- No me puedo creer que estés nerviosa precisamente a estas alturas, Sora… - le dijo una vez que ya habían llegado a su destino, quedándose todavía dentro del coche.

La observó detenidamente, conociéndola ya hasta tan punto de ser capaz de reconocer el nerviosismo en su rostro sin necesidad de que hubiera podido abrir la boca. Y menos mal, porque no había sido capaz de hacerla decir nada desde hacía ya unos minutos. Posó sus ojos en las manos de Sora, agarrada a su bolso como si temiera que se lo fueran a quitar, notando la tensión en sus manos.

- Llevo días riéndome de Haru por sus histerias y mira cómo estoy yo ahora – habló finalmente.

No era normal en ella ponerse así por un desfile. Por importante que fuera. Llegados al punto en el que estaba ya enseñando sus nuevos diseños al mundo no tenía sentido. Algunos dirían que aquello no tenía sentido, pero jamás dejaría ir un proyecto hacia delante, y menos, llegar a tal punto, sin estar completamente segura de ello. Había estado muchísimo más nerviosa en otras ocasiones cuando era ella la que tenía que ver los diseños terminados y hechos realidad que cuando había tenido que enseñarlos a nadie.

Aquellos nervios eran diferentes, partían de unos latidos más acelerados de la cuenta y seguían con una completa inseguridad que se había apoderado de su cabeza sin motivo aparente. Nada estaba fuera de gusto, nada escapa a su control. Y aunque hiciera ya algunos años del último desfile importante en el que había hecho acto de presencia, ¿qué problema había? Era su trabajo el que se presentaba y el que había sido constante y consecuente con su línea desde siempre…

- Eh – la voz de Yamato y su mano posándose sobre una de las de ella la hizo volver a la realidad-. ¿Estás bien?

Giró el cuello haciendo contacto visual con él. Intuía por lo que lo preguntaba, sabiendo que normalmente sus nervios solían ir asociados a problemas de otro tipo como nauseas y desastres peores. Sin duda, no iba a ser el mejor de los momentos para que algo así pasara. A pesar de todo, seguía pensando que era todo diferente. Eran nos nervios que habían aparecido en momentos en los que estaba con la cabeza distraída, o cuando intentaba dormir… Nervios sin sentido y sin motivo.

- Estaré – sonrió-. Anda, vamos… Que solo me faltaría llegar tarde y quedarme sin socia porque sea a ella a la que le termine de dar un colapso – dijo antes de retirar su mano de debajo de la del rubio para poder desabrochar su cinturón.

Sin tenerlas todas consigo asintió a las palabras de la pelirroja, dejándola hacer mientras que él hacía lo mismo y se aseguraba de que todo había quedado apagado antes de poder bajarse del coche, aprovechando para estirarse ligeramente viendo por el rabillo del ojo que la pelirroja abría la puerta, acelerando en ese momento sus pasos para llegar antes y poder tenderle la mano.

- ¿Qué? ¿Tienes miedo de que me vaya de narices al suelo otra vez? – dijo, intentando así distraerse.

- Pues mira… Iba a estar muy feo que de repente llegaras con toda la nariz hinchada, exacto. Y además… pues mira, las vistas son muy buenas desde esta perspectiva, así que tengo que aprovechar… - sonrió divertido de forma ligeramente ladeada asegurándose de poder ayudarla.

Negando con la cabeza, distraída por su comentario y sus acciones, la pelirroja se puso en pie. Sin lugar a dudas no solía ser alguien que se quedara esperando aquellos gestos, incluso no siendo raros por parte de Yamato, pero aquel día lo agradecía, teniendo que tener cuidado con la ropa que llevaba puesta.

- Oye – le dijo una vez que se puso en pie dándose cuenta de algo-. ¿Quieres entrar conmigo o prefieres no hacerlo?

- ¿Eh? – confuso, no pudo evitar hacer una mueca que provocó la risa de ella.

- Sí… - dio un paso hacia él, aprovechando para poder entretenerse en colocarle bien los cuellos de la camisa-. Se me había olvidado por completo decirte nada… Lo que pasa es que ahora, si entras conmigo, pues…

- Con la de vueltas que estás dando estás empezando a preocuparme – comentó entretenido, dejando sus ojos fijos en el rostro de la pelirroja a pesar de que estuviera mirando ella hacia otra parte.

- Es que no sé cómo se me pudo olvidar… Va a haber prensa – hizo una mueca, arrugando la nariz y volviendo a establecer contacto visual con él-. Y si entras conmigo, pues… Yo sé que odias eso…

Arqueó una ceja, entendiendo ahora las vueltas que estaba dado. Había podido escucharlo protestar muchas veces cuando por sus propios temas laborales se había visto obligado a tener que ser él el que diera la cara en los medios. No le gustaba, no le hacía ni la más mínima gracia. Posiblemente hubiera sido uno de los motivos más radicales que hicieron que no se interesase de forma profesional por la música. La simple idea hacía que le dieran ganas de escaparse en dirección contraria. Pero, si lo pensaba fríamente, aquello tenía toda la lógica del mundo.

