- Nunca habías venido a alguno de estos eventos, ¿no? – preguntó Andrew entretenido todavía al ver las caras que estaba poniendo Yamato.
- No, no se había dado la ocasión. Desde que estoy de vuelta en Tokio no ha venido a ninguno. Y mira que ya va para tres años…
- Bueno, tampoco te pierdes gran cosa. Al menos visto desde nuestro lado, claro, esto es una locura y un trabajo extra que debería de hacérselo solo. Pero bueno, hasta dónde sé le dijeron que sería una buena oportunidad para hacer acto de presencia.
- Sí, eso me dijo. El porqué seguro que lo entendéis vosotros mejor que yo…
Dejó ese comentario así en el aire, porque en realidad no le había hecho preguntas a Sora sobre el motivo de aquello. Lo llegaba a intuir sin necesidad de saber de moda. En un mundo como aquel era importante que los nombres detrás de las firmas se dieran a conocer, o en casos como el de ella, se vieran obligados a tener que acudir simplemente para atender todos los compromisos que pudieran tener. Lo entendía sin necesidad de que nadie se lo explicase. Era una empresa demasiado comercial y de cara al público.
Al igual que le había parecido lógico que cuando habían llegado la prensa hubiera reconocido automáticamente a Sora y que se hubieran centrado en ella. Si bien no era alguien a quien fuera de aquel mundo fuera a reconocerla como si fuera famosa, entre los suyos sí que lo era y comprendía el interés que pudiera despertar, sobretodo tras varios años de ausencia.
- Y, contando que la he arrastrado ya conmigo a varias reuniones de la JAXA, como para que se me hubiera ocurrido protestar tan siquiera media palabra… - divertido, dejó caer el comentario. Le caía bien Andrew y sin duda, la relación había mejorado mucho entre ambos, pero no tenía la confianza como para decir que, a pesar de todo, le hacía ilusión poder acompañarla.
- Me sé de alguien a quien no haría falta arrastrar precisamente para nada de todo eso… - dio un respingo de repente, asustado al sentir la vibración de su teléfono, la cual no esperaba, sacándolo del pantalón y leyendo el mensaje que le acababa de llegar-. La he invocado… - murmuró mientras que respondía rápidamente-. Creo que voy a tener que ir a comprobar no haberme quedado viudo tan joven… ¿Te quedas aquí o quieres venir?
- Me quedo, tranquilo – se rio sin poder evitarlo-. Corre, que seguro que te iba a quedar muy fea la viudedad…
- Horrible – metió de nuevo la mano en el bolsillo, sacando las invitaciones en las que apareció escrito el número de sus asientos-. O estás en primera o en segunda fila, dependiendo de la cantidad de gente hayan tenido con la que quedar bien.
Asintió, cogiendo la suya para poder guardarla y dejarlo irse, siguiéndolo con la mirada. Aprovechó el momento para lanzar un vistazo a su alrededor de reconocimiento. Sin duda aquello no era lo suyo, pero era donde tenía que estar. Lo mismo tendría que hacer pensado Sora las veces que lo había acompañado. O al menos la primera vez, porque poco tiempo había tardado en pasar antes de que se fueran a aliar directamente con ella.
Entretenido en sus propios pensamientos, sacó el teléfono, comprobando que no tuviera ninguna llamada o mensaje, encontrándose únicamente con un mensaje de su padre con una foto de Aiko durmiendo encima de Gabumon plácidamente. Dedicó unos momentos a contestarle y a observar ligeramente embobado a la niña antes de volver a guardarlo y acercarse lentamente hacia donde le había dicho Andrew que estaba su asiento, pensando en buscarlo antes de que aquello se llenase más.
- ¿Yamato?
Una voz salida de la nada hizo que frenase, empezando a mirar hacia los lados con el ceño fruncido y confuso. La voz le había parecido conocida, pero no era capaz de asociar a nadie que pudiera conocerlo en aquel lugar. Tardó unos segundos en encontrarse, con la misma cara de confusión que él, a la dueña de la voz.
- ¿Se puede saber qué narices estás haciendo tú aquí? – habló de nuevo, sin darle tiempo al rubio a terminar de situarse.
