Nota de autora: Decidí actualizar ésta primera quincena del último mes del año 2019, porque, debido a la temporada decembrina, no podré hacerlo en la segunda quincena (por obvias razones lol). Ya el próximo capítulo sería actualizado el próximo año y yo espero que pueda terminar ésta historia el 2020.
En fin, que disfruten la lectura, estimados lectores.
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Capítulo LXXV: Reconciliación y el Accidente.
Pasaron un par de días desde que Sasuke y Sakura llegaron a aquel exoplaneta en los confines del cosmos. Contrario a casi diario, Sakura se levantó bastante temprano, apenas habiendo logrado descansar por culpa de su amado Sasuke-kun que le había hecho el amor toda la noche, como siempre, y la había dejado sumamente agotada, pero a pesar de su fatiga Sakura se levantó por ello de las cinco de la mañana y apenas tuvo tiempo de asearse un poco, pues estaba embarrada de semen en su vagina, ano y sus piernas perfectas. Para entonces, Sasuke ya se había despertado y se hallaba ejercitándose en las afueras de la casa.
Sakura se limpió los últimos rastros del semen de su amado Sasuke-kun, de su ano, con un poco de agua tibia y finalmente se colocó sus bragas blancas y sujetador igualmente blanco, ambos de algodón y de encaje. La ninfa sabía lo mucho que le fascinaba a su amado Sasuke-kun el que usara aquella ropa tan inocente y a la vez sensual, aunque en realidad ella la usaba más por costumbre que por en sí agradar a su novio, Sasuke, aunque claro que para la princesa hada era un gran incentivo el usar ropa de algodón, porque su novio era un auténtico degenerado, en el buen sentido. Por otro lado, alguna vez su madre Mebuki le dijo que el usar ropa de algodón era lo más higiénico y saludable para una mujer, además de que existía aquel consenso general en la comunidad médica y científica. Tan sólo era una coincidencia que la ropa interior que usaba Sakura volviera loco a su amado Sasuke-kun, mas era un divertido fetiche entre ambos.
Eventualmente, la ninfa se colocó uno de sus vestidos largos, ésta vez sin ninguna clase de escote o aberturas a los costados, pues el terrible frío no ameritaba el vestir tan fresco, además de que la joven ojiesmeralda se colocó un poncho que le cubría de pies a cabeza, salvo que se dejó suelto su largo cabello a través del poncho color café claro. Igualmente, Sakura se colocó sus típicos tacones pumps stiletto blancos, pese a que a las afueras la nieve estaba un poco espesa, pero a la ninfa pelirrosada le maravillaban sus tacones blancos y le importaba un carajo el tener que caminar con ellos todo el día. Igualmente, no pasaba todo el tiempo de pie, así que la princesa ninfa se podía dar el lujo de usarlos todo el santo día.
Al salir, Sakura se encontró con una espesa neblina en el ambiente, además de que la temperatura había disminuido al menos a los menos cincuenta grados centígrados, encima de que la precipitación de la nieve había aumentado a una tormenta muy ligera, pero lo suficientemente espesa para criogenizar el ambiente. Sakura se cubrió con una bufanda la mitad de su rostro y caminó al exterior del pequeño campamento que habían establecido ella, su novio Sasuke y su madre.
Al estar en el exterior, Sakura abrió los ojos cuando vio cómo un blazar salió disparado al horizonte, con una potencia sumamente increíble, así que la joven ninfa se esperó lo peor y pronto se transformó en su modo Primordial Alpha. La chica despejó la espesa neblina con su poderosa aura rosa pálido y parpadeó sus ojos en un rosa intenso metalizado, dispuesta a combatir a quien quiera que estuviese atacando aquel lugar. Lo que más temía Sakura era que se tratara de Onikage, pues bien podría haber asesinado a su madre y herido de gravedad a Sasuke.
Pronto, Sasuke salió volando en dirección a Sakura, estampándose contra un árbol. Sin embargo, justo cuando Sakura ahogó un grito de impresión y corrió para auxiliar a su amado el Uchiha se incorporó de un ágil salto y se posicionó en su postura del dragón del sur, o Nan Long Quan. Justo en aquel momento, un nuevo GRB se disparó en dirección al Uchiha, por lo que éste lo detuvo al estirar sus manos al frente, aunque Sasuke fue arrastrado unos metros con el ataque. Aún a pesar de ello, el Uchiha soltó un corto gruñido y destrozó el ataque con su Parada de Argos e hizo que la radiación gamma quedara atrapada en su brazo.
Con otro agresivo movimiento. Sasuke arrojó el ataque hacia donde provenía anteriormente el monstruoso jet de energía con el cual le habían atacado. A lo lejos, se vio cómo un aura desapareció y cómo la energía que Sasuke le arrojó colisionó contra un objeto, muy a lo lejos, y detonó con una explosión masiva del tipo termonuclear. Después de que se dispersó la tremenda explosión, una sombra apareció frente a los chicos, así que tanto Sasuke y Sakura la encararon. Sasuke seguía con su mirada fría y firme en aquel encapuchado, mientras que la ninfa llevaba al máximo nivel su aura, además de materializar el arco del pacto en sus manos.
El encapuchado se extrañó de ver a Sakura apuntándole con su arma y vio en la mirada ojiesmeralda de la ninfa que tenía activado aquel extraño y bello caleidoscopio formado en una flor de cerezo muy hermosa y detallada con su pupila. Cuando quiso darse cuenta el encapuchado, Sasuke juntó ambas manos al frente, las levantó aún unidas y estampó con fuerza el suelo, levantando con ello una gigantesca marea de tierra y roca que viajó a impresionante velocidad hacia el encapuchado. Debido a que éste último estaba completamente distraído con la presencia de Sakura, no pudo evitar tambalearse y eventualmente ser sepultado y golpeado con aquella marea de tierra y roca.
No obstante, el encapuchado pronto detonó su propia aura, mandando a volar todos los escombros y el terreno que le sepultaba, por lo que ahora únicamente levitaban cuatro orbes elementales alrededor de su cuerpo. Tan pronto el humo de la explosión se dispersó, el encapuchado atacó a Sasuke con su elemento fuego y mandó una poderos ráfaga de llamas por el suelo, aunque Sasuke rodó a un costado para evitar el ataque. De inmediato su oponente atacó con un poderoso viento cortante, ionizado al mismo tiempo, y Sasuke simplemente lo paró al cruzar sus brazos al frente. A pesar de que le produjo unas cortadas en su piel, y que lo arrojó agresivamente contra otro árbol que Sasuke derribó en el proceso, el moreno detuvo con éxito el ataque.
Tan pronto el encapuchado infundió en su aura su elemento viento, extendió de la nada un par de espadas jian, muy similares a las que solía usar Kaguya, y dio varios giros en su estilo Yang Taijijian, atacando al mismo tiempo a Sasuke con una infinidad de ráfagas cortantes de elemento viento. Sasuke simplemente extrajo su sanjiegun de su espalda, la giró alrededor de su cuerpo, a la vez que él también daba algunas vueltas sobre sus pies hacia su derecha, y con ello destruía cada una de las ráfagas que su oponente le arrojaba con sus espadas jian. Sakura simplemente desapareció de la zona, evitando con ello ser partida por la mitad por alguna de aquellas cuchillas de aire.
De nuevo, Sasuke estampó su puño derecho en el suelo, creando un terremoto propio de la colisión de un enorme meteoro, y otra enorme marea de tierra se levantó al menos a unos cien metros de alto, aunque Sasuke usó una técnica tan perfecta que únicamente viajó en barrera horizontal al frente, devastando cuanto objeto se encontraba al frente. Eventualmente, el encapuchado fue abrumado por aquel ataque, viéndose forzado a retroceder del ataque y hasta emprender el vuelo. Para entonces, Sasuke comenzó a correr en dirección de su enemigo y dio un gigantesco salto para atacar limpiamente en el aire al encapuchado. Debido a la momentánea distracción de su enemigo, Sasuke fácilmente pudo colisionar su arma contra las jian de su enemigo y lo derribó contra el suelo.
Al caer, el cuerpo del encapuchado creó un pequeño cráter de unos tres metros de diámetro, resquebrajando un poco el suelo en el proceso. Sasuke dio un agresivo giro en el aire y se dejó caer en picada contra su oponente, dispuesto a darle un golpe fulminante al derribado encapuchado. No obstante, el enemigo de Sasuke utilizó su elemento tierra y creó con ello una gigantesca mano del suelo, hecha de metal y con una especie de nudillo de osmio, y con ello impactó a Sasuke, pese a que éste contuvo con sus manos el tremendo puñetazo que le soltó su enemigo. El Uchiha dio unos cuantos giros en el aire, con algunas marometas, y después cayó al suelo en una rodilla y una palma, para volver a parar un agresivo puñetazo de elemento tierra con el cual le atacó el encapuchado.
Sasuke empujó con sus manos levemente el puño y después colisionó el suyo contra aquella enorme mano que le atacaba, no solamente destruyendo en el proceso el gigantesco brazo que le había golpeado, sino que el Uchiha creó con ello una onda de choque que arrasó al menos un área de un año luz de distancia, agitando incluso el tejido tiempo/espacio con la colisión de su mano con el ahora destruido material. Sakura incluso cayó sentada con la presión agresiva del aire, aunque la fría nieve amortiguó su caída y se enterró en la misma, por lo que pronto la ninfa se incorporó. La chica trató de localizar al encapuchado que estaba atacando a su amado, dispuesta a ayudar a Sasuke.
Justo en aquel momento, dos enormes caminos de estalactitas viajaron en dirección a Sasuke, y éste dio algunos saltos con voltereta a sus espaldas para evitar que aquellas agudas, heladas y filosas cuchillas de hielo se enterraran en su cuerpo. Pronto, el encapuchado voló a lo alto, dio un giro hacia su izquierda en el aire y reunió una increíble cantidad de electricidad en sus manos, ionizando fácilmente el cielo en el proceso. Con un arroje de sus manos al frente, el encapuchado lanzó una lluvia de relámpagos contra Sasuke, quien constantemente esquivaba aquellos ataques con vueltas de campana y con giros hacia sus costados. Eventualmente, sin embargo, Sasuke juntó sus enormes brazos frente a su rostro, paró una poderosa centella que le arrojó el enmascarado desde lo alto y concentró la energía en su brazo derecho. En seguida, el moreno atacó con aquel rayo a su oponente y éste lo esquivó, pero debido a que el cielo mismo estaba ionizado el rayo le golpeó limpiamente en el cuerpo, convulsionó unos segundos y después cayó libremente al suelo.
Apenas iba cayendo, sin embargo, el encapuchado formó una especie de tromba de agua y con ello amortiguó su caída, además de que descendió su cuerpo lentamente hasta quedar en el suelo. Apenas aterrizó, aquel ser extendió sus brazos al frente y juntó toda el agua alrededor de su cuerpo, para después comenzar a girar sus brazos en forma circular pero horizontal, creando un efecto de marea con un campo gravitatorio. La enorme burbuja de agua se transformó en un agresivo remolino que levantó un poco de la nieve del sitio y pronto el encapuchado atacó a Sasuke con aquella especie de tornado de agua. Ésta vez, Sasuke no pudo evitar debidamente el poderoso ciclón de al menos unos cincuenta metros de alto y fue absorbido dentro del mismo, girando agresivamente en el interior.
