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Kyo jugaba en la sala a saltar de un sillón a otro, era aburrido jugar durante toda la mañana solo mientras sus padres trabajaban y Evin asistía al colegio.
Prendio la televisión para ver dibujos animados, ahí estaba Sonic su héroe favorito corría de un lado a otro a una velocidad increíble.
Bumm. Dijo Kyo corriendo por la sala imitando a Sonic, los cojines eran los robots de Eggman y tenía que destruirlos. El juego estaba tan emocionante que sin querer rompió uno de verdad. El robot murió. Grito Kyo con entusiasmo. ¡Oh!
Rompiste un cojín. Habló la niñera.
Era un robot muy débil. Escucha ¿podemos ir? En el programa enviaron un mensaje recordando que Sonic estaria en la plaza de la capital.
Llévame, por favor. Suplicó el niño olvidando el incidente del cojín.
No puedo. Tendríamos que preguntarle a tus padres. Esperemos a que lleguen.
Kyo se sentó en el sofá a terminar de ver sus dibujos.Miro el reloj, a su parecer el delgado palito que marcaba los minutos se había movido varias veces, eso significaba que era tarde. Tomó el teléfono y apretó la tecla que lo comunicaba con la oficina de su mamá. No suena. Dijo en voz alta. Intentó apretar otra tecla para hablar con su papá. El teléfono sonaba y sonaba. Voy a tener que ir a preguntarles si puedo ir.
Salió al jardín. Miró hacia un lado y hacía el otro intentando horientarse. Debe ser por ahí. El pequeño se elevó en el aire, tenía claro su objetivo: preguntarle a sus padres si podía ver a Sonic. Sabía que no podía ir a un sitio sin su permiso.
Descendió en una esquina del centro, miró a ambos lados. No conocía ese lugar, los edificios eran todos iguales, altos y con muchas ventanas. La gente pasaba por su lado mirandolo con curiosidad. Era un niño de cuatro años en la calle del centro de la capital sin la compañía de un adulto ¿que estará haciendo ahí? Una de las señoritas lo reconoció, era uno de los hijos del presidente de la Corporación Cápsula ¿estaba solo? No podía irse sin asegurarse que el pequeño estaba bien.
El niño comenzó a asustarse. Nada le parecía familiar. La barbilla comenzó a temblarle y junto con ello se le asomaron lágrimas.
¿Dónde están tus padres? Preguntó la niña.
No sé. Contestó el pequeño sollozando.
Es el nieto de la señora Bulma. Dijo un señor de edad avanzada que había escuchado algo de lo que hablaban.
Sí. Es él ¿tú nombre es Kiyo?
No, es Kyo. Corrigió el niño secando sus lágrimas.
¡Kyo! Trunks descendió justo delante del niño. Por fin te encontré. Las personas que rodeaban al niño se apartaron para darle pasó al padre.
¡Papá! Kyo corrió estirando los bracitos a su padre para que lo sostuviera. Trunks lo tomó en sus brazos. ¿Qué haces aquí? Preguntó rumbo a la empresa.
Quería pedirte permiso para ver a Sonic. Explicó
Ay, Kyo. Trunks lo bajó de sus brazos y se agachó para explicarle. No estuvo bien que salieras de casa. Tu madre está preocupada.
Tomó la manito de su hijo para llevarlo a la empresa, ahí Mai se encargaría de lo demás.
Papi. Habló el pequeño interrumpiendo la llamada telefónica que tenían Trunks y Mai. Ahí está Sonic.
Kyo soltó la mano de su padre y se dispuso a cruzar la calle. Los autos que pasaban en ese momento, lo esquibaban tocando la bocina.
¡Kyo¡. Trunks de un salto tomó al niño que estaba en medio de la calle y lo colocó en un lugar seguro. El niño sintió tres palmadas. Ya es suficiente. Habló enojado. No puedes cruzar la calle de esa manera.
Kyo sintió que su mirada se nublaba, los labios le temblaban. Su padre lo había golpeado por primera vez, el dolor que sentía en sus pompis era la prueba.
Papi. Dijo sollozando. Me dolió
Uff… Trunks dejó salir un suspiro. Vamos a casa. Ahí hablaremos de tu comportamiento. La paciencia de Trunks se había acabado. Tomó en sus brazos a Kyo y voló rumbo a casa.
¿Estas enojado?
Sí, Kyo. Trunks lo miró con el ceño fruncido.
Bua…bua… Su frágil corazón no pudo resistir más.
