-Y así es como debes tratar a una dama cuando tengas tu primera vez.-concluyó Luis quien estaba recostado a un lado de las ventanas de la torre de astronomía.-lo curioso es que todo esto me lo dijo mi papá cuando él me dio la charla.

-¿Mi tío?, me sorprende que le sacarás más de dos palabras, generalmente el siempre responde con...

-¿Gruñidos?, si, ese es mi padre, pero a pesar de no ser muy elocuente si es muy observador, aunque tengo que agradecerle a mi tío que me enseñara un poco de poesía, nunca subestimes la cursilería clásica en lo que a romance se refiere y...¿que estás viendo?.

Sebastián miraba fijamente hacia el bosque prohibido, él podía escuchar algo, lo llamaba, como un susurro, cerró los ojos y se concentro, se dejó guiar por ese llamado, imágenes empezaron a venir a su cabeza, se vio inmerso en lo más profundo del bosque, ahí vislumbró una cueva, se dispuso a caminar dentro de ella donde vio un hombre que usaba una gastada armadura que velaba por una espada majestuosa clavada en el piso, este hombre lo miró desde su yelmo y lo dejó pasar, en ese lugar había una pequeña niña, lloraba amargamente y le dijo:

-Véngalos..véngalos..véngalos.

La escena cambió, apareció una aldea entre los árboles del bosque, niños jugando, parejas felices, gente que se unía a la naturaleza en armonía, luego...desde el cielo cayó fuego, una figura con alas de mariposa de color cobre reía maniaticamente, los hombres intentaban luchar, convocaban a los elementos de la naturaleza, relámpagos, ráfagas de vientos, lanzaban rocas y partes de árboles, pero aún cuando lograban nulificar ciertos ataques, la diferencia de poderes era abismal, los rostros de la gente gritaban en agonía mientras sus almas eran extraídas desde su cuerpo, primero una, luego otra, hasta completar cientas, estas se arremolinaban en tres objetos, una varita, una piedra y una capa, a él, la visión volvió a cambiar, los rostros de las personas se arremolinaron ante él y gritaban desesperadas:

-LIBERANOS!.

-SÁLVANOS!

-NO LO RESISTO MÁS!

-ESTO ES UN INFIERNO!

Cada vez se oía más fuerte, cada vez podía sentir más fuerte sus emociones, cada vez era más fuerte la desesperación que sentía.

-Si creen que son los primeros infelices en intentar destruir mi mente...se pueden ir al demonio.-pensó con todas sus fuerzas mientras cortaba la conexión con el bosque.

-HERMANO ESTOY AQUÍ, NO ESTÁS EN PELIGRO!.-dijo en tono fuerte pero intentando mantener la calma.

-Magia elemental...en el bosque...-fueron las palabras que alcanzó a decir Sebastián mientras respiraba aceleradamente para luego desplomarse agotado.

-A partir de ahora la historia diverge, por una lado Uther e Igraine se casaron, al poco tiempo tuvieron a su primogénita, Morgana, su nombre viene de la unión de los nombres de los padres de Uther, Morg y Ana, ella nació con habilidades mágicas sobresalientes, por otro lado, yo en esa etapa de mi vida terminé mis estudios en Hogwarts, había aprendido todas las artes mágicas disponibles en esa época, Salazar no podía estar más orgulloso de mi, prefecto y premio anual, tanto como alumno de su casa como por ser su hijo, pues él llegó a adoptarme, me declaró su heredero, por años intento que me casara con su única hija, más mi mente estaba enfocada en otra cosa, en venganza, al igual que Voldemort, quise aniquilar a los muggles, pero sabía que no podría hacerlo solo, empecé lentamente a reclutar gente, huérfanos al igual que yo, otros se unieron porque creyeron que podían obtener más poder y otros fueron obligados por mi voluntad, empecé a hacer redadas en aldeas muggles, no me satisfacía el hecho de simplemente aplicar la maldición asesina, no, yo los obligaba a matarse entre ellos, hombres que desgarraban los vientes de sus mujeres, madres que ahorcaban a sus hijas, en mi locura organizaba "torneos" donde niños muggles luchaban entre si por comida, solo quien sobreviviera recibía su sustento, utilicé los cadáveres de los fallecidos para practicar necromancia y lanzarlos en búsqueda de sus parientes vivos que lograban escapar, me deleitaba en aplicar la maldición cruciatus , de la cual...soy lamentablemente su creador, junto con las otras dos maldiciones imperdonables, verán, antiguamente existían dos formas de realizar encantamientos, la primera era usando magia no verbal, en donde simplemente visualizabas lo que querías hacer, como ustedes ya sabrán, esto era una habilidad muy difícil de lograr, la segunda forma era a través de "oraciones", eran una serie de palabras que describían lo que querías hacer, pero este método tenía la debilidad de ser poco práctico en combate, yo en mis años de estudiante logré encontrar una relación entre palabras cortas y poder, de ahí nace la forma moderna de los hechizos, me llegaron a llamar el príncipe de los encantamientos.-dijo con vergüenza.

