Hola, jóvenes lectores (digo jóvenes, pero es porque ni les conozco xD). Es el momento de dejarles este capítulo, siguiendo con el momento culminante de esta historia.

Yui y Soujiro se miraban fijamente. Yui ya comprendía que Soujiro no pensaba dejarse capturar, y la verdad es que estaba en una terrible desventaja al no permitirse descansar del agotamiento ni curar los golpes recibidos. Su cuerpo resentía con saña, y tomaba en cuenta que lo más probable es que fracasara. Pero como policía, debía mantenerse firme y luchar contra su propio tío.

─ Después de todo lo que pasó, tío, me duele pensar que tengamos que pelear.

─ Lo sé, Yui. Tampoco yo quería llegar a este punto. Es que no puedo simplemente dejarme capturar sin haber visto antes lo que mis propias obras traen ─ confiesa Soujiro muy serio ─. No puedo dejar que esto se quede así. Tengo que...

─ ¿Tienes? Tío, tan solo mírate. Estás dejándote llevar por el impulso de la venganza, te has estado deshumanizando todo este tiempo ¿Tienes?

Soujiro aprieta su mandíbula y los puños. Las palabras de Yui eran casi más de lo que se sentía capaz de soportar, pero no podía doblegarse todavía. Se sentía en la necesidad de resistir a toda costa, pelear por su posibilidad de seguir adelante como sea. Ninguno de los dos estaba armado, así que por lo pronto dependían solamente de sus propias capacidades para sobrellevar el lugar y las circunstancias en que se encontraban.

Yui es la primera en dar un paso, dispuesta a darlo todo para detener a su tío, y éste esperaba a que llegara hasta él para llevar a cabo su evasión. También él sabía la ventaja en que se encontraba, pero no quería cantar victoria por ello.

Victoria era algo que ya sabía, desde dos años atrás, que jamás tendría derecho a cantar.


Los grupos de policías estaban a la espera todavía de cualquier movimiento sospechoso que pudiera provenir de la casa que tenían rodeada. Se podía ver a unos cuantos vecinos viendo asustados por las ventanas de las demás casas, comprendiendo que se estaba llevando a cabo una operación que muy probablemente terminaría en fatalidad, por lo que todos se mantenían escondidos, rogando mentalmente que nada malo termine pasando.

Yue estaba con los brazos cruzados, esperando pacientemente a que Kagami saliese. Sabía que ella no tenía escapatoria, y que sería cuestión de tiempo para que saliese para así ejecutarla de una vez por todas. Casi no podía contener las ganas de reír al pensar en ello, si incluso apretaba los dientes para que aquello no resultara demasiado descarado para los demás. Pero mientras tanto ella como los demás esperaban a que ocurriera aquello. Misao aparece cerca de allí. Debido a lo aturdida que había quedado luego de la explosión, ella misma sabía que sería un suicidio intentar llegar por su cuenta usando la moto, por lo que había recurrido a Hiyori y Patricia para que la llevaran en auto, habiendo conseguido una respuesta inmediata y satisfactoria. La mayoría de los policías ni siquiera se habían dado cuenta de la llegada del auto, aunque Misao claramente no tuvo ningún tipo de sigilo al momento de salir del auto y dirigirse corriendo a la casa.

─ ¡Espera, Misao-san! ¿Qué estás haciendo? ─ dice Hiyori asustada, al ver que no la iba a alcanzar.

─ Eso ha sido bastante precipitado ─ opina Patricia.

Misao no prestaba atención a nadie. Los policías se ven sorprendidos al momento en que la castaña pasaba a través de la formación sin voltear a mirarlos siquiera. Pensando que ella solamente venía buscando problemas, rápidamente la detienen.

─ ¡Suéltenme! ¡No saben lo que están haciendo!

─ Parece que la cómplice que ayudó a escapar al asesino fotográfico acaba de llegar ─ dice Yue dirigiéndole una mirada amenazante a Misao ─. No ha sido nada listo de tu parte venir de esa manera, aunque es comprensible, pues no tenías otra opción. Métanla en la patrulla, que también a ella nos la llevamos, por ayudar al asesino fotográfico en sus crímenes. Va a ser divertido averiguar en cuántos asesinatos participaste para así calcular tu tiempo pudriéndote en la celda más sucia que me encuentre.

Misao gruñe furiosa. No iba a permitir que una policía sin escrúpulos le impida salvar a Kagami. Ya demasiado ha venido arriesgando para bajar los brazos ahora, y en eso se acercan Hiyori y Patricia para ayudarla.

─ ¡Déjenla ir! ¡Están cometiendo un gravísimo error! ─ grita Hiyori para que los policías la vean ─ Kagami-san no es el asesino. Hemos hecho nuestra propia investigación, y sabemos con certeza que no fue ella.

─ Fuck yes! Kagami-san es solamente otra víctima en todo esto...

─ Ustedes no van a decirme cómo son las cosas. Yo soy la policía y ustedes no ─ dice Yue con dureza y soberbia ─. Háganse a un lado y dejen de estorbar, que aquí estamos en una operación para traer justicia y paz a la ciudad...

