Intentó no hacer ruido al reírse cuando escuchó las palabras de ella desde el otro lado de la puerta metiéndose con él. No era su culpa tener que pasarse un buen rato peleándose con el flequillo si pretendía que no pareciera que se había levantado de la cama, y no precisamente de dormir. Estaba todavía sorprendido con la jugada de Sora. Sin duda cuando le había pedido ayuda no se le había pasado aquello por la cabeza. Tampoco le había pedido nunca nada de ese estilo porque precisamente él sabía lo ocupada que solía estar. Pero no iba a negar que fuera algo que le hacía bastante ilusión. Los dos eran de mundos laborales totalmente opuestos y poco podía entender él de todo lo que había detrás de ir a una tienda y comprarse algo de ropa, por mucho que siempre hubiera tenido cierta afición por aquello, pero era la profesión de una pieza clave en su vida y que hubiera dedicado algo de su tiempo de aquella manera le gustaba.

Dejó de darle vueltas a aquellas cosas, abriendo la funda finalmente para ver lo que había dentro, confuso también hasta cierto punto para no haberlo visto siendo él quien estaba casi siempre por allí cuando Sora iba y venía del trabajo.


La pelirroja alargó la mano hacia su teléfono, aprovechando para comprobar unos mensajes que le habían llegado, contestando algunos de ellos, quedándose al final con la conversación de Haru abierta, entreteniéndose así hasta que escuchó de nuevo la puerta abrirse.

- No sé qué me da más miedo, si que me tengas tan calado como para acertar con las medidas o que como siempre no me entere de la fiesta hasta el final…

- Tengo el ojo muy bien entrenado… - contestó automáticamente.

Cuando por fin había salido del baño había perdido unos segundos dejando el teléfono en su sitio antes de levantar la vista hacia el rubio, haciéndolo entonces y sonriendo de forma automática. Estaba completamente segura de que era la primera vez en su vida que su sonrisa al estudiarlo de forma detenida con la mirada, ésta se debía a estar orgullosa con su trabajo y no porque le gustara lo que veía.

Lo tenía más que calado a esas alturas como para saber lo que le quedaba bien y lo que no y cuando le había dicho lo de la maleta se le había ocurrido que podría ayudarlo de una forma más personal. Sabía también que aunque el evento que había siempre tras el desfile era de carácter más formal, Yamato tampoco era especialmente amigo de demasiadas formalidades a la hora de vestir. Para eso tenía el uniforme del trabajo… Y por eso le había diseñado el traje que ahora llevaba puesto. De aire más informal y, al contrario de lo que cabría esperar, de color negro y no azul. Con un corte más moderno, los pantalones se ajustaban algo más de lo que harían lo de traje más tradicionales sin hacerlo demasiado, quedando más o menos rectos, al igual que lo hacía la chaqueta.

- Debo decir que me extraña que te hayas decantado por el blanco y el negro… - comentó, ladeando su sonrisa, terminando de colocarse bien las mangas.

- Amor, al contrario que tú, soy capaz de salir del mismo pozo de colores… - contenta con lo que veía se acercó hacia él, quedándose delante de él para ser ella la que empezara a colocar bien las solapas de la chaqueta y luego los cuellos de la camisa, moviendo rápidamente sus dedos para dejar abierto el último botón que él había abrochado-. No queda bien con el aire más informal… - explicó-. A ver, que te vea… Y deja de mirarme así, que estoy siendo muy técnica…

Divertido por la respuesta que acababa de darle obedeció, dando así un paso hacia atrás y haciendo exactamente lo que ella le había pedido, aprovechando también para girar cuando ella se lo indicó, entretenido al ver como se llevaba un par de dedos a los labios con gesto pensativo.

- ¿Qué? – preguntó.

- ¿Hm?

- Como me sigas mirando así me vas a asustar… - bromeó.

- Ponte recto – le dijo acercándose hasta él y haciendo que se girase para poder verlo de frente en el espejo, posando así las manos en sus hombros y comprobando como terminaba la tela en las esquinas. Completamente distraída, se alejó un paso, haciendo lo mismo y comprobando la caída en la espalda.

