Hola nuevamente. Como bien sabrán, esta vez traigo el segundo paquete de epílogos alternativos (los what if que en cualquier momento, con el más mínimo fallo, podrían llegar a tener en el juego de Heavy Rain). En esta ocasión le toca el turno a Misao, así que prepárense.

Epílogos de Misao


Heroína

Requisitos:

-Misao debe ser quien enfrente al asesino fotográfico al final y sobreviva a la batalla (la mayoría de los casos venciendo, pues hay otros en que Kagami le ayude en el último momento)

(Este epílogo no exige que Kagami acepte o no a Misao, por lo que puede ser una extensión para Misao del epílogo "Una nueva vida")

─ Muy buenas noches tenga audiencia ─ dice el presentador con un tono afable, y los asistentes al programa aplauden eufóricos ─. Este programa es un especial que traemos para ustedes en ocasión de que queremos conmemorar a la valiente heroína que ha logrado poner fin a los asesinatos perpetrados por el personaje que de este lado hemos conocido como el asesino fotográfico. Así es, me refiero a la señorita Misao Kusakabe ¡Un aplauso para ella!

La reacción del público no se hace esperar, y desde el mismo momento en que Misao aparece, el ruido generado la deja un poco aturdida en principio, pero sigue su camino y toma asiento frente al presentador.

─ Señorita Kusakabe, ¿qué se siente este momento para usted?

─ Pues me pone un poco nerviosa. Es la primera vez que me invitan para un programa de televisión ─ confiesa la castaña.

─ Lo comprendo. Debe sentirse extraño ascender de semejante forma luego de toda una vida con un relativo bajo perfil, ¿no?

─ Y que lo digas. Ha sido un salto impresionante para mí.

─ ¿Alguna cosa que quisieras decir para poder aliviar la tensión?

─ Pues quiero saludar a Ayano. Es una amiga con la que estudiaba desde que éramos pequeñas, pero desde que se casó con mi hermano le ha tocado vivir lejos, y sé que me está viendo, pues esta mañana me llamó con respecto a mi acción dentro del caso del asesino fotográfico. Me dijo que fui bastante valiente y que a ella y mi hermano les gustaría regresar un día de estos para que les cuente todo de frente. Y también quiero señalar el mérito de dos amigas más, las estudiantes de periodismo Hiyori Tamura y Patricia Martin ─ la cámara señala entonces al público pues las señaladas por la castaña se encontraban allí ─. No habría logrado nada si hubiese sido por ellas. Me han provisto de información desde el primer momento en que decidí involucrarme para ayudar a resolver el caso, y gracias a ello contaba siempre con una luz en extensos caminos en los que normalmente habría tenido que recorrer a ciegas.

─ Eso ha sonado bastante bien, señorita Kusakabe. Más que una simple muestra de humildad, es reconocer que acciones así no son cosa de una sola persona, sino que hay determinadas acciones que a veces debes confiar en alguien más para que te ayude a avanzar. Es una reflexión bastante interesante ─ dice el presentador antes de solicitar el aplauso del público.

Misao se sonroja ligeramente. Realmente no estaba acostumbrada a semejante atención de parte del público. Hiyori y Patricia por su parte la felicitaban con alegría. Lo admitiese o no, ahora Misao era la heoína de la comunidad. Todo el mundo la quería.


─ ¿De verdad? ¿Tan rápido lo lograron? ─ Misao no cabía en sí de la sorpresa.

─ Efectivamente ─ responde Hiyori ─. Muchos periodistas que se precien de serlo escriben un libro que diversifique y enriquezca su trayectoria. Algunos optan por la crónica y el género no literario, otros optan por la política, el humor y la sociología...

─ Pero nosotras optamos por hacer una novela de tipo triller ─ completa Patricia.

─ Una cosa así es para verlo y no creerlo ─ dice Misao sin poder disimular la sonrisa en su rostro ─. Seguramente ya tenían parte de la novela escrita desde antes.

─ Es verdad ─ admite Hiyori ─. Pero quisimos sacar provecho a la experiencia que obtuvimos con el caso del asesino fotográfico para adaptarla y hacer una versión novelística de lo que nos ocurrió ─ Hiyori en ese momento muestra un vendaje en su mano derecha ─. Menos mal que no es mi mano buena, pero tanto Patty-chan como yo nos dedicamos de lleno a terminar el libro antes de que terminara el mes, cuando originalmente queríamos publicarlo a principios del próximo año.

─ Y ahora resulta que ya tienen copias impresas ─ Misao toma uno de los libros y mira brevemente la portada ─. No dudo que va a ser un rotundo éxito de ventas. Ya lo veo venir.

─ El premio al trabajo, my friend ─ dice Patricia alzando su pulgar.

Misao, entusiasmada ante la idea de ver cómo era que sus dos amigas habían plasmado aquella gran aventura en la que participó, abre el libre y lo ojea un poco, pero se encuentra con que el libro no tenía ninguna ilustración fuera de la portada y la contraportada.

─ ¿Eh? ¿Y los dibujos?

─ ¿Estabas esperando que lo que publicáramos fuese algo así como un manga, Misao-san? ─ dice Hiyori extrañada.

Misao prefiere no responder. Todavía tenía aquella maña de no querer leer textos amplios, únicamente mangas y otras cosas que incluyan imágenes para complementar, pero no iba a arruinar el momento a sus amigas. En ese momento era mucho, muchas más importante celebrar el logro de ellas dos. Y al final de una larga y variada charla entre ellas tres, Hiyori y Patricia logran, de alguna manera, convencer a Misao de ayudarla a participar en la venta inaugural de las novelas.


