Aquí operada y todo, nos vamos mejorando.

Traduccion: Ikdv. Corrección: LidiaaIsabel.

Gracias miles a ambas.

o…o…

Ivicab93: Hola, aquí hay un capítulo más largo.

ValeMAlfoyBlack: Aquí está la respuesta, claro que es digna.

o….o…

Capítulo 58: Exámenes Finales:

Hermione se encontró placenteramente sorprendida de que estaba disfrutando sus exámenes. Los exámenes escritos no eran ni de cerca tan retadores como había temido y disfrutó la oportunidad de presumir su conocimiento sin preocuparse por cómo se veía frente a los otros Slytherins. Los exámenes prácticos también fueron divertidos. El profesor Flitwick los había llamado uno por uno a su clase para ver si podían hacer que una piña danzara al ritmo del tap a lo largo de su escritorio. Hermione lo encontró fácil. Se detuvo cuando llegó al otro lado de la mesa, con una sonrisa traviesa en los labios mientras Flitwick anotaba en su libro, una rápida suposición basándose en que él era el maestro del coro y tomó la decisión.

—Do di doo do, do di doo do…

Flitwick levantó bruscamente la cabeza con rapidez, con el reconocimiento iluminando sus ojos para el alivio de Hermione.

Hizo lo mejor que pudo para canturrear mientras hacía que la piña bailara tap al ritmo de Singing in the Rain y Flitwick se rio y aplaudió con emoción, antes de cantar y canturrear con ella, su voz mucho mejor al ser el maestro del coro.

Para cuando llegó al final, Flitwick se había levantado y había explotado en aplausos.

—¡Eso fue maravilloso! —Le dijo —¡Usar el borde del escritorio como curva! ¡Recuerdas todo el número! ¡Qué creatividad! ¡Qué habilidades para alguien de primer año!

—Era una de las películas favoritas de mi madre —le dijo Hermione, sonriendo —Le he de haber visto cientos de veces.

—Oh, ¡créditos extra por eso, señorita Granger! —Dijo, escribiendo en su pergamino —Oh ¡bien hecho!

No todas sus clases eran fáciles para intentar ganar puntos extra. En transformaciones, se las arregló para convertir un ratón en una caja de puros, pero los puntos te los daban dependiendo en que tan bonita era la caja, y bonito era un criterio subjetivo. McGonagall le había dado una sonrisa extraña a la caja con ornamento barroco dorado que se las había arreglado para hacer, sin embargo, Hermione esperaba habérselas arreglado para hacerlo bien.

En pociones, Hermione y Theo realizaron (independientemente) la versión más avanzada de la poción para olvidar que habían hecho hace meses. La de Hermione resultó siendo solo una sombra más clara que la de Theo, así que le dirigió una sonrisa presuntuosa mientras entregaba su frasco, Theo rodó sus ojos y sonrió. Las de ambos eran mucho más claras que los resultados turbios del resto de su clase y los dos dejaron el examen antes que el resto de los estudiantes, con Snape despidiéndolos con la mano y un suspiro.

El último examen era Historia de la magia, la cual era la más frustrante para Hermione. No solo no había nada práctico por encima o detrás de esto, solo era una lista de preguntas de trivia histórica irrelevantes que había tenido que ser memorizada de raíz, no había un sistema mayor de conocimiento para vincular los detalles que Binns había querido. Le alegraba que se sentía cómoda con cada respuesta, pero la frustraba que tuviera que siquiera molestarse por eso. Seguramente había más sobre la historia mágica que esto.

Después de que los exámenes terminaron, el aire era cálido, así que Hermione se unió juguetonamente a lo largo del lago donde los chicos de Gryffindor se estaban desestresando, con Ron y Neville tratando de hacer saltarrocas en el lago, Harry estaba sentado y frotándose la cabeza.

—¿Estas bien? —le preguntó Hermione a Harry, preocupada.

—Solo desearía saber que significa —dijo Harry, frotándose la cicatriz.

—Podrías ir con Madam Pomfrey —sugirió Neville.

—No estoy enfermo —dijo Harry —Creo que es una advertencia… significa que el peligro se acerca…

La mente de Hermione recordó el encuentro de Harry en el bosque y se movió insegura.

—Bueno, es una cicatriz maldita por una maldición, así que debe estar reaccionando a magia oscura en el área —dijo lentamente Hermione— ¿Qué ha cambiado en el área que pueda ser… Oscuro?

—¡Oye! —Ron giró la vista del lago para fijarla en ella con una Mirada perforante.

