Nota de Autora: Y por fin he vuelto de unas vacaciones relativamente largas, donde al fin me pude despejar y ver por fin la bazofia de Terminator, Dark Fate, que obviamente fue un completo asco. Al menos Rambo: The Last Blood fue genial.

Volviendo al fic, ésta vez sí me comprometo a que actualizaré más seguido, al menos dos veces por mes. Aún estoy corrigiendo errores ortográficos y de escritura en el fic (después de todo, son más de un millón de palabras lol), pero ya no estoy tan presionada, porque ahora puedo usar el asistente de escritura de open office y corregir más fácil. 100% open source master race ;) jajaja

En fin, que disfruten la lectura (que ésta vez no es muy emocionante, pero es un capítulo de transición).

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Capítulo LXXVI: Reforzando el Nexo y Crisis Médica.

Un nuevo día comenzó para los actuales habitantes en Próxima Centauri B. Karin despertó y abrió lentamente sus ojos. Había tenido el sueño más hermoso de su vida, donde su amado hermano mayor, Naruto, le había hecho el amor como nunca, con una pasión tan abrumadora que la pelirroja hasta se desmayó de tan real que se había sentido. En sus sueños, Naruto había vuelto a sus brazos, le había dicho que la amaba con todo su corazón y que no le importaba que la sociedad lo demonizara como un auténtico degenerado que se enamoraba de su hermana menor. Todo había sido sumamente hermoso para Karin.

Y precisamente porque era un sueño, el corazón de Karin se estrujó, se hizo pedazos, se carbonizó y los restos se esparcieron en el aire, desvaneciéndose como su alegría lo había hecho, hace unos segundos. La pelirroja se llevó su pequeña mano a la boca e hizo un esfuerzo sobrehumano para no quebrarse en llanto, pese a que sintió sus ojos cristalizados por las lágrimas, así como un muy amargo sollozo que amenazaba con abandonar su garganta. La pelirroja cerró sus ojos, se obligó a no llorar, pese a que una efímera lágrima logró escapar de su ojo derecho y sollozó dolorosamente, aún recordando el hermoso sueño que tuvo con el amor de su vida: su querido hermano.

Había sido simplemente algo increíble el ver que su amado hermano le había hecho el amor en sus sueños y lo sintió tan real que prácticamente aún tenía la sensación en su vagina, la cual estaba totalmente empapada, y sus propios fluidos vaginales aún escurrían a través de sus piernas. Incluso podría jurar que podía sentir el semen de su amado hermano dentro de ella, inundando su útero y vagina con aquel espeso líquido blanquecino. Sus pezones igualmente estaban hinchados de la aparente sensación de las succiones que su querido rubio le dio en sus sueños y sus nalgas estaban ligeramente irritadas del masaje en sus nalgas.

Y justo cuando iba a levantarse de la cama, con el fin de asearse tanto su cuerpo como secarse las efímeras lágrimas que escaparon de sus bellos ojos rubí, la chica sintió cómo una fuerte extremidad la abrazaba contra algo. La pelirroja levantó por puro instinto su mirada, no esperándose lo que le vendría, y vio la imagen más bella que haya tenido en su vida. No daba crédito a lo que realmente había sucedido.

Justo debajo de ella, o más concretamente a su lado, pues ella descansaba al costado, Karin vio la imagen de su amado Naruto, totalmente desnudo y con una mirada de paz absoluta. La pelirroja se llevó de nuevo su mano a su boca y se cubrió con sus pequeños dedos los labios, ahogando efectivamente su sollozo que igualmente amenazaba con hacerle romper en llanto. Karin se limpió el último rastro de lágrimas que tenía en sus ojos y sonrió bellamente, recostándose en el fuerte pecho de su amado rubio.

Karin suspiró, feliz de tener de nuevo a su lado al amor de su vida. Quizá la sociedad demonizaría su relación, al estar ellos emparentados sanguíneamente, pero a Karin no le importaba si tendría que confrontar al mismísimo infierno con tal de estar al lado de su amado Naruto. Sabía que Tenten la apoyaría, pues era como una hermana mayor para ella, e incluso estaba convencida de que Sakura y Hinata le apoyarían en su incestuosa relación con su amado Naruto, si bien puede que la hallen cuestionable. Quizá hasta Shizune, Kakashi y Kaguya comprenderían sus sentimientos, pues ellos ya eran personas maduras, capaces de digerir su situación tan complicada y de ignorar las normas impuestas por la sociedad.

Sin embargo, Karin sabía que obtendría críticas en los supervivientes de Terra e incluso en aquellos seres en el multiverso, quienes quizá tampoco comprenderían su corazón y sus sentimientos para con su amado Naruto-kun. Tal vez Naruto la defendería de cualquier imbécil que intente humillarla o discriminarla en base a sus emociones, el incesto en éste caso, y estaba segura de que Naruto se podría con Sasuke de ser necesario, con tal de defenderla, pero Karin sabía que terminaría emocionalmente lastimada con todas aquellas agresiones, gracias a su sensibilidad natural.

Aún con todo ello, Karin lucharía contra toda corriente si con ello podía amar abiertamente a su amado Naruto.

La pelirroja decidió dejar todo éso atrás y simplemente se dedicó a acariciar el fuerte torso de Naruto. La Uzumaki delineó aquellos maravillosos cuadritos que adornaban el vientre de su novio y le dio unos suaves besos a los marcados pectorales de Naruto. Karin se acomodó encima del rubio, sin que éste aún despertara, y se arrastró entre el abrazo del Uzumaki hasta su rostro. Karin tomó las mejillas del rubio con sus pequeñas manos, las acarició con ternura y después depositó un dulce beso en los semi-ásperos labios del pelirrubio.

Con ello, el rubio frunció el ceño un poco y lentamente abrió sus ojos, encontrándose con aquellos ojos tonalidad rubí que tanto le fascinaban y que combinaban maravillosamente con sus zafiros. Naruto notó que aún tenía su mano en la espalda de la pelirroja y por ende acarició la misma suavemente, además de que con la otra acarició el largo cabello de fuego, un poco enmarañado, de Karin. La pelirroja igualmente llevó su mano izquierda a la cabellera dorada del chico, enterró sus dedos en la espesa mata rubia y acarició con amor el cuero cabelludo del Uzumaki. Pronto, Karin llevó sus labios de canela a los de su querido hermano y lo besó como una novia lo haría con su amado, porque a Karin le importaba un carajo si es que alguien la discriminaba por amar pasionalmente a su amado Naruto.

— Buenos días, Naru — enunció dulcemente la pelirroja, aún contra los labios del amor de su vida.

— Buenos días — respondió el rubio, aunque para entonces ya habían separado sus labios.

— Dios... ¿ésto es real? — preguntó Karin, acariciando con su mano derecha la mejilla de su amado hermano mayor, o su novio para ella.

Naruto enarcó levemente una ceja, pero comprendió que quizá Karin aún no se podía creer que estaban de nuevo juntos, amándose no como simples hermanos, sino como dos auténticos amantes. Por supuesto, a Naruto aún no se le hacía creíble el que su amada pelirroja lo amase con la misma intensidad que él lo hacía, pero estaba más que consciente que realmente estaba ahí con ella, tras una noche de hacer el amor pasionalmente. De todos modos, el semen que escurría de la entrepierna de Karin lo decía todo.

Naruto acarició la mejilla de su hermana, la besó levemente y asintió.

— Claro que es el mundo real, Karin-chan — confirmó el Uzumaki.

— Es sólo que... es demasiado bello como para que sea tan real — refirió la Uzumaki, acostándose y acurrucándose en el pecho de su amado.

Naruto llevó sus dos brazos a la pequeña cintura de Karin, la acarició suavemente y besó la cabeza de la chica, para después estrechar su fuerte cuerpo con el pequeño de la pelirroja.

— Lo sé, a mí también me cuesta trabajo entender que estamos juntos de nuevo — secundó el rubio — Sin embargo, me siento tan feliz de que volvamos a estar unidos. Me sentía tan vacío cuando no te tenía a mi lado. Sentí que me iba a volver loco.

Karin miró los ojos zafiro de su amado, le besó suavemente en los labios y negó con una leve sonrisa. Tal parecía que Naruto tenía exactamente la misma sensación de desesperación que ella tuvo, hasta el día de ayer. Siempre que hallaba la felicidad, Karin parecía perder algo y ésta vez parecía que no iba a recuperarse de perder al amor de su vida, Naruto Uzumaki, su hermano. Al diablo con los estigmas de la sociedad, porque Karin Uzumaki amaba a su hermano mayor, Naruto Uzumaki, de la misma manera en que cualquier mujer amaría a su amante. El mismo caso era para Naruto.

No obstante, Karin rememoró algo que la hizo sentirse enojada y dolida, especialmente porque había sucedido apenas a unos días de que Chaos hubiese invadido Próxima B y que les haya revelado toda la cruda realidad. Para la impresión de Naruto, la chica se apartó abruptamente de él y se recostó a su lado, aunque dándole completamente la espalda al rubio. Naruto, por su lado, se dio la vuelta hacia la chica y la abrazó por la cintura, además de besarla en su pequeño hombro.

— Hey, preciosa, ¿qué pasa? — preguntó Naruto, algo preocupado.

Karin soltó una fugaz lágrima, al recordar aquella dolorosa experiencia de hace poco más de una semana.

— ... Mentiroso... — murmulló la pelirroja, extrañando al rubio.

— "¿Mentiroso?" — repitió el chico, no sabiendo a qué se refería su amada — ¿De qué hablas, Karin-chan?

— Dijiste que solamente me amabas a mí y a nadie más — pronunció Karin, con su voz casi en llanto.

Ahora sí que Naruto se quedó pasmado. ¿A qué se refería la pelirroja?

— ¿Huh? ¿Pero qué estás diciendo, Karin-chan? ¿Qué te hace pensar que no te amo? — cuestionó ligeramente irritado Naruto — ¡He estado traumado todo éste tiempo porque no te tenía a mi lado! ¡Me la he pasado sufriendo por tu causa!

