- Entonces, ¿ya está bien Aiko? – preguntó Haru mientras que iba tras Sora hacia la sala de reuniones.

- No, pero no ha tenido fiebre – contestó ella, esperándola para que la alcanzara-. Yo creo que la medicación que le han dado es para que no le suba más y el catarro… Pues se le irá pasando poco a poco. Se pasó toda la tarde de ayer durmiendo, luego, nada más cenar se quedó dormida otra vez y esta mañana no la quisimos despertar cuando me fui yo. Ya desayunará más tarde…

- Pobrecita… Al menos solo es un catarro – observó como la pelirroja asentía-. Aunque algo me dice que lo has estado pasando tú peor que ella…

- ¿Tú crees? – divertida, no pudo más que asentir-. ¿Tanto se me nota?

- Bueno… La que no tiene pinta de haber dormido demasiado anoche eres tú – contestó a la vez que entraban en la sala.

Sora intentó aparentar neutralidad en su rostro, no queriendo delatarse ni provocar ninguna reacción más llamativa de la cuenta por parte de su socia, ya que nada más entrar, pudo ver que ya las estaban esperando. Carraspeó, intentado aparentar seriedad, pudiendo ver por el rabillo del ojo que Haru empezaba a arquear una ceja, fingiendo que no la había visto antes de dirigirse directamente hacia aquellos que esperaban por ellas.

- Buenos días, espero que no lleven mucho tiempo esperando… - empezó ella, aprovechando para ir a dejar la carpeta que llevaba entre las manos en la mesa.


Toshiko se quedó con su nieta en brazos, observándola mientras que la pequeña alargaba las manos hacia su cara, queriendo tocarla, entretenida jugando con su abuela. Se notaba que no estaba del todo sana, ya que aunque sí que parecía querer enredar como todos los días, lo hacía de forma más calmada y buscando siempre muchos más mimos de lo normal.

- ¿Y esa naricita roja? ¿Has estado estornudando mucho? – le dijo, posando el dedo sobre ella.

- Un poco – contestó Yamato llegando hasta donde estaban sentado sus suegros con las tazas para el té que estaba preparando-. Lo que le pasa a la pobre es que cometió el error de parecerse demasiado a su padre y con semejante color de piel cualquier cosa de nos nota una exageración…

La mujer se rio por su comentario a sabiendas de que tenía la razón. Era normal que se irritase algo más la piel, especialmente en un bebé como su nieta, pero Yamato tenía toda la razón del mundo, el color de piel que la pequeña había heredado era el responsable de todo aquello.

- ¿Ha comido bien? – preguntó Haruhiko.

- Bueno, en eso es una de las pocas cosas en las que puedo decir que no es precisamente a mí a quien se parece… - riéndose por lo bajo por su propio comentario, dio la vuelta a por el agua que había dejado calentando-. No quiso desayunar ayer nada de lo que le dábamos y al mediodía no quiso más que un poco de sopa. Pero por la noche ya era ella la que lo pedía, y hoy no he tenido problema…

- Eso es que ya se está poniendo mejor – dijo el profesor, revolviendo el cabello de la niña-. Oye, ¿quién te ha dado permiso a ti para ponerte enferma? Seguro que tu madre no…

Cruzó una mirada con su yerno, obteniendo así la respuesta a su pregunta. No necesitaba demasiadas explicaciones tampoco para imaginárselo. Conocía a su hija lo suficiente como para saber que precisamente no lo iba a haber llevado de la mejor de las formas.

- Fue hoy a trabajar porque tenía algunas reuniones que no podía aplazar, pero no os penséis que estaba demasiado de acuerdo… No me deja ni ir a buscarla dando un paseo con la niña por si acaso le da demasiado el sol con estos días que estamos teniendo – explicó tomando asiento finalmente, entretenido al ver como Aiko giraba la cabeza hacia él-. No sería de extrañar que la tengamos por aquí en cuánto haya terminado la reunión.

- Me lo creería perfectamente de ella – dijo Toshiko-. Y para eso es la dueña y señora, que se aproveche un poco que seguro que le preocupa más cierta rubiecilla que cualquier otra cosa…

- Eso le dije yo, y supongo que puede ser una de las pocas veces que me haga caso… - intentó sonar resignado.

El suave sonido de la voz de la niña, empezando a hacer ruiditos para volver a reclamar la atención de su abuela, desvió totalmente los ojos de Toshiko hacia ella, sonriéndole y volviendo a jugar con ella.


Sora terminó de hacer las anotaciones necesarias mientras que todavía estaban en la reunión, apuntando los datos que consideraba más interesantes. Sin duda, estaban a las puertas de las grandes semanas de la moda que tenían lugar en septiembre y el trabajo que iban a tener a lo largo de agosto iba a ser bastante grande.

