Yamato sonrió al ver como Aiko se alejaba de él por la bañera, jugando como siempre solía hacer, alejándose de él como si pensara realmente que no podía alcanzarla. Dejó que jugara algo más, no queriendo tampoco que pudiera coger frío habiendo tenido fiebre el día anterior, terminando por alargar las manos para retirar el tapón de la bañera y dejar que poco a poco el agua fuera saliendo.

- Ven aquí señorita, que te tienes que secar…

Se puso en pie, dándole algo más de tiempo de cortesía, yendo a coger la toalla que había dejado apoyada en el lavamanos y volvió a acercarse hasta ella, cazándola de esa forma, envolviéndola del todo en la toalla, cubriéndole incluso la cabeza. Automáticamente empezó a escuchar cómo se reía, pegándosele a él una ligera risa.

- Vamos a ir a secarnos a la cama, que así nos arreglamos mejor – cogiendo con cuidado el bulto en el que se había convertido Aiko y la toalla fue hasta la habitación.

Había dejado la cama preparada para hacer aquello, posándola tal cual estaba, entretenido en escucharla reírse. Sin duda parecía estar mejor que cuando la habían llevado al médico por la mañana. había pasado la tarde durmiendo y cuando se había despertado había pedido merendar. Parecía que el baño había terminado por animarla.

- ¿Dónde se habrá metido Aiko? – habló en voz alta-. Debe de habérseme perdido por el desagüe, ahora a ver cómo se lo explico yo a Gabumon para que no me muerda…

Como contestación, volvió a escuchar las risas de Aiko, no tardando en ver como asomaba la cabeza por debajo de la toalla con el flequillo mojado cayéndole sobre los ojos. Entretenido, sonrió, yendo hacia ella par empezar a secarla, no queriendo que cogiera frío tampoco.

- ¿Vas a cenar? Yo creo que sí, que tienes hambre y que te vas a comer la sopa que te preparó tu abuela… Pero no se lo cuentes a tus otros abuelos que luego les entra envidia y no hay quien los aguante.

No tardó en darse cuenta de que desde el otro lado de la cabeza se podían ver asomar dos pares de ojos que los observaban atentamente, en especial a la niña, la cual no tardó en percatarse de su presencia y empezar a intentar gatear hacia ellos.

- No, no – cogiéndola por el pie, la frenó-. Tú quieta aquí que te tienes que poner el pijama todavía y eso nos lleva un rato seguro…

Bajó un rato más tarde con todas las toallas, acercándose a la lavadora para poder meterlas y no dejarlas tiradas. Pudo ver que Sora se había encargado de dejar la cena prácticamente hecha, viendo la de la niña ya preparada.

- ¿Te ayudo? – le preguntó, viéndola pasar.

- ¿Qué tal el baño? – preguntó, distraída, quedándose mirando hacia él con los platos en la mano.

- El día que proteste por tener que bañarse vamos a tener que apuntarlo en los libros de historia – señaló con la cabeza hacia arriba-. Se ha quedado en la cama haciendo la croqueta con los otros dos. Yo la veo bastante mejor.

Pudo ver como ella sonreía, contrastando así con la preocupación que había tenido toda la noche al verla con fiebre. Se acercó hasta él unos pasos, dejándole los platos en la mano.

- Voy a verla… ¿Te apetece cenar en la terraza? Si se duerme antes de que cenemos nosotros dos podemos aprovechar que se ha quedado una noche preciosa…

- Eso ya me gusta más – le dijo, aceptando los platos-. Vete a verla, ya me encargo yo de colocarlos fuera y de darle la cena. ¿Quieres ducharte tú?

- Debería… pero no sé si…

- ¿Qué? ¿No te da tiempo ahora? Ya sabes que se toma su tiempo para cenar… O bueno, mejor no lo hagas – le sonrió de una forma más significativa-. Podemos aprovechar más tarde los dos, yo también tengo que pasar por agua.

- Suena muy bien – amplió más su sonrisa, poniéndose de puntillas para poder alcanzar a darle un leve beso en los labios.

La dejó ir, encantado con la conclusión a la que habían llegado, siguiéndola con la mirada hasta que entró en la habitación, yendo a hacer entonces lo que había dicho acercándose hacia la terraza para dejar las cosas.


La pelirroja se acercó hacia Aiko, viendo que estaba entretenida intentando seguir a Biyomon, la cual se escapaba de su alcance jugando con ella. Fue hacia donde estaban, viendo a Gabumon sentado no demasiado lejos, pendiente de que no acabara por caerse de la cama, haciéndole un gesto para que no la delatase. Echó a andar hacia ellas, no queriendo hacer ruido e inclinándose para atrapar a la pequeña.

- Te cacé – dijo, sujetándola y terminando por alzarla en brazos-. Es la hora de cenar, chiquitina. ¿Tienes hambre? Vaya bien que hueles… Voy a tener que robarle tus cosas del baño…

Estuvo a punto de añadir a sus palabras que también podría pedirle que las usara con ella, pero, conociendo ya a los digimon y que sabían más cosas de las que deberían, se limitó a sonreír de forma algo delatadora antes de girar con la niña.