Karin se dio la vuelta para encarar a Naruto y el rubio notó que su amada tenía la mirada cristalizada.

— ¿Entonces por qué te revolcaste con Ino? — le reclamó Karin, haciendo una mueca de dolor y enojo al mismo tiempo — ¡¿Por qué apenas terminamos, no porque quisiéramos, te fuiste a coger a Ino?! — cuestionó, con una mezcla de furia y profunda tristeza.

— Oh...

Naruto se quedó perplejo ante el cuestionamiento de Karin. En realidad, sí que tenía un buen argumento con el cual rebatirle a su amada, pero sabía de primera mano que no sería para nada convincente para la pelirroja. ¿Cómo podría explicar, después de todo, el hecho de que estaba en un momento de debilidad y terminó teniendo sexo con Ino Yamanaka, únicamente porque confundió a la rubia con Karin.? Vamos que hasta Naruto pronunció varias veces el nombre de Karin aún cuando estaba cogiéndose a Ino y se horrorizó al ver que con quien estaba no era su amada pelirroja, sino aquella rubia que, aunque bella, no era la mujer que Naruto Uzumaki amaba ni amaría.

En cualquier caso, Naruto debía darle una respuesta convincente a Karin, pues ya la había fastidiado desde un principio y lo peor de todo era que Karin misma había visto a Ino y Naruto juntos. Explicar el motivo por el cual Naruto "engañó" a Karin, aún cuando en aquel entonces estaban separados por motivos de causa mayor, sería más fácil pensarlo que decirlo, pues no era como si pudieses decirle a tu amada que te habías acostado con una extraña, mientras imaginabas en tu mente que estabas teniendo sexo con la mujer que te robó el corazón.

Naruto tomó aire. Definitivamente iba a ser una charla incómoda.

— Sobre éso... yo realmente no quise hacerlo — inició Naruto, de una manera que no sonaba demasiado convincente.

Karin ladeó su mirada a un costado y parpadeó unas cuantas veces, no queriendo derramar más lágrimas de las que había derramado. El tan sólo recordar la imagen de Naruto penetrando a Ino y eyaculando dentro de ella le era sumamente doloroso a la ojirubí, pues jamás se imaginó alguna vez el presenciar algo que le lastimaría profundamente y no de manera física, donde podría cicatrizar sin dejar marca, sino de manera espiritual, donde ni el mejor ungüento podría ayudarle a sanar su lacerado corazón.

— En serio, Karin-chan, en aquel entonces estaba pasando por una frustración y depresión terrible, por no tenerte a mi lado — continuó Naruto, acomodando un mechón del cabello de fuego de la chica, detrás de su oreja — Yo renuncié a mi vida de mujeriego el día que me enamoré de ti, bebé. Yo te prometí que nunca más tendría ojos para ninguna otra mujer que no seas tú.

— ¡¿Entonces por qué tuviste sexo con ella?! ¡¿Por qué de todas las personas ella?! ¡¿Por qué tenías que acostarte con Yamanaka?! — reclamó de nuevo Karin, soltando una fugaz lágrima.

— Fue todo un error, Karin-chan, yo jamás habría hecho éso de manera consciente — se excusó el rubio, con la mayor sinceridad posible — Estaba en un momento de debilidad psicológica y de hecho mi mente me jugó una muy mala broma al confundir a Yamanaka contigo.

Si antes se sentía triste Karin, ahora se sintió enojada. No era que odiara propiamente a Ino, pese a que tenía críticas fuertes en cuanto a su forma de actuar, simplemente era que Karin no se imaginaba que Naruto realmente haya confundido a Ino Yamanaka con ella. Encima de que Karin no era una mujer promiscua, una característica que la Uzumaki criticaba en Ino, pues ésta última ni siquiera pretendía comportarse como una dama, lo que realmente irritaba a la pelirroja era que Naruto tuviese el cinismo de admitir que únicamente se revolcó con Ino porque tenía una fuerte necesidad carnal y no le importaba el cogerse al primer trasero que se le había cruzado en la mirada.

Karin tenía ganas de abofetear a Naruto, pero se aguantó las ganas de hacerlo y se giró de nuevo de espaldas, ignorando por completo al rubio. Naruto, en cambio, se acercó a su amada, la abrazó por la cintura y le acarició el suave cuerpo blanquecino de la pelirroja, además de que escondió su cabeza en el cuello de la chica, para después aspirar aquel aroma picante y a la vez dulce de su cabello. Karin sentía que estaba rindiéndose a las caricias y besos que le daba Naruto en su cuello, junto con el suave masaje que la grande mano del Uzumaki le daba en sus senos y su entrepierna, pero igualmente tenía grabado a fuego en su mente la imagen de Naruto teniendo sexo con Ino Yamanaka.

— No sé porqué no puedo creerte — musitó dolida la pelirroja, volviendo a soltar otra lágrima — De todos modos, no soy la primer mujer de tu vida. Ni siquiera me sorprendería de que únicamente te estás resignando conmigo debido a todos los eventos por los que está pasando el multiverso...

Y he ahí, el pasado de Naruto le estaba mordiendo en el trasero. En ése momento y similares, Naruto realmente habría querido no tener un pasado tan "oscuro", pues así no tendrían cola que le pisen. Desafortunadamente para Naruto, ahora todas aquellas malas decisiones en su juventud, cuando aún era un mocoso, ahora lo estaban criminalizando y demonizando con la persona que más amaba en toda su vida. Justo ahora, si hubiese un verdadero modo práctico de volver en el tiempo, más allá de la distorsión del tiempo/espacio que prometían las hadas, Naruto tomaría aquella opción para enmendar todo su pasado y volverse todo un caballero, si con ello lograba ganar de nuevo la confianza de la pelirroja.

— Escucha, Karin-chan — habló de nuevo Naruto, tomando el mentón de la ojirubí — Aquello fue un momento de debilidad, ¿de acuerdo? Yo jamás te traicionaría, mucho menos de manera consciente. Eres la única mujer que he amado, la única que amo y la única que amaré hasta que la muerte nos separe. Cuando Ino y yo lo hicimos, yo no estaba consciente de mis actos. Incluso en aquel momento, yo jamás dejé de pensar en ti.

Justo antes de que Karin hablara, Naruto le interrumpió.

— Sé que no puedo enmendar el daño que te he hecho y que Chaos nos ha hecho a ambos, pero lo que sí te puedo prometer es que siempre voy a amarte, no importando lo que pase — aseguró el rubio, clavando sus decididos zafiros en los rubíes de la chica — Ni siquiera me importa si me llaman un degenerado por amar a mi hermana de la misma manera en que se amaría a una mujer.

— Naruto... — musitó conmovida Karin, sintiendo su mirada cristalizada.

— Para efectos prácticos, nosotros apenas somos hermanos por efectos de legalidad biológica — refirió el príncipe de los Uzumaki — Encima de todo, las normas de género son construcciones sociales sin una validez biológica ni científica que lo respalde. El incesto es algo demasiado común entre los animales y únicamente es un pecado porque la religión así lo dice. Es una auténtica estupidez el apoyar una construcción social de aquel tipo.

Exactamente lo mismo pensaba Karin. No obstante, siempre había alguien que apoyara dogmas arcaicos y que buscara aferrarse a sistemas opresores con los cuales discriminara a personas por sus orientaciones sexuales y por su identidad de género. Aquello era uno de los puntos positivos del feminismo, pues era más que cierto que tanto la identidad de género como las normativas de género eran construcciones sociales. Por desgracia, toda buena intención en cuanto al feminismo interseccional terminaba opacado cuando las mismas feministas abandonaban por completo la lucha de clases e incluso se volvían a sí mismo clasistas, simpatizando con mujeres autoritarias en nombre del progreso y del feminismo individualista, ignorando por completo a minorías.

Al final de todo, Karin entendía a Naruto. En aquel entonces, ella tampoco estaba muy bien que digamos. Gracias al bastardo de Chaos, Karin pasó por una terrible depresión y crisis nerviosa que casi la vuelve loca, casi al grado de cómo Sakura sufrió de un colapso nervioso cuando vio frente a sus ojos cómo su amado, Sasuke Uchiha, había "muerto" en sus brazos. Quizá la fortaleza mental y psicológica de Karin le había ayudado de cierto modo a resistir la crisis mental de saber que el hombre a quien amaba era nada más y nada menos que su hermano mayor, Naruto Uzumaki. Poco realmente le faltó a Karin para terminar sufriendo de la misma manera que la pobre princesa de las hadas lo hizo.

Karin decidió darle una tercera oportunidad a Naruto, aunque parecía más como darle una segunda oportunidad en realidad. Quizá había cometido un error el rubio, pero Karin estaba segura de que, como lo dijo Naruto, lo había hecho de manera inconsciente. En todo caso, Karin recordó la mirada horrorizada del rubio cuando se percató de que la mujer con la cual estaba teniendo sexo era Ino Yamanaka y no ella. Quizá ella habría hecho lo mismo de haber decaído aún más dentro de su propia depresión, o cuando menos habría terminado consolándose en los labios de otro hombre.

Karin se dijo a sí misma que debía darle una segunda oportunidad a Naruto. Después de todo, ¿qué caso tenía el estar peleados si es que el multiverso pronto bien podría extinguirse a manos de Chaos? Aún si Sakura y Sasuke hallaban la manera de derrotar al legendario demonio del cosmos, aquello no garantizaba que Karin y el resto sobreviviesen, ni siquiera había una garantía de que el meta-universo se salvase de la extinción. Bien todos podrían terminar desapareciendo de la existencia, donde ni aún la dimensión sin límite o dimensión eterna volvería a existir.

