Traducción: Ikdv

Corrección: LidiaaIsabel

Gracias a ambas *w*

o…

Capítulo 60: Contando una historia.

—¿Y la piedra ya no está? —dijo Ron otra vez.

Harry asintió. —Se hizo pedazos. Cuando Voldemort hizo que Quirrell fuera a por mí. Quirrell me agarró, su piel comenzó a quemarse y la piedra se hizo pedazos. Tuve suerte de que no se me metieran pedazos de piedra en mis manos. Dumbledore dijo que probablemente tiene que ver con cualquier tipo de magia oscura que Quirrell iba a usar se fue hacia la piedra en vez de a mí.

Harry comenzó a contarles sobre la protección de su madre de alguna forma protegiéndolo a él y Hermione silencio la charla. Había escuchado esto antes; lo había escuchado de paso cuando Dumbledore fue a visitar a Harry en la enfermería. Si Dumbledore hubiera sabido que ella estaba debajo de la capa de Harry, no habría seguido hablando.

—Pero, ¿vas a estar bien? —preguntó Neville, viéndose inseguro.

—Estaré bien —dijo Harry, ofreciéndoles una sonrisa—. Madame Pomfrey solo quiere asegurarse de que no me haya sobre extenuado. La asusté mucho, creo.

—¿Qué tan pronto? —Ron quería saber—. El último partido de Quidditch es mañana.

Harry se veía inseguro. —Yo…

Hermione hizo una mueca. Harry había escapado por poco de lo peor que le podría haber pasado, protegido por la llegada a tiempo de Dumbledore y el rápido respaldo de Snape, ¿pero jugar Quidditch tan pronto, después de su accidente?

—Es un milagro que no esté todavía inconsciente, después de lo que pasó —soltó Madame Pomfrey, entrando de repente en la habitación. Puso muchas pociones en la mesa de noche de Harry—. No está en forma para jugar Quidditch.

—¡Pero es el último juego de la temporada! —Objetó Ron— ¡Y Gryffindor no tiene un buscador de reserva!

—¡Gryffindor tendrá que jugar sin uno —dijo fríamente Madame Pomfrey. Se giró hacia Harry—. Bebe esto. ¡Y todos ustedes, fuera! el joven Potter necesita descansar.

—No estoy cansado —objetó Harry, pero Hermione sonrió y negó con la cabeza. Podía ver el cansancio en su rostro mientras trataba de no bostezar.

—Pueden visitarlo mañana —les informó Madame Pomfrey—. Si Harry se siente bien para hacerlo.

Hermione y Neville se pusieron de pie y le agradecieron, mientras Ron veía con enojo su espalda alejándose, enfurruñado.

—Que te sientas mejor, Harry —dijo Hermione, descansando una mano en la de él por un momento. Le ofreció una sonrisa suave y Harry se vio sorprendido—. Cuidate.

Dejaron la enfermería. Solo habían pasado las puertas cuando Ron se giró hacia Neville, serio.

—Tenemos que hacer algo —dijo—. ¡Gryffindor va a perder el partido sin Harry!

—¿Le podemos decir a Wood? —ofreció Neville— Después de todo, es el capitán.

Se dirigieron hacia la sala común de Gryffindor, con Neville despidiéndose con la mano mientras se alejaban y Hermione negó la cabeza para sí misma, divertida, mientras descendía a las frías mazmorras.

La mayoría de los Slytherins estaban ahí, refugiándose en el hechizo de calefacción por el frío lo debajo del lago. Algunos de ellos levantaron la mirada cuando entró y hubo un murmullo cuando reconocieron quien era.

Hermione —alguien suspiró con alivio y de repente, sus compañeros de clases estaban a su alrededor.

—¿Qué pasó?

—¡Los Gryffindors están diciendo que ustedes mataron a Quirrell!

—¿Qué le pasó a Potter?

—¡Snape no nos contará nada! —esto último fue un lloriqueo de Tracey.

Hermione miró a sus amigos. —¿Qué les hace creer que siquiera pasó algo?

—Los maestros han estado entrando y saliendo del corredor del tercer piso todo el día, vaciándolo de cosas extrañas y protegiendo la entrada de nosotros —dijo Theo—. Los estudiantes más grandes dicen que apesta a magia Oscura. Y sobre todo eso, Quirrell solo desapareció, junto con Potter, Longbottom, Weasley y .

