- Yo creo que lo justo es que se quede con nosotros – dijo Hiroaki mientras que se quedaba mirando hacia su hijo-. La última vez se quedó con los Takenouchi.
- ¿Qué última vez? – levantó la cabeza, estando agachado todavía ya que Aiko estaba sujeta a sus manos mientras que caminaba por el parque.
- En Navidad – protestó, cruzándose de brazos.
Puso los ojos en blanco sin poder evitarlo, no tardando demasiado en caer en la cuenta de la escapada a la que se refería, recordando los días que Sora lo había secuestrado fuera de la ciudad. Y también recordó que había sido sus suegros los que se habían quedado con la niña.
- Papá, a mí me da exactamente igual con quien se quede. Va a estar perfectamente con todos, así que mira, arreglaos entre vosotros – negó con la cabeza-. Lo sigo en serio, ¿quieres quedarte tú con ella? Por mí bien, pero… ¿Vas a tener días libres en el trabajo?
- Y sino los tengo los pido. Además, si se lo digo a tu madre seguro que ella está de acuerdo también…
- ¿Mamá? ¿En qué? ¿En que os quedéis los dos solitos con la niña? A ver qué hacéis que luego la pobrecita se me escandaliza…
- Sí, como que si de temas de escandalizamiento no fuera a tener el mayor problema con su padre…
Arqueando una ceja, se quedó mirando hacia su padre. Soltó a la pequeña para que fuera a jugar a la alfombra junto con los digimon, terminando por girarse y quedarse mirando hacia Hiroaki antes de esbozar una sonrisa en sus labios.
- Por el momento tengo cuidado de lo que hago o dejo de hacer delante de ella, gracias… Mejor habla con la madre que suele ser la que tiene más problemas de discreción.
Sin poder evitar la cara de sorpresa por el comentario que acababa de escuchar, no esperando verlo venir de ninguna de las maneras de boca de Yamato. Precisamente era una de las personas más reservadas en esa temática, y no con él precisamente porque fuera su padre, sino con la vida en general.
- ¿Qué? Quita la cara de susto que luego te riñe mamá porque dice que te salen más arrugas en la frente… ¿Quieres quedarte tú con Aiko entonces? Pues te arreglas con Haruhiko y Toshiko, a Sora y a mí evidentemente nos da igual.
- Vale, pues nada más que hablar. La niña se queda con Natsuko y conmigo y ya está…
- ¿En serio? ¿Tú estás dando por supuesto que no le vas a dar la razón a Toshiko como siempre?
- Yo no le doy siempre la… Bah. Que se queda conmigo y punto – viendo como se echaba a reír, intentó lanzarle una mala mirada-. Tú vienes de muy buen humor hoy, porque vamos, estás que tiras la casa por la ventana…
- No… Lo normal – se encogió de hombros-. No te voy a decir que no me haya gustado la sorpresa del viaje. Digamos que… no es una ciudad con la que tenga demasiados buenos recuerdos con Sora y es una buena oportunidad para crearlos. Eso y que ya va siendo hora que me digne a hacer acto de presencia en algo relacionado con el trabajo de Sora más allá de ir a buscarla al estudio….
Asintió a sus palabras. Sabía perfectamente a lo que se refería y no porque fuera quien más se metiera en la vida de Yamato, ya que para eso estaba el menor de sus hijos. Recordaba a la perfección el momento en el que lo había llamado para pedirle que por favor que fuera hasta Tanegashima antes del aislamiento.
2018
Se quedó mirando hacia su hijo mientras que estaba revolviendo de un lado para otro por la habitación. No iba a decir que le había sorprendido cuando había recibido su llamada para ver si podía ir unos días con él al sur. Hasta donde él sabía Yamato también había viajado a Londres para saber cómo estaba Taichi, lo que no contaba era con saber que estaba ya de vuelta.
- ¿Te han convocado?
- No – contestó-. Pero he aprovechado para aceptar el ascenso y ahora tengo el aislamiento encima y no quería dejarlo todo a medias.
- Ah… - se limitó a contestar antes de ver como salía de la habitación de nuevo.
Lo conocía como la palma de su mano y no había necesitado ver sus orejas nada más llegar y su gesto ausente y no demasiado animado como para saber que algo había pasado. Podría llegar a pensar que estaba preocupado por el viaje, por Taichi… pero, con todo su pesar, algo le decía que el problema venía por otro frente mucho más complicado. Y no le gustaba ni lo más mínimo.
- Llamó tu hermano antes, me dijo que a Taichi posiblemente le den el alta antes del final de la semana pero que no va a poder viajar hasta dentro de una temporada por precaución…
No recibió respuesta tampoco, viendo como llegaba con la bolsa de viaje que solía llevar con él para empezar a tirar dentro de ella la ropa que pudiera hacerle falta. Quizás ya lo sabría y por eso no demostraba importarle demasiado, pero, sin duda, no era la reacción que él esperaba ver en su hijo.
