- Haz el favor de dejar eso ya lo recojo yo mañana por la mañana – dijo Yamato apareciendo por detrás de Sora, quien se disponía a empezar a fregar lo que habían ensuciado en la cena.
- Puedo hacerlo ahora… - contestó, negando con la cabeza.
- No, ahora tienes otra cosa más importante que hacer – la rodeó con los brazos, pasando los suyos por encima de los de ella y dejándola así sin poder moverlos.
- ¿Y se puede saber qué es eso?
- Pues alguien dijo algo de que iba a tener que darse una ducha y que lo iba a hacer en buena compañía…
Arqueando las cejas, había empezado a adivinar sus intenciones al verlo irse tras ella. Recordaba que habían hablado del tema antes, pero no había pensado que le fueran a entrar las prisas. Habían tenido un día largo y, aunque fuera por una tontería al final, ella diría que complicado. Sin duda podían esperar todos los platos y ahora que la hija de ambos dormía plácidamente, podían dedicarse un tiempo a ellos.
Empezó a revolverse para que la dejara girarse y poder quedarse frente a él, consiguiéndolo sin muchos problemas, rodeando su cintura con sus brazos. Levantó la vista hacia Yamato, entretenida en perderse en el azul de su mirada. No se cansaría nunca de hacer aquello, daba igual el tiempo que pasara.
- A lo mejor en vez de una ducha tenemos tiempo para un baño… - murmuró, moviendo sus dedos por su espalda lentamente.
- ¿Sabes? Ya sé cómo podemos estrenar bien la casa nueva… Porque con la bañera que hemos puesto en nuestra habitación…
- Amor… - usó aquella palabra intencionadamente-, creo que ya se puede decir que hemos estrenado bien la casa…
Dibujó de forma automática una sonrisa en sus labios ladeada, como solía ser costumbre. Acto seguido, se inclinó ligeramente hacia ella, rodando con mucha suavidad la piel de su mejilla con la punta de la nariz, avanzando así hasta llegar a su oreja.
- Mejor no te cuento la cantidad de sitios que podemos estrenar y de qué formas en la casa nueva… - aprovechó para aflojar el agarre sobre ella, bajando hasta agarrarla firmemente por el trasero.
- ¿Has perdido altura? – comentó entretenida al darse cuenta.
Tuvo que sujetarse a él al notar como tiraba hacia arriba, girándose así para poder dejarla sentada en la encimera. Sonrió mordiéndose el labio, tanteando las intenciones de él, estudiando sus gestos. Entrecerró los ojos al sentir que empezaba a besar su cuello, arrastrando sus manos por su cadera hacia sus muslos. Echó su cabeza hacia atrás, dejándolo hacer, dejando su mente en blanco olvidándose de todas las preocupaciones que había tenido aquel día.
Cuando volvió a enfocarlo, pudo ver que la estaba mirando divertido, como si estuviera pensando en algo. Arqueó una ceja, interrogante, sin conseguir que le aclarase nada, dejándose manejar cuando llevó una de sus manos a su mentón para sujetarla así y depositar un beso en sus labios.
- Oye, ¿no se supone que la cosa iba de irse al baño? – preguntó, entretenida, cuando se separó.
No respondió inmediatamente, todavía sin mirarla. Volvió a bajar su mano hacia las piernas, arrastrándola por su costado en todo el proceso. Tenía una idea en mente, y, sin duda, ya tendrían tiempo para subir a la habitación. Quizás lo que ella hubiera planeado para aquella noche fuera recuperar las horas de sueño, y él estaba totalmente de acuerdo con aquello, pero tenían tiempo para todo.
Llevando las manos hacia sus rodillas, volvió a subirlas lentamente hasta coger el borde de sus pantalones cortos de pijama, a los cuales hacía ya rato que se había cambiado, agradeciendo el libre acceso que le dejaban. Recorrió su piel con sus manos hasta llegar al borde, tardando solo unos segundos en empezar a tirar de él hacia abajo. Al darse cuenta de ello, la pelirroja se apoyó mejor con sus manos en la encimera para levantar la cadera y dejarlo hacer, notando como arrastraba también la ropa interior.
- Yamato… - murmuró con tono dudoso.
- ¿Qué? – sonriendo de forma ladeada, se quedó mirándola mientras que seguía bajando sus manos-. ¿Algún problema?
- ¿Y si se levantan los digimon? – murmuró mordiéndose el labio atenta a sus movimientos.