El encapuchado arrojó sus brazos a los costados y el agua del tornado igualmente se dispersó a presión por todas partes, con ello mandando a volar a Sasuke contra un árbol enorme, donde el Uchiha se estampó y al cual derribó con la fuerza de la colisión. Volviendo a infundir su elemento tierra, el encapuchado causó un sismo a escala del planeta entero e hizo que el terreno se sacudiera con su ataque, logrando sepultar aún más al azabache bajo toneladas de roca y polvo. Sakura tuvo que levitar igualmente, debido a que el temblor fue exageradamente poderoso y cuarteó toda la zona. Las casas, de puro milagro, se salvaron aún cuando el terreno se sacudió violentamente. Lo cierto era que las ramas de aquellas pequeñas casas de árbol se enterraban hasta lo más profundo de las capas de los planetas, asegurándose de que ni aún los temblores más catastróficos las arrancaran del suelo, así que gracias a ello no se derrumbaron.
No obstante, del suelo Sasuke salió, mandando a volar con su colosal fuerza física los escombros que lo sepultaban, y al final sostuvo una enorme roca que tenía cargada en su hombro derecho, de una simetría cilíndrica aunque bastante irregular. El moreno tomó aquel enorme pilar con ambas manos y lo lanzó agresivamente contra su oponente, el cual estaba a más de diez kilómetros a lo lejos. El pilar fácilmente alcanzó la velocidad de la luz y se incineró por completo, debido a la fisión nuclear, y pronto la combustión le dio un aspecto como de meteoro.
El oponente de Sasuke supo que no podría evitar aquel ataque y aún aunque lo hiciera podría sufrir graves daños de la explosión termonuclear, así que simplemente se decidió a parar aquel meteoro que el moreno le arrojó con sus poderosos brazos. El encapuchado creó una barrera mágica con sus poderes y expulsó su aura al máximo, de modo que un campo de fuerza se creó a unos veinte metros de su cuerpo. Con ello, el encapuchado recubrió con una capa de preones la misma barrera y la endureció al máximo, volviéndola cientos de miles de millones de veces la dureza del diamante.
Tan pronto el meteoro llegó ante el encapuchado, la roca en ignición colisionó contra la barrera de preones que había creado y la explosión termonuclear rivalizó con la explosión de una relativamente pequeña supernova que expandió una onda de choque por todo el sistema planetario de aquella zona en los confines del universo Prime. Sakura igualmente se tuvo que proteger con una barrera mágica o de lo contrario habría sido consumida por la tremenda radiación gamma que expulsó la supernova. El encapuchado, mas sin en cambio, recibió completamente el daño de aquella poderosa supernova, al grado de que cayó pesadamente al suelo, donde se impactó vehementemente y levantó una erupción de tierra a cuando menos cien metros de altura.
Justo cuando toda la radiación se disipó, al igual que el humo de la combustión del meteoro colisionando con la barrera de preones y el vapor de la sublimación de la nieve en el suelo, el encapuchado se trató de levantar del suelo. Para entonces, pronto Sasuke ya estaba de pie frente al encapuchado y tenía su sanjiegun en su mano. Justo cuando el encapuchado trató de levantarse, haciendo un tremendo esfuerzo, Sasuke le colocó el extremo del sanjiegun en el cuello, obligándole a recostarse de nuevo. El azabache miraba ferozmente a su enemigo, con la clara intención de acabar con su vida. Entretanto, Sakura se acercó corriendo a su amado, dispuesta a no solamente desvelar la identidad del atacante de su novio, sino de apresarlo de ser posible, pues la naturaleza pacifista de Sakura le pedía no matar a aquel extraño ser.
Al llegar, sin embargo, notó que su querido Sasuke-kun se mantenía relativamente calmado, si acaso con su mirada criogenizante clavada en el encapuchado.
— Tal parece que la victoria es mía — aseveró con absoluta seguridad el moreno, presionando un poco más, aunque no al grado de asfixiar la tráquea de su oponente — ¿No es así, Kaguya?
Al escuchar el nombre de su madre, Sakura abrió sus bellos ojos como platos y miró al encapuchado de vuelta.
— ¿Mamá? — enunció asombrada la joven ninfa.
El encapuchado gruñó, apartó la sanjiegun de Sasuke y se descubrió completamente la cabeza, revelando la imagen de la bella hada albina, conocida como Selene o la princesa de la luna, aunque para Sasuke y Sakura era Kaguya.
— Tsk, solamente no quise llegar a destruir el planeta, de otro modo te habría pateado el trasero. Soy una Arcana y una usuaria de la Regresión Primordial, después de todo — se excusó Kaguya, siendo finalmente ayudada a levantarse por Sasuke.
Sasuke sonrió socarrón y rió levemente.
— Sí claro, excusas. Apuesto lo que sea que mañana terminarás diciendo lo mismo — se burló Sasuke.
Kaguya rodó los ojos y resopló. Realmente lidiar con alguien como Sasuke le daría una crisis nerviosa a cualquiera. Sin embargo, prefirió olvidar su molestia con su yerno, como oficialmente ya Kaguya se refería a Sasuke, al saber que su hija estaba casada con él aún si no existía un acta matrimonial como tal, y la ninfa mayor miró a su aún levemente impresionada hija, quien también se había descubierto su rostro y cabeza. La peliblanca le sonrió levemente a su hija.
— Cambiando el tema, creo que es hora de continuar con tu entrenamiento, Sakura — le dijo la albina a la pelirrosa.
Sakura asintió.
— Por supuesto, ya estoy lista — contestó la ojiesmeralda, reacomodándose su muy largo cabello.
— Bien, dame tan sólo un minuto para preparar la mesa de trabajo — le pidió Kaguya, refiriéndose a la "mesa" de roca que creaba con sus poderes, donde Sakura practicaba la manipulación de la antimateria.
Mientras que Sakura observaba el cómo su madre preparaba todo para que ella continuase con su entrenamiento, la ninfa ahogó un agudo gritillo cuando sintió los brazos del moreno alrededor de su cintura y las manos de su querido Sasuke-kun acariciando atrevidamente su cuerpo aún por encima del holgado poncho que llevaba puesto. La ninfa, en vista de que su madre estaba cerca de ellos, aunque aún no se había dado cuenta de las acciones del par de tórtolos, retiró las manos de su novio de sus senos, justo cuando Sasuke se los estaba amasando, y Sakura se volvió para encarar a su pervertido hombre.
— Por Dios Sasuke-kun, contrólate — le reprimió Sakura, aunque sin llegar a ser propiamente ofensiva.
Como siempre, Sasuke sonrió torcidamente con aquel gesto que cautivaba a la princesa hada y volvió a abrazar a su niña.
— Oh vamos Cerezo, ¿Qué tiene de malo con que abrace a mi novia? — replicó Sasuke, sellando sus labios sobre los sabor cereza de Sakura, además de que llevó sus traviesas manos a las nalgas de la ninfa, apretándolas con firmeza.
— No... Ahhh, e-espera... Detente, Sasuke-kun... Mi madre está aquí... — musitó apenas quedito la princesa hada, tratando de apartar las grandes manos de su Sasuke-kun de sus nalgas.
Usando algo de agresividad, mas no al grado de querer ser hostil como tal, Sakura apartó de un sólo movimiento las manos de Sasuke de sus nalgas, mientras que el azabache hizo una mueca de desaprobación. Justo antes de que su novio le reclamara por la acción, Sakura suspiró levemente, se abrazó por el cuello a su Sasuke-kun y lo besó dulcemente en los labios, haciéndole saber de inmediato que realmente no era que ella quisiese comportarse agresivamente con él.
— Sasu-chan, mi madre está literalmente a unos metros de nosotros. No voy a hacerlo contigo así de buenas a primeras, mucho menos frente a mi madre — susurró por lo bajo la ninfa pelirrosada, no queriendo que su progenitora se diera cuenta de la manoseada que Sasuke le daba a sus nalgas.
Sasuke se pasó una mano por su cabello, eliminando de él la nieve que se había acumulado en su melena alborotada. Tenía un buen punto su novia, pues sería sumamente incómodo el tener que explicarle a Kaguya el hecho de que estaba manoseando de más a su querida hija y seguramente armaría un escándalo en torno a ello. Por otra parte, el ambiente estaba lo suficientemente criogenizante como para ponerse a coger de buenas a primeras, así que por el momento Sasuke mantendría sus instintos carnales reprimidos.
— Bien, de acuerdo — replicó finalmente Sasuke, aunque igualmente abrazó a Sakura por la cintura y le acarició aquel largo cabello rosado que a él tanto le fascinaba.
Sakura llevó sus pequeñas manos a la barba de su novio y sacudió el resto de la nieve de la misma. Por lo visto, a Sasuke le crecía bastante rápido la barba y necesitaba afeitársela constantemente, pues fácilmente su boca y mejillas desaparecían de su rostro, muy para la gracia de Sakura. No obstante, a pesar de que Sasuke lucía mucho mayor, por al menos unos diez años, a la princesa hada le encantaba que su amado Sasuke-kun luciera tan masculino y alfa, como un hombre debía serlo.
— Sabes Sasuke-kun, creo que eventualmente voy a tener que cortarte un poco ésa barba — enunció dulcemente Sakura, soltando una risilla, además de que acarició suavemente la misma con sus manos — Te crece demasiado rápido y prácticamente puedo hundir mis dedos dentro de tu barba — aseguró, metiendo sus pequeños dedos dentro del sumamente espeso vello facial de su novio.
Sasuke se encogió de hombros.
— Ya cuando volvamos a Próxima Centauri b dejaré que me afeites un poco — secundó el moreno — Justo ahora, es un mal necesario. La temperatura está criogenizante.
— Sí, supongo que tienes razón — apoyó ahora Sakura — Además, luces tan apuesto con tu barba.
El azabache sonrió, igualmente pasando su mano por el maravilloso y sumamente largo cabello de Sakura.
— Pues no tanto como a ti te luce tu hermoso cabello — le dijo en un cumplido Sasuke, para después hundir su cabeza en el perfecto cabello rosado de la ninfa — Tan sólo prométeme que nunca vas a dejar de usar tu cabello largo. Me encanta tu precioso cabello largo y luces tan hermosa con él.
Sakura soltó otra risilla cuando sintió el cosquilleo del cálido aliento de Sasuke sobre su albino cuello. La ninfa llevó ahora sus manos a la nuca de su amado y le acarició la misma con amor, aunque ocasionalmente rascaba el cuero cabelludo de su Sasuke-kun con sus uñas perfectamente manicuradas y barnizadas con esmalte natural. Sakura prefería siempre mantener sus uñas ligeramente largas, siempre queriendo relucir su feminidad natural de hada y queriendo fascinar a su querido Sasuke con aquella misma feminidad. No obstante, Sakura optaba por evitar tenerlas excesivamente largas como su madre solía tenerlas, al igual que Karin. Lo entendía en el caso de Karin, pues sus uñas eran tan duras como el diamante, pero hallaba el gusto particular de las uñas stiletto de su madre demasiado incómodo, especialmente para cuando combatía. Sakura siempre prefería el estilo de uñas redondas, pues era conocido por irradiar inocencia y feminidad, a comparación de las atrevidas e imponentes uñas stiletto que Kaguya y Karin usaban.
En cualquier caso, Sakura apartó a su novio de su cuello y lo besó con todo su amor en los labios, perdiéndose en la calidez y la suavidad de la boca de su amado Sasuke-kun.
