-Déjame ver si entendí, estaban vigilando desde la torre de astronomía, Aioria miró hacia el bosque, empezó a ponerse extraño y dijo que había magia elemental en el bosque prohibido, ¿entendí bien?.-preguntó Alastor Moody a Aioros Papadopulus.

-Exacto, pocas cosas relacionadas a magia elemental pueden ponerlo así, algo grande está en ese lugar, solicito permiso para que me facilite cinco aurores para ir a investigar al lugar y tener una idea de lo que está pasando.

-Denegado, tu abuelo fue muy explicito, tú deber es estar con él, pase lo que pase, además no conoces el bosque y te podría atacar una docena de criaturas antes de que pongas un pie en el lugar que mencionas.

-Estoy más que calificado para enfrentarlas, sabe de donde vengo, todos los años para llegar a mi maldita escuela tengo que pasar una maldita selva infestada de malditas criaturas que harían ver a un dragón como un perrito adorable, a diferencia de sus estudiantes que los llevan en un cómodo vagón de tren mientras se toman un té.

-Se de lo que eres capaz, pero mi respuesta sigue siendo no, tienes tus ordenes y tienes que cumplirlas, entiendo que quieras protegerlo, más con lo que ya paso en el pasado, pero es por ese mismo motivo que no tienes que ser imprudente, ni dejarte llevar por tus pasiones, morirás muy joven de seguir ese camino, cuando las cosas se calmen un poco iré personalmente con ustedes y un grupo de profesores al lugar, no pasaré por alto cualquier amenaza al colegio o a mi país, pero no será hoy, ve a descansar, a tu hermano lo están cuidando dos medi-magas y varios profesores, está en buenas manos.

-Dormiré al lado de su cama.-dijo para finalizar la discusión mientras le daba la espalda y se ponía a caminar.

El mayor de los Araya se dirigió a la enfermería donde madame Pomfrey y la señora Anderson veían el estado del muchacho, tomó una silla y se sentó al lado suyo.

-Su hermano parece estar estable, más nunca había conocido a un mago como él, no pude evaluarlo con mi varita, de no ser por Elizabeth y sus equipos muggles no hubiese tenido muchas herramientas para ayudarlo.-comentó la enfermera de la escuela.

-Les agradezco mucho por su ayuda.-dijo inclinando un poco la cabeza mientras sus manos se posaban sobre sus rodillas.

-De nada, volveré a mi cama, por el momento no soy muy útil, pero te dejo en las manos de Elizabeth, es una de las mejores sanadores que he tenido el placer de formar.

Cuando quedaron solos, la señora Anderson tomó la palabra.

-Ya es la segunda vez que le ocurre, por lo que pude notar al examinarlo tu hermano se desmayó debido a que se sometió a una emoción muy fuerte, le tomé una muestra de sangre, para ver si tenía sus niveles de sangre alterados, pero están dentro de lo normal, aunque si noté una presión arterial muy elevada para un joven de su edad, examinando su cuerpo pude apreciar que tanto en su espalda como en su cuello hay evidencia de un estrés casi crónico, ¿a que situaciones se a visto envuelto tu hermano ?.

-No es algo que quisiera compartir, es muy personal.

-Respeto la privacidad de mis pacientes, pero tu hermano tiene que tratarse, si sigue sometido a tanta presión su salud puede verse comprometida, conozco los síntomas, mi cuñado David siempre vive bajo esa condición, por eso no me demoré en diagnosticar lo que le pasaba.

Luis no comentó nada, solo se quedó escuchando el sonido de la máquina que indicaba que el corazón de su primo seguía latiendo, le irritaba estar en una situación en que no pudiera ayudar, se había prometido protegerlo, más solo podía estar ahí parado.

-¿Y cuando vendrá tu primo a ser nuestro chaperón?-preguntó Emily Salas a Sebastián mientras caminaban por los pasillos que daban a los jardines exteriores del colegio.

-Hoy no vendrá, iba a salir con sus amigos, le dije que estaríamos bien.

-Ya...el Pato y Fabiola están en clases de encantamientos con Lestrange.

-Exacto.

-Osea estamos solos.

-Así es Emy.

-¿Crees que no me daría cuenta que tu orquestaste todo esto?, solo tengo que mirar la cara de baboso que pones.-dijo la castaña mientras llevaba sus manos a las caderas y miraba seria a su amigo el cual se sintió intimidado.

-Bueno...quizás quería que estuviéramos solos, como en los viejos tiempos, podríamos ir a jugar al bosque sur, no hemos ido a explorar ahí.

-Suena tentador, ¿trajiste los dulces que me gustan?.

-Me ofende que preguntes amiga.

-Perfecto.-concluyó sonriente la niña.

Sin que la pareja de niños de primer año se percataran tres estudiantes los vigilaban.

-Araya no está con él, es momento de actuar, vayan a sus posiciones.-dijo el mayor de los jóvenes de tes morena.

-Mi rey, me pongo ante su presencia para informarle que cumplí con la justa condena que usted me dio, viví hasta mis últimos días en el exilio, cuidé a Ginevra y al hijo que tuve con ella, hoy me arrodillo ante usted no para pedir su perdón, pues lo que le hice no lo tiene ni ante las leyes de Dios ni de los hombres, solo imploro que me permita servirle una vez más para completar su noble misión, se que nada de lo diga o haga cambiará lo que hice, pero aceptaré cualquier orden o trato que usted considere apropiado para mi.-dijo Lancelot mientras se arrodillaba, extendía los brazos y agachaba la cabeza en gesto de sumisión.