Empezar de nuevo siempre podía ser una opción. Disfrutar los últimos días de vida de Karin era lo ideal. Amaría a su hermano hasta que realmente la muerte los separe a ambos. Si iban a morir a manos de Chaos, al menos morirían amándose como hombre y mujer. No es que a Karin le quedasen días de vida, pero Chaos estaba ahí afuera y en cualquier momento el destino del universo podía cambiar de un segundo a otro. No valía la pena estar peleados por algo tan banal como un "engaño". La vida era demasiado corta, cuando menos en la escala del cosmos. Por tanto, Karin llevó su mano a la mejilla de su amado hermano y se la acarició con amor.

— Olvidemos todo éso, Naru — le pidió Karin, haciendo sonreír levemente al rubio — De cualquier manera, nadie tiene garantizada una vida llena de riqueza, salud y longevidad. Justo ahora, el multiverso pende de un hilo y quizá éstos sean nuestros últimos momentos juntos — detalló, no pudiendo evitar sonar como una pesimista, pues en realidad estaba siendo pragmática — De todos modos, aún si la sociedad nos discrimina y demoniza, aún nos tenemos a ambos. Y si hemos de morir bajo el filo de las armas de Chaos, al menos quiero que nosotros nos amemos por el resto del tiempo que nos quede.

Pese a que Naruto simpatizaba al cien por ciento con el cometido de amor de Karin, el rubio no apoyaba la segunda idea. Tan sólo por amor a Karin, Naruto estaba al cien por ciento seguro de que no permitiría que Chaos le pusiese la mano encima a su amada pelirroja, aún si él debía morir para proteger a la única mujer que ha amado en la vida. Si Chaos osaba siquiera acercarse, una vez más, a Karin, Naruto lo arrastraría al infierno consigo mismo. No permitiría que Karin Uzumaki sufriese más a causa de la avaricia infinita de Magnus Chaos. Además de todo, él también haría su parte para derrotar a aquel maldito de Onikage, pues se rehusaba a que Sasuke Uchiha se llevara el papel de héroe.

Naruto abrazó a Karin contra su pecho, acurrucando a la chica contra su torso, y le acarició suavemente el cabello.

— Nada de éso pasará, bebé, confía en mí — le consoló el rubio — No permitiré que ése maldito de Chaos se salga con la suya. Incluso si he de morir, me aseguraré de llevarme a ése bastardo conmigo. Te prometo que protegeré éste mundo donde tú y yo existimos y te prometo que crearé un futuro para nuestra familia y clan. Te juro que nuestra línea sucesoria pasará a la posteridad a través de nuestros hijos y los hijos de sus hijos.

Karin sonrió y levantó de nuevo su mirada a su amor. Justo con el cabello así de revuelto, Naruto se parecía tanto a Minato Namikaze, su padre. De hecho, el parecido era tan exacto que Naruto prácticamente era un clon directo del conocido como el rayo amarillo del remolino. Si acaso, lo único que diferenciaba a Naruto de su padre, como ahora Karin y Naruto habían aceptado, era que el príncipe de los Uzumaki tenía unas curiosas marcas como bigotes en sus mejillas. Según Karin recordaba, cuando menos cuando su madre le relató del modo Daemon Force, aquellas marcas eran una especie de "sello" que los medium como Naruto tenían, indicando que eran dominantes de aquel misterioso poder que les permitía controlar a uno de los demonios del Hades, aunque en realidad aquel poder únicamente les permitía formar un pacto con una bestia divina, pues no necesariamente debía ser uno de los demonios del Hades. Incluso bestias divinas, como el legendario dragón divino, actualmente extinto, podía ser controlado con aquel método.

Karin soltó una risilla, delineando con sus pequeños dedos las marcas tan cómicas que Naruto tenía. Realmente parecía alguna especie de felino.

— ¿De qué te ríes? — preguntó extrañado el rubio, viendo cómo la pelirroja se reía dulcemente.

— ¿Sabes algo? Con éstas extrañas marcas en tus mejillas pareces un gato — replicó divertida la ojirubí — Ya nada más te faltan las orejas y la cola para parecer uno de verdad.

Naruto chasqueó la lengua e hizo una mueca de molestia. Realmente detestaba que la gente se refiriese a él como un gato y aquello le debía un "agradecimiento" al condenado de Bai Hu. Gracias al poder que el legendario Tigre Blanco del Oeste, o poniente, le otorgaba a través del modo Daemon Force, Naruto ahora tendría que cargar con aquellas marcas por el resto de su vida, o cuando menos hasta que el contrato entre Bai Hu y él terminara... lo cual era de por vida, así que para efectos prácticos era el mismo caso.

Naruto se recostó sobre la cama e ignoró a su amada pelirroja. Karin ya se esperaba aquella acción de su novio, pero no por ello le causó menos gracia.

— Bah, todos dicen lo mismo — espetó Naruto, mirando el techo de la pequeña cabaña donde Karin descansaba en privacidad — No sabes cómo detesto llevar éstos patéticos bigotes. Me hacen sentir como un mocoso con un intenso síndrome de auto-importancia no justificada, o con un trastorno de narcisismo severo.

Karin enarcó una ceja.

— ¿Por qué lo dices? — preguntó curiosa la pelirroja — A mí me parecen lindas las marcas.

Ahora fue el turno de Naruto para enarcar una ceja, además de que volvió su mirada zafiro a la rubí de su pequeña y adorada hermana.

— ¿Lindas? — repitió el rubio — Dirás infantiles y cursis.

Karin negó, aparte de que rodó hacia su izquierda y se recostó sobre el cuerpo de su apuesto hermano de cabello dorado, para después darle un beso sabor canela en los labios de Naruto.

— No, a mí me gustan tus marcas — reafirmó la "princesa" del remolino, de acuerdo con su estrecha relación con la difunta reina Mito Uzumaki — Te hacen ver tan tierno y adorable. Es como si yo tuviese un gatote para mí sola — agregó, con una risilla.

Naruto encogió los hombros y pronto llevó sus brazos a la cadera de la chica, acariciando su suave espalda con sus manos, hasta que llegó a las nalgas de Karin y las amasó como tratando de darles una nueva forma.

— Tal vez soy yo el que debería decir algo similar — enunció sensual el rubio, acariciando con la yema de sus dedos el esfínter rectal de Karin, haciendo gemir a ésta última — De todos modos, yo tengo a una linda gatita que no se puede resistir a los encantos de Naruto Uzumaki, alias el semental macho alfa definitivo en todo el metaverso — añadió, sonriendo torcidamente, con infinito orgullo.

Karin igualmente sonrió. Le gustaba cuando Naruto se comportaba como un casanova e intentaba coquetear con ella de una manera tan arrogante y sensual como justo ahora lo hacía. El ser seductor y asertivo, en el área de expresión sexual, era sin duda la mayor característica de Naruto Uzumaki. Realmente era un auténtico alfa que dominaba a las hembras que se encontraba. Karin aceptaba el pasado de Naruto, pese a que no le agradaba para nada la idea de que tuvo a tantas mujeres que bien podría haber formado una legión entera con las mismas, pero en parte estaba más que agradecida por tener a un apuesto chico y experto amante no sólo en la cama, sino que era justo la clase de casanova que a Karin le fascinaba. Cuando menos le fascinaba que Naruto actuara de ése modo con ella.

Karin besó de nuevo los labios de Naruto, enterró sus manos en el espeso cabello rubio y hundió su lengua dentro de la boca del Uzumaki, jugueteando con la lengua del chico. Naruto correspondió el beso de Karin, acariciando suavemente su cuerpo. Sin querer contenerse más tiempo, todo gracias a la sensualidad de la pelirroja, Naruto hábilmente ingresó su pene dentro de la vagina de la pelirroja, metiendo su pene de una sola estocada dentro de la estrecha y cálida vagina de la ojirubí.

Karin gimió en los labios de su amado y arqueó su espalda como una cuchara. La pelirroja abrió de nuevo sus ojos cristalizados por la excitación y miró a su novio a los ojos, correspondiendo nuevamente los besos de Naruto.

— Dime, Naru, ¿te gusta cogerte a tu hermana? — ronroneó seductora la chica, logrando poner como roca al Uzumaki.

Con escuchar aquello, Naruto de inmediato se excitó como loco, se le oscureció la mirada y comenzó a embestir aún más fuerte y rápido a la pelirroja.

— ¿Te gusta metérsela a tu hermanita... Onī-chan? — ronroneó de nuevo la pelirroja.

Naruto se excitó aún más y tomó con firmeza las nalgas de Karin, ahora prácticamente taladrando la vagina de su querida y pervertida hermanita. Karin simplemente se dedicó a gemir y a retorcerse como un gusano, encima del cuerpo del rubio.

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— ¡Sasuke-kun, no! — gritó Sakura, horrorizada de ver a su amado Sasuke inconsciente en la nieve y convulsionando violentamente.

De inmediato, Sakura y su madre se acercaron corriendo al moreno y en cuanto llegaron ante Sasuke pronto se arrodillaron para examinar al aún epiléptico azabache, aunque en realidad convulsionaba por haber recibido la antimateria de Sakura, por la imprudencia de la ninfa claro está. Tan pronto se arrodillaron ante el Uchiha, ambas examinaron al pelinegro inconsciente. A pesar de que Kaguya estaba igual de consternada que su hija, la peliblanca mantenía una expresión digna de una profesional médica, a comparación de Sakura que derramaba una infinidad de lágrimas y soltaba bastantes sollozos.

— ¡Sa-Sasuke-kun, p-por favor... reacciona, bebé...! — articuló Sakura, con su voz anegada en llanto, además de que le acariciaba con todo su amor la mejilla derecha a su novio, con su pequeña mano izquierda.

— Parece que ha recibido dosis letales de radiación — señaló Kaguya, examinando el cuerpo de Sasuke, además de también sostener con sus dos manos el rostro del moreno, incluso abriendo los ojos de éste y comprobando que estaba inconsciente — Al parecer, la cantidad de grays que ha recibido Sasuke superan las ochenta unidades. Tan sólo treinta grays son más que suficientes para matar a un hombre adulto regular. Sabrá Dios qué cantidad de grays ha de haber recibido Sasuke con aquel ataque, pues la radiación ionizante emitida por la energía gamma, de una masa similar a la roca que colapsaste en un micro agujero negro debió de haber sido de más de cuatro mil grays, tomando en cuenta la potencia de la bomba de agujero negro.

