Todos los personajes son de la serie Star Vs Las Fuerzas Del Mal, de la creadora Daron Nefcy, lo único de mi autoría es la historia aquí presentada.
Les presento el final alternativo. Debido a que se deben de resolver varias cuestiones se publicarán varios capítulos. Para disfrutar este otro final, se debe de ignorar el epílogo, el prólogo y el capítulo final, así que esta trama empieza justo después del XXV-B cuando Moon regresa al castillo.
Toffee seguía encadenado, ya se había hecho a la idea de que iba a seguir siendo torturado hasta que a los malditos Comisionados se les diese la gana, incluso podría decirse que se estaba acostumbrado a esa mierda de rutina: ellos iban, le hacían preguntas, él se negaba y lo torturaban hasta su muerte y resurrección. Al día siguiente volvía a suceder exactamente lo mismo.
Pero pasaron varios días en que no se habían presentado ante él, estaba solo y eso le empezó a causar confusión. No comía, no bebía, no tenía necesidades fisiológicas de ningún tipo pero el silencio le estaba quitando la poca cordura que lo mantenía de pie. Ese silencio, lo único que causaba era que empezara a cuestionarse todo una y otra vez y otra vez hasta que sus recuerdos parecían voces lejanas.
Intentó llamar al Mal para que le atendiera pero éste no respondió, y sabía que intentar hablar con algún empleado no le serviría de mucho porque ya no tenía poder sobre ellos. Esa tortura era mucho peor que la que había vivido, ya no sabía cuántas noches habían pasado, y el tiempo empezaba a ser algo relativo para él.
Esa estrategia no era de Comet, estaba seguro, ella era desesperada y quería todo al momento, esa fue su perdición. Pero si realmente los Comisionados se daban el tiempo para tenerlo encadenado toda la vida incluso después de la muerte de Moon y su descendencia, ahora sí sentiría que su existencia no valía nada; estaba condenado.
El Septarsis siguió con la cabeza gacha, y perdido en sus pensamientos hasta que escuchó que la puerta de su celda era abierta. Al voltear vio a la Comisionada de Fuego entrando con un rostro serio.
— Te felicito por tu nuevo truco de tortura — Le retó — Sin embargo para que llegue a la locura pasará mucho tiempo ¿La Reina podrá esperar tanto?
— Eso ya no es importante Toffee — Eso fue dicho por otra voz que estaba entrado al lugar. El nombrado se sorprendió al ver a Rasticore acompañando a la Comisionada que le estaba quitando los grilletes que lo ataban ¿Qué estaban planeado? ¿Ese Rasticore era real o un producto de su imaginación?
Descubrió que el Septarsis era real cuando soltaron sus cadenas y él fue quien lo sujetó primero. Al voltear a ver a Hekapoo ella tenía los brazos cruzados pero tenía un rostro muy incómodo, algo había pasado, no lo podían dejar libre así como así, menos dejarían que se acercara otro de su especie como si nada a ayudarle.
— ¿Qué no temes que me escape? — Le preguntó a la chica, aun con su tono retador pero intentando averiguar algo más.
— Sí en verdad tienes algo de corazón, tú mismo regresarás arrepentido pidiendo que te quitemos la maldición que tienes. — Le contestó, aunque no lo miraba al rostro.
Toffee se le quedó mirando y después se giró hacía Rasticore que llevaba prendas limpias para que se cambiase. Al acercarse más su compañero, olió entre otras cosas que él ya llevaba varios días en el castillo, por lo que dedujo que había un plan en marcha.
— ¿Tú no crees que me vaya a escapar? — Le preguntó mientras aceptaba la ropa y se la empezaba a poner.
— Depende, si me obedeces y vamos tranquilos al lugar al que te llevo, estoy seguro que sabrás porque desconfié tanto de él. Después podrás hacer lo que te plazca, pero ella tiene razón, vas a regresar suplicando que te ayudemos, mínimo para que te puedas suicidar y puedas encontrar algo de paz.
