Llegando finalmente con paso rápido entre la gente que ya estaba sentada y pidiendo disculpas, Andrew volvió a hacer acto de presencia, tomando asiento al lado de dónde estaba Yamato, quien se quedó sorprendido observándolo.
- Me han echado – se encogió de hombros-. Las dos.
Riéndose por la contestación que acababa de darle, esperó a que tomara asiento a su lado. Hacía ya un rato que la gente se había empezado a colocar ya que estaba a punto de empezar. Evidentemente, si nunca había ido a un desfile de Sora, mucho menos lo había hecho a algún otro, de manera que tampoco sabía demasiado cómo funcionaba aquello.
- ¿Se han tranquilizado ya Haru?
- Yo creo que sí… Si no sé por qué se pone tan histérica. Ni que no fuera precisamente lo suyo – se encogió de hombros, aprovechando para acomodarse-. Pero bueno, ya estaba algo más tranquila cuando vino a decirme que qué narices estaba haciendo todavía ahí. Que yo no pintaba nada allí. Si va a acabar siendo verdad lo de que estoy casado con el enemigo…
Entretenido por lo que estaba escuchando, sin duda, no pudo en duda ni una de sus palabras, ya que creía perfectamente capaz a Haru de haber hecho exactamente aquello. Si se esforzaba mínimamente sería capaz de poder hasta imaginársela.
- ¿Sora?
- Pues… Seguro que te gustaría verla – sonrió, girándose de nuevo hacia él-. Créeme.
- ¿Por qué?
- Porque da gusto verla dando órdenes y controlando absolutamente todo a su alrededor con un gesto de autosuficiencia y decisión que seguro que no usa tan a menudo… Y te lo digo yo, que mañana debería de estar haciendo lo mismo.
Curioso por las palabras que acababa de escuchar, se quedó observando a Andrew. Sí que había visto a Sora desconectar de todo lo que la rodeaba cuando se ponía a trabajar, pero no la había visto en aquella situación tampoco. Arrugó el gesto ligeramente, quedándose pensativo, dándose cuenta de que tenía toda la razón y que le hubiera gustado poder verlo. Quizás no debería de haberse ido aunque posiblemente hubiera acabado echándolo como había pasado con Andrew. El hecho de que se apagaran finalmente las luces en la zona de los asientos terminó por volver a atraer su atención hacia la realidad.
Sabía de lo que iba la colección, eso sí que lo había visto muchas veces, y aunque no era algo que le fuera a interesar de manera más directa, cuando la primera de las modelos hizo acto de presencia, centró toda su atención en ello.
Sora le hizo un gesto a la modelo con la que había estado trabajando antes para que la pieza central estuviera perfectamente colocada para que por fin saliera, dando así el cierre al desfile. La siguió con la mirada hasta que se perdió de vista, saliendo por fin ante el público. Solo en ese momento volvió a sonreír de forma más relajada, sintiendo la presencia de Haru a su lado.
- Cuando yo haga una cosa como esa que se acaba de ir, me dices que me quede tranquilita antes de un desfile. Pero hasta entonces no quiero ni media protesta… - se quedó observando curiosa la expresión de la cara de la pelirroja, conociéndola y habiéndola visto en muchas ocasiones. Y le gustaba, aspiraba poder estar igual de orgullosa que ella de su trabajo.
- Ni media palabra, Haru… Ni media palabra… Oye, ahora vamos a tener que ir a dar la cara ahí fuera ¿eh?
- ¿Cómo que vamos?
- Vamos…
- Ah no. Ni hablar. Vete tú que eres la que…
- ¿La que qué? Como te tenga que sacar de la oreja sabes que soy más que capaz de hacerlo. ¿Me estás diciendo que todos los nervios que tenían era solo por estar en el backstage sabiendo que ahora eres mi socia? Si es que no te tiro al río para que se te refresquen las ideas porque no tengo tiempo ahora mismo, que sino…
Negando con la cabeza, no tardó en alargar la mano cuando le indicaron que era el momento de salir a saludar, asegurándose así que Haru iba con ella, haciendo que, por primera vez desde que la tenía a su lado se enfrentara a sus propios méritos.
