Podía sentir… veía absolutamente todo, más solo eso podía hacer. Los pasos de aquella joven con mirada perdida se escuchaban durante aquella noche en uno de los tantos bosques de la región de Sinnoh.
Solo caminó, una vez que llegó al mar, esta simplemente nadó, por días, sin descanso; no se detenía, su ropa maltrecha, ya sin zapatos tras el excesivo uso, solo mostraban los incontables kilómetros que aquella chica había recorrido; su energía parecía infinita, más aquello era imposible, solo una vez que aquel parásito devoró al desafortunado borracho que la encontró, fue que su salud y energía volvieron a emerger.
Más todo el dolor y cansancio, Kioko lo sintió sin poder negarse a él; sin poder perder su consciencia, sin clemencia de aquella que se negaba a detener sus pies o su aliento con tal de darle el tan aclamado descanso.
—"¿Por qué yo?" —Bajo el rostro inexpresivo de Kioko, una pequeña lágrima recorría sus sucias mejillas conforme seguía caminando por los bosques de Sinnoh.
—"Supongo que mereces una respuesta… a final de cuentas haz sido una buena contenedora" —Una femenina voz emergió como respuesta al pensar de Kioko —"Un corazón con ira, abandonado y destrozado es mucho más fácil de controlar… quería hacer esto con los Kurogane, pero sus esencias son muy fuertes y su amor son muy fuertes, necesito mucho más poder para controlarlos; pero contigo me conformo~" —Su voz, bañada en un abrumadora presencia, adoptaba tonalidades risueñas —"Tan decidida estuviste a entregarme tu cuerpo, y mírate ahora… suplicando la muerte" —Como si de una burla se tratase, el tiempo pasaba de manera diferente con respecto al exterior. Bajo la perspectiva de Kioko, esta caminaba por lodosos pantanos, las heridas más severas de su cuerpo habían sanado tras devorar a aquel hombre, más en el exterior el daño de semanas caminando sin parar se reflejaban en su piel. Su cabello descuidado era lo de menos, su piel reseca, las uñas de sus pies casi inexistentes en la mayoría de sus dedos, las ampollas eran incontables, la carne viva se veía en gran parte de sus plantas, más Kioko no paraba de caminar, esta era obligada a afrontar el dolor de cada pisada, de cada espina o roca que se enterraba en su piel.
Sus pies siendo enterrados en la nieve pareció un consuelo a su ardor, más no tardaron en ser víctimas tras estar tocándola directamente durante horas.
—"Solo me hace dar cuenta lo apta que eres para ser controlada…" —A la par que aquella voz volvía a hacerse presente, el dañado cuerpo de Kioko se mostraba ahora en lo más alto del monte corona, a lo que la misma únicamente termina por desplomarse tras finalmente dejar de ser controlada por aquella que aún continuó habitando su interior.
Un cuerpo humano malherido, eso era todo lo que necesitaba; aún cuanto más lo quisiera, no era capaz de imitar el aura de un humano, y con la de Kioko era más que suficiente. Podía con ella mostrar una falsa necesidad de auxilio. No era suficiente, se requería más, una helada tormenta se acercaba; aquel parásito obligó a Kioko a gritar, sabía que su presencia estaba completamente oculta.
Sabiendo de la compasión y amabilidad que solo aquel pequeño legendario pokémon poseería, el cual finalmente abriría un portal desde el lugar donde residía con su padre, antes de acercarse con preocupación hacia la moribunda humana.
Fueron milisegundos, Mew quiso tocar a Kioko con tal de ayudarla; y aquello era el mayor deseo de aquel parásito, un solo toque permitiría poder apoderarse del cuerpo del legendario pokémon, si este emergía del cuerpo de Kioko antes de que Mew estuviera lo suficientemente cerca corría el riesgo de que el propio pokémon huyese, o peor, lo destruyese.
Finalmente ocurriría, los dedos del legendario pokémon tocaron la frente de Kioko…
Para… acto seguido, ser la enorme y oscura masa viscosa de monstruoso rostro el que emergiera de la maltrecha chica.
