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BirdsandStars

Siento el frio del capó del auto contra mi espalda cuando Christian me recuesta sobre este sin dejar de besarme ni un momento. Sus labios bajan por mi cuello hacia mis hombros descubiertos, mientras sus manos bajan por mi cuerpo, tocando, apretando, explorando. Siento sus manos subir el vestido por mis piernas y deslizar un dedo dentro de mis bragas de encaje haciéndome gemir.

—Lista para mí. —me dice mientras introduce el dedo en mi interior.

—Sí. Tómame. —le suplico.

Siento el sonido de la tela rasgarse y me siento rápidamente sobre el capó. Mis bragas de encaje, están desechas en el suelo y Christian me sonríe perversamente. Cada vez que me sonríe de esa forma, sé lo que vendrá después. Y lo miro de la misma forma. Cojo el vestido que ya él ha subido y lo comienzo a subir por mi cuerpo, lentamente. Christian me sonríe y rápidamente lo veo zafarse el pantalón y sacarse los zapatos. Para cuando me saco el vestido por encima de la cabeza ya él está desnudo de la cintura para abajo. Se acerca y sube en el capó haciendo que yo me recueste sobre este una vez más.

Ya no soy consciente del frío en mi espalda. Eso queda en segundo plano mientras siento su cuerpo caliente sobre el mío.

—Esto va a ser rápido Ana. —me dice mientras entra en mi de una sola vez arrancándonos un gemido a ambos.

Y comienza a moverse desesperantemente en mi interior. Sé que yo tampoco voy a durar mucho cuando mis paredes comienzan a apretarse rápidamente a su alrededor. Enredo mis piernas en su cintura y presiono sus nalgas.

Nos necesitamos ambos desesperadamente. Enredo mis manos en su cuello y tiro de su pelo levemente antes da aferrarme de sus hombros fuertemente.

—¡Ana! ¡Abre los ojos! —hago lo que me pide.

No soy consciente de nada que no sea del movimiento de su miembro entrando y saliendo de mí, de nuestros gemidos y jadeos de placer. Ni siquiera sabía que había cerrado los ojos hasta que el me lo había dicho.

Me pierdo en su mirada, intensa y apasionante mientras muerdo mi labio inferior. Veo el rostro de Christian descomponiéndose de placer encima de mí. Y no aguanto más, me dejó ir con un gemido ahogado mientras él hace lo mismo.

Christian se deja caer sobre mi mientras besa mi cuello y yo sonrío.

—Nunca había hecho esto. —le confieso mientras el se apoya en sus brazos y me mira.

—Creo que habíamos practicado algo ya. —me dice con una sonrisa saliendo de mi interior.

Me siento y lo observo ponerse los boxers negros y el pantalón. Mientras se viste me mira fijamente.

—¿Algún problema?

—Desde luego hay uno muy serio. —le digo mientras le hago una seña para que se acerque hacia mí.

El no lo duda ni un segundo, antes de pegarse al capó y tirar de mis manos, haciendo que quede sentada justo en el borde, con el entre mis piernas.

—Tienes demasiada ropa. —le digo mientras comienzo a quitarle la pajarita y después a desabotonar su camisa.

Mientras lo hago el se deshace de la chaqueta y la deja caer al suelo. Le dejo la corbata colgando en la camisa mientras me bajo del capó. Cojo los dos extremos de la corbata con una mano y comienzo a caminar dentro de la casa mientras Christian ríe detrás de mí.

—¿A dónde me llevas?

—Lo sabrás cuando lleguemos. —le digo con una sonrisa.

Mientras camino siento a Christian gemir. Me imagino la vista que debe tener desde atrás de mí. Voy desnuda y solo en tacones mientras camino por toda su casa. Christian me da alguna que otra nalgada que hace que grite y me ría. Continúo caminando rumbo a la piscina exterior. La piscina de Christian es infinita y climatizada. Al menos eso me había contado él. Nunca he tenido la oportunidad de verla mucho menos de disfrutarla.

Cuando llego allí me quedo asombrada por el tamaño y las vistas que esta ofrece. Me detengo junto a la orilla.