Toffee se mostró serio, su compañero había cambiado, pero no sabía si era para bien o para mal. Decidió seguir sus órdenes solo porque le dio curiosidad aquello, tanto él como Hekapoo parecían muy seguros de lo que decían, aunque parecía que estaban ocultado algo más.
Después de estar vestido siguió a aquel extraño equipo y se percató que los demás comisionados estaban afuera esperándole, pero no le dijeron nada, sino que los siguieron en silencio. Rasticore se puso a lado de él y lo empezó a guiar, y tal como sospechaba conocía el camino, y por ende parte del castillo.
— Así que tu plan no resultó como esperabas ¿Verdad? — Le susurró por debajo, solo para que él lo escuchara — Te dije, esa cosa no era confiable. Acepté tu venganza hacia Comet por lo que hizo, pero le arrebataste muchas cosas a la princesa, tú me habías dicho ella no era el objetivo, ¿Acaso te divierte jugar con gente vulnerable?
Ahora sí Toffee temió por lo que estaba escuchando, se suponía que Rasticore no sabía nada, pero esas palabras las dijo con una seguridad que le dio miedo, además, los corredores por donde iban era el camino hacia la habitación de Moon, sin duda algo había pasado con ella. Se tensó, lo que menos quería era que le ocurriese algo.
A pesar de no querer aceptarlo finalmente terminó frente a la puerta de la habitación de su princesa, no sabía que pensar, al lado de su puerta habían puesto una banca para que todos los asistentes tomaran asiento. La Reina y la nodriza parecían que no habían dormido en días, la mascota de Moon estaba durmiendo en el piso y había otra mujer que compartía aroma con Rasticore, con solo verla pudo adivinar que también era una Butterfly.
Él se quedó estático, pero al notar su presencia, a Winter se le llenaron los ojos de lágrimas y se fue del lugar, y la Reina, bueno, parecía que estaba en un estado atónito donde no se percataba de lo que ocurría a su alrededor ¿Qué estaba pasando? Empezó a temer cuando a sus fosas nasales le llegó un aroma a cloro y medicamentos herbolarios.
— Habla con ella — Le dijo Rasticore de nueva cuenta muy bajo, como si no quisiera romper el ambiente — Tárdate todo lo que necesites… aquí estaremos. Y por favor, no la juzgues, ella no sabía lo que pasaba.
Eso le alertó, inmediatamente pensó que Moon había pedido un deseo, usualmente los precios eran acciones o sentimientos que debían hacer o no las personas. ¿Qué había deseado ella? Lo que más temía era que se hiciera daño.
Él quería hablar, pero primero necesitaba explicarle ciertas cosas personalmente que podían alterarse si llegaba la información a través de otros personas. Se sintió culpable entonces, tal vez si debió de haberle dicho todo desde el inicio.
Entró a la habitación más por miedo que por otra cosa, pero al cerrar la puerta vio que todo estaba muy oscuro, y el aroma de esa habitación ya no era el de Moon, parecía que todo había sido desinfectado más de una vez, tanto que le quitó el aroma a su chica.
Era extraño, eso solo pasaba cuando un Mewmano estaba enfermo, así que inmediatamente se acercó a la princesa que estaba acostada en su cama respirando irregularmente.
— ¿Moon? — Preguntó temeroso, y la chica abrió los ojos. Pero cuando lo vio, apenas dejó ver un atisbo de sorpresa antes de que su rostro se llenara de tristeza. La princesa le dio la espalda para evitar verlo, aunque él podía escuchar que estaba llorando.
— Estoy cansada. — Confesó finalmente con la voz ronca. Un murmullo que apenas pudo escuchar. — Resulta que me enamoré de una mentira, Pero… ¿Sabes qué es lo más deprimente? Jamás sentí nada tan real como ese engaño. Estaba tan acostumbrada a la falsedad de mi familia que me cegué y no pude ver la tuya… — Se encogió aferrándose a sí misma con dolor. — Lo peor fue que esa mentira me hizo sentir como jamás creí que podría… y ahora solo quiero volver a sentirme así... Por favor — Sollozó, aunque parecía más una súplica. — ¿Podemos fingir por un momento que aún no lo sé? ¿Podemos pretender que seguimos siendo los mismos amantes de antes? Quiero sentir por un momento que en realidad si me quieres.