Tan sólo el puro análisis de su madre le hizo a Sakura estremecerse y soltar aún más lágrimas de dolor y miedo. La mueca de sufrimiento en el rostro de Sakura lo decía todo, además de que sus gimoteos y jadeos de dolor hacían el presenciar el llanto de la princesa hada fuese sumamente doloroso. Las lágrimas caían como una cascada de los bellos ojos esmeralda de la ninfa y empapaban sus mejillas, aunque se cristalizaban apenas iban a caer al suelo, debido a la terrible temperatura del sitio.

— Es un milagro que siga vivo — remarcó Kaguya, tomando el pulso de Sasuke en el cuello — Supongo que el hecho de que sea un superhumano y que pese ciento cincuenta kilogramos de pura masa muscular le ha ayudado a sobrevivir la letal radiación — dedujo, colocando un poco de nieve en la cabeza de Sasuke para calmar su temperatura — Aún así, debemos tratar a Sasuke y eliminar toda la radiación de su cuerpo o morirá en menos de veinticuatro horas.

Antes de que Sakura dijera una sola palabra, aunque no es como si tuviese cabeza para procesar siquiera las palabras de su madre, Kaguya tomó la primera acción y comenzó a emanar su aura sanadora en el cuerpo de Sasuke. La ninfa pelirrosada vio cómo su madre progresivamente utilizaba su magia de sanidad para tratar las quemaduras de segundo y tercer grado en el cuerpo del moreno.

— ¡No te quedes viendo como idiota, Sakura, ayúdame a tratar a tu esposo! — le ordenó con acidez la Senju mayor, volviendo su mirada al cuerpo de Sasuke, aunque en realidad estaba igual de nerviosa que su hija y por ello las fuertes palabras.

Sakura salió de su shock, parpadeando un par de veces sus ojos y asintió.

— S-Sí... — murmulló con miedo la ojiesmeralda, también emitiendo su aura rosada de inmediato, a través de sus pequeñas manos que colocó en el musculoso cuerpo de su novio.

Kaguya se concentró al máximo para eliminar todo rastro de radiación del cuerpo de Sasuke, además de tratar el tejido canceroso que comenzaba a expandirse por el cuerpo del moreno. La peliblanca no es que hubiese querido hablarle tan hostilmente a su hija, pero la situación con Sasuke era sumamente delicada y, pese a que no lo mostraba, estaba sumamente preocupada por su yerno y ahijado. Kaguya quizá era una hada y una hechicera natural congénita, pero también era una gran científica que había estudiado sobre física nuclear, por lo que conocía a la perfección cómo afectaba la radiación a los tejidos vivos.

Sakura apenas y se podía concentrar debidamente, debido a la enorme preocupación que tenía al ver a su amado Sasuke-kun convulsionando y emitiendo gemidos de dolor, seguramente por las terribles quemaduras internas en sus tejidos. Era fácilmente perceptible la tremenda consternación de Sakura y el colosal miedo que tenía de que su amado Sasu-chan muriese envenenado por radiación. A duras penas, Sakura lograba eliminar radiación del cuerpo de Sasuke, los metales pesados principalmente, y difícilmente lograba restaurar el tejido canceroso en el cuerpo del moreno. A diferencia de ella, su madre avanzaba al menos cinco veces la efectividad de ella. Kaguya, por supuesto, notó el pésimo desempeño en el aura sanadora de Sakura y su magia médica en general, por lo que, aún emitiendo ella misma su aura sanadora, tomó con la mano derecha la zurda de su hija y se la apretó suavemente.

— Sakura, escúchame — enunció con firmeza Kaguya, como toda una médico profesional, llamando la atención de su hija — Concéntrate adecuadamente. Si no eliminamos la mayor radiación posible de Sasuke, puede morir de cáncer en los próximos treinta minutos, ¿comprendes? — sentenció, no pudiendo evitar darle malas noticias a su hija — Recuerda el entrenamiento que Tsunade te dio como una clériga. Es ahora cuando debes tener una cabeza fría. La vida de Sasuke depende de ti.

Impactada por el consejo de su madre, Sakura finalmente reaccionó, se limpió las lágrimas de sus ojos y asintió.

— Sí, lo siento... — dijo la ninfa pelirrosada, ya un poco más calmada.

Durante los próximos minutos, ambas ninfas se dedicaron a tratar a Sasuke con su magia. Si debían admitirlo, era sumamente difícil tratar adecuadamente los tejidos vivos de Sasuke, pues el cáncer avanzaba a una impresionante velocidad a través del cuerpo del moreno y las dos hadas apenas y podían contener la expansión de los tejidos cancerosos en los órganos vitales del moreno. Ésta vez, sin embargo, ambas hadas tenían una concentración absoluta que prácticamente no se percataban de lo que sucedía a sus alrededores. Bien podría haber una guerra nuclear ahí mismo y ninguna de las dos se habría percatado de nada.

A pesar de que Sakura estaba incluso más concentrada que su madre, el corazón de la pelirrosa estaba comprimido bajo cientos de miles de millones de toneladas de presión, además de que sus lágrimas continuaban saliendo de sus ojos, aunque con un poco de menos intensidad que lo hacía hasta hace unos minutos. Kaguya, por su lado, estaba igual de consternada que su hija, pues Sasuke, más que su yerno o ahijado, era como el hijo que siempre deseó tener, además de que era el esposo de su hija. De ninguna manera permitiría que falleciera a más de treinta y dos mil millones de años luz del campamento más cercano que ambas conocían.

Sakura vio horrorizada, con su visión térmica, cómo el cáncer se multiplicaba en las células de Sasuke y aumentó lo más que pudo su aura, siendo imitada por su madre que igualmente miró con profunda preocupación cómo el cuerpo entero del moreno estaba convirtiéndose en tejido canceroso. Desafortunadamente para ambas hadas, sus auras no eran las suficientes para tratar adecuadamente toda la radiación letal que había recibido Sasuke, en parte porque el número de grays que recibió el moreno se había multiplicado por causa de la misma radiación en el ambiente. Quizá ahora superaban los diez mil grays.

No obstante, Sakura se dijo a sí misma que de ninguna manera permitiría que su amado Sasuke-kun muriese en tan triste y terrible manera, así que cerró sus ojos, concentró su aura en el rombo magenta claro que tenía en su frente y el mismo brilló, indicando que la ninfa lo había cargado de energía. Kaguya miró asombrada cómo su hija emitía su aura a niveles masivos y cómo de repente el rombo en su cabeza adquirió el símbolo alfa. Pronto, Sakura emanó su energía al máximo, en su estado normal, y la princesa de las hadas se transformó en su modo Primordial Alpha, por lo que su cabello creció hasta sus rodillas de largo, los bellos y discretos "tatuajes" de mariposas y cerezos aparecieron en sus pómulos, al igual que otros en sus brazos, sus pupilas tomaron la forma de una flor de Sakura perfecta y sus uñas se alargaron unos centímetros, además de pintarse de tonalidad esmeralda, como sus ojos. Sus bellas alas de mariposa igual se expandieron.

— Sakura... — musitó inaudiblemente la peliblanca.

— ¡No permitiré que mueras, mi amor! — enunció determinada la princesa de Iridia — ¡Voy a salvarte a como dé lugar, cariño! — agregó, con un leve grito no muy intenso.

De inmediato, el aura de Sakura se expandió a niveles masivos, incluso logrando destellar la visión de Kaguya, quien se vio forzada a cubrirse sus ojos con una mano. No obstante, pronto Kaguya ajustó la longitud de onda de su visión y pudo ver en negativo el cuerpo de Sasuke y su hija. Gracias al aura infinita de Sakura, en su modo Primordial Alpha, la pelirrosa ahora tenía más éxito al controlar adecuadamente el cáncer, aunque aún con ello se le dificultaba un poco.

Al ver Kaguya que su hija estaba dando su mejor esfuerzo para salvar al amor de su vida, la peliblanca decidió que también pondría su máximo esfuerzo para salvar a su ahijado y yerno. Pronto, Kaguya igualmente concentró su aura en el rombo de la palma de su mano izquierda y éste brilló intensamente. Tal y como su hija, una serie de tatuajes con forma de runas antiguas se mostraron a través del cuerpo de Kaguya, con unas discretas en los pómulos de la albina, además de que sus alas de ángel se expandieron.

— ¡Por supuesto que lo salvaremos, Sakura! — secundó la albina, mirando fugazmente a la mencionada — ¡Vamos, no dejaremos que tu esposo perezca en éste sitio tan crudo!

Sakura asintió, sin despegar la mirada de su novio aún convulsionante. Ambas hadas expandieron sus auras a niveles increíbles, de modo que prácticamente superaban en luminosidad a toda la energía existente en el multiverso, cuando menos en brillo, y la energía prácticamente opacaba todo objeto, Sasuke incluido. Sin embargo, Kaguya y Sakura podían ver a Sasuke al reajustar la longitud de onda a más allá de los rayos gamma. En cuanto sus auras alcanzaron tamaños inimaginables, tanto que quizá podrían bien haberse expandido más allá del universo donde vivían, Sakura y Kaguya se dedicaron a tratar el resto del tejido canceroso de Sasuke, dejando el organismo del moreno libre de metales pesados y otros elementos radiactivos.