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Mew, con mirada simple y aún inocente, con una mera onda psíquica, oprimió en su totalidad a aquel parasito, junto con el cuerpo de Kioko, cuyos huesos volvían a romperse ante la mera presión que Mew provocó con su aura.
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—"¿De verdad pensaste que me ganarías en velocidad?" —Mew pensaba con inocencia, a la par que los alaridos no tardaron en emerger de aquel parásito, conforme el propio legendario pokémon evitaba que volviera a entrar al cuerpo de Kioko; no pudo evitar maltratar el cuerpo de la chica ante la abrupta reacción, más no dejaría que dicho parásito volviera a estar a salvo dentro de su anfitriona —"Así que… tú eres el que intentaba apoderarse de la mente de Sayuri" —En aquel breve contacto, Mew fue capaz de identificar a aquel monstruo, todo aquello antes de que el mismo fuera capaz de reaccionar y apoderarse del cuerpo de Mew, a la par que el legendario pokémon continuaba intentando descifrar lo que se escondía dentro de aquel parásito.
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—Solo era otro clon defectuoso… no pueden hacer mucho sin una voluntad, la verdad—
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Una voz a sus espaldas hizo congelar a Mew, no era capaz de moverse, su presencia fue más que suficiente como para paralizar al pequeño pokémon.
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Una delicada y pálida mano se posó con calma sobre la cabeza de Mew, el pokémon solamente pudo mantener sus ojos abiertos, totalmente congelado.
—"E-Esta aura… te habían asesinado… ¿¡C-Cómo es posible?!" —Mew intentaba liberar su aura con todo su poder, más aquello solo le permitió intentar girarse hacia aquella que aún se encontraba con tranquilidad a sus espaldas, solamente para impactarse nuevamente ante la apariencia de la mujer que se encontraba.
Nada había cambiado, delgada, poca musculatura, su cuerpo era joven, no aparentaba más de diecinueve años, su cabello blanco le llegaba hasta sus pies, a la par que la misma levitaba con tranquilidad, denotando un rostro sereno conforme seguía teniendo su mano en la cabeza de Mew.
—"¿M-Me…?" —Tan pronto Mew dio intenciones de pronunciar aquel nombre, la mujer solamente frunció de manera casi imperceptible el ceño, antes de hacer que el cuerpo de Mew cayera sobre el de Kioko y aquel parásito.
—No hables más de lo que no sabes —Mientras Mew seguía siendo oprimido, el pequeño pokémon solamente podía tensar todas las facciones de su rostro, a la par que la mano de Kioko fue la siguiente en tocarlo.
La piel de la chica se desmembraba, parecía fusionarse junto a aquel parásito que de igual manera empezaba a introducirse en el cuerpo de Mew.
Intentaba pedir ayuda, pero era imposible, no con ella tan cerca. Los ojos de Mew empezaban a tornarse negros, conforme la mujer que continuaba erguida delante de él solamente podía esbozar una sonrisa satisfecha y superior, una vez que aquel parásito y Kioko habían entrado por completo en el cuerpo de Mew, conforme los ojos de este nuevamente volvieron a adoptar su color natural.
—Necesitaba encontrar la manera de que salieras de esa condenada dimensión… pero no te preocupes —Mew, sin decir palabra alguna, y con su rostro común, únicamente comenzó a elevarse a los cielos, antes de abrir con normalidad un portal delante de sí.
—No es a ti a quien busco~… aún hay otro corazón abandonado al que puedo y debo poseer… solo necesito despertar un poco de ira en él —Las palabras de aquella mujer resonaban en medio de la tormenta que finalmente comenzaba a presentarse, antes de que su cuerpo finalmente desapareciera del lugar, al mismo tiempo que el de Mew, una vez que este volvió a su dimensión.