— Por supuesto que no lo haré amor, sé que te gusta mucho mi cabello y aquella es la razón por la cual me lo he dejado crecer — le afirmó la joven ninfa pelirrosa a su amado Sasuke-kun, con una tierna sonrisa — Aún así, aún no entiendo el porqué te gusta tanto el cabello largo en las chicas, Sasu-chan. Para serte honesta, a mí me daría igual el usarlo corto y solamente me lo dejo largo porque te gusta a ti.
Sasuke abrazó aún más a Sakura y le plantó otro beso que la ninfa correspondió gustosamente.
— Porque el cabello largo complementa tu natural belleza y feminidad, Cerezo. Mientras más largo tu cabello, mejor para mí — respondió Sasuke, mirando con sus obsidianas cálidas a las bellas esmeraldas de su amada.
Sakura sonrió dulcemente y le plantó un corto beso de pico a los labios de su novio.
— En algún momento tendré que despuntarlo, Sasu-chan — rebatió divertida la princesa de las hadas.
Sasuke encogió los hombros.
— Siempre y cuando lo mantengas largo, a cuando menos a la altura de tu cadera, no tengo ningún problema con que te lo despuntes — argumentó de vuelta el Uchiha.
— Siempre que tú nunca te quites ésta barba... — expresó cariñosamente la ojiesmeralda, volviendo a acariciar la espesa, aunque estilizada, barba de su novio.
— No tengo motivos para hacerlo — aseguró el azabache.
Apenas terminaron de hablar, Sasuke y Sakura se fundieron en otro dulce pero profundo beso. A pesar de que la barba de Sasuke le producía cierto cosquilleo en la piel albina de su rostro, así como en sus labios rosa pálido, la ninfa se abrazó al cuello de su novio aún más y su pequeña lengua jugueteó con la grande de su amado Sasuke-kun. A pesar de usar tacones altos, sus amados stiletto pumps de quince centímetros, a Sakura se le dificultaba el poder alcanzar los labios de su amado Sasuke-kun, gracias a los generosos un metro ochenta y cinco de su novio. Sus un metro cincuenta centímetros, o un metro sesenta y cinco con tacones, de Sakura le limitaban enormemente para darle besos a su novio.
— No sabes las ganas que tengo de cogerte aquí mismo, Cerezo — articuló ronco Sasuke, mientras aún besaba pasionalmente a Sakura — Tengo tantas ganas de meterte mi verga por tu vaginita y tu anito apretado, hasta dejarte escurriendo de mi semen como una cascada...
Sakura se abochornó intensamente al tan sólo rememorar cómo Sasuke le metió su colosal pene dentro de su vagina y recto, hasta que ella se desmayó de tan intenso acto carnal, vaginal y anal, con su amado Sasuke-kun, todo hace apenas unas horas.
— Sa-Sasuke-kun... — jadeó excitada la ninfa, aún correspondiendo tímidamente el intenso beso que le daba su amado pelinegro.
— Dime Cerezo, ¿Te gustaría sentir mi verga dentro de tu vagina y ano? ¿Te gustaría que te coja aquí y ahora mismo, hasta hacerte desfallecer del placer? — inquirió ronco y sensual Sasuke.
— Sa-Sasu...
De repente, un carraspeo por parte de Kaguya los alertó a ambos, por lo que se apartaron el uno del otro como si estuvieran hechos de brazas ardientes. La más cohibida de todas era Sakura, pues era parte de su naturaleza femenina y recatada, al menos en lo que se refiere al área sexual, por lo que su rostro se coloreó intensamente, aunque también no ayudaba en nada que cuando Sasuke le dijo aquellas sucias y pervertidas palabras la ninfa rememoraba cómo su amado Sasuke-kun se la cogió intensamente toda la noche, sin que ella pudiese hacer algo al respecto mas que rendirse a la tortura del placer a la cual la sometía su querido Sasu-chan.
En todo caso, Sakura se apartó de su novio y desvió su mirada de los ojos inquisidores de su madre.
— Lamento interrumpir su momento acaramelado, pero tenemos que continuar con la práctica — se excusó Kaguya, aunque su tono de voz parecía de reprimenda, si bien no llega a ser hostil como tal.
Aún abochornada levemente, Sakura asintió y se encaminó al lado de su madre. Sasuke le dio un último apretón en sus nalgas, con su mano derecha, y la chica tuvo que ahogar un grito o su madre se habría percatado de todo. La ninfa rápidamente apartó la traviesa mano de su novio y caminó hasta donde estaba la princesa de la luna. Entretanto, Sasuke se decidió a simplemente seguir ejercitándose por su propia cuenta y practicar su Wushu, pues empezaba a perder temperatura corporal al no estar activo.
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Tres días habían pasado desde que Sasuke y Sakura habían partido a los confines del universo conocido. Desde entonces, no mucho había sucedido en Próxima Centauri b. El resto de los sobrevivientes de Terra llevaban una vida relativamente calmada, pues por suerte no habían tenido lugar mayores eventos en el exoplaneta más cercano a Terra. Hubo algunas infecciones virales en los pocos humanos con vida que quedaban, unos cien de la especie Homo Sapiens, pero fuera de ello no tuvieron mayores problemas en mantenerse con vida.
Karin ahora se mantenía viendo el ocaso de Próxima b, aquel cielo teñido de una tonalidad rojo sangre oscuro que daba un aire de soledad y nostalgia. A pesar de que ya llevaban poco más de un mes en aquel exoplaneta, ninguno de los últimos sobrevivientes de Terra realmente podían hacerse a la idea de que quizá nunca más podrían volver al planeta donde alguna vez crecieron y se multiplicaron. Tan sólo el pensar en Terra ya sonaba demasiado distante y triste, pues parecía que lo habían abandonado hace más de cincuenta años. Lo único que se podía apreciar en la zona era un vacío interestelar, más allá del sistema estelar Alpha Centauri, por supuesto.
La chica pelirroja había pasado poco más de dos horas en el exterior, simplemente observando el horizonte a lo lejos, imaginando qué exactamente sucedería a partir de ahora. Sasuke, Sakura y Kaguya, los tres guerreros más poderosos entre todos ellos y en el universo, quizá hasta el multiverso u omniverso, se hallaban a más de trece mil millones de años luz de distancia, dentro de una galaxia en los confines del universo. Si algo llegase a atacar a Próxima b, únicamente se contaba con Ignis y sus dragones para defender a Próxima Centauri b y al resto de los sobrevivientes de Terra. Por otra parte, Karin había escuchado de primera mano que habían encontrado a un planeta idéntico a Terra, llamado Kepler-22b, a casi seiscientos treinta y cinco años luz desde Próxima b. La pelirroja deducía que eventualmente pronto todos tendrían que abandonar el sistema planetario de Próxima Centauri y viajarían a Kepler-22b, el planeta más parecido a Terra actualmente descubierto o el que más cercano estaba a las condiciones aceptables de habitabilidad.
Entretanto, Karin miraba al cielo, viendo aquella bella tonalidad color escarlata oscuro, y se preguntaba dónde actualmente estaría su madre, actualmente difunta. Existía la teoría de la dimensión sin límite, donde los muertos estaban viviendo en el más allá, lo cual bien podría ser un universo paralelo. Si ni siquiera era posible conocer todo aquello que existe dentro del universo conocido, llamado también universo Prime, era impensable imaginar qué tan amplio podía llegar a ser el multiverso que es el conjunto de todos los universos en existencia dentro del cosmos. Probablemente su madre se hallaba en una dimensión paralela, fuera incluso del propio espacio/tiempo que conformaba el mismísimo tejido del universo.
Aquella tonalidad rojo oscuro le hacía de cierta manera recordarle a su madre, más que nada porque ella solía tener una tonalidad un tanto parecida al atardecer de Próxima Centauri b. Era un cielo tan bello y nostálgico, tal y como se sentía Karin en aquel momento, y extrañamente también infundía un intenso aire de esperanza a la luz de la mañana que vendría en poco más de quince días a partir de aquel momento. Las plantas igualmente habían adquirido una tonalidad rojiza y grisácea, aunque aún había bastantes que absorbían la misma luz solar que Terra lo hacía, por lo que su aspecto era idéntico a las de Terra.
Karin, justo en aquel momento, miraba aquel pendiente que su madre le regaló antes de que falleciera a manos de Nagato y sus hombres y la joven Uzumaki suspiró con tristeza, al saber que muy probablemente ella también moriría pronto y su clan se extinguiría con ella. Naruto, otro de los Uzumaki con vida, quizá era un Uzumaki, pero había heredado los genes dominantes de su padre, Minato Namikaze, por lo que era muy probable que perdiese sus genes con su descendencia, dado que no podría mezclar su sangre con otra Uzumaki que no fuese Tayuya.
No era que Karin temiese morir propiamente, pues a aquellas alturas sinceramente nada ya tenía sentido para la Uzumaki. Desde que Onikage le reveló que estaba relacionada sanguíneamente con Naruto, su vida se fue a la coladera de manera oficial. Aún si sobrevivía a aquella masacre y conquista de Onikage en el universo, posiblemente el metaverso, Karin enfrentaría aún el sobrevivir en un mundo colapsante y en el borde de la extinción humana. Incluso si hallaba algún caballero que la tomara por mujer, con todo y su horrible pasado, Karin sabía que nunca más volvería a ser feliz.
¿La razón de ello? Naruto Uzumaki, por supuesto. Naruto es y siempre será el amor de su vida. Su corazón le pertenecía al rubio, por más que Karin hizo lo posible para distanciarse de su ahora conocido hermano, más que nada porque sabía que amar a su propia sangre, y haber hecho el amor con él, era incorrecto. Karin no veía en el rubio a su hermano ni a su sangre, sino que veía en aquel apuesto chico de cabellos dorados al hombre que le arrebató el corazón y la enamoró. En Naruto, Karin únicamente miraba a un hombre más, un hombre del cual se enamoró perdidamente. Un hombre que seguiría amando aún si ella llegase a casarse con algún otro hombre.
Y he ahí el problema, no solamente moralmente hablando existía una criminalización y demonización de las relaciones incestuosas entre familiares consanguíneos, sino que biológicamente hablando había una muy elevada posibilidad de que los descendientes que llegase a tener Karin con su hermano, Naruto, heredaran dos genes recesivos, lo que implicaba al menos una probabilidad del cincuenta por ciento de que sus hijos heredaran los genes recesivos de ambos, además de un veinticinco por ciento de que dichos genes manifiesten alguna enfermedad hereditaria y congénita que pueda perjudicar la calidad de vida de su eventual hijo o hija.
En pocas palabras, aún si Karin ignoraba por completo los estigmas y tabúes relacionados con las relaciones incestuosas, especialmente de aquellos familiares emparentados estrechamente de sangre como dos hermanos, como lo eran Karin y Naruto, Karin aún tendría que lidiar con el potencial hecho de que, muy probablemente, su descendencia corría elevado riesgo de heredar genes recesivos y malignos, además de al menos un cuarto de posibilidades de que sus hijos tuviesen síndromes hereditarios o sufriesen de deficiencias físicas, psicológicas y mentales.
Encima de que no podía amar a su amado hermano, de la manera en que ella lo deseaba, tampoco podría tener descendencia con él. Aún si una como mujer, por lo general, tenía genes dominantes, la incidencia de heredar genes recesivos era mayor en el caso del género femenino. Eventualmente, Naruto tenía genes dominantes, juzgando por el color de cabello que había heredado de su padre, pero igualmente la incidencia de heredar genes recesivos era muy alta en él.