Gracias a las poderosas auras de las hadas, así como sus modos de regresión, Alpha y Sigma respectivamente, eventualmente Sakura y Kaguya estabilizaron a la perfección los tejidos del moreno y restauraron a la perfección cada célula de su cuerpo a nivel cuántico. A pesar de que algunas lágrimas salían de los ojos de Sakura, la ninfa comenzaba a alegrarse de ver que el cuerpo de su amado Sasuke-kun reaccionaba adecuadamente al tratamiento con magia de sanidad que ella y su madre le daban. Aún así, la preocupación de la ninfa no había disminuido ni aún un poco, pues el eliminar la radiación del cuerpo de Sasuke apenas era el primer paso.

— ¡Bien, vamos bien! — afirmó Kaguya, usando todo su poder para eliminar con efectividad la radiación del cuerpo de su ahijado — ¡Concéntrate en los órganos vitales, Sakura, yo me encargaré del resto!

— ¡De acuerdo! — replicó la princesa de Iridia, enfocando todos sus esfuerzos en el cerebro, corazón, pulmones, hígado, páncreas y riñones de su novio.

Progresivamente, Sakura y Kaguya fueron purificando el cuerpo de Sasuke y eliminando toda clase de elemento radiactivo, así como los compuestos que sintetizaron al entrar en contacto con la sangre del Uchiha. Sakura puso especial énfasis en el corazón de su amado Sasuke-kun, pues había notado algunos coágulos peligrosos en el miocardio de su amado, lo cual estuvo a punto de producirle un ataque cardiaco al príncipe de los Uchiha. Kaguya, por su lado, igualmente se enfocó en purificar la sangre de Sasuke, pues había cantidades peligrosas de metales pesados en la misma y podrían causarle síntomas a largo plazo de no tratarla de inmediato.

Gracias a los esfuerzos conjuntos de Sakura y Kaguya, eventualmente frenaron el avance del tejido canceroso en el cuerpo de Sasuke y lo eliminaron al utilizar positrones, o antielectrones, con los restos de los tejidos cancerosos, para después restaurar a nivel microcelular el cuerpo de Sasuke a la perfección. Al final, el cuerpo de Sasuke parecía que jamás hubiese sufrido una sola lesión en su fuerte organismo, exceptuando las cicatrices que solía tener desde antes de que recibiese una letal dosis de radiación ionizante. Eventualmente, el moreno dejó de convulsionar y de gemir de dolor, para únicamente quedar totalmente en reposo, pese a que seguía inconsciente a causa del daño en sus neuronas y sistema nervioso. No obstante, Sakura pronto restauró a la perfección las células neuronales y encefálicas de su amado Sasuke-kun, mediante su perfecto control del aura y la manipulación de tejido vivo.

Al final, cuando ambas hadas restauraron a la perfección absoluta el cuerpo de Sasuke, Sakura y Kaguya desvanecieron sus auras y desaparecieron su regresión primordial, quedando en sus formas naturales. Sakura soltó un último suspiro y abrió sus ojos, mirando con atención a su amado pelinegro, tal y como Kaguya igualmente lo hacía. La albina tocó la frente de Sasuke y se percató de que su fiebre había desaparecido por completo, aunque su temperatura ahora estaba un tanto más baja de lo normal, como síntomas de hipotermia. La peliblanca descendió su mano al cuello de Sasuke, apretó con suavidad la garganta del moreno, apenas haciendo presión en la misma, y abrió sus ojos como platos al no sentir pulso en el azabache.

— ¡Dios... no...! — musitó la peliblanca, aterrorizada.

— ¡¿Qué pasa, mamá?! — cuestionó igual de nerviosa la princesa de las hadas.

— ¡No puedo sentir el pulso de Sasuke! — señaló la peliblanca, haciendo que el corazón de la princesa hada se comprima intensamente — ¡Tampoco puede respirar debidamente...!

— ¡¿Qué?! — vociferó llorosa Sakura — ¡No, por favor, no! — lloró dolorosamente Sakura.

Sin pensarlo dos veces, Kaguya llevó sus dos manos al pecho de Sasuke, en el medio de sus fuertes pectorales, y comenzó a hacer compresiones agresivas y profundas, tratando de hacer reaccionar el músculo cardiaco de Sasuke mediante presiones. Kaguya hizo treinta compresiones exactamente y después llevó sus manos al rostro del Uchiha aún inconsciente. La albina abrió los labios de Sasuke con sus dedos, llevó una mano a la nariz de Sasuke para taparla y de inmediato llevó sus labios a los del azabache, para después darle dos respiraciones intensas boca a boca con todo el aire disponible en los pulmones de Kaguya.

A Sakura ni le importó el ver que Kaguya, su madre, prácticamente había "besado" a Sasuke, aunque en realidad era parte de la resucitación cardiopulmonar que Kaguya efectuaba en el aún desmayado moreno, además de que Kaguya no tenía ninguna mala intención en el príncipe de los Uchiha. El pecho de Sasuke se infló levemente, apenas distinguible, Kaguya se separó un poco del rostro de su ahijado para tomar una larga e intensa bocanada de aire y de inmediato tomó oxígeno, por lo que la peliblanca selló de nuevo sus labios con los de Sasuke, dándole otra respiración intensa a su yerno.

De nuevo, Kaguya se separó del rostro del moreno, llevó sus manos al pecho del Uchiha y realizó otras treinta compresiones a la caja torácica de Sasuke, para a continuación volverle a dar dos respiraciones de boca a boca al príncipe de los Uchiha. Entretanto, Sakura emanó su aura médica al cuerpo de su amado, rodeando su musculoso cuerpo con su aura rosada, y mantuvo caliente el organismo del Uchiha, además de que hizo todo lo posible para ayudar a su madre con la resucitación cardiopulmonar que hacía Kaguya a través del CPR.

Durante su administración de su magia sanadora, Sakura volvió a llorar a lágrima viva, además de gimotear y sollozar constantemente.

— Sasuke-kun, mi amor... por favor, no te mueras... — suplicó Sakura, con un susurro muy leve y la voz quebrada por su llanto — No me dejes sola, bebé... Te amo y te necesito, Sasu-chan...

Kaguya, por su lado, continuó dándole CPR a Sasuke, no dándose por vencida en su cometido de rescatar a su ahijado y yerno, por lo que siguió dándole varias compresiones al pecho del moreno con sus manos, para después darle respiración boca a boca dos veces, utilizando todo el aire de sus pulmones. De tantas respiraciones que Kaguya le había dado a su yerno, Sasuke tenía los labios pintados del lápiz labial color rojo escarlata de Kaguya, al igual que la albina tenía todo su labial barrido y embarrado incluso por su mejilla, pero jamás se permitió descansar, pues aún no lograba hacer que el Uchiha respirara y que el pulso volviese a su cuerpo.

Sakura, cada vez que veía la mirada de angustia y frustración de su madre, sentía como si una cuchilla al rojo vivo le estuviese destrozando el corazón y como si un milicentillón de toneladas de presión estuviesen aplastando su de por sí frágil corazón. Sakura prácticamente veía cómo la piel de Sasuke se volvía más pálida de lo normal, sobretodo porque ahora tenía un bronceado perfecto, y cómo una hipotermia atacaba su organismo, sin que aún el aura de ella pudiese mantener debidamente aclimatado el enorme cuerpo de Sasuke.

Tras haber hecho varias compresiones y respiraciones en el organismo de Sasuke, desafortunadamente Kaguya llegó a su límite y ahora ella era la que sentía que estaba perdiendo el conocimiento a causa de que su respiración se entrecortaba violentamente y sus energías le habían abandonado, aunque por suerte tuvo las energías suficientes para aún mantenerse consciente y despierta. Justo ahora, Kaguya únicamente se dedicaba a mirar el inconsciente cuerpo del moreno y a tratar de recuperar su propio aliento y energías.

Al no ver más resultados, Sakura desapareció lentamente su aura, además de que sus lágrimas cayeron impetuosamente al suelo, congelándose a medio camino debido al intenso frío al que estaba siendo sometida la atmósfera del exoplaneta donde actualmente se ubicaban Kaguya y ella, junto con el aparentemente muerto príncipe de los Uchiha. Kaguya simplemente se incorporó despacio, miró una última vez el cuerpo del azabache y después dirigió su mirada a su hija, quien estaba tan llena de dolor que apenas gimoteaba y sollozaba, si bien las lágrimas continuaban saliendo de sus bellos ojos esmeralda.

— ¡Demonios...! ¡¿Por qué tuvo que pasar ésto?! — maldijo Kaguya, apretando con sus manos dos puños de nieve, sin importarle sufrir quemaduras por frío.

— ¡Sasuke-kun...! — lloró en un susurro la ninfa pelirrosa, acariciando la mejilla de su difunto novio.

No podía ser, no otra vez. No quería perder a su amado Sasuke-kun, no de nuevo. Sakura se negaba vehementemente a perder al hombre de su vida a causa de un envenenamiento por radiación. No quería perder para siempre a su amado pelinegro por un terrible error que ella cometió, queriendo manipular el legendario poder de la magia antimateria, y si Sasuke moriría en aquel momento, entonces ella le acompañaría al más allá. Sin embargo, antes pelearía a muerte contra el demoniaco ser de la muerte, si es que siquiera osaba a arrebatarle al hombre de su vida.

— No... no lo permitiré... ¡No dejaré que te arrebaten de mí...! — masculló Sakura, sin dejar de soltar lágrimas.

Kaguya miró el rostro triste y a la vez iluso de su hija, por lo que suspiró con dolor y se acercó a ella, colocándole una mano en su hombro.

— Sakura, hija mía, no hay nada que podamos hacer... — sentenció con tristeza la albina, apretando el suave y delicado hombro de su heredera — Sasuke está muerto, no hay nada más que hacer...

Sin embargo, Sakura no la escuchaba en lo absoluto. Sakura se limpió agresivamente las lágrimas de sus ojos, negó vehementemente y ahora fue turno de ella para realizar el CPR en Sasuke. Sakura colocó sus pequeñas manos en el torso del chico, hizo fuertes presiones con todas sus fuerzas y después le dio tres respiraciones en los labios de su aún inconsciente y amado Sasuke-kun. Kaguya miraba con tristeza cómo la ojiesmeralda intentaba inútilmente el revivir a su amado, por lo que suspiró de nuevo y tomó de ambos hombros a su retoñó.