- Nos gustaría poder contar con vuestra presencia este año – dijo uno de los presentes-. Estos años pasados nunca se había dado la oportunidad…

Levantó la vista rápidamente, curiosa ante lo que acababa de escuchar. Era cierto, hacía ya unos cuantos años que no se había presentado en alguno de los eventos que tenían lugar en ese mes. Los motivos habían sido diversos y, sin duda, seguía prefiriendo haber estado en dónde lo había hecho, pero, aquel año, quizás fuera posible. Sonrió antes de asentir.

- Podría ser. Este año creo que no debería de tener ningún problema para poder asistir a los eventos en Europa – contestó-. Lo iré mirando para ver si es factible y cuando sepa algo seguro os haré llegar la confirmación.

La última vez que había asistido desde que había abierto su propio estudio había sido cuando Yamato todavía estaba en Tanegashima. Luego había estado el viaje a Marte, sus horribles primeras semanas de embarazo y la boda de Haru… Evidentemente, en lo último que había pensado era en hacer acto de presencia. No había vuelto a pensar en algo parecido hasta que lo había escuchado de palabras de los demás.

- Me alegra escuchar eso. Y yo no tengo anda más que añadir, ha quedado todo más o menos cerrado….

- Perfecto, le diré a mi ayudante que os envíe todo lo que he anotado en un pdf de forma más formal, pero yo creo que nos podremos arreglar bien – poniéndose en pie a la vez que ellos, les tendió la mano a modo de despedida.

Haru, quien había hecho lo mismo después de ella, los acompañó hasta la salida, volviendo más tarde directa hacia Sora, la cual la esperaba apoyada en la mesa con los brazos cruzados.

- ¿Qué? ¿Tienes planes de aniversario o te apetece venirte unos días por Europa?

- Sí claro… como si Andrew no estuviera también en la misma situación. De hecho, él suele ser quien no puede faltar a esos eventos. No sé todavía ni cómo se las arregló el año pasado.

- Yo sí… Usándolos de excusa para que entre su hermana y su madre no lo terminaran de volver loco – rio suavemente-. A ver si Yamato todavía sigue de descanso y puede venir conmigo. Nunca lo he engañado para que me acompañe a algo así…

- ¿Y te hace ilusión? – sonrió, divertida-. No me has contado a que se debe la cara de sueño… Y no creas que me voy a tragar que es porque Aiko tenga catarro… Pero te voy a tener piedad hoy, que seguro que estás muerta de ganas por irte a casa para verla.

No pudiendo más que darle la razón, Sora asintió de forma general. Tenía ganas de volver a ver cómo estaba la pequeña y también le hacía ilusión poder pedirle a Yamao que la acompañara a un evento de ese tipo. Y, evidentemente, la anterior noche no se había desvelado por culpa de Aiko tampoco.

- Te he dejado la carpeta con los bocetos que me pediste encima de tu mesa, así puedes revisarlos tranquilamente en casa.

- Gracias, Haru… Y perdona por darte la lata estos días con más trabajo…

- Sí claro, como que tú te quedaras en casa sin hacer nada. Si yo tengo la teoría de que acabas haciendo lo mismo aquí que allí. Es más, es que cuando te vas de vacaciones al sur con Yamato acabas siendo más productiva allí que aquí…

- Osea, que me estás diciendo que estoy mejor fuera de vista… Vale, vale, ya veo cómo son las cosas. Tendré que tener cuidado no vaya a ser que un día venga por aquí y me eches de mi propio estudio…

Empezó a recoger sus carpetas de nuevo, cogiéndolas contra ella antes de salir por la puerta, acompañada de su amiga para poder dejarlo todo e irse a casa tranquilamente a cuidar de su pequeña.

- Además, tengo que volver pronto…

- ¿Por qué?

- Debe de estar Yamato solo en casa con mis padres y no me puedo arriesgar a dejarlo mucho tiempo así a ver si le va a dar un infarto o algo por quedarse con ellos sin nadie que lo defienda…

Echándose a reír abiertamente tanto la una como la otra se perdieron por el pasillo.


Haruhiko posó a Aiko en el sofá para que fuera con Gabumon, el cual se había acomodado a la espera de que la pequeña llegara hasta él para poder usarlo a modo de cojín como solía hacer. No tardó en notar como trepaba por él, echándose encima de su barriga.

- Es una buena costumbre para mantenerla todavía, sí… - entretenido por la escena, acarició la espalda de la niña un par de veces antes de dejarla, adivinando sus intenciones. Seguramente tuviera sueño y quisiera descansar un rato.

- Desde que se me ocurrió dejarla ahí por primera vez no sé yo a quién de los dos le ha gustado más la idea – contestó Yamato.

Biyomon no tardó en ir hacia donde estaban, acomodándose también cerca de ellos, queriendo vigilar así a la pequeña mientras tanto. Se podía hacer a la idea perfectamente de cómo habían pasado las últimas noches sin lugar a dudas.