- Oye… y… ¿qué piensa Sora acerca de lo del viaje y del nuevo puesto?
Habiendo hecho la pregunta con toda la intención del mundo, la mirada que le lanzó Yamato que la confirmación que necesitaba para asegurarse de que lo que se estaba temiendo iba a ser verdad.
- ¿Se puede saber qué has hecho?
No esperaba que fuera a responderle, ni siquiera cuando lo vio levantar la vista hacia él de una forma en la que no recordaba haberlo visto. No le gustó absolutamente nada lo que vio. Prefería volver a ver el enfado en los ojos de él, pero no fue eso, ni siquiera algo que se le pareciera lo que pudo ver.
- He cometido el peor error de mi vida – soltó de golpe y sin que se lo pudiera esperar.
Ante la sorpresa de su padre, aquellas parecieron ser las palabras detonantes para que el rubio dejara ver el verdadero motivo por el que le había pedido que viajara. Algo estaba pasando allí y no tenía, ni de casualidad, buena pinta. Cuando lo vio tirar de mala manera la camiseta que tenía en la mano y tomar asiento en la cama dejando sus brazos apoyados sobre sus rodillas y las manos enredadas en su cabello no pudo más que acercarse hasta él, estando a punto de posar su mano encima de su hombro, frenando en el último momento.
Lo observó en silencio unos segundos antes de sentarse a su lado, dejándole su espacio y quedándose a la espera. No necesitó que pasara demasiado tiempo para ver como se giraba hacia él y buscaba lo que más parecía necesitar en aquel momento y se quedaba abrazado a su padre.
- Hijo… - murmuró únicamente antes de dejarlo que se desahogara.
Se quedó mirándolo entretenido mientras que decidía sentarse en el suelo con los digimon y Aiko. Sin duda no le gustaba que esos recuerdos hubieran aparecido en su cabeza porque odiaba haberlo visto cómo lo había visto. Hasta él había tenido sus dudas sobre si iban a ser capaces de arreglar las cosas y ahora, Aiko estaba trepando por encima de su padre para intentar llegar así a la mesa en la que estaba su merienda.
- Pues sí, aprovecha y vete a ver la ciudad en condiciones. Además, seguro que te gusta. Con el clima que tiene lo mismo ni te quemas, oye…
- Qué simpático… - dijo poniendo los ojos en blanco.
Riéndose por su contestación fue hasta donde estaban tomando asiento en el sofá al lado de ellos, sin hacerlo en el suelo para evitarse dolores de espalda, observándolos entretenido.
- ¿Y tú cómo estás ya del catarro? -le preguntó a la niña.
- ¡Mía! ¡Mía! – empezó a decir mientras que intentaba atrapar la manzana de manos de su padre.
- ¿Cómo que tuya? – le acercó el trocito que había cortado para ella, alejándolo en el último momento para jugar con ella. Entretenido viéndola reírse, decidió dejar de hacer el tonto y darle la comida.
- ¿También le gustan las manzanas?
- Papá, ¿qué no le gusta a Aiko? Si estaba todavía enferma y aparte de haber aniquilado toda la sopa que le había hecho su abuela poco más y me muerde a mí porque estaba tardando en darle su melocotón…
- Con lo repelente que eras tú de pequeño… La pobre de tu madre se volvía loca que para quisieras comer algo sin montar el drama. Y luego Takeru mucho peor todavía…
Desvió la mirada hacia la niña, la cual se había quedado sentada por fin encima de las piernas de Yamato, cogiendo el trozo de fruta en su mano y mordisqueándolo lentamente, curiosa mirando hacia ambos adultos de forma alterna.
- Takeru siempre ha sabido dar la lata con cualquier tema. Para que luego el que tenga mala fama de los dos sea yo, vamos a ver…
- Nadie dice que tu hermano no sea el rey de tocar la moral… Pero a cascarrabias no hay quien te gane.
- Ah, bueno, uno de los dos tenía que parecerse a ti en algo, no se lo quieras dejar todo a la rama de la familia de mamá.
- Pocas cosas buenas vienen de esa rama de la familia, tú hazme caso… - farfulló el comentario sin necesidad de aclarar por quién lo decía. No había necesidad tampoco de que lo hiciera-. Oye, ¿cuándo os pensáis mudar de una vez?
- Pues… a la vuelta de Londres. Ya lo tenemos casi todo así que vamos a ir llevando las cosas poco a poco y cuando volvamos… Vamos a volver a nuestra casa… Esta vez a la de verdad.