A resumidas cuentas, Naruto estaba completamente fuera de la jugada para Karin. No solamente era visto mal moralmente hablando, sino que biológicamente hablando también era totalmente irracional. Lo que menos quería Karin era el que sus hijos tuviesen una vida llena de dificultades y complicaciones motrices y psicológicas, todo gracias a su egoísmo de forzosamente querer estar con aquel hombre que compartía su misma sangre y del cual se enamoró. Por más que le doliera a Karin, no podía estar con Naruto ni podría tener descendencia con él, aún si por cualquier motivo decidiese juntarse con él y amarlo como se le ama a un amante.
Karin guardó el pendiente que su madre le regaló el día de su cumpleaños número quince. Karin no hallaba motivos por el cual seguir pretendiendo que le importaba sobrevivir como una de los últimos miembros de su clan, porque en realidad poco le importaba realmente reformar su clan si no era al lado del amor de su vida. Naruto seguramente terminaría casándose con alguna otra mujer sin línea sucesoria y, debido a los genes dominantes de Minato Namikaze, Naruto heredaría a sus hijos los genes de su padre, mas no los de su madre. Por su lado, Karin perdería su línea sucesoria si es que llegaba a casarse con algún otro hombre, más que nada debido al sistema patriarcal establecido en cuanto al matrimonio. Encima de todo, sus genes no son tan dominantes como los de los humanos comunes, de acuerdo a ciertos análisis que Shizune hizo de sus gametos y alelos.
Al final de todo, y en simples palabras, el clan Uzumaki estaba destinado a la extinción. La única manera de garantizar la supervivencia de tan poderoso clan era que Karin y Naruto tuvieran un hijo, esperando que no tuviese males congénitos ni hereditarios, o que por algún motivo la vida de Tayuya o Nagato fuesen perdonadas, ya sea que Nagato o la otra pelirroja tuviesen descendencia con alguien más, o incluso entre ellos, y que el clan del remolino sobreviviera mediante ellos. Tomando en cuenta que Sasuke y Sakura estaban entrenando para combatir a Onikage y sus secuaces, y que Sasuke era más que capaz de abrumar en combate a todos, sin mencionar su vendetta personal contra Nagato y Chaos, aquello aseguraba que, con suerte, quizá Tayuya sobreviviese, si es que no moría en combate.
En cualquier caso, a Karin lo que menos ya le importaba era la sobrevivencia del clan Uzumaki, ni aún menos de la dinastía Uzumaki. De acuerdo a lo explicado por Onikage, Karin era realmente descendiente de la nobleza de los Uzumaki, aunque pertenecía a la rama secundaria de la dinastía principal y por tanto le correspondía por de facto gobernar el nuevo territorio y pueblo del remolino que eventualmente se levantaría una vez todos volviesen a Terra.
No obstante, sin un hijo de sangre pura Uzumaki, y sin el amor de su amado Naruto, Karin no le hallaba sentido a siquiera intentar el restaurar su clan, porque terminaría extinto a causa de la pérdida de genes y el otro motivo era porque Karin no hallaba interés alguno en vivir una vida llena de frustración y miseria con su corazón agonizante por la falta que le hacía ser amada por su querido Naruto. Todo se había ido al diablo en un sólo día, cuánto deseaba Karin jamás haberse involucrado en todo aquel asunto de la gran guerra de Terra, ni con el actual colapso del universo. Al menos su ilusión habría durado un poco más.
Aún así, Karin sabía que el rendirse y entregarse a la guadaña de la muerte no era una opción, ya que no solamente ella era una guerrera, sino que su madre se habría sentido humillada de saber que su hija se comportaba como una cobarde. Además de todo, rendirse sería darle el lujo a Chaos de mostrarse débil y humillada, encima de que le estarían entregando a aquel maligno ser el reino del cosmos que jamás le correspondió. Si Chaos eventualmente atacaba a Próxima Centauri b, al menos Karin se aseguraría de morir como una guerrera y no como una cobarde, porque era un hecho de que no sobreviviría si Chaos decidiese acabar con ellos justo ahora y el que Sakura y Sasuke, los únicos capaces de confrontar a Magnus, se hallaran a más de treinta y dos mil millones de años luz de distancia no ayudaba prácticamente en nada.
Karin decidió que ya era hora de volver al campamento y a la pequeña casa donde actualmente ella se hospedaba en Próxima b. A pesar de que ya llevaba bastante tiempo en la constelación de Alpha Centauri, aún no se acostumbraba del todo a vivir en un sitio tan aislado de civilización y de actividad de seres inteligentes. Luyten b era el único otro territorio no sitiado que estaba dentro de la zona de habitabilidad, al cual incluso Tenten y Neji viajaron en una expedición de reconocimiento especial y de exploración de sus ruinas. Karin ya se hacía a la idea de que estarían vagando eternamente por el cosmos y probablemente el multiverso, huyendo de Chaos.
La chica llegó a su pequeña casa que en realidad era una cabaña modesta de madera y se decidió a descansar por el resto del día. Ésta vez, Kakashi y Yamato mantendrían una vigía en los alrededores del campamento, o mejor dicho sus hombres, y los dragones comandados por Ignis apoyarían con aquella guardia, así que Karin prefirió descansar un poco después de días en los que le tocó estar activa en patrulla, como una de las guerreras más fuertes de los sobrevivientes de Terra.
Karin se retiró sus botas cortas que siempre vestía y las arrojó cerca de la pequeña cama que ella ocupaba durante las "noches" de Próxima b. Gracias a la baja luminosidad de la enana roja que brindaba la habitabilidad a Próxima Centauri b, el conciliar el sueño no era algo sumamente complicado, además de que la baja presión atmosférica lograba relajar el sistema nervioso central de los humanos. La chica igualmente decidió retirarse sus prendas de vestir superiores y únicamente quedar en ropa interior, aunque decidió dejar colgada en un perchero una bata larga y opaca por si es que necesitaba salir.
La chica se tumbó en su cama, dispuesta a leer un libro sobre alquimia y ciencia que Shizune le hizo el favor de regalarle, pero el cansancio mental y físico que había tenido en los últimos días pudo con Karin Uzumaki, así que la chica se quedó dormida sin darse cuenta. El libro incluso cayó sobre su rostro y la chica quedó tendida, completamente desmayada del agotamiento de no haber podido dormir adecuadamente varias "noches".
Eventualmente, sin embargo, Karin despertó ante un sonido que la alertó dentro de su cabaña personal. Sus ojos se abrieron de inmediato y la chica se puso algo nerviosa, teniendo en cuenta que Chaos estaba afuera conquistando cuanto territorio se encontraba a su paso. Ciertamente, Sasuke le sentenció a que no debía atacar a Próxima b, pero el Uchiha actualmente se hallaba a más de treinta y dos mil millones de años luz de distancia, ayudando con el adiestramiento en la magia antimateria de Sakura.
La chica vio que una sombra se aproximaba a través de la tenue luz del cielo rojo sangre oscuro y que ésta aparentemente aún no se percataba de la presencia de ella, así que la chica optó por hacer un ataque furitivo y asesinar, o por lo menos capturar, a su atacante. Debido a que se hallaba en la planta superior de su cabaña, Karin fácilmente podría infiltrarse por la parte trasera de la cabaña y atacar a aquel ser que invadía su privacidad. La chica ni se molestó en tomar sus cuchillas, pues sus filosas uñas stiletto serían más que suficientes para decapitar a su enemigo.
Karin salió por la ventana del ático que ella ocupaba como dormitorio, con absoluta cautela, y descendió de un salto hasta la entrada principal de su cabaña. Una vez que ingresó con absoluto sigilo dentro de su cabaña, se aproximó a aquella figura que aparentaba ser masculina y de un metro ochenta de estatura, dispuesta a derribarlo y a atacarlo con un sólo zarpazo. La pelirroja avanzó silenciosamente hacia su enemigo, procurando no hacer un sólo ruido con sus pasos, lo cual fue efectivo debido a que estaba descalza, y después se detuvo a unos veinte centímetros del invasor.
Con una simple llave, Karin tomó del cuello a su agresor y lo derribó utilizando su pie para perturbar el centro de gravedad del sujeto. Karin tumbó al suelo a su enemigo y después se colocó a horcajadas sobre él, además de que sostuvo con su mano izquierda el cuello de aquel sujeto, presionando con la fuerza suficiente para someter a su oponente, mas no para lesionarlo como tal. No obstante, Karin estaba más que dispuesta a acabar con su agresor de un sólo arañazo que seguramente esparciría sesos y sangre por doquier.
Justo cuando Karin estuvo a punto de atacar letalmente a su enemigo, el sujeto derribó por accidente una vela que había en una mesa cercana a ellos y la luz de la misma iluminó la figura del hombre que invadió su hogar. Al ver aquella apariencia tan única que ella siempre reconocería aún en el mismísimo inframundo, Karin abrió los ojos como platos y se quedó totalmente paralizada de la impresión, al mismo tiempo que descendía lentamente su mano derecha, ya sin tensar.
— N-Naruto... — murmulló asombrada Karin, sin dar crédito al ver la imagen del hombre que había ocupado sus pensamientos y su dolor en las últimas semanas.
Karin soltó de manera mecánica su mano izquierda de la garganta del rubio y se apartó sin percatarse del rubio. Naruto únicamente se mantenía extrañamente serio y frío ante la aparente agresión por parte de Karin, aunque pronto se levantó calmadamente al mismo compás que lo hacía Karin, ésta última sin que pudiese siquiera parpadear de la impresión de ver a Naruto frente a ella, cuando el rubio y ella habían evitado toda clase de contacto desde que Chaos apareció ante ellos.
Eventualmente, Karin salió de su impresión, tensó levemente su rostro y encaró al rubio.
— ¡¿Qué estás haciendo aquí?! — le cuestionó con hostilidad la chica — ¡No puedes entrar así nada más a mi cabaña!
Naruto, sin embargo, no contestó al instante, lo cual comenzaba a consternar a Karin, pues la mirada del chico le decía que no tenía muy buenas intenciones que digamos. Tal y como lo predijo Karin, Naruto se abalanzó a ella y la estrechó entre sus brazos, no solamente impresionando a la Uzumaki, sino que le inmovilizó en el acto. Naruto no usaba la suficiente fuerza como para lastimar a la chica, pero sí para dejarla indefensa a lo que él quisiera hacerle. Por más que Karin bregaba contra el chico, Naruto era, por mucho, demasiado fuerte para la pelirroja, aunque aquello no le impedía a Karin el intentar zafarse.
Impresionando aún más a Karin, Naruto selló sus labios contra los de ella, por lo cual la pelirroja se quedó totalmente pasmada y anonadada de la acción del hombre que, para desgracia de ella, siempre iba a amar. La chica estaba absolutamente paralizada, aún cuando sus labios respondían al beso de manera mecánica, pero su propio instinto y reacciones naturales de su cuerpo, así como sus fuertes sentimientos que guardaba por el Uzumaki, salieron a flote y la pelirroja enredó sus delgados brazos alrededor del cuello de su amado, así como correspondió con más pasión el beso que le daba Naruto, cerrando sus ojos en el proceso.
