Todos los personajes y la historia pertenecen a JK Rowling.

POV TAURUS MALFOY 26

—¿No te lo ha dicho Potter? —dijo Tom sonriéndome con malicia.

—¿Decirme qué? —pregunté.

—Voldemort sigue vivo. —respondió Potter.

—¡Mientes! —dije alterado.

—Es cierto, el año pasado trató de robar la piedra filosofal a través del cuerpo del profesor Quirrell. Hermione, Ron y yo se lo impedimos. Está muy débil, pero sigue vivo. —explicó Potter.

¡Pero eso es imposible! ¡Si estuviera vivo alguien lo sabría! Un momento ..., mi padre tenía el cuaderno en casa. ¿Le pidió Voldemort que lo usara para casos excepcionales como éste?

—¡Por eso os dieron tantos puntos extras el año pasado! ¡Por detener a Voldemort! —grité asimilando la verdad. —Pero eso significa ..., ¡que Dumbledore sabe que Voldemort sigue vivo!—

Vi como Potter asentía. Si lo sabe Dumbledore, ¿por qué ocultarlo a las masas? Algo no cuadraba.

—Si me conoces tan bien... —me dijo Riddle. —Será mejor que te retires, sólo quiero a Harry Potter. Aunque sea solo un recuerdo, ¡soy el recuerdo del hechicero más grande del mundo, descendiente del mismísimo Salazar Slytherin por parte de madre! —

Dudé ..., mi padre confiaba en el regreso de Voldemort. Si Voldemort mataba a Potter y recuperaba parte de sus poderes, le sería mucho más fácil volver a la cima del mundo mágico. Si le ayudaba, sabría agradecérselo.

—Antes me has preguntado que quién soy. Soy Taurus Malfoy Black. —dije.

—¿Malfoy? ¿Eres pariente de Abraxas Malfoy? —preguntó Tom con interés.

—Soy su nieto. —dije sin apartar la vista de él y sin dejar de apuntarle con la varita.

—Ahora entiendo como es que conocías mi nombre muggle. Abraxas era parte de mi séquito. —dijo tocándose la barbilla a modo pensativo.

—Sí, mi abuelo sigue vivo aunque tiene algo de demencia y cuando voy a verle se centra en sus batallitas de su época de Hogwarts. No sé cuántas veces le he oído lo grandioso que eras. —expliqué.

—Pues con más razón que te retires y me dejes matar a Harry Potter. —dijo Tom sonriendo.—Te lo recompensaré con creces.—

Potter me miró asustado. Hacía bien en asustarse, estaba apunto de traicionar al cuatro ojos. Pero antes tenía que confirmar una sosa.

—Una oferta tentadora. Pero antes de ayudarte ..., antes has dicho que te contrarió saber que el monstruo también atacó a un sangre pura. Pues resulta que atacó a mi hermano. Quiero que te disculpes por no haber mandado instrucciones más precisas. —dije.

—¿Disculparme yo? Ginny me contó en su diario que cuando atacaron al sangre pura, era por estar cerca de una sangre sucia. Me dijo que eran amigos y que siempre iban juntos. ¡Un sangre pura amigo de una inmunda sangre sucia! ¡Me entraron arcadas! ¡De lo que tendría que disculparme contigo es por no haber conseguido matar al traidor de tu hermano! —gritó Tom encolerizado.

Se me bloqueó un instante el cerebro. El odio inundaba mi ser. Me rechinaban los dientes de la ira. ¡Iba a matar a ese desgraciado!

—Voy a hacer que te arrepientas por esas palabras, Riddle. —dije con voz aparente calmada, pero estaba llena de odio.

—No soy Riddle. ¡SOY LORD VOLDEMORT!. —gritó con odio Tom. —¡NO PUEDES DERROTARME, NO PUEDES DERROTAR AL MAGO MÁS PODEROSO DE TODOS LOS TIEMPOS!

— Pero tú no eres Voldemort. Eres su recuerdo, cuando aún eras el débil Tom Riddle. Ni en 1000 años podría derrotar a Voldemort, pero a Tom Riddle sí que puedo darle una paliza.—dije.

—Grrrrr. —gruñó Riddle bruscamente.

