Estaba realmente nerviosa, lo que iba hacer era un gran paso en su vida. Desde que descubrió que era una bruja a los once años supo de inmediato que su vida estaría llena de sorpresas, una detrás de la otra. Había conocido a toda clase de persona (para bien o para mal), las cuales influyeron en ella. Lo que iba a ser, sería el mejor momento de su vida.
—Estas realmente hermosa, Alex —dijo Ginny sobre el hombro de la latina
—Gracias Ginny —agradeció la latina con una sonrisa
Estaban en una habitación de la Mansión Malfoy, con ellas estaban también Hermione y las señoras Malfoy, Weasley y Tonks. Ginny, Luna y Hermione llevaban vestidos morados sin tirantes, escote de corazón, hasta las rodillas y un velo semitransparente de la cintura hasta el suelo; las chicas iban vestidas igual porque eran damas de honor: era la boda de Alex y Severus.
Una semana después de la batalla de Hogwarts, Alex y Severus anunciaron su compromiso solamente a sus amigos más cercanos. Al principio nadie dijo nada y la pareja creyó que nadie se alegraba de su compromiso, pero de pronto se vieron rodeados de felicitaciones; realmente la noticia los había tomado por sorpresa, pero después de descubrir su relación y la presentación de su hija Eileen, vieron que su amor era verdadero.
En seguida que lo supieron, Narcisa Malfoy se ofreció a organizar la boda. La pareja trató de negarse, alegando que no querían causar molestias y que querían algo sencillo; pero la mujer no aceptó reclamos y (para sorpresa de todos) lo organizó junto con su hermana Andrómeda y Molly Weasley organizaron todo. A pesar de que Alex, junto con Narcisa, ya habían planeado algo sencillo y discreto antes de la batalla, se volvió a iniciar la plantación desde cero y no dejaron que la pareja interviniera; la fiesta sería una sorpresa para ellos a modo de disculpas por lo sucedido.
La única vez que fueron a verlos con respecto a la boda, fue un mes antes de la fiesta (aunque los prometidos no sabían qué día iba a ser sino que se enteraron dos semanas antes y casi maldicen a alguien por eso) en el que Narcisa fue a verlos para tomarles las medidas para el vestido y el traje. Más de tres veces intentaron sonsacarle información a los demás, pero todos respondían que estaban amenazados por las tres mujeres para no decir nada, por lo que finalmente se rindieron y dejaron el tema.
El vestido de Alex era estilo princesa, tul en la falda, una cinta plateada en la cintura, escote corazón, y encaje cubriendo sus hombros. Su cabello ya lo tenía hasta los hombros, por lo que su peinado era de media cola, en ondas y flores de cerezo plateadas adornando su cabello. Su maquillaje era sencillo con colores morado y lila.
—¿Cómo te sientes, querida? —preguntó Narcisa Malfoy a la latina con una sonrisa
—Nerviosa —respondió Alex—. ¿Es normal?
—Claro que sí, linda —respondió la Sra. Weasley. Tenía en brazos a Eileen—. Pero también has de sentir mucha felicidad
—Eso si no lo voy a negar
—Ma... Ma...
La latina volteó con una sonrisa. Su hija (usando un vestido blanco con detalles plateados y un listón blanco recogiendo su cabello en una media cola) estaba feliz y estirando los brazos hacia su madre. Alex se levantó y tomó a su hija en brazos.
—Ten mucho cuidado, que no arruine tu atuendo —pidió la Sra. Malfoy
Las demás solo negaron con la cabeza. De pronto se escuchó que tocaban a la puerta, la Sra. Tonks abrió la puerta y vio que era su sobrino Draco trayendo en brazos a su nieto Teddy.
—Está algo inquieto porque quiere jugar con Eileen o porque quiere estar con su abuela —dijo Draco con una sonrisa cansada
—Tal vez las dos cosas —dijo Andrómeda, tomando a Teddy en brazos
Eileen al ver al pequeño metamorfomago, empezó a alborotarse, a balbucear y a estirar los bracitos hacia él.
—Creo que si era lo primero —reconoció Alex, agarrando con fuerza a su hija para que no se cayera
Las mujeres se rieron ante el comentario. Draco se asomó mejor por la puerta y vio a Alex y sus amigas, al hacerlo se impresionó por lo hermosas que se veían. La única que se dio cuenta de su expresión fue su madre, quien con solamente llamarlo hizo que reaccionara. En ese momento llegó el Sr. Weasley, parándose junto al rubio en la puerta.
—¿Ya están listas? Ya es hora —anunció el patriarca Weasley
—Ya vamos, querido —contestó la Sra. Weasley
Su esposo se fue y Draco regresó a la habitación del novio para ver si ya estaba listo (y que él, Potter y Weasley no intentarán matarse durante su ausencia). Narcisa sentó a Alex, con su hija en sus piernas, enfrente al espejo otra vez y revisó a la novia otra vez para asegurarse que todo estuviera bien. Igualmente revisó a la pequeña Eileen, quien estaba un poco inquieta, pero feliz.
—Bueno, llego el momento —dijo Narcisa sonriendo—. Estas realmente hermosa, Severus se va a impresionar
Al escuchar eso la latina se sonrojó y sintió su corazón brincar. Ella no había pensado en la reacción de su prometido, y ahora que lo pensaba, tampoco sabía cómo luciría.
Sus pensamientos fueron interrumpidos al escuchar a la Sra. Weasley decirle que tomaría a Eileen y la llevaría abajo. La latina besó a su hija en la frente y se la pasó a Molly. Las hermanas Black fueron detrás de ella; antes de que se cerrara la puerta, tocaron a esta y entró Harry. El azabache se quedo por un momento viendo embobado a su novia, Hermione se dio cuenta y le dio un codazo para hacerlo reaccionar.
—¿Sucede algo, Harry? —preguntó Hermione, arqueando una ceja al ver el leve sonrojo de su mejor amigo
—Uh... Solo vine a ver cómo estaban, además de venir por Alex
—Gracias, Harry. Ya estamos listas —dijo Ginny, sonriendo a su novio, provocando que éste se sonroje más y Alex y Hermione riéndose de él.
—¿Qué te sucede, Harry? —preguntó Luna con su usual inocencia—. ¿Se te metieron torposolos a tu cerebro?
Ninguno de los cuatro contestó y Luna los miró confundida por su reacción.