—¿Tienes el móvil contigo? —le pregunto con la mirada perdida en las vistas que hay desde allí.

—No, está en la chaqueta. —me dice sin saber lo que estoy planeando.

Me giro hacia él y enredando mis manos en su cuello lo beso haciendo que el deje de pensar por un momento. Sonrío contra sus labios unos segundos antes de empujarlo hacia la piscina.

Christian sale del agua y me mira fijamente. Sé que se va a desquitar conmigo por lo que acabo de hacer. Y sé exactamente como quiero que se desquite conmigo.

Mientras el me mira ardientemente, comienzo a deshacerme de la única prenda que me queda en mi cuerpo. Los tacones. Y mientras lo hago, lentamente, lo veo deshacerse de su ropa. Para cuando termino y los dejo a un lado, la ropa de Christian flota en el agua transparente de la piscina. Lo miro fijamente antes de corre y lanzarme de cabeza en la piscina y nadar fuera de su alcance. No se lo voy a poner tan fácil.

Nado hacia el lado opuesto en que el se encuentras, pero rápidamente lo tengo pegado a mi sosteniéndome por la cintura.

—No vas a escapar de mi tan fácilmente. ¿Porque me has empujado Ana?

—Me dijiste que nunca habías traído a nadie a tu casa.

—Solo a ti, ya lo sabes. —me dice con una sonrisa.

—Pensé que podríamos estrenar la piscina. —le digo con una sonrisa pícara.

—Para eso no tenías que lanzarme a la piscina Ana.

—Lo sé.

—Y también sabes que vas a paga por eso, ¿cierto?

—Cuento con ello. Y se que quiero como castigo. —le digo mientras deslizo mi mano por su torso.

Sus abdominales se tensan mientras recorro todo el camino hacia abajo hasta coger su miembro en mi mano.

—Mmmm. —gime contra mis labios, —¿Qué quieres de castigo? —me dice en un susurro.

—Sexo, duro, húmedo y pervertido. —le digo mientras uno sus labios con los míos.

El beso, a diferencia del sexo que acabamos de tener, comienza lento, tierno y sensual. Su lengua se desliza por mis labios lentamente y después se introduce en mi boca, explorando. Gimo mientras mi lengua se enreda con la suya. Un escalofrío comienza a recorrer todo mi cuerpo. A medida que el beso sube de intensidad puedo sentir como su miembro va endureciéndose una vez más en mi mano.

—Sí sé que querías sexo húmedo, hubiésemos usado el yacusi. —susurra contra mis labios.

—¿Tienes yacusi? —inquiero con curiosidad.

—Lo instalé recientemente, siempre he querido uno. ¿Aún no te lo he mostrado? —niego con la cabeza. —Lo hice instalar cuando estuvimos separados —me dice sin apartar su mirada de la mía. —¿Quieres conocerlo ahora? —me pregunta mientras me sonríe.

—En estos momentos…—le digo mientras aprieto su miembro ligeramente. —…hay una sola cosa que deseo. —le digo mientras el me sonríe.

—Muy bien, ya tendremos tiempo de estrenarlo también. —me dice apartando mi mano de su miembro.

Christian me acorrala contra la pared de la piscina mientras devora mis labios. Y dejo que haga conmigo lo que mejor sabe hacer. El conoce mi cuerpo mejor que yo, sabe como llevarme hasta los límites y mantenerme ahí por mucho tiempo, hasta que yo le suplique.

Sí.

Porque al final, siempre termino suplicándole.

A la mañana siguiente, despierto con el sonido insistente de la alarma. Estiro la mano y la apago. Estoy exhausta. Vuelvo a girarme hacia el cálido cuerpo de Christian a mi lado. Sonrío. Nunca pensé que pudiese despertar así nuevamente. Me levanto y voy hacia el baño, pero entonces caigo en la cuenta que no tengo ninguna de mis pertenencias aquí.