Recordaba la cara, tenía buena memoria, pero era completamente incapaz de recordar el nombre. Quizás lo había pillado demasiado de improviso, o quizás realmente su cabeza no había considerado importante guardar ese dato.
- Pues… - no fue capaz de arrancar, todavía demasiado confuso.
- Bueno, seguro que habrás venido acompañando a alguien, aunque ahora mismo te veo muy solo – siguió observándola atento, sin escuchar tampoco con demasiada atención. Su cabeza estaba ocupada en intentar recordar el nombre.
Daba gracias de que Mai, Takao o Katsu no estuvieran por allí. Sin duda ellos habían sido los mejores testigos de cómo había decidido matar el tiempo libre mientras que había estado en Tanegashima. Especialmente lo meses antes del primer viaje a Marte, cuando había empezado a ponerse más nervioso de la cuenta y sin duda había sido el momento perfecto para dar pie a esa fama que se había ganado de la que tanto le gustaba renegar ahora.
- Emily… - soltó ella, dándose cuenta de lo que le pasaba -. ¿Tengo que ponerte más en contexto?
Dejó ir una sonrisa de disculpa, parte por verse pillado y parte porque, sin duda, no sabía demasiado bien como comportarse. No renegaba de aquellos años, pero poco tenía ya que ver con él nada de todo aquello.
- Tengo mala memoria para los nombres – mintió intentando así disculparse.
- Ya… A lo mejor me lo creería si hubiera vuelvo a saber algo de ti después… - hizo el comentario intentando utilizar un tono más cortante, quedándose mirando hacia el rubio seria unos segundos antes de reírse-. Era una broma… Tranquilo.
Frunció el ceño, quedándose seria, completamente concentrada en lo que tenía delante de sus ojos. La modelo que estaba a su lado en aquel momento llevaba el diseño que hacía de pieza central en la colección, siendo más parecido al estilo de Japón. Acabó por dejar ir una sonrisa de autosuficiencia, orgullosa de lo que estaba viendo.
- Estás perfecta – le dijo a la modelo, dejándola irse tranquila-. Te cuidado con las mangas hasta que te toque salir que son especialmente delicadas y la gracia es que se muevan como te dije antes, ¿de acuerdo?
Viendo como asentía, volvió a sonreírle, aquella vez de forma más amable antes de girar sobre sus propios pasos y poder volver hacia donde había dejado a Haru con Andrew. Se quedó observándolos unos segundos, viendo que parecía haberla tranquilizado, aprovechando entonces el momento a asomarse como pudo sin ser vista y poder buscar a Yamato con la mirada.
No tardó mucho en encontrarlo, usando la altura de él para poder hacerlo más fácilmente, viéndolo no demasiado lejos de dónde le había conseguido el asiento. Se sorprendió al ver que estaba acompañado por alguien. Entrecerró los ojos para poder enfocar mejor entre tanta gente dándose cuenta de que ese alguien era una mujer. Sorprendida por aquello, no tardó en empezar a reírse al ver la cara que él traía puesta.
Sin duda se le vino a la cabeza la escena que habían vivido meses atrás en Tanegashima en la playa cuando ella misma había tenido que ir a socorrerlo de una turista que estaba rondándolo más de la cuenta sin que él fuera capaz de enterarse. Negando con la cabeza, dio media vuelta para poder ir hacia dónde estaban los otros dos.
- ¿Mejor? – le preguntó a Haru.
- Déjame…- gruñó, dejándose caer algo más hacia el lado en el que estaba Andrew, aprovechando que estaba con su brazo en torno a sus hombros.
Negó con la cabeza, prefiriendo hacerle caso y no pincharla con nada. La podía llegar a entender, sin lugar a dudas, y ella también había estado así en más de una ocasión. Al menos había conseguido controlar sus nervios a medida que había ido pasando el tiempo y no como antes en el coche.
- He dejado a Yamato solo, no creo que le cueste demasiado encontrar su asiento, ¿no?
- No, tranquilo – volvió a dibujar una sonrisa divertida en el rostro-. Me he asomado antes y lo estaban acosando un poco… Tenía cara de no saber dónde meterse.