Todos quedaron sorprendidos por el gesto del hombre pelirrojo y de pecas, Merlín miraba con evidente molestia al caballero, al igual que la princesa Daphne, Harry había leído en los últimos meses lo más que pudo sobre las leyendas del rey Arturo, por lo que pudo aprender, Lancelot había tenido una relación sentimental con la esposa del rey.

El rey miró a su siervo con unos ojos que no permitían saber que estaba sintiendo.

-Solo quisiera saber una cosa, ¿por qué decidiste hacer el ritual que hicimos Merlín, mi hija y yo?.

-Cuando Nimue me comunicó sobre su muerte...mi corazón se rompió, nunca en mi vida había sentido un dolor como ese, usted no solo fue mi rey, por mucho tiempo también me consideró su amigo, incluso me llamaba hermano, la culpa no me dejó en paz, le suplique a Nimue que usara mi vida para traerlo devuelta, pero me dijo que era imposible traer a los muertos a la vida, incluso con toda la magia del mundo eso era imposible, usted una vez me comentó que en cada elección teníamos la oportunidad de enmendar nuestro camino, tomé una decisión, le pedí seguir sirviendole, aún después de mi muerte, en mi corazón aun usted es mi amigo, por eso lo sigo, no por honor ni gloria, sino porque lo quiero.-completó llorando el pelirrojo.

Arturo caminó con paso firme hacia Lancelot, con los puños apretados y una mirada que reflejaba que en su corazón ardían mil emociones, lo tomó con sus brazos de dos hendiduras en su armadura y lo levantó.

-ESCÚCHAME...si no te maté en esa ocasión fue por tu hijo no nacido, por nada más, pero que quede claro que no confío en ti...ni en ella, puedes salir Ginevra, por David se que tu también estás aquí.-dijo Arturo mientras lo dejaba caer.

-Mi señor, me pongo ante su presencia, pidiéndole humildemente que me deje ayudarlo como la más humilde de sus servidoras.-dijo la ex-reina que apareció al lado de Ginny hincando hacia atrás la piernas haciendo una reverencia.

La esposa de Arturo tenía el pelo tan rubio como el de Daphne , con un rostro redondo y hermoso, ciertas facciones de la cara les parecían conocidas a los adolescentes, pero su atención se centro en la evidente tensión que había entre Arturo, Merlín y la princesa Daphne contra Ginevra y Lancelot.

-Creo que es mejor que se continué narrando.-acotó Nimue que se sentía entre la espada y la pared por ver a sus amigos enfrentados.

-Supongo que la aparición de ambos implica que quieren contar...su visión de los hechos.-dijo Merlín con un tono frío.

-Así es señor, mientras nuestro rey empezaba a dar sus primeros pasos como gobernante, yo seguía cumpliendo mi educación en Hogwarts, tenía amistades y me iba bien, pero cuando estaba en mi penúltimo año...conocí a la reina Ginevra, quedó sorteada en la casa de Gryffindor, desde el primer momento que la vi...quedé enamorado, inevitablemente empezamos a coincidir en la sala común o en los pasillos, me tomó todo mi sexto año el lograr que accediera hablar conmigo, no era alguien que se dejase impresionar fácilmente, pero finalmente en mi séptimo año ya había un afecto mutuo, las relaciones en esos tiempos no eran como las que ustedes tienen ahora, el mayor contacto físico que podíamos esperar era pasear mientras ella me sujetaba del hombro, cosa que hacíamos a menudo, teníamos largas conversaciones mientras caminábamos por el borde del lago negro, en vista de mi estatus de hijo de nobles y ser un confidente del rey, no duda que si le pedía ayuda, me permitirían casarme con ella cuando saliera del colegio, pero un día...nos reunimos en nuestro árbol favorito cercano al lago, yo venía feliz pues había aprobado mi último examen de pociones, con eso solo faltaba esperar la ceremonia de graduación, la primavera había llegado, todo en ese día estaba tan perfecto, pero ella estaba triste, desde lejos yo le sonreí, pero pude notar sus ojos rojos por llorar, me apresuré a ver que le ocurría, tenía una carta en su mano, sin pensarlo ella me abrazo y se puso a llorar con más fuerza.

-Yo había recibido una carta de mi padre, estaba más feliz de lo habitual, me dijo que había hecho una importante alianza con el trono de Camelot, yo había visto al rey solamente una vez, cuando era niña el día de su coronación, pero no sabía mucho más que lo que otras chicas comentaban, que era sabio y valiente, astuto y humilde, además de muy guapo, pero para mi solo había un hombre hermoso, era Lancelot, ya me había ilusionado cuando me dijo que le pediría a mi padre mi mano cuando el saliera y que cuando me graduara seriamos esposos, pero ese día llegó una lechuza, mi padre había concertado un matrimonio con el rey Arturo, sabía todo lo que mi padre debió haber luchado por ese acuerdo, sabia que mi vida ahora sería fabulosa y por lo que todos decían el rey era alguien bueno, pero ver la cara de Lancelot destrozada cuando le dije, hizo todo más difícil.

La escena cambio y los años pasaron, apareció un ya graduado Lancelot junto a su rey en un salón del palacio en Londinium.