Hermione le devolvió la Mirada con fuerza — ¿qué?

—¿Cómo sabes tanto sobre magia oscura? —demandó Ron.

—Oh, ¡Honestamente, Ronald! —Hermione levantó las manos con exasperación —¡Está en nuestro libro de Defensa contra las artes oscuras! ¡Tú también lo sabrías, si te hubieras molestado en hacer tus tareas!

Ron se sonrojó en un nada atractivo rojo moteado. Harry seguía frotándose su cicatriz.

—Tiene que ser la Piedra —dijo Harry —tiene que serlo.

—Harry la Piedra está segura mientras Dumbledore este cerca —Ron le recordó —De todos modos, nunca tuvimos ninguna prueba de que Snape descubriera como pasar a Fluffy. Casi consiguió que le arrancaran la pierna una vez; no va a intentarlo de nuevo tan pronto. Y Neville va a jugar Quidditch para Inglaterra antes de que Hagrid traicione a Dumbledore.

—¡Oye! —Neville le lanzó una piedra a Ron que trató de atraparla y falló.

Harry asintió, pero obvio para Hermione que todavía estaba pensando en eso. Por tal caso, ellaprobablemente estaría pensando en alguien tratando de robar la Piedra si estuviera en su lugar. Si así fuera, sabría que no había ni una oportunidad de que la Piedra fuera robada de Hogwarts, ya no, al menos. Pero Hermione no iba a admitir eso.

Harry saltó y se levantó abruptamente.

—¿A dónde vas? —preguntó Ron.

—Solo acabo de pensar en algo —dijo Harry. Se veía pálido —Tenemos que ir y ver a Hagrid, ahora.

Se fue, corriendo hacia la cabaña de Hagrid. Los otros se pararon para seguirlo.

—No creen que es un poco raro —dijo Harry, tropezando ligeramente mientras corría—. ¿Que lo que Hagrid quiere más quiere en el mundo es un dragón y un extraño aparece y resulta que tiene un huevo en su bolsillo?

Harry siguió hablando, pero Hermione lo apagó mientras la imagen se cristalizaba en su mente. Claro el dragón había sido una trampa para Hagrid. Probablemente le dijo al extraño todas las extrañas criaturas de las que se había encargado, así se vería como un buen poseedor de dragón, lo que sería exactamente lo que la persona habría querido…

Una rápida conversación con Hagrid confirmó los miedos de Hermione y los de Harry también. Hermione trató de no delatar sus emociones, pero Ron y Neville estaban claramente sorprendidos ante la falta de cuidado de Hagrid. Tan pronto como sus sospechas fueron confirmadas, Harry corrió hacia la puerta de entrada, el resto de ellos corriendo detrás de él otra vez.

—Tenemos que ir con Dumbledore —dijo Harry. —Hagrid le dijo a ese extraño como pasar a Fluffy y era o Snape o Voldemort debajo de la capucha, debió haber sido fácil una vez que emborrachara a Hagrid. Solo espero que Dumbledore nos crea. Firenze nos podría haber respaldado si Bane no lo detuviera. ¿Dónde está la oficina de Dumbledore?

Miraron alrededor de los pasillos, como si ahí hubiera una señal señalándoles la dirección correcta. Abruptamente se le había ocurrido a Hermione de que no tenía idea de donde estaba Dumbledore, no es que alguna vez hubiera escuchado que mandaran a alguien a verlo.

—Solo tenemos que… —comenzó Harry, pero una voz sonó de repente en el pasillo.

—¿Qué están haciendo ustedes cuatro adentro?

Era la profesora McGonagall, cargando una gran pila de libros.

—Queremos ver al profesor Dumbledore —dijo Neville, de forma muy valiente.

—¿Ver al profesor Dumbledore? —repitió la profesora McGonagall. La sospecha sonaba fuertemente en su tono—. ¿Por qué?

—Es algo secreto —dijo Harry, los senos nasales de McGonagall se levantaron.

—El profesor Dumbledore se fue hace diez minutos —dijo fríamente—. Recibió una lechuza urgente del Ministro de Magia y voló a Londres al momento.

Eso golpeó a Hermione como extraño. Él voló ahí ¿en lugar de usar polvos flu? Debía tomar horas llegar volando a Londres en una escoba.

Hizo una nota mental para examinarlo después.

—¿Se fue? —Dijo Harry frenéticamente— ¿Ahora?

—El profesor Dumbledore es un gran mago, Potter. Tiene muchas demandas de su tiempo…

—Pero esto es importante.

