Interrupciones

Samantha estaba muy contenta. Esa noche iba a pasarla con Yumi y Ulrich, y la parejita ya se había puesto a tono con ella. Tras una cenita improvisada en la Ermita, habían aprovechado una cama que habían reciclado (gentileza de Sissi, que la había rescatado del material del que se iba a deshacer su padre) y ahora estaban los tres sobre el colchón, intercambiando besos entre los tres.

—¿Tantas ganas tienes? —preguntó Yumi, animada por el caldeado ambiente.

—Muchas… me tenéis muy abandonada —bromeó la otra—. No se puede tener un acuerdo como el nuestro y no aprovecharlo… —comentó.

—Pues no te preocupes, que vamos a compensar eso —rió Ulrich mientras empezaba a bajarle el pantalón—. ¿Sabes lo que voy a hacer por aquí? —preguntó el alemán, mientras acariciaba con sus dedos

—Sí… por favor —pidió Sam, muerta de ganas de dejarse hacer por sus amigos. Agradeció que Yumi le quitase la camiseta, y sintió el calor del cuerpo de la japonesa desnudo contra el suyo. Sin duda, ella era la mejor.

—Disfrútalo —susurró Yumi—. Me ha dicho que tiene muchas ganas.

—¿Qué tenemos aquí? —preguntó Ulrich en tono inocente mientras destapaba su sexo—. ¿Estás lista?

—Sí, Ulrich… se bueno —pidió la chica.

Ulrich enterró la cabeza entre las piernas de Samantha. Ella aguardó, ansiosa por notar aquella lengua acariciando su sexo.

Aguardó…

Aguardó…

Y aquella lengua no llegaba.

Los tres levantaron la mirada, y ahí estaba. Felikis, la mente que creaba, detallaba, y escribía cada uno de sus encuentros, se había distraído una vez más. Lejos de atender la acción, se había puesto la tablet y estaba viendo un episodio de The Big Bang Theory súper repetido. La madre que lo…

—¡Oye, tú! —le llamaron la atención.

—¿Eh? ¡Perdón! —dijo Felikis, recuperando la concentración—. Venga, seguid. "...ansiosa por notar aquella lengua acariciando su sexo…"

—No, ahora ya no —protestó la chica—. ¿Lo dejamos un rato?

Los tres se levantaron. Una vez más, la acción quedaba interrumpida por las distracciones de Felikis. El chico solía empezar escribiendo animado, pero de pronto se encontraba con algún punto en el que se distraía. Habitualmente provocado por él mismo, que utilizaba series o películas que había visto mil veces como ruido de fondo para trabajar.

—Sam, ¿a dónde vas? —preguntó Ulrich.

—A tomar el aire al bosque —respondió ella, bastante airada.

—¿Y vas a ir así? —preguntó Yumi—. Deberías vestirte.

—Espero que el capullo ese describa que estaba yo completamente sola en el bosque —dijo señalando a Felikis con un dedo acusador.

—Samantha, espera un momento —pidió este—. Perdona, sabes que no lo hago adrede…

—¡Vete a la mierda! —protestó—. Siempre igual. Claro, a ti te la suda porque tus lectores siempre leen las escenas completas, montadas, sin cortes. Pero siempre igual, siempre te distraes con cualquier cosa. ¿Tanto te aburrimos? ¡Dejamos de hacer esto cuando quieras!

—Oye…

—¿Qué? Estoy harta de que se me queden los orgasmos a medias hasta que terminas de escribir las historias.

Felikis intentó decir algo más, pero Yumi levantó la mano. La conocía bien tras tantos años. Tendría la rabieta un rato y luego se le pasaría. El problema de que Sam no quisiera continuar era que no podían seguir trabajando. Pues nada. Otra semana que se retrasaría un fanfic. Total, sus lectores debían estar más que acostumbrados.

—¿Qué haces? —preguntó Ulrich a Felikis, que había empezado a leer notas.

—Estoy pensando en posponer esto… ¿qué tal si Odd se lo monta con Sissi y Aelita? —les propuso—. ¿Donde estaban?

—En la cafetería. Hoy es sábado, no hay nadie en todo el Kadic —dijo Yumi—. ¿Les vas a hacer venir?

—Es posible… algo hay que publicar —dijo Felikis—. Joder, Sam tiene razón, esto es un desastre… Aún no entiendo que aceptase juntarse con mi alter-ego —dijo, en una alusión a Carlos. Justo aquel día, Alicia y otros personajes originales no habían sido convocados a trabajar.