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—Y sé que no estará muy feliz al saber que Jin encontró a un nuevo sucesor—
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El sol finalmente volvía a brillar en el pueblo de Hotaru, entrados más o menos las ocho de la mañana, eran pocos los que empezaban a verse emergiendo de sus hogares, pocas tiendas se encontraban abiertas, sin embargo, en una pequeña de alimentos cercana a la casa de Akiko, un tranquilo mini-Giratina se encontraba recostado y con ojos cerrados a un lado de la entrada, conforme el mismo simplemente esperaba.
—¡Mira mami! ¡Déjame subirme al juguete, anda! —Un pequeño niño, de no más de ocho años, tras salir junto a su madre de la tienda, únicamente señaló al tranquilo pokémon, a lo que su madre únicamente le asiente, para después sacar una moneda de su cartera y dársela a su hijo.
—¿Dónde se meterá~? —Dijo con curiosidad e inocencia el pequeño, estando a muy pocos milímetros de entrar al espacio personal de aquel silencioso pokémon y con ello sentenciar su vida por completo.
Sin embargo, una mano tomando con fuerza pero a la vez gentileza su muñeca, detuvo al niño en el acto.
—Créeme… no quieres hacerlo —Una confiada y amigable femenina voz emergió, haciendo que el niño únicamente girara su mirada hacia la chica que se encontraba ahora a su lado, viendo como una niña de más o menos trece años lo miraba.
Sin embargo, la atención del niño volvió a cambiar, una vez que Giratina comenzaba a ponerse nuevamente de pie, alertando con creces al pequeño infante que juraba que aquel poderoso ser solo era un mero juguete.
—"Te hubiera arrancado la mano… considérate afortunado de que te detuvieran" —Una sombría voz en la mente del niño fue la que terminó por asustarlo, haciendo que el mismo se alejara con miedo hacia su madre.
Giratina no tardó en recibir un contundente, pero a la par lento golpe en su cabeza, no doliéndole en lo absoluto, pero sí como para callarlo y mantenerlo controlado.
—Compórtate… solo es un niño —Akiko parecía ser la voz de la razón, sin embargo, su acto mucha presencia no tuvo, una vez que la madre y el niño se retiraron con susto ante la propia presencia que emanaba Giratina a propósito, haciendo que la propia chica simplemente mirara fastidiada ahora al pokémon.
—"Ya contigo tengo más que suficiente de niños, no tengo tanta paciencia" —Reconoció el pokémon, antes de abrir su boca y morder una de las bolsas que traía Akiko, para después llevársela con tal de ayudarla, y comenzar así a caminar de regreso a la casa, más Akiko continuó estando estática y sombría.
No tardando mucho que digamos en volver a estar delante de Giratina y tomar los cuernos de las mejillas del pokémon antes de empezar a estirarlas una y otra vez.
—¡Eres un malagradecido Pokemoncito! ¡Con todo el amor que te doy y así me tratas! ¡Tonto! ¡Aburrido! ¡Gruñón! ¡Panzón! —Continuaba con sus palabras de carente peso o impacto para aquel que la escuchaba, a la par que Giratina únicamente continuaba demostrando su titánica paciencia, esperando que el berrinche de Akiko cesara conforme se dejaba estar ente el tironear inocente de la chica.
Sin embargo, el abrupto abrir de ojos de Giratina exaltó a Akiko, la chica únicamente cambió su actitud ante la pertinente de su amigo, mientras que el legendario pokémon solamente desvió su rostro hacia el cielo.
—¿Pasa algo, Pokemoncito? —Preguntó la niña de ahora preocupado rostro, mientras que Giratina se mantenía serio, sin saber del todo cómo responder.
—"Tengo un mal presentimiento…" —Fue lo único que dijo el pokémon, pasaron pocos segundos, antes de que el mismo volviera a tomar la bolsa con su boca —"Apurémonos y llevemos esto a casa, hay que ir donde Ryo, no creo que haya sido el único que lo sintió" —Terminó de decir por telepatía, Giratina, antes de que este comenzara a correr, no tardando en seguirle Akiko con la propia preocupación pertinente.
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Momentos antes de aquello alejados de aquel punto, en el hogar Kurogane, sobre el techo de este, un sereno Lucario se encontraba sentado y de piernas cruzadas, conforme mantenía sus ojos cerrados a la par que se concentraba.