Los presentes no sabían que decir, esto difería mucho de las historias que retrataban a Merlín como un anciano sabio y bonachón.

-Pero por estar ebrio de poder no vi que me estaba ganando enemigos, uno de ellos un viejo conocido, Cayo el caballero sacro, aún cuando fuese una orden corrupta, mis acciones no pasaron desapercibidas para ellos, él buscó hacerme daño donde más me dolía, quiso que supiera que para él yo seguía siendo el niño asustadizo que era cuando mató a mis padres, fue en búsqueda de mi madre adoptiva, la esposa de Salazar Slytherin. Con mi padre, mi hermana y yo fuera del hogar, la pobre mujer fue victima de una brutal tortura, Cayo quería saber donde me escondía, pero ella no sabía nada, probablemente aunque supiera algo...por el amor que me tenía no habría dicho nada. Mi odio hacia los muggles creció más, pero quien más sufrió fue Salazar, el quiso proteger a los niños magos proponiendo que solo niños de familias mágicas asistieran a Hogwarts, más los demás fundadores se negaron, todo esto ya lo saben, finalmente me enfrenté a Cayo y sus caballeros sacros, la pelea entre sus fuerzas y las mías fue brutal, pero finalmente prevalecí, tuve en el suelo al asesino de mis padres, le apliqué la maldición cruciatus con toda mi ira, con todo mi rencor, pero para mi sorpresa él...sonreía.

-El círculo se a completado, pues de la misma forma que yo maté a tus padres, los míos fueron asesinados por magos, ahora mátame y otro vendrá por ti.

-Lo maté, de forma horrible he de decir, más fue la primera vez que empecé a cuestionarme mis acciones, el matar al líder de los caballeros sacros de Gran Bretaña llamó finalmente al pez grande, al mismísimo Uther Pendragon, más mi padre quiso evitar que me hicieran daño.

La escena cambio, el atardecer cubría una aldea muggle donde Merlín había atacado, como las ocasiones anteriores se deleitó en su masacre, pero las palabras de Cayo resonaban en su mente, más ya nadie era rival para él, menos ahora que había obtenido la varita de Saúco, fruto de un duelo contra un hombre que trató de defender a su esposa no mágica, escuchó pisadas detrás de él, al voltearse vio a su padre, Salazar Slytherin.

-Hola hijo.-dijo con las manos cruzadas en gesto de serenidad pero con una mirada dura.

-Padre...a pasado tiempo, ¿finalmente vienes a unirte a mi causa?.-dijo esperanzado.

-No, vengo para que recapacites, ya sido suficiente, tuviste tu venganza, por favor deja todo esto y vamos a casa antes de que sea demasiado tarde.-suplicó el mago.

-¿No lo entiendes?, ya no tenemos que huir o escondernos de los muggles, ahora ellos nos temen, ahora nosotros impondremos lo que nos antoje.

La mirada de Salazar reflejaba conflicto, Merlín lo tomo como que se uniría finalmente a su causa.

-Hijo, la ambición puede darte la motivación para lograr grandes cosas, pero la ambición sin límites solamente te destruirá, nunca encontrarás la verdadera paz, pues nunca estarás satisfecho, por favor deja todo esto antes de que él venga por ti.

-¿Te refieres al muggle que se cree rey?, logré obtener poderes con los cuales no has llegado a soñar padre, tengo una de las tres armas creadas por el hada Nyx.-dijo señalando la varita de sauco.-cuando consiga las otras dos pondré de rodillas incluso a esos seres.-dijo iracundo.

