- ¿Ya te lo ha contado, verdad? – dijo Koemi mientras que se quedaba mirando para Sora tras haberle dado las llaves.

- El otro día que lo fui a buscar con Daigo…

- Ya me lo parecía a mí – se rio, divertida-. Si no te lo cuenta a ti explota… Lo que me extraña es que no le haya dicho anda a Yamato. Debe de estar sufriendo… ¿Qué te parece la noticia?

- Que se lo merece. Ha estado trabajando mucho y no me puedo imaginar a nadie mejor que él para estar en ese puesto. Es perfecto para el cargo, yo creo que puede hacerlo de maravilla.

- Yo también – asintió-. Y mira que yo lo he visto de él con los digimon es… El paso de los días con Agumon en casa. Pero por lo que me ha contado… No sé, creo exactamente lo mismo que tú.

La pelirroja sonrió, buscando a su amigo con la mirada. Cuando le había dado la noticia la había cogido por sorpresa, peor simplemente porque no la esperaba, no porque no fuera exactamente lo que esperaba que acabara pasando. No pudo más que volver a sonreír, siguiéndolo con la mirada, recordado momentos pasados.


2012

Sora se quedó mirando hacia Taichi, confusa, intentando entender por qué estaba dando otra vuelta más en redondo por la habitación. Buscó a Hikari con la mirada, intercambiando un gesto interrogante, viendo que ella tampoco tenía ni la más remota idea de lo que estaba pasando. Las había llamado para que fueran a su casa aquella tarde y, aunque había ido a abrirles la puerta cuando habían llegado, el resto del tiempo se lo había pasado dando vueltas en redondo por la habitación.

- Vamos a ver… Como no te estés quietecito te juro, por lo que más quieras, que te ato a la silla – dijo ella finalmente-. ¿Qué te pasa? Porque algo querrías para hacernos venir a las dos hasta aquí digo yo, no solo será para pasearte delante de nosotras. Te tenemos bastante visto si me permites el comentario…

Con resignación, se detuvo, quedándose con la mano en la puerta del armario antes de girarse hacia ellas. Estaba demasiado nervioso y no estaba seguro de tan siquiera poder decirlo en voz alta por miedo a que fuera a sonarle incluso demasiado extraño para él.

- Tengo una entrevista en el buffet de la empresa con la que hice las prácticas – soltó de golpe, girándose hacia ellas y viendo la sorpresa en la cara de ambas-. Me lo dijeron el día que las terminé…

- ¿Una entrevista? ¿Para qué? ¿Para hacer de becario o para un puesto? – preguntó su hermana, empezando a entender las cosas.

- Para un puesto… Y no sé ni qué ponerme, ni qué hacer, ni nada…

La pelirroja se tomó unos segundos para asimilar lo que le acababa de decir, entendiendo por fin de qué iba todo aquello antes de ponerse de pie, dejando de estar tirada en la cama, yendo hasta él.

- Déjame adivinar… Es un buffet serio y quieres causar una buena impresión, ¿a que sí? Y déjame seguir adivinando… Se te ha ocurrido a ti solito que no tienes nada en el armario apropiado para un puesto de trabajo de ese tipo – sonrió al verlo asentir con resignación-. ¿Y qué pretendes hacer?

- ¿Me acompañas a comprarme algo para la entrevista? – farfulló finalmente por lo bajo.

Habiendo adivinado que era exactamente eso lo que él buscaba, no pudo más que mirarlo con un gesto cariñoso antes de esperar a que levantara la vista.

- Anda… Vamos… ¿Vienes con nosotros? – se giró hacia Hikari para observarla.

- No puedo, tengo que entregar un trabajo mañana… ¿Puedo decirle algo a mamá?

- No, ni media palabra. Ni a mamá ni a nadie. No quiero que se sepa nada más hasta que pase la entrevista, ¿entendido?

Echándose a reír por los niveles de paranoia de su hermano, Hikari asintió no queriendo ponerlo más nervioso de lo que ya estaba.


- A ver… ¿quieres salir de una vez del probador? Creo que dio menos vueltas Mimi el día que se me ocurrió ir a acompañarla para ir por el vestido que iba a llevar a la boda de no sé qué primo… - la pelirroja puso los ojos en blando, apoyada en la pared-. Y más te vale llevarme a merendar luego, que empiezo a tener hambre…

- Ya lo sé… - escuchó como decía desde dentro-. Es que… No sé.