No siguió durmiendo una vez que se percató de ello, aún no estaba seguro de lo que era, más no podía el no estar intrigado.
De un momento a otro, a como lo había hecho en reiteradas ocasiones durante aquella mañana, el aura comenzaba a brotar de su pelaje una vez que el Lucario activaba la primera fase de su estado aural.
Era en los momentos en los que más sentía aquella presencia, en el instante en el que activaba tal poder, más era efímero, como si de unos breves instantes se mantuviese latente antes de volver a desaparecer, más Takeru solamente levantó de manera leve su mano, a la par que el mismo se la observaba, para no tardar mucho en fruncir el ceño con preocupación conforme cerraba su mano… aquel último intento se lo confirmó.
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Su aura estaba disminuyendo.
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Vejez, el sello que aún poseía en su estómago, aquellas opciones eran más que aceptables para justificar el que Takeru sintiera cómo su aura se apagaba lentamente. No era una velocidad absurda ni mucho menos, de hecho, era microscópica, más solo en aquel momento Takeru lo comenzó a sentir con mayor intensidad, siendo más que preocupante a la par que intrigante saber que existía una razón diferente a las obvias el que causaba tal impacto sobre él.
—"¡Takeru!" —Un conocido gruñido llamándolo saca a Takeru de su letargo, a lo que el propio Lucario simplemente deja ver su cabeza por sobre el borde del techo, para ver cómo era Hanako la que se encontraba afuera, junto con Haruko, Harumi, Hiyori, Naoto y Akira.
—"Iremos al bosque a buscar hierbas, ¿Nos quieres acompañar?" —Preguntó con normalidad la Lopunny, a la par que Takeru únicamente se la quedó mirando con inocencia y duda, quería conversar "aquello" con Ryo, más este solamente se fastidió a como era costumbre al notar que el atarantado seguía durmiendo.
Takeru, antes de volver a girarse hacia Hanako, este simplemente observó su mano conforme volvía a hacer aparecer aura de esta, volviendo a sentir "aquella" presencia, junto con la pertinente desaparición de su aura…
Únicamente para hacer despertar en él una cálida y simple sonrisa en su rostro.
—Está bien… los acompaño —Dijo más alegre el lucario antes de dar un simple brinco y caer al lado de los demás.
—Te veo más anímico —Harumi opinó una vez que todos comenzaron a caminar hacia el bosque, Takeru simplemente cerraba sus ojos a la par que se llevaba sus manos hacia su nuca.
—Tengo un buen presentimiento —Fue lo único que dijo el lucario, haciendo despertar en Harumi y el resto únicamente la extrañeza, no era muy común ver a Takeru una actitud tan alegre y diferente a la gruñona habitual.
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La alegría de Takeru, irónicamente, era contagiosa; todo el ambiente en Hotaru parecía tener aquella calma y felicidad tenue que irradiaba el propio pokémon.
La luz del sol iluminaba las calles, los edificios y los hogares. Sus rayos no tardaron en entrar sobre "aquella" ventana, más el ambiente cálido en el que entraba era notorio y agradable.
Acostada, con una simple manta encima, los ojos de aquella Delphox lentamente empezaban a abrirse tras finalmente haber descansado, para continuarle un enérgico bostezo, se restregó un ojo, para no tardar en enfocarlos nuevamente sobre aquel que estaba acurrucado a su lado.
Takeshi, aún desvestido tras la noche anterior, simplemente estaba aferrado con su rostro acomodado en el torso de la pokémon, imbuido en su suave pelaje y aún en su profundo sueño. Sayuri no tardó mucho en volver a sonreír antes de volver a cerrar sus ojos y acurrucarse más al lado del Kurogane, más, sin embargo, no pasó mucho antes de que el teléfono de Takeshi empezara a sonar.
Ante la molestia pertinente en el Kurogane por el pertinente ruido, Sayuri hizo lo necesario para apresurarse a contestarlo, logrando incluso separarse de Takeshi sin despertarlo. Era Hiyori, la pokémon no dudó en contestar.