—Bueno, las damas de honor vamos bajando —dijo Ginny de repente, recordando a lo que iban—. La novia y quien la entrega, esperen en la entrada de la jardín
La pelirroja se llevó a la castaña y a la rubia de ahí, dejando solos a Alex y Harry. Se quedaron en silencio unos momentos, sin saber que decir; por solo hacer algo, Alex se acercó a Harry y "acomodó" su corbata.
—Solamente espero que cuando te volvamos a ver después de tu luna de miel no vaya a ser que el Murciélago te convirtió en vampiresa —comentó el azabache para liberar la tensión
—¡Harry! —lo regañó Alex riéndose por la ocurrencia de su "hermano" a la vez que le pegaba en el hombro de forma juguetona
—¡Auch! Solo decía
Los dos se rieron. Cuando se calmaron Harry abrazo a la latina por la cintura y ella posó sus manos en el pecho del chico.
—Sean muy felices... Los tres —deseó El Niño Que Vivió y Venció
—Muchas gracias, Harry
Salieron de la Mansión y se encaminaron hacia el jardín; el "pasillo" estaba cubierto por arcos de flores de cerezo blancas, a los lados del pasillo estaban los invitados sentados,esperando a que llegara la novia.
—¿Lista? —preguntó Harry en su susurro, ofreciéndole su brazo a su amiga
—Sí —contestó la latina, sujetándolo del brazo
La música comenzó a sonar. En cuanto la latina lo escuchó, sintió el rubor subir a sus mejillas y unas infinitas ganas de ahorcar a Xóchitl porque la música que sonaba no era la marcha nupcial, sino la versión instrumental de la canción muggle "A Thousand Years" y sabía que era la única que podía conocer la canción. Avanzaron por el pasillo, sobre una alfombra roja y pétalos de rosas rojas y blancas; a cada paso que daba, sentía que su rubor se intensificó, pero al momento de levantar la mirada al frente podía estar segura que su rostro ahora estaba totalmente rojo:
Severus Snape, la esperaba en el altar (el cual tenía un arco de rosas blancas) y vestía de una manera que Alex nunca creyó llegaría a verlo: usaba un traje de charro gris oscuro con detalles en gris claro en el saco (cuello, mangas, solapa y cerca de los botones) al igual que en el chaleco y en los pantalones. Tenía en la mano un sombrero de charro blanco con una cinta gris de adorno; y su cabello (el cual ahora le llegaba al pecho) recogido en la coleta alta con unos mechones sueltos enmarcando su rostro.
El hombre al ver a su prometida, sintió un brinco en su corazón; estaba realmente hermosa. Ella y Potter llegaron al altar.
—Por favor, cuídela y quierala mucho —pidió Harry a Severus—. A Alex y a Eileen
—Lo haré —respondió el hombre sonriendo
El chico le respondió la sonrisa. Tomó la mano de su ex profesor y la de su amiga, y las junto.
—Entonces solo me queda desearles felicidad —soltó las manos de la pareja y fue a sentarse junto a Ginny
El mago que llevaría a cabo la ceremonia (el mismo que de la boda de Bill y Fleur) se puso enfrente de la pareja y comenzó la ceremonia. En ningún momento Severus y Alex se soltaron, de vez en cuando se miraban transmitiendo de ese modo su amor y felicidad.
—Severus Snape ¿aceptas a María Alejandra Macías del Castillo como tu esposa?
—Acepto
—¿María Alejandra Macías del Castillo ¿aceptas a Severus Snape como tu esposo?
—Acepto
—Entonces los declaro marido y mujer
El mago levantó su varita sobre la pareja y una lluvia de estrellas plateadas descendió sobre ellos trazando una espiral alrededor de sus entrelazadas figuras.
—¡Les presento al Señor y la Señora Snape! —exclamó el mago y aplaudió
Todos los presentes en la carpa se pusieron de pie y aplaudieron, también hubo una que otra persona que gritó «¡Arriba los novios!». Severus y Alex caminaron por el pasillo tomados del brazo, oficialmente como esposos; al pasar, los invitados lanzaban pétalos de rosas rojas y flor de cerezo.
En seguida la carpa se transformó para la fiesta: una pista de baile al centro, mesas para los recién casados y sus invitados, una mesa de dulces y bebidas, adornos florales y esferas doradas y plateadas.
La cena fue primero y en cuanto terminaron, los novios tuvieron su primer baile como esposos, en la tercera canción se les unió Eileen y poco a poco las parejas llenaban la pista de baile.
Severus fue a sentarse a descansar a su mesa, dejando a su esposa e hija bailando y divirtiéndose con los amigos de la primera. Veía a las dos mujeres más importantes de su vida y una sonrisa apareció en su rostro; aún no podía creer que finalmente tuvo su oportunidad de ser feliz.
—¡Pa... Pa...!
El azabache levantó la mirada y vio a Alex con Eileen en sus brazos. La pequeña reía y estiraba los bracitos hacia él.
—Algo me dice que alguien va ser muy apegada a su padre —comentó Alex, sentando en el regazo de su esposo a la bebé
—Creo que sí —concordó Severus
—Pa... Pa... —dijo Eileen poniéndose de pie y tomando con ambas manitas el corbatín de Severus
—No lo muevas mucho —pidió Severus, agarrando con cuidado las manitas de su hija—. Me costó mucho trabajo acomodar esto
Alex se tapó la boca para contener la risa. La fiesta siguió con mucha energía; cortaron el pastel la familia Snape (con cuidado de que Eileen no jugará con el cuchillo y no se ensuciara con el pastel), Alex arrojó el ramo (Luna lo atrapó) y para vergüenza de Severus, el hombre arrojó la liga (Draco no había pasado, pero le cayó en la cabeza).
Antes de que la fiesta terminará, los esposos fueron a cambiarse y recoger sus maletas para irse a su Luna de Miel (Andrómeda y Narcisa se habían ofrecido para cuidar a Eileen).
—Pórtate bien, Leen —dijo Alex a su bebé, mientras la abrazaba—. Cuídala muy bien, Xóchitl
—Tu sabes que lo haré —afirmó la loba con total seguridad
—Me voy más tranquilo sabiendo que Andrómeda y Cissy estarán ahí —dijo Severus solamente para hacer enojar a la brije. Se rió por lo bajo y se acercó a su hija—. Sé buena niña, pequeña —y le dio un beso en la frente
—Ha, ha... También te quiero, Snape —dijo la loba con sarcasmo
El nuevo matrimonio Snape se despidió de sus invitados, Narcisa los llevó a las rejas de la Mansión y les entregó un cepillo de plata. Era un traslador.