- No sé, no sé… No me obligues a entrar, que te seguro que no me voy a escandalizar… ¿Estás visible ya o no? Último aviso…

En vez de contestarle, pudo ver como abría la puerta del probador, saliendo finalmente con paso lento. Había llevado muchos años uniforme, debería de estar todavía acostumbrado. Pero no se podía decir que lo hubiera llevado siempre de la mejor de las formas… Evidentemente no podía ir a una entrevista con la camisa saliendo por un lado de los pantalones y por el otro no, eso sin contar los restos de haber estado enredando con la pelota antes del cambio de clase.

- Te digo que me veo muy raro…

Las cejas de su amiga se alzaron de repente al ver una imagen completamente diferente. Lo había arrastrado con ella a la tienda y lo había metido en el probador con varias piezas de ropa que había escogido para él sin darle mucha más opción a protestar. Lo que no esperaba era haber acertado tan bien.

- ¿Dejas de poner caras raras y me dices qué te parece? – estaba nervioso, no lo iba a negar, ni siquiera era capaz de disimular.

Prácticamente pudo decir que dio un respingo cuando la sintió acercarse hasta él, empezando a colocar bien tanto los cuellos como los bordes de la chaqueta, tomándose su tiempo antes de mirarlo con la mejor de sus sonrisas.

- Si te veo por la calle así no te conozco… Te queda muy bien – habló, intentando hablar de la forma más imparcial que podía, ya que precisamente ella no era la más indicada para hacer ese comentario a esas alturas de su vida.

- ¿Lo dices en serio?

- A ver… Partimos de la base de que no soy demasiado imparcial contigo… Pero vas a tener que fiarte de mi opinión más técnica, que para algo estás en mi campo…

La miró, notando como él solo enrojecía a medida que iba intentando asimilar la situación, terminando por asentir antes de volver a girarse hacia el espejo de nuevo, volviendo a observarse.

- Hay… Hay algo que no me termina de encajar, no sé qué es… - aprovechó para moverse algo más.

- ¿El qué? ¿Te tira algo o te aprieta? Yo creo que te queda justamente como tiene que ser, ¿no? – vio como negaba con la cabeza-. ¿Entonces?

- No sé, chirría demasiado conmigo… - continuó observándose, aprovechando el momento para pasarse las manos por el pelo, echándoselo hacia atrás para intentar ponerlo en su sitio así.

Fue ese gesto el que hizo que ella se diera cuenta a lo que se estaba refiriendo él, detectando lo que chirriaba, como decía Taichi, con la ropa que se estaba probando. Caminó hasta colocarse a su lado, mirándolo así en el reflejo, dándose cuenta, al cruzar una mirada con él, de que estaba pensando lo mismo que ella.

- No sé si será demasiado cambio de repente… - murmuró, volviendo a repetir el gesto de antes.

- Lo sé… Pero… yo creo que te va a quedar muy bien… Y sino, siempre puede volver a crecer.

- ¿Sabes qué? Que me gusta eso – volvió a mirarse-. Tengo ahorrado de las prácticas creo que puedo mirar alguna cosa más para salir del paso si me contratan… Pero… Primero vamos a hacer las cosas bien. Mañana iré antes de ir a la entrevista…

La pelirroja lo miró. Era un rasgo tan característico de él que estaba segura de que se le iba a hacer rarísimo, pero también podría decir que nunca se lo hubiera imaginado así vestido y, de alguna manera, le encajaba a la perfección.


Cuando había llegado el día de la entrevista, sabiendo la hora y el lugar, había decidido ir a buscarlo. No eran muchos los días que le quedaban en Tokio antes de tener que volver a París de nuevo para continuar con el nuevo máster que había empezado. Posiblemente debiera haber ido a buscar a Ryo al hospital, pero… Algo le decía que allí era donde tenía que estar.

Cruzó las piernas, empezando a impacientarse, nerviosa por cómo pudieran irse las cosas a su amigo. Esperaba que hubiera tenido suerte y que no lo hubiera traicionado la inseguridad. No había tenido tiempo para verlo en persona desde que habían ido de compras pero, a pesar de todo, se podía imaginar la situación en la que estaba.

- ¿Qué haces aquí tú? – la voz de él, reclamó su atención, provocando que diera un brinco.

Empezó a buscarlo a su alrededor, sin ser capaz de ver si habitual silueta, no tardando en darse cuenta de que estaba a su lado, solo que, no con la imagen que ella solía ver. Incluso aunque lo hubiera acompañado a comprarse la ropa para aquel día… No había llegado a ver el resultado final. Y fue totalmente incapaz de ocultar lo que pasaba por su cabeza en la expresión de su rostro.

