Yamato se quedó mirando hacia Sora de reojo. A pesar de que ya habían tenido el primero de los pases el día anterior, el evento importante era aquella tarde y en aquellos momentos estaba tirada en la cama hecha un ovillo sobre sí misma.

- ¿Seguro que te encuentras bien? – preguntó mientras que le acercaba una manta de las que habían dejado en el armario, echándosela por encima.

- ¿Tengo cara de estar bien? – farfulló mientras que la aceptaba empezando a envolverse poco a poco en ella.

No le contestó, notando el tono más cortante de lo habitual en las palabras de ella. A esas alturas ya la conocía más que de sobra como para saber lo que le pasaba y que no era él el problema, sino algo completamente diferente.

- ¿Qué hora es? – preguntó.

- Tranquila, todavía tienes tiempo, son las tres aún – volvió a quedarse observándola-. ¿Por qué no intentas dormir un rato y te aviso yo cuando sea la hora? – vio que giraba la cabeza hasta observarlo unos segundos, terminando por asentir.

- Llámame con tiempo que me quiero dar una ducha caliente que seguro que me ayuda…

Sonrió ligeramente a sus palabras antes de decidir que la mejor de las ideas iba a ser volver a la cama él también, quedándose apoyado en los cojines, alargando la mano para poder poner la alarma por si acaso se acababa quedando dormido él también. Una vez que terminó, se acomodó bien, estirando el brazo a modo de invitación, notando como terminaba por arrastrase poco a poco hasta dejar su cabeza apoyada en su pecho.

Bajó la vista hacia ella, empezando a jugar distraídamente con su pelo, sabiendo que solía ayudar a relajarla, no queriendo tampoco darle conversación para ver si se acababa quedando dormida de verdad para poder llevar mejor la noche.

- Si es que tampoco es la fecha en la que me toca – acabó por escucharla refunfuñar.

- Te habrá revuelto el avión – dijo, contestándole a pesar de sus intenciones iniciales.

- No, si solo me duele, nada más.

- ¿Serán nervios? – confuso, se quedó mirándola.

- No, no son nervios. Créeme, sé diferenciar una cosa de la otra, pero… Me duele. No debería de ser nada más, para algo lo controlo, pero es que me está dando unos buenos pinchazos – gruñó, sacándole así una sonrisa.

- Duerme y deja de protestar – se inclinó para poder dejar un beso en su cabello.

Escuchando la respuesta de ella a modo de un ligero gruñido no pudo más que reírse, no volviendo a decirle nada más para ver si conseguía que descansara. Sabía que había vuelto a pasar mala noche y eso se había reflejado también en su humor a lo largo de la jornada, estando de malas desde que se había despertado.

Pasó un rato hasta que fue consciente de que finalmente se había quedado dormida. Eso era buena señal, esperando que pudiera pasar mejor así el desfile y el evento posterior. Sin duda, la ocasión era importante y no necesitaba encontrarse mal y estar de mal humor. Ya bastante iba a tener con el estrés que todo aquello le provocaba. Desde que habían llegado a Londres se había pasado todo el tiempo corriendo de un lado para otro y eso sin duda seguro que estaba colaborando en su estado actual.

Volvió a coger su teléfono de encima de la mesa al ver brillar una luz, sonriendo de forma automática al darse cuenta de que su padre le acababa de mandar una foto de Aiko con sus primos, los tres sentados esperando por la merienda. Era una buena forma de conseguir que Dai y Reiji se quedaran quietos más de cinco segundos. Amplió su sonrisa al darse cuenta de que Gabumon estaba también con ellos, recordando entonces el momento en el que su pequeña lo había defendido de los otros dos.

Dejó la vista fija en la niña, dedicándose a observarla con más detalle. Sin duda la echaba mucho de menos y con el ritmo que había estado teniendo él podría haberla llevado a pasearse por la ciudad tranquilamente. Entendía perfectamente por qué la habían dejado en Tokio, por ejemplo, aquella noche no iban a poder estar ninguno de los dos pendientes de ella y la niña estaba mejor con sus abuelos. Aquello no quitaba, sin duda, que la echara en falta. Contestó al mensaje de su padre, distrayéndose de esa forma.