—Además, nunca has sido el hechicero más grande del mundo —dijo Potter, con la respiración agitada—. Lamento decepcionarte pero el mejor mago del mundo es y ha sido Albus Dumbledore. Todos lo dicen. Ni siquiera cuando eras fuerte te atreviste a apoderarte de Hogwarts. Dumbledore te descubrió cuando estabas en el colegio y todavía le tienes miedo, te escondas donde te escondas.—

En eso el cuatro ojos tenía razón, nunca se atrevió a desafiar a Dumbledore. No sé si le tenía miedo, pero al menos le infundía respeto.

Tom le dedicó a Harry una mirada de desprecio absoluto.

—¡A Dumbledore lo han echado del castillo gracias a mi simple recuerdo! —dijo Tom, irritado.

—No está tan lejos como crees —replicó Harry— Dumbledore sólo abandonará de verdad el colegio cuando no le quede nadie fiel. ¡Y yo siempre le seré fiel!—

Miré a Potter con expresión aburrida. No sabía que podía ser tan lameculos.

Estuve tentado de hacer algún comentario sarcástico, pero de repente llegaba música de algún lugar. No sabía de dónde venía, pero aquella música sonaba cada vez más y más fuerte. Era inquietante, estremecedora, sobrenatural. Surgieron llamas de la columna más cercana a Potter. Apareció de repente un pájaro carmesí del tamaño de un cisne, era él que entonaba esa rara música. Tenía una cola larga dorada y brillante, y garras doradas, con las que sujetaba unos harapos.

El pájaro se encaminó derecho a Potter, dejó caer los harapos a sus pies y se le posó en su hombro. El pájaro dejó de cantar y acercó su cuerpo a la mejilla de Potter, sin dejar de mirar fijamente a Tom.

—¿Qué demonios ...? ¿Qué hace un fénix en tu hombro, Potter? ¿De dónde mierdas ha venido?—pregunté asombrado

—¡Es Fawkes! ¡El fénix de Dumbledore! —dijo Harry emocionado.

—Y eso —dijo Tom, mirando los harapos que Fawkes había dejado caer—, eso no es más que el viejo Sombrero Seleccionador del colegio.—

Así era. El sombrero yacía inmóvil a los pies de Potter. De entre todas las cosas extrañas que había ocurrido esta noche, la aparición de un fénix y del sombrero seleccionador se llevaron la palma.

Mis pensamientos fueron interrumpidos por la risa de Tom. Rió tan fuerte que parecía que estuvieran riéndose diez Riddles al mismo tiempo.

—¡Eso es lo que Dumbledore envía a su leal siervo: un pájaro cantor y un sombrero viejo! ¿Te sientes más seguro, Harry Potter? ¿Te sientes a salvo? —preguntó sarcásticamente.

A decir verdad, muy útiles no eran. Menos mal que Potter me tenía a mí, que sino iba apañado para derrotar a Tom Riddle. Harry no respondió.

—A lo que íbamos, Harry —dijo Tom ignorándome a pesar de que le estaba apuntando con una varita—. En dos ocasiones, en tu pasado, en mi futuro, nos hemos encontrado. Han sido dos ocasiones en que no he logrado matarte. ¿Cómo sobreviviste? Cuéntamelo todo. Cuanto más hables —añadió con voz suave—, más tardarás en morir. ¡Y tú aún estás a tiempo de desaparecer! —me advirtió con el dedo.

Le hice una peineta con mi mano libre. No iba a dejar que, alguien que se arrepentía de que el basilisco no haya matado a mi hermano, se saliese con la suya. Entrecerró los ojos queriendo matarme con la mirada. Ya había tenido suficiente.

—¡PETRIFICUS TOTALUS! —lancé con mi varita el hechizo directo a su abdomen, pero para mi sorpresa y horror, el hechizo le atravesó sin hacerle nada e impactó en la enorme estatua. —¿He fallado? ¡EXPULSO! —de nuevo, mi hechizó lo atravesó y golpeó a la espinilla de la estatura dañándola levemente. Empecé a sudar frío. —No puede ser ... —murmuré estupefacto y dando un paso atrás, asustado.

—Aún no soy del todo corpóreo. No hasta que Ginny muera. Tus hechizos no me afectan, Taurus Malfoy. Debiste retirarte cuando te di la oportunidad, ahora morirás junto a Harry Potter. —dijo Tom, con una amplia sonrisa.

Esto se va a poner feo...