Sujetó a Yamato por la mano, esperando unos segundos todavía en el pasillo, más fresco que el resto del lugar, aprovechando el momento para que el color que habia subido a sus mejillas se calmara, no queriendo ser tan evidente ante las dos caras conocidas que iban a tener en la recepción. Entretenido, se dedicó a observarla, decidiendo que le gustaba más de cerca cómo le quedaba el vestido, dándose cuenta de que llevaba puestos los pendientes que él el había regalado, sonriendo.
- ¿No habíamos quedado en que esos te los ponías cuando te llevaba yo a algún sitio bonito? – bromeó, ladeando la cabeza divertido al ver como parecía no saber de lo que le estaba hablando. Se llevó la mano que tenía libre a la oreja, dándole así la pista.
- Bueno… Te he traído yo a un sitio bonito, yo creo que también me sirve… - sonrió cuando se dio cuenta-. ¿No me vas a decir nada del vestido?
- No… - negó con la cabeza.
- ¿Por qué? – divertida ante su negativa, arqueó una ceja.
- No pienso hacer ninguna declaración en un lugar público… - se encogió de hombros-. Prefiero entrar en detalles más tarde. Aunque de entrada debo decir que me gusta que me hayas copiado el color.
Entretenida por sus palabas, empezó a reírse ligeramente. Había dudado antes de ponérselo, considerándolo algo más atrevido de lo que estaba acostumbrada, sobretodo después de haber tenido a Aiko, pero ahora no se arrepentía, incluso se encontraba cómoda.
- La única pega que tiene es que vas a tener que volver a ayudarme cuando tengamos que volver porque sigo sin saber como me las voy a arreglar bien…
- No te preocupes, que sigo manteniendo lo de las vistas… - sonrió de medio lado sin poder evitarlo.
- Anda… Vamos, antes de que alguien venga a hacerme acusaciones poco decorosas sin que sean ciertas.
- Oye, yo no tengo ningún problema en hacerlas reales si eso es lo que te preocupa, ¿eh?
- Que corra el aire...
Se echó a reír por sus palabras. Sabía que había entendido que estaba bromeando, pero también sabía que no iba a tener demasiados problemas a la hora de cumplir aquella amenaza, así que era mejor mantener las distancias de nuevo. Se acercó, a pesar de todo, tendiéndole así su brazo para que se cogiera y poder echar a andar de vuelta a la recepción.
- Venga, que tengo que entretenerme en presumir un rato contigo a mi lado – le dijo mientras que echaban a andar.
Llevaba un rato desconectada de la realidad, ocupada más bien en observar al rubio que estaba a su lado, el cual aquella noche se estaba comportando de una forma muy diferente a la que ella había visto. No con ella, desde luego, peor sí con los demás. Sabía que lo estaba haciendo para facilitarle las cosas y ayudarla a atender a la gente que se le acercaba pero no lo hubiera esperado. Sabía que siempre le había costado sociabilizar con aquellos que no conocía, pero no iba a ser ella la que se iba a quejar.
No se había vuelto a separar de él, sonriendo al sentir como posaba su mano de nuevo en su cintura tras haber alargado la mano para alcanzar un par de copas que uno de los camareros les había tendido.
- Me da a mí que vamos a tener que volver en taxi – dijo distraído.
- Bueno… Podemos volver dando un paseo si te apetece… - comentó, girado la cabeza hacia él-. No te prometo que aguante los tacones hasta allí pero podemos aprovechar para dar un paseo juntos.
- ¿Segura?
- Claro… Además, yo creo que ya hemos saludado a todos los que teníamos que saludar… Podemos terminarnos tranquilamente esta copa y desaparecer…
Sonrió al decir aquellas palabras. Estaba cansada del caos de días que llevaba encima, eso no lo iba a negar, pero, además, acababa de descubrir que le apetecía mucho más dar un paseo de noche con Yamato que seguir en aquella recepción.
- Oye – dijo él, cayendo en la cuenta-. Yo antes he picado algo, pero… ¿tú has cenado? – el gesto de ella la delató rápidamente-. Cómo nos conocemos ya… ¿de verdad que no has cenado nada?
- No he tenido tiempo, Yamato…
- "No he tenido tiempo" – le hizo burla usando un tono más agudo para eso-. Tú te vienes ahora mismo conmigo y nos vamos a buscar donde cenar.