Su estómago se hundió, en todos esos días de tortura, nada se compara a ver a su princesa en ese estado tan depresivo.
Y por su culpa.
Eso nunca se lo hubiese imaginado, en su mente Toffee imaginó varios escenarios donde preveía su encuentro, pero en todas Moon estaba gritando o exigiendo explicaciones sobre el Mal y lo que habían planeado, incluso se imaginaba que le podía decir que lo odiaba o sencillamente le decía que se perdiera y no se volviera a involucrar en su vida. Él era quien debía de rogar y suplicar, no ella.
Entonces se alarmó más. Los dejaron reunirse solos y en sus aposentos cuando él era tratado peor que una escoria frente a la comisión. Y ella parecía quebrada, tanto que no se molestó en aparentar como solía hacerlo. ¿Qué cosa tan grave había pasado para que ella dejara verse abiertamente así?
— Pero yo si te quiero — Le contestó y en vez sentarse en la silla que estaba al lado de la cama, levantó la sabana para acostarse junto con ella. Sus lágrimas corrieron por sus mejillas al sentirlo tan cerca de nuevo y sin esperarlo se acurrucó en su pecho llorando libremente. — Te amo.
— Te odio, te odio tanto porque a pesar de todo no he podido dejar de amarte. — Susurró mientras apretaba sus ropas con fuerza, buscando la fortaleza para continuar — No me importa que me mientas, sigue mintiéndome y hazme creer que me amas, porque yo te amo, maldita sea… Te amo tanto que me duele.
La abrazó desconcertado.
Ella sólo se le había dicho eso a través de la carta que le dio Kitty, esa que fue lo único que lo detuvo para llevar a cabo el ataque al castillo. Moon era dura por naturaleza pero ahora se veía tan indefensa llorando como una niña pequeña entre sus brazos… Tenía una idea de cómo reaccionar a los estados de ánimo de ella, más no a ese.
— Yo también te amo, te amo mucho, Moon. — Murmuró sobre su cabello, pero en vez de que la chica empezara a tranquilizarse, volvió a llorar más fuerte.
— P-perdón, ¡perdón! — Al inicio no se entendía lo que decía, pero lo repetía tantas veces en medio del llanto que él se preocupó, de los dos era él quien debería estar rogando. — Y-yo no lo s-sabía — Le dijo un rato después de volver a tomar el control de su voz — S-sí yo lo hubiese sabido me hubiese cuidado más. ¡No fue mi intención! Yo no quería que eso pasara.
— ¿Qué paso Moon? — Preguntó suavemente, con la voz más calmada que podía. — Sabes que me puedes decir lo que quieras. — Besó su cabeza confortantemente, intentando animarla, aunque eso pareció alterarla más.
— Y-yo… — Empezó ella, negándose a aceptarlo, a finalmente decirlo en voz alta… a decírselo a él — L-lo perdí.
Apenas un murmuro… apenas la aceptación con las palabras quemándole la garganta.
— ¿Perdiste? ¿Qué? — Le volvió a preguntar.
Ella intentó acomodarse para mirarlo directo a los ojos, pero cuando apenas hicieron contacto sus ojos un gran arrepentimiento la invadió y volvió a esconderse en su abrazo, parecía que buscaba refugio y protección.
— A nuestro hijo…
¿Qué?
Apenas pudo escucharla, apenas pudo comprenderlo.
Se giró hacía la chica, que volvió a estar en llanto abierto. Eso… no era posible.
No podía serlo.
— Perdón — Volvió a decir Moon cuando sintió su mirada sobre ella y fue cuando finalmente explotó. — Yo tenía todos los síntomas pero nunca lo relacioné, no creí que fuese eso. Te juro que si lo hubiese sabido me hubiese cuidado más, pero yo no lo sabía, y luego llegó Heinous porque le quería regresar la corona, y Rasticore lo averiguó, pero no me dijo nada en concreto y llegó mi madre y me tomé el maldito vino que llevó y no sabía que era veneno y…
— Moon — Toffee le habló para tranquilizarla, estaba demasiado alterada, pero él tampoco entendía lo que estaba escuchando. — ¿Qué?
