Un poderoso poder, emerge, incompleto, busca ser controlado, más solo en la seria mirada de aquella pokémon se vio reflejado el cúlmine de su capacidad.

La ira e impotencia de Sayuri llegó a su máximo, las tensadas facciones de su rostro mezcladas con las lágrimas que aún emergían de sus ojos y recorrían sus mejillas, solo podían imponer terror.

La naturaleza psíquica y de fuego fueron las primeras en emerger en su totalidad una vez que el sello fue roto, aún faltaba mucho para lograr encontrar el control de las otras, más aquello era suficiente.

La telekinesis que Sayuri imponía no era monumental, pero sí muy concentrada, y lo suficientemente fuerte como para imponer el terror en el rostro de aquellas personas, cuyos labios de varios de ellos fueron cerrados por la misma fuerza.

La gente no tardó en correr, el caos emergió, sin embargo, tras un simple fruncir de ceño por parte de Sayuri, varias paredes psíquicas detuvieron de golpe a todas las personas a su alrededor. Los gritos empezaban a surgir en aquellos cuyos labios se lo permitían, Eimi intentaba soltarse, más su fuerza era inútil ante el sujetar de Sayuri, ni siquiera era capaz de perturbarla, su cuerpo parecía ser una roca inamovible mientras que la propia Delphox únicamente tenía su enojada mirada puesta sobre aquellos policías y jóvenes que habían golpeado a Takeshi.

—¡Tus manos donde las vea! —El grito enajenado y prepotente del guardia que acompañaba al que aún intentaba sujetar a Takeshi se escuchó, al mismo tiempo que alzaba su arma hacia la pokémon, más Takeshi había detenido por completo su forcejear, una vez que su mirada se posó con completa preocupación y pena, en Sayuri.

Sayuri no cambiaba de actitud la ira aumentaba en ella sin control, prontamente su poder crecía en consecuencia, al mismo tiempo que la energía que emanaba de su cuerpo hacía mover su pelaje cada vez con mayor brusquedad.

—¡No lo voy a decir una segunda vez, maldita! —La imponencia de Sayuri fue suficiente como para hacer que el oficial que sujetaba a Takeshi lo soltara y sacara su arma en contra de la Delphox.

Las lágrimas seguían brotando, las paredes a los alrededores de las personas lentamente comenzaban a estrecharse entre sí. Sayuri perdía el control.

Pero solo cuando el sonido del seguro de las armas se escuchó… el enfurecido grito de un tercer oficial entrando enajenado y alterado de un instante a otro en el lugar fue lo siguiente en emerger.

El actual jefe de policía e instruido de Yoshiro, Isao.

—¡Deténganse! —El grito enfurecido y con mirada superior emergió repetidas veces conforme aquellos oficiales no bajaban sus armas a la primera orden, nunca pensaron que era para ellos.

—¡Les dije que se detengan! ¡Son mis amigos! —Isao alzó su placa delante de los oficiales, más estos, aún apuntando, solo pudieron mirar con ojos abrumados y rostros pálidos conforme su autoridad se ponía encima de su empoderamiento.

.

.

Ni siquiera tenían permitido sacar su arma en contra de Takeshi… para ellos no se trataba de un ciudadano, únicamente de una salvaje pokémon que no merecía su respeto.

.

.

No les quedó de otra que acatar las órdenes… por mucho deseo que tuvieran de arrestar o dañar a la pokémon y al Kurogane por el estilo de vida que llevaban, Isao no se los permitiría. Aquel par de oficiales no tardaron en bajar sus armas, a la par que únicamente miraban de vez en cuando el molesto rostro de Isao, mas este último no tardó en preocuparse…

Una vez que la propia energía de Sayuri se negaba a desaparecer del lugar.

.

.

.

Incluso cuando bajaron sus armas, Sayuri no se tranquilizó… ahora era capaz de ver indiscriminadamente los pensamientos de las personas que estaban a su alrededor, y no dudó en hacerlo. Los comentarios de odio, el deseo por verla a ella y a Takeshi en el suelo, tratándolos de inferiores, riéndose de ellos, solo hacían aumentar la impotencia y la ira en la pokémon.

¡¿P-Por qué lo hacen?! —Sayuri apenas podía dejar escapar un pequeño y ahogado susurro, a la par que las paredes cada vez apretaban más a aquellas personas, donde sus gritos no paraban de escucharse.

S-Sayuri —Isao alzaba sus manos hacia la pokémon con intención de calmarla, pero era inútil.

¡¿Qué les hicimos a ustedes para que nos traten así?! —La Llamarada que aún mantenía activa la pokémon no tardó en aumentar de tamaño. Los músculos de sus manos empezaban a tensarse cada vez más, a la par que no parecía haber un límite ante su ira…

Solo para culminar… en el momento en el que la propia Sayuri, en la búsqueda de callar todos aquellos gritos y pensamientos que continuaba escuchando, su poder dio un nuevo salto…

Bloqueando finalmente todas las ondas de sonido a su alrededor… para dejar así un espeluznante y tétrico silencio en aquel supermercado.

Nadie escuchaba nada… ni siquiera sus propios gritos. Los ojos de Sayuri se elevaron, dejando en sí solo las blancas escleróticas a la vista, otorgando con ello una imagen aún más imponente y atemorizante de la pokémon…

La cual… no tardó en elevarse lentamente del suelo.

.

.

.

Ya nada era posible, su esperanza había vuelto a ser pisoteada, aún habiendo anulado las ondas de sonido, eran los propios pensamientos de la pokémon los que no la dejaban en paz. Sus recuerdos con Takeshi, la pena que este sentía, el dolor por no poder expresarle lo que sentía con total libertad, sumado con lo que aquellas personas pensaban de ellos, las injusticias que los hacían pasar, hicieron que finalmente Sayuri perdiera el control.

.

.

.

.

Pero la Delphox únicamente terminó por bajar su enfurecida mirada hacia el suelo… una vez que observó a Takeshi tomándola de su muñeca, con mirada un poco decaída y seria hacia la misma pokémon.

.

.

Sayuri no cambiaba sus facciones, el odio seguía vivo en ella, más Takeshi solamente la jaló nuevamente hacia el suelo; su jalar era débil, más Sayuri no cedía por la fuerza física, solo la presencia de Takeshi fue suficiente como para interponerse en sus pensamientos, los cuales seguían atormentándola a pesar de todo.

Takeshi solo la abrazó con todas sus fuerzas una vez que la devolvió al nivel del suelo, Sayuri no lo correspondió, su blanca mirada y tensadas facciones continuaban, más Takeshi solo la refugiaba entre sus brazos, negándose a soltarla aún con los peligros que cualquiera pudiera correr al acercársele en aquel estado.

Los segundos transcurrieron… las tensadas facciones de Sayuri no tardaron en relajarse, más las lágrimas permanecían. La mirada de Sayuri volvía a reflejar el cálido iris de siempre oculto en la propia melancolía. Las paredes psíquicas que rodeaban a las personas del supermercado desaparecían, y con ello de igual manera el sonido empezó a escucharse.

Eimi, tras ser soltada por Sayuri una vez que esta se elevó, solo alcanzó a ver a sus amigas de reojo junto con los chicos, tras asentirse mutuamente, simplemente huyeron en silencio del lugar antes que tener que ver alguna represalia de sus acciones; sabían que no podían hacer nada mientras Isao se encontrara presente.

Tan pronto el abucheo y los indignados gritos por parte de las apresadas personas dieron un ápice de comenzar, la voz en alto de Isao emergió.

