Haru pasó con paso rápido de un lado hacia el otro del backstage, sin estar pendiente de quién la saludaba al pasar o no. Estaba más nerviosa de lo que debería y había llegado mucho antes de todos los demás, incluso de la propia Sora. Aun se alteraba más de la cuenta con aquellos eventos, consiguiendo incluso que Andrew se acabara riendo cuando lo había echado de nuevo para la cama para que dejara de molestar.

- Vamos a ver… - la voz de Sora la hizo dar un brinco-. ¿En serio? Se supone que la histérica de la relación soy yo. ¿Qué narices estás haciendo tú aquí?

- ¿Cómo que qué hago aquí? ¿Con la de cosas que hay que preparar?

- ¿Dices la que ya dejamos más que listas en Tokio y ayer? – sonrió, descruzando los brazos y caminando hacia ella-. A ver… ¿Se ha declarado alguna desgracia de la que yo no me haya enterado?

Pudo ver como negaba con la cabeza, frunciendo ligeramente los labios, acabando por encogerse de hombros provocando así que la pelirroja se riera antes de cogerla, enlazando su brazo con el suyo para caminar con ella en dirección hacia donde se preparaban los últimos detalles.

- ¿Por qué estás tan nerviosa? Ya has venido más veces conmigo a algo así…

- Ya, pero esta vez es diferente… - se quedó mirando hacia la otra, viendo como arqueaba una ceja-. Sora, es la primera vez que vengo contigo desde que soy tu socia… Quiero que todo salga bien.

La ceja arqueada de la pelirroja se levantó algo más, acompañada por la otra. No había caído en aquello, dándose cuenta de que era una realidad. Sin duda alguna había ido muchas veces a su lado a cualquiera de las semanas de la moda y había estado a su lado siempre, pero no se le había ocurrido verlo de otra forma.

- Haru… ¿Con todo lo que me has ayudado desde que estás a mí lado me puedes decir que diferencia hay? No me daba ni cuenta de que eso… Pero bueno, creo que sobra que te vuelva a dejar clarito que la única de las dos que siempre ha menospreciado tu trabajo eres tú. Socia o ayudante… - se encogió de hombros-. ¿Todavía no te has dado cuenta de que si te convertí en mi socia era para que no te fueras con la competencia? – sonrió, divertida-. Si hasta te tuve bloqueando todas las noticias de la JAXA sobre uno de los acontecimientos que más eco tuvo en este país hace unos años… - bromeó-. Así que no me vengas con tonterías de que estas nerviosa porque ahora eres mi socia y antes no que todavía te doy una colleja.

- Eso me lo repites cuando algo de lo que he diseñado yo lo vea la gente… - miró hacia otro lado intentando disimular el color rojo que se había apoderado de su cara mientras que hablaba.

- Sigo presumiendo a día de hoy mi vestido cada vez que alguien ve las, es la única respuesta que tengo que darte… - intentó sonar todo lo seria que pudo antes de girar la cabeza hacia aquellos que esperaban por ella-. Buenos días… Vamos a ver si lo dejamos todo listo antes de que se nos eche el tiempo encima.


Yamato se había despertado cuando Sora, quedándose en la cama cuando ella le dijo que no hacía falta que la acompañara que iba a tener mucho trabajo y que podía seguir durmiendo. Sin duda en momentos como aquel echaba de menos haberse llevado a la niña y a los digimon con ellos, pero entendía que una cosa era que por la mañana pudiera quedarse más rato en la cama y otra que fuera a tener tiempo de verdad para ellos.

Había aprovechado para desayunar con ella, quedándose entretenido en la cama vigilándola mientras que ella hacía y deshacía hasta que se había ido. Sin duda estaba acostumbrado a madrugar, pero estaba cansado del viaje del día anterior y pensaba tomarse las cosas con calma. Salió de la cama con pereza, acercándose a la ventana, observando las vistas que tenía desde allí.

No conocía la ciudad ni tampoco había estado más que aquella ves que Taichi había tenido a bien matarlos a todos del susto. No había tenido tiempo de hacer turismo, sin duda, ni mucho menos ganas, de manera que era la primera vez que posaba la mirada en aquel lugar. Siguió con la mirada el cauce del río, sonriendo ligeramente. Se giró, decidiendo que era un buen momento para empezar el día, dirigiendo así sus pasos hacia el baño.

Un buen rato más tarde, cuando ya estaba vestido y listo para irse, escuchó cómo llamaban a su puerta, acercándose a abrir pudiendo imaginarse quién podía ser. Al abrir, comprobó que había acertado, encontrándose a Andrew al otro lado.

- ¿Te vas ya? – le preguntó.

- Sí, Haru salió a las carreras hace un rato… Yo creo que antes incluso que Sora. ¿Te las arreglas bien solo? Tengo que ir a comprobar que todo esté en su sitio.

