Escuchó las palabras del rubio, sin molestarse en buscarlo con la mirada, llevando los ojos hacia el que él le decía. Estaba segura de que cogiera el que cogiera le iba a gustar porque aparte de que él conocía perfectamente sus gustos, no era demasiado complicado tampoco cuando de chocolate se trataba. Aprovechó mientras que él terminaba de vestirse para echar otro vistazo a la caja, decidiéndose por fin por el que le había dicho, cogiéndolo en sus dedos y llevándoselo a los labios y dando un mordisco, no tardando demasiado en metérselo entero en la boca. Escuchó automáticamente la risa de Yamato.

Se quedó mirando hacia él distraída mientras que masticaba, aprovechando las vistas que tenía mientras que se iba cambiando de ropa, no pudiendo que en su cabeza apareciera el recuerdo de la primera vez que habían estado juntos, cuando había sido incapaz de observarlo de forma directa tan siquiera. Sin duda, la confianza había hecho mucho entre ellos, pero aunque había pasado ya el tiempo, seguía notando exactamente esa misma sensación, o incluso mejor.

- ¿Entretenida? – dijo cuando se do cuenta de que estaba siendo observado, viendo como asentía con la cabeza-. ¿Está bueno? – repitió el mismo gesto de antes, consiguiendo así que se echara a reír.

Aprovechó el momento para meterse la camiseta por la cabeza. Tragando finalmente, la pelirroja desvió la vista de él para poder ver si encontraba otro que fuera de su agrado, quedándose mirando atenta a la caja. Frunció el ceño, confusa, cuando pudo ver que había algo extraño bajo el papel en el que había estado el bombón que se acababa de comer. Extrañada, llevó sus dedos hacia él, levantándolo, viendo que parecía haber algo debajo.

Lo que parecía una pequeña bolsita, apareció tras mover otro par de chocolates, pudendo entonces sacarla y quedarse mirándola completamente confusa. ¿Y aquello? ¿De dónde había salido? Sin saber que estaba siendo observaba por su marido continuó con lo que estaba haciendo, terminando por tirar del lacito que la cerrando, no tardando en sentir como algo metálico se posaba en su mano.

- Oh… - dejó ir sin darse cuenta.

En su palma acababa de aparecer una pulsera rígida, de color dorado, con dos círculos en los extremos, cada uno con una piedra en el centro, una de ellas de color rojo y otra de color azul. Sin dudas, no necesitó ninguna explicación para entender aquello, aunque ya a esas alturas pareciera extraño no haberse encontrado algo de color verde. Se quedó con la vista fija en la pulsera, sin darse cuenta de que Yamato se había terminado por acercarse a ella.

- ¿Has encontrado algo? – reclamó así su atención, esperando a que levantase la cabeza hacia él-. No quiero protestas, ¿queda claro? Y segundo, nunca me habías traído contigo a uno de tus desfiles y me pareció una buena forma de poder celebrarlo.

- Pero no tenías por qué… - murmuró sin alzar apenas el tono.

- Posiblemente, no creo que tenga que tener muchos motivos para cosas así más allá de que me apetezca hacerlo. Así que vamos a usar como excusa esta vez que es un detalle para celebrar lo bien que te ha salido todo esta noche.

- Un detalle… - volvió a bajar los ojos hacia la pulsera, teniendo cuidado de que tampoco se le cayera la caja de bombones, apartándola y dejándola en el suelo.

- Sí, un detalle – divertido por su reacción, a sabiendas de que era exactamente la que iba a tener, le quitó la pulsera de las manos para poder ponérsela-. ¿Te gusta?

- A veces tienes unas preguntas que ni siquiera sé qué esperas que te conteste…

Sonriendo por fin de forma amplia no protestó aquella vez porque le hubiera aparecido con un regalo a ella también. Sin duda era una batalla que tenía perdida desde hacía mucho tiempo y que no tenía gana de volver a tener, prefiriendo centrarse en agradecérselo.

- Me encanta – dijo por fin-. Y los bombones está muy ricos, ¿quieres uno?

- Uy, ¿tanto te ha gustado la pulsera para que me ofrezcas uno?

- Puede…

No se movió a pesar de todo, aprovechando el momento para quedarse observándola, terminando por inclinarse hacia ella para poder alcanzar sus labios, dedicándole así un beso suave y tranquilo, posando sus manos en sus mejillas para darle una caricia en ellas cuando se separó.

- Pues sí… Están buenos. Aunque tengo que admitir que si sabía que el del centro estaba más bueno es porque me dieron alguno que otro para probar.

Escuchando así la risa de la pelirroja a modo de respuesta volvió a acercase hacia ella, notando aquella vez como pasaba los brazos en torno a su cuello, acercándoselo de tal forma que terminó por perder el equilibrio cayendo hacia donde estaba ella, intentando no tropezar.