- Vamos a cenar, ¿vale? Y no te me pongas malita otra vez esta noche, ¿eh? Que no me gusta verte así – la pequeña contestó a las palabras de su madre empezando a balbucear cosas sin sentido, alargando las manos hacia ella-. Sí tú… No me vengas a hacerme chantaje ahora que cuela mejor con tu padre que conmigo. Hazme caso, que tengo bastante experiencia en el tema…

Bajando con la pequeña y los digimon por fin, se acercó hacia la mesa de la cocina donde Yamato había preparado ya las cosas para ella.

- ¿Vais a cenar vosotros dos ahora? – dijo el rubio al ver a los compañeros de ambos.

- ¿Aiko se va a ir a dormir después? – preguntó Biyomon, revoloteando hasta donde él estaba.

- Debería, sí. Ha estado toda la tarde durmiendo pero yo creo que eso no va a ser problema para ella – contestó girando la cabeza después hacia Gabumon-. ¿Tú quieres cenar?

Esperando a ver como asentían los dos, se giró para echarles también la comida a ellos y que pudieran ir cenando tranquilos. Mientras tanto, pudo ver como Sora dejaba a la pequeña en su silla y que ella se dedicaba a seguirlo con la mirada.

- Alguien no te quita la vista de encima – le dijo ella.

- Debe de tener hambre – asintió, acercándose a dejar los platos de los digimon antes de ir hacia Aiko-. ¿Qué? ¿Vamos a tener que secuestrar a tu abuela para que te haga la comida más a menudo? Voy a sentirme ofendido. Aunque bueno… De alguna parte tengo que haberlo sacado, porque sin duda de la habilidad de descongelar de mi padre no creo que me venga…

Escuchando la risa de su esposa de fondo, vio como se acercaba ella hacia la cocina, sacando hacia el cuenco de la niña su sopa, empezando a soplarla suavemente mientras que la revolvía con la cuchara para que no se quemara.

- ¿Qué tal el baño? – preguntó volviendo hacia ellos.

- Muy bien, no tuvo frío ni nada. Es más, tenía ganas de jugar como todos los días.

- Perdona, querrás decir como todos los días que la bañas tú. Si vas y le preguntas a mi madre cómo llevaba Aiko que la quisiera bañar ella cuando estábamos en Tanegashima sin ti igual cambias de idea…

- ¿Rebelándote ante Toshiko Takenouchi tan pronto? Digna hija de tu madre, seguro que tu abuela está orgullosa y todo, fíjate – se acercó a coger el cuenco, yendo entonces él hasta la pequeña-. Tortuguita, a cenar, venga…

La pelirroja sonrió de fondo al escucharlo, no pudiendo evitarlo. Al igual que tampoco pudo evitar ampliar la sonrisa al ver a la pequeña empezar a mover sus piernecitas al ver a su padre con la cena en la mano. Se quedó observándola unos segundos antes de, finalmente, irse a terminar de colocar las cosas de ambos en la terraza para poder cenar.

Evidentemente que veía mejora en la niña y eso la tranquilizaba. Que tuviera hambre era la mejor de las señales, y esperaba que solo fuera a mejor en los siguientes días, porque realmente no estaba preparada para que enfermase de forma más seria. Sabía que era lo normal y que tenía que pasar, pero si y se preocupaba cuando Yamato tenía un simple catarro, con Aiko las cosas las veía de forma mucho más exagerada.

También sabía que era normal que ella se agobiara tanto, era parte de su personalidad y era su pequeña. Tampoco contemplaba más opciones. Simplemente tenía que echar la vista atrás y acordarse de cuando era más pequeña y le había empezado a rechazar la leche. Lo había pasado peor pensando que podría hacerlo porque le dolía la barriga que por cualquier otra cosa. Y cualquiera que la conociera sabía que aquello no era más que el pan de cada día.

Giró la cabeza, viendo la escena, sonriendo al ver como la pequeña se quedaba con la boca abierta esperando por más comida, estresándose incluso porque Yamato parecía tardar más de la cuenta. Nadie, de ninguna de las maneras, podría haberle dicho que iba a ver esa escena en algún momento de su vida. Absolutamente nadie hubiera apostado por ello, ni siquiera ella. Y ahora era algo que veía todos los días varias veces.

Dejó las cosas y volvió a entrar para ir a por la bebida.

- ¿Está rico cielo? – le preguntó a la pequeña.

- Yo diría que sí – contestó él, girando la cabeza hacia ella-. ¿Le daré más si me lo pide?

- Sí… Tampoco que se vaya a empachar, pero la pobrecita solo tiene catarro no creo que le afecte que coma más o menos.

- Sino llamamos a Jou y le damos la lata un rato a ver qué nos cuenta.