Abro las gavetas y me encuentro con un cepillo de dientes nuevo. Sin pensarlo dos veces lo cojo. Cuando he terminado regreso a la habitación. Christian aún duerme, aunque ahora no está tapado y me da una espectacular vista de su cuerpo bien formado y su trasero desnudo. Pero me causa gracia la posición en la que duerme. En realidad, me dan ganas de sacarle una foto mientras se abraza a la sábana y la almohada. Hago un gesto con las manos y le hago una instantánea que llevaré en mi mente siempre.

Me acerco a la cama y salto a su lado.

Nada, duerme como tronco.

Estiro mi mano y la deslizo desde su cuello, por toda su espalda hasta sus nalgas. Lo único que obtengo es un gemido que se escapa de sus labios.

—Hum, creo que no me estoy esforzando lo suficiente. —me digo a mí misma mientras me quedo mirando sus nalgas.

Me acerco hacia él, aún está dormido. Acerco mi boca hacia sus nalgas y lo muerdo. Pero en cuento lo hago el me atrapa y me tira en el colchón debajo de su cuerpo mientras yo grito por la sorpresa.

—¿Crees que te iba a dejar salirte con la tuya? —me dice con una sonrisa juguetón.

—Ya me he salido con la mía. —le contestó mientras le robo un beso.

—¿Ah sí? ¿Querías morderme una nalga? —pregunta intrigado conteniendo una sonrisa.

—Quería hincarle el diente a algo y he encontrado eso. —le digo encogiéndome de hombros.

—No te apetece algo más duro. —me dice apretándose contra mí.

Siento su erección matutina clavándose en mi muslo y contengo un gemido.

—Tus nalgas están bastante macizas…—le digo riendo. —Pero si tienes algo más, prefiero sentirlo dentro de mi.

El no necesita que le diga más nada. Rápidamente se acomoda entre mis piernas y unos minutos más tarde ambos estamos gimiendo de placer.

Estoy sentada en la banqueta de la cocina, usando solamente una camiseta de Christian que encontré en el baño, mientras el termina el desayuno y yo me deleito con las vistas de Christian semi desnudo en la cocina.

—Mejor nos apuramos, para no llegar tarde. —me dice mientras pone el desayuno frente a mí.

Y entonces me percato de que no tengo ninguna ropa aquí.

—¿Con que ropa se supone que salga hacia el estudio? —le pregunto mientras el me mira frunciendo el ceño.

—¿No le echaste un vistazo al armario?

Niego con la cabeza mientras el me sonríe y comienza a desayunar. Hago lo mismo que él. En cuanto termino de desayunar Christian tira de mi hacia el piso superior y se detiene frente al armario.

—Deberías haber entrado. —me dice con una sonrisa. —Adelante. —me dice haciéndome una seña, invitándome.

Entro en el armario de Christian. Y me quedo impactada. Ahí colgando está toda mi ropa.

—¿De donde ha salido todo esto?

—Cuando te dormiste fui hasta tu casa y traje toda tu ropa. Imaginé que la necesitarías esta mañana.

—Gracias. —le digo mientras corro hacia sus brazos y lo abrazo.

—Aunque creo que olvidé la ropa interior. —me dice mientras yo río a carcajadas contra su pecho.

—No seria la primera vez que voy sin ella. —le digo con una sonrisa mientras busco una ropa que ponerme.

—Pero si encontré algo que creo que querás. —me dice separándose de mi y caminando hacia la mesita junto a la cama. Y regresa después mostrándome el anillo.

Rápidamente extiendo mi mano para que me lo ponga.

—Perfecto. —le digo mientras uno mis labios con los suyos.

Quince minutos más tarde estamos montando en su auto y saliendo hacia el estudio. Los paparazzi, afuera apostados. Al menos el auto tiene los cristales tintados. Pero sé que en algún momento se darán cuenta que los dos vamos aquí. Mientras Christian conduce hacia el estudio voy pensando en todo lo que hoy podría suceder. Aunque aún no hemos hecho pública la relación, ya no nos vamos a esconder más. Christian entrelaza sus dedos con los míos sobre mi pierna mientras me sonríe levemente.

Ya tengo todo más claro. No me importan las consecuencias que tendrá nuestra relación en el mundo real. No me importa porque sé que suceda lo que suceda, el estará a mi lado.