—¿Algo que usted tiene que decir es más importante que el Ministro de magia, Potter?

—Mire —dijo Harry y Hermione hizo una mueca ante su tono, abrazándose a sí misma—. Profesora, es sobre la Piedra Filosofar…

Los libros que McGonagall había estado cargando se tambalearon en sus brazos.

—¿Cómo lo saben? —tartamudeó.

Privadamente, Hermione estaba sorprendida de que más personas no supieran. Ella se había esperado que al menos los gemelos Weasley lo supieran. Seguramente un grupo de primer año no habían sido los únicos curiosos ¿o sí?

—Profesora, yo creo, yo sé¸ que Sn…, que alguien va a intentar robar la Piedra. Tengo que hablar con el profesor Dumbledore.

Hermione vio cuando los ojos de la profesora McGonagall se estrecharon e hizo callar a Harry, informándole que el profesor Dumbledore volvería al día siguiente. Les dijo que salieran y disfrutaran del sol…

… pero, por supuesto, Harry no estaba haciendo nada de eso.

—Es esta noche —dijo Harry, viendo para asegurarse de que la profesora McGonagall estaba fuera del alcance del oído—. Snape va a ir a través de la trampilla esta noche. Ha conseguido todo lo que necesita y ahora consiguió que Dumbledore saliera de su camino. Él envió esa nota; apuesto a que el ministerio tendrá una gran sorpresa cuando Dumbledore aparezca.

—Oh, honestamente, Harry —soltó Hermione —Te daré lo de Voldemort, tal vez, pero no va a ser…

Neville jadeó y Hermione y Harry se giraron.

Snape estaba ahí.

—Buenas tardes —dijo sedosamente.

—Buenas tardes, profesor Snape —respondió Hermione, inclinando la cabeza. Snape asintió en su dirección ligeramente, con los ojos pegados a los chicos.

Los tres Gryffindors estaban ahí, viéndolo fijamente.

—No deberían estar dentro en un día como este —dijo con una sonrisa extraña y retorcida.

—Estábamos… —comenzó Harry.

—Querrán ser más cuidadosos —dijo Snape—. Paseándose así, la gente podría pensar que están planeando algo. Y Gryffindor realmente no puede permitirse perder más puntos ¿o sí?

Hermione suspiró y se preparó. Estaba segura de que Harry tenía alguna clase de plan.

El Plan de Harry era terrible. Básicamente era andar alrededor del tercer piso cuidándolo, con uno de ellos vigilando a Snape (a pesar de sus protestas de que no era Snape). Después de un corto argumento, Hermione se negó a ayudarlos.

—Hagan lo que quieran —les informó —Me encontraré con ustedes después de la cena, pero no voy a deambular alrededor del castillo sospechosamente. Solo los meterá en más problemas.

Los ojos de Ron brillaron con desafío y Hermione se fue.

Sin embargo, no salió. En lugar de eso. Había una oscura sospecha penetrando en su mente.

—E-e-e- entre, p- por favor.

Hermione entró a la habitación, viendo al profesor Quirrell escribiendo furiosamente en unos papeles al frente del escritorio.

—¿Ya está calificando exámenes, Profesor? —pregunto, viendo con extrañeza. El salón de clase se veía de alguna forma más… vacío, de lo que había estado antes. Los posters de vampiros habían desaparecido.

—T-t-tengo que hacerlo en a-algún m-momento ¿n-n-no es así? —dijo Quirrell, ofreciéndole una sonrisa temblorosa. Hermione rio, ofreciéndole una pequeña sonrisa en respuesta.

—¿Cómo p-puedo ayudarla, s-s-señorita G-Granger?

Hermione se detuvo, cuidadosamente considerando como poner palabras a lo que quería decir. —Hay rumores sobre que hay una maldición en el puesto de Defensa contra las Artes Oscuras —dijo lentamente —Usted ha durado casi el año entero.

El profesor Quirrell giró su cabeza para mirarla. Sus ojos fijos y agudos en ella. —¿Y…? —su voz fue cortante.

—Solo… Solo en caso de que algo le pasara, antes de que sea oficialmente el final del año, quería agradecerle —le dijo, luchando para no morderse sus labios —Aprecio que me señalara en la dirección correcta los libros de rituales como lo hizo y que me ayudara a lo largo del camino del conocimiento y sin decirme que me alejara en lugar de eso.

