Tras haberse despedido de la pareja y asegurarse de que se hubieran llevado todo lo que pudiera hacerles falta para la pequeña, ella misma se había asegurado de que Haru no pusiera ninguna pega con que la echara antes de tiempo de allí. Se fiaba a ciegas de ellos como para que se hubieran llevado a la niña y, estaba segura de que ellos se la cuidaban encantados. También confiaba en que Aiko no se pusiera revoltosa al no estar en su casa ni con sus padres. Estaba hecha a la compañía de Andrew y Haru y seguramente acabara intentando coger postura encima de él si es que Gabumon estaba de acuerdo con aquello.
Sonrió divertida mientras que terminaba de dejar las cosas en su mesa, recogiendo por allí para no tener que andar a las carreras cuando Yamato apareciera por allí. Aquel día tenían que ir a comprobar algunas cosas de la casa y había quedado en pasarse a buscarla. Lo que él no sabía era que se le había ocurrido que podían aprovechar para pasar su primera noche en la casa y cenar allí.
Tenían lo básico para poder hacerlo cómodamente y ya se había pasado ella horas antes para poder dejar algo de cena en la nevera y que únicamente fuera calentarlo todo cuando llegaran. La cocina había sido una de las primeras cosas que habían quedado listas y, aunque ella había sido precisamente quien había sugerido que debía de estrenarla Yamato, le había apetecido darle la sorpresa.
Terminó de guardar todos sus papeles en la carpeta y se acercó hasta el escritorio de fuera, donde su ayudante todavía estaba revisando algunas fechas en la pantalla del ordenador. Pudo ver a Yamato llegando por el pasillo, sonriéndole a modo de saludo antes de reclamar la atención de Kaori.
- Puedes irte a casa si quieres, no te voy a necesitar más por hoy – esperó, entretenida, a que se ubicara, buscando de dónde había salido la voz de la pelirroja.
- ¿Ya te vas? – dijo cuando por fin la descubrió detrás de ella.
- Sí, tengo que ir a comprobar unas cosas a la nueva casa, así que venga, aprovecha… Que hoy hace un día muy bonito para estar aquí encerrada.
Desvió la mirada hacia su marido cuando por fin llegó hasta donde ella estaba, observándolo unos segundos.
- Tienes cara de venir terriblemente estresado… - le dijo, volviendo a dar un par de pasos hacia el interior del despacho-. Vete a casa, Kaori…
- Vengo de aguantar al trío del mal… Claro que vengo con cara de estresado – habló con resignación viendo como Sora se echaba a reír-. Ríete, ríete… Un día te dejo a ti con ellos y ya veremos a ver qué tal te va.
- Pues de maravilla, ¿no ves que tengo controladas a las dos versiones adultas?
- Bueno, de Takeru no tienes que preocuparte – dejó que la pelirroja recogiera distraída su bolso, observando como caminaba hacia él.
- ¿Cómo que no tengo que preocuparme? – arqueó una ceja.
- ¿Tú has leído la novela esa que le van a publicar?
- Claro que sí… Aproveché para leerlo con calma mientras que tomaba el sol cuando tú no estabas…
- ¿¡Y te parece normal que ese idiota haya metido lo que le haya dado la gana!?
Lo observó, ligeramente confusa por el nivel del drama que arrastraba, sin entender demasiado por qué se lo tomaba tan a tremenda, haciéndole un gesto para caminar hacia la salida del estudio, escuchándolo protestar de fondo.
- Pero… No sé, yo lo he leído, y tampoco me parece que haya metido nada… Que fuera mentira o exagerado, ¿no?
- ¿Y? Tampoco tiene por qué contarlo todo…
- ¿Todo? A mí me parece que tampoco cuenta nada… No sé, fuera de lo normal.
- ¿Cómo que no? Cuando lo cace me va a escuchar bien escuchado…
- Cuando quieres sabes ser todo un cascarrabias – se acercó a él para murmurarle aquello una vez que estaban dentro del ascensor-. Todo un verdadero cascarrabias… - poniéndose de puntillas alcanzó a darle un beso en la mejilla -… amor.
Riéndose de la cara de él, volvió a quedarse apoyada en la pared del ascensor, esperando a llegar a la planta del garaje. Ella había leído la novela y no encontraba nada por lo que el rubio pudiera montar el drama demasiado, pero claro, conociendo a Takeru, tampoco quería saber exactamente lo que podría aparecer o no en el ejemplar que le había enviado a su hermano especialmente insistiendo en que enviarle a ella otro por separado.