Al darse cuenta de ello, tiró algo más, arrastrándolo ya de esa forma hacia ella, buscando quedarse tumbada bocarriba en la cama de forma muy lenta para evitar romper el beso. Estaba cansada, no lo iba a negar, quizás debería de pensar más bien en dormir que en otra cosa, pero no era lo que le apetecía en aquel momento. Sonrió entre besos aún cuando lo sintió acomodarse por fin, dejando una de sus manos en su cintura y forzando a que se ladeara para no dejar su peso encima.

Se dejó mover, no tardando en buscar enredar una de sus piernas entre las suyas para dejarlo más cerca, notando como la mano de antes empezaba a deslizarla por su espalda, poco a poco hacia arriba para luego empezar a volver a bajar hacia su cadera y llegando a dejarla sobre su muslo, dejándola así sujeta contra él. Maldiciendo la necesidad de aire, dejó caer la cabeza hacia atrás lo justo y necesario para dejarla apoyada encima de la cama sin querer separarse de él demasiado.

- Gracias por venir conmigo… - le dijo, aprovechando para jugar con sus dedos por uno de los brazos de él, entretenida en seguir las formas.

- No creo que tengas que ser tú la que tenga que darle las gracias a alguien – se inclinó hacia ella, chocando así con suavidad su nariz con la suya-. Es más, creo que tengo bastante de culpa en que lleves tanto tiempo sin venir a nada de todo esto. – se fijó en cómo arqueaba una ceja, observándolo-. No me mires así, ¿no tengo razón?

- Pues… no tanto – sonrió-. En realidad, puede que sí que hayas tenido algo que ver, pero porque estaba más cómoda y… distraída con otras cosas.

Divertido por su respuesta, bajó algo más su cabeza para dejar suaves besos en su cuello, de forma más bien distraída y suave, no buscando tanto encenderla para poder llevar las cosas a otro nivel, sino como dedicarle algo de atención. Sabía a lo que se refería con lo que acababa de decirle. Sin duda, si echaban la vista atrás, Sora había estado más pendiente de él de lo que hubiera sido normal.

Pasando por el viaje a Marte y que posiblemente en aquellas fechas habrían estado en Tanegashima alejados de todo y de todos, y siguiendo porque el siguiendo año había sido cuando estaban aún intentando que se quedara embarazada. La boda de los Evans había terminado de hacer de broche final a todos los septiembres desde que él había podido estar de forma más seguida junto a Sora. Y, sin duda, por eso decía que había sido su culpa.

- Tienes cara de sueño – le dijo cuando volvió a enfocarla.

- ¿Tú crees que ahora mismo tengo ganas de irme a dormir? – prácticamente gruñó, sacándole así una sonrisa a él.

- Te digo lo que veo – se acercó nuevamente a sus labios para poder besarla.

Sin duda, otra vez buscando únicamente disfrutar del momento y no queriendo llegar más allá. No lo engañaba y seguramente iban a tener tiempo en los días que estaban por venir en aquellas minivacaciones que justamente iban a empezar para poder hacer algo más en cualquier otro momento. Notó como cuando volvía a separarse de ella, dejaba la cabeza nuevamente apoyada encima de la cama y que sus ojos empezaban a entrecerrarse. No le dijo nada, pareciendo que entonces le daba la razón, entretenido en acariciarla con suavidad, de nuevo consiguiendo que poco a poco empezara a desconectar con más facilidad de la realidad y la situación en la que parecía querer estar.

- Ahora mismo vengo – le murmuró por lo bajo, queriendo aprovechar el momento para dejarle algo de espacio y conseguir así que se quedara dormida.

Aunque la escuchó protestar cuando se separó y se puso en pie, no dejó que viera que se reía, yendo hacia el baño. Estaba completamente seguro de que cuando volviera a salir de la iba a encontrar dormida, dejando de dar vueltas. Evidentemente sí que tenía ganas de poder pasar la noche con ella de otra forma, pero sabía lo cansada que debía de estar ella por mucho que quisiera fingir que no lo estaba.

Y, tal y como esperaba, no pudo evitar sonreír abiertamente cuando salió, viendo como la pelirroja se había quedado completamente dormida. Su respiración pausada la delataba sin necesidad de que tuviera que acercarse hasta ella para comprobarlo. Sabía que si le daba algo de coba probablemente aguantara despierta lo que tuviera que aguantar para poder pasar la noche juntos como le gustaría.

Con lo que no contaba era que el sueño de ella fuera tan profundo, para haber estado renegando tanto de él, como para no darse cuenta de que la llamaba para que se cambiara de ropa. Se quedó observándola unos segundos, entretenido, volviendo a intentar que se despertara ya que no pensaba que fuera lo más cómodo del mundo para ella quedarse con el vestido puesto. Dando por supuesto que se despertaría cuando sintiera movimiento, decidió ir a por su pijama, dejándolo a su lado en la cama antes de volver a intentar despertarla, viendo como abría los ojos ligeramente, haciendo un ligero sonido de protesta, colaborando entonces en volver a quedarse sentada cuando sintió que tiraba de ella.