Los ojos de Quirrell parpadearon en rojo y ahí había una extraña satisfacción y orgullo en sus ojos. —¿Sabias? —preguntó,y ahí había una nota astuta en su voz. Eso no sonaba para nada como Quirrell. Otra vez, el tartamudeo se había ido.

—Lo sé —dijo Hermione, asintiendo —Y… —si ya estaba dentro, que fuera por compleoa, supuso. —… Y si algo abrupto sucediera, algo repentino e inesperado, me gustaría ofrecerle mis servicios para… ayudar a asegurar que sus cosas no caerán en las manos equivocadas.

Quirrell miró directamente a ella y Hermione contuvo el aliento. Sus ojos se sentían como si la estuvieran quemando. —Quieres mis libros de hechizos, si algo me sucediera —resumió.

Hermione se mordió el labio. —Bueno, sí, pero solo temporalmente —admitió—. Presumiblemente, usted tiene algunas cosas, siendo el profesor de Defensa Contra las Artes oscuras, que podría causar preocupación o preguntas de Dumbledore o el Ministerio. Si algo fuera a pasar, yo podría correr y asegurar ese tipo de cosas para usted y luego regresárselas una vez que estuviera mejor o en un lugar seguro de nuevo.

Quirrel levantó una ceja. —¿Piensa que puedo salir lastimado, señorita Granger? — preguntó.

La estaba viendo con cuidado. Hermione tomó una respiración profunda, convocando su Gryffindor interior. —Vera, Snapefue mordido en Halloween, señor —dijo con tranquilidad —Algunas veces los mejores planes se pueden arruinar por las cosas más simples.

Quirrell la vio por un largo momento, antes de comenzar a reír. Era baja y oscura y sus ojos brillaban con malicia. —Chica inteligente —ronroneó y Hermione se estremeció —Por saberlo y venir a mí y no ir con ese tonto altanero… —Buscó dentro de su escritorio y sacó una larga roca de obsidiana. Tenía una runa de alguna clase de tosco labrada en ella, y había una densa y pesada aura a su alrededor. Hermione jadeó; ella reconocía la runa y la piedra de uno de sus libros, uno de los tomos de rituales oscuros. —Esta es una piedra de cuidado tradicional —le informó, con los ojos brillantes —¿Sabe lo que hace esto?

—Protege cosas personales —dijo Hermione, dudosa—. Nadie que no esté vinculada a la piedra con la runa puede entrar o tocar la propiedad protegida. —se detuvo —Ya no se usan más, desde que el Ministerio de Magia comenzaron a descartar la magia de sangre.

Quirrell la miró y levantó una ceja expectante. Su rostro parecía casi completamente diferente de esa de su cobarde maestro de DCAO, de alguna forma más filosa, más inteligente, mas malvada.

Forzándose a permanecer valiente, Hermione estiró su mano.

La navaja apareció de la nada y cortó la mano izquierda de Hermione, lastimándola. Dolía más de lo que pensó que haría, pero entonces Quirrell estaba pasando su palma sobre la piedra, susurrando cosas hacia la piedra… ¿o estaba siseando?

Un momento después, la sangre pareció penetrar en la roca y la piedra se volvió de un sombrío color rojo, antes de regresar a su color normal. Quirrell se giró hacia ella, viéndose satisfecho.

—¿Entiendes lo que esto significa? —le dijo, limpiando su cuchillo con un pañuelo—. ¿Si algo pasa y yo desaparezco, usted recogerá mis cosas y las cuidara hasta que puedan regresar a ?

Hermione asintió. —Entiendo señor —dijo, inclinando su cabeza.

Hubo silencio y luego Quirrell rio. Era alta y fría. —Slytherin hasta la medula, pero con una racha de Gryffindor en ti ¿no es así? —Sonrió de lado —Te has ganado mi favor, si no es que más. Ahora vete, disfruta del resto del día —sus ojos brillaron —Podría no haber otro tan bonito en un buen tiempo.

Hermione podía saber cuándo la estaban despidiendo. Casi temblando con su valentía, Hermione se las arregló para salir, llegar al árbol al lado del lago y colapsar. —Creo que he accedido a cargar las cosas de Lord Voldemort —le dijo a una mariposa que volaba cerca —Qué hago ahora?

La mariposa no pareció darle ninguna indicación de una forma u otra. Con un profundo suspiro, Hermione se recargo contra el árbol, trató de relajarse y dormitó hasta la cena.

Continuara…

…o…o…

N/T: Hermione se ganó el favor de Voldemort ¿Qué significará para más adelante?... que intrigante.