─ ¡A usted eso es lo que menos le importa! ─ replica Hiyori ─ Sólo pretende cerrar este caso por la vía más fácil, ignorando si eso realmente va a impedir que los asesinatos continúen. Ya hemos venido siguiendo este caso todo el tiempo, y ya hemos visto cómo usted y el jefe del cuerpo policial se llenan la boca delante de las cámaras para aparentar que lo tienen todo bajo control, cuando la realidad es que jamás fueron capaces de lograr nada, y ahora mismo no solo van a fracasar en capturar al culpable, sino que van a matar a alguien inocente.

─ ¡Métanlas a ambas junto con su amiguita! Esa ofensa no la pienso aguantar de parte de nadie.

Misao sólo alcanzaba a ver cómo más policías rodeaban a Hiyori y Patricia. Estaban dándolo todo para solucionar el problema, pero se notaba que aquella mujer que tenían al frente no estaba dispuesta a escuchar opiniones ni a razonar con nadie. Estaba claro que todo dependía de ella, así que pisa con fuerza el pie de uno de los policías que la tenían capturada para que así la soltara, repite la fórmula con el otro, y de inmediato reanuda su desesperada carrera a la antigua casa de la familia Izumi, y esta vez ningún policía consigue detenerla.

─ ¡Imbéciles! ─ vocifera Yue ─ Con esto han dejado que esa chica prevenga a Kagami Hiiragi. Máxima atención, pues en este caso es probable que pretendan tomar medidas antes de salir. No podemos permitir que se salgan con la suya.


Yui hace otro intento para atrapar a Soujiro, pero éste consigue esquivarla y deja que choque contra una pared. Estaban tan enfrascados en aquel forcejeo que no había espacio para pensar en otra cosa, aparte que, entre el agotamiento y la lluvia, la capacidad del cuerpo para responder a ideas más complejas se estaba volviendo bastante complicado.

Ya ambos se encontraban en una zona en la que una casa había sido recién demolida, y la estructura y los escombros del lugar representaban testigos mudos de aquel enfrentamiento, que claramente tendría que terminar en cualquier momento.

─ No deberías intentarlo más ─ dice Soujiro mirando seriamente a su sobrina ─. Esta es una pelea que no vas a ganar, así que mejor deberías dejarlo.

─ Eso es algo que no puedo hacer, no cuando hay vidas inocentes en riesgo ─ Yui estaba claramente en las últimas, pues tanto su cuerpo como su mente estaban cerca de ceder ante el agotamiento ─. Como policía, tengo el deber de ayudar a la gente y mantener la paz, incluso si con eso debo dar mi vida.

Soujiro aprieta los puños, molesto al ver la terquedad que mantenía Yui. Él sabía bastante bien lo mal que se encontraba su sobrina en ese momento, y seguir con aquello realmente podría matarla. Era algo que no quería, pero no encontraba la manera de escabullirse de ella mientras impedía que se inmolara por su sentido de justicia y paz. Opciones de escape le sobraban en aquellas ruinas en las que se encontraban, pero intentarlo implicaba un riesgo tremendo para Yui. Tenía que sacarla de allí como sea.

Pero estaba más que claro que Yui no tenía idea de qué pensaba su tío, pues nuevamente trata de atraparlo. Esta vez consigue agarrarlo desprevenido, y él trata de soltarse, pero en eso chocan contra un pilar que se encontraba bastante derruido, y el choque hace que terminara de ceder, haciendo caer todas las cosas que tenía arriba. Soujiro se da cuenta de lo que estaba pasando, y en respuesta se suelta de Yui y la empuja con todas sus fuerzas para impedir que ella fuese dañada por el derrumbe, pero al hacerlo no tuvo tiempo de él mismo escapar. Yui, al momento en que se da cuenta, mira con horror cómo Soujiro era aplastado.

─ ¡Tíooooo!

CONTINUARÁ...


No han sido pocas las veces que he recibido mensajes (tanto por reviews como por el Face) en los que me hablaban sobre la posibilidad de que los cuatro protagonistas de esta historia (Kagami, Soujiro, Misao y Yui) lleguen vivos hasta el final de la historia. La respuesta a ello es la siguiente: No. Es curioso, pero el juego de Heavy Rain no permite llegar a un final en que los cuatro protagonistas lleguen vivos al final. Necesariamente debe morir por lo menos uno, aunque sí es posible llegar al epílogo de la historia y que todos terminen muertos, pero esos detalles los iré explicando cuando sea el momento adecuado.

Con respecto al enfrentamiento entre el policía y el asesino: La verdad es que la pelea en este fanfic queda obviamente nerfeada ¿Por qué? Simple: Se trata de dos personas emparentadas, ambas embargadas por el dolor (de una manera diferente, claro está), y ninguno de los dos se ha guardado rencor de manera mutua para al menos justificar una pelea más encarnizada. En el juego es distinto. Allí Norman Jayden y Scott Shelby se dan de todo: patadas, puñetazos, cabezazos, se lanzan chatarra... Y esta no es la única versión, pues también puede ser Madison quien pelee contra el asesino del origami, obviamente cambiando un poco las circunstancias, de modo que Norman muera antes o no consiga descubrir al asesino del origami, aparte que Madison no le avise sobre el paradero de Shaun. Pero al final el asesino del origami nunca es atrapado. Su destino es morir o vencer en la pelea, así de simple. Bueno, todavía esto no ha terminado, aún queda un par de detalles más antes de poner fin a esta escena, así que ya saben que vuelvo pronto.

Hasta otra