- Deja de montar el drama, si ayer no estabas ni mis suegros tampoco, pues con alguien teníamos que dejar a la niña – dijo Yamato a su padre mientras que estaba siguiendo a Aiko con la mirada.
- Bueno, pero… Hace tiempo que no la dejáis conmigo.
- Porque ahora tengo yo tiempo libre, ya te lo dije. Deja que aproveche este verano para compensar los días que estuve fuera…
Se acercó a la pequeña, cogiéndola en brazos cuando estaba de pie al lado de una silla, usándola como apoyo, dejándola contra él mientras que todavía estaba atento a las caras de su padre, viendo como al final no le quedaba más remedio que darle la razón y asentir.
- ¿Qué tal hoy con esos papeleos?
- Nada, si solo tenía que comprobar que nadie hubiera puesto en la boca de nadie palabras que no habíamos dicho y firmar. Todo bien. Aproveché y dejé también hecho de forma oficial aquí lo del cambio de puesto y, el de dirección.
- ¿Dirección? ¿Tan bien va lo de la casa?
- Pues yo creo que sí. A este paso me voy a reincorporar estando ya en la nueva casa me parece. Porque si nos queda algo serán tonterías de decoración, casi todo lo demás o está ya o está encargado.
- Bueno, eso suena bastante bien. Vas a tener que avisarme un día para que te acompañe, ¿o no tengo derecho de actualizaciones hasta que esté todo totalmente terminado?
- ¿Si digo que no vas a volver con el drama de por qué no te dejamos más a Aiko? ¿No le habrás estado dando la lata a Sora, verdad?
Siguió a su padre con la mirada mientras que se alejaba hacia la nevera para poder sacar algunas cosas y dejarlas encima de la mesa, ignorando a Yamato intencionada y yéndose hacia el armario para sacar vasos para él y su hijo.
- ¿Qué le has dicho ya? A ver si te tengo que mandar a paseo yo por los dos…
- Nada… solo le he dicho lo mismo que a ti… Que podéis dejarme más a la niña. ¿No os queréis ir de fin de semana? Un fin de semana dos los solos, tranquilos, sin que nadie os… interrumpa los planes.
- ¿Me estás echando de la ciudad?
- Te estoy diciendo que estás de vacaciones y deberías de aprovecharlas mejor, solo digo eso… Podéis viajar a algún sitio bonito cerca y así…
Yamato no pudo más que poner los ojos en blanco y empezar a reírse. En el fondo no iba a decir que no fuera mala idea lo que le acababa de decir él, quizás tendría que empezar a investigar ahora que tenía algo de tiempo para ver si podían escaparse.
- No necesitamos irnos de la ciudad para pensar en alguna que otra escapada entretenida – dejó caer finalmente, dejando la vista fija en Aiko, la cual alargaba las manos hacia el vaso que su abuelo le tendía al rubio, incluso cuando él lo aceptaba y se lo llevaba a los labios-. ¿Qué? ¿Quieres? Es agua, como la tuya, ¿tienes sed?
Sin duda había llamado mucho más la atención de la pequeña el objeto, alargando sus manos hacia él, intentando alcanzarlo. No queriendo que se pudiera mojar o que se fuera a hacer daño no la dejó cogerlo, empezando a escuchar los ligeros ruiditos de ella mientras que seguía alargando las manos.
- No… Mira, que te dejo el tuyo, verás… - miró hacia Hiroaki-. ¿Me pasas su bolsa papá?
- ¡Papá! – empezó a decir la niña, repitiéndolo varias veces, haciendo que el rubio empezara a reírse.
Hiroaki la observó, no habiendo tenido ocasión de ver aquello todavía en persona a pesar de que le habían llegado los vídeos que su nuera le había mandado cuando la pequeña estaba empezando a decir las primeras veces aquello. Sonrió, acercándose a por lo que su hijo el había pedido.
- Ojalá hubiera podido ver la cara que se te quedó el primer día que empezó con eso…
- De idiota perdido, solo me faltó que se me empezara a caer la baba por encima, tranquilo. Pero bueno, el otro día empezó a llamar a Sora "mamá", ¿a qué te crees que me dedicaba por las mañanas?
Tendiéndole finalmente la bolsa, se acercó él a coger a la niña, dejándola sentada encima de la mesa y vigilando así que no se acercara demasiado al borde. Se podía imaginar que no iba a querer su propio agua y que estaría empeñada en coger la de él, pero se entretenía al verla intentar fruncir el ceño.