— Sakura, ya es suficiente. No vas a lograr nada con agotar tus energías. Sasuke no va a revivir — dictaminó la peliblanca, tomando con firmeza de los hombros a la pelirrosa.

— ¡Suéltame! — bramó repentinamente Sakura, dándole un empujón fuerte a Kaguya, con la cual la derribó sentada.

Con sus ojos llenos de determinación, Sakura volvió a su trabajo de realizar CPR, dándole varias compresiones al fuerte pecho de Sasuke, tres respiraciones en su boca y de nuevo compresiones. Justo ahora, tanta musculatura en el cuerpo de Sasuke estaba jugando en su contra, pues la fortaleza física de Sakura quizá era la de una niña de diez años y sus pequeños pulmones no podían contener la misma cantidad de los de Sasuke, al igual que seguramente el corazón del azabache era enorme, juzgando por la colosal musculatura del Uchiha, y requería de abrumadoras cantidades de oxígeno para la resucitación cardiopulmonar.

Tal y como su madre lo hizo, Sakura se dedicó a hacer CPR durante al menos unos diez minutos a su amado Sasuke-kun, poniendo todo su empeño, esfuerzo y todos sus pulmones en el proceso. Debido a la baja densidad de la atmósfera, la respiración de Sakura se volvió pesada tras unos minutos, por lo que sentía la propia narcolepsia asociada a la pérdida de oxígeno en su organismo. No obstante, a pesar de su malestar y debilidad, Sakura jamás se rindió, ni aún cuando cayó presa de la deshidratación a causa de sus infinitas lágrimas.

— Sakura... — murmulló la peliblanca, al ver que su hija se rehusaba a aceptar la realidad de que Sasuke había muerto a causa de un paro cardiaco.

Eventualmente, la fatiga ganó en la ninfa y Sakura simplemente comenzó a llorar amargamente, además de que se abrazó al cuerpo de su amado Sasuke-kun. El ver llorar a la princesa de las hadas le destrozaba el corazón a la princesa de la luna, pues si había algo que no soportaba Kaguya era el ver a su hija llorar. Pero, ¿qué podía hacer Kaguya para consolar a su hija, quien mató a su amado Sasuke-kun por su imprudencia? Dejarla llorar por la muerte de su amado era lo mejor que podía hacer Kaguya por su hija.

— ¡Sasuke-kun, no...! ¡No te mueras, mi amor...! — lloró Sakura, contra el pecho de su novio muerto — ¡Eres un mentiroso! — gritó de repente, aunque jamás se separó del moreno — ¡Me prometiste que estarías conmigo siempre! ¡Eres un mentiroso!

Aún llorando, Sakura le dio varios golpes en la boca del estómago de Sasuke, aunque ésto era más sin intención que de manera deliberada, además de que no usaba una fuerza exagerada, principalmente porque ella era extremadamente débil, al menos físicamente hablando. Sakura colisionó con todas sus fuerzas en el pecho de su novio, justo donde comenzaba la boca del estómago del azabache, aunque no golpeando explícitamente al moreno para sacarle el aire que tanto su madre como ella habían ingresado a su cuerpo, sino por su tremendo dolor que ella sintió al haber perdido a su amado Sasuke-kun... otra vez.

— ¡Sasuke-kun! — gritó llorando la ninfa, golpeando una vez más con todas sus fuerzas el vientre de su novio.

De repente, tanto Sakura como Kaguya escucharon cómo el moreno tosió vehementemente y cómo respingó con intensidad, para después seguir tosiendo al recibir abruptamente aire en sus pulmones y estómago. De inmediato, Sakura se incorporó como si el cuerpo de Sasuke quemara y miró con sus llorosos ojos el rostro de su amado. Sasuke continuaba tosiendo agresivamente, además de que gemía por alguna clase de incomodidad dentro de su organismo, pero comenzaba a recobrar el conocimiento. Tan pronto reaccionó Sasuke, pese a no poderse comunicar aún, Kaguya se acercó a su ahijado, le tomó el pulso y la temperatura con su mano, hallando un leve pero constante pulso y una temperatura peligrosamente baja en su cuerpo.

— ¡Sasuke! ¡¿Estás bien?! — cuestionó Kaguya, apretando levemente la garganta del moreno con su mano, no al grado de asfixiarle por supuesto, sino para mantener caliente su garganta — Dios... qué susto nos diste, mocoso.

— S-Sakura... — enunció con dificultad el azabache, aún sin poder reaccionar debidamente.

— ¡Aquí estoy, mi amor!¡ Aquí estoy, bebé...! — replicó la ninfa, tomando la grande mano diestra de su novio con sus pequeñas manos y dándole un tierno beso a sus dedos.

— Tenemos que llevarle adentro de la casa de árbol que comparten, Sakura — remarcó Kaguya, mirando a su hija directo a los ojos, pese a que la joven ninfa seguía con su mirada perdida en el apuesto rostro de su novio — Necesitamos abrigarlo adecuadamente y controlar su temperatura, o Sasuke morirá de una hipotermia.

— S-Sí... — articuló por lo bajo la ojiesmeralda, tomando entre sus brazos la enorme y poderosa extremidad de su novio.

Kaguya, en cambio, pasó sus brazos por debajo de la ancha y musculosa espalda de Sasuke y trató de levantar el cuerpo del moreno. Desgraciadamente, al ser ella también de la especie Homo Fata Nympha, Kaguya era muy débil en comparación del promedio humano, aún del femenino, y le fue imposible el siquiera levantar un sólo centímetro el colosal cuerpo de Sasuke. El hecho de que Sasuke pesara ciento cincuenta kilogramos de pura masa muscular no ayudaba en nada, por supuesto.

— ¡Rayos...! ¡¿Por qué diablos tenías que ser un mastodonte, Sasuke?! — gruñó Kaguya, haciendo un inútil esfuerzo por levantar el enorme cuerpo de Sasuke — Al diablo con éso, cambio de planes.

Kaguya se incorporó del suelo, tomó con sus manos el brazo zurdo del Uchiha, pues el otro lo tenía enredado Sakura entre sus pequeños y delicados brazos, y entonces la peliblanca jaló con todas sus fuerzas de la extremidad del moreno, apenas logrando arrastrarlo unos centímetros. Al ver que su madre estaba tirando de la extremidad de su novio, Sakura igualmente se incorporó del suelo y ayudó a su madre a arrastrar el enorme cuerpo de su amado Sasuke-kun, aunque apenas y hacía mayor diferencia la princesa de las hadas, pues ella era incluso mucho más débil que su madre. Entre ambas, sin embargo, lograron arrastrar poco a poco el cuerpo del moreno, pese a que se fatigaban aún más de lo que lo hicieron cuando le dieron resucitación cardiopulmonar al Uchiha.

— Vamos Sakura, ya tan sólo nos faltan unos diez metros — señaló su madre, haciendo un esfuerzo para arrastrar el enorme cuerpo de Sasuke.

Sakura ni respondió, no al menos con palabras, pero asintió levemente. Progresivamente, mas sin en cambio, los esfuerzos de Kaguya y Sakura dieron resultado, pese a que algunas piedras y las mismas escaleras de madera, de la casa que compartían Sasuke y Sakura, le causaron algunos rasguños y heridas menores en la espalda y hombros al azabache. Afortunadamente para las ninfas, y para Sasuke por supuesto, pronto ingresaron a la pequeña casa de árbol y colocaron el cuerpo del moreno cerca de la chimenea de la cabaña, la cual Kaguya pronto encendió con una pequeña llamarada que creó con su elemento fuego. Entretanto, Sakura corrió escaleras arriba para traer consigo un par de cobijas gruesas de polar con las cuales arropó a su amado de inmediato, una vez que descendió a la planta baja.

Por supuesto, Sakura volvió con una tercera cobija para colocarla debajo del cuerpo de su novio, todo con el fin de calentar su espalda, aunque éste igualmente estaba descansando sobre la alfombra de la pequeña cabaña. Kaguya ayudó a su hija a cobijar adecuadamente a su novio, además de que lo arrastró una vez más cerca de la chimenea, aunque con una separación prudente de la misma, pues no quería causarle quemaduras de primer grado por exposición prolongada a la radiación calorífica.

Tras cerca de unos minutos, Sakura y Kaguya vieron cómo Sasuke ahora respiraba calmadamente y cómo había caído dormido profundamente, aunque ahora no se le veían mayores daños en su cuerpo, salvo quemaduras menores por congelamiento. Kaguya llevó de nuevo sus manos al rostro de su yerno y ahijado, le emanó un poco de calor con su aura y le dio también un suave masaje circular a su cara, todo con tal de estimular el movimiento muscular y el calentamiento de tejidos por energía cinética y molecular.

Eventualmente, Sasuke simplemente dormía calmadamente, entretanto las hadas simplemente se dedicaron a vigilar el estado del azabache, con Sakura acariciando amorosamente las mejillas y pómulos de su novio.

— Bien... parece que Sasuke ahora está estable — afirmó Kaguya, retirándose de su cabeza la nieve, justo antes de que se derritiera — Su temperatura aún es muy baja y sus latidos son bajos, pero ya no debe correr mayor peligro — refirió — Tenemos que mantenerlo caliente, pero no excedernos en la transferencia de calor o simplemente empeoraremos las cosas. Sasuke tiene hipotermia grave y puede sufrir la muerte si forzamos calor abrupto.

Sakura asintió, apenas frotando suavemente las velludas piernas de su novio para no propagar de golpe el calor.

— Si notas que pierde calor, usa tu cuerpo para calentarlo, Sakura — explicó Kaguya, suspirando levemente por lo que iba a decir a continuación — Deberás hacerlo con tu cuerpo desnudo, Sakura, o de lo contrario no podrás transferir debidamente tu calor corporal al de Sasuke, ¿comprendes? Obviamente no espero lo hagas frente a mí, pero sí debes hacerlo en privado, cuando estés a solas con él.