- Pero…
- Nada de peros… Y si ya es tarde para conseguir mesa en algún sitio ya nos arreglamos – buscando su mano, tiró de ella para perderse entre la gente para poder despedirse de quienes les importaban.
Como bien habían estado hablando momentos antes, no estaban demasiado lejos del hotel y por ello volver dando un paseo no iba a traer demasiados problemas. Sora, no pudo evitar una sonrisa cuando no tardó en sentir el peso de la chaqueta de Yamato encima de sus hombros mientras que se quedaban apoyados en uno de los puentes de la ciudad, observando desde allí el paisaje.
- ¿Y tú? – le dijo.
- Yo voy algo más abrigado que otras – sonrió, ladeando la cabeza-. ¿Está bueno? – preguntó entretenido mientras que observaba como continuaba cenando.
Aunque la idea de él quizás hubiera sido parar en algún restaurante, no había conseguido encontrar ninguno abierto, teniendo suerte por el camino y encontrando algunos puestos de comida. Habiéndose terminado ya lo suyo, se había quedado entretenido observándola, divertido por el contraste entre el aspecto de ella y su cena. Sonrió al verla asentir, sin que pudiera contestarle al tener la boca llena.
- Mucho – contestó cuando al final tragó-. La mejor cena que podríamos haber encontrado…
- Anda que… ¿y si no me llego a dar cuenta cuál era tu plan? ¿Irte a la cama sin cenar?
- No… Iba a coger algo en la recepción – se encogió de hombros-. Pero está más bueno…
Divertido por el comentario y por ver como nada más decir aquello volvía a dar un mordisco aprovechó para colocarse a su lado, quedando de espaldas en la barandilla, mirando hacia el lado contrario.
- ¿Sabes qué? – reclamó la atención del rubio cuando volvió a tragar, haciendo que mirase hacia ella-. Yo creo que me gusta mucho más ese plan que tenemos ahora que haberme quedado en la fiesta.
- ¿Tú crees? – giró el cuello, estudiándola.
- Si… Y el menú sobretodo.
- Con el hambre que debías de tener tú cualquier cosa creo que te sabría a gloria…
- No te voy a decir que no, pero deja la amenaza de las espinacas lejos que ahora tengo el río demasiado a mano – volvió a dar otro mordisco.
Habían decidido volver dando un paseo ya que ninguno de los dos había querido coger el coche. La noche se había quedado tranquila y no hacía espacial frío, y, además, habiendo tomado alguna que otra copa no hubiera sido responsable. El paseo les estaba sentado bien, especialmente a Sora que parecía mucho más tranquila y calmada que cuando la había dejado antes del desfile.
- Mañana tengo el último pase al mediodía y después, aparte del desfile principal de Andrew no tengo nada más que hacer – volvió a hablar-. Si te apetece podemos irnos a comer por ahí.
- ¿Puedo escoger yo el sitio?
- Evidentemente… Y también podemos ir luego a comprar algunas cosas para llevarnos de vuelta a Tokio, ¿qué te parece? Si te portas bien te dejo ir a comprarle calcetines a Aiko.
Arqueó una ceja a modo de respuesta, yendo a abrir la boca para defenderse, sin encontrar nada que pudiera servirle como argumento, empezando a reírse. No tenía absolutamente anda que decir sobre esa tema, escuchando como ella se unía a su risa. No era un secreto que aunque toda la ropa de la niña seguía llamándole la atención por lo pequeña que era, el tema de los calcetines seguía siendo el que más lo hacía.
- La verdad es que no le vienen mal, porque luego, cierta pelirroja que vive con ella, se dedica a colármelos a mí entre la ropa de trabajo y luego pasa lo que pasa.
- ¿Ah si? Madre mía… Yo que tú tendría cuidado con esa pelirroja, no vaya a ser que se ande dedicando a seguir tramando cosas en tu contra – aprovechó la servilleta que le habían dado para limpiarse con suavidad la comisura de los labios.
- ¿Has terminado?
- Sí… Estaba bueno… ¿Quieres seguir paseando o nos volvemos al hotel?
- Tú te vas directa al hotel, que no sé yo cómo de acuerdo estoy con que te sigas paseando por esta ciudad con semejante vestido – bromeó-. Llevas unos días no demasiado bien del todo ¿no te apetece irte a descansar?