- Como aprendas a hacer eso entonces solo vamos a poder diferenciarte de tu padre porque ahora andas con vestiditos de verano… - entretenido al verla intentar poner cara de enfado, habiendo aprendido seguramente esa expresión de su padre, esperó a su lado.
- ¿Seguro? Porque si esa es tu teoría principal lo mismo aquí la madre de la criatura me hace uno a mí a juego y entonces a ver quien nos diferencia… - dijo finalmente girándose hacia ella-. Si ya sé que quieres lo mío, pero toma, bebe un poco que hace mucho calor hoy…
La pequeña protestó, dando un ligero gritito, empezando a revolverse de nuevo y querer coger el vaso de su padre.
Jou echó a andar por la calle. Aquel día había ido a hacer unos recados y volvía con ellos en la bolsa que llevaba con él mientras que aprovechaba para dar un paseo. Cuando se detuvo en uno de los semáforos, se quedó mirando distraído hacia el frente, notando como entre la gente le llamaba la atención un color de cabello demasiado llamativo como para pasar desapercibido.
Sonrió automáticamente reconociendo a Sora y quedándose a la espera aunque el semáforo se hubiera puesto en azul, esperando que fuera ella quien se acercara, viendo que estaba totalmente perdida en su mundo.
- ¿Ya no saludas? – dijo cuando la tuvo a su lado.
Divertido, pudo ver como giraba la cabeza hacia él completamente distraída poniendo hasta cara de susto al verlo a su lado y reconocerlo con suma facilidad, aunque en su rostro se podía ver la sorpresa, como si hubiera aparecido de la nada.
- Te prometo que no soy un holograma… - habló, divertido por la reacción de ella.
- ¿De dónde has salido tú?
- Pues ya sé que lo normal es verme trabajando siempre, pero oye, a veces salgo a dar un paseo y todo…
La pelirroja siguió observándolo unos segundos más, reaccionando finalmente antes de adelantarse un paso y saludar a su amigo con un abrazo. No lo había visto desde el cumpleaños de Aiko que habían celebrado en Tokio y eso, había sido hacía ya semanas.
- ¿Qué haces tú aquí? – le preguntó a ella-. Porque eso sí que es raro, y más aún, sola… ¿Dónde te has dejado a los rubios de la familia?
- Vengo de una reunión de trabajo… Yamato creo que iba a pasar a por la niña a casa de su padre. Yo tengo que volver al estudio pero tengo un rato, por eso estaba dando un paseo.
- Pues te acompaño, que no tengo nada mejor que hacer – dijo haciéndole un gesto para echar los dos a andar-. ¿Qué tal la reunión?
- Muy bien, ha salido todo a la perfección – sonrió-. La verdad es que no me puedo quejar, pero bueno, dentro de un par de meses cuando se me vengan encima las semanas de la moda internacionales me vuelves a hacer la pregunta y ya te diré si me queda pelo en la cabeza de tanto tirarme de él…
- Exagerada – divertido-. No tienes tu pinta de dejar que le estrés se apodere tanto de la situación…
- Más de lo que te imaginas… - se encogió de hombros-. ¿Y tú qué? ¿Estás de vacaciones? ¿Tienes el día libre?
Jou se quedó mirando hacia la nada en silencio unos segundos, terminando por girar la cabeza y frenar sus pasos. No era una noticia que hubiera hecho oficial todavía, pero aquel podía ser un buen momento para tratar el tema. A fin de cuentas, era probable que precisamente Sora se enterase ya que su hermano lo sabía y, sin duda, era solo cuestión de tiempo que el profesor Takenouchi terminara estando informado.
- Más o menos…
- ¿Más o menos?
- Lo he dejado.
La pelirroja frenó los pasos, confusa, sin ser capaz de molestarse en disimular la sorpresa en su rostro, penando incluso que había escuchado mal las palabras de su amigo.
- No me mires así… He dejado el puesto en el hospital. Llevo mucho tiempo dándole vueltas y creo que es la decisión correcta.
- ¿Cómo que…? ¿Has dejado el hospital? ¿Por qué?
- Porque no es… No es lo mío.
- ¿Cómo no va a ser lo tuyo? – estaba confusa a más no poder.
