Ha sido rápido, ha sido sorpresivo, pero así voy con esto. A continuación, empezamos con los epílogos alternos de esta historia. Puede que en su momento hizo falta coordinar la cosa para así determinar de mejor modo los finales, pero fuimos como fuimos. Empecemos entonces con los primeros epílogos.
Epílogos de Kagami
Un nuevo comienzo
Requisitos:
-Kagami no acepta a Misao o ésta muere
-Tsukasa es salvada, sin importar por quién
-Kagami no muere en la batalla final
-Kagami no es arrestada o logra fugarse sin ser capturada después
Kagami había llevado una pésima semana en su proceso inicial de recuperación, pero Tsukasa en cambio había logrado mejorarse a un ritmo admirable, al punto que en una semana ya estaba plenamente en capacidad de encargarse de la mudanza que ambas deciden llevar a cabo.
Era un poco frustrante ver que su hermana se encargaba de todo, mientras que ella estaba con un brazo enyesado en su totalidad mientras que la otra mano la tenía vendada. Había sido una pésima decisión haber estado cavando en la segunda prueba con las manos desnudas, pero en el fondo Kagami no se arrepentía. Si era por salvar a Tsukasa, no lo pensaría mucho para ignorar su situacion y repetir aquella acción, una y otra vez.
─ Vas a tener que descansar, onee-chan. Sé que te gustaría ayudar a traer las cosas, pero por ahora tienes que darle a tus manos la oportunidad de recuperarse.
─ Ya lo sé, Tsukasa ─ dice Kagami, pretendiendo estar de mal humor ─. Pero igual no es fácil tener que estar así. Me siento bastante inútil viendo cómo te encargas de todo mientras que yo no puedo llevar ni una pila de platos.
─ Ya se te presentarán todas las oportunidades que quieras cuando te mejores, onee-chan. Tiempo al tiempo.
Tsukasa tenía toda la razón, y Kagami confiaba plenamente en sus palabras. El problema era que no le resultaba fácil adaptarse a aquello. Muy por el contrario, estaba bastante incómoda así como estaba. No le parecía que fuera la mejor forma de "premiar" todo su esfuerzo y sacrificio, pero la verdad es que no tenía de otra. Sobreesforzarse en ese momento le significaría que sus heridas empeoren, o que se le infecten, echando completamente por tierra el tratamiento recibido a lo largo de aquella semana. No, ella quería estar en forma nuevamente y lo más pronto posible, así que tendría que pasar por ese proceso, le gustase o no. En cualquier caso, incluso aquello palidecía delante de la alegría que le causaba saber que su hermana estaba a salvo. Todo estaba bien en ese momento.
─ ¿Tienes hambre, onee-chan?
─ Un poco, pero no hace falta preocuparse todavía, Tsukasa ─ Kagami sienta con cuidado, a fin de no tener que apoyarse con sus manos ─. Por ahora puedo esperar a que traigas las cosas, pero no trates de llevar cosas que no puedas levantar. Si hay algo así, te recomiendo llamar a alguien para que nos ayude.
─ Por eso no hay que preocuparse, onee-chan. Ya todo eso lo tengo previsto.
─ No es común oírte decir eso.
Tsukasa infla sus cachetes y sigue con lo suyo, mientras que Kagami se la quedaba mirando. Había cometido un gran error al no haber enfocado bien su determinación, y todo por estar mental y anímicamente deprimida por la muerte de Konata. Ahora había aprendido que, si realmente quería proteger a sus seres queridos, lo mejor era dejar atrás el dolor y ser fuerte, y más cuando toca recorrer caminos difíciles y peligrosos, como el que a ella le toco atravesar. Se sentía aliviada por haber podido aprender la lección a tiempo, y a partir de ese momento quería ir nuevamente en busca de su felicidad. Después de todo, todo ese tiempo Tsukasa había hecho de todo para ayudarla a sonreír nuevamente, así que sería injusto de su parte no corresponder ese gesto. Su gran travesía empezaba justo en ese momento.
En la cárcel
Requisitos:
-Kagami debe ser capturada en la primera prueba, en la fuga con Misao o en el operativo en el motel (en el caso de la primera prueba, Kagami tiene una posterior oportunidad de escape, y en dado caso, para tener este final, debería fallar en su intento o ser atrapada otra vez luego).
-Tsukasa es salvada, sin importar por quién
Kagami estaba mirando hacia el muro, pensativa sobre todo lo que había pasado hasta el momento. Se sentía bastante inútil por no ser capaz de salvar a Tsukasa, pero al menos le causaba un gran alivio saber que había sido salvada. En ese momento escucha que alguien abre su celda, encontrándose con uno de sus custodios.
