- ¿Yo? ¿Qué clase de pregunta es esa?
Andrew levantó la vista hacia Haru cuando ésta reclamó su atención. Había estado distraído revisando unos papeles mientras que ella terminaba de acomodarse tras haber llegado a casa hacia un rato. Pudo ver como se encogía de hombros, posando los papeles que tenía en la mano encima de la mesa.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Porque he estado hablando con Sora y este año creo que quiere ir…
- ¿Quiere ir? ¿Piensa volver a reincorporarse a la vida de diseñadora famosa? Y yo pensando que ya la había perdido – se rio suavemente-. ¿Te ha dicho que vayas con ella?
- Pues… Yo lo que quiero saber es si vas a ir tú…
- ¿Y para qué quieres saber si voy a ir yo? – intentó no reírse, sabiendo que estaba empezando a jugarse que le tirase uno de los cojines a la cabeza-. Claro que voy a ir, no hay forma en la que me pueda librar de los eventos europeos, pensaba secuestrarte sin decirte nada, pero creo que se me han adelantado…
El año anterior había faltado, pero evidentemente había tenido los motivos más que de sobra para no estar. No se casaba uno todos los días como para poder darle más importancia a un desfile que a su propia vida personal.
- ¿Y si no me hubiera dado la gana de ir contigo qué? - preguntó divertida por la contestación que acababa de darle, acercándose hasta él.
- Bueno… tampoco te pienses tú que me iba a asustar mucho contigo a estas alturas ya – giró levemente la silla, adivinando sus intenciones, dejando que le quitara las gafas, aprovechando para frotarse los ojos con suavidad mientras que las dejaba encima de la mesa.
- ¿Cómo tengo que interpretar eso? – dijo entretenida antes de acercarse algo más y tomar asiento en su regazo.
- Como que haces lo que te viene en gana y que nunca jamás se me pasaría por la cabeza meterme entre tus decisiones laborales y tú, no soy tan suicida… - hablaba en serio a pensar que estaba usándolo a modo de broma en aquella ocasión, aprovechando para posar sus manos sobre su cintura, sujetándola-. ¿Quieres venir conmigo?
- Claro que quiero… Pero no sé cómo me voy a arreglar – arrugó ligeramente la nariz.
- Creo que siempre suelo tener más o menos las mismas fechas que Sora para todo, podremos sobrevivir. Y lo demás… Es tan sencillo como buscarnos el mismo hotel y así no tenemos que estar volviéndonos locos. ¿Va a ir el señor Sora?
Echándose a reír por la forma en la que se había referido a Yamato a sabiendas de que lo hacía porque había escuchado ya alguna vez la versión contraria, se entretuvo en dejar bien colocados los cuellos de la camisa de él unos segundos hasta que se le pasó.
- Supongo. Creo que lleva toda la semana interrogándolo para saber cuando vuelve al trabajo, pero la intención de ella es que venga también. La que no creo que vaya a llevarse con ella es Aiko.
- Normal… Pobrecilla, ya bastante tenemos los adultos con sobrevivir al viaje y al cambio de horario. Lo que pasa es que yo voy a estar en París también – dijo tras haberse quedado distraído siguiendo los movimientos de los dedos de ella-, así que vamos a tener que arreglarnos de alguna manera.
- ¿Eso es antes o después? – arrugó ligeramente la nariz.
- Creo que después – levantó la cabeza, pensativo, asintiendo segundos más tarde-. Sí, es la semana siguiente.
- Pues eso sí que tiene fácil solución – dijo, sonriendo de forma bastante delatadora dejando claras sus intenciones sin tener que hacer demasiado esfuerzo él.
Fingió no darse cuenta, entretenido en ver la cara que estaba poniendo ella. Esa había sido una de sus ideas originales respecto a todo aquello, aprovechar la oportunidad para poder pasar el primer aniversario fuera del país. No le molestaba sin duda el nuevo planteamiento que se le ponía por delante, podía adaptarse sin queja alguna.
- Osea, que todo esto es tu forma de decirme que quieres que te lleve a París conmigo… Vergüenza debería darte…
- Ni un poquito – sonrió-. Y, ya que estás todavía vestido y no te has puesto el pijama, ¿qué te parece si me llevas a cenar por ahí?
Arqueó una ceja divertido por la salida que le acababa de dar ella, aunque también lo estaba viendo venir y ese era el principal motivo por el que no se había cambiado nada más llegar a casa. Cerró mejor los brazos en torno a ella, acercándosela algo más antes de volver a contestar.