El día había llegado, Misao se encontraba junto a sus antiguas kouhais, firmando las novelas al público que hacía fila por ellas. A Misao le parecía un poco molesto tener que firmar tantas veces en un mismo día, pero eso palidecía completamente ante la perspectiva de ser famosa. La gente iba llegando, ponía el libro que acababa de comprar y se retiraba al tener la firma de las tres chicas. De vez en cuando la solicitud venía acompañada con la petición de una dedicatoria, cosa que Misao llevaba sin ningún problema.

─ Buenas tardes, quisiera dedicar una firma para mi hija ─ dice un hombre al que Misao ni voltea a mirarle a la cara.

─ De acuerdo, pues aquí está ─ Misao firma en la contraportada, y luego complementa con algunas palabras cuidadosamente elegidas ─ ¿A quién le dedico la firma, señor?

─ A mi hija, se llama Konata.

De pronto Misao alza la mirada, pero ante ella no había ningún hombre, sino dos chicas jóvenes esperando a que les prestara atención, ni nota que nadie se estuviera alejando ni realizando ningún movimiento sospechoso. Mira también el ejemplar que estaba firmando, e igualmente no encuentra nada. Eso la dejaba completamente extrañada, incapaz de entender qué estaba pasando.

─ ¿Ocurre algo, Misao-san? ─ dice Hiyori mientras se levanta de su asiento.

─ Es que... había un hombre pidiéndome una dedicatoria y...

─ ¿Un hombre? Pero si ahora tenemos cuenta de diez mujeres y cinco estudiantes consecutivos. No hay peticiones de ningún hombre desde hace como diez minutos, o tal vez un poco menos, Misao-san. Y no es como escucháramos tampoco la voz de un hombre adulto.

─ Maybe sea cansancio ─ opina Patricia ─. Hemos estado en esto toda la mañana. We need to rest bit.

Misao termina asintiendo. Le parecía muy extraño todo, pero terminó por convencerse de que, en efecto, sólo estaba algo agotada.


La tumba de Misao

Requisitos:

-Misao muere (obvio)

─ Aquí estamos, luego de que se llevara a cabo el entierro de la estudiante universitaria llamada Misao Kusabue, una valiente chica que se involucró en el peligroso caso del asesino fotográfico ─ dice una reportera frente a la cámara, teniendo a su lado la lápida de Misao ─. Sus acciones y su valentía representan un acto valiosísimo para todas las personas de Japón, un ejemplo de ganas de hacer de su comunidad un sitio mejor, un deseo de salvar a los inocentes. Su acto y su legado jamás nos abandonará. Tenemos todavía un larguísimo camino por recorrer para obtener una sociedad más justa y segura para todos, pero ella, con su sacrificio, nos llama para que no perdamos la esperanza...

─ Listo, eso es todo ─ dice el camarógrafo.

─ Excelente. Tengo todo el día de pie, por lo que las piernas me están matando ─ dice la reportera, ahora en una postura más relajada ─. Vamos por un emparedado, que ahora mismo tengo hambre.

Y mientras el dúo de grabación se retira, a lo lejos se veían a Hiyori y Misao, viendo todo con un cierto sentimiento de culpa. En ningún momento tuvieron la posibilidad de involucrarse físicamente en el tema, pero eso no impedía que se sintieran inútiles y negligentes como amigas. Sentían que podían haber hecho algo más por ella, pensando que seguramente pudiera haber seguido viva si la hubiesen ayudado.

(Escena opcional, en caso de que Kagami sobreviva, pese a que tenía entendido que Ethan en el juego sólo muere en la parte del tiroteo policial. Tal vez sea por la parte del ataque del asesino del Origami, pero igual no pienso cambiar el epílogo correspondiente de la tumba de Kagami)

Más allá, a las puertas del cementerio, Kagami todo con una profunda pena. Veía con genuino dolor la suerte final de Misao por haber querido ayudarla. Lamentaba profundamente no haber sabido ver esa intención desde un primer momento.

─ Podría haber funcionado... Tal vez... ─ era todo lo que era capaz de decir en ese momento.


Vuelta a empezar

Requisitos:

-Tsukasa muere

-Kagami no acepta a Misao, muere o termina presa

La noche se había convertido en un tour en el mismísimo infierno para Misao.

No había sido capaz de dormir. Constantemente estaba teniendo pesadillas, tendencia que se estaba repitiendo todas las noches, mermando severamente la salud física y mental de la castaña. El fracaso en su intento por salvar a Tsukasa habían hecho un mal tremendo en ella, y lo que pasó con Kagami no le ayudaba en absoluto. Su teléfono estaba a reventar de mensajes de voz de Hiyori y Patricia, claramente preocupadas, pero Misao no las atiende para nada. En ese momento se encontraba encogida en el sofá, abrazando fuertemente sus piernas mientras sus ojos volteaban con enfermiza obsesión a todos lados. Le parecía ver sombras, personas sin identificar que se escondían mientras se acercaban a ella. Estaba segura que era muchos, y todos la tenían rodeada.

─ Esto es una pesadilla, es solo una pesadilla ─ se repetía como si fuese un mantra, pero de nada le servía ─. Nada de esto es real. Debo despertar ahora...

Sí, todo aquello se trataba de un mal sueño, pero el gran problema tras eso era que Misao no estaba dormida. Sus pesadillas la estaban acompañando estando despierta. Estaba alucinando, soñando despierta, y por eso le parecía tan vívida la horrenda imagen de aquellos hombres encapuchados y armados acercándose a ella. No tenía salida.

Fin de los epílogos de Misao


El tema con Misao, al igual que con Madison, resulta un tanto compleja por lo dilatado que resulta el abanico de destinos que le tocan al final de la historia. Ahora faltan Yui y Soujiro. No sé si ya se intuyen cómo pretendo el orden (vamos, que me apuesto lo que sea a que sí saben).

Hasta otra