En los cielos tres hipogrifos surcaban el cielo, cada uno con un jinete, estos portaban el emblema de la casa gobernante del reino de Camelot, un dragón verde sujetando por el extremo derecho una espada dorada, mientras que un águila azul hacia lo mismo por el extremo derecho, representando la unión de Uther con Igraine.

-Tú...TÚ LOS TRAJISTE AQUÍ PARA MATARME.

La furia de Merlín se manifestó en una maldición cruciatus contra su padre el cual se retorció de dolor.

-DETENTE MERLÍN.-dijo un hombre castaño quien lideraba al grupo de jinetes de hipogrifo.-DÉJALO YA, ES TU PROPIO PADRE!.

-TÚ NO HARÁS QUE ÉL SE PONGA EN CONTRA MÍA.-dijo escupiendo las palabras iracundo mientras paraba en su ataque a su progenitor.

-Tú ya lo has hecho, permitiste que Nyx te manipulara...hasta que te convertiste en lo que juraste destruir.

-Deja los sermones Uther, he visto la verdad sobre como son los muggles, no le temo al poder como ustedes, yo traeré paz y prosperidad a mi nuevo imperio.

-¿Construido sobre los cadáveres de niños tan inocentes como lo fuiste tú cuando atacaron a tus padres?.

-NO METAS A MIS PADRES EN ESTO!, LOS MUGGLES SON UNA PLAGA LA CUAL EXTERMINARÉ SEAN O NO SEAN INOCENTES...Y nadie recordara siquiera su mera existencia.

Los acompañantes de Uther se acercaron a ver a Salazar, el cual físicamente estaba intacto, pero emocionalmente era distinto.

-Por favor...-fueron los susurros que se escucharon de la garganta de Slytherin, como si esta estuviera seca.-sálvalo.-concluyó el pedido con lágrimas en los ojos.

Con un gesto de su cabeza, los hombres de Uther se llevaron a mago herido a un lugar seguro.

-NO LO APARTARÁS DE MI.

-Tu ira y sed de poder ya lo hicieron, solo un fanático piensa en absolutos, haré lo que tenga que hacer.-dijo el rey de Camelot mientras sacaba a Excalibur de su vaina.

-Será en vano.-dijo Merlín antes de empezar a lanzar maleficios a Uther.

Chispas asediaron al rey, quien utilizó su espada para ir desviando los ataques, los cuales viajaron varios metros antes de impactar con el suelo o con algún árbol, provocando grandes explosiones, la estrategia de Merlín cambio, haciendo aparecer de la punta de su varita tres serpientes gigantes.

-MÁTENLO.-ordeno con ira mientras hablaba lengua parsel.

-¿tenías la habilidad de utilizar la lengua parsel?.-preguntó curioso Harry interrumpiendo el recuerdo.

-No de forma natural, lo aprendí luego de tantos años de ver a Salazar Slytherin.

David suspiró aliviado ante esta explicación, le alegraba saber que ninguno de sus parientes se pondría hablar el idioma de las serpientes, al menos no de forma espontanea, lo cual era irónico pues él hablaba con un reptil gigante.

Volviendo al recuerdo, vieron como Merlín tomó un poco de tierra del suelo y agitando su varita hizo que este se convirtiera en una pequeña tormenta de polvo, por sus años estudiando las serpientes sabía que estas podían ver en la noche, por lo que pensó que Uther no podría ver y sería presa fácil para sus sirvientes, más hubo un detalle que el mago no consideró, los sentidos mejorados del sangre de dragón, quien paso a lo que podríamos llamar fase uno de su transformación, la cual consistía en solo tener manos y pies de reptil, con la cual pudo degollar a dos de los tres reptiles, antes de que cayera la tercera serpiente, Merlín sacó de su túnica varios colmillos de basilisco, los cuales encantó para que se multiplicaran y persiguieran al muggle y lo atravesaran, este último estaba acabando con la última serpiente, cuando escuchó algo que surcaba el aire, logró esquivar los primeros, pero vinieron más y cada vez el espacio en que se podía mover era menor, lo que obligó al rey a pasar a su forma de dragón, con lo que hizo uso de una técnica que los presentes desconocían, sujetando firmemente a Excalibur, esta empezó a brillar en un rojo carmesí, luego con un corte en el aire, todos vieron como el aire entorno a Uther se tiño de rojo y llamas cubrieron todo, incinerando los colmillos de basilisco junto con un área de unos treinta metros.