- Es lo mío, pero… Ahora quiero centrarme en otras cosas. Voy a ponerme por mi cuenta en casa, de manera privada… Y quiero dedicarme a… ¿Nunca te has pensado cómo se curan los digimon? ¿Tienen quien los atienda cuando tienen heridas o están enfermos? Yo quiero ayudar con eso, puedo hacerlo. He estado estudiando gracias a informes que me ha ido pasando mi hermano y mira, creo que puedo hacerlo.
Los ojos de Sora estaban fijos en su amigo, demasiado confusa para entender exactamente de qué iba todo aquello. No esperaba una noticia así de repente, ni siquiera le sonaba que él tuviera intenciones de hacer aquello, aunque, seguramente si lo pensara fríamente llegaría a la conclusión de que era lo que le pegaba y lo que tenía pinta de gustarle más.
- Llevo mucho tiempo dándoles vueltas – se encogió de hombros-. En casa estamos todos de acuerdo y ya estoy un poco cansado… Me caen mejor los digimon, fíjate – sonrió.
- De eso no te puedo culpar – comento, todavía algo perpleja-. Bueno, de todos, siempre has sido el que más seguro ha estado de todos y cada uno de sus pasos. Si has tomado esta decisión seguro que lo has hecho totalmente seguro de ello. Y yo no puedo más que alegrarme por ti…
- Esperable de ti – le dijo riéndose, mirándola-. Gracias…
- Tonto… - negó con la cabeza-. Anda, vente conmigo, que seguramente vendrá Yamato a buscarme con la niña y así comer con nosotros. ¿Puedes?
- Sí, estoy solo en casa, me tienen abandonado. El niño está con su madre pasando el día con sus abuelos… Y yo iba a hacerme algo de comer ahora y luego iba a buscarlos.
- Pues ya está… Que además, creo que todavía te debemos una buena invitación.
- ¿A mí? ¿Por qué? – preguntó confuso.
La pelirroja se rio, a sabiendas de que no iba a saber por lo que se lo decía. Había pasado ya tiempo desde que ella había necesitado de su asistencia, y además ya estaba completamente recuperada, pero no había tenido demasiada oportunidad de darle las gracias. Por suerte pudo ver su reacción finalmente al notar como había arqueado las cejas.
- ¿Sabes que cuenta como ilegal negarse en un caso de esos? No te vayas a pensar tú que fue por otra cosa… Ni por ti, ni por Yamato, ¿eh?
- Ah, claro, ya me lo parecía a mí – dijo Sora, echándose a reír-. Anda, vamos… Que tengo que pasar primero por el estudio. ¿Me acompañas? – preguntó.
- Esto cuenta como secuestro… - respondió, asintiendo-. ¿Has venido andando?
- Iba a volver dando un paseo…
- Pues vamos a hacer una cosa, me acompañas a casa y dejo todo esto y luego te llevo yo al estudio y así no damos tanta vuelta que esto pesa mucho…
- Bueno, vale, pero solo porque lo dice el médico, ¿eh? Voy a llamar a Yamato para ver qué anda haciendo.
- Pues babarse encima con Aiko, claro que es lo que estará haciendo exactamente ahora mismo. Que lo tenemos los dos demasiado calados a estas alturas como para no saber qué es lo que estará haciendo ahora mismo.
Sora se echó a reír teniendo que darle toda la razón. Asintió siguiéndolo por la calle en dirección contraria a la que habían ido caminando, dejándose guiar por él aunque supiera más que de sobra el camino.
AnnaBolena04: nop, sin duda por muchas que pudiera haber liado él en su momento ya está en el punto en el que como a ella se le ocurra quejarse le cae una colleja hasta del propio Taichi y luego va Toshiko y le da otra. Ahí la cosa ya está bastante avanzada como para que alguien - aparte del propio rubio con sus paranoias - piense tan siquiera en algo de todo lo que pasó.
Y ahora tenemos a Hiroaki montando la pataleta porque claro, es que le dejaron a su nieta a los Evans y él perdió unas bonitas hora de su vida sin estar mimándola jajaja Esa nena va a acabar causando un caos familiar digno porque todos quieren pasar un ratito con ella, que la chiquitina se porta demasiado bien en comparación con el resto de fieras de la familia y debe de dar gusto tenerla por ahí.
Además, tenemos la visita del siempre digno doctor Kydo que parece que por fin va encaminando sus pasos hacia lo último que supimos de él en el epílogo. Y nadie puede culparlo porque seguro que los digimon son mil veces mejores pacientes que los humanos jajaja
¡Un besito de tortuguita!