—Así que, si alguien sabe que está pasando, vas a ser tú —dijo Tracey expectante—. Así que escúpelo.

Los labios de Hermione se retorcieron cuando sonrió.

—Está bien, se los contaré todo —dijo—. Les contaré lo que sucedió en verdad. Merlín sabe que los Gryffindors están contando todos los detalles mal.

Se sentó y sus compañeros de clase (y muchos de los otros) se sentaron a su alrededor, dándole su completa atención.

Hermione sonrió. Esto era un poco lindo.

Comenzó con el principio, o lo más cerca que pudo, con la sospecha de Harry de que la Piedra Filosofal estaba escondida en la escuela, y su completa convicción de que Snape estaba detrás de esta.

Fue divertido contar la historia. Los Slytherins siseaban cada vez que mencionaba la sospecha de los Gryffindors por Snape y se veían como si estuvieran sentados sobre ascuas cuando ella describió la decisión que había tomado de ir tras Voldemort por ellos mismos para conseguir la piedra.

—Eso fue tonto —comentó Adrian Pucey, cruzando los brazos—. ¿Potter seriamente pensaba que él podía vencer a Snape?

—No creo que estuviera pensando para nada claro —dijo Hermione, encogiéndose de hombros—. Probablemente pensaba que era una misión suicida, pero realmente no creía que tuviera otra opción.

—¿Y ? —preguntó Draco. Con ojos perforadores.

Hermione resopló. —¿Realmente crees que yo habría continuado si pensara que era una misión suicida?

Detalló cada una de las pruebas que enfrentaban mientras el grupo se acercaba a la piedra. Se tomó su tiempo, contando la historia más como un cuento, que como solo una lista de hechos de una orden de eventos. Su audiencia jadeó y gimió ante la revelación del perro loco de tres cabezas de Hagrid y obtuvo muchos murmullos de aprobación ante su rápido manejo del Lazo de Diablo.

La siguiente habitación causó algo de dificultad.

—Espera, ¿usaste qué? —Pansy quería saber.

—Ganzúas —repitió pacientemente Hermione—. Son una herramienta muggle usada para abrir cerraduras manualmente.

—¿Por qué tenías siquiera ganzúas? —Preguntó Pansy, poniendo una cara rara—. Con Alohomora, no es como si algún mago siquiera las necesitaría.

—Excepto que lo hicimos ¿no es así? —dijo fríamente Hermione—. La puerta y su cerradura estaban hechizados para resistir magia no herramientas muggles.

—Apuesto a que Weasley estuvo decepcionado de no tener una excusa para volar en una escoba —dijo Daphne, burlándose y muchos otros se rieron a su alrededor. Theo, sin embargo, le estaba dirigiendo una mirada de consideración.

Hermione continuó, describiendo el tablero de ajedrez, como las piezas cobraron vida y como tuvieron que jugar para poder cruzar. La cabeza de Blaise se había levantado, con las orejas casi visiblemente temblando ante la mención de una tabla de ajedrez gigante y Hermione no se preocupó mucho ante la vista de la sonrisa que crecía lentamente en su rostro mientras terminaba de describir la habitación, diciendo como Ron había sido capturado y reiterando cuan agradecida había estado de que ella había tomado el lugar del rey.

—Un juego de ajedrez gigantesco —murmuró—. No dijiste…

Les contó cómo le había ordenado a Neville que saliera con Ron y fueran a la enfermería y que continuaría con Harry. Como el troll había estado noqueado y sangrando y como habían llegado a la habitación de Snape juntos y el acertijo que él había dejado. Hubo murmullos apreciativos por el acertijo de Snape y asentimientos cuando Hermione dijo que lo había resuelto, lo que inesperadamente la motivó, nadie parecía estar cuestionando que ella era lo suficiente inteligente para resolver el acertijo.

Explicó cómo había enviado a Harry adelante a la última habitación para encontrarse con Quirrell, como había regresado a la sala del troll para esperar por ayuda y como le había dado a Dumbledore y Snape las pequeñas pociones que había recolectado cuando ellos entraron corriendo minutos después.

Entonces Hermione les detalló lo que había pasado entre Harry y Quirrell antes de que Dumbledore hubiera llegado allí, tomando particular deleite en los jadeos horrorizados cuando describió la revelación de Quirrell, con Voldemort en la parte trasera de su cabeza.

—¿Así que quién tu sabes está realmente vivo? —dijo Millie, viéndose preocupada.