—¿Y cómo se te ocurrió convertirte en él? —preguntó Ulrich al distraído Felikis, que seguía dando vistazos a los papeles pensando en qué escribir.

—Para controlaros, os viene bien recordar que las historias las escribo yo y…

—Vaya, yo pensaba que querías entrar en la historia por esto —dijo Yumi mientras le empezaba a acariciar por encima del pantalón.

—¿Qué haces…? —preguntó el escritor, momentáneamente paralizado.

—Tranquilizar a mi jefe. Te noto alterado…

—Creo que necesitas un descanso —dijo Ulrich, y sin venir a cuento, echó una mano a su novia—, llevas mucho rato dando vueltas a la cabeza.

—Esto no es correcto… —Felikis notaba cierto peligro con dos pares de manos acariciando su cuerpo por debajo de la camiseta de Death Note.

—Esto es ficción. Nada de lo que pase te puede hacer daño —le recordó Yumi.

—Pues tienes razón, qué demonios.

Y de pronto se vio atrapado por aquellos dos, que iban a ponerse a tono con él. Yumi le quitó la camiseta mientras Ulrich le quitaba el pantalón. La pareja se sincronizaba a la perfección. Por supuesto, todo aprendido por los textos que aquel escritor había relatado sobre ellos. Era un buen momento para devolverle el favor, al menos hasta que a su amiga se le pasara el enfado. A ellos no se les había pasado el calentón.

—Ven aquí —susurró Yumi mientras le besaba, y se dejó quitar su suéter negro por el chico. Le dejó enterrar la cabeza entre sus pechos—. Espera, que te ayudo —dijo y se quitó el sostén—. ¿Mejor así?

—No le acapares —pidió Ulrich, que también se estaba quitando la ropa.

—No seas muy cruel. Sabes que a él le gustan estas —bromeó la chica.

—A mi también. Pero aquí puede pasar de todo —respondió el alemán con una sonrisa—, pero aquí puede pasar de todo, ¿verdad?

—¿Eso es que quieres que te de mi cariño? —inquirió Felikis.

Aunque Yumi iba a dejarles jugar muy poco. Lo que menos le interesaba en aquel juego era que se olvidaran de ella, por lo que atrajo a Ulrich hacia ella y le dio también un beso, reclamando su atención. Ambos chicos se dedicaron una mirada cómplice, no iban a ser tan malos de dejarla desatendida.

Ulrich se adelantó, buscando el tanga de la japonesa y tirando suavemente de la prenda. Él mismo ya había dejado que su ropa cayera al suelo. Solo faltaba que terminasen de desnudar a Felikis, bajando el boxer que aún llevaba puesto. Ahora sí que podía empezar la diversión.

Pero fue ella quien se llevó la sorpresa, pues se vio de pronto echada bocarriba en la cama. Ulrich la había apresado, enterrando la cabeza entre sus piernas para regalarle una ración de sexo oral. Su lengua funcionaba tan bien como siempre, en el ritmo que más le gustaba, un bucle tortuoso que pasaba del rápido e intenso al lento y placentero para volver a acelerar. Aunque Yumi no se olvidaba del invitado especial aquella tarde, y con un gesto de mano atrajo a Felikis. Sonriendo con malicia, se llevó su erección a la boca. Este gruñó por la brusquedad del gesto, pero se acomodó en el colchón, disfrutando del momento.

Sus manos acariciaban los pechos de Yumi, suaves. Jugueteó con sus pezones mientras ella le provocaba olas de placer, al tiempo que Ulrich se ocupaba de que ella se mantuviera excitada. Pero aquello no podía ser así, debía estar un poco más activo… aunque su mente se nubló. Diablos, se notaba la experiencia que arrastraban tras tanto relato. Intentó controlarse, pero antes de poder pensarlo se vio eyaculando. En aquellos momentos los actos eran más rápidos que las historias que podía narrar.

—Espero que no estés cansado, jefe —dijo Yumi, que también había culminado felizmente y ahora trepaba encima de él—. Creo que aún tenemos un rato antes de que ella vuelva.

—A lo mejor debería… no importa —murmuró él. Las palabras "disculparme con ella" se perdieron en el aire en el momento en que la chica bajó por su erección, quedando unidos.