—La situación ya está controlada, por favor despejen la zona, ya no hay nada más que ver —Con voz seria y levemente molesta, Isao se antepuso entre la pareja y el tumulto de personas que rápidamente mostraron la intención de acercárseles.

Falsas quejas, quejidos indignados, acusaciones falsas hacia Sayuri, la gente inventaba cualquier excusa para agravar la situación, alegaban a Isao de su cargo, afirmando que la pokémon les había hecho daño.

—Si tienen alguna herida que declarar tengan por seguro que podrán ir a la comisaría a hacerlo, me encargaré de obtener las grabaciones de las cámaras de seguridad del supermercado para confirmar los supuestos maltratos —Isao simplemente se entrecruzaba de brazos, antes de volver a hablar —Claro… también es mi deber decirles la multa pertinente si tras la investigación se descubre que sus acusaciones fueron falsas —Fue el último "comentario" dado por el jefe de la policía, antes de que únicamente el silencio mezclado con leves susurros fuera lo que le continuara.

No podían hacer nada más, sus molestas miradas permanecieron, más aquellas personas únicamente terminaron por retirarse del lugar.

El rostro de Isao solo pudo lamentarse, este únicamente se giró hacia Takeshi y Sayuri, junto con los oficiales que aún se encontraban; más estaba claro que aún con la molestia del propio Isao hacia sus hombres, no tardó en percatarse del moretón que prontamente empezaba a formarse en una de las mejillas del hombre que recibió el golpe del Kurogane.

Isao intentó no demostrar preocupación o temor hacia ello, no debía si quería mantener a salvo a Takeshi y Sayuri, más este solo pudo acercarse a los mismos, antes de pedirles que lo siguieran a la comisaría.

Sayuri se negaba despegar su lloroso rostro del torso de Takeshi. Lo había hecho, había logrado aquello por lo que tanto había luchado por evitar tiempo atrás, su descontrol finalmente provocó una nueva y aún más fuerte razón por la que el pueblo los rechazaría a esta y a Takeshi, pero estaba claro que la propia pokémon no lloraba por ella…

Sino por aquel que, aun sabiendo la discriminación que recibiría incluso más que en antaño, tanto en su trabajo como en su vida en general, debido a lo que Sayuri había demostrado aquel día, aún se negaba a dejar de sujetarla en su abrazo.

.

.

.

.

Varios minutos habían pasado tras el percance del supermercado. Takeshi y Sayuri se habían marchado con Isao hacía tiempo, más cuando finalmente todos los guardias y policías se retiraron del lugar, un pequeño grupo de risueños e "inocentes" jóvenes finalmente emergía de la tienda; las calles se encontraban despejadas a la par que una calmada brisa se respiraba.

—Su cara… fue glorioso —Eimi seguía conversando sobre su "victoria" indiscutible con sus amigas, a la par que las mismas simplemente le asentían a la vez que reían.

—"¿Por qué lo hacen? ¿Por qué lo hacen?" —Actuaba con melancólicas palabras de mal gusto una de las amigas de Eimi, imitando lo que Sayuri había dicho tiempo atrás, a la par que la propia Eimi y los chicos únicamente reían.

—Ojalá que con esto finalmente dejen de invadir nuestro pueblo esas pestes, ya me están aburriendo demasiado —Reconoció Eimi, a la par que se llevaba las manos hacia su cadera de manera pedante y orgullosa.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Antes de que un puñetazo deformara por completo el vientre de la chica.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Eimi solo pudo abrir su boca de golpe, un poco de saliva emergió como consecuencia; intentaba recuperar el aliento, más su atónito rostro solo pudo reflejar duda y miedo.

Una vez que era Hiyori la que finalmente había llegado al lugar, al mismo tiempo que Naoto se encontraba un poco más alejado de la misma en la entrada del supermercado.

—Eso… fue por molestar al tarado de mi hermano —Hiyori se mantenía erguida y de pie, mientras que Eimi seguía intentando recomponerse de aquel golpe, más la misma solo pudo volver a fijar su mirada en Hiyori —Y esto… — Hiyori volvía a tensar los músculos de su puño…

Antes que la misma lo enterrara ahora en el rostro de la rubia.

—¡Por haber tocado a Sayuri! —Declaró finalmente Hiyori tras dar su último golpe.

.

.

.

.

El cuerpo de Eimi recorrió varios metros una vez que Hiyori dio aquel puñetazo comedido a su rostro; sin embargo, tan pronto lo dio, el par de jóvenes que se encontraban a su lado no dudaron en abalanzarse hacia la chica, la cual seguía con su seria mirada puesta sobre Eimi.

No se contendrían a golpearla.

Más únicamente las amigables palmas de una Zoroark detuvieron y sujetaron los golpes de aquellos chicos con facilidad.

—"Holi" —Akira aparecía con animado tono, a la par que lo abrumados hombres solamente pudieron intentar forcejear hacia el sujetar de la pokémon, más los mismos solo veían que ni siquiera inmutaban el "tranquilo" apretar de la Zoroark, la cual únicamente los miraba con inocencia —"¿Por qué le quieren pegar a Hiyori? ¡Eso no se hace!" —Refunfuñó la Zoroark que únicamente pasaba cerca del lugar y vio a la propia Hiyori siendo a punto de ser "atacada" por aquel par de malvados.

—Akira… —Hiyori sabía que la Zoroark no era capaz de ver el aura a su alrededor, como también tenía claro el que no sabía lo que había ocurrido hacía poco, a lo que la misma Kurogane únicamente posa su mano sobre el hombro de la pokémon, para luego hacer ver a Akira lo que la misma Hiyori había descubierto.

Antes de que el inocente rostro de la Zoroark adoptara uno más impactado y abrumado…

Para luego observar ahora con una ira y odio desenfrenado a aquellos hombres que tuvieron el infortunio de seguir siendo sujetados por la propia pokémon.

.

.

.

La escena siguiente en presenciarse fueron los cuerpos de aquellos jóvenes saliendo disparados por los cielos, junto con la propia Zoroark que se lanzaba hacia estos en son de continuar su paliza.

.

.

.

.

Las amigas de Eimi solo pudieron correr, más ellas no eran el objetivo, Hiyori tenía su seria e inalterable mirada puesta sobre la chica.

Su nariz rota, y la sangre que emanaba de la misma era la primera consecuencia, más aún en aquella situación, tan pronto la chica empezaba a ordenar sus ideas ante tales tratos, su ira hacia Hiyori era palpable tan pronto las facciones en su rostro lo hicieron denotar.

M-Mi padre va a hacer que te encierren maldita put- —Eimi no le importaba amenazar en aquella clara desventaja, confiada del poder que el dinero de su padre podría lograr, más esta simplemente volvió a quedarse completamente callada, una vez que la mano de Hiyori sujetando y rodeando su mentón y boca la impacta por completo.

Hiyori no decía nada, Eimi no era capaz de imponerse a la fuerza de la chica, la cual no dudó en alzar a la propia rubia una vez que la sostuvo, levantándola del suelo luego de ello.

—Nunca me permití darte la paliza que merecías cuando me molestabas… —Hiyori mostraba una seriedad en sus palabras que ni siquiera demostraban ira hacia la chica que se encontraba delante de sí —Solo estaría entrando a tu mierda de juego y no quería ser parte de eso —El dolor en Eimi se acrecentaba conforme Hiyori empezaba a apretar su mandíbula, a la par que la chica comenzaba a sujetar la propia mano de la Kurogane con tal de intentar zafarse, más era inútil, no le hacía nada.