─ Kagami Hiiragi, acabas de recibir visitas.
─ ¿De verdad? ─ Kagami se levanta sobresaltada.
─ Así es, y también hemos obtenido la declaración que necesitábamos, por lo que muy pronto saldrás libre. Sólo necesitamos un momento para hacer el papeleo y podrás irte.
Kagami estaba boquiabierta, pero aquello era bastante positivo, sin lugar a dudas. Sin decir nada más acompaña al policía hasta la salida.
En la comisaría se encontraba Tsukasa, y detrás de ella estaba el resto de la familia, y todos se alegran de ver que Kagami llegaba, y el policía que la acompañaba se mantiene a su lado, si bien pretende ser indiferente a lo que se venía a continuación.
No pudiendo soportar la alegría que la embargaba, Tsukasa abraza a su hermana, y luego de eso se suma el resto de la familia a ese gesto. Kagami los recibe a todos, y en ese momento no logra evitar que sus lágrimas surgiesen.
─ Te hemos extrañado muchísimo, onee-chan ─ dice Tsukasa.
─ Realmente nos diste un susto de muerte cuando supimos que andabas pegando fotos raras y rotas en tu habitación. Llegamos a pensar que eras el asesino. No vuelvas a hacer eso ─ le advierte Matsuri.
─ Trataré de no repetirlo, aunque no recuerdo bien cómo las hice ni de dónde las saqué ─ responde Kagami ─. Realmente estaba angustiada. Yo misma había pensado que sí era el asesino fotográfico, pero no quería entregarme porque quise rescatar a Tsukasa... aunque como pueden ver, no me salieron bien las cosas.
─ No importa, hija. Lo verdaderamente importante es que demostraste ser una chica valiente y sincera. Aunque no lograras salvar a Tsukasa, por lo menos demostraste que no eres la psicópata que decía la policía que eras ─ dice Tadao volviendo a abrazar a Kagami.
El momento resultaba bastante emotivo. Incluso el policía que acompañaba a Kagami sonreía al ver cómo la familia estaba reunida nuevamente. Era de esas cosas que uno se siente muy afortunado de llegar a presenciar, y aquello todavía no había terminado.
Kagami, luego de todas las palabras de cariño y apoyo de su familia, termina mirando a Tsukasa y lleva una mano a su hombro. Lo que estaba por decir era algo que llevaba conteniendo desde hace un buen tiempo, y se sentía bastante estúpida por haber tenido que pasar por todo aquello para finalmente dejarlo salir.
─ Tsukasa, quiero que sepas que lo siento mucho por no ayudarte, y quiero decirte que eres lo mejor que me ha pasado en la vida. Has sido mi más grande apoyo en estos últimos dos años, y no he sabido valorar tu esfuerzo como realmente debía hacerlo. Y encima sé que gracias a ti soy libre otra vez.
─ Pero todavía no se termina el procedimiento ─ advierte el policía.
─ No me refiero a eso. Quiero decir que nuevamente me siento libre del yugo al que me sometía mi miedo y mi dolor ─ responde Kagami sin mirar al policía ─. Tsukasa, te prometo que no volveré a caer así como he estado antes de que te secuestraran. Ya he perdido mucho de mi vida, dañándome a mí misma con el mismo recuerdo y el mismo pensamiento, cuando se supone que todavía los tengo a ustedes ─ mira a toda su familia ─. No puedo volver a estar así. Es momento en que renazca al momento en que salga de aquí, y así poder hacer una nueva vida.
─ Me alegra escucharte decir eso, onee-chan.
Una vez ambas se abrazan, poniendo todo su empeño en ese gesto que significaba la esperanza de ambas de que el futuro fuese mejor. Realmente la vida de Kagami iba a cambiar, a empezar otra vez.
La tumba de Kagami
Requisitos:
-Kagami muere
-Tsukasa es salvada por Kagami
La lluvia no cesaba. Parecía compartir el luto que embargaba a la familia Hiiragi delante de la lápida que, en su tallado, reflejaba el nombre completo de Kagami.
Tsukasa estaba directamente frente a la lápida, apoyada sobre sus rodillas, y su mirada no se apartaba de la inscripción. Su mirada, sin embargo, seguía fija en su hemana, en aquel momento en que, abriendo sola la puerta para que ambas pudieran salir, es recibida a disparos hasta que cae, irremediablemente muerta. Esa vez Tsukasa se arrastró como pudo, llorando y gritando el nombre de su hermana, dejando atónitos a todos los policías que creían que Kagami era una criminal, mientras que Misao, Hiyori y Patricia lo veían todo con horror (esa escena sólo se da cuando Misao sobrevive hasta este punto, no sé por qué). Aquel error les iba a pesar bastante, y no solo desde lo mediático. Pero nada de eso era importante para Tsukasa, si de todos modos ya no había vuelta atrás.