- Sora no, no…
No le hizo caso, arrastrándola detrás de ella y saliendo por fin a saludar. Aprovechó en ese momento para buscar entre la gente a Yamato, encontrándolo al saber en qué asiento le había tocado, dedicándole una sonrisa antes de volver a intentar centrarse en lo que estaba haciendo en aquel momento. Tiró de la castaña con ella para que la acompañara hasta la parte delantera de la pasarela, haciendo lo que tenía que hacer.
- Muchas gracias – dijo, alzando la voz para poder hablar-. Muchas gracias a todos por esta bienvenida – estaba costumbrada a hacer aquello, aunque no fuera precisamente la parte que más le gustase. No estaba allí por la fama o por la clase de vida que todo aquello le proporcionaba. Estaba allí porque era exactamente lo que quería hacer-. Aunque nada de esto sería posible sin uno de los pilares de todo mi trabajo que casi se puede decir que ha estado conmigo desde el principio… Y no sé cómo me las podría haber arreglado estos años atrás sin ella… - se giró, quedándose mirando entonces hacia Haru-. Esta nueva colección no ha sido únicamente mi trabajo, sino que he contado con la mejor de las ayudas, y me gustaría aprovechar la ocasión para darle las gracias a mi socia Haru Evans.
Había dudado unos segundos antes de decir aquello, pensando en si debería de usar un apellido o el otro, ellos eran una pareja que funcionaba de forma diferente al no ser Andrew del mismo país, pero en los últimos tiempos se había estado fijando y sí que se había dado cuenta de que estaba utilizando más aquella forma que la otra. Sonrió disimuladamente al ver lo roja que se había puesto, dando un par de pasos hacia el lateral y aprovechando el momento ella también para poder unirse al aplauso, no tardando demasiado en volver a tomar el control de la situación antes de que de verdad terminada por colapsar del todo al otra.
- Pues lo de la viudedad no sé yo cómo te quedará pero al paso que vamos… - murmuró Yamato por lo bajo habiéndose acercado a Andrew.
Podía ver desde allí el color que se había apoderado de la cara de Haru, entretenido. Él sí que sabía que algo asi iba a pasar, lo había estado comentando con Sora y, sin duda, no podía estar más de acuerdo. Él mismo había podido ver desde primera fila todo lo que la había ayudado. No solo a ella, sino a los dos. Si ella no hubiera estado al lado de la pelirroja, no hubieran podido pasar aquellos meses en Tanegashima, ni ese año ni cuando estaba a punto de irse a Marte. Sin la ayuda de Haru hubieran tenido que acabar o bien aplazando la Luna de Miel o bien Sora habría perdido un gran proyecto por el que se había matado a trabajar durante meses… Y eso sin contar todo lo que hubiera podido ayudarla antes de que él volviera a la vida de la pelirroja.
Sin duda, no podía estar más de acuerdo con lo que acababa de escuchar. Había estado pendiente cuando la había visto salir por fin, buscándola con la mirada y devolviéndole la sonrisa. Sin duda se notaba que estaba en su elemento, y, además, desde allí, podía entretenerse en observar cómo le sentaba a Sora aquel vestido azul oscuro que llevaba. Sabía que lo había diseñado ella, y, sin duda, le gustaba lo que veía. Se encargaba perfectamente de dibujar a la perfección cada una de las delicadas curvas de su figura, incluso aunque no fuera demasiado ajustado. No entendía mucho más de aquellos temas, pero fuera cómo fuera, le sentaba de maravilla. Y, sin duda, le encantaba lo que veía, pero más le gustaba el gesto que tenía en el rostro. Estaba completamente en su elemento y orgullosa de lo que acababa de hacer y eso le daba un aire que no estaba a acostumbrado a verle y que le encantaba.
No sabía hasta qué punto podía llegar a sentirse orgulloso o no en lo que veía, ya que poco tenía él que ver con ello. No sabría definirlo tampoco, pero sin duda era algo que le gustaba. Podía recordar aquella época en la que ni siquiera dejaba que nadie viera lo que dibujaba en las esquinas de los cuadernos mientras que miraba con mala cara, de reojo, los arreglos florales que ella misma había insistido en hacer.