—Buenos días Hiyo —Susurró Sayuri, a la par que la misma estaba ahora sentada en la pertinente cama.
—"Buenos días, bella durmiente~. Takeshi sigue durmiendo, me imagino" —Se escucha la voz de la Kurogane desde el teléfono, a lo que Sayuri solamente lanza una pequeña carcajada como respuesta, antes de girar su rostro hacia Takeshi, viéndolo dormir, únicamente para terminar por acariciar su cabeza.
—Sí… ayer fue un largo día —Reconoció la pokémon aún entre susurros, denotando un leve desánimo al recordar el incidente en el supermercado y la comisaría; únicamente para cambiarlo lentamente por uno más tranquilo y sonrojado una vez que las memorias de aquella noche de igual manera regresaban.
—"Uy… noto el rubor en tu aura desde aquí, algo me dice que no solo el día fue agotador~"—Fue la primera respuesta de Hiyori, únicamente para exaltar y avergonzar aún más a Sayuri luego de ello, para luego escuchar varias risas por parte de la Kurogane.
—¡N-No seas intrusa en lo que no t-te incumbe, Hiyo! —Sayuri intentaba gritar aún cuando solo susurros eran capaces de salir de su garganta ante el deseo de no querer despertar a Takeshi, más Hiyori solo podía seguir riéndose ante lo obvio.
—"No te preocupes… aprendí de pequeña a no sentir las auras cuando hacen esas "cosas"~" —Seguía molestando y avergonzando aún más a la completamente roja pokémon, la cual no podía responder nada ante ello, más que con el prominente rubor —"Tío Takeru me enseñó, imagínate el trauma que hubiera sido sentir a todo el pueblo" —Hiyori reía, más Sayuri solamente podía seguir ruborizada y "vulnerable".
—"Pero bueno, les llamaba para preguntarles si querían acompañarnos, iremos casi todos al bosque a buscar unas hierbas, mamá pensó que también sería bonito llevar comida y pasar un rato juntas antes de que regrese a Nerito" —Comentaba, Hiyori, haciendo que Sayuri nuevamente se quedara pensando aquello, más la propia pokémon únicamente volvió a girarse hacia Takeshi, frunciendo el ceño con preocupación, antes de volver a hablar.
—¿Cuándo te vas…? —Preguntó la pokémon con desanimado tono.
—"Mañana… " —Volvió a decir la chica, solamente para hacer que la propia Delphox bajara sus orejas, pasando unos cuantos segundos en silencio antes de volver a hablar.
—No creo que pueda acompañarlos mucho… Takeshi intentará buscar trabajo hoy y me pidió que lo acompañara —Explicaba la pokémon, sin embargo, sus piernas empezaban a entrecruzarse conforme la misma se ponía un poco más nerviosa al recordar "aquello" —P-Pero… quiero conversar contigo, a solas —Volvió a decir la ahora más ruborizada pokémon, a la par que Hiyori solo podía extrañarse ante ello.
—"¿Qué ocurrió?" —Preguntó la extrañada chica, mientras que el labio de Sayuri no tardó en empezar a temblar de manera leve.
—S-Solo… quiero un consejo —Fueron las últimas palabras de Sayuri.
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Antes de que la misma únicamente lanzara un tenue quejido de un instante a otro.
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—"¿Estás bien?" —Hiyori se preocupó, más Sayuri solo podía adoptar extrañadas facciones, a la par que se llevaba su mano hacia un costado.
—S-Sí, creo… algo que comí me debió caer mal, fue solo un retorcijón —Dijo ahora más calmada la pokémon una vez que el dolor desapareció —Intentaré estar allá antes de que Takeshi se despierte —Volvió a decir Sayuri.
—"Está bien, te espero" —Respondió ahora con un tono más anímico Hiyori, antes de despedirse de la pokémon y finalmente colgar.
Sayuri solamente se mantuvo en silencio, Takeshi aún dormía, más la propia pokémon únicamente volvió a girarse hacia el mismo.