- Pero solo porque me has robado las gafas y sin ellas no puedo trabajar, no porque me lo hayas dicho tú, ¿eh?
Echándose a reír, aprovechó la cercanía para dejar sus brazos en torno a su cuello para poder dedicarle algo de atención tras haber pasado todo el día fuera de casa.
- Oye, ¿tienes que hacer algún viaje? – preguntó una vez que lo hubo soltado, yendo hacia la habitación.
- No, por el momento no, así que tranquila, que vas a poder hacer conmigo lo que te venga en gana todo este mes no te preocupes – empezó a recoger todo para no perder nada, guardando las gafas en su funda antes de que fueran las primeras en desaparecer.
Sonrió al escucharlo, sacando ropa del armario y empezando a dejarla encima de la cama para ir cambiándose poco a poco. Con el calor que estaba haciendo últimamente, necesitaba ponerse otra cosa antes de salir de casa, decidiéndose por un vestido que aún no había estrenado.
- ¿De dónde has sacado eso? – preguntó nada más verla aparecer de nuevo por el salón.
- ¿Hm?
- El vestido… Y no me vengas con que no es normal que me fije que ese no lo había visto nunca…
- Pues… yo juego a las muñecas con Aiko y su madre conmigo… - dejó ir una sonrisita traviesa, dándose cuenta de que no le quitaba la vista de encima-. ¿Qué? ¿Te gusta?
- Creo que me voy a guardar esa respuesta para más tarde, sin duda…
- ¿Londres? – preguntó Yamato arqueando una ceja.
- Londres – asintió.
Había dejado los billetes de avión y la reserva del hotel delante de la mesa de la cocina a la espera de que lo encontrara y pudiera verlo. Había estado investigando sobre las fechas en las que podría volver al trabajo él y parecía que podían aprovechar. Lo único que le quedaba a medio hacer era ver con qué abuelos dejaba a Aiko sin que empezaran a tirarse de los pelos los unos con los otros.
- Pero… ¿y eso? – estaba demasiado confuso no habiéndolo visto venir.
- Tengo que ir por motivos de trabajo y se me ocurrió que podríamos aprovechar para escaparnos los dos unos días… ¿No te apetece?
La cara de confusión de Yamato no le dejaba claro si la idea le gustaba o no. Posiblemente lo había pillado desprevenido y no lo hubiera visto venir de ninguna de las maneras, pero no estaba segura de si la reacción fuera a ser buena o no, dado lo que había pasado entre ellos años atrás allí.
- ¿Por eso llevas rondándome desde hace unos días para saber cuándo vuelvo al trabajo? ¿No te da vergüenza? Esto se puede considerar secuestro… - levantó la vista hacia ella por fin con una sonrisa ladeada en el rostro-. ¿Vas a dejarme ir de acompañante de la conocida diseñadora internacional Takenouchi?
- Bueno… ya veremos… Igual te dejo donde no se te vea mucho – sonrió por fin, relajándose-. ¿Te apetece? Nunca has venido conmigo…
- No, nunca he podido ir a uno de tus desfiles… Y la verdad es que… Tengo curiosidad.
- ¿De ver como trabajo de forma más seria o piensas hacer como Taichi y darme la lata para que te presente a alguna de las modelos?
- ¿Tienes por ahí a mano el número de Iori?
- ¿Eh?
- No… Lo digo porque no pienso responder esa pregunta sin un abogado que me pueda defender…
Arqueó una ceja, quedándose mirando hacia él, estudiando lo que había por encima de la mesa para ver si podía tirarle algo a la cabeza por simpático. Viendo como se echaba a reír abiertamente y se ponía en pie para ir hasta ella, se dejó alcanzar cuando alargó las manos hacia su cintura.
- Sí, me hace ilusión verte en tu elemento de verdad. Ya me he perdido muchos de esos eventos y creo que va siendo hora que yo también te apoye un poco con lo que haces…
- Claro, como si tú estuvieras hablando con la experta en la materia de la JAXA… - murmuró con un tono más bien infantil, quedándose mirando hacia él.
- Eh, has dejado tu propio imperio de lado un par de veces ya por venir a comprobar que sea capaz de sobrevivir por mi cuenta en Tanegashima. Yo diría que sí que me has apoyado… Eso sin contar quien casi que me llevó de la oreja para que dejara de dar vueltas por miedo. Creo que lo menos que puedo hacer es ir contigo…
No le dijo nada, sonriendo simplemente de forma amplia, adelantando la cabeza hacia él para dejar su frente apoyada sobre su pecho, disfrutando de la cercanía entre ambos. Parecía una tontería, pero a ella sí que le hacía especial ilusión que fuera y estuviera a su lado. Como bien habían dicho, nunca se había dado la oportunidad y además, podrían aprovechar unos días para ellos.
