ella y tomándola de la mano la llevó al dormitorio. Xóchitl los siguió y se llevó consigo el botiquín muggle, pero no fue necesario porque Severus ya la estaba curando con un ungüento mágico.

Los dos estaban en un incomodo silencio. Xóchitl entendió lo que pasaba por lo que salió de ahí con cautela. El profesor terminó de curarla y estaba guardando las cosas, Alex seguía callada por lo que Severus empiezo a preocuparse.

—Alex, yo...

La chica solamente se levantó y caminó hacía el baño. Severus se puso de pie y la tomó de la muñeca como en la tarde.

—Espera. Yo, quería disculparme

—No tienes nada de que disculparte

—¡Claro que sí! No debí de reaccionar así, pero... el hecho de ver que sales con otra mujer y luciendo como hombre...

—Sabes que no pedí esto. ¡Fue culpa de Bellatrix que esto me este pasando!

Severus se dio cuenta de que la chica temblaba y eso quería decir que en cualquier momento se soltaría a llorar; lo único que atinó hacer fue soltarla de la muñeca y abrazarla por los hombros, recargando la espalda de la chica a su pecho.

—Severus...

—Lo que intento decir es que, no importa el método que sea... tengo mucho miedo de perderte

Alex sintió que se le encogía el corazón al escuchar eso. Sabía que Severus era algo inseguro y que le dificultaba expresar sus sentimientos incluso con ella, y escuchar una confesión como esa hacia que viera que de verdad le importaba.

Se soltó de su agarre con brusquedad y Severus por un momento pensó que lo estaba rechazando, pero fue mayor su sorpresa al sentir los labios de Alex unirse a los suyos. Se besaron por un largo rato hasta que los dos se tuvieron que separar por falta de aire.

—Eres un tonto desconfiado —le dijo Alex con una sonrisa inocente

Severus simplemente le sonrío de regreso y los dos se abrazaron. De pronto se escucho ruido en la ventana, los dos se separaron para mirar y vieron que era una lechuza café claro. Severus la reconoció enseguida y fue a recoger la carta; mal se la quitó, el ave emprendió su vuelo por el cielo nocturno. Alex seguía parada en su lugar mientras veía a Severus de espalda a ella leyendo la carta con desespero.

—Severus

El hombre se sobresalto un poco porque había olvidado la presencia de su pequeña en la habitación.

—Tranquila, no es nada. Mañana tengo que irme a la Calle de la Hiladera muy temprano

—¿A quién tienes que ver allá? —ahora que Alex lo pensaba, se le hacia muy extraño que la echaron de su casa, Severus no la llevo allá sino al departamento. ¿Qué le estaba escondiendo?

—Solo son algunos asuntos pendientes. Será mejor descansar ¿no crees?

—Esta bien —le dijo no muy convencida

Alex tardo un rato en dormirse, pero al quedar abrazada a Severus logró dormirse al instante. Sin embargo, Severus no podía dormir porque seguía pensando en la carta, era de Narcisa Malfoy que le pedía hablar urgentemente mañana a primera hora, y sabia de que quería hablar: Draco Malfoy.

—Al parecer nunca tendré un año tranquilo

Bajo la mirada hacia la mujer que dormía junto a él. Sabía que tiempos oscuros se acercaban y que no tendría tiempo de pasar hermosos momentos con aquella dama que dormía plácidamente sobre su pecho, pero haría todo lo posible porque pudiera disfrutar cada momento con ella, ya que tenía el presentimiento de que en un futuro no muy lejano, eso ya no podría ser posible.