- ¿Te traigo un babero? – escuchó la voz de Andrew, devolviéndolo a la realidad-. Que si se entera de que te has manchado el diseño exclusivo va a venir a tirarte de las orejas…
Carraspeó, centrándose algo más, escuchando cómo el otro se reía antes de negar con la cabeza y hacer como si no acabara de ser pillado empeorando así la risa del otro. Se dio cuenta en ese momento de que por fin Sora parecía retirarse, decidiendo que podía ir a buscarla a la salida del backstage, recordando perfectamente el camino.
- No creo que tarden demasiado en salir – comentó de nuevo él, adivinando lo que podía estar pasando por su cabeza.
- ¿Tú crees?
- Sí, Sora suele acercarse al personal a darles la enhorabuena, pero no suele tardar demasiado, aún queda algún pase y esperará al último para poder hacerlo.
Asintió a sus palabras, decidiendo esperar algo más para no tener que estar esperando de nuevo.
- Lo habéis hecho de maravilla todos – dijo la pelirroja a todo el equipo cuando ya se habían reunido-. De verdad. Mi más sincera enhorabuena a todos… Y ahora, más os vale ir a disfrutar un poco de la recepción o el próximo año no os contrataré a ninguno…
Sonrió ampliamente, provocando la risa de algunos de los presentes mientras que se iban despidiendo de ella. Pudo ver a Andrew acercarse, cruzando un gesto divertido con él y señalando con la cabeza hacia donde estaba Haru todavía terminando de recoger algunas cosas. Tras unos segundos, se quedó mirando hacia el punto por el que había aparecido, queriendo creer que no había llegado solo.
Dirigió sus pasos hacia la entrada, todavía atenta a aquellos con los que se cruzaba, no tardando en llegar a ella y comprobando su teoría, viendo quien la estaba esperando al otro lado, ampliando del todo su sonrisa y quedándose apoyada en la puerta.
- ¿Qué? ¿Te ha gustado?
Dando un ligero respingo, se giró automáticamente hacia Sora, quedándose mirándola antes de ver cómo soltaba la puerta y caminaba directa hacia él tras haber llamado su atención. Sin duda, no contaba, de ninguna de las maneras, con que fuera ella la que lo frenara cuando avanzó también y la que se asegurase de hacerlo retroceder en cuenta, quedando más apartado del pasillo principal antes de provocar que chocara contra la pared. Pudiendo así usarlo mejor como punto de apoyo al posar sus manos en sus hombros, no le dio tiempo a contestar a sus preguntas o a tan siquiera reaccionar, alcanzando sus labios de una forma que consiguió dejarlo sin aliento.
Tardó unos segundos en reaccionar, posó sus manos en su cintura, apretándola contra él con firmeza, siguiéndola y dejando que fuera ella quien llevara el control de la situación, dándose cuenta de que parecía ser exactamente lo que necesitaba. Podía entenderla, él era el primero que solía reaccionar así, de manera que únicamente se limitó a disfrutar el momento, tomándose unos segundos para recorrer su figura con las manos, volviendo a dejar una en su cintura, llevando a otra a su rostro cuando se separó de él.
- Estoy muy orgulloso de ti – le susurró, posando sus dedos en su barbilla, levantándole así el rostro hacia él, observándola atentamente.
AnnaBolena04: para compensar, no te preocupes, aquí tenemos un poquito más de normalidad en la vida de estos dos. Que vale que el rubio no sabe demasiado de todo ese mundo, pero sí que lo suficiente como para poder apoyar a su pelirroja. Y, creo que esto ya lo he dicho, pero la escena del final me recuerda mucho, mucho, mucho a uno de los FB que salen en las primeras partes de esta historia, cuando le llega la carta de admisión a ella de la escuela de moda y se lo cruza que se le queda abrazada de un salto de la alegría sin pensar. Ahora tenemos la versión adulta y con confianza más que de sobra entre una pareja que lleva ya dos años y algo de casados, claro. Pero es que me recuerda mogollón.
Y deja los raptores en paz que oye, una cosa es que alguien del pasado del rubio haya ido a ponerle ojitos y otra que él no se haya ido corriendo a buscar a su pelirroja para darle la enhorabuena, que es todo un rubio domesticado y solo tiene ojos para una. O igual para dos, pero es que esa otra se ha quedado en Tokio la pobrecita cargándose a los abuelos. Así que los raptores si eso déjalos ahí por si me hacen falta con los nenes del mal que no se me puede acusar de nada cofcofcof
¡Besitos de tortuguita!