-¿Que opinas?.-preguntó el monarca.

-Pues...nunca había visto una mesa redonda, tú deberías estar a la cabeza, tú eres el rey.

-Lo sé, lo sé, Merlín y mi hermana dijeron lo mismo, pero en el colegio me gustaba cuando comíamos en los pastos, siempre hacíamos un círculo.

-¿Ya seleccionaste al resto del grupo que compondrá tu concejo personal?.

-Casi a todos, planeo que seamos doce, pero no tengo prisa, no quiero que mi circulo más intimo esté solo para completar un número, quería comentarte algo amigo, tengo tu primera misión oficial.

-Estoy listo para lo que sea mi señor.

-Tú junto a Sir Galahad y Sir Gawain deberán partir rumbo a Hogwarts, ahí escoltarán hasta acá a lady Ginevra, como acaba de terminar con su educación en el colegio es momento de cumplir el acuerdo al que Merlín y su padre llegaron.

-Mi corazón casi me explota en ese momento, sabía que ese momento llegaría, que Arturo confiaba en mi para proteger a su futura esposa, pero sabía que si la traía la perdería para siempre.

-Cumpliré con la misión mi señor, traeré a la futura reina sin un rasguño.

-No tienes que ser tan formal viejo amigo, se que lucharías contra un dragón si de eso implicara que ella llegara bien.

-Recuerdo que una vez me pediste que le diera de comer a Uruboros y casi me rostiza.-respondió el pelirrojo con nostalgia.

-Si, porque le pisaste la cola.-respondió riendo el monarca.-estoy un poco nervioso por la boda, como sabrás Merlín piensa que no es prudente conocer a la novia antes de la boda, solo se lo que su padre y el resto de la corte me a comentado, a pesar de haber estado en la ciudad en varias ocasiones siempre me encuentro ocupado en algún problema como para verla, ¿tú estuviste en tus últimos años en Hogwarts al mismo tiempo que ella no es verdad?.

-Si, fuimos compañeros de casa, por lo que la vi en algunas ocasiones, es una mujer encantadora y creo que lo hará muy feliz.-dijo Lancelot dando la mejor sonrisa que pudo.

-De ahí partí junto a los otros caballeros a buscar a la prometida de Arturo, por concejo de Merlín, no llevamos una comitiva grande, así podríamos volver más rápido, además teníamos la orden directa de que en caso de un ataque Galahad y Gawain tenían que contener al enemigo mientras yo llevaba a la futura reina a un lugar seguro, fue la marcha más dura de mi vida, a medida que más nos acercábamos al colegio mi angustia crecía y los recuerdos felices con ella aumentaban, esperaba que el tiempo en que no nos habíamos visto hubiesen servido para apagar ese sentimiento, lo deseaba de todo corazón, pero cuando la vi en la entrada de Hogwarts con un vestido de gala...no pude evitar caer enamorado otra vez, ella fue en silencio prácticamente todo el camino, su rostro me hacia entender que ella se sentía casi como un animal que la llevaban al matadero, ella no quería esto, una noche mientras acampábamos pensé seriamente en dejar inconsciente a mis dos hermanos de la orden de los caballeros de la mesa redonda y escapar con Ginevra, pero sabía que todo el reino nos buscaría, no habría un lugar en que no nos buscaran, no me importaría enfrentarme a todos ellos, pero no podía enfrentarme a Arturo, no por su poder, sino por el rostro que él pondría.

-En esa época estos matrimonios eran de lo más comunes, pude ver como sufría Lancelot durante todo el camino, mi padre insistió, me dijo que era afortunada, finalmente llegamos a Londinium, la guardia de la ciudad nos escoltó, se le había avisado a la gente de mi llegada y salió a las calles lanzando flores a mi paso, mis emociones en ese entonces fueron de ansiedad y a la vez emoción, yo iba a ser su reina, todos me tratarían así siempre , llegamos al palacio donde vivía el rey, fue la primera vez que nos vimos propiamente tal, en ese momento no lo conocía bien, pero a futuro sabría reconocer que estaba igual de ansiosa que yo.

-Mi señor, he cumplido satisfactoriamente la misión que usted me encomendó, le presento a Lady Ginevra, hija de Lord Leodegrance.-dijo Lancelot mientras hacía bajar a la prometida de su monarca.

-La mirada que me dio Lancelot en ese momento me hizo saber que había tomado una resolución, para él, que amor valoraba más, el que le tenía a Arturo que al mio, tuve el corazón roto por eso, despechada quise entregarme completamente a mi nuevo esposo, la boda fue un verdadero cuento de hadas, desde el vestido, la iglesia y la fiesta de celebración, genuinamente quise amar a Arturo, pero incluso aún estando despechada y en nuestra noche de bodas...yo imaginaba que mi esposo era Lancelot, ahora que lo pienso, en ese momento seguía siendo una niña, no vi el panorama más amplio, al tiempo de casarnos yo quedé embarazada, yo te amé de todo corazón hija, fuiste todo lo que yo y tu padre esperábamos en ti.-dijo mirando la reina a la princesa, quien se mostró estoica a las palabras de su progenitora.

-Los años pasaron y cada vez me era más difícil ocultar lo que sentí, a tal punto que mi propia magia empezó a afectarme físicamente, con la consecuencia de que no pude darle un heredero varón a mi rey.

-¿Eso es posible?.-preguntó Ginny a Merlín.