- Anda… Doña no tengo sueño – consiguió que se pusiera en pie para poder así colocarse a su espalda y bajarle la cremallera del vestido-. Aiko se porta mejor que tú, que lo sepas.

Recibiendo como respuesta una especie de gruñidito, se echó a reír, tirando del vestido hacia abajo. En otra ocasión hubiera aprovechado la situación para disfrutar de las vistas que ofrecía ella, prefiriendo centrarse en terminar de ayudar a que se cambiara, notando como lo usaba de apoyo para sacar las piernas de dentro de la falda.

- A ver… - cogió el pijama, dándose cuenta de que era uno de sus camisones de verano, agradeciéndolo, no teniendo muchos problemas para metérselo por la cabeza y dejarla ya lista-. Métete en la cama…

- Tengo que lavarme la cara…

- Que te metas en la cama – divertido, posó su mano en su cintura.

- No – negó con la cabeza.

- ¿Cómo que no? Si te me has quedado dormida entre que iba y venía yo del baño.

Dándole un ligero manotazo sobre la de él para que la soltara, consiguió que le hiciera caso, echando a andar entonces hacia dónde había dicho ante la atenta y divertida mirada de Yamato. Estaba completamente seguro de que no se estaba dando cuenta de nada de lo que hacía o dejaba de hacer y que al día siguiente posiblemente no fuera a recordar nada, por lo que se dedicó únicamente a vigilarla.

Aprovechó para abrir la cama, echando las sábanas hacia atrás, tomando asiento, esperando que volviera. No entendía cómo no había sido casi capaz de desvestirse ella sola y sí de darse cuenta de que estaba aún maquillada. Tampoco entendía demasiado el drama con eso, pero algo le decía que si preguntaba no le iba a contestar en aquel momento. Entretenido cuando la vio salir de nuevo y caminar hacia la cama, se agachó para retirar la caja de bombones del suelo antes de que ella llegara.

Esperó a que se metiera entre las sábanas, viendo como se ladeaba, buscando postura, echándole él las sábanas y la manta por encima, dejándole su espacio. Estaba claro que lo que necesitaba en aquellos momentos era descansar y no alguien que la rondase. Asegurándose de que se volvía a quedar dormida apenas segundos más tarde, se puso de nuevo de pie, entreteniéndose en colocar todo lo que habían dejado tirado. Ya se echaría a dormir él cuando hubiera terminado.


Guest Vecina: la semana ha sido una maravilla, sin duda. Si es que hubo un día que me dieron las 22:30 trabajando. Con eso te lo digo todo. Cuando llegue mayo estaré montando el drama por los rincones y llevando conmigo el saco de dormir o algo porque al ritmo que vamos, si ya está la cosa así ahora, cuando la cosa se ponga superseria, no sé qué va a ser de mí. Pero bueno, esto era de esperar, a ver si te crees tú que en vacaciones apareció alguno de todos ellos por clase... Y el clima, pues... ¿qué te voy a contar? Seguro que te lo puedes imaginar... Saque hace un rato al perro y casi que me arrepentí de no haber seguido en casa preparando cosas de ecuaciones diferenciales jajaja ¿Qué tal todo más allá del estrés y de andar corriendo de un lado para otro?

Bueno, el pobre Yamato ya de hacer las cosas las hace bien. Si tiene un regalo para la nenita, pues tiene que tener otro que brille para la nena grande, sino no se queda contento. Que con los bombones ya había triunfado sin mucho más esfuerzo, pero sino no se queda contento, y ya has podido ver por dónde ha acabado saliendo. Todo para que lo dejen con las ganas esa noche porque se le duerman en el intento después de todo el trabajo y estrés de la semana. Pobrecillo, para que luego le entren paranoias relacionadas con el pasado.

Los Haru se van por Europa de vacaciones ahora que seguro que les viene muy bien, que están de primer aniversario y tiene que ser por todo lo alto. Que además Andrew estaba a nada de quedarse viudo y mira, ahora seguro que tiene más ganas de celebrar. Seguro que él tampoco se queda corto con la celebración de la fecha, pero bueno, no me meto por esos lares que en el fondo tampoco son los que más nos interesan de la historia.

Y respecto a lo de la vida de estos dos que pasa de la fama a la nomalidad... Especialmente ella... Es que es como es, ¿a que nadie se la imaginado yendo de famosa y VIP de la vida vestida entera de marcas todo el día y mirando a la gente con indiferencia y superioridad? No sería nuestra Sora, que más bien tira de la fachada del famoseo para esconder que es la cosa más sencilla de este mundo.

Y dejo de enroyarme, suerte por la semana vecina que mañana es hasta el Blue Monday y hay que sobrevivir. ¡Un bico grandote!