No creí posible que llegara el día (en serio, que esta historia se prolongó magníficamente xD), pero aquí estamos, en el equivalente del final del juego jugable (valga la expresión) de Heavy Rain. Luego de esto cabe esperar por la combinación de epílogos que van al caso, y luego presentaré los otros epílogos posibles. Ahora bien, empecemos.

El cronómetro de Kagami finalmente llega a cero, y Kagami abrazaba a Tsukasa, esperando su final en ese preciso instante, pero nada había ocurrido. Ni siquiera sentía una mínima molestia, lo cual le extrañaba bastante.

Abre los ojos, ve su propia mano mientras abría y cerraba su palma, notando que estaba de lo más normal ¿Acaso lo del veneno resultó ser una mentira? ¿Era simplemente una excusa para poner a prueba su valentía a la hora de salvar a Tsukasa? No se lo podía creer. Eso significaba que no iba a morir. Tenía una nueva oportunidad para hacer las cosas bien. Una risa nerviosa se le escapa de forma involuntaria.

─ ¿Qué ocurre, onee-chan? Me estás preocupando ─ dice Tsukasa en cuanto logra apenas soltarse del abrazo de Kagami.

─ Nada. No está pasando nada ─ dice Kagami con una sonrisa ─. Todo estará bien a partir de ahora. Será mejor que salgamos de aquí. Hace frío, y tú necesitas atención médica.

Tsukasa no protesta a las palabras de Kagami y se deja levantar para así dirigirse juntas a la puerta principal de la casa. Daba la impresión de que era la primera vez que Tsukasa podía ver el desastre al que fue reducida la casa de Konata, pues se notaba la tristeza en su gesto en cuanto se da cuenta de dónde se encontraban.

Pero ya habría el momento para lamentarlo. En ese momento lo importante era salir. Tsukasa estaba necesitada de atención.


Yui se quedaba mirando el lugar en que su tío había sido aplastado. Estaba bastante dolida por lo transcurrido, y por ello cae de rodillas. Cerca del pilar desplomado se podía ver el reloj de oro que Yui le había regalado. Seguramente se le había desprendido de la muñeca al momento que la había empujado.

─ Tío... ¿Cómo es esto posible? ¿Acaso estabas tan desesperado?

La lluvia es la única respuesta que recibe. Se lleva una mano a la frente, bastante triste por lo ocurrido, pero no podía tener mucho tiempo para ello. Lentamente se levanta y toma el reloj. Era todo lo que podía conseguir de él al final, y luego da media vuelta para regresar. Era tiempo de ayudar a Kagami. Aunque en ese momento le fuera muy difícil contenerse, no se podía permitir llorar antes de volver a casa.


Kagami había logrado llevar a rastras a su hermana, y ya la puerta estaba justo en frente, cuando ambas ven que Misao había entrado de manera sorpresiva.

─ ¡Espera un momento, Hiiragi! ─ urge Misao con los ojos bien abiertos ─ No salgas todavía. La policía está allá afuera, y la loca que vimos en el motel ha dado la orden de que abran fuego en lo que te asomes.

─ ¿Qué? ¿Qué está pasando, onee-chan? ─ Tsukasa miraba a una y otra, claramente confundida.

─ Han pasado muchas cosas desde que fuiste secuestrada, Tsukasa. Lo mejor será explicarte después, cuando el momento sea mejor ─ le responde Kagami ─ ¿Y ahora qué vamos a hacer, Kusakabe?

─ Tengo una idea, pero es necesario que vaya yo al frente, Hiiragi ─ le dice Misao muy seria ─. Yo llevaré a tu hermanita, para que así se vea que está bien, y será después que tú salgas. La orden es matarte, y no lo harán si ven que tu hermanita está bien y que estabas ayudando a sacarla de aquí. De ese modo todos verán que eres inocente, y nadie se atreverá a hacerte daño.

─ Suena bien. En ese caso hazlo, Kusakabe. Confío en ti.

Misao sonríe ante la respuesta de Kagami. Acto seguido toma a Tsukasa y la guía hasta la salida, y Kagami se queda atrás por unos segundos, sabiendo que aquello era lo más prudente. Era el momento final, donde la pesadilla se va a disipar de una vez por todas.


Los policías estaban preparados, con sus armas apuntando, y Hiyori y Patricia estaban preocupadas, esperando que Misao logre encontrar a tiempo a Kagami, cosa que empeoraba al saber que no podían escapar. Yue estaba contando los segundos para obtener su tan ansiado triunfo...

Y entonces la puerta es abierta, pero no es Kagami quien sale, sino Misao ayudando a Tsukasa, la cual apenas era capaz de caminar. Varios policías se dan cuenta de la situación y se adelantan corriendo para socorrer a Tsukasa. Yue se queda estupefacta. No podía creer lo que estaba pasando.

─ ¿Qué está pasando? ¿Y dónde está la asesina?

─ ¡Kagami Hiiragi no fue, para que lo sepan! ─ dice Misao para que todos oyeran ─ Ella fue una víctima más en todo esto, y todo el tiempo se ha estado esforzando por salvar a su hermanita ¡Las acusaciones contra ella todo el tiempo fueron erradas!

─ Es verdad. Onee-chan jamás me haría ningún daño... Ella no me llevó ─ dice Tsukasa, aunque su estado no le permitió elevar más la voz.