Para sorpresa de Kaguya, Sakura ni se inmutó de ello y simplemente asintió.

— De acuerdo — replicó suavemente la joven ninfa, abrazándose al cuerpo de su novio, aún acobijado.

Kaguya carraspeó levemente, para sacarse de su cabeza la imagen de su hija desnuda, dándole calor al cuerpo del moreno, la que eventualmente sucedería por supuesto, por suerte no ante su mirada. No obstante, como una auténtica profesional de medicina y como la gran maestra de clérigas que ella era, la peliblanca dejó atrás el obsesivo pensamiento de saber que su hija ya había tenido relaciones sexuales con su novio, anteriormente. Eventualmente, Kaguya se levantó del suelo y se dirigió a la mesa que ocupaban Sasuke y Sakura como comedor. En aquella mesa, había unas hojas de papel y un lápiz de grafito que Kaguya tomó con su mano, para después comenzar a anotar un memorándum para su hija, solo en caso de que olvidara su adiestramiento como clériga, lo cual dudaba enormemente.

— Veamos... — susurró Kaguya, colocando el extremo plano del lápiz en su mentón — Vamos a necesitar yoduro de potasio, azul de Prusia en polvo, pentaacetato de dietilentriamina y filgrastim para combatir los efectos de la radiación en el cuerpo de Sasuke — anotó en otra hoja, hablando igualmente en voz alta, mas no estruendosa — Será mejor sintetizarla en solución, pues dudo mucho que Sasuke pueda ingerirla en sólido. Las inyecciones serán nuestra mejor opción, vía intravenosa. Una dosis de cada medicamento por cada veinticuatro horas, durante al menos unas dos semanas.

Sakura reaccionó y abrió los ojos de inmediato, aunque jamás se separó de su amado, sino que apenas se giró sobre el cuerpo del moreno para encarar a su madre, quien seguía anotando un memorándum médico, como la gran doctora en medicina que era.

— Espera... ¿qué no acaso aquellos medicamentos son administrados a personas que han sufrido una intensa exposición a radiación ionizante? — preguntó retóricamente Sakura, acariciando el torso de su novio con su mano izquierda.

Kaguya asintió.

— Por supuesto, Sasuke recibió una dosis letal de radiación que regularmente matarían a cualquier otro humano. Quizá ni nosotras habríamos sobrevivido — remarcó la hada mayor — Es imperativo administrarle medicación inmediata a Sasuke o es probable que sufra de leucemia a mediano o largo plazo.

— Pero... creí que ya habíamos eliminado todo rastro de metales pesados en el cuerpo de Sasuke-kun... — señaló Sakura, sumamente consternada por imaginar que su amado novio podría morir de un cáncer.

Kaguya negó, haciendo que el corazón de Sakura se comprimiera.

— Eliminamos todo tejido canceroso en el cuerpo de Sasuke y lo restauramos óptimamente, de modo que no se expanda la metástasis a corto plazo — explicó la albina, aún anotando en una hoja de papel — No obstante, no pudimos eliminar la solvencia de metales pesados en la sangre de Sasuke, especialmente en su médula ósea, por lo que su sangre aún tiene una intoxicación que podría multiplicarse en un relativo corto plazo y causarle cáncer hematológico.

Sakura hizo una mueca de tristeza y soltó algunas lágrimas. Su peor miedo de que su amado Sasuke-kun se enfermara gravemente se hizo realidad. La ninfa lloró en silencio, pero amargamente, al imaginar que de todos modos su novio iba a morir enfermo gravemente de cáncer. Kaguya, por supuesto, notó el llanto de su hija, quien abrazaba desde el fondo de su corazón el musculoso cuerpo de Sasuke y lo llenaba de besos por todo su rostro, incluidos sus labios. No queriendo ver sufrir a su hija, Kaguya se levantó de su asiento, se encaminó a su única descendiente, le colocó una mano por encima de su hombro y la atrajo contra su cuerpo, además de que le dio un maternal beso en su cabeza.

— Sakura, hija, tranquila. Todo estará bien — le consoló la ninfa mayor a la hada adolescente.

Sakura soltó un sollozo y negó levemente.

— ¡¿Y qué tal si mi Sasuke-kun se muere?! — preguntó dolorosamente la ojiesmeralda, mirando con tristeza el cuerpo de su novio — ¡Mamá, yo no quiero que se muera mi bebé!

Kaguya sonrió levemente por el cómo su pequeña se refería al hombre que ama con todo su corazón, sobretodo por el tamaño y apariencia ruda de Sasuke, y acarició la cabecita de su hija.

— No se va a morir, Sakura, no mientras le administremos medicamento a tiempo — aclaró Kaguya, estrechando a su hija contra su cuerpo — Además de todo, Sasuke es fuerte. Si una explosión de antimateria, directo al rostro, no le hizo nada, un mugroso cáncer sanguíneo no lo derribará. Tan sólo tenemos que darle tratamiento de inmediato. Es perfectamente curable y podemos prevenir la leucemia.

Sakura se calmó un poco, se limpió sus ojos y asintió.

— Pero... ¿dónde conseguiremos todos ésos medicamentos? No podemos hallarlos aquí y, aún cuando pudiésemos hallar los elementos necesarios, necesitaríamos sintetizarlos — refirió Sakura, preocupada de que su novio pudiese morir antes de que hallaran los elementos necesarios para darle el tratamiento adecuado.

Kaguya exhaló audiblemente y se encogió levemente de hombros.

— Supongo que tendré que volver hasta Próxima Centauri y obtenerlos de Shizune — ilustró la princesa de la luna — El buscarlos en éste planeta no es una opción. Nos llevaría meses el hallar y sintetizar el yoduro de potasio, y éso si tenemos suerte.

Kaguya se separó del cuerpo de su hija, mientras ésta volvía a abrazar a su amado novio y se reacomodó su largo cabello.

— Pues bien, no perderé un sólo segundo — dijo Kaguya, una vez se incorporó completamente y se colocó una túnica abrigadora — Volveré a Próxima B de inmediato. No tardaré más de dos horas, con suerte.

— Mamá... ¿Sasuke-kun estará bien? — preguntó ahora Sakura, dudosa si su amado moriría durante el tiempo en que su madre estaría a más de treinta y dos mil millones de años luz lejos de ellos.

Kaguya le sonrió a su hija y asintió.

— Por supuesto, puede sobrevivir hasta un mes con aquella intoxicación de radiación menor que tiene — explicó la albina — Tan sólo asegúrate de mantenerlo caliente. En cuanto despierte, seguramente tendrá hambre, por lo que sería bueno que le des alimentos ricos en yodo y potasio. Frutas y verduras verdes son la mejor opción. Recuerda que tenemos bastantes en el invernadero que Sasuke nos ayudó a construir — indicó — Ya que tanto le gusta a tu novio el tomate, prepárale un jugo de tomate con limón. No solamente le encantará, sino que le ayudará a combatir los efectos nocivos de la radiación, al ser muy rico en potasio. Las papas cocidas tienen tanto yodo como potasio, por lo que son muy buena opción, especialmente si le agregas sal yodada a las mismas.

— Entendido — contestó Sakura, dándole un tierno beso en la mejilla de su amado, aún dormido.

Kaguya sonrió y se acercó a su hija, a la cual abrazó y besó en la cabeza, para después acariciarle suavemente el cabello al profundamente dormido moreno.

— Mamá... — le llamó la ninfa adolescente a la princesa de la luna.

— ¿Qué sucede?

— Sasuke-kun... ¿realmente Sasuke-kun va a estar bien? — preguntó de nuevo la pelirrosa, con notoria preocupación por el bienestar de su amado — He escuchado que las elevadas dosis de radiación, potencialmente arriba de un sievert, puede causar esterilidad y anemia severa. Me asusta tanto que Sasuke-kun pueda morir de anemia perniciosa o incluso leucemia.

Kaguya asintió. Por supuesto, ella como una médica del más alto nivel, quizá incluso más que su difunta hermana, Tsunade, sabía perfectamente de los riesgos por los cuales corría Sasuke, al haber recibido limpiamente una bomba de agujero negro de antimateria, pues había sido envenenado con más de cuatro mil grays de pura radiación. No obstante, Kaguya y Sakura lograron suprimir más del noventa y nueve punto nueve por ciento de la misma, con una efectividad casi absoluta, así que Kaguya sabía que Sasuke no corría mayor peligro que el de síntomas relativamente menores, al menos durante un tiempo, mientras Kaguya conseguía los medicamentos que necesitaba el moreno.

La albina le reacomodó el largo cabello a su hija e hizo que la hada adolescente le mirara a los ojos.

— Sasuke estará bien Sakura, no le pasará nada — le volvió a asegurar la reina del extinto reino de Wintersun — Gracias a que tratamos a tiempo a Sasuke, quizá los niveles de radiación por kilogramo de materia viva que actualmente tiene tu esposo debe ser de menos de un sievert, así que cuando mucho sufrirá un dolor de cabeza punzante, disminución temporal en sus glóbulos rojos y esterilidad leve.

— Entonces sí sufrirá esterilidad... — señaló la ninfa, queriendo llorar al escuchar que su amado corría aquel riesgo.

— Sí, Sakura, pero únicamente es temporal — corrigió la albina, viendo que su hija estaba a punto de quebrarse en llanto — Además de todo, cuando me refiero a esterilidad, no estoy aludiendo a anomalías, obstrucciones en los conductos testiculares de Sasuke o toxinas que impidan a Sasuke procrear, sino que me refiero a que los espermatozoides de Sasuke no podrán procrear por al menos unos días, no más de una semana claro está, ya que con el tratamiento que le demos a tu novio podrá recobrar sus funciones reproductivas óptimas.