- No podría culparla – dijo Toshiko antes de tener que girar la cabeza hacia la puerta de la casa al escuchar cómo se abría viendo entrar así a su hija-. ¿Ya has llegado?

- Hola – saludó la pelirroja, escuchándola, terminando de descalzarse y de dejar todo lo que traía con ella en el mueble de la entrada.

Yamato bajó la vista hacia la niña, la cual parecía haberse quedado dormida rápidamente y no darse cuenta de que Sora acababa de llegar haciéndole así un gesto a la pelirroja al llevarse el dedo a los labios y señalar hacia donde los digimon y Aiko estaban. Entendiendo a lo que se refería, asintió sonriendo antes de continuar con lo que estaba haciendo para caminar hacia donde ellos estaban segundos más tarde y poder ir a saludar a sus padres más dedicadamente.

- ¿Qué tal la reunión? – le preguntó el profesor.

- Muy bien – asintió-. Me parece que voy a tener un agosto movidito pero no me puedo quejar – se encogió de hombros, buscando a la niña con la mirada y sonriendo más al verla dormir cómodamente sobre el digimon-. ¿Vosotros? Os vais a quedar a comer con nosotros, ¿verdad?

- ¿Me lo preguntas a mí? Habla con tu madre que creo que ya tenemos todo claro quién es la que manda en esta casa… - no tuvo tiempo a apartarse, llevándose un manotazo por su comentario.

- Seguro que tenéis más cosas qué hacer que poneros a hacer comida para cuatro – contestó Toshiko todavía con la mirada fija en su marido.

- Tonterías de la que hacemos la comida para nosotros dos bastante problema es hacer para los cuatro… - Yamato negó con la cabeza.

- Espera, ¿le acabas de llevar la contraria a mi madre? Te ha pegado Aiko la fiebre – dijo Sora acercándose a él para poner la mano en su frente.

Levantando la mano para quitar la de ella con un ligero manotazo intentando fingir seriedad, acabó por unirse a la risa de los demás sin poder evitarlo.


AnnaBolena04: pues parece que se requiere a la famosa diseñado en sus desfiles para terminar de empezar la temporada por todo lo alto. Ahora habrá que ver si esa pobre mujer es capaz de dejar a su cosita preciosa en casa unos días sin morirse ella en el intento. Que algo me parece que llevan peor el sobrevivir los padres a estar un tiempo sin su nena que la propia Aiko. Que ella seguro que se entretiene, que tiene a la gente haciendo cola para hacerle monerías... Pero bueno, habrá que ver cómo se maneja Sora con todo esto.

Yamato con los suegros también tiene para rato porque con lo especialito que ha salido el pobrecillo en esos aspectos. No todo iba a ser bueno, tenía que tener afición por las paranoias y si lo dejan solo con ellos seguro que le entró algún que otro sudor frío mientras que llegaban. Menos mal que están todos pendientes de que la naricilla de Aiko está rojita todavía y que cada vez que estornuda tiene que ser muy cuqui.

Y estoy aquí intentando no dormirme porque hoy tengo que trabajar también de tarde y no quiero T_T ¡Un besito de tortuguita! Así me lees cuando consigas ser persona en el día de hoy, que si lo consigues es para que te den un buen premio.

Guest Vecina: jajajaja sin duda, me parece a mí que ninguno de esos dos va a volver a probar determinado sabor de helado en una buena temporada sin que les entren todos los calores. Que oye, que ella había estado muy nerviosa con lo de la nena y él también bastante preocupado, pero mira qué bien se les ha dado encontrar un método de distracción y con el que dormir toda la noche. Y lo del los baños en es casa ya debe de ser traición. Suerte ellos que pueden, no como yo que si intento yo coger postura para darme un baño de ese tipo duro cinco segundos porque se me empieza a quedar la espalda con o sin rubio presente jajaja

Ahora parece que a Sora se le presenta la oportunidad de volver al activo en su vida laboral totalmente por la puerta grande del todo y tiene pinta de que le ha sonado bastante bien aunque claro, eso implicaría generar un poquito de caos en su rutina de diaria. A ver cómo evolucionan las cosas por ese frente y si sobreviven los dos unos días en Londres después de lo mal que se les dio la última vez que estuvieron juntos allí.

Aquí estamos estables con el tema del frío. En resumidas cuentas, hace un frío que te ca*** todo el día. Hoy por la mañana estaba todo cubierto de hielo y no había ni un trocito de prado que no estuviera blanco por el hielo. Todavía están intentando convencerme para salir mañana por la noche a celebrar en el Ayuntamiento, pero yo es que miro el termómetro y me entran todos los males de golpe. De hecho ahora mismo estoy gruñendo porque me tengo que ir en un rato y no me apetece nada de nada. Aaains, qué vida laboral esta jajajaja ¡Un bico enorme vecina! Posiblemente actualice también mañana, pero, por si no te leo... Que tengáis muy feliz año nuevo las tartarugas y tú.