Pero atrévete a ponerle una sola mano a mi familia de nuevo, y juro que no me contentaré con un par de golpes —Hiyori acercó el rostro de Eimi hacia el suyo, dejando ver unos ojos de pupilas extremadamente alargadas y contraídas, denotando en ellos el odio que escondía tras de sí aquella seria actitud y tensadas facciones, mientras que Eimi no tardó en empezar a demostrar el horror pertinente ante la propia Kurogane.

—Ya logré conseguir una copia de los videos de las cámaras del supermercado —Mientras Hiyori seguía sujetando a Eimi, la voz de Naoto emergió, a la par que el mismo veía su celular y se acercaba a las chicas.

—Vaya… estas cámaras nuevas si que muestran todo con lujo de detalle —Naoto simplemente alzaba su celular hacia Eimi, la cual miraba cómo en el mismo se mostraba a ella empujando y abofeteando sin más a Sayuri.

—No te preocupes… ya recorté las partes importantes y lo subí a internet; supongo que te servirá para cuando se entere tu padre de lo que te pasó —Reconoció Naoto con tono desafiante, solamente para sacar una pequeña sonrisa en Hiyori, la cual no pensaba tener la coartada de aquel video. La chica de ojos rojos únicamente terminó por soltar con desagrado a Eimi, antes de únicamente comenzar a alejarse a paso normal del lugar.

Mientras caminaban, Hiyori únicamente volvió a mirar a Naoto con su mirada satisfecha y casual de siempre, a la par que la chica solo esboza una pequeña sonrisa, antes de sorprender a Naoto una vez que la misma tira con fuerza y dominancia su camisa, para acercarlo a ella y darle un corto a la par que brusco beso en sus labios.

—Te a-do-ro —Dijo finalmente pausando entre cada sílaba, con seguridad y mirada entrecerrada y picarona, Hiyori, haciendo que Naoto únicamente pudiera lanzar una carcajada nerviosa, ya estaba claro quien tenía las riendas en aquella relación.

—"¿Dónde fueron Takeshi y Sayuri? Quiero ir con ellos" —Akira, con la propia preocupación en su rostro y la urgencia interna latente, preguntó al instante a Hiyori una vez que apareció en el lugar, tras haber regresado de enterrar la cabeza de aquellos jóvenes bajo tierra. Hiyori únicamente adoptó una postura más desanimada a la par que seria, pasando pocos segundos antes de que volviera a hablar.

—Es mejor que los dejemos solos por ahora, Akira —Respondió Hiyori con tono un tanto más decaído, mientras que Akira únicamente podía preocuparse más por ello —Tienen mucho que procesar… necesitan hacerlo entre ellos a solas —Reconoció finalmente la Kurogane, antes de que los tres se marcharan del lugar, mientras que Eimi quedaba finalmente sola en mitad de aquella solitaria calle.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

El tiempo así pasó… atardecía, a la par que aún nadie regresaba a aquel pequeño departamento.

Isao sabía que uno de sus oficiales constataría las lesiones hechas por Takeshi; su historial estaría manchado por haber golpeado a un policía, aquello ameritaba un castigo que, a pesar de ser completamente injusto ante la situación, Isao sabía que la ley no haría distinción por ello. Más su propio poder y contactos con Yoshiro otorgaron cierto control de la situación, sin embargo, Isao necesitaría de los testimonios de Takeshi y Sayuri para dar mayor peso y lograr así evitar que el Kurogane cargara con un castigo mayor.

Más era imposible salir del todo impune… incluso con las influencias de sus superiores, Takeshi había quedado con su hoja de vida manchada, si ya de por sí antes habría sido conocido y rechazado por su amorío con Sayuri, ahora la carga de haber ejercido violencia contra un policía lo había sentenciado por completo.

.

.

.

.

La oscuridad dominaba el pequeño departamento, donde antes se respiraba un hogareño ambiente, tan pronto la puerta de entrada volvió a abrirse con lentitud, una pesada carga dominó el lugar.

No se decían nada, Takeshi seguía intentando mantener una actitud más serena, mientras que Sayuri hacía bastante se había separado del mismo, ni siquiera se atrevía a mirarlo de frente una vez que salieron de la comisaría.

Habían pasado a una pequeña tienda para comprar lo necesario, más por lo caro solo pudieron comprar pan, leche y algunas verduras. Sayuri lo guardaba en el pequeño refrigerador, a la par que la misma solamente intentaba contener las lágrimas que nuevamente imploraban emerger ante los sentimientos encontrados tras llegar a aquel lugar.

Aquel iba a ser su día especial, el día en el que finalmente podría tener un momento ameno con Takeshi. Arruinado… incluso el recuerdo de aquel simple pero lindo detalle de los bombones regresaba como una lanza enterrada en su corazón.

—V-Voy al baño —Dijo Sayuri con el tono más "normal" posible, intentando no demostrar el llanto que imploraba en su interior por nuevamente salir, mientras que Takeshi, solamente de pie, la veía lamentado y callado, más este ni siquiera pudo alcanzar a alzar su mano con tal de demostrar el deseo de estar con ella. Sayuri prácticamente lo esquivó a la par que se apresuró mucho más en entrar al baño luego de ello.

Takeshi únicamente pudo bajar la mirada de manera leve… su ceño fruncido y desanimado era evidente, más este solamente pudo lanzar un suspiro antes de finalmente sentarse en su cama.

Pero no pasó mucho… antes de que su teléfono comenzara a sonar.

.

.

.

El rostro desanimado de Takeshi se mantuvo… este únicamente se quedó observando su teléfono boca abajo, no era necesario girarlo para saber quién era el que finalmente lo había llamado.

Su mala fama lo volvía una carga, pero todo fue más "sencillo" una vez que Takeshi presentó problemas legales con la policía. Takeshi únicamente alzó la mirada hacia el techo, intentó recomponerse de la propia pena interna, solamente para después aceptar la llamada.

Mientras tanto, dentro del baño, Sayuri estaba sentada en el suelo, abrazada a sus piernas y con su rostro completamente escondido en ellas, más incluso esta se mantuvo en completo silencio una vez que escuchó el sonido de dicho teléfono.

—Ho-Hola, señor… —Sayuri escuchaba, sus orejas empezaron a tensarse, aunque así no lo quisiese, era consciente de los pensamientos de Takeshi, aunque le doliera, quería sentirlo de igual manera.

Era el jefe de su trabajo.

Hubo un silencio… Sayuri lentamente empezaba a bajar sus orejas conforme "aquello" ocurría, a la par que un tenue temblar volvía a emerger en la Delphox. Los minutos pasaron, antes de que nuevamente una lágrima volviera a brotar en uno de sus ojos.

Lo entiendo, señor —Fue la única respuesta que se escuchó por parte de Takeshi tras aquel torturante silencio de espera, Sayuri finalmente había nuevamente sucumbido, más el propio Kurogane únicamente corta la llamada, antes de simplemente mantenerse nuevamente en silencio.

Ninguno de los dos se movía, la propia mente de Sayuri solo podía torturarla conforme esta seguía al pendiente de los pensamientos de Takeshi.