Ella volvió a levantar el rostro para ver el de él que parecía haber perdido color, así que con todo el pesar de su corazón, tomó una mano de él y la llevó a su vientre plano… y vacío.
— Yo lo quería… te juro que sí… quería tenerlo con toda mi alma. Lo amé con toda mí ser cuando me dijeron pero… No… no podré conocerlo nunca… Toffee, no pude protegerlo y lo perdí… perdí a nuestro bebé… yo estaba embarazada de ti — Le dijo entre lágrimas, y él no se dio cuenta en que momento la había imitado — Pero ya no más.
Ella siguió repitiendo una y otra vez que lo sentía, que no lo había hecho intencionalmente, más él mismo se encontró temblando, necesitaba abrazarla con fuerza, necesitaba…. La necesitaba a ella.
La princesa sintió su corazón encogerse cuando escuchó que él también estaba sollozando disculpándose por no estar a su lado. Ahora… en ese momento ya no eran enemigos, ni de diferentes razas o diferentes estatus sociales, sólo eran unos padres que habían perdido a su hijo y estaban llorando su pérdida reconfortándose uno con el otro porque nadie más podría entender su dolor.
Porque Moon lo entendió, lo sintió apenas el doctor le confirmó que había salido todo el "producto" y le dijo que podía recibir visitas, Rasticore se acercó hacia ella y le explicó todo lo que él sabía. Por su aroma él detectó que estaba embarazada, sin embargo era tan ligero el olor que significaba que apenas tenía pocas semanas de gestación. Aun así fue suficiente tiempo para romperle el corazón…. el embarazo entre una Mewmana y un monstruo duraba menos tiempo del conocido, y era por eso que ella ya empezaba a presentar síntomas.
También le dijo, que era muy raro que un Septarsis pudiese tener un hijo, ya que la natalidad en ellos era muy poco frecuente. Que por eso que ellos estaban en peligro de extinción, de hecho, solo él y Toffee eran los últimos conocidos de su raza. Anteriormente también estaba Seth, que a pesar de muchos intentos sólo una vez Kathya pudo dar a luz, pero fue un monstruo tigre como ella, y después ya no pudo embarazarse más.
Entre ellos tener un hijo era un milagro y algo digno de orgullo, y lo sería más para ellos si se tomaba en cuenta que su bebé iba a ser mestizo. El bebé… esa criaturita que luchó y logró poder implantarse en ella a pesar de las pocas posibilidades, quiso aferrarse a la vida y por un descuido suyo fue que no se logró.
Moon no se lo podía perdonar.
Nunca lo haría.
No cuando fue culpa, no cuando la separaron de él… de su propia sangre… de su propia carne. Del que iba a ser el fruto de su amor…
No ahora, no podría hacerlo cuando el pequeño inocente estaba muerto, cuando murió y se llevó una parte de ella consigo.
No cuando la vida fue tan injusta con ella que ni siquiera logró verlo, jamás vería su rostro tejido en el tapiz o pintado en el cuadro real, no le enseñaría todo lo que ella sabía… no cuando ni siquiera podría abrazarlo…
Y eso solo Toffee podría entenderlo.
Toffee que lloraba por sus propios demonios, por su propia culpa al saber el riesgo al que había expuesto a Moon por omitir información cuando estuvieron juntos en la biblioteca, por haber perdido a su primogénito, por enfocarse en vengar a la familia que perdió en lugar de cuidar a la que pudo ganar, al pequeño ser que ya amaba con todo su corazón y era resultado del amor que sentía por ella.
Y ahora se arrepentía tanto por no haber estado en todo momento junto a la chica como debía de ser.
Era su culpa, a pesar de que Moon no paraba de repetir lo contrario. Al fin comprendió las palabras de Rasticore y la actitud de la Doncella, justo en ese momento en verdad se quería morir. Si él no hubiese sido tan orgulloso y hubiese aceptado la muerte de su maestra nada de eso estaría pasado. No habría conocido a Moon, pero desde que ella lo conoció también conoció la amargura.