Merlín lucía preocupado, sudor caía por su frente, no solamente por el infernal calor que había experimentado, sino porque sus planes no funcionaban, de no ser por el encantamiento escudo que había hecho, ahora estaría carbonizado como los arboles a su alrededor, por la intensidad de las llamas el logró suponer que Uther había logrado hacer fluir fuego de dragón por medio de la espada, lo que le dio más control de la misma, además de poder concentrarlo en un área más pequeña y fuese más intenso el calor.

"Si quieres jugar con fuego entonces te llevaré al infierno".-FIENDFYRE!.

Una descomunal serpiente de fuego emergió desde la varita de saúco, quince, luego treinta, finalmente llegó a los cincuenta metros de altura, toda la ira de Merlín estaba en ese encantamiento, la muerte de sus padres, el odio que le tenía a los muggles, la traición de su padre y el desprecio que le tenía a Uther, ni él podría con esto, Merlín estaba ebrio de poder.

-Es el final Uther, ¿alguna última palabra?.

-No lo intentes, es la última advertencia.-dijo mientras se llevaba su espada frente a él de manera vertical de manera defensiva.-si insistes...sufrirás un tormento peor que la muerte.

-MUERE!.-dijo con arrogancia Merlín sin tomar en cuenta la advertencia.

La serpiente de fuego abrió sus fauces para devorar a su victima, el mago pensaba que la espada solamente podía reflejar hechizos del tamaño de esta, por lo cual atacar con algo tan grande evitaría que su rival pudiera hacer uso de su principal arma, pero cuando la nariz de la bestia estuvo al alcance del rey, este hizo un corte vertical, a diferencia de lo que Merlín hubiese podido esperar, su hechizo no se disolvió en una tormenta de fuego, sino que mantuvo su forma, la serpiente intentaba empujar a Uther, más él con firmeza lo mantenía a raya, este último se concentro, llamas blancas empezaron a brotar de Excalibur y con un grito cortó a la serpiente, esta fue consumida vorazmente por las llamas blancas y reflejada hacia quien la había invocado, el mago oscuro creó un encantamiento barrera que también fue consumido por las llamas y finalmente le impactó de lleno.

Su padre una vez le había aplicado la maldición que más tarde se conocería como la maldición cruciatus , pero la sensación que tenía ahora era mil veces peor, Uther camino hacia donde se retorcía su rival.

-Esto se llama Purgatorio , es fruto del fuego de veela que se utilizó para forjar a Excalibur, tiene la propiedad de purificar la maldad de a quien se le aplique, le hará ver el peso de sus malas acciones, vivirá una y otra vez lo que le hizo a inocentes, si te arrepientes las llamas se apagaran y serás más fuerte de lo que alguna vez creíste, sino lo haces, las llamas te quemarán hasta hacerte cenizas, podemos cambiar Merlín, yo creo en ti.-dijo con compasión Uther mientras volvía a su aspecto humano.

El mago empezó a recordar, se vio en el cuerpo de sus compañeros de escuela a los cuales agredía por ser hijos de muggles, sintió el terror de la primera persona que él había asesinado, sintió como propio el dolor de una madre al ver a sus dos hijos muggles ser obligados a pelear por comida, mientras se veía a si mismo riéndose a carcajadas, las aldeas quemadas, los hombres asesinados y convertidos en inferi, el dolor de padre al ser atacado por él, todo terminaba y volvía, una y otra vez.

-DETENTE!, HAZ QUE PARE POR FAVOR!.-dijo retorciéndose en el piso mientras su piel empezaba a tener quemaduras de primer grado.

Las imágenes del caballero sacro Cayo empezaron a retumbar en su cabeza, efectivamente, se había convertido en lo que había jurado destruir, no era mejor que ellos, por su culpa muchos de sus hermanos magos ahora eran vistos con miedo por los muggles, la culpa se sintió como una montaña en su espalda, el poder lo había cegado, el poder le había hecho creer que podía pasarse por encima cualquier regla moral, el poder absoluto...lo había corrompido absolutamente.

-Perdónenme...-dijo con dificultad mientras lágrimas salían de sus ojos.

En ese instante las llamas blancas se habían extinguido, su túnica estaba intacta, pero su cuerpo estaba lleno de quemaduras leves, su respiración era lenta, pesada, tantos por las heridas, como por la culpa. Uther cauteloso mantuvo su espada firme, en teoría su técnica debía haber funcionado, pero sabia lo poderoso que podía ser su rival.