Impotencia, ira hacia la injusticia de su situación… Takeshi finalmente había sido despedido de un trabajo que hacía tiempo le había costado conseguir; bajo la premisa de ser independiente de su familia, aquel era su orgullo, y bajo la perspectiva de Sayuri, ella se lo había arrebatado; más esto no era el principal factor que hacía emerger en ella sus lágrimas…

Sino el simple hecho… de no percibir absolutamente ningún sentimiento de odio o rencor hacia la propia Delphox en la mente del Kurogane.

Sayuri no podía soportarlo, incluso dentro de sí deseaba que Takeshi se resintiera con ella, todo lo que en aquel día había ocurrido le hacía pensar que no merecía el cariño que este le daba y que, aún a pesar de ello, le seguía dando.

Tan pronto el tenue sonido del golpear de la puerta del baño se escuchó, Sayuri solo pudo contraerse un poco más, sin querer dar una respuesta o señal ante el propio llamado.

Takeshi no tardó en abrir la puerta con timidez tan pronto la Delphox no dijo nada. Más este solo la terminó por abrir por completo una vez que vio que la misma solo estaba sentada en el suelo.

No dijo nada, Sayuri esperaba un reproche, alguna forma de desahogo por parte de él, y aquello solo la hacía intentar ocultar aún más su rostro entre sus piernas, más el sonido de los pasos del Kurogane acercándose a ella la hicieron atemorizar aún más.

Solamente para extrañarla por completo… una vez que Takeshi únicamente se sentó con un agotado suspiro y con piernas extendidas a un lado de la propia Sayuri.

—Bueno… tendré que encontrar algún otro trabajo, el estúpido de mi jefe usó un vacío legal en mi contrato y técnicamente ahora vives con alguien que tiene antecedentes criminales así que… —Takeshi decía aquello con tono burlesco y risueño, con un contraste al ambiente completamente notorio, al punto que ni siquiera Sayuri pudo evitar el no elevar la mirada con una mezcla de indignación y extrañeza ante la propia actitud del Kurogane.

Takeshi únicamente se giró hacia la pokémon tan pronto sintió que la misma lo volvería a ver, a la par que el mismo solo la observó con una sonrisa y mirada retadora, sin embargo, su rostro solamente volvió a extrañar a la propia Sayuri, una vez que la preocupación se reflejó en sus mejillas.

Takeshi no dijo nada, aún sentado, se inclinó con tal de acercarse el pequeño estante que estaba debajo del lavamanos delante de sí, no había que suponer demasiado para dar cuenta que aquel baño no se caracterizaba por ser muy angosto, con suerte y cabían dos personas de pie en la pequeña tina a un final de este. El Kurogane no tardó en sacar el pequeño botiquín que su madre le había obsequiado cuando comenzó a vivir en el departamento, solamente para volver a extrañar a la pokémon una vez que el mismo simplemente sacó un poco de crema de este, se puso un poco en los dedos, para después acercarlos a la mejilla de la pokémon.

Sayuri solo se pudo alejar un poco por mero reflejo, no lo veía, más Takeshi no tardó en notar el tenue moretón que se vislumbraba bajo el amarillento pelaje de la mejilla del pokémon, a muy poca distancia de su ojo, nacido de la fuerte cachetada que Eimi le había dado.

Takeshi mantenía ahora una mirada desanimada, Sayuri nuevamente había vuelto a desviar sus ojos, ahora con un poco más de vergüenza, solamente para volver a acercar su rostro hacia Takeshi, mostrando así su consentimiento a recibir aquel cuidado.

Sayuri solo pudo lanzar un tenue quejido una vez que Takeshi la tocó con aquel helado ungüento, más el propio dolor solo fue pasajero, conforme el Kurogane siguió untando con gentileza.

—Esto te quitará el dolor… —La voz ahora un poco más decaída de Takeshi emergía conforme volvía a sacar otro poco de crema.

—Voy a buscar a Eimi… —La mirada seria de Takeshi fue lo siguiente junto con aquellas palabras dichas con un enfadado tono, más Sayuri únicamente pudo volver a elevar su mirada con miedo hacia el Kurogane —Aunque tenga que levantar una orden de alejamiento… no pienso dejar las cosas así —Takeshi daba intenciones incluso de levantarse con tal de ir en búsqueda de su objetivo, sin embargo, la exasperación en Sayuri fue mayor a lo que, tan pronto el Kurogane demostró aquella energía, no pasó un solo segundo antes de que la propia pokémon lo sujetara de su muñeca.

—N-No, No —fueron las primeras palabras que emergieron de su quebrada garganta, no sabiendo de qué otra manera expresar el deseo que la misma tenía por evitar que Takeshi siguiera inmiscuyéndose en todo eso.

Takeshi solo pudo mirarla dolido, más aún conforme el rostro de la pokémon parecía volver a romperse en lágrimas, al mismo tiempo que empezaba a sujetar el brazo del propio Kurogane, para después acercarlo a su cara.

No te vayas… —Sayuri volvía a ser incapaz de mirarlo a los ojos, más sus visibles y dolidas facciones eran suficientes como para hacer que el propio Takeshi volviera a sentarse, esta vez mucho más apegado a la pokémon, a la par que la misma lo sujetaba con mayor fuerza, pasaron otros varios segundos de silencio, más Sayuri solo pudo morderse el labio antes de que la impotencia y el arrepentimiento en ella fuera tal como para hacerle imposible el seguir conteniendo aquel pesar dentro de sí.

S-Solo arruino t-tu vida —Entre el constante hipeo, las palabras de Sayuri emergían con una brusquedad pero a la vez lentitud, que únicamente pudieron dejar perplejo a Takeshi por unos segundos, más este no habló —Todo lo que empezabas a construir después de tanto trabajo, lo único que hago es volver a tirarlo abajo —Sayuri se aferraba cada vez con mayor fuerza al brazo de Takeshi, mientras que este solamente pudo entrecerrar sus ojos con tristeza ante lo que oía —No quiero esto para ti… conmigo no tendrás nada… ni siquiera una fam- —Sayuri seguía hablando, más las palabras de esta solo pudieron quedarse completamente enmudecidas, una vez que Takeshi únicamente terminó por besar su mejilla, en contacto con el costado de sus labios.

No fue un beso directo ni mucho menos, pero fue suficiente como para congelar a Sayuri, Takeshi simplemente dio un tierno beso por un par de segundos, antes de simplemente separarse pocos centímetros de la propia pokémon.

¿Por qué no mencionas todo lo que gané? —Susurró Takeshi con una pequeña sonrisa, a la par que llevaba su mano a la nuca de la pokémon, al mismo tiempo que esta se llevaba su mano hacia la de Takeshi de igual manera —Porque… aquí entre nos, sigo considerándome el hombre más afortunado del mundo contigo a mi lado —Mientras Takeshi decía aquellas palabras, el temblor en los labios de Sayuri aumentaba, más esta solo podía dejar caer rendida su rostro sobre el hombro del Kurogane, a la par que aún ocultaba su mirada, al mismo tiempo que el sonrojo nacido de aquel pequeño beso emergía, conforme además Sayuri solo podía mantenerse en silencio.

No había forma de negarlo… la naturaleza psíquica, así como la habilidad de los Lucario, le permitía a Sayuri ser capaz de ver la verdad en la mente de las personas a su alrededor; y no hacía falta decir el que la mentira era inexistente dentro de Takeshi.

Takeshi únicamente volvió a rodar con sus brazos a la pokémon, ambos se necesitaban, tampoco era como si el propio Kurogane no hubiera pasado un día duro… estar al lado de su amada era lo que más deseaba en aquel momento, más este solo pudo cerrar sus ojos con confianza y descanso, una vez que apoyó su mentón sobre la cabeza de Sayuri, a la par que los mismos solamente se dejaron llevar en la tranquilidad del otro, no deseando mover un solo músculo una vez que ambos se quedaron así.