Ella hubiese estado sana y salva siendo la princesa que debería ser, él le quitó la confianza cuando estuvo en el internado, hizo que expusiera todos sus sentimientos cuando ella los resguardaba, le quitó la virginidad, la oportunidad de casarse debidamente y ahora le había quitado a su hijo, que era más que inocente.
Se odió, se detestó tanto que sintió que la tortura que había recibido no era nada como castigo por lo que él hizo.
Y es que algo le decía que el Mal estaba detrás de eso. Él se molestó cuando escucho la decisión de no atacar el castillo, ese extraño Ser le había sido fiel por muchos años, pero cuando vio que el interés por la princesa era más intenso de lo que quería reconocer, le dijo claramente que se estaba confundiendo y ella no lo amaba en realidad porque nunca se lo había dicho.
Y casi logró convencerlo, pero en eso leyó la carta donde ella le decía sus verdaderos sentimientos, y supo que su amor era sincero, el Mal siguió diciendo que eso sólo lo decía porque estaba hechizada, entonces para confirmar su teoría decidió quitar los conjuros que tenía puestos: la memoria de Moon y el control de los sirvientes del castillo. Ahí sabría si realmente lo habían querido o no, pero no importaba, porque al descubrir que fueron utilizados, era casi seguro que le darían la espalda.
Esa cosa era poderosa y podía desquitarse de cualquier forma.
Ambos siguieron abrazados llorando, ninguno de los dos decía nada, pero en esa situación ninguno sabía cómo consolarse, cada quien estaba teniendo una guerra interna, y lo único que podía hacer era prestar su presencia, a pesar de que seguramente hiriera más al otro.
Pasó un largo rato hasta que los sollozos empezaron a disminuir, ambos estaban cansados, pero no querían soltarse porque era lo único que les daba fortaleza, ese había sido un golpe muy duro.
Toffee entonces empezó a acariciarle el cabello a su princesa, percatándose de lo dulce e inocente que era ¿Cómo fue que se le ocurrió vengarse a través de ella? Ella era joven, hermosa y se merecía el cielo, pero le hizo conocer el infierno.
En ese momento volvió a sentir que si moría sería lo mejor para ella.
Lentamente empezó a romper el abrazo, estaría dispuesto a ser el perro faldero de la Alta Comisión si con eso le quitaban su inmortalidad, tal vez incluso el pueblo de los monstruos estaría mejor sin él. A pesar de que no lo quería admitir, sabía que la contaminación estaba muy relacionada a los poderes del Mal, porque mientras más usaba "deseos" más turbio se ponía el lugar, era probable que si moría incluso la oscuridad se fuese junto con él.
— No te vayas — Le dijo Moon cuando sintió que se alejaba de ella. — Por favor, no quiero volver a sentirme sola de nuevo.
Verla así le dolía, ella nunca había sido alguien abierta, y ahora lo era con la persona menos indicada.
— Yo te he causado todo esto — Le dijo mientras volvía a abrazarla. — Estás mejor sin mí.
— ¡No! — Gritó y se pegó mucho más a su pecho — ¿No dijiste que me querías? Por favor, no me dejes de nuevo, tú eres lo único que me queda…
— Te amo, y por eso te tengo que dejar. — Le contestó mientras se recargaba en su cabeza, por todas las estrellas, estar en esa posición le dolía tanto, ni siquiera se sentía digno de mirarla. — No sé cómo podrías perdonarme por todo lo que te he hecho. He arruinado tu vida, ni todas las torturas del universo podrían compensar el castigo que merezco.
— Entonces quédate conmigo — Le pidió. Él apretó los dientes, no se merecía el trato que le ofrecía.
— Moon — Él levantó la vista al techo, no podía creer lo que estaba escuchando — Por favor, basta. ¿Por qué quieres perdonarme? Yo no lo puedo hacer.
— Porque yo tampoco puedo perdonarme — Susurró finalmente, al fin logrando hacer contacto visual con él — Pero si tal vez tú pudieras… si llegara un momento en que no me doliera el pecho cada que respire… si no me doliera cuando te viera también… la culpa será menor ¿No crees?