—Es como una sombra justo ahora —dijo Hermione—. Un espíritu merodeador. Pero sí, está vivo —se puso muy seria—. Si se las arregla para conseguir otro cuerpo, uno real para sí mismo, no uno que se esté pudriendo lentamente a través de posesión, entonces va a haber problemas. Pero por ahora… hay tiempo, poco, antes de que…

Se detuvo, viendo a su público. Algunos de sus compañeros de clases tenían miradas fieras en sus ojos, pero la mayoría se veían sombríos.

Hermione se aclaró la garganta.

El final de la historia fue rápido, pero dramático, Harry encontrando la piedra (ella no podía creer que el espejo hubiera trabajado exactamente igual con la copia de la piedra que como había sido con la real), Quirrell atacándolo, el cuerpo de Quirrell quemándose y volviéndose ceniza cuando tocó a Harry y la piedra explotando en su mano. Como Dumbledore había finalmente alcanzado la escena, demasiado tarde para capturar a Voldemort mientras este dejaba el cuerpo moribundo de Quirrell, pero a tiempo para rescatar a Harry, a quien había cargado personalmente a la enfermería.

Eso es mucho más surreal que lo que los Gryffindors están diciendo —dijo Theo, después de que hubo terminado—. Están diciendo que Quirrell estaba tratando de matar a Potter por vencer al Señor Oscuro, y que Potter de alguna forma lo engañó para que fuera al corredor prohibido como defensa.

Hermione sonrió de lado. —Sospecho que los rumores de Gryffindor no son particularmente certeros o eficientes —comentó—. Especialmente si los gemelos Weasley están involucrados.

Esto pareció reasegurar a los otros, quienes se alejaron discutiendo en murmullos bajos entre ellos. Hermione permaneció en su asiento, descansando mientras Draco, Blaise, Theo y Daphne acercaron sus sillas.

—Potter está todavía en la enfermería —dijo Draco. Y la miró—. ¿Va a estar fuera a tiempo para el partido de Quidditch mañana?

Hermione puso una mueca. —Absolutamente no —le dijo—. Madame Pomfrey estaba lívida ante Weasley por sugerirlo.

—Entonces mañana —le dijo con seriedad—. La última fase para la caída de Weasley. Es el mejor momento.

Hermione se mordió el labio. —¿Qué tengo que hacer exactamente?

Theo comenzó a hablar en voz baja. Ellos molestarían a Ron, le dijo. Se asegurarían de sentarse lo suficientemente cerca para hacer burlas y hacerlo enojar y debido a que Snape no iba a hacer de árbitro, Snape sería suficiente disuasorio para que Ron se contuviera de ponerse violento y atacarlos.

—La cosa en que más depende el plan es que Gryffindor pierda —le dijo Theo—, pero con Potter fuera y sin buscador de respaldo… sus oportunidades no se ven bien.

Después de que perdieran, Hermione se acercaría a ofrecerle confort a Ron o palabras de consuelo, justo mientras pasara cerca de los profesores, tan cerca del micrófono encantado como pudieran mientras dejaran las gradas. Ron con su temperamento explosivo, probablemente tomaría toda su furia en Hermione como el miembro no perteneciente a Gryffindor más cercano. Él diría algo horrible y para ese punto, lo único que necesitaba hacer era llorar.

—Es perfectamente cronometrado —enfatizo Theo—. Justo fuiste detrás de esos tres idiotas y los ayudaste a permanecer vivos y todo el mundo lo sabe. Potter no estará ahí para ser su contención. Weasley siendo cruel contigo y haciéndote llorar lo va a demonizar frente al resto y todos en la escuela van a estar ahí para verlo.

Hermione se mordió el labio, pero asintió, decidida.

—Si… si hago esto, probablemente termine llorando de verdad —admitió. Levantó la vista hacia ellos, insegura—. ¿Pueden…. Alguien…?

—Estaremos justo ahí —le aseguró Daphne seria—. Estaré justo ahí para ayudar a calmarte mientras Weasley es hecho pedazos por los profesores. Te vas a ver como una persona a la que Weasley victimizó, no como alguien débil. No te preocupes. Te respaldamos.

Hermione miró alrededor hacia sus compañeros de clase y todos asintieron. Lentamente asintió en respuesta.

—Estaré lista —dijo suspirando—. Lo haré.

Al término de su plan, Daphne se alejó para hablar con Millie, pero los chicos se quedaron, todos con un brillo certero en sus ojos.