Había anhelado por tanto tiempo aquellos besos de su amado rubio, así como las caricias que las manos del Uzumaki le daba en su espalda, su cintura y hasta en sus perfectas nalgas. La chica se limitaba a acariciar la espesa cabellera rubia del chico con sus pequeñas manos y a corresponder el pasional beso que comenzaba a excitarla, sobretodo porque Naruto ahora ingresó su lengua dentro de la cavidad bucal de ella. Si darse cuenta de nada, Karin fue llevada hasta el muro de su cabaña y el rubio la atrapó entre su marcado y fuerte cuerpo y la pared de madera.
El beso duró algo así de unos dos minutos, durante los cuales los chicos apenas separaban sus labios para obtener algo del necesario oxígeno que estaba siendo demandado por los pulmones de ambos. No obstante, debido a sus limitaciones como mortales, Naruto y Karin se vieron forzados a separarse del beso, aunque un hilillo de saliva unía aún sus lenguas. Naruto miró directamente a los ojos de Karin, quien seguía pasmada por el beso que le dio su hermano mayor, como actualmente tenía que referirse al rubio, y se llevó una mano a sus labios rosados.
No obstante, cuando finalmente salió de su estupefacción, Karin levantó su mirada rubí, encaró los zafiros de Naruto y después lo abofeteó con fuerza contra la mejilla izquierda del rubio, pese a que éste se mantuvo estoico.
— ¡Jamás vuelvas a hacer éso! ¡¿Me oíste?! — gruñó Karin, aunque más asustada que propiamente furiosa — ¡No vuelvas a hacerlo! ¡No puedes hacerlo Naruto, eres mi hermano, por Dios! — espetó, nerviosa por sus propios sentimientos que salían a flote.
Naruto miró con ferocidad a la chica, intimidando aún más a Karin en el proceso, y mostró sus dientes, además de tensar sus puños. Naruto entonces la acorraló contra la pared aún más, casi traspasando la barrera de la materia que constituía a la madera, y sus manos hicieron que la casa se sacudiera un poco, debido a la tremenda fuerza que impuso el rubio en la palma de sus manos, aunque la cabaña no se derrumbó y apenas se dañó cuando Naruto enterró sus manos en la madera ahora rota, incluso causándole algunas heridas menores en las manos al rubio, de las cuales ni se enteró el Uzumaki.
Karin ni pudo mover un sólo músculo, al estar paralizada del miedo ante aquella viciosa y agresiva mirada de Naruto. No era que temiera que Naruto le hiciese daño, no al menos físicamente hablando, sino que temía que el rubio llevara las cosas más allá de lo permitido entre dos hermanos de sangre como ellos. No solamente porque era indebido e inmoral, cuando menos ante los ojos de la sociedad, sino porque sabía que si Naruto siquiera la volvía a besar ella iba a tirar todo por la borda e iba a entregarse a su pecaminoso amor y deseo carnal que tenía por su propio hermano.
Sin embargo, Naruto no movió un sólo músculo, sino que se mantuvo únicamente con su mirada criogenizante sobre la de su amada hermana. Naruto, obviamente, no veía a Karin como una hermana de sangre, sino como la chica de la cual se enamoró perdidamente y por la cual renunció a su vida de vicios y promiscuidad, para poder amar al cien por ciento a la chica de la cual se enamoró apenas siendo un mocoso de diez años. Incluso cuando llegaba a estar con otra mujer, Naruto siempre pensaba en Karin. Quizá varias mujeres tenían el lujo de saciar los deseos carnales del Uzumaki, pero había una única mujer que podía llenar el vacío en su corazón. El amor de Naruto, su alma y su espíritu le correspondían a Karin Uzumaki, a nadie más.
Karin, a pesar de su miedo, colocó sus pequeñas manos en el torso del rubio y lo empujó levemente, apenas aplicando fuerza debido a su nerviosismo. Naruto simplemente se mantenía firme, sin mover un sólo músculo, tan sólo viendo fríamente a la mujer que amaba.
— Por favor Naruto, tan sólo aléjate de mí... No podemos estar juntos, no es correcto... Tienes que alejarte de mí... — le suplicó Karin al rubio.
— Oblígame... Oblígame a alejarme de ti... Aléjame tú misma... — desafió hostil el Uzumaki, aunque más queriendo demostrar adamancia que hostilidad para con la chica.
Karin quiso realmente alejar al chico de ella, dándole un agresivo empujón, pero su cuerpo no reaccionó debidamente y únicamente mantenía sus manos sobre el fuerte torso del rubio, tocando aquellos maravillosos pectorales tan marcados del Uzumaki, casi tan impresionantes como los de Sasuke. El rubio eventualmente llevó sus manos a la cintura de la chica, enredó posteriormente sus brazos alrededor de la diminuta cintura de la pelirroja y estrechó el pequeño cuerpo de Karin contra el fuerte suyo. La Uzumaki no pudo mover un sólo músculo y únicamente se quedó perdida en la mirada celeste del hombre que siempre ha amado y que siempre amaría.
— Anda, oblígame a apartarme de ti. Fuérzame a alejarme de ti y demuéstrame que realmente no me quieres cerca de ti. Enséñame que realmente me quieres lejos de ti — le retó el rubio a la pelirroja.
Karin no pudo obedecer las indicaciones de Naruto, porque a pesar de que su razón le obligaba a apartarse del rubio, su subconsciente deseaba estar cerca de él. No solamente deseaba tener al Uzumaki a su lado, sino que sus labios demandaban los de Naruto y su cuerpo pedía a gritos por las caricias del príncipe de los Uzumaki. Incluso si lograba su cometido, Karin bien sabía que estaría engañándose a sí misma, porque a pesar de que su sentido común le recomendaba alejarse de Naruto, su yo interno anhelaba el amor y el contacto físico del fuerte cuerpo del ojizafiro con el de ella. Karin únicamente se engañaría a sí misma si realmente le dijera a Naruto que no lo quería tener cerca de ella. Simplemente era que Karin sabía que no debía tenerlo cerca de ella.
— ¿Qué pasa? ¿Acaso no tienes las agallas para alejarme de ti? — cuestionó demandante el rubio.
Karin finalmente empujó a Naruto de ella, aunque con mucho menor fuerza de lo que esperaba el Uzumaki recibir. Apenas Karin apartó al rubio unos treinta centímetros de ella, lo suficiente para darle un razonable espacio personal a la chica.
— Tan sólo mantente lejos de mí, Naruto... Bien sabes que lo nuestro no puede ser... Somos hermanos de sangre... Nunca lo olvides... — endilgó con temor la pelirroja.
De nuevo, Naruto recargó su cuerpo contra el de Karin, aunque ésta vez usó su codo derecho para apoyarlo contra el muro, impidiendo con efectividad que Karin escape de su aprisionamiento contra la pared. La chica simplemente se limitó a bajar su mirada al suelo, pues no se atrevía a sostenerle aquellos ojos celestes al príncipe de los Uzumaki. Aquellos ojos tonalidad zafiro la hacían sentirse sumamente débil y la incitaban a tomar al rubio por el cuello, apretarse a él con el más intenso y fuerte abrazo que ella podía emitir y a besarlo con todo el amor que ella había guardado todos ésos años para Naruto. Karin realmente quería abrazarlo, besarlo y pedirle que le hiciera el amor, pero sabía que estaba haciendo algo irracional e inmoral. No debía rendirse ante los deseos de su cuerpo, corazón y alma.
Naruto tomó la barbilla de la chica, le levantó la mirada e hizo que la encarara directamente, además de que la obligó a mirarle directamente a los ojos. Karin sentía que aquel par de ojos celestes, como la bóveda celestial de Terra, la analizaba a profundidad y desvelaba sus más profundos secretos, pese a que Naruto la conocía casi como la palma de su mano. La pelirroja además sintió que estaba de nuevo cayendo rendida a los pies de aquel rubio y se vio a sí misma entrecerrando su mirada levemente abochornada, acercando sus suaves labios salmón a los semi-ásperos del Uzumaki.
— Mírame a los ojos directamente y dime que quieres que me aleje de ti para siempre. Dime que realmente no me quieres cerca de ti y que me odias profundamente — le provocó Naruto de nuevo, aunque usaba un tono de voz grave y gentil al mismo tiempo.
Karin miró los bellos ojos de Naruto y sintió aquel cosquilleo que le provocaba la pura presencia del Uzumaki. Por más que su mente formulaba las palabras que necesitaba decirle al chico, sus cuerdas vocales no reaccionaban debidamente, desobedeciendo completamente las instrucciones motrices que Karin le daba a través de su cerebro. De hecho, apenas y podía parpadear mecánicamente, porque el cuerpo entero de la pelirroja estaba completamente en shock y no acataba las órdenes que ella daba. Aquel era el poderoso efecto que la pura aura del rubio tenía sobre de ella. Por más que quisiese resistirse a los efectos del encanto de su amado, su corazón traicionaba abruptamente las emociones de Karin. Amaba tanto a Naruto y no podía acatar el mandado que le daba aquel apuesto ojizafiro.
— Dime que realmente me odias y que no me quieres tener cerca — enunció oscuramente el rubio, aunque sin necesidad de levantar su tono de voz.
Karin apenas le pudo sostener la mirada al rubio, pues sabía que el chico tenía toda la razón. No podía seguirse negando que sentía algo muy fuerte por el Uzumaki y que se estaba engañando a sí misma al decirse que realmente lo quería lejos de ella y que no lo amaba como se trataba de hacer a la idea. Para Karin no había escapatoria alguna de la realidad, pues ella amaba intensamente a Naruto. La única razón por la cual le suplicaba al rubio que se alejara de ella era porque Karin precisamente sabía que se sentía débil ante la presencia del Uzumaki, que aquellos ojos penetraban hasta lo más profundo del alma y escarbaban en lo más recóndito de su corazón.
Sin poder sostener aún más los ojos demandantes y dolidos del rubio, Karin finalmente soltó unas lágrimas y después tomó el rostro del chico con sus pequeñas manos, sosteniéndole de las mejillas, y besó intensamente al Uzumaki. Naruto apenas sintió los labios de Karin, igualmente correspondió el beso que le daba aquella bella chica de la cual él se enamoró perdidamente, al grado de que ahora sufría por no poder tenerla a su lado, tal y como cualquier otra pareja de enamorados lo hacía. Vaya que el amor dolía, pues jamás se esperó sufrir tanto por el amor de una chica, de su Karin-chan.
El beso fue tan amoroso y dulce que Naruto casi sentía que se quebraba en llanto, aunque supo contener debidamente sus intensas emociones y se dedicó a devolver la caricia de los dulces labios sabor canela de su novia, al mismo tiempo que sus manos recorrían suavemente la espalda de la pelirroja, logrando sentir a la perfección las maravillosas curvas que marcaban la pequeña espalda y cintura de Karin, incluso llevando sus grandes manos a la perfecta y ancha cadera de la pelirroja.
Tras casi dos minutos, de nuevo Karin y Naruto se separaron del beso y la chica se limpió las lágrimas de sus ojos. Naruto jamás despegó su mirada, ni su cuerpo, de aquella pelirroja que tanto amaba.
— Jamás podría odiarte... — replicó Karin, con un tono de voz ligeramente quebrantado y apenas audible para el rubio — Te amo demasiado, más de lo que creí poder llegar a amar a alguien... Sin embargo, eres mi hermano, sangre de mi sangre, y lo nuestro no es correcto... — sentenció la chica, soltando aún más lágrimas — Lo nuestro simplemente no puede ser Naruto, entiéndelo por favor... No podemos amarnos como lo hacen dos amantes en un cuento de hadas... Somos familia...