- No me mires así, que creía que ya habíamos llegado a un entendimiento con ese tema – dijo divertido ante la evidente reacción de ella.

Tardó en ubicarse unos segundos, necesitando centrarse para poder contestar a sus palabras. No se había esperado que apareciera a su lado de repente. A pesar de que no podía estar más diferente de lo que jamás lo había visto, le encajaba perfectamente como un guante.

- ¿Qué…Qué tal la entrevista?

- Creo que les he gustado – se encogió de hombros, empezando a quitarse la chaqueta y a subirse las mangas de la camisa hasta los antebrazos-. Pero no debe de ser a los únicos…

- No te lo creas tanto, Yagami… - saliendo de la sorpresa inicial se puso en pie-. He venido a buscarte para ver cómo te había ido, así que… Ahora ya estás tardando en invitarme a cenar por ahí para contármelo todo bien con todo lujo de detalles.

- ¿Qué pasa? ¿Hoy sí que quieres que te relacionen conmigo? – divertido y de especial ben humor por cómo habían ido las cosas asintió a lo que le decía, dándole un toquecito en la cintura para que echaba a andar con él.

Se dejó guiar, sin protestar. Estaba muerta de ganas de que le contara lo que había pasado en la entrevista ya que se le veía contento y esa era muy buena señal. No pudo evitar que a ella misma se le subieran los colores al caer en la cuenta de la reacción que había tenido al verlo. Sin duda, no era la más apropiada dada su situación actual, ni mucho menos siendo quién era él.

- Y no te me pongas roja ahora que si nos encontramos con alguien ahora podemos jugar a ver cuánto tardan en darse cuenta… - llevándose un manotazo por el comentario, se echó a reír, escuchando como ella se le unía.

- Eh, si te queda bien el nuevo look, te queda bien. ¿Yo que quieres que te diga? Pero no te emociones que ya sabes que a mí me van más con bata blanca…

- Sí, mejor no ponemos a prueba esas afirmaciones… - se inclinó mínimamente para hablarle por lo bajo vez, quiero decir… – no pudo morderse la lengua a tiempo antes de hacer el comentario, poniendo algo de distancia entre ellos huyendo.

- ¡Taichi Yagami haz el favor de echar a andar delante de mí porque la colleja que te va a caer van a verla hasta en el espacio! – amenazó echando a andar rápidamente detrás de él.

Hizo un esfuerzo para no hacer ningún comentario sobre lo que acababa de decir la pelirroja, sabiendo que lo había hecho de la forma más inocente posible. Una cosa era picotearla con ciertos temas que a esas alturas se habían convertido en algo cotidiano y otra preguntarle que quién iba a verlo exactamente desde el espacio.

- Venga anda… Que tengo hambre yo también… - empezó a hablar, entretenido-. Estaba también esperando para hacer una entrevista otra chica... Creo que era para otro puesto... Koemi creo que se llamaba... No me hagas mucho caso, tampoco me fijé demasiado - empezó a parlotear.


AnnaBolena04: bueno, yo creo que este capi ya te lo has leído, pero vamos a hacer como que no, ¿vale? Jajajajaja Si es que en ocasiones como esta se nota mucho de que otro pie cojeo que da gusto, porque es que van con el modo automático muy notablemente. Menos mal que estos dos fueron listos al final y se dieron cuenta de lo que pasaba en realidad como para intentar hacer algo más que ser amigos.

Y, además, pues parece que alguien conoció también a Koemi a la vez que hacía la entrevista que parece haberlo puesto donde tenía que estar. Así que se puede decir que tuvo mucha, pero que mucha suerte por conseguir la oportunidad que ahora lo ha llevado hasta donde está y en las condiciones en las que está con una versión suya en miniatura que seguro que andará con los mismos pelos que su padre en sus años mozuelos a la mínima de cambio.

Jajajaja Sora ya no se asusta, sabe lo que tiene en casa y sabe las paranoias que le encanta montarse a él solito y porque sí. No necesita tampoco demasiadas ayudas de nadie más para montar un buen drama en su cabeza. Lo que pasa es que al menos ahora lo exterioriza y no las lía tan gordas porque aunque le pueda caer una colleja se queda más tranquilito de esta forma.

¡Un besito de tortuguita! Y ánimo con la semana que yo estoy a punto de volver a la rutina...