No era costumbre para ella el ocultarle cosas. Sayuri se mordió sus garras por unos instantes, conforme pensaba lo que iba a cometer, más su rubor y los consejos románticos que quería pedir en privado eran superiores, no quería que Takeshi supiera lo enormemente "inexperta" que se sintió durante aquella noche.
No se hizo esperar, manteniendo el ruido al mínimo, Sayuri únicamente se ató la pequeña correa de su chuchero a su cintura.
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No sin antes volver a sentir el mismo pinchazo, ahora en su espalda baja.
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Sayuri solo podía estar extrañada, el dolor había sido un poco más fuerte que antes, sin embargo, antes de dejar escapar el propio quejido pertinente, la propia pokémon solo se contuvo para después salir en silencio del departamento.
Alcanzó a cerrar despacio la puerta, antes de finalmente expulsar un tenue alarido al exhalar. Sayuri solo pudo llevarse la mano hacia su estómago, a la par que intentaba recordar aquel emparedado que ya tenía más de una semana en el refrigerador que comió junto con Takeshi en la noche.
Tan pronto el dolor volvió a desaparecer, la pokémon únicamente comenzó así su viaje al bosque, dejando el edificio con la pertinente prisa ante el poco tiempo que le quedaba para hablar con Hiyori.
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Música de fondo: "Obscure 2 OST – Lost Love"
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El cielo empezaba a nublarse, Mientras Sayuri abandonaba el edificio, la silueta de una blanca mujer se encontraba sobre el mismo, observando en silencio.
—Samuru me impide ver del todo tu futuro… —La voz de aquella mujer nuevamente resonaba, escondida de cualquiera que intentase encontrarla. La Delphox se retiraba, un nuevo punzón sentía en su estómago, a lo que la mujer de blanca cabellera parecía percibirlo, casi como si de un placer se sintiera al darse cuenta que todo lo que había planeado se estaba volviendo a cumplir.
—Mi poder no es capaz de oponerse al de Ryo y Takeru, titiritero, no aún… —El tiempo nuevamente parecía transcurrir de manera diferente con respecto a cómo decía aquellas palabras. La mujer solo observaba.
Sayuri finalmente había llegado, Hiyori la notó cansada y un poco pálida, más esta solamente le pidió que se despreocupara.
Aún era temprano, faltaba para que Takeshi se despertara, Sayuri simplemente conversaba con Hiyori conforme estas se alejaban del resto y seguían recolectando hierbas.
—Pero fue tú codiciosa voluntad la que permitió que lo antinatural marginara a los que más amas —Fueron las palabras que finalmente otorgaban el comienzo a aquel fatídico destino… comenzando así con un nuevo dolor emergiendo ahora en el vientre de Sayuri.
Hiyori se exaltó. Sayuri abrió sus ojos de golpe, no se esperaba un impacto de aquella magnitud, de un instante a otro aquel breve pinchazo se transformó en una presión que terminó por causar un dolor a un nivel completamente diferente a los anteriores siendo tal, que incluso Takeru se apresuró para llegar a un lado de la pokémon, mientras que la propia Kurogane solo podía estar perpleja y abrumada...
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Una vez que finalmente se percataba de la pequeña aura que yacía en el vientre de la pokémon.
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Música de fondo "Code Geass R2 O.S.T. #21 – Desperation"
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No era normal… ni algo que la naturaleza permitiese, más el aura humana de Sayuri permitió la concepción; su cuerpo no se lo permitiría, las ojeras en el rostro de la Delphox no tardaron en emerger conforme las hemorragias internas aparecían, su rostro denotaba cada vez más una palidez y cansancio completamente contrario a cómo había despertado, por culpa de las características de su especie, el desarrollo de aquel embrión era demasiado rápido, pero careciendo de un huevo, su mera presencia únicamente podía hacer daños en el de la propia Delphox.
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—Pero ahora… por fin tengo la oportunidad de arrebatarles la voluntad que me pertenece por derecho —Fue lo último que dijo aquella que poseía el insaciable deseo del poder.