.

.

.

.

Pasó más o menos una hora, el lúgubre ambiente que se respiraba en aquel departamento lentamente se tornó en uno más tranquilo y neutral. Las luces estaban apagadas, a excepción únicamente de la de aquel pequeño baño en donde aún seguían Takeshi y Sayuri.

El par seguía simplemente sentado en el suelo, ahora ambos con las piernas extendidas, simplemente zarandeaban de vez en cuando sus pies el uno con el otro, a la par que Takeshi ya se había sacado los zapatos y sus calcetines hace tiempo para mayor comodidad, Sayuri tenía un rostro más tranquilo y cálido que en antaño, a la par que simplemente abrazaba el brazo de Takeshi al mismo tiempo que seguía con su cabeza apoyada en el hombro de este.

—Y entonces Haruko y Hiyori me envolvieron en papel de regalo para navidad —Takeshi continuaba su conversación, a la par que lanzaba una carcajada avergonzada por lo mismo, no tardando en ser acompañada de igual manera por una por parte de Sayuri.

—No es verdad~ —Decía incrédula la pokémon, a la par que reía enternecida mientras entrecruzaba sus pies ante el propio pensar de dicho recuerdo, Takeshi solo pudo asentir con un falso gesto desesperanzado, mientras que Sayuri solo cerraba sus ojos a la par que sonreía, Takeshi vio de reojo dicha risa, más se hizo el desentendido una vez que la Delphox volvió a abrir sus ojos.

—Era un pobre niño que quería ver a Santa y las malvadas me hicieron dormir casi toda la noche bajo el árbol, mi mamá después me descubrió y me fue a acostar a mi cama —Seguía contando Takeshi, mientras que Sayuri solo podía seguir riendo.

Las conversaciones iban y venían, no muchas veces la pokémon podía saber cosas especiales del pasado de Takeshi, y conforme el propio Kurogane empezó a hablar, el alivio y la felicidad lentamente empezaron a dominar a la pokémon, haciendo que las lágrimas del pasado y el enrojecer de sus ojos lentamente se desvanecieran.

—Nunca entenderé como ustedes pueden caminar con solo tres —Takeshi golpeaba de manera sutil con su pie el de Sayuri, haciendo referencia a los dedos de esta, a la par que la pokémon solamente podía inflar sus mejillas con una sonrisa ante lo mismo.

—Cállate, dedos de salchicha~ —Dijo la ahora refunfuñona pokémon, más Takeshi simplemente se rio ante ello, antes de volver a chocar de manera juguetona su pie con el de Sayuri, a lo que la misma solo vuelve a lanzar una carcajada antes de arañar su empeine de manera amistosa con las pequeñas garras de sus dedos.

—Oye~ eso es trampa —Dijo Takeshi, a la par que la salvaje pelea de pies continuaba; las risas seguían, a la vez que ambos únicamente se concentraban en el rasguñar hacia el otro, más no pasó mucho antes de que, aún entre las risillas y jugueteos, el inclinarse hacia la cabeza del otro al ofuscarse demasiado en su "contienda de pies" fue inminente, y tan pronto Sayuri sintió la mejilla de Takeshi en contacto con la suya, o Takeshi viera la nariz de Sayuri, ambos solo pudieron volver a congelarse por completo.

Takeshi solo pudo desviar su mirada con timidez hacia la pokémon, esta también empezó a hacerlo, más sus mejillas y frentes jamás dejaron de estar en contacto.

Para ese momento Takeshi no tardó en tomar la iniciativa… el propio Kurogane únicamente llevó su mano hacia la mejilla de la pokémon, anhelando hacer que la misma girara un poco más su rostro, atrayéndola con una gentil fuerza hacia sí.

Los extremos de sus labios se tocaban, más estos no se estrechaban, aún existía duda por parte de Sayuri, más el perpetuo silencio mezclado con el tirar de Takeshi fue suficiente para hacer finalmente a la Pokémon ceder.

Fue como si cada milímetro que sus labios recorrieron hacia el otro tuviera su momento y presencia. Más en cuanto estos finalmente se estrecharon con gentileza y ternura, el momento pareció volver a quedar congelado en el tiempo, más no pasó mucho antes de que ambos se separaran por un leve instante. Takeshi intentaría volver a revivir aquel especial momento, a lo que el mismo alcanza apenas a abrir de manera leve sus ojos…

Antes de exaltarse una vez que ve delante de sí a una avergonzada, fastidiada y completamente sonrojada Delphox observándolo con ceño fruncido y labios temblorosos.

.

.

.

Lo siguiente en presentarse únicamente fue el cuerpo de Takeshi saliendo expulsado del baño con la propia Sayuri sobre el mismo, luego de que esta última lo hubiera sacado con su telekinesis.

—¡S-Sayuri! ¡¿Q-Qué tien-?! —Takeshi, abrumado y sin poder oponerse en lo absoluto a la fuerza que Sayuri aplicó sobre sus muñecas, solamente pudo mirar asustado ante el propio poder de la pokémon.

—¡Eres un tonto! —Sayuri seguía hablando totalmente ruborizada, mientras que el temblor de sus labios no parecía acabar —¡¿No podías esperar a un momento un poco más romántico?! —El humo emergiendo desde las orejas ahora incendiadas de Sayuri hacían denotar su completo colapso, mientras que el miedo era lo único que podía reflejarse en el rostro del dominado hombre —¿¡Unas velas, aunque sea?! ¡Quería comprar unos bombones! ¡¿Y haces que ocurra en el maldito baño?! —La situación tragicómica bajo la perspectiva de cualquiera que se pudiera encontrar viendo aquella escena era palpable, más Sayuri estaba lejos de tranquilizarse —¡Y-Yo…! —El temblar en Sayuri era cada vez mayor, más Takeshi, bajo la propia premisa del terror al encontrarse completamente sometido a la pokémon, no lograba entender la razón del todo, más no pasó mucho antes de que Sayuri volviera a colapsar.

—¡Yo quería tener la iniciativa esta vez! —Finalmente reveló la pokémon, mientras que Takeshi, junto a su propio abrumar, solo podía sonrojarse de manera leve de igual manera ante lo que escuchaba, más el sujetar de la pokémon no se detenía —¡Me dejaste completamente vulnerable cuando estabas enfermo! ¡¿Y tienes el descaro de hacerlo por segunda vez?! —El encabronamiento envuelto en el sonrojo de Sayuri parecía no conocer límites, mientras que Takeshi solo podía mantenerse con una mirada nerviosa y tímida ante el poder de su pareja.

N-No fuiste la ú-única que quedó vulnerable… —Takeshi, sonrojado, con voz precavida y temerosa a la par que nerviosa, solo podía sonreír aún con timidez, a la par que desviaba su mirada ante la vergüenza —La verdad es que pusiste mucho más empeño que yo en nuestro primer beso… todavía lo recuerdo, fuiste muy b-buena la verdad —El subyugado hombre solo pudo lanzar un par de risas aún en su propio estado temeroso, más el pobre hombre solo pudo causar un impacto mayor en el propio encabronamiento sonrojado de la Delphox, cuyo poder solo podía dar a reflejar su aumento en el tenue levantar de su pelaje, más Takeshi no sabía que sería lo siguiente en ocurrir, cerrando sus ojos ante la posible tortura que recibiría.