Yamato estaba vigilándola por el reflejo, viendo el gesto de concentración que tenía puesto y que le gustaba. Sin duda aquello poco tenía que ver con las veces que él se andaba paseando por la habitación mientras que se vestía poco atenta a lo que se ponía o se dejaba de poner y más pendiente de otras cosas. Ahora estaba totalmente concentrada en su propio trabajo, vigilando hasta el más mínimo detalle.

- ¿Lo llevas cómodo? – preguntó finalmente aún con el gesto serio.

- Yo diría que sí – dando un respingo al no esperarla escuchar hablar, asintió.

- Haz la prueba anda… Muévete a ver qué tal…

Obedeciendo las palabras de ella se alejó algo de ella para poder mover bien los brazos y comprobar que le quedaba bien y no tirante, haciéndolo varias veces antes de terminar por asentir.

- ¿Qué tal me queda? – le preguntó.

- Yo lo veo bien – asintió.

- ¿Solo bien? – arqueó una ceja.

Dándose cuenta del doble sentido de la primera pregunta de él aprovechó para recorrerlo con la mirada de una forma más descarada en aquella ocasión, aunque todavía con la cabeza pendiente en lo que la tenía que tener, acabando por colocarse cara a cara con él, o al menos todo lo que podía.

- Cuando trabajo no juego… - le murmuró antes de dejar un rápido beso en sus labios-. Vete a dejarlo dentro de la funda, que no quiero que se arrugue antes de tiempo…

Tragó saliva ante la forma de comportarse de su esposa, sin duda, no estando igual de acuerda con ella con eso de que ahora estaba trabajando ya que a él se le estaban pasando otras cosas en la cabeza. Sin embargo, la conocía más que de sobra como para saber que estaba siendo sincera y que por mucho que su cabeza quisiera darle alguna que otra idea, lo mejor que podía hacer era asentir.


Había bajado a la cocina mientras que Yamato se vestía de nuevo, empezando entonces a hacer la comida, notando su estómago más vacío de la cuenta debido a la hora que era, revolviendo por los armarios para poder sacar algo de su gusto para picotear mientras. Cuando lo vio bajar, giró la cabeza hacia él. Evidentemente era consciente de que la ropa le sentaba bien, pero, ¿qué no le quedaba bien? Era algo con lo que vivía ya desde hacía mucho tiempo. Cuando se levantaba en pijama con un pelo apuntado en cada dirección estaba guapo… De hecho, era uno de sus aspectos favoritos de él si era sincera.

- ¿Te ha gustado? – le preguntó por fin, importándole, sin duda, su opinión más de lo que podría hacer de cualquier otro frente.

- Claro que sí – asintió-. No soy precisamente imparcial… Pero creo que… Algo de idea de lo que me pongo o dejo de poner tengo y has acertado. Pero que sepas que sigue dándome miedo que me sirviera a la perfección.

- No te preocupes, cuando vea a Mimi le digo que a mí se me da bien lo de coger las medidas a mano – sonrió-. Queda muy mal que yo lo diga, pero sí que te queda bien – asintió.

Se quedó mirándola unos segundos antes de tener que distraerse al sentir como alguien tiraba de sus pantalones llamando así su atención, dándose cuenta de que Aiko estaba usándolo de apoyo para mantenerse de pie a su lado. Se agachó automáticamente para cogerla con él en brazos y caminar hasta donde estaba la pelirroja.

- ¿Cómo se te ocurrió hacerme algo?

- No es la primera vez que se me pasa por la cabeza – confesó finalmente-. Pero…

- ¿Pero? – alargó la mano para coger un trozo del pan que había encima de la encimera para dárselo a Aiko y que se entretuviese mordisqueándolo.

- Supongo que tu opinión es de las que más valoro y me daba…

- Como vayas a decir vergüenza la que duerme en el sofá eres tú – dijo adivinando por dónde iban las cosas.

- ¡Eh! A mí madre le regalé un kimono hace poco más de un año, ¿tengo que recordártelo? Pues… Tampoco había hecho nada de forma seria para ella tampoco… Además, perdona, pero eres tú el que nunca jamás se ha atrevido ni a traer una planta a casa por miedo de lo que pueda decir la suegra…

Arqueó una ceja, confuso por sus palabras, dándose cuenta finalmente de por donde iban. No era algo que no fuera evidentemente para que ella no se hubiera dado cuenta. De todos los detalles que había tenido con ella, el único que nunca jamás se le había pasado por la cabeza eran flores. Encontrando la acusación divertida, imitó su gesto, encogiéndose él también de hombros.