-Me...rindo.-dijo Merlín al ver a Uther preparado para seguir luchando.

La varita de saúco en ese momento empezó a brillar y desapareció en un destello, los cinco adolescentes estaban estupefactos, todos pudieron ver lo que vio el mago en su agonía por las llamas blancas, supieron que este estaba totalmente arrepentido, pero también...sumamente deprimido, supieron que si Uther hubiese querido matarlo, Merlín no se hubiese negado, pensaba que era lo mínimo para pagar el mal que había hecho.

La escena cambió y Harry sintió un deja vu, se encontraban dentro de un castillo rodeado de gente con ropa medieval, algunos usaban armaduras, otros túnicas, habían además varias criaturas mágicas, un gigante que miraba la escena desde afuera a través de un vitral, un duende, varios elfos domésticos, además de algunos magos, todos miraban a Merlín con odio y resentimiento.

-Mi rey, ¿no estará hablando en serio de colocar a este mago oscuro como su mago en jefe y protector del reino?.-dijo uno de los caballeros.

Muchos gritos de apoyo se oyeron en la muchedumbre.

-ÉL ES UN ASESINO, MATÓ A SALAZAR SLYTHERIN SIN MISERICORDIA!.-gritó uno.

-HIZO MAGIA ABOMINABLE.-comentó otro.

-QUE PAGUE POR LO QUE HIZO, POR SU CULPA LOS MUGGLES NOS ODIAN.-grito un de los magos.

Los murmullos iban in crescendo cuando Uther se levantó desde su trono y exclamó:

-SILENCIO!,todos sabemos lo que este hombre a hecho, no lo ocultaré como es imposible tapar el sol con un dedo, sabemos que las vidas que él tomo no podrán ser traídas de vuelta, ni tampoco el daño que causo ser reparado en poco tiempo, pero ÉL a visto en carne propia las consecuencias de sus actos y puedo dar fe de su arrepentimiento, ¿no nos dice nuestro señor Jesús que tenemos que ir al encuentro de los pecadores?, ¿no nos dice que tenemos que perdonar setenta veces siete?, pues Merlín quiere enmendar el mal que le causo al mundo, yo intercedo por él y juro por mi vida que este hombre ya no es el mismo que nos causo tales males.-dijo mientras sacaba una espada que parecía brillar como el sol.

Todos en la sala quedaron impresionados por las palabras del rey, Harry sabia que era un hombre bueno, más bueno de lo que Merlín merecía en ese momento y de hecho este sabía que el único castigo justo para él era la muerte.

-Debemos saber tener compasión, pues si no la tenemos, ¿SOMOS MEJORES QUE NYX?, necesitamos toda la ayuda posible para detenerlo de una vez y ESTE HOMBRE ES LA CLAVE PARA HACERLO DE UNA VEZ Y PARA SIEMPRE.

El silencio en la sala era ensordecedor, Uther tomó su espada y se acercó al mago quien estaba encadenado.

-Arrodíllate Merlín Slytherin, hijo de Salazar.

-No soy digno de ser llamado hijo de Salazar, por mi necedad él perdió la voluntad de vivir.-dijo apenado mientras se hincaba, tampoco merezco vivir mi señor, todo lo que dicen de mi es verdad.

-YO UTHER PENDRAGON.-dijo con tono firme rompiendo la melancolía del mago.-hijo de Morg, el primero en mi nombre, rey de Camelot y protector del reino, te condeno a que me sirvas a mi y a mi casa, que protejas al débil y al inocente, luches contra la injusticia donde la veas, hasta que el mal sea exterminado del reino.-el monarca le hizo dos toques con su espada en los hombres.-levántate Merlín de Camelot, mago en jefe del reino.

-Después de eso me encomendé en cuerpo y en alma a enmendar el daño que había hecho, fue en ese periodo en que el rey Oberin me enseñó la magia de las hadas, por otro lado el rey Uther me encomendó educar personalmente a su primogénita, Morgana, ella...era una niña tan dulce, su padre solía decir que era una pequeña dragona, le gustaba seguir a su papá a todas partes, se escapaba de las lecciones de etiqueta con la reina Igraine, ella era de estar en aventuras, tenía una mente privilegiada, como un anterior prodigio me pude llevar bastante bien con ella, a sus once años ella ya tenía más conocimientos y habilidades que el mago adulto promedio, en ese momento ella fue enviada a Hogwarts, por ser su madre hermana de una de las fundadoras ya conocía a los dos fundadores sobrevivientes, Godric Gryffindor y Helga Hufflepuff, fue con el primero que ella se sintió más identificada, siendo elegida para formar parte de la casa Gryffindor.