-En mi época no se sabía mucho sobre esto, pero no era extraño que si un mago pasaba por un momento emocional muy difícil su cuerpo respondiera adversamente, como los casos de Rowena y Salazar, ambos perdieron la voluntad de vivir, aún cuando físicamente estaban sanos.

-Complementando un poco lo que mi ancestro dijo, estudios por parte del MI7 sugiere efectivamente una relación entre estado emocional y las habilidades de un mago, por ejemplos los obscurus, siendo mucho más vulnerables que los muggles en que las emociones alteradas terminen siendo autodestructivas.

-Pero mi esposo en cierta forma...tuvo a los hijos que no pude darles, el primero fue Mordred, un muchacho que Morgana dijo que era huérfano, a quien ella supuestamente había salvado usando magia de sangre, con lo cual le había transferido parte de su poder y por ende era un sangre de dragón, yo y mi esposo lo incluimos como si fuese nuestro propio sobrino, solamente Merlín tenía sus dudas sobre el muchacho, más aún cuando había desarrollado la oclumancia, pero mi cuñada respondió por él y Arturo lo tomó como su escudero personal, el muchacho estaba obsesionado con demostrar lo que valía, por otro lado, mi esposo encontró a un niño en el bosque, este quiso robarle parte de la oveja asada que cocinaba Uroboros, por el valor mostrado y por recordarle a la historia de su propio padre, el lo tomó como su protegido y luego como su escudero, el nombre del niño era Percival.

-Ambos niños crecieron, el primero en poder, el segundo en bondad, esperaba que entre uno de esos dos estuviera el futuro esposo de mi hija, dejar el reino en alguien quien pudiese ser justo y digno de Excalibur.-añadió Arturo.

-¿Excalibur no tiene que ser empuñada por alguien de la sangre de Uther?.-preguntó David.

-No necesariamente, el hechizo que se utilizó en su formación indica que quien sea digno, podrá usar su poder, pero la espada tiene mente propia e interpreta ese comando como ella lo estime conveniente.-respondió Merlín.

-Podría decirse que ellos eran mis amigos, pues eran los únicos con quien no tenía que mostrar una mascara, aunque empecé a notar que Mordred buscaba verme más que como una amiga, a mi igual me llamaba la atención él, era algo instintivo, solo sabía que tenía que estar con él.-comentó la princesa Daphne.

-Es curioso que lo menciones, pues Uther dijo algo similar cuando conoció a Igraine, simplemente su instinto le dijo que era la indicada.-añadió Nimue.

-A mi me pasó de la misma forma con Ginevra, me bastó con verla y me enamoré de inmediato.-comentó Arturo.

-Entonces hay un patrón, ¿David has sentido algo así?.-preguntó Harry.

-No, me a llegado a gustar alguien, pero nunca al nivel que mencionan mis ancestros.

-Puede que se deba a que no habías despertado tus poderes, pues en el caso de los varones antes mencionados si lo habían hecho, por lo que cuando te encuentres con la mujer indicada tu instinto te diga que la ideal.-argumentó Merlín.-y no podrás controlarlo.

A la menté del tejón se le vino a la cabeza lo que le ocurrió a Sofía con él, lo cual comentó pidiendo que nunca le comentarán a nadie lo que les decía.

-Eso si que no me lo esperaba.-comentó Harry mientras disfrutaba de la vergüenza que David sufría.

-Bueno, las relaciones entre familiares no son mal vistas por los sangre pura.-comentó Daphne para apoyar a su amigo.

-Eso abre más el panorama, las mujeres en nuestra familia tendrán tendencia al incesto mientras que los hombres se enamoraran de alguna bruja poderosa.-concluyó Arturo.

-Bueno, como iba diciendo, a medida que íbamos creciendo empecé a notar ciertas actitudes en Mordred que no me estaban agradando, tenía una tendencia a la ira, el no solía atrapar a los ladrones, sino que los quemaba vivos, además de siempre estar buscando más poder, incluso estudiando las artes oscuras, finalmente, el amor que pude haber tenido murió el día en que mató una aldea con hadas en su interior.

Los presentes pudieron ver como un Mordred ya de unos 18 años le clavaba una espada de metal negro en una de las alas de un hada, detrás de él venía un hébrido negro, la otra especie de dragón nativo de Reino Unido, pero que a diferencia del gales verde común, este tenía los ojos morados, escamas negras y alas similares a las del murciélago.

-En nombre de nuestro Rey Arturo Pendragón, el primero en su nombre te condeno hada a morir por el crimen de haber sido un lugarteniente de Nyx.

-Por favor...abandoné la causa cuando Nyx fue derrotado.-dijo gimiendo de dolor.

-Mala respuesta.-dijo antes de cortarle el cuello.

-Ese día, el llegó a la corte no solo con las cabezas de los ex-seguidores de Nyx, sino con los de sus hijos, Morgana le había mandado a forjar una espada que pudiera asemejarse a la de mi padre, esta se llamaba fuego oscuro , no falta decir que mi padre en vez de felicitarlo, se encolerizó por el asesinato de los niños, lo regaño en frente de toda la corte y le ordenó nunca más volver a hacer algo sin su permiso, mi tía intentó defender a su protegido, pero no hubo excusa que valiera para mi padre, ese dia ella optó por dejar la corte, yo fui a hablar con Mordred una vez que salió de la reunión, el niño que había conocido y había querido se había transformado en un hombre lleno de ira, culpaba a mi padre de todo, que no lo valoraba y no reconocía que lo que hacía era por el bien del reino, finalmente me reveló que él tomaría el trono pues era su derecho, yo no entendía a que se refería, hasta que se reveló completamente.