Sora salió de la ducha completamente vestida ya y directa hacia el espejo que tenían en la habitación, llamando así la atención de Yamato, quien había estado esperando por ella para poder acompañarla. Sonrió sin poder evitarlo al verla con el vestido que iba a lucir aquella noche, recreándose en la visión hasta que se sentó delante del espejo, empezando a intentar colocarse bien el pelo.

- ¿Estás listo ya? – le preguntó distraída.

- Sí, solo estoy esperando por ti – asintió, caminando hasta ella-. ¿Por qué?

- ¿A que no me haces el favor de bajar esto a recepción? – señaló con la cabeza un sobre que tenía encima de la mesa.

- ¿Recepción?

- Sí, ya dejé aviso por la mañana es para que lo envíen mañana.

- Vale, ahora mismo vuelvo – sonriéndole por el reflejo cogió lo que ella le indicaba, echando entonces a andar hacia fuera.

La pelirroja aprovechó para terminar de arreglarse, sacando su neceser y empezando a dejar todo por encima para tenerlo a mano. Nunca solía maquillarse tampoco demasiado, pero en ocasiones especiales sí que le gustaba arreglarse algo más. Sonrió cuando al terminar alargó la mano hacia la caja que tenía junto a ella, sacando entonces los pendientes que la Navidad pasada le había regalado su marido poniéndoselos antes de dar por acabado su trabajo.

Se puso en pie, caminando hacia el armario donde había un espejo de cuerpo entonces, repasando así su imagen, ladeándose para poder comprobar mejor los detalles. No estaba demasiado cómoda aún, pero nada tenía que ver con la ropa, sino con el dolor que había estado teniendo toda la tarde y que no la había dejado descansar.

Cuando levantó la vista, se dio cuenta de que Yamato estaba apoyado no demasiado lejos observándola. Cruzó una mirada con él antes de que se acercara hasta donde estaba, haciendo que volviera a quedar frente al espejo al posar sus manos en torno a su cintura. Sonrió ante la imagen de ambos, apoyando la cabeza por encima de su hombro.

- ¿Estás mejor? – preguntó, girando la cara ligeramente para murmurar aquello cerca de su oído.

- Más o menos – entrecerró sus ojos debido a su cercanía antes de volver a enfocarlo-. Todavía no me has dejado ver qué tal ha quedado – empezó a revolverse entre sus manos consiguiendo así girarse.

Dejándola hacer, fue él quien retrocedió un par de pasos para dejar que lo viera bien, colocándose bien. Se dio cuenta perfectamente como cambiaba la forma de observarlo de ella, volviendo a ver aquel modo más técnico y serio en sus ojos. No puso más que sonreír cuando la vio avanzar hacia él y colocarse a su espalda, volviendo a comprobar que todo estuviera perfectamente.

- Bueno… Podrás pasar – le dijo sonriendo finalmente, divertida.

- ¿Cómo que podré pasar? – intentó fingir ofensa-. Pero bueno, evidentemente que puedo pasar.

- No te las des – aprovechó para quedarse frente a él-. Y no es un evento tan formal, así que no hace falta que te repeines tanto – llevó su mano hacia su flequillo, sin poder evitar revolvérselo algo, mordiéndose el labio.

- Yo que tú, no haría esas cosas si pretendes llegar a tu hora, señora diseñadora importante – posó las manos en su cintura tan solo unos segundos, dejando que perdieran altura para darle un tironcito y dejarla pegada a él.

- No me des ideas, ¿quieres? Porque te digo yo que bien me iba a venir para como llevo toda la tarde… - hizo una ligera mueca de disgusto-. Anda… vamos que si tardo en llegar igual tengo a Haru con dos o tres infartos.

Relajó el gesto, teniendo que darle toda la razón haciendo visto a la otra chica horas antes y sabiendo que estaba completamente de los nervios. Aprovechó para robarle un rápido beso antes de soltarla.