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Al mismo tiempo que las fuertes brisas dominaron por completo aquel bosque, una vez que… desde el portal que finalmente se abría a unos cuantos metros de Sayuri y Hiyori…
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Arceus… con furiosa y roja mirada finalmente emergía.
Al mismo tiempo que una oscura marca resaltaba en la base de su lomo, palpitante y amedrentador, como si consumiese lentamente el cuerpo del pokémon.
Mientras que Takeru, finalmente se interponía entre este y Sayuri.
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Muy bien chicos… aquí termina el capítulo uwu, lamento la tardanza XD, también es corto el capi, saben que no me gusta darles motivos porque pareciera que simplemente doy excusas :v, pero el negocios de las comisiones han ido bastante bien en verdad XD, pero eso no significa que me haya olvidado de esto uwu ¡Ni loco! :v, esta historia es lo que me impulsa a dibujar, mi objetivo es hacer un comic de esto, ya saben uwu, pero bueno, antes de responder sus reviews, una noticia importante
He abierto un server de discord, en donde se comparten imágenes de pokémon, furry, tanto nsfw como sfw, charlamos, compartimos música y arte personal, y, además, ¡También tenemos un sector para los lectores de Lazos de aura! (también incluido Eterna voluntad, obviamente :v) en donde podrán compartir con otros lectores si gustan uwu, y también poder charlar conmigo si así lo quieren, ver predicciones y cosas por el estilo :3, espero se animen y participen, sería bastante bonito ^w^
Zephyr V Exe De verdad que me alegran muchísimo tus palabras :'3, y también me haces reír con lo de tu odio hacia Naoto XD, pero de verdad, gracias :'3 (aunque igual todo se haya ido al wc ahora :v XD)
A todos los causó satisfacción ver golpeada a esa maldita uwu
Creo que ya todos se respondieron el que Takeshi y Sayuri hicieron del delicioso durante la noche :v XD
Créeme que no eres la única que ya me ha dicho sobre esos shipeos -w- que entre Ryo y Takeru, entre Yosho y Takeru, entre Ryo y Hanako, ya entre todos los lectores momentáneos que he tenido me han dicho todos esos y más :'v XD
Yuki y Sachi se querrán uwu, eso sin lugar a duda.
¡Muchas gracias por comentar! :3
Comet Galaxy Todos queríamos eso uwu, pero Hiyori no es asesina, aunque agradezco que no le diera caricias a Eimi uwu XD
Repito, a todos nos encantó ver a Eimi siendo golpeada :v jajaja
Kioko es Kioko uwu, pero sí, está bien bugueada :v jajajjaja XD, muchas gracias por comentar de igual manera! :'3
Lord fire 123 La cabellera de un foxi es el mejor transporte ever uwu
Respecto a la defensa propia, hay ciertos parámetros que se puede considerar como tal, Takeshi estaba siendo contenido más no golpeado, y aquí fue Takeshi el que dio el primer golpe, independiente si fue justo o no xd, así es como la justicia puede caer ante estos casos.
A mi también me caen muy mal las personas como Eimi.
Y sí… la actitud de Hiyori estuvo digna del meme de "Qué femenina" del shruec jajaja
La escena en la ducha fue la mejor XD, me reí demasiado escribiéndola
La edad de Sayuri… ufff, dejemos en que su edad mental es de unos 19, pero su inocencia era la de unos 13 :v XD (La edad real no la diré we, me encierra el fbi XD)
De verdad discúlpame, intenté ver la referencia, pero no pude :'v, sabes que soy malo con eso XD dímelo literal wee anda, ¿qué te cuesta? :'v
Todo... el mensaje era: todo cae en su lugar uwu
Y sip… el final está cada vez más cerca! Waaaaaaaaaaaa! XD
¡Muchas gracias por comentar! :'3
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Eso sería todo chicos, cualquier cosa, ya saben que ahora también estoy en discord w
Sin más que decir… ¡Nos vemos en el siguiente capítulo! :D