Hiyori y Patricia sonríen alegres. Misao y Kagami lo habían logrado, y los policías que las represaban las sueltan para que pudieran ayudar a la castaña. Yue estaba completamente desencajada, con una muestra de total amargura en su rostro, y razones tenía de sobra para estar de esa manera. Después de tantas cosas ocurridas, de tanta planificación y luego de haber conseguido una movilización tan grande para capturar a Kagami, descubrir al final que estuvo tras la persona equivocada no significaba una simple derrota, sino una completa humillación, un fracaso en toda la extensión del término, y pensar en ello le hacía sentir una tremenda rabia y frustración. Con eso, su posición quedaba claramente comprometida. Como no estaba en posición de reclamar ni cuestionar nada, lo único capaz de hacer es irse de allí para evitar amargarse más de lo que ya estaba.

Kagami sale, y un par de policías la rodean, cosa que ella en esta ocasión decide no evitar. Ya que su gran objetivo había sido logrado y Tsukasa estaba a salvo, no sentía ninguna razón para preocuparse por nada. Los policías llaman a una ambulancia para que se pudieran llevar a Tsukasa y a Kagami, luego de haber visto todo el daño que había en su cuerpo, pero a Kagami no le importaba ese daño. Para ella, todo el sufrimiento por el que pasó carecía de importancia. Todas sus heridas no eran más que lánguidos rasguños, comparado con lo que había estado dispuesta a sufrir por Tsukasa.

─ Ya todo acabó, Hiiragi ─ le dice Misao en cuanto la ambulancia llega y atiende a ambas hermanas.

─ Lo sé. Muchas gracias por todo lo que has hecho por mí, Misao.

─ Se siente extraño que me trates de esa manera tan confiada. No recuerdo la última vez que me llamaste solamente por mi nombre, Hiiragi.

─ Creo que nunca antes lo hice ─ asiente Kagami mientras sonríe ─. Mejor me dejo revisar. El cuerpo entero me duele horrores.

─ Muy bien. No pongas peros a nada de lo que te digan los médicos.

Hiyori, Patricia y Misao ven cómo las Hiiragi son metidas en la ambulancia y se las llevan. Pocos segundos después llega Yui, cuya tristeza contrastaba bastante con la alegría de las tres amigas. Al ver que Yui ya estaba allí, Misao se acerca a ella.

─ ¿Qué pasó?

─ Está muerto ─ dice Yui con tristeza mientras saca el reloj que le había regalado ─. No me puedo creer lo que había estado haciendo. Y-yo... jamás pensé... No sé qué le diré a mi madre y a Yutaka...

─ Hey, no hace falta que te mortifiques por eso, que ya todo pasó ─ le dice Hiyori ─. Al menos piensa que el tormento que tenía se ha terminado. Sólo esperemos que, después de todo esto, sea capaz de encontrar aquella paz que no fue capaz de encontrar luego de la muerte de Izumi-senpai.

Yui se queda mirando a Misao, Hiyori y Patricia. Como policía que era, tenía el deber de transmitir seguridad. No era el momento de dejarse llevar por la desoladora sensación que le causaba lo ocurrido. Debía estar allí para ayudar y apoyar, sin importar que ella misma, en ese momento, sintiera que necesitaba de ayuda y apoyo.

─ ¿Dónde están Kagami y Tsukasa? ¿Se las acaban de llevar?

─ They're gone to hospital ─ le responde Patricia ─ ¿Quiere que vayamos allá?

─ Aún no. Primero tengo que ir al departamento de policía. Tengo que estar presente para ver cómo se revolucionan los medios en cuanto se sepa lo que pasó. Realmente estoy al límite, pero el deber no deja de llamarme. Si quieren luego tomamos algo, para al menos aguantar un poco más.

Hiyori y Patricia asienten de acuerdo. Era algo a lo que ellas mismas no podían faltar. Misao por su parte, como no tenía la necesidad de ello, simplemente se limitó a pensar que tenía que descansar un rato, antes de ver cómo se encontraban las hermanas Hiiragi.

Fin de la historia principal


Epílogos obtenidos:

- Una nueva vida (Kagami, Misao y Tsukasa)

- Caso cerrado (Yui)

- La tumba fotográfica (Soujiro y Yukari)


¿Qué les ha parecido el final de esta adaptación de la parte jugable de Heavy Rain? Aquí voy a dar unas cuantas explicaciones adicionales:

El veneno en realidad era falso, sí. Digamos que fue algo así como un cruel troleo de parte del asesino, tanto en este fic como en el juego, y su función era simplemente poner a prueba la valentía del personaje cuando se trata de darlo todo por un ser querido.

La escena de Yui obviamente debí hacerlo de esa manera, puesto que la muerte es de un familiar al que había intentado ayudar. En el juego la cosa es bastante diferente, puesto que Scott y Norman no se conocen directamente, y es hasta este punto que habían coincidido. La muerte de Scott, en cualquiera de las formas en que lo hace, no incluye autoinmolación para salvar a nadie, sino que verdaderamente lucha hasta el final para salir impune. El final de la pelea, sea como sea que muera Scott, suele ser la típica escena de cuando el héroe ve que ha derrotado al criminal y ve la oportunidad de respirar tranquilo, sabiéndose fuera de peligro.

Incluí buena parte del contenido de la escena final, puesto que la cosa acaba con los policías rodeando a Madison, Ethan y Shaun cuando finalmente salen juntos para demostrar la inocencia de éste último. Lo hago más que nada para darle un completo al capítulo, aparte que de ese modo siento que conectaré mejor los epílogos, aunque igual haré todos al final. Simplemente empezaré con los que ya están señalados.

Hasta otra