Sonrió al decir aquellas palabras. No se iba a molestar, ni siquiera, aunque no estuviera con su padre, en disimular la ilusión que le hacía todo aquello. Lo había dicho muchas veces, y, aunque le encantaba dónde vivían en aquel momento, la casa era un proyecto de los dos y tenía mucho más significado del que pudiera parecer.
- Supongo que esa es la cara de alguien que ya tiene por fin la casa perfecta en la que ver crecer a su hija – dijo Hiroaki, devolviéndolo a la realidad.
- Podría ser – sonrió-. ¿Sabes? Me gustaría que no fuera solo Aiko la que pudiera crecer en esa casa… - hizo una pausa, posando la vista en ella, dándose cuenta de que estaba reclamando otro trozo de manzana-. Pero… sigue preocupándome demasiado que pueda ser peligroso para Sora.
- Fíjate que no me extraña escucharte eso… Ni lo uno ni lo otro. Pero, ¿solo es cuestión de tiempo, no? Quiero decir, cuando pase el tiempo prudencial…
- No… Es decir, sí. Ya sé que tiene que pasar un tiempo para que sea segura tras la cesárea, pero me da pánico que pueda volver a pasarle algo como… lo que le pasó.
Confuso, no entendió muy bien a lo que se refería, teniendo que echar la vista atrás para recordar el susto que se habían llevado meses antes del nacimiento de su nieta, cuando su nuera se había puesto mal y habían tenido que ingresarla. Arrugó el ceño, mirando a Aiko.
- Es más que probable que esté el riesgo ahí de nuevo y la verdad es que me aterroriza que algo malo pueda pasarle.
- Yamato… Que el riesgo esté ahí no quiere decir que tenga que volver a pasar. Precisamente no os faltan a ninguno de los dos recursos para que todo vaya como la seda. Eso sin contar con que los dos tenéis cabeza y sabéis lo que hacéis… Ya te preocuparás de esto cuando de verdad exista la posibilidad real, no te amargues antes de tiempo. ¿Qué piensa ella?
- ¿Ella? ¿No la conoces ya? Me lo ha dicho varias veces…. Ella también quiere, y, sin duda, le importa mucho menos que exista ese riesgo o al menos es menos paranoica y menos histérica que yo.
- Me decanto por lo segundo… - sonrió-. Mira, no le des vueltas y céntrate en lo que te tienes que centra ahora y dale la merienda a Aiko o te va a acabar mordiendo a ti. Ya tendrás tiempo más adelante para pensar todo esto con más seriedad.
Dándose cuenta de que Aiko volvía a reclamar más comida sonrió a su padre teniendo que darle la razón y continuando con lo que estaba haciendo.
Guest Vecina: me parece que volvemos a andar con los mismos horarios, vecina jajaja Que abrí aquí para subiros el capi pero me quedé mirando hacia la pared porque acabo de comer y estoy todavía intentando no dormirme encima de la mesa. Si es que a esta hora si me dejas tardo más en contestar las review que por la noche en hacer un capítulo. Y mira, al final estoy trabajando más horas en Navidad que durante el curso, lo que pasa es que son con menos volumen de gente y claro eso compensa porque es menos matador, pero vamos, que entre una cosa y otra, hoy acabaré saliendo a las 8 también mínimo habiendo ya dado clase por la mañana. No, no le eches maquillaje que eso casi que va a ser peor. ¿Te pican? Porque eso sí que es fastidiado, que yo no tengo la moral suficiente para intentar no rascarse y me ha dado una alergia - atención al nivel del tontería - el botón de una falda y parece que tengo pulgas jajaja
Que conste en acta que me corto mucho con ellos. Son dos personajes en los que me apoyo mucho, pero como no son originales de la temática de la historia, pues no me voy a poner a meterme en detalles que no le importan a nadie, pero es que me gustan muuucho esos dos jajajaja Claro que hace lo que quiere con él y déjate que les llegue el turno - si es que les llega - de tener algún nene, verás quién va a llevar las de perder ahí todavía más que Yamato. Y... puede que yo tenga entre manos alguna que otra cosa donde sí que se vea eso mismo que tú dices... Que puede que sí que estén trabajando juntos en algún que otro proyecto...
Madre mía, te juro que llevo como cosa de media hora aquí sentada jajaja Me va a acabar dando la hora de irme otra vez, verás tú qué risa. Así que voy a ver si espabilo y preparo unas cosas que tengo pendientes para llevar algo de tiempo ganado. Un bico grandote grandote, vecina.
PD: la ayudante de Sora somos todos jajajaja Es más, probablemente sea mi subconsciente dejando salir los fangirleos hacia el serio y digno embajador jajajaja No voy a negarlo tampoco.