—¿Seguirás sin decirnos a dónde nos vas a enviar?
Narcisa solamente le sonrió y el hombre rodó los ojos. La pareja tomó el cepillo y se despidieron una última vez de la rubia antes de desaparecer.
Aparecieron en un callejón, salieron y enseguida vieron al impresionante Torre Eiffel; estaban en París. Severus negó con la cabeza, sabía que la elección del lugar solamente podría ser cosa de Narcisa, miró a Alex y sonrió al ver que estaba impresionada con la ciudad, a pesar de haber llegado de noche.
—Será mejor irnos al hotel para descansar y mañana empezar con el turismo —sugirió Severus
—Está bien —respondió Alex—. ¿Qué hotel es?
—Se llama "Le Grand Paris". Es lo único que le pude sonsacar de información a Narcisa
Alex se rió por el comentario. Llegaron al hotel, vieron que Narcisa había hecho las reservaciones de Severus y los llevaron a su habitación; sabían que siendo la matriarca Malfoy encargada del viaje, no repararía en gastos y lo descubrieron al ver que su habitación era una suite del tamaño de un departamento.
Acomodaron sus cosas, Alex estaba por sacar un pijama ligero cuando de pronto sintió las manos de Severus en su cintura a la vez que le besaba el cuello.
—Se... Severus...
—No creíste que solamente haríamos el "viaje turístico" por París ¿o sí?
—Yo... —a la latina le costaba mucho trabajo hablar a causa del placer que sentía con las atenciones de su esposo
—Estamos en "la cuidad del amor", por lo tanto aprovecharemos las noches para amarnos —subió sus besos hasta la oreja de Alex, rozándola con sus labios—. Te haré el amor todas las noches hasta que ya no puedas más —y mordió coquetamente el lóbulo de la oreja de la latina
Alex sintió un hormigueo recorrer su vientre a la vez que la temperatura de su cuerpo aumentaba. Bruscamente se dio la vuelta y beso a Severus posesivamente; el pocionista la atrajo más hacia sí y le devolvió el beso con ansias.
Tal como el hombre le dijo, en el día recorrían París, conociendo todos sus lugares famosos y uno que otro lugar no tan reconocido y en las noches se se dejaban llevar por el amor y la pasión, a tal grado que no hubo rincón en la habitación que no delatara sus "actividades ahí".
=SRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSR=
Habían pasado ya cinco años, cinco fabulosos años para Severus; finalmente podía vivir en paz y feliz. Tenía a su esposa, quien cada día se veía más enamorada de él y una hermosa hija, que en unos días cumpliría cinco años, disfrutaba de su primer año de primaria; habían decidido combinar la vida muggle con la mágica para que su hija conociera ambos mundos. Su vida había cambiado para bien, incluso en la laboral.
Había tomado un año reconstruir Hogwarts y cuando la escuela estuvo lista, le ofrecieron ser el director de esta, pero rechazó la oferta y, guiado por su alto conocimiento y aprecio a las pociones y artes oscuras, consiguió una plaza en San Mungo como medimago en el Envenenamientos provocados por pociones o plantas y Daños provocados por hechizos;incluso llegó a mejorar algunas pociones y hechizos curativos haciendo que más de una vez le ofrecieran el puesto de director general del hospital, pero él siempre lo rechazaba, ya había tenido suficiente con ser director de Hogwarts por un año.
Alex no regresó a cursar su séptimo año en Hogwarts, debido a que ya era madre y su esposo se estaba adaptando a su nuevo trabajo no había forma de regresar al castillo para estudiar; no obstante, estudio en casa (con ayuda de Severus) para presentar los ÉXTASIS y así finalmente conseguir un trabajo, el cual sólo pudo ejercer hasta que Eileen entró al Jardín de Niños. Fue difícil, pero finalmente consiguió un excelente trabajo en el Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas, en el subdepartamento Apoyo a los Hombres lobo.
El fin de semana sería el cumpleaños de Eileen y como cada año, Severus y Alex tuvieron que hacer trabajo extra para tener libre el día del cumpleaños de su hija. Y como cada año, Narcisa Malfoy siempre trataba convencer al matrimonio Snape de hacer la fiesta en la Mansión Malfoy. Pero tuvieron que negarse, ya que Eileen quiso invitar a sus compañeros de clases muggles y no era conveniente hacerlo allá.
Eileen estaba terminando de limpiar su habitación, con ayuda de Xóchitl, mientras que sus padres arreglaban el jardín para la fiesta. Severus terminaba de colgar unos adornos en un árbol, cuando escuchó que algo se cayó; volteó preocupado y vio a Alex sujetándose del borde de la mesa con una mano y con la otra tapándose la boca, del agarre rápido a la mesa la latina había dejado caer por accidente una charola vacía.
—¡Alex! —Severus corrió hacia ella y la tomo de los hombros con delicadeza—. ¿Qué tienes?
—Tranquilo, estoy bien —respondió la latina, mirando a su esposo. Severus se asustó al verla pálida—. Solo me mareé un poco
—No, no estás bien —dijo Severus frunciendo el ceño a la vez que ayudaba a Alex a sentarse en una silla—. Llevas así varios días, incluso has tenido vomito. Te lleve a San Mungo para que una compañera te revisará, pero no me dijiste el diagnóstico y ella tampoco ha querido decirme nada
Alex sonrió disimuladamente y se puso de pie. Acaricio la mejilla de su esposo y lo besó dulcemente en los labios.
—Si todo sale bien, los abras esta noche y Leen también. Y te aseguro que no es nada malo
Severus no se mostró convencido con esas palabras, pero le daría a su esposa el beneficio de la duda.
Al mediodía la fiesta comenzó. Eileen se divertía jugando con Teddy Lupin, Victorie Weasley y sus amigos de la escuela muggle. Cuando los niños se cansaron de jugar, entraron a la casa a lavarse y fueron a comer; cuando terminaron, Alex le llevó a su hija su pastel de cumpleaños y le cantaron Feliz Cumpleaños y Las Mañanitas.
—Ahora pide un deseo, hija —dijo Alex a Eileen
La niña se emocionó y cerró los ojos con fuerza. Alex veía con una sonrisa a su pequeña, pero Severus no, se veía tristeza en su semblante y es que sabía que "deseo" pediría Eileen y lo estaba pidiendo desde Navidad: un hermanito o hermanita. La pareja no podía cumplirle ese deseo gracias al daño que Lucius Malfoy le hizo a la latina cuando fue prisionera en la Mansión Malfoy.