─ Tsukasa, es hora de que nos vayamos ─ dice Inori, tratando de ayudar a su hermanita a levantarse.
Tsukasa no dejaba de llorar, pero se deja ayudar, y la familia entonces se retira de allí. Más allá, a un par de parcelas de distancia, Misao lo veía todo, completamente destrozada por no ser capaz de ayudar a Kagami. Precisamente en ese punto, cuando ya todo se iba a acabar, aquellos milagros que la habían acompañado todo el trayecto parecían haberse agotado.
─ Perdóname, Hiiragi ─ dice llevándose una mano al rostro.
(Lo siguiente es opcional, sólo posible si Soujiro sobrevive a la pelea final)
Escondido por la sombra de un árbol que estaba al extremo del cementerio se encontraba Soujiro, viendo en lo que había terminado su venganza contra Kagami.
En un principio pensó que todo habría terminado, que su odio finalmente lo dejaría en paz y podría seguir adelante, pero la cosa no salió bien. Su sobrina murió al no salvarla de aquel derrumbe, y su logro no le trajo ningún tipo de satisfacción. En ese momento había comprendido la magnitud del error que había cometido.
Había juzgado mal a Kagami. La policía no se había equivocado sola. Soujiro pensaba que Kagami había causado la muerte de Konata, y por ello enfocaba toda su frustración y su odio, haciéndose a la idea de que Kagami no sería capaz de salvar a Tsukasa, pero terminó viendo que no fue así. Salvó a Tsukasa, y lo hizo a costa de su propia vida. Ahora no sabía qué hacer. Se sentía atrapado en un callejón sin salido que él mismo creó. Al final, a pesar de que consiguió su venganza, pudo comprobar que la verdad es que todo le había salido mal.
Lágrimas en la lluvia
Requisitos:
-Tsukasa muere (para que eso pase, Kagami debe errar en su intento por encontrarla, mientras que Yui también deben haber errado o haber muerto antes de lograr su ubicación, y Misao deberá rendirse en su intento de que Mato le dijera la identidad del asesino fotográfico)
-Kagami no es arrestada o logra fugarse sin ser capturada después
- Kagami debe aceptar a Misao
Kagami y Misao estaban frente a la tumba de Tsukasa. La impotencia les embargaba a ambas por no haber sido capaces de encontrarla a tiempo. Kagami estaba completamente destrozada, parecía un cascarón vacío, y Misao le agarraba de un brazo, pues daba la impresión de que en cualquier momento se caería por simple inercia.
─ Tsukasa... Al final... no pude hacer nada por ella ─ dice Kagami en medio de su llanto ─. Soy patética... Le he fallado...
─ No digas esas cosas, Hiiragi ─ dice Misao con voz suplicante ─. Tú no tuviste la culpa de esto...
─ ¿Y de quién fue? ─ Kagami ni siquiera mira a la castaña ─ Era mi deber salvarla, y al final no lo conseguí. He fracasado. No la salvé, y ahora... Tsukasa está...
─ Ya no sigas, Hiiragi ─ Misao abraza a Kagami para consolarla, pero no parecía funcionar ─. Sé que es doloroso, pero tu hermanita no querría que estés así. Por ella, por la enanita, debes seguir adelante. Supera tu dolor, y si te cuesta, quiero que sepas que estoy aquí para ti. Estoy enamorada de ti, Hiiragi, y quiero que estemos juntas. Trata de pasar página por ellas, Hiiragi.
Kagami miraba al suelo. Tarda un rato antes de contestar a la castaña.
─ Necesito un momento a solas, Kusakabe...
Misao sabía que no tenía sentido decir nada más, así que cede a lo que Kagami le había pedido. Se aleja unos cuantos metros para así darle su espacio, y cuando se voltea a mirarla, ve que Kagami había sacado una pistola y se apuntaba a la sien. Misao corre hacia ella para impedir que cometiera tal locura, pero no consigue alcanzarla a tiempo. Kagami se dispara, cayendo instantáneamente muerta. Lo único que puede hacer Misao al final es llorar sobre el cuerpo de Kagami y lamentarse de no haber previsto aquello.
A Kagami había terminado por darle igual todo. Simplemente ya no tenía ningún deseo de seguir adelante. No quería nada, no quería correr el riesgo de sufrir otra pérdida.