Y antes de que Karin terminara, Naruto la tomó firmemente del rostro, con una mano, y clavó sus furibundos zafiros en los rubíes de la chica.
— ¡¿Y qué si lo somos?! ¡Al diablo con éso! — espetó el rubio, mirando enojado y a la vez dolido a su amada — ¡¿Por qué motivo no puedes comprender que te amo?! ¡¿Por qué razón no puedes entender que he estado padeciendo de insomnio y angustia por no tenerte a mi lado?! ¡¿Por qué no puedes creer que dos personas como nosotros estamos enamorados del uno del otro, sin que nosotros pudiésemos hacer algo al respecto?!
Karin estaba más que impactada por las palabras del rubio. Realmente el chico se sentía tal y como ella, aunque la pelirroja se sentía igualmente estigmatizada por el simple hecho de amar a su amado. Por otro lado, las orientaciones y preferencias sexuales era algo que no podía ser evitado, pues uno no elegía propiamente de quién enamorarse, ya que de ser así Karin habría elegido haberse enamorado de cualquier otro chico que no fuese Naruto Uzumaki, aún cuando no sabía que era su hermano de sangre. Ahora más que nunca, Karin esperaba poder cambiar el amor de pareja que sentía por Naruto
— ¡Maldición Karin, te amo! — gruñó con dolor el chico, apretando la destrozada madera en la palma de su mano derecha, además de sacarse un poco de sangre — ¡Me importa un carajo si eres mi hermana, te amo de la misma manera en que un hombre ama a una mujer!
Sin poder contener más sus emociones, Naruto besó de nuevo a Karin, aunque ahora el beso era mucho más agresivo, pasional y demandante que el que le dio Karin anteriormente. La chica casi pierde el aliento, pero correspondió activamente el beso apasionado que le daba el hombre del cual se había enamorado perdidamente. Pronto, Naruto llevó sus manos a las nalgas de la chica, urgido por sentir aquel precioso trasero en forma de corazón de su pelirroja, y sus manos apretaron con fuerza y amasaron las respingonas nalgas de la ojirubí. Karin gimió en el beso que le dio el amor de su vida, aunque pronto ganó su sentido común y apartó de un empujón al rubio.
— ¡No Naruto, no hagas éso...! — le imploró Karin, con la voz jadeante de excitación — No podemos...
— ¡No me importa, tú eres mía y de nadie más! ¡Me importa un carajo si me iré al infierno por ésto! ¡Me importa un bledo si el amarte es un pecado! ¡Te amo y nadie podrá cambiar éso! — gruñó cada vez más enojado Naruto.
Totalmente desarmada por las palabras del rubio, Karin simplemente se rindió por completo a un nuevo beso que le dio el Uzumaki, además de que ahora enredó sus delgados brazos en el cuello del chico y enterró sus manos en la cabellera rubia del ojizafiro. Eventualmente, las caricias fueron más allá y pronto las manos de Naruto se hallaron levantando la bata de seda que ocupaba Karin para dormir, hasta que la alzó por encima de las perfectas nalgas de la chica, revelando con ello las bragas de encaje negro que estaba usando Karin. De nuevo, las manos grandes y fuertes del Uzumaki atraparon las nalgas de Karin y comenzaron a amasar agresivo pero sensualmente el trasero respingón de la chica. La pelirroja igualmente no se quedó atrás, llevó sus manos a la remera beige del chico y literalmente la arrancó del torso de su amado Naruto, usando sus filosas uñas stiletto para desgarrar la tela de la misma. Apenas Karin reveló el musculoso y perfecto torso bronceado de Naruto, llevó sus pequeñas manos a aquel maravilloso pecho marcado del rubio y recorrió toda aquella escultura masculina con la palma y yema de sus manos.
Viendo que Karin ya no se resistía a sus caricias y besos, Naruto tomó más confianza y también arrancó la bata que llevaba puesta la chica, la arrojó a lo lejos y continuó acariciando el hermoso cuerpo de figura de reloj de arena de Karin, apenas cubierto por su ropa interior. El rubio continuó devorando la boca de la chica, al igual que ingresó su lengua para bregar contra la pequeña de la ojirubí, y después aferró sus manos en las nalgas de Karin, amasando y masajeando con aún mayor intensidad que antes, entretanto que escuchaba los gloriosos y agudos gemidos por parte de su amada hermana.
Eventualmente, Naruto supo que ninguno de los dos planeaba limitarse, por lo que el chico tomó firmemente del trasero de la chica y la levantó de un sólo movimiento, así que Karin simplemente enredó sus esculturales y largas piernas en la espalda baja del chico, aferrándose a él como una lapa. Mecánicamente, Naruto anduvo por la pequeña casa y sabrá Dios cómo es que logró guiarse con éxito a la recámara de Karin, donde la chica descansaba, pero eventualmente llegó hasta la pequeña habitación con una cama, un ropero no muy amplio y una pequeña mesa con una lámpara de aceite.
Apenas las rodillas de Naruto colisionaron suavemente con la cama, el chico dejó caer sin mayor cuidado a la chica, aunque la colchoneta de la cama amortiguó la caída por supuesto, y se encimó a la pelirroja, mientras que ésta recibía gustosa los labios y las manos de Naruto en su boca y cuerpo, respectivamente. Karin aprovechó para enredar sus maravillosas piernas blancas alrededor de la cadera de su amado pelirrubio y hábilmente descendió el pantalón de Naruto, dejándole únicamente en boxers. Las botas del Uzumaki igualmente fueron a dar al suelo con unos cuantos movimientos de los pies de Naruto.
Tras haber besado unos minutos los labios de canela de Karin, Naruto descendió su rostro a los senos de la chica, bajó con su mano el sujetador negro de encaje de la chica y succionó de los pechos de Karin como un bebé amamantándose de leche materna, hambriento y desesperado. Karin gemía constantemente y se retorcía como un gusano de tanto placer que sentía, además de que acariciaba con suavidad el cabello del chico. Eventualmente, Naruto llevó su boca a la vagina de Karin, hizo a un lado las bragas de encaje, del mismo color del sujetador de la chica, y se bebió aquellos dulces fluidos vaginales que empapaban la entrepierna de la pelirroja. Karin arqueaba su espalda como una cuchara al sentir cómo el amor de su vida bebía de su vagina y masajeaba con la boca sus labios vaginales.
Karin, sin embargo, comenzaba a desesperarse por unirse de nuevo con su amado Naruto, por lo que, a pesar de que disfrutaba enormemente el cunnilingus tan maravilloso que le daba Naruto, la chica lo levantó de su entrepierna, lo jaló hacia ella y le plantó un demandante beso. Ni siquiera le importó a Karin probar el sabor de sus fluidos vaginales, porque por un lado estaba demasiado excitada y por el otro ya estaba más que ansiosa por unirse carnalmente con su amado rubio.
Karin eventualmente se separó del pasional y profundo beso que le dio a Naruto, aunque lo besó de pico una última vez, y después clavó su mirada deseosa en los zafiros del chico, encima de que llevó su pequeña mano derecha a la verga ya erecta de rubio, a la cual acarició desde el glande hasta los testículos del chico, masturbando con firmeza y velocidad el pene de su amado Naruto.
— No puedo más... Hazme tuya, Naruto... Te necesito... — suplicó Karin, totalmente perdida en su excitación.
Naruto no dijo nada, el chico simplemente llevó su grande pene, lo suficientemente grande para complacer a una mujer, y frotó el glande contra los ya empapados labios vaginales de la pelirroja, haciéndole gemir aún más fuerte a la chica. Pronto, sin embargo, Naruto no perdió más tiempo, más allá de los segundos que pasó frotando su pene contra la vagina de Karin, y se enterró de una sola estocada dentro de la vagina de su amada ojirubí. Gracias a la perfecta lubricación de la vagina de Karin, el pene de Naruto llegó hasta lo más profundo de ella, hasta que el glande del rubio colisionó contra el cérvix de la chica, con lo cual hizo que la pelirroja gritara al llegar a su orgasmo, pues hacía tanto tiempo que Naruto no la hacía suya, desde que Onikage invadió Próxima Centauri b, de hecho.
Naruto, mas sin en cambio, no se detuvo ahí, sino que pronto embistió fuerte y rápidamente a Karin, prolongando no solamente el orgasmo de la Uzumaki en el acto, sino que haciendo que la chica se volviese loca y comenzara a gritar del tremendo placer que sentía. La pelirroja se aferró aún más al cuerpo del rubio, apretando tanto sus brazos como sus piernas alrededor del Uzumaki, y después obligó al chico a besarle, todo mientras Naruto continuaba besando los labios de Karin y acariciando las nalgas de la chica, de las cuales se apoyaba para penetrar aún más profundo dentro de la ojirubí.
Las uñas de Karin arañaron levemente la espalda del rubio, causándole unas ligeras heridas de donde salió un poco de sangre, aunque en muy pocas cantidades claro está, porque la Uzumaki no usaba la fuerza necesaria como para lastimarlo. Naruto, por su lado, ni se percató de ello, ya que su cuerpo y mente estaban completamente enfocados en darle placer a la pelirroja, metiendo y sacando su pene decentemente grande de la apretada, húmeda y suave vagina de su querida Karin-chan. Apenas y correspondía mecánicamente los demandantes besos que Karin le daba, además de que sus manos acariciaban con inteligencia propia las respingonas nalgas de la pelirroja.
Hacia tanto tiempo que ambos habían anhelado aquel momento. Hacía tanto tiempo que sus labios estaban resecos y demandantes por probar los del otro. Hacía tanto tiempo que sus pieles exigían estar en contacto con la del otro, compartiendo la calidez corporal de ambos y la suavidad de sus pieles. Hacía tanto tiempo que sus cuerpos pedían a gritos estar unidos carnalmente, perdidos en el deseo y la pasión del acto carnal. Hacía tanto tiempo que Naruto y Karin extrañaban hacer el amor, entregándose a la tortura del placer.
Hacía tanto tiempo que ambos anhelaban amarse no como unos simples y viles hermanos, sino como un par de amantes que no solamente habían nacido bajo la misma familia y sangre, sino que cuyos corazones habían nacido para estar uno con el otro.
Eventualmente, la excitación sexual fue demasiado para ambos, pues hacía tanto tiempo que no estaban juntos, especialmente Karin. La pelirroja sintió cómo aquel calor, típico del éxtasis, se acumulaba en su cabeza y cómo recorría todo su pequeño cuerpo hasta su entrepierna, la cual estaba sumamente empapada de sus propios fluidos vaginales, al grado de que el pene de Naruto, al ingresar, creaba un sonido parecido a cuando frotabas jabón contra un dedo. El pene de Naruto constantemente colisionaba contra el útero de Karin y enviaba increíbles olas de placer por la figura de la bella pelirroja, lo cual no ayudó en nada, tomando en cuenta que su propio orgasmo estaba a la vuelta de la esquina.