Más solo pudo volver a abrir sus ojos de golpe nuevamente, una vez que Sayuri lo volviera a besar con completa pasión de un instante a otro.

Fue por varios segundos, Sayuri volvió a separarse, más fue Takeshi el que casi perdió el aliento tras ello.

—¡Y-Yo gané! —Sayuri, aún entre un tenue jadear, solo pudo volver a mirar a Takeshi, el cual mantuvo facciones más congeladas e impactadas ante aquello último, más no pasó mucho antes de que volviera a bajar la mirada con una falsa actitud de timidez e ignorancia.

B-Bueno… aún no me quedó del todo claro —Reconoció el mentiroso, más Sayuri, bajo aún una innecesaria máscara de encabronamiento, solo volvió a besar con brusquedad y pasión a Takeshi, el cual no había que mencionar el que no se negó en lo absoluto ante lo mismo.

Otro minuto transcurrió, Sayuri nuevamente volvió a separarse, más el encabronamiento y vergüenza de antaño había disminuido considerablemente, esta solo pudo volver a abrir de manera leve sus ojos, conforme Takeshi hacía lo mismo.

Yo… gané —Palabras, ya innecesarias, aún emergían, más Takeshi simplemente pudo asentir de manera leve, antes de que, tras finalmente ser soltado por el sujetar de Sayuri, llevara su mano a la mejilla de la pokémon al mismo tiempo que volvía a besarla.

.

.

.

.

El tiempo transcurrió… más ya no se estaba atento a la hora ni a nada que pudiera dar siquiera una señal de que era momento de terminar. Tras un tiempo considerable en el que ambos seres solo podían declarar su amor mutuo de aquella simple pero a la vez pasional manera, tanto Takeshi como Sayuri ahora se encontraban recostados en la cama, esta última acurrucada sobre el Kurogane, a la par que ambos simplemente mantenían sus ojos cerrados, complacidos meramente con la compañía del otro, sintiendo su respirar y los latidos de su corazón, sin embargo, aunque estos así lo desearan, Takeshi fue el primero en denotar que aquello no podía ser eterno.

Sayuri solo pudo lanzar unos tenues quejidos una vez que Takeshi empezó a levantarse y separarse de la misma; no estaba dormida ni mucho menos, más no le agradaba separarse.

—¿Qué ocurre? —Preguntó la pokémon una vez que Takeshi volvió a levantarse, a la par que la propia pokémon solo podía empezar a abrir sus ojos de manera leve a la par que se los restregaba por la misma costumbre de tenerlos tanto tiempo cerrados.

Solo para volver a adoptar un rostro choqueado y sonrojado, una vez que vio como Takeshi empezaba a sacarse su camisa.

—Voy a darme una ducha… después será demasiado tarde —Reconoció con tono normal e inocente, Takeshi, a lo que el mismo únicamente se extraña una vez que nota como Sayuri se giró de manera brusca con tal de no seguir viéndolo, más el tenue temblar de la misma junto con el zarandeo de la cola de la pokémon no tardaron en despertar la intuición de Takeshi...

Solo para ser una sonrisa maliciosa en el rostro del Kurogane lo único que trajo como resultado aquello.

—Bueno ~ —Takeshi caminaba hacia el baño, a la par que dejaba su camisa a un lado, Sayuri seguía dándole la espalda, ahora sentada en la cama —No tardaré mucho, no te preocupes —Reconoció ahora con un tono más formal, a la par que sacaba una toalla de uno de los estantes dentro del baño, con la puerta de este todavía abierta.

El rubor en Sayuri volvía a colapsarla por completo, no podía creer lo débil que Takeshi la dejaba únicamente con mostrarle su espalda desnuda; el rubor y los recuerdos del pasado cuando esta cuidó al Kurogane enfermo regresaban en forma del calor que prontamente empezaría a emanar de sus orejas, más esta, incluso tras finalmente corresponder en aquel íntimo beso, era demasiado tímida como para aceptar seguir viendo "eso".

Hubo un momento de silencio, Sayuri apretaba sus labios, más una pelea interna dentro de sí existía conforme una deseaba que Takeshi cerrara la puerta, mientras que la otra solo imploraba que la pokémon se girara y viera al Kurogane.

A menos… q-que quieras bañarte conmigo —El susurro de Takeshi impactó de lleno en las orejas de la pokémon, ni siquiera él pudo mantener su compostura confiada anterior tras aquella propuesta, mientras que el pelaje de Sayuri solo pudo erizarse al máximo a la par que un eléctrico cosquilleo recorrió toda su espalda; propiamente la naturaleza eléctrica fue la que emergió por un breve momento, y ante su poco conocimiento, la ampolleta de la pequeña lámpara en el velador a un lado de la cama no resistió tal carga, explotando irremediablemente. Takeshi se alarmó, más este solo pudo lanzar una carcajada al darse cuenta de la propia razón.

Ninguno habló, más Takeshi solo podía quedarse estático y paciente, como si de alguna manera pensara que la pokémon respondería; más conforme solo el silencio existía, un tenue desánimo en su aún sonriente rostro se formó, sabía que era demasiado pronto como para ese tipo de cosas, a lo que el mismo simplemente empezó a cerrar la puerta del baño.

—¡E-Está bien! —El grito excesivamente fuerte de Sayuri finalmente se escuchó.

.

.

A la par que el antiguamente seguro rostro de Takeshi se deformó en uno completamente ruborizado y aterrado.

.

.

No se lo esperaba, bajo su perspectiva, solo demostraría lo "confiado" y "seductor" que era bajo la propia premisa de suponer que Sayuri se negaría, más tan pronto escuchó aquellas palabras, el propio corazón del Kurogane parecía salírsele del pecho.

—¡M-Muy bien! ¡T-Te espero! —El terror en Takeshi aumentó a niveles estratosféricos, más este solamente pensó en una posible "fuente de escape" tras su cobardía para lograr hacer que Sayuri reconsiderara su elección, únicamente termina por lanzarle "aquello".

Sayuri, aún dándole la espalda a Takeshi, una vez que el mismo cerró la puerta del baño tan pronto dijo aquellas últimas palabras, la propia pokémon apenas alcanzó a reconsiderar.

.

.

.

.

Una vez que la misma se exalta luego de que una tela cayese a su derecha.

.

.

.

.

La mirada atónita de Sayuri se mantenía, como si observase al mayor mal de todos, el horror en su rostro se mantenía vigente, aún sin siquiera haber visto aquello, algo dentro de sí suponía lo que era.

¿Masoquismo?, probablemente. Sayuri tomó aquello que parecía ser una prenda, para después alzarla y estirarla…

.

.

.

.

Eran los calzoncillos.

.

.

.

.

Música de fondo "It's Tricky – RunD.M.C. [Solo los primeros el primer minuto y medio)"

.

.

.

.

Todo ocurría al unísono. Sayuri se caía de la cama ante la impresión; Takeshi intentaba recuperar el aliento ante el excesivo nerviosismo a la par que el desnudo hombre solo intentaba mirarse al espejo conforme además abría la llave de la ducha.

Sayuri intentaba taparse la nariz ante el sangrado que misteriosamente había emergido, la exasperación en la pokémon era evidente, más sabía que estaba contra el tiempo, al igual que Takeshi.