Eileen abrió los ojos y sopló la velita con forma del número cinco y todos aplaudieron.
—¿Qué pediste, Leen? —preguntó con curiosidad el pequeño metamorfomago
—No, Teddy —dijo Harry a su ahijado—. Un deseo de cumpleaños no debe decirse, sino no se cumplirá
Ted hizo un puchero y su cabello estaba por pasar del castaño claro a rojo, a lo que Leen se dio cuenta y hablo rápido.
—No te diré, pero te daré una pista —Teddy miró a su mejor amiga entre emocionado y curioso—. Es lo mismo que le pedí a Santa Claus y los Reyes Magos
—Oh... Un hermanito
—O hermanita
—¿Crees que se cumpla esta vez?
—Yo espero que sí
Los adultos estaban repartiendo el pastel, pero lograron escuchar la conversación de los niños. Alex se acercó a la mesa de regalos y tomó dos paquetitos envueltos (rojo con un listón negro y negro con un listón verde) y se acercó a su hija y esposo.
—Feliz Cumpleaños, Eileen —deseo Alex a su hija, tendiéndole el regalo rojo
—Gracias mami —agradeció la niña a su madre y empezó abrir su regalo
Alex se acercó a Severus y le dio el regalo negro. El hombre miró a su esposa confundido, a lo cual ella solo lo miro con una clara expresión de «Cállate y ábrelo».
Severus lo iba hacer, pero se interrumpió al escuchar a su hija.
—Mami ¿y estos zapatitos? No me van a quedar y no entiendo porque son dos pares
Los padres voltearon y vieron a Eileen con un par de zapatitos rojos con motas negras en su mano derecha y unos zapatitos negros con una huella verde de gato en su mano izquierda. Severus enseguida entendió y abrió apresuradamente el regalo que le dio Alex, descubriendo dentro de este dos mamelucos para bebé, uno de catarina y otro de gato negro. Aprovechando del estado de shock de su esposo, se acercó a su hija.
—Es algo que vas a necesitar dentro de nueve meses
—¿Por qué?
—Porque vas a tener nuevas responsabilidades, las que conlleva ser una hermana mayor
Ante esas últimas palabras, Eileen abrió mucho los ojos a la vez que una gran sonrisa de oreja a oreja aparecía en su rostro.
—¿Sí voy a tener un hermanito o hermanita? —preguntó emocionada la niña
—Sí
Eileen gritó de emoción y, sin soltar los pares de zapatitos, abrazo a su madre.
El grito de su hija fue suficiente para que Severus reaccionara. Era imposible... pero a la vez maravilloso, iba a tener un bebé; volvería a ser padre y esta vez no dejaría sola a su esposa. En cuanto las mujeres de su vida se separaron, Severus abrazo por detrás a Alex levantándola del suelo y giró varias veces.
—¡Sev! —exclamó riendo Alex ante la reacción de su esposo. Severus la bajo, pero no la soltó, afianzó su agarre ocultando su rostro en el hueco del cuello de su esposa—. ¿Severus?
—No es un sueño ¿verdad? —Alex sonrió con tristeza y le acarició el cabello a su esposo—. ¿Realmente estás embarazada?
—Lo estoy, Sev. Y es un milagro —sin romper el agarre de su esposo, dio media vuelta y lo abrazó del cuello—. Seremos padres por segunda vez
El abrazo del hombre se hizo más fuerte y Alex alcanzó a escuchar los sollozos de felicidad de su hombre.
Para Severus fue muy duro lidiar con el embarazo, ya que para él era la primera vez en experimentar todo lo que conllevaba: los cambios de humor a causa del alboroto de hormonas, los antojos, el cuidado extra (o sobreprotección, como Alex le soltó un día cuando no la dejó ni siquiera salir al jardín a respirar aire fresco porque había muchos insectos y podrían picarla), pero valió la pena; se había perdido la gestación de Eileen, no se perdería esta.
—¿Qué tanto piensas, Sev? —interrumpió Alex los pensamientos de su esposo
Los dos estaban acostados en su cama y desnudos, el embarazo no había suprimido sus noches de pasión, pero eso sí, eran con cuidado. Severus le acarició la espalda y le beso el cabello.
—No es nada. Solo...
—¿Solo...?
—Me preguntaba... —no quería decirle, así que se pensó en otra cosa—. Como es que pudiste quedar embarazada. Sabes que estoy muy feliz, pero aún me sorprende. Después d solo que te hizo Lucius... —apretó los puños con fuerza, aún se encolerizaba al recordar eso
Alex se separó de su esposo, sentándose en la cabaré cargando la espalda en la cabezada y cubriendo su cuerpo con la sábana.
—Cuando estuve en el limbo meter la vida y la muerte y la Catrina me dio la oportunidad de regresar, supongo que curó mis heridas internas. Creo que que al decirme que rendirá una "segundas oportunidades", también se refería a esto —respondió Alex acariciando su vientre de ocho meses
Severus se había sorprendido con semejante revelación, pero su expresión paso de sorprenda a tranquilidad, acariciando también el vientre de su esposa.
OCTUBRE
—¡AH! ¡SEVERUS
El hombre despertó de golpe y miro a Alex, la latina estaba sentada en la cama y se tocaba el vientre. Vio que sudaba y apretaba los dientes con dolor.
—¡Alex! ¿Qué te sucede?
—El bebé... Ya viene
—¡Pero faltan dos semanas!
—¡Pues le dio por venir antes, carajo! —gritó Alex en español
El hombre se sobresaltó y trago saliva.
—¿Por qué gritan, caray? —Xóchitl entró a la habitación y seguía somnolienta—. Todavía es de madrugada ¿qué les pasa...?
—Ve y despierta a Eileen mientras yo llevo a Alex a San Mungo
—¿Eh? ¿Por qué...? —al procesa la informó no, el sueño se fue y reaccionó enseguida—. ¡No inventes! ¿¡Ya!? Pero sí...
—¡Por un carajo, ya sé que me faltan dos semanas! —gritó enojada Alex, mientras se levantaba de la cama con ayuda de Severus—. ¡Yo no le pedí al bebé que llegará antes! ¡Así que déjense de chingaderas y vamos al hospital antes de que...! ¡Me carga la chingada! —los tres bajaron la mirada y vieron que se formó un charro a los pies de Alex, había roto en aguas
Severus la cargo al estilo princesa y corrió rápidamente hacia la chimenea apareciéndose enseguida en San Mungo. Los compañero de Severus al verlo llegar cargando a su esposa, actuaron enseguida. Colocaron a Alex en una camilla y la llevaron a la sala de parto, seguida muy de cerca por su esposo.