Sakura miró a su amado profundamente dormido en el suelo y le acarició la barba. Aunque de cierto modo le alegraba que su amado no tendría secuelas a largo plazo, aún estaba triste porque su moreno estuviese en aquel estado.

— Sasuke-kun, mi amor... Perdóname por haber sido tan imprudente y negligente... — murmulló dulcemente Sakura, dándole un tierno beso en los labios — Es mi culpa que estés así... — añadió, con la voz casi quebrada en llanto.

— Todo va a estar bien, hija, te lo prometo — le consoló por tercera vez Kaguya, queriendo calmar finalmente a su heredera — Si lo tratamos desde hoy mismo, quizá se recupere en cuestión de tres a cinco días. Una semana a lo mucho.

De pronto, Kaguya se incorporó del piso, aunque se colocó a la altura de la cabeza de Sasuke, para después tomarle de los hombros.

— Vamos, llevemos a Sasuke a descansar a la cama que compartes con él. El suelo no es muy cómodo y necesitamos abrigarlo mejor — dijo Kaguya, tomando de los fuertes brazos a Sasuke.

Sakura asintió y ayudó a su madre, con infinito esfuerzo, a llevar a Sasuke a la planta superior, donde estaba la habitación donde dormían la pareja de enamorados.

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Sasuke despertó después de varias horas, frunciendo levemente el ceño y abriendo sus ojos lentamente. El moreno sintió un punzante dolor de cabeza, por lo que se llevó una mano a su frente, tratando de contener el terrible malestar en su cabeza a causa de la radiación que había recibido hace algunas horas. Lo último que Sasuke recordaba era que Sakura, accidentalmente, le había atacado con una bomba de agujero negro de antimateria y que recibió una cantidad letal de radiación que bien habrían matado a cualquier otro ser humano, por lo que el Uchiha quedó convulsionando e inconsciente a causa del envenenamiento por radiación en su sangre.

Sasuke se sentó en la cama donde solía dormir junto con Sakura y se llevó una mano al rostro, apenas pudiendo contener con su mano el punzante dolor en toda su cabeza. El moreno gruñó y se masajeó las sienes, en un intento de contener aquel terrible dolor, similar a una cruda tras una borrachera pesada. Justo cuando estuvo a punto de incorporarse forzosamente de la cama y salir a respirar algo de aire fresco, escuchó cómo la puerta de su habitación se abría y cómo Sakura ingresaba a la misma con una charola llena de múltiples alimentos y una taza con una bebida caliente.

Cuando Sakura se percató de que Sasuke finalmente había despertado, la ninfa corrió hasta su posición, dejó la charola al lado de una mesa y se sentó justo al lado de su amado pelinegro, para después abrazarlo con todas sus fuerzas.

— ¡Sasuke-kun, gracias a Dios que despertaste! — expresó conmocionada Sakura, a la vez que besaba la mejilla izquierda de su amado — ¡Dios, estaba tan preocupada por ti!

Sakura se apartó de su novio y lo besó en los labios, para después acariciarle la barba espesa que tenía.

— ¿Cómo te sientes, bebé? ¿Te duele algo? — inquirió aún preocupada la pelirrosa.

— Me duele mucho la cabeza — replicó el moreno, volviéndose a llevar una mano a su frente.

— Es normal, Sasuke-kun, ya que la radiación no se ha disipado completamente de tu cuerpo — refirió la ojiesmeralda — A pesar de que la mayor parte la eliminamos mi mamá y yo, aún debes tener secuelas de la misma.

Sasuke abrió sus ojos y los clavó en los de su novia.

— ¿Radiación? Lo último que recuerdo es que recibí aquella bomba de antimateria directo al rostro y después perdí el conocimiento — rememoró el Uchiha — Supongo que recibí letales dosis de radiación en la explosión, ¿cierto?

Sakura entonces cambió su rostro de preocupación por uno de dolor, de pronto sus ojos se humedecieron notablemente y sus sollozos y gimoteos se hicieron audibles. Por supuesto, a Sasuke le preocupó cuando vio cómo las lágrimas salieron de los hermosos ojos de su novia y su llanto se incrementó notablemente. La pelirrosa agachó su mirada, no pudiendo sostenerle las obsidianas a su amado, y pronto se llevó sus pequeñas manos a su rostro, para continuar llorando a lágrima viva.

Suficientemente consternado, Sasuke se estiró a su chica, la atrajo con sus musculosos brazos y la abrazó contra su poderoso torso. La ninfa hundió su pequeña cabeza contra el cuello de su amado y continuó llorando intensamente.

— Hey, Cerezo, ¿qué pasa? — preguntó sumamente preocupado el moreno.

Sakura abrazó el enorme cuerpo de su amado moreno y negó contra su marcado hombro.

— ... Perdóname, Sasuke-kun... — murmulló con dolor la pelirrosa, abrazando a su novio fuertemente y llorando aún más intensamente — Por mi estupidez, casi termino matándote...

Sasuke ya se esperaba el lamento de Sakura y verdaderamente odiaba éso. No odiaba en sí que Sakura lo amara tanto y que se sintiera terrible por haberlo expuesto a peligrosas cantidades de radiación ionizante, sino que la ninfa se hiciese sentir a sí misma como una basura y se lamentara por un accidente. Quizá la negligencia de la ninfa había jugado un importante papel en lesionar al moreno, pero Sakura no lo hizo intencionalmente y no tenía caso mortificarla por algo que no podía cambiar ella misma.

Sasuke abrazó aún más a Sakura contra su pecho y besó su cabeza.

— Hey, Cerezo, está bien. Tan sólo fue un accidente — aseguró el azabache — Aquellos son los gajes del oficio, ¿no es verdad?

Sakura volvió a negar.

— Pe-Pero yo casi te mato... — lloró la pelirrosa.

— Para nada, Sakura, únicamente me tomó desprevenido el ataque — rebatió el moreno, pues además el había sobrevivido a peores explosiones en su vida — En realidad, lo único que sucedió es que recibí una intoxicación por radiación y quedé inconsciente y paralizado por algún tiempo. Sin embargo, nunca estuve en riesgo de morir, Cerezo.

— No es verdad, mamá y yo apenas pudimos contener el cáncer que avanzaba a peligroso ritmo por todo tu cuerpo — refirió Sakura, rememorando con su corazón en un puño cuando vio cómo el cáncer avanzaba velozmente por todo su cuerpo — Tenía tanto miedo de que te fueses a morir por cáncer...

Sasuke conocía muy poco sobre medicina, por lo que no sabía dar un correcto argumento a ello. Lo que sí sabía era que no importaba absolutamente nada de lo que hubiese sucedido hace unas horas, pues él ya estaba bien y Sakura ya había escarmentado lo suficiente con el aparente "riesgo de muerte" al que estuvo expuesto Sasuke. De hecho, el moreno varias veces, anteriormente, estuvo expuesto a radiación en varias formas y jamás tuvo consecuencias graves de ello, más allá de algunas cicatrices de quemaduras de segundo grado, por supuesto.

— Está bien, princesa, no pasa nada. No es la primera vez que recibo cantidades peligrosas de radiación. De todos modos, todas las peleas que he tenido en mi vida me ha expuesto constantemente a letales dosis de radiación — explicó el Uchiha — Además de todo, solamente fue un accidente, Sakura. Quizá fue imprudente de tu parte el practicar sin la supervisión de tu madre, pero no pasó a mayores. Mírame.

Sasuke estiró su brazo derecho al costado e hizo una mancuerna con su brazo, haciendo que las venas de su brazo resaltaran agresivamente, casi al grado de que estuvieron a punto de reventarse como una burbuja.

— Todo está bien, Cerezo, no me pasó nada — le garantizó el moreno a su amada — Ya no llores, por favor. Odio verte llorar, Sakura.

Sasuke levantó el rostro de su amada flor de cerezo, le atrapó su precioso rostro por sus pómulos naturalmente sonrosados y pecosos, para después besarla pasionalmente en sus dulces labios sabor cereza. Al estar tan conmovida, por lo sucedido, Sakura besó de vuelta a Sasuke, enroscando sus delgados y delicados brazos alrededor del cuello de aquel hombre que amaba con todo su corazón. Sasuke usó su impresionante fuerza física para levantar el diminuto y muy ligero cuerpo de Sakura con sus enormes y atléticos brazos, tomándola de su respingón trasero, y la montó encima de él.

Eventualmente, tras una larga sesión de besos, aproximadamente unos cinco minutos de puros besos, Sasuke y Sakura se separaron, aunque, como siempre, Sakura besó una última vez los labios de su novio con un beso de pico y después abrió sus esmeraldas para ver las obsidianas de su amado Sasuke-kun.

— Todo va a estar bien, Cerezo, ¿de acuerdo? — prometió el moreno, una vez que terminó el beso entre ambos.

— Sasuke-kun... Te amo tanto... — musitó dulcemente la princesa de las hadas, antes de fundirse nuevamente en un tierno y profundo beso con su amado.

Y como cada noche, Sasuke y Sakura se entregaron en cuerpo y alma, una vez más como el fin de cada día. El único sonido que se escuchaba en la zona eran los dulces gemidos de Sakura, los gruñidos roncos de Sasuke y el leve resoplar de la ligera tormenta de nieve.

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Meh. Éste capítulo no me agradó mucho que digamos, pero el original iba a ser muy largo y pesado, por lo que decidí seccionarlo.

Como siempre, agradezco a las personas que leen ésta historia con cada nueva entrega. Muchas gracias por su preferencia.

Como mencionaba al comienzo, éste episodio es de transición y supondrá algo de drama con Sakura; no del tipo depresivo como tal, sino uno de conflicto de responsabilidad, pero igual de importante. Pronto, sin embargo, Sakura adquirirá su poder definitivo en la historia y le va a dar bien en su madre a Chaos LMAO.

En fin, nos vemos en la primera quincena de febrero, sin falta (y ahora sí me comprometo a cumplirlo, y espero en algún momento de éste año poder actualizar mis one-shot.