Con unas cuantas embestidas más del pene de Naruto, el rubio sintió cómo las estrechas y suaves paredes vaginales de Karin se comprimían contra su pene, por lo que el rubio gruñó el nombre de su amada, a la vez que Karin gritaba el nombre del amor de su vida, Naruto Uzumaki. Unas estocadas más y finalmente ambos llegaron al tan ansiado orgasmo, el cual anhelaban desde hace tanto tiempo, especialmente Karin. La pelirroja ahogó su grito de placer en los labios de su hombre, el hombre que siempre ha amado y que siempre iba amar, y tensó su cuerpo, recibiendo gustosa el espeso semen del Uzumaki.
Naruto disparó varios chorros de esperma dentro de la vagina de Karin, eyaculando como nunca dentro de la bella chica pelirroja e inundando el interior del útero de Karin con el semen de él. A Karin ni le importó el hecho de que Naruto bien podría terminar embarazándola, pues estaba demasiado excitada y conmocionada por el evento tan pasional e íntimo que había tenido con su hermano, el hombre que amaba. La sensación para Karin fue tan emotiva y bella que sus lágrimas escurrieron de sus ojos cerrados, mientras besaba y acariciaba con todo su amor al hombre de sus sueños, entretanto que éste continuaba derramando su semen a cantidades sobreabundantes dentro de la vagina de ella.
Aún después de la sobreabundante eyaculación de Naruto, dentro de su vagina, Karin jamás se apartó de su amado ni permitió que su querido hermano se apartara de ella, pues aferró aún más sus largas y torneadas piernas alrededor de la cadera de su novio, como ella siempre lo consideró, y siguió recibiendo el semen de su amado dentro de ella, sin importarle que llegase a embarazarla. Naruto igualmente se perdió en el momento y continuó eyaculando los últimos disparos de semen dentro de su hermanita, llenando en su totalidad la vagina rosada de Karin y correspondiendo mecánicamente las caricias y besos que le daba la chica.
Al final, cuando Naruto por fin terminó de eyacular su semen, Karin y el rubio se quedaron abrazados, acariciándose sus cuerpos y besándose como dos auténticos amantes. Ambos habían mandado toda clase de prejuicio y tabú al diablo y ahora estaban totalmente entregados a su pasional amor que siempre compartieron el uno por el otro. A ninguno de ellos les importaba que habían pecado ante el supremo, ni que habían cometido incesto, pues para ellos había sido un acto tan hermoso y pasional. Era como si volvieran a descubrir su amor, pese a que anteriormente ya habían hecho el amor sin que estuviesen conscientes de sus lazos consanguíneos.
Naruto y Karin finalmente abrieron sus ojos, aunque sus miradas estaban un tanto entorpecidas, pues el cansancio les estaba ganando terreno. Sus miradas estaban llenas de amor puro y entrega. No había pecado ni arrepentimiento en ellas.
Naruto optó por quedar recostado al lado diestro de Karin, aunque jamás se apartó de ella.
— Naruto... Te amo tanto... — murmulló dulcemente Karin, acariciando el apuesto rostro del chico.
Naruto abrazó a la chica contra sí y como pudo haló la cobija para cubrir sus cuerpos desnudos. El Uzumaki abrazó después a su hermana, su amada, y la besó una última vez, antes de que la bella pelirroja cayera en un profundo sueño.
— Yo también te amo... Siempre lo he hecho y siempre lo haré, Karin-chan... — enunció Naruto, justo antes de que la pelirroja cayera en un profundo sueño.
Nuevamente, dos almas destinadas a estar juntas volvían a unirse. Nuevamente, Karin se sentía completa al tener a su amado pelirrubio a su lado. Al diablo todos los tabúes y demonizaciones por parte de la sociedad, ella amaba a Naruto no como a su hermano, sino como a un hombre más que le robó el corazón. Si Naruto la amaba con la misma intensidad, entonces ambos lucharían contra corriente y contra el mismo infierno, de ser necesario, con tal de que ambos sean felices y puedan amarse libremente.
Ambos se amarían, aún si el mundo les odiaba. Su amor mutuo sería su mejor escudo.
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Sakura y Sasuke salieron a horas del descanso, pese a que el astro que iluminaba el exoplaneta donde se hallaban aún no se ocultaba y no lo haría sino hasta dentro de algunos días más. Kaguya actualmente se hallaba descansando en su pequeña cabaña, tras un largo día de entrenamiento con su hija y con su yerno. La pelirrosa y el moreno caminaron a las afueras del pequeño campamento que montaron dentro del bosque en aquel planeta, hasta que se alejaron casi doscientos metros del mismo.
Sakura y su novio finalmente salieron hasta un área más despejada del bosque, en una llanura cubierta de nieve, en donde se hallaba el área donde entrenaban Sakura y su madre en la manipulación de la antimateria.
— Hey Sakura, no deberíamos estar afuera a éstas horas. No solamente deberías estar descansando, como lo recomendó tu madre, sino que ella te prohibió explícitamente el practicar la antimateria sin su supervisión — le dijo el moreno a su novia, sin que soltara la mano de la chica.
Sakura miró al pelinegro y negó, dándole un suave beso en la mejilla a su amado.
— Oh vamos Sasuke-kun, no va a pasar nada — le aseguró la princesa hada — Tan sólo quiero practicar un poco más, estoy casi a punto de perfeccionar la inversión del campo electromagnético de los bosones y de estabilizar los preones. Estoy segura de que lo puedo lograr ahora mismo.
— Pero tu madre te dijo que no debías practicar sin que ella estuviese presente o podrías terminar lastimándote — argumentó ahora el Uchiha.
De nuevo, Sakura negó.
— No pasara nada Sasu-chan, te lo prometo. Tan sólo practicaré por unas horas, te lo aseguro — le garantizó la ninfa, acariciando con su pequeña mano izquierda la barba de Sasuke.
Sasuke se pasó una mano por el cabello, retirándose la nieve en su cabeza, y suspiró.
— En serio Cerezo, podrías llegar a lastimarte con la inestabilidad de la antimateria. Recuerda que ya alguna vez tuviste un incidente de fisión nuclear, el cual devastó al menos un cuarto del planeta — le rememoró el azabache, mientras que Sakura asentía — Además, ahora mismo podríamos estarnos divirtiendo en la cama, pequeña.
Justo en aquel momento, Sasuke abrazó por la espalda a su novia, le besó el cuello y acarició tanto los senos como vagina a su amada por encima de la túnica que llevaba encima. Sakura gimió agudamente cuando sintió la mano izquierda de el moreno en sus senos, así como la diestra del su chico en su entrepierna, además de que pronto los labios de Sasuke atraparon los dulces labios de cereza de ella. Pronto, la ninfa sintió el enorme pene de Sasuke frotándose contra las perfectas nalgas de burbuja y con forma de corazón de ella, al mismo tiempo que la lengua del moreno ahora jugueteaba con la pequeña de ella.
Cuando Sakura sintió que las manos de Sasuke abrieron su túnica y cuando levantaron su vestido blanco hasta revelar sus pequeñas bragas blancas de algodón, junto con exponer sus preciosas piernas a la intemperie, la ninfa de cerezos se alarmó y se abochornó fuertemente. De inmediato, la mano derecha de Sasuke se escurrió por debajo de las bragas de Sakura y llegó hasta su hermosa y suave vagina, donde su querido Sasuke-kun metió dos dedos dentro de sus pliegues vaginales y entonces Sasuke masturbó suavemente la vagina de la princesa hada.
Justo cuando Sakura sintió que la mano de Sasuke le comenzaba a bajar sus bragas de encaje, la hada pelirrosada apartó la traviesa mano de su novio y la sacó por completo de sus panties, además de que se apartó de los labios cálidos de su amado. La ninfa también apartó la otra mano de sus senos y después se volvió a su amado para abrazarle por el cuello y besarlo cortamente.
— Ya tendremos tiempo para estar juntos Sasuke-kun, te lo prometo — susurró con dulzura la ojiesmeralda — Tan sólo déjame practicar un ratito, ¿Sí?
Y he ahí, aquella cara de niña buena e inocente, además de tierna, de Sakura, con aquella sonrisa que siempre doblegaba a Sasuke. Cómo odiaba el moreno que su querida novia hiciese aquel gesto de niña dulce, pues además de que él no podía resistirse a la ternura de la princesa de las hadas, la ninfa siempre la combinaba con aquella sonrisa brillante tan típica de ella, junto con su aspecto jovial de apenas quince años recién cumplidos, quizá incluso menos... Todo era una auténtica receta para el desastre.
Sasuke gruñó por lo bajo, se pasó una mano por el rostro y se resignó a los encantos de su novia.
— Bien, de acuerdo — masculló el Uchiha, más en derrota que propiamente enojo — Carajo, cómo odio que pongas ésa cara — añadió por lo bajo.
Sakura soltó una risilla y se puso en puntitas para alcanzar a su alto novio y besarlo en sus labios que empezaban a desaparecer por su espesa barba.
— Lo sé, sé que no te puedes resistir a mis encantos, Sasukín — murmulló con ternura la chica, sonriéndole a su novio como una madre lo haría con su pequeño.
Sasuke enarcó una ceja. Desde hace días, no comprendía el porqué Sakura insistía en llamarle con seudónimos tan cursis, como "Sasukín", "Sasubaby", "Sasuboo" o semejantes apodos ridículos. Era de esperarse de alguien tan infantil y cursi como ella, pero no por ello era menos vergonzoso para el príncipe Uchiha.
— "¿Sasukín?" — repitió el azabache, sintiéndose algo incómodo por un apodo tan cursi y tan ridículo — ¿Qué clase de apodo es ése? — cuestionó, levemente molesto.
De nuevo, la dulce risilla de Sakura se escuchó y Sasuke sintió los dulces labios de cereza de su niña sobre los suyos. Sakura ya se imaginaba semejante reacción de parte de su novio. Era inevitable que alguien tan egocéntrico como él se sintiese ofendido, especialmente por un apodo tan cursi.
— Es tu nuevo apodo, bebé — remarcó lo obvio la ninfa — ¿Apoco no es lindo? — enunció con un extraño canturreo.
— ¿Lindo? Tienes que estar bromeando, es ridículo — repeló el Uchiha, arrugando su entrecejo y mostrando una mueca de desagrado.
— ¡Aww, no seas tan gruñón, Sasu-chan! — le pidió con cariño la princesa hada, besando de nuevo los labios de su novio — ¿O es que acaso no me quieres? — preguntó, con un infantil puchero.
Sasuke resopló, cubriéndose el rostro con su mano.
— ¡No seas ridícula Sakura, por supuesto que te amo! — respondió Sasuke, aún un tanto molesto por los ademanes infantiles de su novia, sobretodo porque sabía que de aquella manera la ninfa lo doblegaba — Es sólo que... ¡Ahhh rayos, es tan ridículo! — dictaminó, mostrando una mueca de irritación, muy a su estilo.
De nuevo, Sakura se rió dulcemente, besando ahora la barba de su novio.
— ¡Aww por fa, déjame decirte Sasukín! ¿Si? — suplicó Sakura, poniendo su cara más infantil y tierna que tenía.
Sasuke tragó saliva, pero después bufó, sabiendo que igual terminaría cediendo a las exigencias de su cursi y aniñada novia, ¿Cómo es que se llegó a enamorar de alguien tan infantil y ridícula como Sakura Haruno? Porque era una verdadera molestia y así la amaba, tan simple como éso... Ah y porque era una verdadera belleza de pies a cabeza, por supuesto, que le conquistó su corazón incluso durante la infancia de ambos.