- No se van a levantar – negó con la cabeza-. Si se despiertan estarán con Aiko y si es ella la que se despierta y llora podremos escucharla…
No le importaría tener que irse a la habitación, pero para lo que pasaba por su cabeza estaban mejor allí. Se tomó su tiempo en terminar de sacar el pantalón por sus tobillos, dejándolo caer el suelo antes de empezar a hacer exactamente lo mismo con la parte superior del pijama.
Dándose totalmente por convencida de que no iba a aparecer nadie por allí a molestar, levantó los brazos para dejar que se lo quitara, dejándose manejar sin terminar de saber del todo cuales eran sus intenciones. Agradeció la suave brisa que se colaba por la puerta de la terraza que había quedado entreabierta, acomodándose de nuevo cuando le hubo retirado toda la ropa.
- ¿Y tú qué? ¿No te parece un poquito injusta la situación?
- Deja de protestar – contestó adelantándose hacia ella entre risas para darle un beso. Le dedicó más tiempo que las anteriores ocasiones, moviendo sus labios de forma estudiada sobre los de ella.
Sin poder evitar reírse por la contestación de él, dejó que siguiera haciendo como quisiera, no pudiendo encontrar un motivo para no hacerlo. Intentó, a pesar de todo, colar sus manos por dentro de la camiseta de Yamato, moviéndolas por las formas de su espalda. tampoco le extrañó que se alejara de ella para poder quitársela, tardando apenas unos segundos en reducir la distancia entre ambos al mínimo disfrutando del contacto directo de sus cuerpos.
Volvió a deslizar sus besos por el cuello de su esposa, dedicándole su tiempo, tanteando con las manos detrás de ella, buscando sin querer delatarse todavía. Continuó con su descenso, dándose cuenta de que ella se reclinaba hacia atrás, facilitándole el trabajo-. Chica lista – susurró terminando por acercarse a su pecho apenas unos instantes, provocándola.
Entretenido en ver cómo lo vigilaba y entrecerraba los ojos ante sus acciones, volvió a apoyar cada una de sus manos a uno de sus lados, volviendo a acerarse a su cuello, rozándolo con la nariz hasta llegar a su oído.
- Vas a tener que fiarte de mí – le murmuró por lo bajo.
Segundos antes había cogido la camiseta del pijama de ella, quedándose con la prenda en la mano, enseñándosela ahora antes de cogerla mejor para dejarla de tal forma que pudiera usarla para colocarla frente a su rostro.
- ¿Qué haces? – preguntó confusa.
- Shh…
Aquello estaba divirtiéndolo más de lo que hubiera esperado, viendo las caras de no entender nada de ella. Terminó por acercar la camiseta a su rostro, posándola sobre sus ojos y tomándose unos segundos para sujetarla bien y que no se cayera.
- ¿En serio? – dejó ir una leve risa, colaborando al dejarle mejor acceso para poder hacer aquello-. A ti te ha sentado bien la cena aire aire fres…co – se le cortó la última palabra entre sus labios, sintiendo como dejaba de nuevo un beso en su cuello.
Sonrió levemente mientras que continuaba deslizándose por su cuerpo, aprovechándose de que tenía mucho mejor alcance al haberla dejado sentada en la encimera. No podía evitarlo, le gustaba demasiado poder disfrutar del cuerpo de ella, no solo por hecho de ver cómo reaccionaba a sus atenciones, sino porque simplemente le gustaba. Llegó de nuevo hasta su pecho, besándolo lentamente, tanteándola casi que con lentitud, no tardando en notar como llevaba una de sus manos hacia su cabello, jugando con él distraídamente.
Dedicándole un ligero tironcito al darle un leve mordisco, sonrió al escucharla soltar un jadeo. La empujó suavemente hacia atrás, consiguiendo así que quedara arqueada hacia atrás, empezado a recorrer la suave piel de su vientre, esquivando la zona de la cicatriz, no queriendo incomodarla
Intentando provocarla aún más, continuó bajando cada vez más, desviándose en el último momento hacia su pierna, dedicándole atención ahora a su muslo, pasando de uno a otro, tanteándola. Levantó la vista hacia su rostro, viéndola morderse el labio, nerviosa. Su respiración mucho más alterada a cada momento. Sonrió levemente, girando la cabeza hacia algunos de los platos que habían llevado, viendo entre ellos la tarra de helado que había quedado casi terminado pero con tan poco que habían decidido no volver a guardar.