- Venga, termina y nos vamos, que le tengo algo de aprecio para ser cómplice de que se nos muera…

Pasó poco tiempo antes de que los dos salieran por fin de la habitación del hotel, caminando tranquilamente. A pesar de que no quedara demasiado lejos el lugar, no iban a ir andando, habiendo aprovechado para alquilar un coche con el que poder moverse. Sin duda que en aquel país se condujera por el mismo lado que en el de ellos era una ayuda muy importante.

- ¿Quieres llevarlo tú? – le preguntó el rubio mientras que terminaban de llegar en el garaje.

- No…

- ¿Por? Normalmente cuando estás algo nerviosa te gusta – le movió la llave delante de los ojos.

La única respuesta de ella fue mover un poco la falda de su vestido asegurándose así que pudiera ver el tipo de calzado que llevaba y encogiéndose de hombros con resignación. Se echó a reír, entendiendo el problema no sin poder evitar que sus ojos se posaran también en a pierna de su esposa.

- Tú mejor céntrate en lo que te tienes que centrar, Ishida – le dijo divertida al darse cuenta de ello, yendo hacia la puerta del coche para entrar.

- A ver, espera… Espera – fue tras ella para llegar antes y poder abrirle la puerta.

- Oh, por favor… Qué caballero – divertida, se rio por lo bajo, aceptando su ayuda para poder sentarse.

El vestido sin duda la hacía maniobrar peor y la ayuda de él le sirvió para poder sentarse sin mayores problemas, acabando por agradecerle el gesto con una sonrisa, acomodándose y aprovechando para ponerse el cinturón mientras que él se sentaba también.

- Oye – le dijo intentando parecer lo más seria posible.

- ¿Qué? – giró la cabeza interrogante.

- No te irás a perder, ¿verdad?

Se quedó mirándola, empezando poco a poco a entrecerrar los ojos hasta intentar lanzarle una mirada desdeñosa provocándole una buena carcajada. Sin duda, con las idas y venidas de humor que había tenido desde que habían llegado a Londres, no iba a decir que no le sonara muy bien lo que estaba escuchando.

- Está graciosa la diseñadora. Pues yo que tú tendría cuidado no vaya a ser que me vaya con alguna de tus modelos que se ofrezca a tratarme mejor… - fingió farfullar mientras que terminaba de comprobar que todo estuviera a su gusto y finalmente arrancaba,

- Oh, adelante por favor – entretenida, se quedó mirándolo-. Pero acuérdate que la que tiene comprada a toda tu familia soy yo, así que yo que tú tendría cuidado.

- Sora… partimos de que mi padre ya debe de haberme desheredado hace tiempo. Si eso es lo peor a lo que me expongo pues mira… Igual… ¿Tú crees que con el cuento de que soy astronauta le llame la atención a alguna?

- Haz la prueba… Pero ten cuidado, que andará Andrew por la zona y a él sí que lo conocen del mundillo de la moda y a lo mejor están ocupadas acosándolo…

Entretenida con la conversación, dejándolo por fin conducir tranquilo se quedó pensando en sus últimas palabras, a sabiendas de que lo había dicho bromeando, pero también era una buena verdad. Esperaba que Haru no fuera a estresarse más de la cuenta porque realmente hacía bastante tiempo que ellas no estaban presentes y sin duda, la situación no podía ser más diferente en aquel momento.

- ¿Te sabes el camino? – le preguntó Sora, confusa, al cabo de unos minutos al darse cuenta de que parecía ir muy decidido.

- Mientras que dormías de tarde me he mirado bien la ruta, para que no protestes luego y te metas conmigo porque dices que me pierdo…

- Qué aplicado – se quedó mirándolo, manteniendo la sonrisa en sus labios-. Diles eso también a las modelos luego, que seguro que ayuda…

Entretenida, dio un ligero respingo cuando sintió la mano de él posarse sobre su pierna para darle un ligero pellizco.


AnnaBolena04: bah bah bah qué poca confianza. Si es que me siento falsamente acusada... Ni que hubiera armado ninguna desgracia más gorda de la cuenta por aquel territorio. Todo falsas acusaciones contra mi persona, que conste en acta.