— Tan sólo prométeme que jamás me llamarás tan ridículamente frente a los demás — solicitó Sasuke, resignándose a los caprichos de su niña.
Sakura sonrió brillantemente y asintió.
— Te lo prometo, si tú me prometes que no le dirás a mamá que la desobedecí y que me vine a entrenar a éstas horas — se comprometió Sakura.
Sasuke encogió sus hombros.
— No podría hacerlo, ahora yo también soy cómplice de tus travesuras — remarcó el moreno.
Tras sonreírle una última vez a su novio, además de besarlo en sus labios, Sakura finalmente se apartó de Sasuke y se encaminó a aquella roca plana con forma rectangular, donde su madre siempre le adiestraba en el arte del control de la magia antimateria. Sakura le pidió a su novio que le ayudara a colocar una enorme piedra en la mesa, por lo que Sasuke cargó una roca de un diámetro aproximado de un metro y medio y la dejó sobre aquella "mesa" donde Sakura siempre practicaba la antimateria.
Sakura entonces cerró sus ojos, tomó una enorme cantidad de oxígeno y lo exhaló audiblemente, además de que abrió levemente su boca que pronto cerró al expulsar aire. Una vez que abrió sus ojos, Sakura apenas y se contorneó con su aura tonalidad rosa pálido y concentró toda aquella energía, hecha de plasma, en sus manos, aunque ahogó cualquier clase de sonido que emanaba dicha energía, ya que su frecuencia era muy alta, en la frecuencia gamma, y causaba normalmente un agudo chillido ensordecedor, muy por encima de las frecuencias de ultrasonido.
La ninfa al fin abrió sus ojos, mostrando sus írises en tonalidad rosa, y entonces estiró sus manos rodeadas de aura hacia la enorme piedra que tenía al frente, para entonces comenzar a usar su psicokinesis y levitar la roca frente a ella a una altura de un medio metro por encima de la mesa de roca. La pelirrosa entonces rodeó con una trampa iónica la piedra, la expandió desde el perímetro de la misma hacia el exterior y creó con ello un campo electromagnético alrededor de ella, de modo que la trampa de iones quedara a unos diez centímetros de separación de la piedra.
En seguida, Sakura comenzó a manipular a nivel cuántico las partículas elementales de la roca, usando su aura para invertir el espín de las partículas, con ello invirtiendo al mismo tiempo la polaridad electromagnética de las mismas, incluyendo los gluones, los quarks y los preones. Sasuke igualmente observaba curioso la práctica que su novia tenía, aunque no notaba como tal mayor diferencia en la apariencia que tenía la roca anteriormente. Sasuke supuso que la antimateria se comportaba como la materia regular, con la misma masa, peso y densidad que su contraparte de antimateria, por lo que el único cambio que debía existir debía ser a su nivel cuántico. Era sorprendente que una raza relativamente rudimentaria y primitiva como los Homo Fata tuviesen conocimiento tan avanzado en física de partículas y mecánica cuántica, dos de las ramas más complejas en la ciencia. En ello, el moreno supo que las ninfas, más que seres mágicos y fantásticos, era auténticas maestras de la ciencia.
Sakura se emocionó al ver que aquello que no pudo lograr hace horas, el estabilizar una enorme cantidad de antimateria, lo logró justo en aquel momento. De hecho, Sakura colapsó la enorme roca de un metro y medio de diámetro a un tamaño prácticamente invisible, muy por debajo de su radio de Schwarzschild, hasta que lo colapsó en un diminuto agujero negro de una longitud de Planck. Encima de ello, Sakura ionizó correctamente el ahora diminuto agujero negro, creando con ello un mini quasar que emitía dos GRB largos, emitiendo dos poderosos jets de energía gamma.
Sakura lo jugueteó de un lado a otro, como si se tratara de una pelota, viendo que la antimateria no se desestabilizaba ni se descomponía, tal y como le había sucedido en anteriores ocasiones. Sasuke igualmente miró asombrado el hecho de que Sakura pudo controlar a la perfección la ahora roca colapsada en un agujero negro, además de que lo lanzaba como sin nada e incluso lo malabareaba como un prestidigitador en un circo. Sakura incluso se lo lanzó a Sasuke, quien se cubrió con sus brazos, pero la ninfa lo detuvo con sus poderes psicokinéticos, justo antes de que colisionara contra el musculoso cuerpo de su amado.
Sasuke se descubrió el rostro, al retirar sus antebrazos, y únicamente miró aquella trampa iónica de tonalidad rosa pálido que controlaba la ninfa, percatándose de que, debido a su escasa visión como un mortal, no podía ver nada más que un diminuto campo electromagnético hecho de plasma y de tonalidad rosa. Sakura, entretanto, agitaba con su mano, usando sus poderes psíquicos, aquella esfera aparentemente vacía, jugueteando con ella como si de una simple pelota se tratase.
— ¿Lo ves? ¡Te dije que lo lograría! ¡Sabía que únicamente necesitaba estabilizar los preones! — exclamó emocionada Sakura, atrayendo de nuevo la antimateria a la palma de su mano izquierda.
— Es en serio Sakura, si tu madre nos atrapa nos va a matar a ambos — le reclamó el moreno a su novia pelirrosada — Además de todo, el día de ayer causaste un accidente por andar jugueteando con la antimateria, ¿Recuedas? Si no hubiese sido por Kaguya, quizá habrías destruido el planeta en el acto.
— Oh vamos Sasuke-kun, no seas tan miedoso, no va a pasar nada — bromeó la ninfa, mostrándole traviesa la lengua al moreno, algo que enojó a Sasuke, aunque más por insinuar que era un miedoso — ¿No acaso ves que ya puedo controlarla a mi voluntad e incluso colapsarla en un agujero negro cuando ya he invertido sus polaridades electromagnéticas?
— Quizá puedas transformar adecuadamente cualquier porción de materia regular en antimateria e incluso estabilizarla adecuadamente, al grado de colapsar a voluntad en cualquier tipo de remanente, pero ayer causaste una explosión termonuclear — le rememoró Sasuke, aún mirando cómo la ninfa lanzaba de un lado a otro aquella trampa iónica — Tu madre explícitamente de advirtió que no practicaras a solas la inversión de polaridades electromagnéticas por tu cuenta y, si por alguna razón nos llega a atrapar con las manos en la masa, nos va a llevar la que nos trajo, Cerezo.
— Sasuke-kun, no va a pasar nada, porque...
De pronto, Sakura perdió por completo la concentración, al distraerse con la plática de su amado, y la antimateria que controlaba con sus poderes psicokinéticos salió volando en dirección a Sasuke. Cuando Sakura se dio cuenta de ello, abrió sus ojos horrorizada e intentó frenar la trampa iónica que se descompuso al colisionar con el cuerpo del moreno. Tan pronto la trampa magnética se desvaneció, hubo una explosión de niveles impresionantes, casi rivalizando con la de una supernova.
— ¡No, Sasuke-kun...!
Sakura gritó horrorizada el nombre de su amado y trató de alcanzarlo a través incluso de la letal nube de hongo y la radiación gamma que expedía la explosión, pero pronto la energía calorífica y la tremenda onda de choque de la detonación se lo impidieron por completo. De hecho, Sakura ni tuvo tiempo de protegerse a ella misma con una barrera mágica para resguardarse de la brutal radiación que la habría consumido y vaporizado al instante. Por ello, Sakura únicamente se cubrió con sus delgados brazos, por puro instinto de preservación y reacción, aunque aquello obviamente sería inútil. No obstante, antes de que la poderosa onda de calor chocara contra su cuerpo, o siquiera la onda expansiva, Sakura sintió cómo alguien la tomaba por el hombro y cómo un aura rodeaba su pequeño cuerpo.
Cuando toda la energía calorífica se dispersó, Sakura abrió los ojos, miró a sus alrededores y vio que todo estaba devastado, apenas sobreviviendo aquellas dos pequeñas casas de árbol, aunque con severos daños. Aún así, gracias a que adquiría nutrientes del suelo, las pequeñas casas se regeneraban progresivamente. Cuando Sakura parpadeó una vez más, sintió cómo alguien la tomaba agresivamente por los hombros, le daba la vuelta con la misma vehemencia y pronto sintió una fuerte bofetada en su mejilla izquierda, donde se coloreó de una tonalidad rojo rosado, por lo que Sakura se tambaleó un poco y casi cae al suelo, aunque apenas logró mantener su balance la princesa hada.
A pesar de que el golpe verdaderamente le dolió, Sakura apenas y se cubrió su mejilla izquierda con la mano zurda, pues aún estaba impactada.
— ¡¿Pero qué diablos crees que estás haciendo, niña tonta?! ¡Te prohibí explícitamente que practicaras sin mi supervisión! ¡Pudiste haberte matado, mocosa estúpida! — le regañó fuertemente su madre, una vez la encaró y cuando la radiación se dispersó por completo.
— Yo... Lo siento... Yo solo quería practicar un poco por mi cuenta... — enunció Sakura, totalmente avergonzada y apenada por su imprudencia.
— ¡Claro y mira lo que provocaste! — le continuó reprimiendo su madre a la joven hada, apuntando al tremendamente deteriorado bosque — ¡Te remarqué explícitamente que no debías practicar sin mi supervisión! ¡Por dios, estás manipulando una bomba capaz de destruir el cosmos, Sakura! ¡¿En qué demonios pensabas?! ¡No es para que te lo tomes a la ligera, niña tonta!
De pronto, ambas hadas escucharon un sonido como de un gemido y volvieron sus ojos a donde provenía aquel sonido. Ambas ninfas abrieron los ojos como platos y se quedaron petrificadas al ver al príncipe de los Uchiha en el suelo, con quemaduras por todo su torso desnudo y brazos, además de que estaba empapado en sangre. Las quemaduras en la piel de Sasuke eran considerables y el moreno convulsionaba ocasionalmente. Lo peor del caso es que estaba en el umbral de la conciencia, apenas percatándose de lo que sucedía.
Sakura se tapó la boca con sus pequeñas manos y de inmediato derramó lágrimas de dolor, horror y angustia, por la seguridad de su amado.
— ¡No Sasuke-kun, no...! — gritó horrorizada y en llanto la princesa hada, al ver cómo su novio estaba con un pie en la tumba.
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Welp... Pobre del Sasukín. Le partieron su madre al pobre, por accidente :S
En fin. Gracias por las personas que aún siguen ésta historia. Les agradezco tanto su apoyo, aunque sea silencioso.
No hay mucho que pueda añadir en éste episodio, salvo que tengo planes a futuro con el NaruKarin, además de que obtendrán cierta relevancia en la historia. No obstante, el enfoque principal es SasuSaku, además de la acción. Mucho me temo, sin embargo, habrá una serie de Lemons a lo largo del resto de la historia, además de que les tengo preparada una sorpresa que sé que les va a fascinar ;)
Por otro lado, obvio que no podré actualizar a fin de éste año, porque se vienen las fiestas de fin de año y estaré ocupada con asuntos familiares y personales, de modo que nos veremos de vuelta en la segunda quincena de enero. A partir de que publique el capítulo que prosigue a éste, ya empezaré a actualizar más seguido (al menos dos veces por mes), con suerte retomando las actualizaciones semanales para por fin darle fin a ésta historia en siguiente año.
Sin más que añadir por el momento, les quiero desear feliz navidad, feliz año nuevo, feliz día de reyes y nos veremos el siguiente año, linduras.