No pudiendo más que asentir a lo último que había dicho se separó de dónde había estado apoyada, esperando que él hiciera lo mismo para acercarse y poder cogerse a su brazo mientras que echaban a andar de vuelta al hotel. Aunque hacía una temporada que había empezado a darle igual del todo lo que la gente dijera o dejase de decir, sin duda detalles como aquellos eran los que echaba de menos cuando estaban en Tokio. Le gustaba poder pasear cogida a él sin tener que aguatar miradas estúpidas y sin sentido.
- Todavía no me has dicho dónde vamos a ir antes de volvernos…
- Ni te lo voy a decir. Estoy en mi derecho que la víctima de los últimos secuestros he sido yo.
- Técnicamente… De todos los secuestros – levantó la vista hacia él, divertida.
- Pues más a mi favor. Así que no, no tienes derecho a saber a dónde nos vamos, vete mentalizándote.
- Bueno, aunque el que encontró aquel restaurante tan bonito al que me llevaste en el aniversario fue tu padre, no te voy a quitar el mérito, yo creo que podremos sobrevivir en estas condiciones.
- Qué graciosa… - hizo una ligera mueca-. Ten cuidado no te vaya a dejar en Londres con Haru y me voy yo con Andrew.
- Pues no sé yo qué tal te iría, porque hasta donde yo sé esos dos van a seguir ruta.
- ¿Ruta?
- Sí. Yo no quise irme a ninguna otra parte porque echaría demasiado de menos a cierta señorita, pero ellos dos van a seguir por otras ciudades de Europa. Hasta dónde yo sé, tienen pensado pasar el aniversario por aquí.
- No es un mal plan… Incluso podrían darme algo de envidia, pero estoy de acuerdo con que íbamos a echar mucho de menos a alguien.
- Muchísimo. Ya la estoy echando de menos ahora y casi no he tenido tiempo de nada. Si es que nos tienen demasiado mal acostumbrados.
- Sin duda – se empezó a reír por lo bajo-. La culpa es toda de ella. Sino puedes ir a preguntarle a Gabumon por lo bien que llevó todos esos días en el espacio sin tenerla cerca a ver qué te cuenta.
La pelirroja sonrió, continuando con aquel gesto en su rostro mientras que iban caminando de forma distraía. En su cabeza había quedado todavía la idea de las últimas palabras que había dicho el rubio, trayendo recuerdos a su mente de cuando le había dicho a los digimon que estaba embarazada y cómo automáticamente el compañero de él se había quedado con ella. No se había vuelto a separar de la niña hasta que había tenido que irse tras Yamato.
- ¿Qué piensas? – le preguntó él, dándose cuenta de que había quedado callada.
- Pienso en lo mucho que me gusta que esos dos quieran tanto a nuestra chiquitina.
- Bueno, si le preguntas a Gabumon creo que sigue pensando que Aiko es la compensación por haber tenido que sufrirme a mí todos estos años. Y ahora que es ella la que lo defiende de los terremotos de sus primos, pues más todavía.
- Pues… igual tengo que darle la razón. Yo creo que una versión menos gruñona tuya es lo que se ha ganado para compensar cierta temporada que yo me sé.
- Qué simpática…
AnnaBolena04: no sé yo si a este paso que voy vamos a tener capi todos los días, porque creo que hace una hora que dije que me iba a poner a actualizar por aquí y aquí sigo, con cara de merluza mirando a la pantalla. Esperemos que sea solo la transición esta y las sorpresitas a traición de estos días y luego poder volver a la normalidad porque creo que he escrito 100 palabras en dos días jajaaja
Y mira, aquí tenemos algo que era de esperar, que estos dos aguantaran lo menos posible en el evento y se escaparan, para, sin duda, pasárselo mucho mejor a su aire rondando por la ciudad. Sin duda serán una imagen muy digna, los dos todos guapos y arreglados cenando comida de algún puesto en medio de la calle al aire fresco. Y como bien dice ella, es un plan que suena mucho más apetecible. Sobretodo después de que la seria y correcta Sra Ishida decidiera desquitarse un poquito de los nervios cazando a su rubio en el pasillo, claro.
Venga, que escribir esto solo me ha llevado cerca de 20 minutos jajajaja Qué desastre. En serio que como esto no vuelva a la normalidad no sé qué va a ser de mis pobres neuronas. ¡Un besito de tortuguita!