Media hora después llegaron al hospital Xóchitl y Eileen. La niña todavía se veía cansada, pero quería saber sobre su hermanito o hermanita. Diez minutos después empezaron a llegar los Potter, Andrómeda junto a su nieto (Teddy había insistido en ir a conocer al hermanito/a de su mejor amiga), toda la familia Weasley y los Malfoy. La espera se les hizo eterna hasta que finalmente llegó a ellos el llanto de un bebé: la criatura había nacido.
Severus salió a la sala de espera, traía puesta su bata de medimago sobre su pijama negra, y le sonrió a los presentes.
—Es un varón —anunció el azabache y se volvió hacia su hija—. Tienes un hermanito
Eileen se bajó de los brazos de Draco y corrió hacia su padre, abrazándolo de las rodillas.
—¿Puedo ir a verlo?
—Claro que sí, Leen —cargo a su hija y se volvió hacia la loba—. Tú también puedes venir
Xóchitl movió la cola emocionada y siguió a los Snape. Entraron a la habitación y vieron a Alex en la cama con un pequeño bulto envuelto en una cobija blanca. Los tres se acercaron con dudado a la cama; Alex movió un poco la cobija y dejó al descubierto el rostro de su bebé: su piel era rosada, el cabello castaño, pero el flequillo negro. Parecía que el bebé estaba durmiendo, pero bostezo y poco a poco abrió sus ojitos, eran negros y miraba a todos con curiosidad y seriedad.
—Whoa —dijo impresionada Eileen—. Se parece mucho a ti papi
—¿En serio? —preguntó Severus sonriendo—. Entonces ya lo perjudique
—¡Severus!/¡Papi! —lo regañaron a la vez su esposa e hija
—Solo bromeaba
Alex solo negó con la cabeza. Severus dejó con cuidado a Eileen en la cama para estar junto a su hermanito.
—¿Y cómo se llama? —preguntó la pequeña
—Alexander —respondió Severus antes que su esposa
—¿Estás seguro, Sev? —preguntó Alex
—Claro que sí
Alex sonrió por respuesta.
—¿Y cuál es su segundo nombre? —preguntó Eileen y sus padres la miraron con duda—. Yo tengo dos nombres, a pesar de que todos me dicen "Leen" o "Eileen". Así que ¿Cuál va ser?
Los padres se miraron sin saber cuál ponerle. Al no recibir respuesta de los mayores, Eileen se puso a pensar también hasta que se le ocurrió uno.
—¡Ya sé! ¡Que sea Alexander Vladimir!
—¿Vladimir? —preguntaron a la vez sus padres
—Sí, se ve que hermanito será muy serio que mi papá. Y como no creo que él quiera poner a mi hermanito "Severus" pues me pareció el más adecuado —respondió Eileen muy segura
—¿Y quien dijo que no quería que llevara mi nombre? —cuestionó Severus, arqueando una ceja—. Sí podría ser Alexander Severus o Severus Alexander... —pero se dio cuenta que no le gustaba como se escuchaba—, tú ganas hija. Será Alexander Vladimir
—¡Sí!
—Pero hija ¿de dónde se te ocurrió ese nombre? —preguntó Alex—. ¿No será que se te ocurrió por uno de los personajes de esa caricatura que ves? O... —miró a su esposo y arqueo una ceja—. ¿Será que alguien empezó a contarte la historia de Dracula, la cual es su favorita, y te hablo de donde se inspiró el autor?
Padre e hija desviaron la mirada y un rubor se empezó a mostrar en su pálida piel. Alex rió por su reacción.
=SRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSR=
Las vacaciones de verano son la época del año que Eileen siempre espera con ansias. Y es que además ese verano era distinto a los otros, porque irían a visitar México; el país de origen de su madre.
Para llegar rápido al país, usaron un Traslador. Alex y Severus encogieron las maletas y las guardaron en sus bolsillos, la latina cargó a Alexander y Severus a Eileen. Tomaron el Traslador (un cepillo plateado) y aparecieron en una calle poco transitada. Salieron de esta y en seguida escucharon las campanadas de un reloj.
—Mami ¿dónde estamos? Creí que habíamos venido a México —preguntó Eileen viendo un reloj en el centro de la plaza de la ciudad donde llegaron
—Sí estamos en México —respondió Alex con una sonrisa—. Ese no es el Big Ben, es el Reloj Monumental. A inicios de 1900 llegaron los inglese, de 1904 a 1910 lo construyeron.
—¿Tanto tiempo tiene ese reloj?
—Sí
—¡Increíble!
Fueron a la parte mágica de la ciudad, llegaron al hotel «La Tuza Obsidiana», acomodaron sus cosas en el cuarto y fueron a pasear por la ciudad. Eileen y Severus estaban impresionados con la cultura, incluso el pequeño Alexander miraba la ciudad con curiosidad. Al estar en el mundo mágico veían brijes por todos lados; Xóchitl salió de Alex y fue a saludar a las criaturas del lugar.
Al tercer día de estar en México, Alex llevó a su familia a Chichén Itzá para que conocieran Naualotl Chankauali, o como ella les dijo para que comprendieran, «el Callejón Diagon mexicano».
Al llegar, Severus miró a su esposa arqueando una ceja; Chichén Itzá estaba lleno de muggles y no se sentía mucha magia en el ambiente.
—Alex, si aquí se supone se encuentra la entrada para el callejón ¿Por qué está abarrotado de muggles?
—Uno: descubrí que en Norteamérica (Canadá, Estados Unidos y México) se les dice nomaj. Segundo: porque es uno de los lugares más populares, a manera nacional y turística.
—De acuerdo, pero eso no responde en dónde se supone que que es el lugar. Por lo que entendí, Chichén Itzá es solo una zona arqueológica antigua
—¿Dónde está la tienda, mami? —preguntó Eileen
—¡Yo les enseño! —pidió Xóchitl con entusiasmo
—Está bien, por aquí —Alex acomodo a su hijo en brazos y Severus tomó de la mano a Eileen
Xóchitl los guio hasta el Templo de Kukulkán, había gente por ahí, pero la loba los llevo a la parte trasera del Templo y desde ahí se podía ver la cancha del Juego de Pelota.