Eso le llegó, no quería que ella sintiera más cargas que las que tenía.
Para sorpresa de Moon, él le acarició la mejilla. Ella cerró los ojos refugiándose en su tacto, su corazón estaba demasiado lastimado y roto incluso para sentir odio, además, no podía odiar a alguien que le causó la mayor alegría de su vida, la hizo sentir viva, la hizo sentir mujer, y ahora le demostraba que estaba arrepentido por todo lo cometido. Por fin pudo conseguir algo de paz, no toda, pero si lo suficiente para poder dormir unas cuantas horas, su cuerpo lo pedía a gritos, pero no fue hasta que él le besó la frente, se sintió segura, y a pesar de ir contra las posibilidades, deseaba que él y sólo él se quedara para vigilar sus sueños.
Toffee por su parte lo único que quería para ella era su felicidad, y a pesar de que dijese que quería ser feliz con él, la culpa lo seguía presionando de tal forma que sentía que le faltaba el aire. Quizá si lo odiara todo eso fuese mucho más fácil, él ya no se podía ver como algo útil, pero ella no lo odiaba aunque él a sí mismo, sí.
Sabía… tristemente sabía que una relación con ella era imposible, y no lo decía porque ella era una princesa, fácilmente la pudo haber secuestrado. Sino porque ya le había dejado una gran marca en su alma. Él tenía problemas para procrear, y si estaban juntos y ella no volvía a quedar preñada, seguramente al ver el rostro de él vería el rostro del hijo que no pudo conocer. Moon en ese momento sentía dolor, pero con el tiempo ese sentir se podría convertir en resentimiento o algo más peligroso.
Recordó una vez en el bosque, después de conocer a los niños del pueblo que hablaron sobre los hijos. Con algo de melancolía ella contó que era hija única, así que no sabía lo que era tener un hermano o hermana, dijo que eso la hizo sentir sola durante su infancia porque no tenía un cómplice de juegos o algo parecido, así que le gustaría tener varios hijos para que ellos no sintieran la soledad que ella había vivido.
No, no podría hacerle eso. Ella debía de vivir plena, si quería formar una gran familia debía de hacerlo, no debía de atarse y limitarse de sus anhelos sólo para estar con él. Además, el Mal seguía libre, y no los dejaría de molestar tan fácilmente, ese era otro inconveniente que también le preocupaba.
— Yo soy tuyo, y tú eres mía. — Le susurró aunque ya estuviese dormida — Tu felicidad es mi prioridad, y aunque te duela por un momento, si desaparezco de tu vida será lo mejor. Te amo. Te amo tanto que sufriré sólo para verte sonreír de nuevo. Es mi pecado y lo tengo que hacer.
Se separó entonces de la chica, no sabía si sería la última vez que la vería o no, pero se empezó a mentalizar que ya no eran nada. No obstante al estar de pie junto a la cama, se quedó mirando la escena fijamente, intentando guardarla en su memoria, por eso se iba a alejar, para no ver a Moon en una situación como esa nunca más. Perdió la noción del tiempo admirándola, hasta que fue interrumpido por alguien que abrió la puerta de la habitación, era el médico que la había tratado en ese lapso de tiempo.
— Ah, me alegra que al fin haya podido conciliar el sueño — Señaló.
Agradecimientos espaciales (si, puse espaciales con A) a:
Sugar: Que bueno que te gusten los plot, este capítulo tardó en salir porque no lograba quedar como quería, era demasiado sentimental y dramático, y lloré al escribirlo, pero al fin podemos ver que era lo que tenía que pasar si queríamos una "reconciliación". Próximo capítulo, aparecerá Comet que se sentirá atacada por todas sus malas decisiones.
Aleja: Comet está loca, siempre lo he dicho, esta enferma de poder :c pero era porque se sentía sola. Creo que el siguiente capítulo verá eso. Que bueno que te guste la otra historia, es diferente por el hecho de que es AU totalmente y es actual, pero eso no significa no tendrá dramas, porque los tendra, y estarán un poco mas intensos y rápidos que aquí jeje.
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