—¿Te parece bien esto, Yumi? —preguntó Ulrich, detrás de la chica, que había empezado a dilatar su ano con delicadeza y con la lengua.

—Me parece perfecto —susurró ella, mientras se movía suavemente encima de Felikis, permitiendo un breve movimiento dentro y fuera de ella—. Ya sabes cuál es la norma de aquí, ¿verdad?

—"No importa que no sea correcto, aquí se puede hacer" —citó él.

—Exacto… Y ahora me apetece esto —dijo la chica, y le besó los labios mientras Ulrich terminaba su calentamiento previo. Yumi aguantó el gemido al sentir al alemán abrirse paso suavemente dentro de ella—. Aaaaah, síííí —gimió. Lentamente, empezó a moverse arriba y abajo, disfrutando de aquella poderosa sensación.

Felikis atacó con la boca los senos de la japonesa. Succionó aquellos pezones con suavidad, pensando en aquel dulce sabor mientras disfrutaba de aquellos gemidos que eran música para sus oídos. Sus cuerpos se movían en sincronía perfecta. Ulrich había sujetado a la chica por las caderas, ayudándola en el movimiento hacia arriba y abajo que hacía. Le gustaba que le dejase practicarle sexo anal, no solían jugar de aquella forma.

—Joder, esto es maravilloso —dijo la japonesa—. A este paso, voy a acabar rápido…

—Acaba cuando lo necesites —apremió Ulrich, quien sentía su miembro a punto de estallar.

—Sí… termina —indicó Felikis—. Creo que estamos… a punto los tres…

—Solo un poco más —pidió ella, que lo estaba disfrutando demasiado como para quedarse ahí, aunque su cuerpo no podía resistir mucho más las olas de placer.

"Y en ese momento los tres estallaron en un orgasmo largo, mientras sus cuerpos seguían moviendose por la inercia del placer del momento", pensó Felikis.

Y en ese momento los tres estallaron en un orgasmo largo, mientras sus cuerpos seguían moviendose por la inercia del placer del momento. Poco a poco empezaron a calmar el ritmo hasta que no podían más. Estaban cansados pero habían pasado un momento maravilloso.

—Sam debería enfadarse más a menudo si vamos a poder hacer esto —bromeó Ulrich—. Aunque estoy bastante cansado.

—Qué poco aguante —bromeó una voz que conocían bien.

Odd había llegado, y fiel a su naturaleza, lo había hecho sin ropa. Llegaba en compañía de Aelita, que también se había presentado tal como había llegado al mundo. Felikis les miró.

—Veo que es cierto que no hay gente por el bosque, ¿verdad?

—Verdad. Ser nudista es la leche —respondió—. Además que no hace ni frío ni calor. La mejor temperatura para estar así.

—Pensaba que habíamos dicho que esto no podía ocurrir —comentó Aelita, observando la escena—. ¿Qué tal lo habéis pasado?

—Ha estado bien, pero deberíamos seguir trabajando —respondió Felikis, que tenía que ir a por al chica enfadada. Pero Odd le retuvo. Sintió un pequeño escalofrío, ambos estaban sin ropa.

—Creo que no la has entendido. Quiere probar —indicó el rubio—. ¿Verdad, Aelita?

La pelirrosa asintió, muerta por la curiosidad. La norma no escrita decía que el escritor únicamente actuaba, de cuando en cuando, en el papel de su alter-ego, desde donde además dirigía las acciones. Pero así no había ocurrido hasta ese momento, de modo que Ulrich y Yumi se hicieron a un lado para verles actuar.

Odd, dispuesto a ayudar a su amiga, la hizo tumbarse de espaldas a él y le levantó las piernas, con cuidado. Felikis entendía bien aquella señal, y se acercó a la chica. Con cuidado situó su pene ante el sexo de la pelirrosa y con un suave movimiento entró en ella. Aelita sonrió y disfrutó de aquel momento. Tenía la cabeza sobre las piernas de Odd, cómodamente, lo que permitía al rubio acariciarle los pechos. Pero el morbo de la escena le llevó a más… Aelita atrapó el pene de Odd con la boca y empezó a lamerlo, suavemente, como el ritmo que llevaba Felikis en sus acometidas.

—Prueba a levantarla un poco —le susurró Odd al escritor. Y este lo hizo, alzando un poco a la chica por las nalgas, lo que le facilitó mucho la penetración—. ¿Mejor así?