- Sí, tú defiéndelo… - murmuró mientras que se quedaba viendo como se reía-. ¿Qué han dicho de hacernos de niñeros la parejita de recién casados?
- Lo que todos, que ya verán si tenemos suerte y nos devuelven a la niña – se encogió de hombros.
- Un año, te lo digo muy en serio… Un año como máximo les doy.
- ¿Tú crees? – volvió a acercarse a él, dedicándose a colocar los cuellos del polo que llevaba puesto-. No lo sé… Les encantan los niños… Especialmente Aiko, pero creo que esta vez Haru habla en cero con eso de que se considera demasiado joven para ser madre.
- ¿Crees que esta ves no es el drama de la última vez?
- Sí, sin duda. La conozco y creo que… aparte de que le pueda dar miedo semejante responsabilidad, de verdad tiene otros planes primero. Yo… era diferente, siempre he tenido otra mentalidad y… Seamos realistas, era el momento perfecto. La única pega que tenía era que la mejor opción que pude encontrar para tener a Aiko me salió un poco especialito…
Echándose a reír por la forma en la que se quedó mirándola, salió con paso rápido del ascensor al ver como parecía querer acercarse a ella, seguramente buscando pincharla para hacerle cosquillas a modo de contestación a sus picoteos. No podía negar que estuviera de demasiado buen humor aquel día, tenía muy buenos planes.
- Venga anda, sube que todavía se nos va a hacer tarde y hay que darle la cena a Aiko – le dijo cuando por fin llegaron hasta el coche-. Que te veo demasiado graciosa a ti hoy…
- ¿Quién te ha dicho que te voy a dejar conducir a ti?
- Oh, yo no he dicho nada de eso, sube a dónde quieras… Que luego te metes conmigo porque me pierdo…
Atravesó la puerta de la casa, entretenido en mirar hacia su alrededor. Cada vez que iban había algo nuevo y cada vez estaban más cerca de poder mudarse. Incluso habían empezado a llevar algunas de las cajas que habían traído de Tanegashima para no tener que hacerlo todo de golpe. Pudo reconocer los muebles de la entrada que habían comprado el otro día ya colocados, sonriendo.
- ¿Qué te pasa? – le preguntó la pelirroja.
- Nada… No había visto todavía como había quedado esto – explicó, enfocándola de nuevo-. ¿Tú?
- ¿Yo? – había estado exactamente igual que él horas antes-. Anda, vamos a la cocina que quiero mirar una cosa… - se acercó a él para cogerlo de la mano y arrastrarlo con ella.
Todavía no tenían nada en el salón ni en el comedor para poder cenar allí de manera que había dejado las cosas en la cocina medianamente preparadas. Además, se hacía tarde y ella empezaba a tener hambre y la comida tenía que calentarse.
- ¿Para qué quieres ir a la cocina? – le preguntó, confuso-. Si debe de ser la única parte de la casa que dejamos lista antes de irnos a Tanegashima – comentó sin entender gran cosa, no al menos hasta que llegó y se encontró la mesa ya puesta.
Frenó en seco, provocando que Sora tuviera que hacerlo también al no haber soltado su mano. sin duda, no había esperado aquello. Hasta dónde él sabían iban a comprobar que hubieran llevado los muebles de la nueva habitación de Aiko, pero, parecía que acababa de ser completamente engañado.
- Eh… No me pegues esos tirones – dijo divertida, girándose hacia él-. ¿Qué? ¿Has visto algo raro?
- ¿Has estado conspirando en mi contra? – dijo sin levantar demasiado el tono.
- Y te he hecho tu cena favorita… Para que protestes… Venga, que tengo que calentarlo y tengo hambre – giró, encarándolo por fin, observándolo con la mejor sonrisa que podía dedicarle-. ¿Qué? ¿No habías sospechado nada?
- Claro que no… - negó con la cabeza, soltándola para posar así las manos en su cintura-. ¿Vuelvo a estar secuestrado oficialmente?
- Y extraoficialmente también – asintió, dedicándole unos segundos mientras que cerraba sus brazos en torno a su cuello para quedarse pegada a él-. Ya sé que teníamos otro trato sobre quien iba a tener que estrenar la cocina, pero… si sirve como aclaración, lo he hecho en casa y lo he traído…
- Ah bueno, eso es totalmente diferente, sí… - divertido, cerró algo más sus manos para acercársela más bajando su cuello para regalarle el beso que no le había dado cuando había llegado al estudio a buscarla.