- No sé cómo no me acordé primero de decírtelo – intentó expresar con su gesto una disculpa.

- Posiblemente porque llevas unas semanas caóticas, trabajando como una loca y a las carreras con lo de la mudanza… Intentando dedicarnos algo de tiempo a Aiko y a mí, por ejemplo… - entretenido por la mueca que puso, terminó por encogerse de hombros-. Creo que podré sobrevivir… - se quedó pensativo unos segundos, terminando por llevar la mano hacia su cabello, aprovechando para recogérselo tras la oreja, ganando unos segundos para ayudar a que se calmara algo más.

- No tienes que hacerlo si no quieres, puedes entrar tranquilamente por donde todos los demás y luego nadie te vendrá a tocar las narices aunque ya estés conmigo…

Cortó sus palabras cuando notó como se inclinaba hacia ella para poder darle un beso, quedándose a la espera, disfrutando del momento, aprovechando para cerrar los ojos y terminar por cerrar sus brazos en torno a su cuello, quedándose del todo pegada a él.

- Si me dejas entrar por otra parte no te garantizo que no me vaya a perder yo solito y acabe en el sitio menos oportuno – dijo divertido cuando se separó de ella, dejando su frente apoyada sobre la suya-. Sobreviviré, creo que lo único que puedo hacer con lo nerviosa que te me has puesto tu sola en hacerte de apoyo. Así que yo estoy muy bien así pero quizás deberíamos ir subiendo - esperó a ver como sonreía, asintiendo, antes de volver a hablar-. Y oye, ya que es la primera vez que me haces algo para mí, creo que puedo pavonearme un rato…

Consiguiendo así que se echara a reír abiertamente, la soltó, esperando que fuera ella quien echara a andar antes de seguirla. No se le había ocurrido que existiera la posibilidad de tener que enfrentarse a los medios, pero ahora que se lo había dicho, le parecía totalmente lógico. Tenía razón con eso de que no le iba a hacer gracia, pero sin duda no iba con él nada de todo aquello y estaba seguro de que podría sobrevivir a acompañarla.

No había tenido tampoco el mejor de los días la pelirroja. Era perfectamente consciente de ello. Ya había empezado a encontrarse algo mal por culpa de avión y aunque parecía que había sido cosa solo del día de llegada, su cuerpo no parecía estar del todo de acuerdo. Ahora parecían descubrirse por fin los nervios como motivo de todo aquello, y, siendo así, sin duda prefería ir a su lado que escaparse por otro lado.

- Aun estás a tiempo de escaparte – le murmuró por lo bajo cuando estaban a punto de salir del ascensor.

- No me apetece acabar perdido por una ciudad que no conozco…

- ¿Otra vez? – cortó su frase sin dejarlo terminarla.

- Otra vez – aprovechando que tenía su mano en torno a su cintura le dio un ligero pinchacito con los dedos entre las costillas haciéndole cosquillas.

Distraído por aquello, no pensó más en lo que estaba por llegar, echando a andar con ella, distraído, sin molestarse tan siquiera en soltarla, para algo estaban en otro tipo de contexto totalmente diferente.


- Oye, ¿quieres hacer el favor de tranquilizarte o te tengo que traer algo más fuerte que la tila? – preguntó Andrew mientras que se quedaba mirando para Haru, quienes habían llegado mucho primero-. ¿Se puede saber por qué estás tan histérica? Vale, es la primera vez que en algo de este "no eres la ayudante", pero… ¿tengo que darte la charla otra vez?

- No… - gruñó por lo bajo-. Además, ¿dónde se ha metido Sora?

- Ya ha llegado – dijo finalmente dándole el vaso que había ido a buscar con la infusión-. Lo que pasa es que viene acompañada por una cara que nunca habían visto y creo que están intentando sobrevivir…

Frunció el ceño, confusa mientras que cogía la bebida, acabando por entender a quién se podía referir, relajando algo el gesto, entretenida al imaginarse el drama. Dejó la vista posada en el líquido, soplándolo, intentando así tranquilizarse algo más.

- Oye, si no tienes ganas de aguantarlos puedes mandarles tú la foto firmada a los de Tokio y así vas con la delantera… En vez de una postal, les mandamos eso – divertida ante lo que iba gruñendo Yamato por lo bajo, Sora hizo finalmente acto de presencia, quedándose mirando hacia los otros dos-. Ten cuidado no te vayas a quemar – le dijo a Haru al verla con intención de dar un trago.

- Yo creo que ni se daría cuenta – contestó Andrew, entretenido, observando a Yamato-. ¿Qué?

- Ni media palabra – no necesitó que dijera más, viendo la sonrisa que tenía puesta.

- No he dicho nada – alzó ambas manos-. ¿Vosotras dos qué vais a hacer? ¿Se os puede dejar solas? ¿Necesita alguien ayuda?

- Fuera, venga… - habló por fin Sora, agitando la mano en un gesto hacia el otro, quedándose ella al lado de Haru-. Ya me encargo yo de que a nadie le dé algo mientras que estamos aquí. ¿Me vigilas que Yamato no se me pierda?