Si por el momento solo parece que el cuerpo de la pelirroja no está de acuerdo con que esté de vacaciones con su rubio solita y anda un poco revuelta buscando mimos y manta para poder sobrevivir. Parece que por la noche al menos está de mejor humor y que se encuentra también mejor para poder sobrevivir al desfile. A ver si al menos no se les termina muriendo Haru en el intento del infarto o algo, que esa pobre mujer anda hiperventilando por los rincones de toda la ciudad. Andrew en vez de dedicarse a lo suyo debe de tener que andar llevándole tilas para evitar que se le desmaye o algo por el estilo.

Mañana lunes otra vez y me entran ganas de ponerme a patalear muy fuertemente, que esta semana sí que es ya la primera con todo el horario completo y desplegado y me parece que voy a llorar mucho por los rincones. A ver si llevo viva al viernes y sin haberme cargado a nadie en el intento que además están de exámenes.

¡Un besito de tortuguita!

Natesgo: jajajaja se te contagia de los mocosillos. De hecho, de todas las historias, casi todo el trabajo que ha salido haciendo ella ha sido internacional y solo ha podido hacer muy pocas cosas ya más centradas en su país y en lo tradicional. En la línea temporal tampoco es que haga tan siquiera demasiado tiempo de eso, juraría que la cosa arrancó más en serio cuando ya había tenido a Aiko.

La pobre mujer debe de verse todavía demasiado "nueva" en todo eso. No es que su "jefa" precisamente tenga muchos más años de experiencia que ella, pero supongo que son los suficientes. Eso y que la pobre no tiene todavía demasiado aprendido eso de que es perfectamente válida para su trabajo y que debería de estar muy orgullosa. Que no la han enchufado sin más, que está en un puesto que se ha ganado.

Y los adultos grandes que sigan jugando entre ellos ahora que pueden que luego tienen que fingir ser serios profesionales en los desfiles y no sé yo qué tal lo llevarán los unos y los otros. Por el momento con el que lleguen todos de una pieza al día siguiente la cosa parece calmada.

¡Un beso!

Guest Vecina: ¿qué tal todo vecina? ¿Has podido descansar al menos el fin de semana? Yo medio medio porque hoy por la mañana he trabajado, pero bueno... Esta semana empiezo con nuevos horarios y me parece a mí que se me va a hacer muy laaaarga la semana. Pero muy mucho... Con solo decirte que de solo pensarlo gruño, pero bueno, venga que en el fondo es para bien. ¿Que tal va la búsqueda de compañero de piso nuevo?

El matrimonio a cuatro que se montan con los Yagami seguro que es algo que está aceptado hasta por la familia de Koemi que son los que menos conocen el asunto seguro. Que primero parecía que aunque la niña se les casara con Tacihi y que éste solo tenía una hermana, pues parecía venir con una pelirroja en el pack. Luego volvió el marido y claro... OTP a cuatro bandas de los serios. Y con los Evans, salvando las diferencias, tampoco lo hacen nada mal, que aquí los puñales también vuelan que da gusto.

No, no mantuvieron trato prácticamente, así que seguramente me hayas leído poner que no había sabido de ellos y todo eso muchas veces. Pero es una forma general de hablar más bien. Taichi tampoco estaba enfadado, enfadado... Y le envió la invitación de boda... Y al poco de haber vuelto le dijo que querría que fuera el padrino, así que era un poco de esperar que algo de contacto, aunque fuera en situaciones como aquella, hubieran tenido. Que seguramente vieran cómo le salía humo de la cabeza a nuestro embajador favorito antes de llamar, eso no te lo voy a negar, pero la situación era digna de dejarse de memeces.

Aiko intenta cargarse a toda su familia, nada nuevo. Toshiko se tenía ganado que fuera a ella a la primera que la llamara así, que después del susto que se llevó el ´día que tuvo que llevar a Sora al hospital le tocaba algo como compensación ya a la pobre mujer. Y sí, evidentemente al final la que sale ganando es ella, aunque el pobre hombre ande con la baba colgando por esos detalles, la que lo va a pasear al final va a ser ella y seguro que va a ir más contenta que nadie.

Ánimo con la semana vecina, que tenemos que sobrevivir a ella sea como sea. ¡Un bico grandote!