Se estiró para poder llegar mejor, usándolo a él de apoyo para poder conseguirlo sin mayores problemas, tardando en separarse de él todo lo que la falta de oxígeno le permitió, manteniendo sus ojos cerrados y su frente apoyada en Yamato incluso cuando se hubo separado.
- Tenemos a Andrew hoy de niñero de las dos niñas, así que no necesitamos preocuparnos por tener que volver a casa a ninguna hora hoy – murmuró suavemente.
- No se me ocurriría querer escaparme ahora mismo a ninguna parte. Incluso me estoy pensando el ir a dejarte hacer la cena – comentó, haciendo algo más de fuerza.
- Ni se te ocurra… Que tengo hambre – divertida, intentó escaparse.
- ¿No te puedo convencer? Se supone que habíamos quedado en que se me daba bien hacer que se te olvidara la hora de la cena… - bromeó haciéndolo solo por seguir el hilo de la conversación.
- Hoy no he tenido tiempo ni de merendar, no me toques las narices… - contestó sin miramientos, consiguiendo librarse de él escuchando cómo se echaba a reír ante sus palabras.
- Vale, vale… Ya vendrás luego, verás lo que te voy a decir.
- Luego me dirás que la cena estaba muy rica y que entendías a la perfección que tuviera hambre…
Echó a andar directamente hacia la nevera, la cual llevaba ya funcionando una temporada y sacó las cosas que antes había dejado y posándolas en la encimera. Se acercó hasta la pelirroja, queriendo ayudarla, recibiendo un manotazo.
- Quita – le dijo ella-. Vete a rondar por la casa si quieres, pero la cena es cosa mía…
- ¿En ese plan estamos?
- Fuera he dicho… - intentó sonar seria mientras que lo echaba, riéndose sin poder evitarlo-. Venga, vete… Te aviso cuando esté la cena lista. Si quieres puedes ir a quedarte atontado mirando la mesita de Aiko, que sé que es uno de tus entretenimiento favoritos cuando venimos a la casa…
- No sé de qué me hablas…
Diciendo aquello y dándose por vencido, decidió hacer lo que ella decía, saliendo de la cocina para poder irse de exploración. Seguramente hubieran llegado algunos de los muebles que habían ido comprando y que no había tenido ocasión de ver todavía. Y, si Sora le decía que quería preparar la cena sola, con lo entretenida y emocionada ante la idea de que fuera la primera cena en aquella casa, no iba a ser él quien le pusiera pegas.
- Si quieres algo avisa – dijo en voz más alta mientras que echaba a andar.
La pelirroja se quedó en la cocina, quedándose mirando hacia los fuegos, pensando en cómo calentar mejor la cena, decidiéndose a probar suerte finalmente colocando las cosas para que terminaran de hacerse. Revolvió el contenido ligeramente, yendo de nuevo hacia la nevera para ver que todo lo demás estaba en perfectas condiciones.
Sacó los vasos que había traído con ella y fue a colocarlos a la mesa, dejando también el resto de los cubiertos. Sin duda, aquella cena en aquel lugar la hacía especial ilusión. Como siempre había dicho Yamato, aquella era la casa de ambos, un proyecto de los dos y, aunque el encantaba el ático donde estaban viviendo hasta entonces, no había ni punto de comparación.
AnnaBolena04: normal, porque ellos dos en esa época eran muy divertidos. Entre el carácter de cada uno y lo mucho que les costó arrancar jajajaja son muy simpáticos estresados. No es como el otro caso, en el que teníamos a la pelirroja y el rubio con mucho más equipaje. Aquí, como mucho, tenemos a Haru a punto de sufrir varios infartos y a Andrew, que se debió de pasar toda la noche siendo sometido a un buen interrogatorio. Por lo menos sabemos que Sora se entretuvo esa noche y no estuvo dándole vuestras a nada en la cama.
Y hablando de pelirrojas entretenidas, pues parece que ha estado muy ocupada toda la tarde trasteando para poder prepararle la sorpresa a Yamato. Si es que ya les tocaba estrenar la casa de una vez y ¿qué mejor forma de hacerlo que escapándose los dos para cenar allí tranquilamente? Problema de niñeros no van a tener, eso sin duda, como mucho problemas entre los niñeros por ver quien se queda con Aiko.
Ya veremos a ver qué tal se les da estrenar la casa... Que ya sabemos que estos dos, saben hacer las cosas muy bien. ¡Besitos de tortuguita!