—Sí —respondieron ambos a la vez. Se sonrieron mutuamente y continuaron aquel ritmo hasta que sus clímax se sucedieron en tres partes. Odd fue el primero, seguido por Felikis y por último, Aelita gracias a las acometidas finales del chico.

—Genial —dijo la pelirrosa—. ¿Por qué no podemos hacer esto más a menudo?

—Pues por muchos factores —empezó Felikis, mientras se acomodaba sobre el colchón—. En primer lugar… no sé para qué preguntas… —dijo, dejando la clase inacabada pues la pelirrosa se había lanzado a por él. Estaba tumbada sobre el colchón, y había empezado a practicarle una lenta felación. Odd se acercó con curiosidad.

—Desde luego hay que aprovechar las ocasiones que no ocurren con frecuencia —comentó el rubio.

—Ni que lo digas.

Odd se encogió de hombros y antes de que Felikis pudiera detenerle, se tumbó al lado de su amiga y compartieron la erección del escritor. Este se quedó paralizado, no se esperaba una reacción como aquella, pero… qué demonios, le gustaba aquella situaciíon. Ciertamente verlos dedicados a darle placer no podía ser sino excitante.

Sus manos se enredaron en los cabellos de los dos, que se turnaban para lamer su miembro y de vez en cuando se daban un beso alrededor de su erección. Entre ellos aprovechaban para meterse mano pero definitivamente la mayor parte de su esfuerzo lo hacían con los labios.

—Oíd… Si no paráis en seguida… Voy a acabar —anunció Felikis.

—Ni se te ocurra evitarlo —comentó Odd, como si le leyera la mente.

Felikis descartó la frase "En ese momento un ruido les hizo detenerse…" y optó por otro pensamiento, uno que le permitiera controlar su propio orgasmo. Fue intenso, poco sucio para lo que estaba ocurriendo en ese momento. Aelita y Odd sonrieron satisfechos de haber conseguido que el escritor eyaculase, y se quedaron echados encima de él.

—Así no va a haber quien escriba hoy —dijo Felikis.

—¿Y tienes prisa? Tus lectores ya saben que no puedes cumplir todas las fechas —comentó Aelita. No había acusación en su voz—. ¿Por qué no pasarlo bien un rato más?

—¡No sin nosotros! —protestó alguien, una voz femenina.

Sissi, Jeremy, Laura y William se acercaban en ese momento. Felikis no entendía qué les ocurría. Si él no lo decía, normalmente no se desnudaban. Pero parecían haber encontrado el gusto en la frase de Odd y se habían presentado sin ropa.

—Fuera nos hemos encontrado con Sam. Estaba leyendo El arte de la guerra —explicó Jeremy—. ¿Qué ha pasado para que se enfade así?

—Felikis, que se ha vuelto a distraer —respondió Yumi, que se había echado en un rincón con Ulrich para disfrutar de la anterior escena de sexo.

—Tío, eres de lo que no hay —rió William, y Felikis le respondió con el dedo medio enhiesto hacia él.

—Pensábamos en acabar el día e irnos a ver una película —comentó Laura—, pero aquí está pasando algo más interesante.

—Cine de mayores —bromeó Odd—. ¿Os apuntáis? Os lo dejamos para vosotros.

—Oye —intentó protestar Felikis, pero antes de poder alegar nada, Odd y Aelita se hicieron a un lado, dejándole a solas en el colchón, solo para dar paso a los recién aparecidos. El escritor se vio de pronto rodeado y besado por Laura, Jeremy, Sissi y William, que se habían acercado lujuriosos. Y a aquello había que sumar el morbo de ser observados por los otros cuatro.

En un intento de mantener la cabeza, el escritor tiró suavemente de Sissi y la atrajo hacia él. La chica se puso sobre la cabeza de él, sorprendida, pero Felikis no había hecho mucho en aquella tarde y debía corregirse. Con la chica sobre él alcanzó su sexo con la lengua y probó su erótico sabor. Al mismo tiempo, sintió un par de lenguas estimulando su erección. No tardó mucho en descubrir quienes eran… ya que Laura apareció a su lado para recibir sexo oral de parte de Sissi. Joder, ¿qué le pasaba a los tíos? Si eran heteros… "Eso era antes de tus fanfic", se tuvo que recordar. De modo que se dejó hacer mientras él también hacía.