Notando como los ojos azules de él se quedaban fijos en ella a medida en los entrecerraba, no pudo más que reírse, posando su mano sobre el brazo de Haru para que se pusiera en pie y la siguiera.

- Os veo más tarde, ¿de acuerdo? – dijo a modo de despedida-. Oye, seguro que si cotilleas por Twitter puedes encontrar alguna de las fotos de antes, si te aburres puedes ir mandándoselas tú a tu padre…

- Sora… Vas a volver andando al hotel… - dijo el rubio antes de negar con la cabeza, riéndose por lo bajo y echar a andar con Andrew para saber por dónde tenía que ir-. Y por favor, Haru, intenta no morirte que si ya se me desquicia ahora que tiene ayuda nadie quiere volver a las malas épocas de antes… - las observó unos segundos, poniéndose serio solo al final-. Suerte.

Entretenida con la situación, algo más relajada ya, los siguió con la mirada mientras que se iba, cruzando una última mirada con su marido antes de girarse hacia la castaña, dejando los brazos en jarras sobre su cadera.

- Pero bueno, ¿de verdad? Mira que a mí me han entrado unos nervios bastante estúpidos, pero no es nada comparado con lo tuyo… ¿Tengo que darte la charla otra vez?

- Deja de hablar igual que Andrew, ¿quieres? – se puso en pie finalmente-. ¿Vamos a comprobar que todo esté bien?

- Haru, está todo bien. Lo hemos revisado cientos de veces estos días y si algún botón se ha soltado pues mala suerte, ¿de acuerdo? Anda… Vamos… - enganchó su brazo con el de ella, echando así a andar hacia los vestidores.

No estaba preocupada por que algo se pudiera torcer, sino que estaba más interesada en dar el último visto bueno general a todo el concepto del desfile. Así ella misma se quedaría mucho más tranquila. Era algo que siempre había hecho, le importaba mucho más una visión general de todo que ir detalle por detalle y, aquellas cosas que le iban bien, tampoco tenían por qué cambiar.

- Oye, ¿has llevado a Yamato contigo desde la entrada? – le preguntó la más joven de las dos, confusa, viendo como recibía como respuesta un encogimiento de hombros-. ¿De verdad?

- ¿Qué? Dijo que quería acompañarme… Además… - un ligero rubor subió a su cara sin poder evitarlo- ¿no puedo presumir un poco yo también?

- ¿Un poco?

Echándose a reír las dos a la vez, finalmente se perdieron por el pasillo.


AnnaBolena04: los raptores son unos exagerados pero tú mándamelos por si acaso que hoy me han avisado de que uno de los peores terrores que solo venían a mate va a empezar a venir conmigo y la forma de decírmelo poco más ha sido venir a darme el pésame, así que verás tú qué risas. Los raptores y las tartarugas me van a venir de maravilla.

Y parece que ya han llegado al desfile y que al final sí que la pelirroja tramaba poder pavonearse de marido estúpidamente guapo bien cogidita de su brazo, que de vez en cuando toca y ella está encantada de que la vean bien vista con él. Y seguro que él está más que encantado de presumir de pelirroja, la cosa será que nadie los haya pillado babándose encima el uno con el otro y que sean todo fotos profesionales y esas cosas, que seguro que en Tokio todas esas fotos son muy bien recibidas.

Veremos a ver si sobrviven todos a la noche que por el momento Haru parece tener todas las de perder aunque parece que Sora empieza a ponerse nerviosa por momentos. Un besito de tortuguita para ti y venga que hemos sobrevivido el lunes.

Guest Vecina: uf, mira, la última vez que nos cruzamos con portugueses fue un show al principio, pero bueno, acabamos consiguiendo sobrevivir y entendernos entre todos bastante bien jajaja Así que tú con el gallego seguro que lo llevas mucho mejor. Y vaya bien que hayas podido dar con alguien prontito. Y yo... pues mira, cuando he salido me ha debido de venir el flus de Yamato y me he ido a comprar calcetines para que se me pasaran los males. Y si quieres te resumo más el día como que intenté pasar en el bus la tarjeta de crédito en vez de la del bus... Jajajajaja Están de exámenes de la 2ª evaluación los de segundo, de recuperaciones el resto... AINS. No digo más.

Jajajaja lo de Sora son nervios y la regla, ya te lo confirmo yo, aunque el jet lag seguro que se ha unido y entre todo está ahí digna de manta y mimos. Al menos tiene un rubio como remedio que yo creo que le va a venir bien para sobrevivir. Ahora nos imaginamos a la tropa de Tokio cotilleando la prensa y encontrándose una foto de esos dos en la sección de moda. Me sé de unos cuantos que la van a enmarcar.

Yo es que suelo estar en el otro bando. Este verano de vacaciones iba precisamente con una amiga que si la dejas sola dos minutos en la calle se te pierde y claro, entre que de alemán no tenemos ni idea y su orientación, iba muerta de risa porque claro, era como llevan un perrín detrás. De hecho si le hubiéramos puesto correa por si acaso pues mira yo creo que hubiera estado más feliz jajajaja Ains vecina, voy a ver si hago algo un ratejo ahora que tengo las neuronas en modo parpadeante. ¡Un bico grandote!