- Tranquilo, si no tengo testigos de que me he perdido nadie lo sabrá – sonrió-. Vete, ya me arreglo. El invento este de Google maps y yo siempre nos hemos llevado muy bien.

- Si necesitas cualquier cosa y las otras dos no dan señales llámame a mí, que me he pasado unos cuantos años aquí. Y créeme, es probable que no sepamos de ellas hasta que se les pase la histeria.

Divertido, asintió a sus palabras, contestando a su gesto de despedida con otro con la cabeza antes de quedarse mirando hacia Andrew a medida que se alejaba por el pasillo. Siempre que se daban situaciones de ese tipo no podía evitar sentir una punzada de culpa por haber malpensado de él en su momento y haberlo juzgado tan rápidamente.

Cerró la puerta, acercándose a donde había dejado todas sus cosas para terminar de prepararse y poder dejar libre la habitación también para que pudieran limpiarla. La noche anterior habían llegado a las tantas y habían caído los dos en coma en la cama. Sora había llegado además con un notable dolor de cabeza bastante intenso y ni siquiera había sido capaz de terminar de cenar. Podría entretenerse también en investigar un sitio al que poder ir a comer para intentar compensarlo.

No tardó en salir por la puerta del hotel colocándose bien la cazadora, notando el frescor de la mañana en su cara. Le gustaba aquel tipo de clima y no tener que estar escondiéndose del sol abrasados para poder salir a dar un paseo. No tenía ni la más remota idea de dónde ir, no había hecho planes, de manera que simplemente echó a andar mientras que pensaba en la hora que podría ser en Tokio, no atreviéndose a llamar por temor a que Aiko se pudiera despertar.

Aprovechando que tenía el teléfono en la mano aprovechó para enviarle un mensaje a Sora para avisarla de que ya había salido y luego echar a andar. Iba a dar un paseo sin rumbo por el momento, dejándose guiar únicamente por el propio cauce del río. Estaba cerca de los elementos más sonados de la ciudad, pudiendo ver desde donde estaba tanto el London Eye como el parlamento. Iba a esperar por Sora para acercarse hasta aquellas zonas, eso sin duda, yendo en dirección contraria.


Sora se quedó con la vista fija en las modelos que tenía delante, con gesto crítico, atenta a cada uno de los detalles. No pudo evitar dejar ir una sonrisa que no solía vérsele tanto como debería, estando muy satisfecha con lo que tenía delante de los ojos. Aquellos eran algunos de los diseños que había terminado en Tanegashima.

- ¿Tramas algo en mi contra? – dijo Andrew, habiendo sacado algo de tiempo para pasarse a saludar.

- ¿Por qué? – le dijo entretenida girándose hacia él.

- Porque eso – señaló hacia los diseños- es competencia desleal.

- ¿Cuántas veces te tengo que repetir que quiero trabajar contigo, don "estoy casi de aniversario"? Cuando volvamos a Tokio te voy a coger de la oreja y vamos a hacer algo juntos de una vez.

- Eso dímelo cuando vuelva de París – sonrió, divertido-. ¿Haru?

- Hiperventilando en alguna parte que no tengo demasiado claro…

- Más o menos como la dejé yo entonces. ¿Has hablado con Yamato? Me pasé por la habitación para ver si necesitaba algo o que le diera alguna orientación…

- Sí, me dijo que se iba a dar un paseo y que, en teoría, iba a venir a buscarme. Sabe hablar inglés, malo será que no sea capaz de decirle a un taxi que lo acerquen si se pierde…

- Si es que… además de pelirroja, mala…

- ¡Oye! – alargó la mano rápidamente hacia él para darle un manotazo.

Echándose a reír los dos a la vez, los ojos de Andrew acabaron posándose en lo que había estado observando ella momentos antes, terminando por acercarse hacia algunos de los diseños que estaban todavía en las perchas.

- ¿Y esto? ¿No tienes personal suficiente? Si quieres puedo pasarte un par de números…

- No, tranquilo. Eso de ahí es mío porque todavía no sé qué me voy a poner todavía para el desfile – hizo un gesto a las modelos para que se fueran-. También son parte de lo que hice cuando estaba fuera de Tokio, pero bueno, no creo que esto vaya a salir en algún momento a la venta.

- ¿Son para ti? – entretenido, puso su mejor cara de seriedad técnica-. Voy a tener que echarle un ojo entonces… - se llevó la mano hacia el bolsillo, sacándose así las gafas.

- ¿Vas a ayudarme a ver cuál me pongo? Que sepas que no te pienso dejar que te acerques con los alfileres que ya sabemos los dos como acaba siempre eso…


Yamato miró hacia el cartel que indicaba el nombre de la calle, leyéndolo lentamente antes de volver a sacar su teléfono y comprobar que estaba exactamente en la ubicación que había estado buscando.