Sayuri se levantó con brusquedad, abrió el cajón del pequeño velador en donde sabía había un pequeño espejo. Takeshi se miraba a si mismo, se perfumaba e intentaba ordenarse el pelo. Sayuri era un caos, su rostro ahora completamente rojo ante el rubor apenas y denotaba una capacidad de raciocinio y control que la pokémon realizaba al estarse cepillando excesivamente su pelaje, más no era suficiente, ella quería atraer a Takeshi. No había perfume que fuera capaz, no existía maquillaje o alguna cosa que lograran llenar su deseo.

Sayuri empezaba a hiperventilarse, pero eso no era todo… algo nuevo despertaba en ella, una picazón oculta en una impotencia nunca experimentada la dominaba, siendo tal que incluso la pokémon terminó por chocar con una de las paredes ante el impacto de aquella "nueva" necesidad…

Al mismo tiempo que Takeshi de igual manera abría de golpe sus ojos, una vez que la habilidad "atracción" caía con todo el poder que la Delphox era capaz de generar, sobre sus pobres y mortales hombros.

Takeshi ni siquiera era capaz de modular palabra, el deseo despertaba en él de tal manera, que el sudor emergía sin control desde su piel, mientras qué, por el otro lado, Sayuri no pasaba ratos mejores, por alguna extraña razón ante su propia inexperiencia, su cerebro era un manojo de emociones sin control donde aquella habilidad "atracción", de igual manera la afectaba conforme también sentía de forma involuntaria las emociones de Takeshi, claro no de una manera tan extrema a como padecía aquel pobre Kurogane, pero no por ello dejaba de ser intenso para Sayuri.

Takeshi no tardó en perder el equilibrio antes de caer a la tina, intentó sujetarse de la cortina, más esta no soportó su peso, rompiéndose sin más como consecuencia. El desastre y el caos dominaba, el vapor del agua caliente no ayudaba a tranquilizar la escena…

Y todo llegó al clímax… una vez que Sayuri finalmente abrió abruptamente la puerta de aquel baño con su telekinesis.

Nada había servido para arreglar su cabello luego de ello, Sayuri estaba completamente despeinada, el rubor se mantenía, más el deseo era tal, que en su rostro incluso la molestia se reflejaba, a pesar de ver a Takeshi completamente boca abajo en la tina, la joven Delphox solamente pudo lanzar un enorme rugido, antes de abalanzarse hacia el propio baño.

—¡Ahí voy! —Fue lo último que dijo la pokémon, antes de que el sonido de una enorme bomba de agua se escuchase dentro del pequeño baño.

La naturaleza de Agua en Sayuri se presentó de igual manera aquella noche.

.

.

.

.

—¡Sayuri, n-no ahí! —

—¡Limpia con más cuidado, duele! —

—¡U-Usa la escobilla por favor! —

—¡Esa no es la escobilla! — Fue el último grito agonizante que se escuchó en todo Hotaru del pobre humano que fue víctima de la limpieza dada por Sayuri, antes de que así finalmente la escena concluyera.

.

.

.

.

No se relatará la tortura que el Kurogane recibió durante los varios minutos de ducha, más la situación final reflejó con creces la experiencia vivida.

Takeshi, aún desnudo, simplemente permanecía con rostro traumado conforme Sayuri, echada sobre el mismo, mantenía un rostro similar, al mismo tiempo que su pelaje electrificado y esponjoso ante el propio lavado y secado resaltaba.

Nada de mayor "calibre" habría ocurrido durante esos instantes, la condición no estaba en lo absoluto como para algo más… "romántico", más ambos seres solo podían mantenerse en silencio y atónitos ante todas las cosas que sintieron de por sí.

Sin embargo, conforme pasaron los segundos en los que ninguno de los dos dijo nada, no fue sino Takeshi el que finalmente se hizo presente, una vez que lanzó unas tenues carcajadas, extrañando a Sayuri de igual manera por ello.

.

.

.

.

.

.

.

.

Eso fue… —Empezaba a decir Takeshi a voz baja, aún entre risas.

—Caótico —Completó la oración Sayuri, mientras que Takeshi solo pudo reír con mayor ahínco, siendo acompañado de igual manera por las risas de Sayuri —La verdad esperaba algo más romántico cuando me dijiste que nos bañáramos juntos —Reconocía aún con anímico tono la pokémon, a la par que volvía a elevar la cabeza con tal de apoyar su mentón en el torso de Takeshi, y así mirarlo de frente.

—Oye…~ a excepción de la escobilla, no cambiaría esto por nada —Dijo el dominado Kurogane ahora entre leves risas enternecidas, mientras que Sayuri solo sonreía a la par que fruncía el ceño y chocaba su nariz con la de Takeshi, más cuando estas se separaron, ambos solo pudieron adoptar facciones más serias conforme seguían mirando al otro pasando muchos más segundos en silencio conforme sus ojos solo podían hipnotizar al otro.

.

.

.

Musica de fondo "Restless – Cold War Kids"

.

.

.

Me da miedo pensar… que aún hay una parte de ti que no quiere esto —Takeshi empezaba a hablar en susurros finalmente, a la par que el mismo se negaba a dejar de ver a la pokémon, conforme este llevaba su mano a la mejilla de Sayuri, acariciándola. La Delphox solo pudo cerrar sus ojos de manera un poco más lamentada, a la vez que intentaba disfrutar el tacto.

No quiero que por mi culpa termines más lastimado —Reconocía la pokémon al mismo bajo tono, haciendo que Takeshi simplemente soltara una muy leve carcajada, conforme el mismo acercaba su frente a la de Sayuri.

¿Cómo podría serlo? Si tú eres quien ha curado todas mis heridas… —Reconoció el Kurogane, más fue esta vez Sayuri la que volvió a acercársele un poco más con tal de besarlo, correspondiéndolo de igual manera.

—Bueno… —Takeshi se separa —No contando las de este baño, de verdad no sabes controlar las garras cuando usas la esponja —Aquello solo hizo volver a causar una risa aún más sonora en Sayuri, al igual que en Takeshi, solamente para sellar dicho sonido en un nuevo beso entre ambos.

La pasión emergía, era evidente; la tensión en las mejillas de ambos ante las risas pasadas lentamente empezaba a desvanecerse para dar lugar a un sereno rostro.

Sus labios se separaban, solo se daban segundos para ver al otro con tal de recuperar el aliento y volver a estrecharlos; más en su último momento, Sayuri únicamente se exalta y extraña a la par que desviaba de manera leve su mirada tras percatarse de algo nuevo, solamente para volver a mirar con duda a Takeshi, notando en su rostro una considerable vergüenza y desánimo.

Disculpa… —Takeshi sabía qué había causado la extrañeza en Sayuri, esta no tenía el conocimiento del todo de aquello, más no le importaba, incluso al ver aquel desánimo en el Kurogane fue suficiente como para desear que dichas emociones no existieran, no en aquel momento tan especial. La propia pokémon solo pudo negar con manera leve su cabeza, antes de volver ahora a abrazar el cuello de Takeshi y volver a besarlo.

Sayuri solo se dejaba llevar, la ignorancia no superaría al instinto, Takeshi solamente pudo erguir su espalda junto con Sayuri, a la par que este besaba el cuello de esta, mientras que la pokémon solo lo abrazaba con mayor fuerza, rasguñando su piel y tirando de su pelo con confianza.

Ya no existirían tapujos, no habría malinterpretaciones, no para ellos, su amor finalmente se expresaba, y nada los detendría a hacer lo que realmente deseaban dentro de sus corazones.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Eran las dos de la mañana… dentro del hogar Kurogane, Takeru dormía tranquilamente abrazado a Hanako, más no pasó mucho antes de que el propio Lucario empezara a despertarse y abriera sus ojos con extrañeza.