—¿Y ahora qué? —preguntó Severus
—Que desesperado me saliste —reclamó Xóchitl—. Tu solo mira
Se acercó a los escalones y en lugar de subir, en la orilla izquierda de las escaleras acercó su pata y en cuanto sus garras tocaron la piedra, apareció la cabeza de Kukulkán.
—¿Tlatlapoloni*? —preguntó la cabeza
—Temaktli ik Tonatiu* —respondió Xóchitl
—¿Qué dijo? —preguntó Severus a su esposa?
—La cabeza: ¿Contraseña? Xóchitl: Poder del Sol
La cabeza de Kukulkán abrió la boca y de ahí se vio el dibujo del sol. Xóchitl acercó otra vez su pata y con ella le dio la vuelta completa al Sol, Kukulkán cerró la boca y parte de las escaleras desaparecieron, a modo de que todos pudieran pasar. La loba entró primero, Alex miró a su familia y con una sonrisa los animó a entrar. Eileen agarro con fuerza la mano de su padre y la familia entró a la pirámide; en cuanto el último pasó, las escaleras volvieron a la normalidad.
En cuanto Severus y Eileen vieron el lugar, no pudieron evitar soltar una exclamación de sorpresa. Dentro del Templo de Kukulkán esperaban ver los lugares donde ruinas o algo parecido ¡Pero adentro había toda una civilización! Todo el lugar casi parecía un mercado, pero de la época prehispánica; si había locales, no obstante la mayoría eran islitas donde no solo vendían lo clásico de la magia, sino de la antigua magia de los mayas.
Alex y Xóchitl les mostraron el lugar. Severus llevaba de la mano a Eileen, pero su hija se mostraba muy inquieta con todo lo que veía, así que Alex le pasó a Alexander y ella se encargó de su hija.
Siguieron caminando hasta que llegaron a lo que a simple vista parecía una librería, pero no contaba con una gran variedad de libros, hasta se podría de decir que no tenía. Arriba de la puerta colgaba un letrero que decía «Alebrijes y Rebujos». Severus iba a pasar de largo, pero la mano de su esposa sobre su hombro se lo impidió.
—¿Qué pasa? Ahí no hay nada que pueda interesarnos —dijo Severus
—"Nunca juzgues a un libro por su portada" —citó Alex el dicho
El hombre solo rodó los ojos y siguió a las mujeres. Entraron a la tienda y vieron que estaba vacía, no hay clientes ni empleados. Severus iba hablarle a su esposa, cuando sintió a Alexander moverse en sus brazos.
—Alex ¿qué pasa? —preguntó Severus
—Nada —respondió la latina
—Tú no —aclaró el pocionista—, habló con nuestro hijo
—Creo que sería mejor que solamente te dijeran Ale, para evitar estas confusiones —sugirió Xóchitl
—Creo que sí —concordó su humana—. En fin ¿qué tiene Alex?
—Empezó a inquietarse —dijo Severus—. Parece que algo detrás de mí llamó su atención
La familia miró y vieron una armadura española, en un rincón junto a ventana que daba a la calle. Ale reconoció la armadura enseguida.
—Leen, quédate con Xóchitl —indicó la madre
—¿Qué haces? —preguntó la brije, pero su humana no le contestó.
Ale se acercó a la armadura y levantó una mano hacia esta; pero cuando estuvo a punto de tocarla salió de ahí un fantasma, no obstant ese fantasma no era como los de Hogwarts, este sí parecía humano, pero con la habilidad de hacerse intangible.
—Buenas tardes, bella damisela —saludo cortésmente el fantasma con acento español
—Hola, Don Andrés —respondió el saludo Ale—. Hace años que no lo veía
—Realmente ha pasado mucho tiempos desde su última visita. Y veo que no viene sola
—Es mi familia —dijo Ale, indicadores que les acercarán. Severus con desconfianza y Eileen detrás de Xóchitl—. Él es mi esposo, Severus Snape. Nuestro hijo Alexander y detrás de Xóchitl nuestra hija Eileen
Don Andrés salió de la armadura y saludo a la familia con una reverencia.
—¿Es usted un fantasma? —preguntó Eileen en español.
—Así es, mi bella señorita —respondió Don Andrés—. Mi nombre es Andrés Artasánchez
De pronto detrás del mostrador se escucharon ruidos extraños, todos voltearon hacia el origen del ruido. Severus sujetó con fuerza a Alexander e iba a sacar su varita, pero Ale lo tomó con delicadeza de la muñeca impidiéndole hacerlo y le sonrió para tranquilizarlo. Se veía que alguien se acercaba porque lograban ver su silueta. Era una criatura muy grande, pero no se definía muy bien su forma y no supieron que eran hasta que la criatura alcanzo la luz que provenía de la calle.
—Buenas tardes
—¡Increíble! ¡Un alebrije de verdad! —exclamó emocionada Eileen
—¡No os acerquéis a esa criatura! ¡Es peligrosa! —"advirtió" Don Andrés. Desenvainó su espada y se acercó al alebrije—. ¡En guardia, criatura malvada! ¡No os dejareis que lastimes a estas personas inocentes! ¡Pelea, malvado dragón! —exclamó el fantasma tomando una pose de combate, pero la criatura lo sujetó del tobillo con su cola.
—Don Andrés, en serio, ¿cuántas veces tenemos que pasar por esto? Además de repetirle lo mismo; no soy un dragón ni nada parecido. Soy un a-le-bri-je, que es muy distinto —dijo la criatura, sin miramientos arrojó al fantasma contra la pared. La familia se hizo a un lado a tiempo para no recibir el golpe—. Perdón por eso, pero desde que esta aquí la armadura, Don Andrés (quien venía dentro de esta) me ha estado fastidiando.
—Se nota que no han cambiado en nada —dijo Ale con tono nostálgico
—¿Alejandra? ¿Realmente eres tú? ¡Asombroso! Hacía años que no te veíamos
—A mí también me da mucho gusto verlos
—Y veo que no vienes sola
—Es mi familia. Mi esposo Severus Snape y mis hijos Eileen y Alexander
—Mucho gusto. Yo soy el Guardián Alebrije
—Un placer —saludo Severus
—Hola —saludo Eileen
—¿Qué onda? ¿Ya no te acuerdas de mí? —preguntó Xóchitl al Alebrije
—Claro que te recuerdo, Xóchitl ¿cómo has estado?