El blues fotográfico
Requisitos:
-Tsukasa muere
-Kagami no es arrestada o logra fugarse sin ser capturada después
-Kagami no acepta a Misao o ésta muere
En otro motel estaba ahora Kagami. Había preferido desaparecer de la vista de todas las personas que la habían localizado a lo argo de su desventura.
Estaba devastada. Tsukasa terminó encontrada muerta, al igual que todas las demás víctimas del asesino fotográfico, sus víctimas.
Actualmente era una prófuga de la justicia. Ha sido señalada como la culpable, como el asesino fotográfico. Para ella no era nada nuevo aquella noticia. Hacía tiempo que ella misma se veía culpable, y ahora la cosa resultaba infinitamente peor que antes.
Al alzar la mirada, Kagami ve lo que había hecho a lo largo de esa tarde: decenas de fotografías rotas de diversas chicas se encontraban esparcidas por toda la habitación en que se encontraba. Ella misma no entendía qué la había impulsado a hacer esas cosas. Simplemente era algo que pasaba, y ahora todo aquello era como un cruel recordatorio que martillaba su cabeza con el inclemente mensaje de que ella era la culpable del asesinato de su propia hermana. Era el asesino fotográfico, y ya nada le haría pensar en lo contrario.
Por momentos le parecía ver a Tsukasa y a Konata, pero no eran las imágenes que solía recordar con cariño, con afecto. No, eran unas imágenes de ellas que se dedicaban una y otra vez a señalarla con el dedo, de culparla por sus muertes. No las culpaba por hacer eso, si ella misma se veía de esa manera.
En sus manos reposaba la pistola. Ya no había nada que hacer. De todos modos su destino se había acabado. Su alternativa sería pasar el resto de su vida en prisión o huyendo por siempre de la justicia. Su decisión final sería que les iba a ahorrar el trabajo de buscarla y arrestarla. De todos modos ya no quería vivir más.
Alza la pistola y procede a apuntarse en la frente. Le toma solo unos pocos segundos prepararse, y entonces hala el gatillo. Al instante sale despedida de la silla en que estaba y se desploma al suelo. Era la única forma que tenía para deshacerse del intenso dolor que sentía en su alma. Al menos así sentía que podría descansar y redimirse por lo que, sentía, le había causado a Konata y Tsukasa.
Desamparada
Requisitos:
-Kagami debe ser capturada en la primera prueba, en la fuga con Misao o en el operativo en el motel
-Tsukasa muere
Su mirada vacía apuntaba hacia afuera de su celda, pero allí no había nadie que le diese consuelo, nadie que quisiese ayudarla. Muy por el contrario, Kagami era consciente de que se había convertido en la enemiga de todo el mundo fuera de esa celda.
Fue finalmente sentenciada por ser hallada culpable de todos los asesinatos del asesino fotográfico. Ella era aquel nefasto personaje que tanto sufrimiento a la gente y tanto miedo generó allá. Kagami sabía que nunca más la dejarían ver nuevamente la luz del día, y sentía que se lo merecía.
Era la culpable por la muerte de su propia hermana. No tenía ningún sentido señalar a nadie más, y al voltear ve toda la colección de fotografías que había pegado a las paredes de su celda a lo largo de ese día. Su mente se había sumergido completamente en la desesperación y la locura a causa de la culpa, y aunque saliese de allí, ya no había nada que hacer por ella.
Con lo poco que consigue en la celda se improvisa una horca. No deseaba sufrir más, seguir recordando una y otra vez su culpabilidad por la muerte de Konata y Tsukasa. Ya no tenía sentido seguir viviendo, si de cualquier forma no saldría más de allí, ni tenía un porvenir por el cual quisiese esforzarse, ni nadie la iba a extrañar.
Cuando ya tenía todo listo, Kagami prepara el banquito que tenía en la celda y se sube a él. Acto seguido se ajusta la horca en el cuello, mentalmente ruega perdón a Konata y Tsukasa, y una vez que se siente lista para dar el paso final, Kagami patea el banquito con todas sus fuerzas, a fin de que no pudiera salvarse por accidente. Era su manera de redimirse por todo el daño que sentía que había hecho.
Fin de los epílogos de Kagami
Seguramente no se esperaban que fuera a subir esta primera parte precisamente en Nochebuena, ¿verdad? Es que los procedimientos normales no suelen ir conmigo, no es nada personal. En fin, ya aquí he hecho la primera parte, faltan tres (los epílogos de Misao, Yui y Soujiro). Los dejo por el momento, y les prometo que he de regresar pronto para traer el segundo pack.
Hasta otra