Calma, paz, una emoción de confort lo dominó en sus sueños, pero conforme el propio Lucario empezaba a darse cuenta de que provenía de un agente externo al mismo, aquello fue suficiente como para despertarlo.

—"¿Qué es esto?" —Takeru estaba confundido, pensaba que era su aura, más era imposible.

—[¿Está todo bien?] —La voz de Ryo se escucha en su mente mediante su conexión, habiéndose despertado este último ante la propia exaltación del Lucario.

—[¿No lo sientes?] —Preguntó Takeru, mientras que Ryo solo pudo negarse a la par que extrañarse ante ello.

Takeru se mantuvo pensativo por unos segundos, antes de simplemente negar con su cabeza.

—[No es nada, solo fue un raro sueño] —Dijo el Lucario, no siendo muy difícil convencer a Ryo para hacer que el mismo volviera caer dormido al lado de Harumi.

Takeru siguió despierto, el propio pokémon seguía ofuscado en sus pensamientos, a la par que continuaba sintiendo "aquello" que no podía identificar.

Ni siquiera podía considerarlo como un aura, no era capaz, por más que se concentrara, como si se tratase de algo demasiado pequeño, más solo aquellas tranquilas emociones lo abordaron de un instante a otro, sin embargo, lentamente una microscópica cantidad de aquella aura que solo él podía sentir comenzaba a tomar una débil fuerza bajo su propia percepción.

¿Quién eres tú? —Pensó en voz baja el pokémon, al no entender qué era lo que ocurría.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

El sonido de las olas chocando con el arrecife se escuchaba con intensidad. Aún eran altas horas de la noche para aquel momento, más solo un borracho perdido de la sociedad era el único que era capaz de estar en esos lugares en aquel momento.

Tambaleándose sin rumbo fijo, simplemente cantaba canciones sin más, conforme arriesgaba su vida apropósito entre las enormes rocas de aquella playa.

—¿E-Eh? —En su borrachera, el hombre solo intentó restregarse los ojos una vez que se encontró algo entre las rocas más pequeñas, más en su propio estado ni siquiera dilucidó la gravedad de aquello con lo que se había topado…

Una vez que el cuerpo inerte y completamente deformado de Kioko ante las incontables fracturas, se encontraba en el lugar.

No tuvo momento para reaccionar, de la mano de la chica, una viscosa materia negra con enormes dientes emergió, a lo que la misma únicamente agarra al borracho hombre antes de engullirlo por completo, ni siquiera dándole tiempo para gritar o agonizar siquiera, incorporándolo al cuerpo de la chica tras poco tiempo.

Los huesos volvían a su lugar, el sonido crudo de las articulaciones volviendo a encajar se escuchó, mientras que Kioko lentamente empezaba a recomponerse, apenas y quedaban ropas en su piel, la chica, aún con su mirada perdida, volvía a erguirse, conforme de igual manera uno de sus ojos volvía a aparecer tras haberlo perdido tiempo atrás de igual manera.

Completamente regenerada, la chica únicamente comenzó a caminar por la playa, antes de detenerse en su totalidad.

.

.

.

.

.

.

.

Mientras qué, a lo lejos… el monte corona se veía.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

¡"%"T!#$!o!#!2!#!$o"#$##$"#$a#$"34e#$#%#e"%#"%#n"#&&(/%&s$#$#%#$&"32L"$&$"3u&$#&g"$%&"$#$"#a"$"$/(/%$"…#$"%#"P"#$#234r!$#%$&%/$#!$%#&$/o"#$%&%/#$%/&(%%$&n"#$"#$&%/#&%"t"#$%$#&%/&$%"o"#$#$&/%$y"#$%&$/#%"o"#$%&/$#/$"#$%"L"#$"#&$#%$/&L"#$%#&$%/&e"#$%$%/"$&"g"#$%&$"$"#$&&/"#$%&$&"$/r"%#$$&%/$&%#$é"#$%&$#%

.

.

.

.

.

.

.

.

Y aquí termina el capítulo, mis queridos lectores ^^, espero les haya gustado y los haya dejado expectantes para lo que se viene uwu.

Zephyr V Exe Takeru fue el único exigente con su nota por lo que veo XD

Creo que Hiyori cumplió un poquiiiiito de tu deseo por lanzar puñetazos XD, creo que si hubieras sido tú hubieras lanzado más XD

Eimi no fue carbonizada… lo lamento u-u

Nunca esperé que el shipeo entre Yuki y Sachi te gustara tanto XD

Y gracias por el ánimo :3 (aunque ahora que salió Zorua en el pase de expansión creo que le venderé mi alma a pokémon espada y escudo 7w7 XD)

¡Muchas gracias por comentar! :'3

Lord fire 123 Quizás Harumi esté queriendo crear a su sucesor por ser tan considerada con yuki ewe XD

Y se agradece el que esto haya ayudado a comenzar bien tu 2020 :'3

Las fiestas y el poco dormir :'v, estoy hasta en vacaciones y aún así tengo sueño XD

Ahora sí viene lo chido? We, aún después de todo esto, se viene mucho más :3

Ahora con el review

We, esa pobre mujer, con todo lo que ha pasado en su familia, cosas como estas dejan de causar una noche sin dormir XD aunque bueno, ya todo había mejorado tan pronto Ryo volvió.

Hay mucho que ver respecto a por qué a Akira le pasó "aquello", ya que no era normal, ni siquiera en una pokémon con aura humana (a como fue con Sayuri)

A todos mató el f de Takeshi XD, incluso a mí, me reí con solo escribirlo

El par de hermanos se parece en más de una cosa :v, ahora el sentirse culpable y huir es común en ellos XD.

Ese tema no es en lo absoluto +18 ?) es algo completamente natural y no entra en ningún tipo de morbo :v, además, "literalmente" no se menciona nada e-e XD

Y mejor no digamos que Sayuri fue adoptada por Yoshiro porque ahora Takeshi estaría con su prima :v, y si digo que la adoptó Takeru o el propio Ryo todo quedaría peor XD, dejémoslo en que son familia cercana y se quieren XD.

Hiyori regresó con la ayuda de Akira :v, digamos que ahora tiene más espacio en su cabellera para llevar gente a escondidas XD

Arceus no escuchó nada… pero pronto escuchará por lo que parece (o-o) me pregunto como reaccionará (~o-o)

Es que weee Eimi le había tirado su orejita :'c, hasta yo quería darle una cachetada a esa chica 3:v

Espero que este capi te haya gustado uwu ¡Muchas gracias por comentar! :D

Comet Galaxy Me alegra que te haya gustado el capi 7w7

Akira es una chica fuerte y peligrosa ahora que es joven e inexperta, habrá que tener cuidado con ella XD

De hecho sí :v, actualizan la ropa constantemente XD

Estuvo a punto de quemarlos a todos, pero Takeshi lo evitó 7n7

Espero te haya gustado el capi, ¡muchas gracias por comentar de igual manera! :P

.

.

.

.

Eso sería todo chicos… nuevamente, espero les haya gustado el capi :3, finalmente se viene una de las mejores batallas que he querido escribir desde hace tiempo, y agradezco todo el apoyo que he recibido por ustedes hasta ahora :'3, de verdad.

Y… sin más que decir… ¡Nos vemos en el siguiente capítulo! :3