Se le ocurrían cosas mejores para hacer con él, cogiéndolo a sabiendas de que ella no se enteraba de lo que estaba haciendo y entreteniéndose en dejarla a la espera, completamente desorientada mientras que cogía algo con sus dedos. Si alguien años atrás le hubiera dicho aquello llegaría a pasar por su cabeza seguramente se hubiera pasado rojo un par de semanas como mínimo. Ahora, no pudo evitar más que quedarse mirando hacia el rostro de ella cuando colocó el helado entre sus piernas, en la parte más sensible, notando como automáticamente soltaba un ligero sonido de sorpresa, dando un ligero brinco.
- ¿Qué…? – murmuró, confusa.
No le contestó, divertido ante su reacción. Posiblemente el contraste de temperatura hubiera sido lo que más la había hecho saltar, pero no ayudó cuando por fin lo sintió a él empezar a jugar con sus labios por la zona, no tardando en escuchar las primeras reacciones de la pelirroja. Primero con su respiración yendo más deprisa aún y luego pudiendo por fin oír entre jadeos como susurraba su nombre. Aquel, sin duda, era uno de los sonidos favoritos. Volvió a repetir la jugada con el helado, notando aquella vez una reacción más intensa al sentir el contraste frío.
Posó las manos en su cintura mientras tanto, subiéndolas por su cuerpo, acariciándola, disfrutando con cada una de sus formas, notándola revolverse bajo sus caricias, arquearse cada vez más. Sabía que estaba intentando contenerse para no hacer ruido, podía notarlo, pero él estaba disfrutando tanto como ella como para pensar en parar para poder irse a la habitación.
Cuando por fin se retiró, lo hizo dejando de nuevo un camino de besos por su cuerpo, subiendo hasta sus labios, notando como se lanzó a alcanzarlo rápidamente adivinando donde estaría al sentirlo avanzar, sujetándolo con sus manos para atraerlo hacia ella, desquitándose de esa forma. Rodeándola con los brazos con fuerza, tanteó hasta quitarle la camiseta de los ojos, pudiendo volver a dejar sus ojos clavados en los de ella cuando se separó.
La pelirroja dejó su frente apoyada en la de él, intentando recuperar el aliento, tomándose unos segundos para intentar recuperar el control sobre su propio cuerpo, sintiendo como jugaba con sus dedos con su espalda.
- Vamos arriba – susurró muy suavemente en su oído.
Yamato asintió, concediéndoselo. Estando en la habitación y con la puerta cerrada podrían tener menos cuidado. Se agachó para coger la ropa de ella, dejándola fuera del suelo, ya tendría tiempo de recoger todo, volviendo a acercarse a Sora para no dejarla bajar de la encimera y poder sujetarla contra él.
- Puedo yo – fingió protestar mientras que le echaba los brazos al cuello-. ¿Lo sabías?
- Por si acaso – sonrió.
Tampoco iba a negar que aquello no le gustara casi más a él que a ella, llevándola hacia la habitación y cerrando la puerta tras ellos como pudo. Escuchó la risa de ella cuando tropezó por estar haciendo malabares, dejándola caer encima de la cama en forma de venganza.
- ¿Esas son las que tenemos? – divertido, se acercó hacia ella.
- Tendríamos que habernos ido a la bañera… - se escapó de él, quedándose sobre sus rodillas-. Vamos a acabar manchando las sábanas…
- Gustoso las cambio luego, fíjate – riéndose por su comportamiento se acercó hacia ella, sin conseguirlo al no dejarlo ella, posando las manos en su cadera.
- Déjame recuperarme un poco…
Sin dejarle tampoco demasiado claro por lo que lo decía, la dejó hacer, viendo que no tardaba demasiado en librarse de su pijama también, desvistiéndolo. No necesitó más aclaraciones al verla acercarse y adivinar sus intenciones entendiendo a qué se refería con lo dejarla recuperarse. La observó empezar a tantearlo, siguiendo son la yema de sus dedos los huesos de su cadera a modo de guía, descendiendo poco a poco, cada vez más antes de devolver la jugada de antes, cambiando la dirección de éstos repentinamente hacia su espalda, apretándolo así contra ella para poder empezar a dedicarle atenciones con sus labios.
Echó la cabeza hacia atrás de forma automática, cerrando los ojos. Tenían tiempo para poder entretenerse, y si se les hacía demasiado tarde, siempre ella podría ir algo más tarde al estudio. Volviendo a enfocarla, llevó su mano hacia su cabello, echándoselo hacia un lado con suavidad, dedicándole una suave caricia en la mejilla sin poder quitarle la lista ya de encima.