-Yo soy Mordred Pendragón, hijo de Arturo y Morgana, soy su primogénito y legítimo heredero, ven conmigo, podremos gobernar como se nos plazca, nunca más tendrás que ser expuesta como un trofeo ante una corte llena de aduladores ineptos.-dijo mientras le extendía la mano.-yo te amo Daphne.

-NO, tu ya no eres quien creía conocer, el Mordred que eras no hubiese matado niños inocentes, NO HABLARÍA DE DERROCAR A SU REY.

-No te pongas en mi contra.-dijo con voz fría.

-La princesa dijo que no Mordred.-dijo Merlín haciendo acto de presencia.-siempre tuve mis sospechas sobre ti, ahora entiendo el porque.

-TRAIDORA!.-rugió con furia mientras le lanzaba una bola de fuego negro.

Más Merlín creo un circulo con runas para proteger a la princesa, para luego desde ese mismo circulo proyectar un ataque contra el sangre de dragón que salió volando hacia el vacío desde el balcón del castillo en donde estaban conversando previamente, para suerte del muchacho su dragón vino a rescatarlo, pero cuando el mago quiso seguir con la pelea Morgana hizo aparición y transportó a jinete con dragón a un paradero desconocido.

-La noticia de que Mordred era hijo de mi padre lo alteró profundamente, sumado a que el primero hizo correr la noticia, muchos señores feudales reconocieron al heredero varón como digno sucesor de mi padre, junto aplaudir su política de venganza contra las hadas, no solamente contra las que apoyaron a Nyx, sino contra todas, mi padre reunió a los caballeros de la mesa redonda para detener a mi hermano, por otro lado, la relación entre mis padres estaba cada día peor, mi madre se alejaba cada vez más de él, hasta que un día, cuando mi padre estaba en el frente, yo busque a mi madre, pues con todo lo que ocurría me sentía muy deprimida, pensaba que era mi culpa por no haber aceptado a Mordred, ahí fue cuando llegue de improviso a su habitación y la encontré con...su guardia personal, con el caballero de mayor confianza de mi padre, con Lancelot del lago, al principio simplemente no me lo pude creer, por un instante pensé que era solo uno de los otra de las muchas pesadillas que había tenido.

-Hija, por favor, esto no es lo que parece.-dijo con tono suplicante la reina.

-Ahí fue cuando ataque a la princesa, entré en pánico, la relación que habíamos logrado ocultar por años se podía caer en ese mismo momento, tanto la reina, la princesa y yo, habíamos sido entrenados en la magia de las hadas por parte de Nimue, finalmente terminamos destrozando medio castillo, hermanos míos de la mesa redonda fueron en defensa de la princesa, yo los ataque, quería ser libre, libre de la farsa, en ese momento todos se interponían entre mi amada y yo, pero por muy fuerte que fuera mi amor, no se comparaba contra la fuerza combinada de la princesa con los otros guardias reales, me derrotaron y luego de explicar la situación ante los incrédulos caballeros, Ginevra dijo que era verdad, pues la princesa había amenazado con matarme si ella no confesaba su adulterio.-narró Lancelot.

-Nunca había visto tan furioso a Arturo como en ese momento, junto a Mordred estábamos con cadenas y de rodillas frente al trono del rey, runas puestas por Merlín impedían que intentáramos cualquier cosa, parecía la antesala de nuestra muerte, con Excalibur en mano nos preguntó a cada uno si lo que mi hija había dicho era cierto, no podíamos mentir en frente de esa arma, ambos confesamos, ahí vi como mi esposo se convirtió en su segunda forma de dragón, estaba totalmente encolerizado y llorando, nos esperábamos el anuncio de la nuestro castigo antes de la condena, pero era evidente que no, nadie en la corte iba a mover un dedo por nosotros, estiré mi mano lo más que pude hacia la Lancelot, sabía que no me quedaría mucho de vida, el me dedico su última mirada, mientras estiraba lo más que podía su mano hacia la mía, pero cuando pensé que las llamas nos consumirían...mi rey se detuvo, se acercó y me empezó a olfatear, su forma de dragón empezó a desaparecer, me tomó del mentón y me preguntó:

-¿Estás embarazada?.

-Mi señor.

-RESPONDE!.-gritó furioso.

-Si..si..si mi señor, Lancelot es el padre.

El nombrado abrió los ojos con asombro y se dirigió a su rey.

-Mi señor, perdónale a ella y al niño, la culpa es mía, máteme a mi, tortureme, haré lo que sea, pero tenga piedad del infante, él no tiene ninguna culpa de lo que hemos hecho.

Arturo estuvo en silencio unos instantes, había cerrado los ojos y trataba de calmar su respiración, era evidente que en su corazón había conflicto, finalmente caminó hacia donde había clavado a Excalibur y la sacó de ahí para luego sentarse en su trono.

-Yo Arturo Pendragón, hijo de Uther e Igraine, rey de Camelot, los condeno al destierro, perderán todos los títulos y posesiones que poseían, cualquier persona que quiera ayudarlos de alguna forma, será asesinado por mi propia mano, quiero que sepan que no lo hago por ustedes, lo hago por su hijo, ahora sáquenlos de mi vista.