—Qué coincidencia, que el reto de McGonagall era una tabla de ajedrez —dijo Blaise, ofreciéndole una sonrisa astuta—. Que suerte tuviste que Weasley estuviera ahí para jugar por ti, dado que apestas en ajedrez.

Hermione intentó mantener su rostro sin emoción y tranquilo, a pesar de que sintió una ráfaga de sangre hacia sus mejillas contra su voluntad, batalló para ocultar su respuesta instintiva ante esa acusación sin base.

—Que golpe de suerte que tuvieras contigo ganzúas muggles —dijo Theo, con los ojos brillantes—. ¿Quién sabe cuánto tiempo habría tomado atrapar y usar la llave correcta?

—Qué suerte fue que tú estuvieras tan preparada para lo que Potter pensaba que era una misión suicida —dijo Draco con los ojos ilegibles—. Porque, es casi como si supieras exactamente lo que venía antes de que llegaras ahí.

Hermione se levantó deliberadamente, sacudiéndose la túnica, les levantó una ceja. Su Corazón estaba bombeando en su pecho, incluso aunque luchó para mantener su rostro sin expresión.

—¿Van a permanecer ahí implicando cosas todo el día? —dijo finalmente—. ¿o tienen una acusación formal que hacer?

Eso los golpeó, se dio cuenta, cuando cada uno se hizo un poco hacia atrás. Una acusación formal era algo de una era antigua, donde los sangre pura se denunciaban el uno al otro y luchaban a muerte.

—Solo me estaba preguntando —dijo lentamente Draco, con cuidado—. ¿Por qué un corredor a la vista, diseñado para proteger un muy poderoso artefacto fue tan fácilmente resuelto por un grupo de primeros años?

—Oh —Hermione movió su cabeza—. Eso es fácil, Dumbledore estaba tratando de ponerle una trampa —Hermione susurró— Al Señor Oscuro.

Harry puede ser lo suficientemente valiente para llamarlo "Voldemort", pero Hermione no podía hacer eso en Slytherin, no si quería encajar.

—¿Crees que era una trampa? —preguntó Blaise.

Claro que era una trampa —dijo Hermione, rodando los ojos—. Ninguno de los obstáculos era particularmente mortal. La mayoría de ellos estaban diseñados para tomar tiempo. Imagino que Dumbledore los puso todos como una forma de alentar al Señor Oscuro antes de que pudiera llegar al final, para que lo pudieran atrapar.

—Sí, por Potter —Draco resopló, pero Hermione se veía pensativa.

—Sabes, no me sorprendería si eso también fue a propósito —dijo—. Harry tuvo… una cantidad inusual de información yendo hacia él este año, dirigiéndolo a lo que sabía sobre la piedra. No me sorprendería si Dumbledore quisiera ver como Harry podía manejar esta versión de quien-ustedes-saben. Tal vez estaba esperando que lo terminara por fin.

Draco y Theo se vieron pensativos ante eso y asintieron, antes de irse por caminos separados. Hermione se quedó con Blaise mientras comenzaba a caminar hacia su dormitorio.

Yo no voy a ser distraído tan fácil, amor —le dijo Blaise, con una sonrisa astuta—. Así que dime, ¿por qué jugaste contra el ajedrez de McGonagall antes?

Hermione suspiró.

—Creí que era una pista de obstáculos ¿feliz? —soltó—. Pensé que era una prueba de la escuela. Parecía demasiado fácil para que de verdad estuviera prohibido y quería llegar al final y ganar.

Blaise se rió con deleite. Para sorpresa de Hermione, tomó su mano y de repente la jaló y la hizo girar, luego la atrapó como si estuvieran bailando.

—Eres un tesoro —pronunció, con los ojos brillantes—. Sin embargo, que pena que te encontraras con un troll al otro lado, si yo fuera a apostar por alguien de nuestra clase en ir en contra de un troll, sería por ti.

Presionó un beso casto en su cabello, la giró en sus brazos de nuevo con una risa y se alejó a los dormitorios de chicos dando saltitos en sus pasos.

Hermione sintió un sonrojo en su rostro mientras iba a su propia habitación, no del todo segura si estar ofendida de que Blaise había creído que ella no podía vencer a un troll, o si estar agradecida de que Blaise había asumido que no había llegado más lejos, porque así nadie tenía idea sobre su robo temprano al objetivo de Voldemort.

Continuará…