No tardó demasiado en tener que tirar de ella para que no continuara con lo que estaba haciendo. Prefería terminar las cosas de otra forma sin lugar a dudas, y Sora tenía la habilidad de conseguir que perdiera el control fácilmente en situaciones así. La sujetó con fuerza por los brazos antes de pegársela por completo para besarla con intensidad.
Había recuperado ya del todo su hombro, no teniendo tampoco problemas en conseguir dejarla sentada sobre sus rodillas quedándose él también sentado, aprovechando así a rodearla con sus brazos mientras que entraba en ella. Sintió las uñas de ella clavarse en su espalda al agarrarse con más firmeza, no esperando sentirlo tan rápidamente.
- Yamato… - volvió a susurrar su nombre, escondiendo su rostro contra su hombro, colaborando en cada uno de sus movimientos, ajustándose a la perfección el uno al otro.
Recuperó algo más la separación cuando su cuerpo se lo permitió, aprovechando para dejar sus ojos clavados en los de su marido, dedicándole una leve sonrisa, intentar ser ella la que más tiempo mantuviera el control sobre la situación, aprovechándose de que había tenido algo de tiempo desde que había subido a la habitación. Lo consiguió a pesar de que no soliera ser lo más normal, teniendo que hacer un esfuerzo para continuar con sus movimientos al cerrar del todo los brazos Yamato en torno a ella. Hizo fuerza, intentando empujarlo hacia atrás y que así la soltara, aprovechándose, de que a pesar de todo, su atención estaba totalmente perdida y no tenía demasiado control sobre nada de lo que pasaba.
Aguantando de esa forma hasta que no pudo más, finalmente, se dejó caer sobre él, agotada. Sonrió al sentir lo alterada que tenía él la respiración, ladeando el cuello para observarlo más de cerca, notando que a través de algunos mechones húmedos de su flequillo, tenía la vista clavada en ella. Le devolvió al sonrisa automáticamente, no tardando en echar la cabeza hacia atrás todavía, buscando recuperar el aliento de alguna manera.
Guest Vecina: primero tenemos un subidón de azúcar con Aiko y ahora sus padres... Bueno, vamos a dejarlo en que sus padres han intentado arreglar el subidón de frío que tenemos encima. Yo diría que el humor tanto del uno como de la otra no ha podido mejorar más en cuanto vieron a la pequeña estar más recuperada y claro, ya pueden tener la cabeza para otros asuntos más de su agrado.
Tenía mis reservas en cuanto a escribir este capítulo, porque bueno, aunque evidentemente ya me cuesta menos ahondar más en este tipo de escenas, pues era algo más detallado y un poco más subidillo de tono a como os suelo tener acostumbrados. Pero entre que ya había dejado caer alguna referencia a cosas así y que estaba todo demasiado a mano, tenía que acabar pasando.
Y sí, la niña es amor y a su padre se le cae toda la baba. Primero porque da igual lo que haga, que él solo se va a morir de amor varias veces seguidas. Sin embargo, si lo que además está viendo, como bien dices tú, es que la nena ha salido muy parecida a su madre en algunos temas... Le da para tener la neurona fangirleando una semana o dos si lo dejas.
Ah y ahora que me acuerdo, que ayer no te dije nada. No me acuerdo si lo he aclarado o no jajaja Lo que le pasa a Yamato con Takeru es que el puñetero de su hermano le ha dado una versión especial para él de la novela donde mete algún que otro detalle más que cantoso de la vida sentimental de su hermano jajaja De ahí les viene el drama a esos dos.
Y has leído bien, sí. Tienen exámenes los de bachillerato justo a la vuelta. Los de 1º tienen las recuperaciones y los de 2º los del segundo trimestre ya. Seguimos siendo vecinas, pero por muy poquito porque me llamaron para un colegio en la otra punta del país de repente, ¿qué te parece? Jajajaja ¿Me ves de profe titular de química de bachillerato en un colegio de lujo allá por el sur? Pues si te olió a quemado no hace mucho, eran mis neuronas intentando saber qué hacer con su vida. Al final opté por quedarme aquí y eso ha derivado en una ampliación de contrato y un caos de todo a mi alrededor hasta que lo organice todo de una vez... ¿Ya estás mejor tú? Espero que sí, porque yo no soy especialmente amiga de tanto comer en Navidad - hasta me revuelve - pero oye, que tampoco es plan de que estés intimando con el Sr WC, que es majo pero no tiene muy buena conversación.
Dejo de enrollarme, vecina, porque a este paso va a ser más largo esto que el propio capítulo jajaja ¡Un bico!