-Ahí los guardias reales, quienes habían sido mis compañeros y hermanos, procedieron a despojarnos de nuestras ornamentadas vestimentas, nos dieron los más humildes harapos y nos hicieron caminar descalzos pro las calles de Londinium, los rumores corrieron por la ciudad, rápidamente se formó una muchedumbre quien empezó a lanzarnos comida podrida o excremento, lo peor fueron los gritos:

-PUTA!.

-BASTARDO TRAIDOR!.

-MATARON AL REINO!

-¿ASÍ LE PAGAN AL REY?

-¿Con cuantos caballeros más se acostó "su alteza"?

Finalmente, nos hicieron caminar varias semanas al lugar más alejado posible, pero lo suficientemente vigilados por si intentábamos hacer que nuestro hijo reclamara el trono de Camelot por ser hijo de la reina, nos dejaron en un lugar que en el futuro sería conocido como Devon, sin nada más que nuestras varitas.

-Un momento, las montañas, las praderas y el pequeño estanque con ranas, son iguales a los de...-empezó a decir Ginny para ser cortada por Lancelot.

-La madriguera, efectivamente, ahí construimos nuestro hogar y tuvimos a nuestro hijo.

La imagen cambió y vieron a unos felices Lancelot y Ginevra jugando con un pequeño bebe pelirrojo en una casa muy humilde.

-Ese es su ancestro chicos, quien daría forma a la familia Weasley a futuro, nosotros somos su familia.-dijo Ginevra en un tono más maternal y emocionaada.

-Es irónico, pues David se llevó de maravilla con el señor Weasley y Ronald.-comentó molesto Arturo.

-Eso significa que somos...¿parientes lejanos?.

-Pues así parece.-respondió Ron incrédulo.

-Mientras ustedes vivían la feliz vida, nosotros seguíamos en guerra.-comentó de forma despectiva Merlín.-por no mencionar que la salud de mi Arturo...se empezó a deteriorar cada vez más, yo me di cuenta de lo que lo hacía sufrir, tenía el corazón roto, pero mi pequeño siempre se hizo el fuerte, se concentró en ayudar a los demás, en salvar al reino, antes de salvarse a si mismo, fue en esos tiempos oscuros en que la princesa y yo nos acercamos más, a ambos nos unió el amor que sentíamos por él.

-Morgana planeaba algo grande, desconozco como lo hizo pero logró convencer a las hadas de todos los bandos para reunirse en un solo lugar justo para el día de un eclipse, por otro lado Mordred dirigió a las tropas que había reunido contra Londinium, mi padre dirigió a los caballeros de la mesa redonda que quedaban, por otro lado, Merlín guiaría a los magos y hadas sobrevivientes contra Morgana, yo me quedé cuidando la ciudad junto a Percival.

Los presentes vieron como la historia se trifurcaba en tres escenarios, primero a la princesa y al caballero llevando a los civiles al castillo, luego vieron a Merlín llegando a un campo donde siete pilares rodeaban un templo similar a Stonehenge, donde las hadas que habían sido convocadas habían desaparecido y solo quedaba Morgana con una gema que brillaba en un medallón, finalmente en el tercero se encontraba Arturo quien comandaba al ejercito de Camelot contra su hijo, ambos se dedicaron una mirada tensa, el rey tomó primero la palabra mientras montaba a su dragón.

-En el nombre del reino de Camelot, te ordeno que te detengas Mordred, es mi última advertencia.

Más la respuesta de su hijo fue más desafiante.

-Yo soy el reino.

-No todavía.

-Ambos ejércitos se abalanzaron uno contra el otro, los restos de los caballeros de la mesa redonda cayeron a manos de Mordred, la batalla se traslado lamentablemente a la ciudad, padre e hijo terminaron enfrentados en los barrios marginales de la ciudad, los cuales habían sido evacuados previamente, los dragones hicieron que todo el lugar ardiera, finalmente Uroboros mordió el cuello del dragón rival, dándole a Arturo el tiempo de poder cortarlo en dos.

-En su furia, él intentó matar a Uroboros, pero me baje y lo encare en mi segunda forma, luchamos por mucho tiempo, estábamos igualados, por lo que tuve que recurrir a la misma técnica que ocupo mi padre contra Merlín, estaba furioso, pero en el fondo seguía siendo mi hijo, cuando logré desarmarlo le apliqué dicha técnica dude, la espada no me respondió, esa fracción de segundo fue aprovechada por Mordred para hacerme un corte en una de las hendiduras de mi armadura, desconozco de que estaba hecha su arma, pero afecto gravemente a mi piel de dragón, aproveche su satisfacción para retomar la iniciativa y lo apuñale en el abdomen, ahí no tenía que dudar, tenía que cumplir mi deber, finalmente llamas blancas emergieron, le suplique que se arrepintiera, que dejara su ira atrás, pero mis palabras no hicieron efecto, tuve que ver como mis llamas blancas consumían hasta la muerte a mi único hijo, mientras escuchaba sus gritos.-dijo Arturo con mucha tristeza.

-TE ODIO!.-fueron sus últimas palabras antes de morir.

-Aún herido volé rumbo hacia donde luchaban Merlín y Morgana, de todo ejercito que habíamos enviado...