Desde sus lugares Jeremy y William se masturbaban mutuamente al tiempo que daban placer con la boca al escritor. Era un plan mucho mejor que el del cine. William parecía querer evitae que Jeremy le felase, pero era débil ante el ritmo de su mano.

—Joder, Felikis —gimió Sissi—, ¿por qué…?

—Porque quiero —respondió este—, ¿estás bien?

—De maravilla…

—No pares, por favor —le pidió Laura a su amiga—. Me gusta mucho…

—Esto se nos va de las manos —gimió Felikis—. ¿Estáis a punto…?

—Sííí —respondieron todos al unísono. Estaban cansados, excitados, con ganas de orgasmo.

Como si estuvieran sincronizados por el mismo reloj, los cinco tuvieron su clímax al mismo tiempo. Jadearon e intentaron recuperar el aliento. Pero estaban demasiado tontorrones como para quedarse ahí. Calentando más el ambiente, Sissi y Laura se empezaron a besar, una frente a la otra, quedando totalmente expuestas hacia los demás. Jeremy no podía negarse las ganas que tenía de un rato con Sissi, y se acercó a la chica. Por su parte, Laura parecía ansiosa porque alguno de sus amigos hiciera algo con ella. William y Felikis se miraron entre sí.

—¿Propones algo? —quiso saber el escritor, mientras en su cabeza se desarrollaban varias escenas simultáneamente.

—Una cosa, pero no se que te parecerá —comentó William.

Pero el escritor aceptó la idea de William, y de ese modo el pene del escocés se pudo deslizar suavemente en el sexo de Laura… solo para unos momentos después, recibir él la hombría de Felikis dentro suya. Las manos de este se aferraron a las caderas de William y empezó un suave balanceo adelante y atras, que también aprovechaba este para penetrar a Laura.

La rubia optó por tumbarse bocarriba, facilitando la tarea de William y desde aquella posición era más fácil intercambiar los besos con Sissi, que gemía por las embestidas que recibía de Jeremy, suaves pero firmes. Por su parte el escocés no ocultaba lo mucho que le estaba gustando el sexo anal al tiempo que su pene también sentía placer por el sexo de Laura.

—Creo que ha sido la mejor idea… —jadeó.

—La verdad, no me quejo —respondió Felikis.

—¡Menos hablar y más moverse! —protestó Laura, ansiosa de llegar al orgasmo.

El cual no se hizo esperar mucho. Estaban en la gloria, pero aunque era demasiado gustoso, debían acabar antes o después. Y no hubiera sido antes de no ser porque lo erótico de la escena era demasiado fuerte como para aguantar. Cinco gritos como cinco alarmas se dinamitaron casi al mismo tiempo, dejando a todos los integrantes fuera de juego por unos minutos.

—Bueno, chicos, me lo he pasado de maravilla —dijo Felikis—, pero tengo que ir a por Sam, me preocupa que aún no haya vuelto.

—No le des muy duro —bromeó Odd, y un puñetazo golpeó su hombro.

Felikis salió de la casa. No se molestó en vestirse, era absurdo cuando obviamente no iba a haber nadie fuera. No tardó en ver a Sam. Estaba echada a la sombra del muro en el suelo, leyendo Orgullo y prejuicio. Se acercó a ella, y lamentó no tener una bandera blanca para aclarar que no quería pelea.

—Pensaba que estabas leyendo El arte de la guerra —comentó, como si hubieran estado conversando antes.

—Exacto. Otra prueba más de lo poco que te fijas en los detalles —respondió la chica, lanzando un cuchillo al alma del escritor.

—Ouch. Eso duele —dijo Felikis—. Vamos, Sam. No te enfades, sabes que no lo hago con mala leche.

—Pero aún así siempre igual. Empiezas las cosas, las dejas sin terminar, es agotador. Vale que esto es ficción, pero igualmente. Molesta.

—Lo siento. De verdad. Venga, vamos dentro.

—¿Para echarme un polvete como has hecho con los demás? —inquirió la chica.

—Bueno, no era la intención si estabas enfadada. Solo quería terminar la escena para poder publicar esta noche.

Samantha le miró y suspiró. Dejó el libro a un lado. Al fin y al cabo no le apetecía tampoco estar enfadada mucho tiempo con él.

—¿Por qué siempre me pones en esas situaciones tan complicadas en los fanfic con historias? Es más divertido cuando escribes los one-shots en los que tengo sexo con alguien.