- ¿Y cómo hacemos con los abuelos? ¿Los dejamos que se peleen entre ellos y que el vencedor reclame su premio?
- Pues… sí – levantó la cabeza hacia él tras sentir como dejaba un beso en su cabello-. ¿Quieres que venga Aiko? No quiero que lo pase mal o tener que usarte de niñero todo el tiempo o tener que contratar a alguien…
- Me parece bien, y además es un viaje muy largo para ella. No creo que le sirva esta vez usarme a mí a modo de peluche para dormir. Podemos dejarla con tus padres o los míos y así no nos tenemos que preocupar – vio como asentía-. ¿Haru?
- Viene – asintió-. Aunque supongo que se quedará con la competencia, que él sí que no tiene escapatoria de todo esto…
- Es verdad, Andrew… Si es que se me olvida que el fondo es la competencia.
- ¿A ti solo? – sonrió, divertida-. Tengo que volver a amenazarlo para hacer algún tipo de colaboración que hace mucho tiempo que no trabajo con él y me ha gustado siempre hacerlo… Pero bueno, eso que ellos también van.
- ¿Nos vamos los cuatro de excursión a tomar el té?
- Más o menos… Aunque también me llevaré conmigo a más gente del trabajo, claro, especialmente a la pobrecita de Kaori….
- Eh, a ella puedes decirle que si se porta bien te llevas también a Taichi a ver de qué color se pone…
- ¡Yamato! – le dio un ligero manotazo-. No seas malo, pobrecilla… Y sino la próxima vez repites eso delante de Koemi que yo no te pienso defender…
Entretenida por la conversación, Sora se rio finalmente, poniéndose de puntillas de repente para pasarle los brazos en torno al cuello y quedarse del todo pegada a él.
- Gracias por venir conmigo – murmuró, dejándole un rápido beso en los labios-. Voy a ir a hacerle la cena a Aiko, tú vete pensando qué te apetece…
- ¿A mí? – sonrió de forma ladeada-. Yo que tú miraba lo que hay dentro de la nevera, no vaya a ser que algún rubio idiota que tengas por casa se haya pasado la tarde entretenido preparándote algo…
- ¿Me has hecho algo de cena? – intentó escaparse, sin conseguirlo al tenerla aún rodeada con sus brazos-. ¿Qué has hecho?... ¿Me has hecho el arroz ese que tanto me gusta?
- No lo sé… Puede que sí o puede que no… - divertido por la reacción de Sora se echó a reír, teniendo que dejarla ir para ver como iba directa hacia la nevera.
Guest Vecina: madre mía, te noto noto un poquito gafada ¿eh? ¿Qué tal estás con la alergia? Yo la verdad es que sigo con el estómago de aquella manera... No se me termina de asentar de una vez. Pero bueno deben de ser las idas y venidas fuera de horario y demás, a ver si la cosa se estabiliza de una vez. Pero bueno, por el momento, nada demasiado diferente del año pasado.
Claro, se presenta la temporada movida, pero, por lo que se puede ver, los que tienen planes de irse a rondar algo más por Europa son otros dos. Yamato y Sora tienen demasido mono de tener a Aiko con ellos y no quieren dejarla sola demasiado tiempo, así que me parece a mí que no van a tardar mucho más de la cuenta en volver a Tokio. Además, esos dos tienen malos recuerdos de Londres, ya va siendo hora de que creen alguno que otro nuevo en la ciudad.
La cordialidad japonesa me parece que es algo con lo que Mimi no casa demasiado jajajajaja Y no digo nada, porque ya sabes que pienso como tú más o menos sobre ese personaje y me da mucha pereza sacarla. Así que no nos cuesta demasiado ponernos en la cabeza de Yamato cuando de gruñir al verla se trata, porque, la verdad, tiene que ser una pesadilla tenerla demasiado cerca.
En fin vecina, que me tengo que ir a dar clase otra vez ahora... Y contando que ya me tocó también por la mañana, te puedes imaginar las ganas que tengo... Ains... Si es que más pereza no me pueden dar estas fechas porque si ya ellos de normal no quieren hacer nada, imagina en vacaciones tan cortas como estas... El desastre. Pero bueno, eso, que bicos muy grandes.