-Solamente quedé yo, Morgana había transmutado el alma de toda la especie de las hadas en su medallón, había creado una piedra filosofal utilizando el poder que el eclipse le había otorgado, pero ese efecto funcionaba en ambos sentidos, con eso pude mantenerla a raya, ahí fue cuando Arturo llegó volando con su dragón, logró distraer a Morgana el tiempo suficiente para lograr crear una runa y detenerla por un tiempo.

-ARTURO ACABA CON ELLA.

-Era mi única oportunidad, aunque fuese mi hermana, mi hijo o mi esposa, no podía permitir que el sueño de mis padres muriera ese día, la espada que se me había hecho tan pesada en ese momento se sentía como una pluma, la apuñale y le apliqué las llamas del purgatorio, pero algo extraño pasó, ella no se consumía, eso era imposible, la única forma en que eso pasara, es que ella no hubiese cometido algún acto con maldad, eso me dejó perplejo, me aterró, pues significaba que no había técnica que funcionara contra ella, sus últimas palabras fueron...aún puedo hacer algo por ti, ya no hay necesidad de mentiras, siempre quise mantenerte alejado de todo peligro, pero creo que si te hubiese contado mis planes, quizás muchas cosas se habrían evitado, no tienes que perdonarme, pero solo quiero que sepas que pase lo que pase...siempre te amare.

-Aproveché esos instantes para deshacerme de ella de una vez por todas, si Excalibur no era capaz de vencerla, utilizaría un hechizo que me había enseñado el rey Oberin, pero que nunca pudo llegar a realizarlo pues requería una gran cantidad de magia, sabía lo que tenía que hacer, inicie el ritual aprovechando el aumento de poder que el eclipse nos daba, no me importaba el coste que tuviera.

-YO MERLÍN DE CAMELOT, TE DESTIERRO A TI MORGANA DE ESTA ERA, PIERDETE EN LAS CORRIENTES DEL TIEMPO Y DEJA A ESTOS MUNDOS INOCENTES EN PAZ, SACRIFICO MI HABILIDAD MÁGICA POR ESTE ANHELO!

Un pilar de luz cubrió a la bruja mientras Uroboros se llevó a Arturo lejos, la bruja no se resistió, dio una última mirada a quienes había sido su familia y desapareció en un destello.

-Fuí donde mi rey para ver que estaba con un fiebre horrible, la herida que le hizo Mordred estaba infectándose, volamos rápidamente al castillo, ahí estaban Daphne, Percival y Nimue ayudando a minimizar los daños de la batalla.

-Merlín nos contó lo que le había pasado a mi gente, oficialmente era la última hada viva en todo el mundo.

-Merlín, por favor sana a mi padre, ¿que le sucede?.-dijo con voz desgarrada la princesa que tomaba la mano de su padre.

-Su alteza, perdí mi magia, fue el pago por desterrar a Morgana.

La bruja intentó sanar a su padre, pero no entendí como actuaba la enfermedad.

-NIMUE, POR FAVOR HAZ ALGO.

La hada intentó sanar a su amigo, pero tampoco supo como tratar la enfermedad.

-No puedo hacer nada, no puedo hacer nada.-dijo entre sollozos y desesperación.

-Papá, tú..tú eres fuerte, podrás sobrevivir a esto.

-Hija...

-Todo estará bien, te prepararé tu plato favorito y haré crecer las flores con magia como tanto te gustas y...

-Hija...mi hora a llegado, ni Uroboros ni a mi nos queda mucho tiempo, Merlín cuida a mi hija por favor, se que en los últimos meses se han acercado, se que se aman, por favor cuídala bien, tienen mi bendición, Percival, lleva a Excalibur al bosque prohibido y colocala donde te dicte tu corazón, cuando un portador digno surja, el arma lo buscara.

-Yo no te quiero perder, ya perdí a Uther, a Lancelot, no te puedo perder a ti.-dijo Nimue entre sollozos, pero en ese instante se le vino algo a la mente.-te puedo traer de vuelta, no ahora, pero si en un futuro, si aceptas, puedo hacer que tú renazcas en un nuevo cuerpo, por el tipo de técnica que empleó Merlín en Morgana, temo que vuelva, te necesitamos, tenemos que acabar con este ciclo de odio de una vez.

-Arturo se notaba cansado, probablemente solo quería descansar en paz por una vez en su vida, pero demostrando el corazón digno que siempre tuvo, aceptó lo que Nimue le ofreció.

-No llores maestro, nos volveremos a ver.-dijo el castaño a su mentor quien no se había apartado de él en ningún momento.

-Le fallé su alteza, le fallé, perdóneme, no pude cumplir ninguna promesa en mi vida.-exclamó con culpa mientras Nimue hacia el ritual de la reencarnación.

-Deja de ser tan pesimista, hiciste lo mejor posible, eres la persona que más admiré en mi vida, gracias por enseñarme, por guiarme y cuidarme, por sobre todo...por ser mi padre, espero que cuando nos volvamos a encontrar...sea yo quien te regañe para variar jajaja.-dijo riéndose el castaño antes de detenerse.

Sus ojos quedaron mirando al vacio y su respiración cesó...para siempre, así había muerto Arturo Pendragón.