-¿QUÉ?.-cuestionaron todos.

-¿LA MAYOR BRUJA OSCURA DE TODOS LOS TIEMPOS FUE UNA GRYFFINDOR?.-preguntó Ginny anonadada.

-Efectivamente señorita Weasley, una casa no define el futuro de sus miembros, mientras ella se educaba en Hogwarts yo seguí sirviendo a Uther, resolvíamos disputas entre muggles, entre magos o entre estos dos últimos grupos, enviamos embajadores a otras especies mágicas, la amenaza que suponía Nyx fue un catalizador importante para una alianza entre todos, pues a este le gustaba experimentar y crear horrendas aberraciones que atacaban a todos, a pesar de ser tiempos oscuros, el poder ayudar con mi poder a otros le empezó a dar un significado autentico a mi vida, pero lamentablemente lo bueno no puede durar para siempre, luego de años de lucha pudimos encontrar la guarida de Nyx, armamos el ejercito mágico más grande que se conociera, ahí tuvimos una cruenta batalla, hubo muchas perdidas, pero pudimos de una vez por todas matarlo, más los reyes Oberin y Uther quedaron mortalmente heridos, el primero me pidió:

-Enseña a mi hija a ser mejor que yo, mi hermano o cualquiera de nosotros.

Mientras que el rey Uther me pidió:

-Igraine está embarazada, él...va a ser un niño, lo sé...cuida a mis hijos, guialos...-dijo mientras Excalibur se elevaba por el cielo y viajaba hasta clavarse en una roca en frente de la catedral de Lodinium.

-Llevé los restos de los dos reyes a Londinium, para que tuvieran un funeral adecuado, pero al poco tiempo las hadas aliadas a Nyx buscaron venganza por la muerte de su líder, la ciudad ardía, fui al palacio lo más pronto posible para rescatar a la reina, en esa época la aparición era algo aún desconocido, por lo cual teníamos que huir de manera más tradicional, esbirros de Nyx nos atacaron cuando escapábamos con parte de la corte, hice mi mayor esfuerzo pero...no logré evitar que lastimaran a mi reina.

-Mi señora, estará bien, la sanare, por favor no desfallezca.-dijo mientras contenía la desesperación que estaba sintiendo.

-Merlín...se que no viviré, ayúdame a traer a mi hijo.

-Mi señora es mi deber protegerla, si usted da a luz ahora usted podría...

-Es una orden...-la voz a pesar de estar débil era firme.

-Si mi señora.

-Logré crear una barrera en la cual estaríamos protegidos por un tiempo, ahí le ayude a la reina a dar a luz, por el uso de mi magia en mantener la barrera no pude emplearla en sanar las heridas de Igraine, finalmente ella dio a luz a un varón de pelo castaño, lo limpié rápidamente y se lo pasé a su madre, a pesar del dolor ella sonrió, acarició sus mejillas y le dio un beso en la frente.

-Tu nombre será...Acturus, Merlín llévatelo a Hogwarts, ahí estará a salvo, cuida a mis niños...-dijo con sus últimas fuerzas antes de desfallecer.

El mago empezó a llorar mientras tomaba al infante de los brazos de su madre, este al sentir un tacto distinto empezó a llorar.

-Tranquilidad mi príncipe, juro que siempre estaré contigo.

El adulto se paró, tomó su bastón mágico y con dolor en su corazón, lanzó un encantamiento para que el cuerpo de su reina empezara a arder, solo con la cremación se podía asegurar de que algún hada no intentara convertir el cadáver de Igraine en un inferi.

-Logré escapar de Londinium y al cabo de unas semanas llegué a Hogwarts junto al bebe y una nodriza, me vino a recibir Helga y Godric, las noticias habían avanzado más rápido que yo, me vieron con un infante y sin la reina, entendieron rápidamente lo que había pasado, los alumnos se acercaron para ver que ocurría, no todos los días venía el mago en jefe del rey, los dos fundadores de Hogwarts empezaron a dispersar a los niños, pero una siguió a paso firme, era una alumna con túnica de color rojo escarlata, era Morgana, hija de Uther y princesa de Camelot, ya tenía casi diecisiete años, ya se encontraba en su último año de escuela, me miró a los ojos preocupada.