—Muy bien, gracias
—Que bueno. Ahora ¿vienen a que les entregue sus brijes?
—¿Leen ya tiene edad para recibir uno? —preguntó sorprendida Ale
—Para recibir un brije no hay que tener una edad en específico. Solamente para la Ceremonia de la Alianza sí, la cual es los trece años
Ale y Severus se miraron, ninguno se esperaba esa información. Eileen miraba de manera alterna a sus padres sin entender lo que pasaba; Alexander se movió, estirando sus brazos hacia el Alebrije. Estuvieron en silencio hasta que Severus.
—Solo espero que los de ellos sean más tranquilos que cierta loba que conocemos
—Si sabes que entiendo el inglés ¿verdad, Señor Simpático?
Ale y Eileen se rieron, ya estaban más que acostumbradas a las discusiones de Severus y Xóchitl.
—Entonces, síganme y les daré sus brijes —dijo el Alebrije a la familia
—¿Tú das los brijes? —preguntó emocionada Eileen
—Sí y no solo eso. Yo protejo el portal del mundo espiritual hacia el mundo físico.
—Wow
La familia siguió al Alebrije hasta el final de la tienda y ahí vieron algo que les llamó la atención a Severus y Eileen.
—Ale ¿qué es eso?
—Ese es el Calendario Azteca... —la latina escucho un carraspeo y vio que fue el Alebrije—. Perdón, quise decir Piedra del Sol y es el portal entre el mundo espiritual y terrenal
—¿Por qué cuando el Alebrije carraspeó cambiaste el nombre?
—Bueno, el nombre original es Piedra del Sol, pero se le conoce como Calendario Azteca y es porque tiene la Cuenta de los Días, las Eras y aspectos calendarios, donde las interpretaciones sobre la función y el significado de este monolito son diversas entre especialistas desde su redescubrimiento en el siglo XVIII.
Severus ya no dijo nada más. El Alebrije se acercó al Calendario y en cuanto lo tocó, el Calendario comenzó a brillar.
—Adelante, pequeña. Tu brije te espera —dijo la criatura a la niña
Eileen miró a sus padres, ambos miraron a la niña con una sonrisa para animarla. La pequeña miró al Alebrije y vio que este también le sonreía. Soltó un suspiro y finalmente se acercó a la Piedra. Esta brilló y del centro salió un rayo azul cielo; Eileen se asustó y retrocedió chocando con su madre. Cuando el rayo desapareció dejó en su lugar una ardilla blanca con detalles azul cielo en las orejas, patitas, estómago y cola. La criatura se incorporó y vieron que sus mejillas las tenía amarillas al igual que los ojos.
—¡Qué lindo! —exclamó Eileen y se acercó a la brije ardilla
—Hola, mi nombre es Xoxoutik y significa "Azul Cielo" en náhuatl. Pero para más fácil, dime Xoxo
—Mucho gusto, yo soy Eileen —de pronto la niña sintió calor en su muñeca derecha, la miró y vio que tenía una especie de tatuaje azteca en esta—. ¿Qué es esto?
—Esa es la marca de la alianza con tu brije —respondió Ale a su hija
Eileen vio con curiosidad la marca y se sorprendió cuando vio que esta desapareció sola. Madre e hija se acercaron a Severus y Alexander; el hombre vio a su hijo y luego a su esposa. Le pasó con cuidado el bebé a Ale y esta se acercó a la Piedra del Sol. Volvió a brillar y de esta salió un rayo amarillo haciendo que Alexander se asustara, Ale lo meció con cuidado y le susurró para calmarlo. El bebé se tranquilizó al mismo tiempo que el resplandor del rayo se apagaba mostrando a un mono color morado con amarillo en las orejas, estómago, patitas y en la punta de su cola. Tenía ojos negros y una sonrisa traviesa. Lo observaron con más atención y se dieron cuenta de que el brije era solo un bebé.
—Alebrije
—¿Sí?
—Este brije es solo un bebé
—En realidad no es un bebé. Los brijes toman la apariencia de la edad que tiene su humano; cuando si hijo crezca, su brije "crecerá" también
La familia miró con curiosidad al monito. Este sintió las miradas sobre él y los miró con curiosidad.
—Hola, me llamo Manky —se presentó el brije
Alexander rió y aplaudió con ganas al ver a su brije. De pronto su risa se volvió llanto, los padres lo miraron y vieron que su antebrazo derecho apareció la marca de la alianza.
—¿Por qué lloras, hermanito? —preguntó preocupada Eileen a Alexander
—Supongo que es por el calor de la marca —contestó su madre.
Ale meció con cuidado a Alexander hasta que el pequeño se tranquilizó.
—Bien, creo que ya es todo... —dijo Severus
—Disculpe —interrumpió Alebrije—, falta entregar un brije más
—Pero mi esposa ya tiene el suyo desde los trece años
—Hablo de usted
—¿Yo?
—¿Papi va a tener un brije también?
—Claro. Si el cónyuge del mexicano/a es extranjero se le concede la oportunidad de tener su propio brije, pero él/ella no podrá aprender de la Sincronía Brije, solo tenerlo de compañía
—Que mal —respondió Eileen haciendo puchero
Severus miró a su esposa sorprendido. Ale solamente le sonrió y lo animo acercarse a la Piedra del Sol. El hombre suspiró y se acercó a la piedra. Este brillo y un rayo verde salió de esta posándose a los pies del pocionista. Cuando esta desapareció mostrando al brije, Xóchitl comenzó a reírse a carcajadas estando de espaldas y sujetándose el estomago y Ale trataba de contener la risa. Eileen, Xoxo y Manky miraban sin comprender lo que sucedía. En cuanto a Severus, sentía palpitar su sien y apretaba el puño con fuerza.
—Tiene que ser una broma —murmuró el hombre
Ante él estaba su brije, el cual era un murciélago negro a excepción del hocico, la parte interna de sus orejas y la parte interna de sus alas, las cuales eran de color verde y sus ojos eran negros. Severus olvidó su enojo por un momento al sentir una calidez en su ¿antebrazo izquierdo? Rápidamente levanto la manga de su camisa y se sorprendió al ver la marca de la alianza donde antes estaba la marca tenebrosa.
—Pero ¿cómo...? —apartó la vista de la marca y miró al brije murciélago
—Hola, me llamo Batwing —se presentó el brije
—Yo soy Severus Snape —se presentó el hombre—. ¿Cómo es que sabes hablar inglés?