-Como si las desgracias que habíamos vivido no fueran suficientes, poco tiempo después fuimos invadidos desde Francia por las hordas de Guillermo el Conquistador, liderando un ejercito de magos y muggles acabó con las pocas guarniciones que quedaban, intentó capturarme, el ser hija del antiguo rey me hacía un botín de guerra muy valioso, pero el usurpador envio a sus lacayos, Armand Malfoy y al que sería el fundador de la familia Black, el segundo se casó con la la tercera y última hermana de mi abuela, de ella adquirieron la tradición de ponerle nombres de estrellas a sus hijos, como mi abuela lo había hecho con mi padre, por otro lado Malfoy intentó ofrecerme un trato, ese maldito infeliz planeaba usurpar el trono de Guillermo, para él yo era la opción de legitimar su demanda y ser una fuente de herederos, no se como habrán sido las mujeres en Francia, pero yo no iba a convertirme en una yegua para procrear, con lo que no contaba es que yo había sido entrenada en la magia de las hadas, lo vencí con facilidad, pero siguiendo el ejemplo de mi padre le perdone la vida con una amenaza.

-SI ALGUNA VEZ TE ACERCAS A MI FAMILIA MALFOY TE MATARÉ DE LA FORMA MÁS HORRIBLE POSIBLE.

-De haber sabido lo que uno de sus descendientes haría siglos después con mi familia, lo hubiese matado ahí mismo.-lamentó la princesa.

-Tomé la decisión de que nos ocultaríamos, ya fuera Guillermo, los Malfoy o cualquier otro, buscarían a Daphne o a Nimue para buscar validar sus conquistas, ahí finalmente nos casamos y tuvimos a nuestro hijo Andrew, le ocultamos la verdad de su origen, pero ahí se me hizo evidente algo, mientras hubiese gente que recordara a Excalibur, la magia de las hadas o lo que yo había hecho, nunca sería posible la paz, luego de meditarlo mucho tiempo se me vino a la mente una idea, siempre me lamenté no poder borrar las malas acciones de mi pasado, pero...¿y si lo hacia?, si podía hacer que todos olvidaran lo que paso, no solo eso, que las comunidades mágicas y muggles se olvidaran mutuamente la una de la otra, ahí convoqué a los últimos servidores fieles de la corona y formamos lo que ellos nombrarían a futuro la Orden de Merlín, nuestra misión fue evitar cualquier conflicto haciendo que los muggles se olvidaran de la existencia de la magia, fue un plan a largo plazo.

-Me tomó muchos siglos el poder ir lentamente convenciendo o utilizando mis poderes sobre los magos para que empezará a existir el anhelo de crear lo que ustedes conocen como la ley de secreto mágico., esperábamos garantizar una paz duradera, finalmente cuando se promulgó, le borré la memoria a los últimos miembros de dicha orden, solamente me encargué de proteger a los descendientes de Merlín y Daphne, pues sabía que cuando Morgana volviera sería necesaria su ayuda, solo fracasé en una ocasión en mi labor.

-El día que atacaron a mis padres.-dijo con rabia David.-¿donde estabas?, PUDISTE HABERLOS SALVADO!.

-No eran los únicos Anderson en el mundo, en el siglo XVIII un hermano menor de tu familia decidió viajar al nuevo mundo, formó su familia en lo que ahora conocemos como Estados Unidos, cuando estaban atacando a tú familia, yo estaba en ese país rescatando a Damian Anderson y a Harriet Potter de un grupo de rastreros, un grupo de magos que odian a los magos, cuando había acabo mi misión y volví...encontré tu hogar destruido, te pido perdón.

-No fue tu culpa, fue de Bellatrix, Mlafoy y los otros bastardos sangre pura, pero todos pagan por ello ahora.-dijo con molestia pero queriendo expresar que no tenía rencor contra el hada, la cual se lo agradeció dándole un abrazo.

-Finalmente repetí el ritual en Merlín, Daphne, Ginevra y Lancelot.

-Los dos últimos sin avisarnos amiga.-criticó la princesa.

-Yo los seguí visitando, Lancelot fue lo más cercano a un hijo que alguna vez tuve, a pesar de sus faltas lo seguía amando.

-Ya saben lo que ocurrió hace 700 años, de ahora en adelante podrán comunicarse con su respectiva encarnación cuando lo necesiten, no están solos, acabaremos con esta guerra de una vez y para siempre.-sentenció Merlín antes de que todos volvieran a la sala de los menesteres.

Hola a todos, aquí les traigo el último capítulo del arco de "Días del pasado futuro", tengo que serles franco, este arco fue muy difícil para mi, pues mi creatividad estaba desatada, pues sentía a cada momento que se podría hacer una historia propia de todo esto, por lo que me tuve que controlar para ir cerrando lo más rápido posible esta historia, ahora se nos viene el inicio del cuarto año de Harry, con las olimpiadas mágicas a la vuelta de la esquina.

1)¿Que les parecieron los sucesos de hace 700 años atrás?.

2)¿Por qué creen que las llamas blancas de Arturo no pudieron matar a Morgana?.

3)¿Que les parece que fuese obra de Merlín la creación del estatuto de secreto mágico?.

4)¿Por qué creen que los rastreros secuestraron a Harriet y a Damian?.

5)¿Que creen que ocurra a futuro?.

Les aviso que me iré de vacaciones al sur de Chile y no volveré hasta la primera semana de enero, por lo que no se si tendré la posibilidad de escribir en ese lapso, pero se vienen cosas interesantes, un abrazo muy grande y no dejen de dejar sus comentarios los cuales siempre leo.