- Vale, estamos en paces – puso gesto de resignación-. ¿No lo puedo estrenar hasta que nos vayamos?

- Ni se te pase por la cabeza…

- ¿Ni siquiera si me invento cualquier excusa para poder ponérmelo?

- No. Puedes inventarte todas las excusas que quieras y llevarme a dónde te apetezca que nos tengamos que arreglar un poco más para ir, peor eso no sale de la funda ya más…

- Aiko, tu madre es mala. Me regala cosas y luego no me deja usarlas…

Guardó silencio, quedándose mirando hacia él viendo la cara que estaba poniendo, distrayéndose con la pequeña, la cual estaba ignorándolos descaradamente, sumamente entretenida en el trocito de pan que su padre le había dado. Levantó de nuevo la vista hacia el rubio.

- Ya sabes que te prefiero sin ellas… - dejó ir por fin, pasando automáticamente a fingir que no había dicho nada-. Anda, vamos a ir preparando la comida que tengo mucha hambre… Hoy por la mañana desayuné muy poco por ir a las carreras…

Arqueó una ceja ante su primer comentario, mordiéndose la lengua al ver aparecer a los digimon al otro lado de la encimera al escuchar que hablaban de la comida, observando que la pelirroja se daba cuenta de ello y se empezaba a reír por lo bajo.

- A ver, tortuguita, vete a jugar con ellos que voy a ayudar a tu madre a hacer la comida… - agachando la cabeza, le dio un beso en la frente a la pequeña escuchando como se reía antes de soltarla para que se fuera con quienes le había ducho acercándose entonces a Sora-. ¿Qué quieres hacer para comer?

- Algo rápido… Tenemos que ponernos además con todo lo del vestidor…

- Sora…

- No, Sora no. Ya que nos hemos puesto, nos lo quitamos de delante – giró la cabeza hacia él-. Así ya va quedando todo recogido y le podemos dejar las llaves de casa a alguien mientras que estemos fuera para que vengan a abrir a los de la mudanza…

- ¿Sigue en pie lo de volver directamente a la nueva casa? – sonrió.

- Claro que sí… Es más… Me hace mucha ilusión. Así que quiero dejarlo todo listo de una vez…

Entretenido por sus respuestas acabó por asentir, dándole un ligero golpecito en la mano para que se apartara y lo dejara pasar para poder ayudarla a sacar las cosas de la nevera y poder empezar a cocinar, girándose al cabo de unos segundos de nuevo encontrándosela de puntillas intentando alcanzar a una de las sartenes que habían quedado en lo alto del armario. Echándose a reír sin poder evitarlo al ver los pequeños saltitos que parecía querer dar se acercó desde su espalda y, alargando la mano sin más, alcanzando a lo que ella intentaba llegar.

- Si lo habrás dejado tú ahí arriba para reírte de mí – la escuchó farfullar por lo bajo.

- No tienes pruebas…

- Pero tampoco las necesito…

Ante el tono más infantil de ella con la última acusación no pudo más que seguir riéndose antes de hacer lo mismo que acababa de hacer con la pequeña, inclinándose y dejando un beso en su frente.

- Vamos a hacer al comida anda…


AnnaBolena04: anda que no se va a pavonear poco el rubio por ahí vestido con algo que le ha hecho la pelirroja... Y al revés, anda que la pelirroja no se va a pavonear cogida por ahí del brazo de su rubio. Esos dos van a estar muy entretenidos el día del desfile sin duda alguna. A ver quien presume más de quien lleva al lado, que la cosa va a estar complicada. Lo fácil hubiera sido que se hubieran llevado a la nenita y así se centraban en babear con ella, pero claro, a ver cómo se las arreglan.

Y hablando de babarse... pues mira, deben de andar los dos más o menos a la par, que las escenas que provoca Aiko siempre que anda en escena son un peligro para sus padres y resto de familiares. Cuando empiece a hablar de forma algo más fluída no va a quedar ni un solo de todos ellos en pie hagan lo que hagan. Y ya es viernes por fin. Que esta semana a pesar de ser corta al final parecía alargarse más de la cuenta.

¡Un besito de tortuguita!