—En cuanto el brije y el humano extranjero se conectan, el brije recibe los conocimientos del país de origen de su humano —aclaró Alebrije
Humano y brije se miraron, Batwing voló hacia Severus. Se posó en su hombro y frotó su mejilla contra la del pocionista en una caricia tierna. El hombre tardó unos segundos en reaccionar, acariciando la cabeza del murciélago.
Finalmente salieron del local y siguieron con su paseo.
=SRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSR=
—Estoy muy nerviosa ¿y si voy a Gryffindor? —dijo Eileen angustiada—. ¿Papá se decepcionará de mí? ¿qué pasará si termino en Hufflepuff?
—¡Ya cállate! ¡Cállate que me desesperas! —exclamó fastidiada Xoxo
—¡Lo siento! No puedo evitar ponerse así
Eileen finalmente iba a entrar a su primer año en Hogwarts y estaba muy nerviosa y emocionada a la vez. La familia iba en su auto a la estación de King's Cross (Ale conducía y le costó mucho trabajo convencer a su esposo de adquirir el vehículo) y desde que salieron de su casa, la niña no paraba de mostrar su nerviosismo.
—Ya vez lo que provocas por "presionarla" para que sea Slytherin —reclamó Ale a su esposo a la vez que ponía los ojos en blanco
—Solo le dije que me gustaría que fue a esa casa, es todo —se defendió Severus, encogiendo los hombros—. Y mejor no hagas tus expresiones raras y ojos al frente, tú querías el auto, tú conduces
—Eso y porque no has podido pasar la prueba de manejo —se burló Ale
Los niños y los brijes se rieron, a lo que Severus cruzó los brazos y frunció el ceño. Llegaron a la estación, antes de bajarse los brijes se escondieron. Bajaron el baúl y las cosas de Eileen a un carrito y entraron a la estación; pasaron de dos en dos al andén 9 y caminaron por la plataforma.
—No los veo —dijo Eileen mirando a todos lados. Su marca brilló y salió Xoxo, quien enseguida se trepó a su cabeza—. ¿Alcanzas a ver?
—No —contestó la ardilla. Se recargó en su cola para elevarse más, pero ni así lograba ver
Llegaron a los últimos vagones y finalmente vieron a las personas que buscaban.
—¡Abuela Andy! ¡Tío Harry! —exclamaron felices los hermanos Snape a la vez que saludaban con la mano
Los aludidos voltearon y también saludaron. La familia se acercó a saludar y entonces se dieron cuenta que faltaba alguien.
—¿Y Teddy? —preguntó Eileen
—Subió a dejar sus cosas —respondió Harry
Entonces el ojiverde vio a alguien detrás de la niña, iba a decir algo, pero la persona le pidió silencio. El individuo caminó de puntitas hasta llegar a la niña y levantó los brazos.
—¡Hola Teddy! —saludaron Xoxo y Manky
Eileen volteó y vio detrás de ella a su mejor amigo. Teddy bajó los brazos y su cabello se volvió rojo pálido.
—¡Oigan! ¡La quería sorprender! —reclamó el pequeño metamorfomago
—Aún si ellos, te sentí detrás —dijo Eileen—. Solo quería mostrarte que nunca vas a lograr asustarme
El cabello de Teddy volvió a ser azul eléctrico, pero se cruzó de brazos e hizo un puchero, a lo que todos se rieron por la reacción del niño. Subieron las cosas de Eileen en el mismo compartimento de Teddy y enseguida sonó un silbato, indicando que el Expreso de Hogwarts ya iba a partir.
Harry y Andrómeda se despedían de Teddy, mientras que la familia lo hacía con Eileen.
—Te voy a extrañar mucho, hermana —dijo Alex a Eileen mientras la abrazaba
—Yo igual, hermanito. Pero nos veremos en Navidad —dijo Eileen, separándose de Alex. Después se volvió hacía su papá—. Lástima que no me darás clases como lo hiciste con mamá y mis tíos
—Ah, bueno... al menos te enseñe lo básico de Pociones y DCAO para que seas la mejor de tu clase —dijo Severus un poco nervioso.
Sus hijos sabían que él era mayor que su esposa, pero de que le dio clases a ella y sus amigos fue porque Weasley les contó cuando preguntaron acerca de sus años en Hogwarts.
El silbato volvió a sonar, Eileen le dio un beso rápido a su familia y Xoxo a los brijes y ambas subieron al tren seguidas por Teddy. El tren comenzó a avanzar, Eileen, Xoxo y Teddy se asomaron por la ventana se despedían de sus familiares con la mano. Alex y Manky corrieron al lado del tren a la vez que se despedían con la mano.
—¡Hasta Navidad! —gritó Eileen
—¡Adiós! —gritó Teddy
Poco a poco el tren se perdió de vista y los padres comenzaron a irse del andén. Alex y Manky regresaron con los padres del primero. Harry y Andrómeda se despidieron de la familia Snape y se fueron de ahí.
—Lo único malo es que tengo que esperar cinco años para entrar a Hogwarts —dijo Alex a Manky
—No te preocupes, el tiempo pasa rápido —dijo el brije para animarlo
—También hay otro lado positivo —dijo Xóchitl—, vas a tener a tus padres para ti solito
—¿Qué clase de apoyo es ese, Xóchitl? —reclamó Batwing—. Sonó como si incitaras a Alex a que desee convertirse en hijo único
—¡No es por eso! —se defendió la loba—. Bien dice la frase «todo se parece a su dueño»
—¿¡Qué quisiera decir con eso!? —Batwing se subió a la cabeza de la loba y empezó a jalarle las comisuras de su hocico
—¡Suéltame!
—Oigan no peleen —intervino Manky, pero terminó "sufriendo la furia" del murciélago
Severus y Ale negaron con la cabeza dos veces ante tal escena. La latina se separó de su esposo y fue a calmar a los brijes. El hombre veía la escena con una sonrisa nostalgia: nunca creyó que después de una vida llena de soledad, tristeza y sacrificio finalmente viviría en paz, fez y con una familia.
—La Serpiente se enamoró de la Leona —murmuró para sí mismo—. Y de una muy terca
=SRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSRSR=
Y finalmente llegamos al final de esta historia.
Muchas gracias a todos los que siguieron esta historia hasta el final, realmente me llevo mucho tiempo escribirla, pero fue muy satisfactorio para mí.
Saludos
Ichigo Snape