-Maestro...¿donde están mis padres?.-preguntó angustiada.

-Su alteza...-las palabras no podían salir de su boca.

-Merlín...¿DONDE ESTÁN MIS PADRES?.-preguntó ahora con rabia.

-Morgana, él viene agotado de un largo viaje, por favor dejemoslo descansar.-pidió Helga con su habitual tono amable.

Más la pelinegra no hizo caso, se acercó al mago y lo tomo de su túnica a la altura del pecho.

-¿DONDE ESTÁN MIS PADRES?!.-dijo ya con lágrimas que corrían cayendo por sus mejillas.

-Sus padres fallecieron luchando su alteza, su padre en el campo de batalla derrotando a Nyx y su madre mientras escapábamos de Londinium de un ataque de los seguidores de este, dando a luz a su hermano menor, Acturus, le pido perdón...no pude salvarlos...

-YO...YO pude haberlos salvado...fue mi culpa...yo vi lo que iba a pasar...-empezó a decir Morgana mientras su respiración se iba agitando más y más.

En ese momento una pequeña Nimue se acercó a quien era en ese momento su mejor amiga para apoyarla de alguna forma, más la bruja se enfureció y apartó violentamente al hada.

-TODO ES CULPA DE TU MALDITA RAZA, SON MONSTRUOS, LOS ACABARÉ A TODOS!.

Luego de amenazar a quien consideraba casi como una hermana, a Morgana le vinieron grandes dolores de cabeza, se retorció un poco mientras mantenía los ojos abiertos, como si estuviera en un trance, Merlín se acercó a ella, invocando su bastón revisó si alguien externo la estaba atacando, más no venía del exterior, sino de ella, un poder mágico que él desconocía, más tan pronto como vino se fue el malestar .

-Su alteza, ¿como se encuentra?.

-Vi...a un muchacho con ropas de Slytherin partiendo su alma en siete partes, una batalla en el colegio entre gigantes y hombres lobo en contra de un caballero junto a un mago que se montaba en una escoba voladora.-hizo una muesco de dolor mientras el sudor caía por su rostro.-Nyx...-tomó nuevamente la túnica de Merlín.-él volverá a la vida, se enfrentaba a un caballero de armadura dorada en los campos del colegio.-señaló donde a futuro estaría el campo de quidditch.-luego un eclipse solar que se volvía eterno, había un perro de tres cabezas dorado que me miraba desafiante y luego se lanzaba sobre mi, tengo la capacidad de ver el futuro maestro, cuando sufro una perdida o una emoción muy fuerte, si me concentro puedo hacerlo, vi hace semanas la muerte de mis padres, pude advertirles, más...no hice nada, perdóneme.

-Mi princesa, no fue su culpa, sus padres aceptaron ese destino para un bien mayor, para que usted y el príncipe crecieran en un país mas seguro, yo estaré con usted siempre, le ayudaré a entender sus poderes para que los controle y no a usted.

Las palabras del ex-Slytherin fueron opacadas por los llantos de un pequeño bebe que se encontraba en los brazos de su nodriza, fue la primera vez que se veían ella y su hermano menor Acturus, aunque a futuro él pediría ser llamado Arturo.

Hola a todos, HE VUELTO!, les pido disculpas por mi ausencia, pero estaba con las evaluaciones finales y puedo comentarles que...TERMINÉ MIS ESTUDIOS DE PREGRADO!, estoy muy feliz por esto, también fui aceptado en otra universidad para iniciar mis estudios de postgrado, fue un camino muy difícil, lloré, sufrí, tuve ganas de rendirme la mayoría de las veces, pero ya sea por terquedad o convicción se pudo lograr, ahora puedo decir con propiedad que si tienen un sueño luchen por este, pues si siguen luchando, le pueden doblar la mano al destino.

Volviendo a la historia, ahora que tengo más tiempo libre espero terminar este arco y empezar el de las olimpiadas mágicas, mi plan es terminar esos dos arcos en enero como mínimo, por lo que planeo subir más de un capítulo por semana, como podrán ver actualmente los capítulos son de casi 5000 palabras, por lo que me demoro un poco más en la escritura y corrección.