- Sí, y luego te entretienes discutiendo con él media hora para intentar que quiera dejarte pagar ahora que trabaja de forma más privada. Si poco más y otras veces no nos deja ni siquiera invitarlo a cenar para compensarle el favor…

Se encogió de hombros. Era verdad lo que ella decía y por eso había preferido llevar a la niña la pediatra por la mañana antes de llamar a su amigo. No podía evitar pensar que era una forma de aprovecharse y aunque era consciente de que cuando decía que lo hacía de buena gana, tampoco quería abusar más de la cuenta.

- ¿Queréis más? – le dijo a los digimon, posando la bebida encima de la encimera-. He hecho de sobra… A ver, esperad, que ya sé que queréis más siempre…

Entretenida se acercó hacia ellos para coger sus platos y poder rellenarlos. Le gustaría que cenasen con ellos, pero, también le encantaba que quisieran irse a dormir a la vez que la niña para poder cuidarla y acompañarla. Sabía que principalmente lo hacían por ella, pero eso les daba a ellos dos un tiempo para estar solos y a su aire del que seguramente no podrían disponer con tanta tranquilidad.

- Creo que queda helado de por la mañana, así que os voy a ir echando también para que no esté tan frío y lo podáis comer bien… - parloteó mientras que se giraba hacia la nevera de nuevo-. ¿Qué le damos a Aiko de postre?

- Pues no sé… Lo que le apetezca… ¿Qué tenemos de fruta?

- Pues deja que mire… - volviendo a asomarse desde detrás de la puerta, no tardó demasiado en ir hasta Yamato para poder darle un melocotón-. Dale eso, que le gustan mucho.

Como confirmación a las palabras de su madre, Aiko empezó a alargar los brazos hacia la pieza de fruta, queriendo cogerla, balbuceando sonidos diversos como si realmente quisiera decir algo.

- Ya, ya… Ahora mismo te lo da papá cariño…

- ¡Mío!

- ¿Cómo que tuyo? – divertida al haberle entendido la palabra, se acercó hacia ella-. ¿De quién es?

- ¡Mío! ¡Mío!

- Pero tiene que pelarlo papi primero, que con la piel no te lo puedes comer…

- Anda, trae, porque es capaz de escaparse de la silla e ir robártelo ella misma – terminó por alargar la mano el rubio, cogiéndolo y apartando así el plato con la sopa-. Voy, no te me alteres…


AnnaBolena04: parece que la nenita está mucho mejor y que sus padres pueden respirar en paz. Que tendrá la naricilla roja y estornudará - y se morirán todos de amor con los estornudos de Aiko - pero que no hay nada más allá de eso. Que ya pide comer y jugar y eso sin duda le da la vida a sus padres, que estaban los dos que les daba un mal.

A lo mejor ha sido la mano mágica de Natsuko, no se sabe, que ella de rubios entiende un rato, que ha sobrevivido a dos y aunque ha convivido mucho menos de lo que a ella le gustaría con uno de los dos, sin duda algo de práctica tiene que tener. Y sino seguro que Hiroaki diría que su querido suegro del alma entra dentro de la ecuación de tener que aguantar rubios. Ahora solo queda esperar a que la nena no monte mucho drama viendo como los digimon comen helado y ella no, que, sin duda no va a ser lo que mejor le siente con su catarro...

Y que conste en acta que este capi lo iba a subir anoche, para ser buena, pero se me olvidó por completo y cuando me acordé eran las tantas y ya había cerrado todo por aquí jajaja Que me lie a escribir y al final no eran horas decentes para mí. ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: je, por poquito me pillas vecina que me llegó tu review cuando estaba contestando aquí a Anna. Lo primero de todo ¡Bo Nadal! (dime que lo he escrito bien (?) jajaja). ¿Qué tal todo? Espero que bien y que estés de vacaciones aprovechando para acabar bien el año. Yo precisamente vengo de aguantar a las fieras, que en estas fechas van menos - y casi que se hace más pesado porque hasta te aburres - de los peques... Pero los mayores tienen exámenes a la vuelta y poco más y hay que andar abanicándolos. Yo la verdad es que tengo hasta gana de que se termine el año y dejar de volverme loca laboralmente porque entre unas cosas y otras voy a acabar volviéndome loca. Con decirte que casi dejamos de ser vecinas...

Aaains, bueno, con todo lo que me has dicho te has puesto más que al día, sí señora. Me he portado más o menos bien y no le he hecho ninguna desgracia a nadie más que a Taichi y sus dramas que él solo entiende jajajaja Así que por el momento las cosas siguen tranquilas por este frente, debe de ser que estoy perdiendo facultades cofcofcofoconspirandoparaliarlasporelnuevofrentecofcofcof.

Me estaba acordando estos días de ti porque se te echaba en falta, que como no tengo otra forma de cazarte pues ni siquiera te había podido felicitar la Navidad ni nada. Así que me ha gustado mucho recibir tu review hoy, aunque solo sea para saber de ti y saludarte. ¡Un bico enorme!