- Brewer Street – repitió, asegurándose así que era donde Sora le había dicho que tendría lugar el desfile a última hora de la tarde.

Se notaba que aquella semana había movimiento en aquella zona. A pesar de que tenía pinta de tener mucha vida en condiciones normales, sin duda los eventos de la moda habían convertido el lugar en todo un bullicio de gente.

- ¿Has llegado hasta aquí tú solito? – la voz de una divertida Haru reclamó su atención, girándose hacia ella para verla con un par de cafés en la mano.

- ¿Sorprendida? Perdona, pero trabajo para la agencia espacial japonesa… ¿Seguís muy liadas?

- Depende. Si le preguntas a Sora está en su elemento comprobando que todo esté perfecto sin apenas despeinarse y yo estoy a punto de que me den dos infartos…

- ¿Y llevas algo con cafeína en la mano? ¿Voy a tener que quitártelo?

- Eh, no son para mí. Son uno para tu señora esposa y otra para el gracioso de Andrew que ha venido a meter las narices un poco por aquí. Tranquilo, ya me amenazaron ellos antes para que no me acercara a la cafeína.

Echándose a reír por la declaración, echó a andar a la vez que ella, entrando al interior del edificio donde iba a tener lugar más tarde el desfile, aprovechando para coger uno de los pases que autorizaban el paso hacia el backstage.

- Eres la novedad, así que si te sientes observado te aguantas – le dijo divertida-. Podemos ponerte una pegatina en la espalda que ponga Sr. Sora y así nos evitamos problemas, ¿qué te parece?

- Qué graciosa estamos… Tú juega, que luego veremos quien acaba dándose un bañito en el río…

- ¡Ay! – escucharon al otro lado de la puerta la voz de Andrew mientras que abrían la puerta.

Acabando de esquivar a Sora, la cual, había amenazado con darle una patada en la espinilla por haberla pinchado de nuevo con uno de los alfileres queriendo, él solo se había dado con la esquina de una de las mesas, provocando que esta se estuviera riendo de él.

- Mira, los serios y adultos diseñadores profesionales – dijo divertido Yamato, quedándose apoyado en la puerta-. ¿Qué? ¿Os lo pasáis bien?

- Yamato – intentó dejar de reírse, miró hacia él sorprendida-. ¿Has llegado bien?

- Si tu pregunta es si me he perdido… La respuesta es sí, dos o tres veces, pero así he estado haciendo turismo por la zona…

- Pues ya tardabas, porque aquí la salvaje esta ya ha querido pegarme dos veces…

- Dijo el que me acaba de pinchar con… ¡ay! – dando un brinco al sentir como volvía a hacerlo provocó que los presentes se echaran a reír.


AnnaBolena04: y se nos han ido a Londres. A ver que tal se les da la visita en esta ocasión a la parejita que al menos se han llevado refuerzos por si les da por montar desgracias nucleares. Por el momento parece que a nadie le ha dado un ataque de histeria y que Yamato no se ha perdido ni a acabado flotando en el Támesis, lo cual, viniendo de él, suena bastante bien.

Me he comido las despedidas con la nenita y el viaje porque tampoco lo veía demasiado interesante. Es un bebé y sí, podrá montar el drama al ver a sus papis irse, pero dudo que se entere de si se van a por el pan o de vacaciones jaajaja Así que mejor nos centramos en los adultos que seguro que dan para bastante. Y vamos a llamarlos adultos por llamarlos de alguna manera, que no tiene mucha pinta que cumplan bien los requisitos. Adultos por la edad física que tienen, no por otras muchas cosas más.

¡Un besito de tortuguita!

Natesgo: contando que lleva desde la primera historia trabajando también con proyectos en el extranjero, creo que te me has perdido por el camino jajajaaja Aparte de que tampoco he entrado en detalles sobre si trabaja solo con moda femenina o masculina, así que vete tú a saber a lo que se dedica esa mujer y si no se ha metido hace ya tiempo en todo eso. Tampoco creo que vaya a pasear demasiado a Yamato porque ya sabemos todos lo que le gusta a él todo eso, sí que habrá que ver cómo evolucionan las cosas por las tierras inglesas.

Efectivamente, tienen más mono ellos de ella que al revés, sino ya puedes ver los pensamientos de Yamato en este capítulo. Pero bueno, no creo que le cause ningún trauma de infancia a la niña no tener a sus padres con ella unos días. No lo voy a decir demasiado alto que con lo contagioso que es convertir a los niños en mocosos burburja lo mismo se le acaba pegando a la pobrecilla de la que nadie mira.

¡Un beso!