- Uy sí, pobrecito Yamato que lo acosan… - dijo Haru, metiéndose en la conversación-. Qué pena que me da…
- Pobre, déjalo, que lo pasa muy mal… Creo que ha perdido práctica o…
- O lo tienes demasiado atolondrado – cortó Andrew, divertido-. Venga, está a punto de ser la hora del desfile así que tú, doña diseñadora, deberías de ir empezando con todo y tú – bajó la vista hacia Haru – te vas a quedar conmigo aquí hasta que se te pase lo que se te tenga que pasar. ¿Te parece bien? – cruzó una mirada con la pelirroja.
- Perfecto, cuando esté todo listo te vengo a buscar.
- Si yo estoy bien ya… - empezó a protestar, dejándolo a medio decir al sentir la mirada verde de Andrew sobre ella, haciendo una mueca.
- Mejor, así mucho mejor – le dijo.
Entretenida, Sora se despidió de ellos antes de ir a asegurarse de que el comienzo iba a funcionar a la perfección. Hizo un gesto con la mano a las modelos para que fueran tras ella para poder empezar a decirles las últimas indicaciones.
Con todo lo que había pasado cuando había viajado por primera vez a Marte, sin duda, nadie debería de extrañarse de que no hubiera vuelto a dar más señales de vida en ningún momento. Lo primero de todo, porque no tenía por qué darlas y, además, ni siquiera había vuelto a tener en cuenta nada de todo aquello. Sin duda, eran otras cosas las que habían pasado por su cabeza, Había sido el viaje más largo al que se había enfrentado en todos sus años y no podía haber sido más drástico el cambio de vida que había tenido después. Evidentemente que no se iba a volver a acordar de un lío de unas noches en el que no buscaba más que olvidarse de todo el caos que tenía en su cabeza por aquel entonces.
Lo que peor había llevado había sido capaz de reconocerla pero ser incapaz de recordar el nombre. De ser al revés, seguramente que a él le hubiera parecido mal, aunque no tenía pinta que le hubiera afectado demasiado. Solo como estaba en aquella situación, tampoco sabía demasiado si le interesaba esconderse o dar gracias porque, fuera como fuera, había dado con una cara conocida, al menos hasta que volviera alguien más con él.
Giró la cabeza entre la gente, buscando a Andrew a ver si volvía, ganando así unos segundos, ya que sabía todavía muy bien cómo salir de la situación en la que se había metido él solo sin poder esperarlo de ninguna de las maneras.
- Debería de ir a mí sitio – le dijo Emily-. No debe de quedar demasiado para que empiece el desfile y tengo bastante que cubrir hoy.
- Ehm… sí – contestó, distraído, devolviendo la vista hacia ella-. Yo también debería.
Aprovechó el momento para coger de una de las bandejas de los camareros que pasaban, para coger una de las copas, decidiendo que así iba a llevar de manera más relajada las cosas, dándose cuenta de que ella aún no se había ido cogiendo entonces también otra. Con Andrew desaparecido, era la única cara conocida y no le iba a venir bien tener con quien hablar.
- Pues… o en la primera o en la segunda fila – contestó-. Es donde se nos han asignado los pases a la prensa, todo depende de cómo vayan a estar de llenas.
Curioso por la explicación que acababa de dar, siendo casi la misma que le había dado Andrew a él momentos antes, asintió, indicándole con un gesto que la acompañaba a buscarla, aprovechando así él también la oportunidad para poder da con su asiento.
AnnaBolena04: la solución para todos los males de la pelirroja se ha encontrado con algún escarceo el pasado que se acuerda todavía de él. Y nadie va a culparla, que además se lo ha encontrado todo guapo perdido por ahí esperando a ver si volvía el Sr Haru y no se quedaba viudo en el intento. Pero bueno, parece que más allá de poner una buena cara de susto, el pobre hombre no ha sufrido ningún percance más.
Por otro lado a la pobrecita de Haru parece que sí que va a darle algo en cualquier momento. Es el primer desfile en el que está presente desde que es socia y a la pobre parece que sí que le van a poder los nervios. Menos mal que está en su mundo y rodeada de los suyos que sino se les desmaya tres veces y se quedan todos sin desfile.
¡Un bestio de tortuguita!