—Lo sé, pero el drama engancha a la gente —se excusó Felikis.

Touché. Pero por favor, no seas tan malo.

—Prometido —dijo él—. ¿Vamos para dentro?

—De eso nada. Vamos a hacerlo aquí.

—¿Aquí?

—Sí. Me cansa que siempre nos pongas en camas, sofás o suelos mullidos. Sí, es más cómodo, pero te queda poco original.

—Y otro dardo directo al corazón —bromeó Felikis.

Pero concediendo valor a lo dicho por Samantha, se echaron ahí en el suelo. Dejando claro su posición dominante, ella se subió encima. La mejor forma de hacer las paces. Se echó con cuidado sobre él y no le dio tregua. Empezó a lamer su erección y Felikis se apresuró en devolverle el favor devorando su sexo. Aquel intercambio de sexo oral empezó muy rápido, pero lentamente bajó de velocidad. Sus respiraciones se acompasaron. Sam agradeció sentir las manos de Felikis acariciando su espalda. Así estaban mejor.

Pero el aumento de placer apareció repentinamente y volvieron a acelerarse. con muchas ganas de terminar. Pronto aquello se convirtió en una competición por hacer acabar al otro primero. Samantha se sabía ganadora, pero en ese mismo momento sintió su propio cuerpo reaccionando con un poderoso clímax. Joder…

—Malo. Has hecho trampas —dijo Sam, que sabía perfectamente cuando los hechos se aceleraban más de lo normal.

—Culpable —respondió él—, pero me conformo con que te haya gustado.

Por toda respuesta Samantha gateó hacia él y pasó una pierna por encima de él. Suavemente se dejó caer sobre su erección y empezó a cabalgarle a buen ritmo. Dejó que Felikis se ocupara de sus pechos, sin detener sus movimientos. Era un poco agotador, pero se sentía demasiado bien para detenerse. Ya habría tiempo para eso.

Aceleró el ritmo. Al cuerno, no podía seguir enfadada. Tenía ganas de más… y cuando acabaran aquel asalto podría tener un momento con la parejita Ulumi. Felikis la asió por las nalgas, ayudándola en el movimiento, y pocos momentos después, sus clímax se dinamitaron a la vez. No se movieron por unos momentos.

—¿Ya no estás enfadada? —preguntó.

—Solo un poco. Prométeme que escribirás la próxima escena sin interrupciones.

—Prometido —dijo él—. Vamos con los demás.

Se levantaron y entraron a la casa. Y al llegar, vieron a todo el grupo mirándoles con ansiedad. Felikis adivinó lo que estaban pensando.

—… Os prometo que luego esto se desmadrará. Pero ahora, ¡Ulrich, Yumi y Sam a la cama! ¡Hay una escena que terminar!


¡Feliz año nuevo por estos lares! Los que seguís mi perfil habréis notado que esta noche ha habido dos actualizaciones. Considerad la segunda un regalo de noche de reyes ;) (y para quien lo desconozca, en España se hacen regalos por el 6 de enero. Lo del 25 de diciembre se ha hecho más común en años recientes, pero en esto soy más tradicional ;)

Y este fanfic... según lo escribía pensaba "estás loco", pero qué cuernos. Me apetecía hacer una versión mejorada y más realista de lo que fue "Truman". Espero que os haya gustado... y no me preocupa mucho lo que podáis pensar o no de que me haya "colado" en el one-shot :P No hay nada más cuerdo que estar un poco loco.

Moon-9215: Supongo que el de Odd como "preñador" impresiona más xD Milly y Tamiya son puro amor y ternura :3

tagelipokopok: ¡Gracias, intentaba hacer un lemmon bonito! Me anoto la idea ;)

CarlosJim04: Me alegra que te gustara, aunque en este caso había intentado que no fuera tan lasciva la cosa xD

Alejito480: Exacto. El yaoi tiene una legión muy grande, hay que hacer más yuris xD ¡Saludos!

Y en un tono un poco menos jovial, decir que seguramente este sea el último año que publico fanfics. En general. Tal vez me arrepienta y decida continuar, pero admito cierto cansancio después de tanto escribiendo estas historias y me apetece parar y dedicarme a proyectos más profesionales. Eso sí, sin dejar las historias inacabadas y atendiendo las peticiones pendientes ;)

Nos leemos pronto por aquí. Lemmon rules!