Los ojos de Sora se empezaron a abrir lentamente cuando al moverse entre las sábanas no se encontró compañía a su lado, moviendo su mano intentando dar así con Yamato sin querer terminar de despertarse del todo. Gruñendo ligeramente en sueños aún volvió a cerrarlos, intentándolo nuevamente sin dar con él. Fue un mano posándose sobre su cintura desde el otro lado lo que hizo que los abriera de nuevo.

- ¿Te he despertado? – preguntó él sin alzar el tono demasiado, viendo como le contestaba con un ligero gruñidito de nuevo-. Me llamó mi padre para pasarme el parte de Aiko… Vuelve a dormirte otro rato, es temprano.

- Aiko… - murmuró suavemente, todavía más dormida que despierta, tardando unos segundos en despertarse del todo, mirándolo confusa.

- Oh venga ya… Ya sé que he dicho la palabra mágica, pero haz el favor de dormirte otro rato más que ella acaba de cenar todo muy bien e iba a irse a dormir ahora mismo.

Divertido por las caras que iba poniendo la pelirroja, se puso en pie, yendo a meterse de nuevo entre las sábanas, en su lado de la cama. Sabía que era bastante probable que la pelirroja volviera a quedarse dormida, ya que aún era temprano y la conocía más que de sobra para saber que tal y como había caído rendida la noche anterior no tenía mucha pinta de querer madrugar.

Sonrió al notar como empezaba a arrastrarse hacia él en cuanto lo vio colocarse a su lado, buscando su cercanía. El clima más fresco de aquella ciudad ayudaba a que quisiera acercarse más a él en la cama, buscándolo para poder usar su brazo como apoyo y tener algo más de calor. A pesar de todo no se movió, esperando que fuera ella la que se acercarse, dejándola hacer no queriendo colaborar a que se pudiera despertar algo más.

No necesitó mucho más antes de ver como dejaba su cabeza sobre él, dejándole el brazo para que se acomoda y quedándose mirando hacia su cabello rojizo. Más desvelado que ella, aquel era uno de sus entretenimiento favoritos, moviendo su mano por el brazo al descubierto de ella colaborando así a que se quedara dormida nuevamente. Tampoco fue demasiado el tiempo que necesitó él para volver a adormilarse.

Abrió los ojos de nuevo pasado un rato, alargando la mano hacia su teléfono para poder consultar la hora, viendo que como no se dieran prisa se les iba a pasar la hora del desayuno. Le daba pena despertar a Sora, pero no quería que se quedara sin desayunar, de manera que bajó la cabeza hacia la suya, dejando un beso en su frente.

- Despierta – le dijo, sin mucho resultado-. Venga, dormilona, que te vas a quedar sin desayuno…

Estaba siempre la opción de salir a desayunar por ahí pero no la veía con demasiada gana de tomarse con prisa la mañana. Volvió a intentar reclamar su atención, dándose cuenta entonces de que ya lo estaba mirando.

- ¿Qué hora es? – le preguntó.

- Las diez y media…

- ¿Qué? ¿Cómo me has dejado dormir tanto? – confusa, pareció terminar de despertarse del todo.

- Y más que te habría dejado si no fuera porque dejan de dar desayunos dentro de media hora, así que vete pensando qué quieres… Y luego ya me pensaré que si vuelves a la cama o no.

- Quiero tostadas… - contestó aprovechando para tirar algo más de las sábanas para taparse mejor-. Y chocolate caliente…

Arqueando una ceja, divertido, la siguió con la mirada mientras que se iba enroscando más entre la ropa de cama, dejándola hacer y terminando por sentarse él del todo. Alargó la mano para poder coger el teléfono de la habitación y poder llamar para que les subieran la comida. Entretenido al ver que apenas asomaban los ojos de ella desde donde se había enroscado, cuando colgó se inclinó hacia ella para pincharla con los dedos.

- Para… - le dijo entre risas empezando a desperezarse.

- ¿Estás menos cansada que ayer?

- Pues… - llevó su mano a sus labios para bostezar-. ¿En qué momento me puse el pijama?

- Bueno, eso de decir que fuiste tú la que te lo pusiste es muy relativo.

- ¿En serio? – resopló, provocando así que se le movieran algunos mechones de cabello-. Lo necesitaba…

- ¿No me digas? No me había dado cuenta. Aunque me tuve que pelear un poco contigo para que te metieras en la cama y dejaras de dar vueltas – entretenido, observó como arqueaba las cejas-. ¿Qué tenemos que hacer hoy?

- Poca cosa, como mucho ir a hacer de apoyo moral.

- Así que te puedes tomar la mañana con calma, ¿no?

- Sí, con toda la calma del mundo. Podemos desayunar tranquilamente y después de una ducha podemos ir a buscar el coche y así comemos con Haru y Andrew. ¿Qué te parece?

- Pues… Vi un sitio que me gustó el otro día…. Voy a ver si lo encuentro en el mapa…

Dejándolo que se pusiera a enredar con el teléfono, se quedó distraída, todavía sin demasiada moral para empezar el día. El recuerdo de algo que había pasado la noche anterior atrajo su atención, provocando así que sacara su mano de entre las sábanas pudiendo ver la pulsera que estaba en su muñeca.

Sonrió sin poder evitarlo, pasando sus dedos por el frío metal, especialmente atenta a los colores de las piedras. Sin duda tenían un significado que cualquiera que los conociera más cercanamente podría averiguar, no era demasiado complicado, y era algo que le gustaba mucho de Yamato. Desde hacía una temporada, los regalos de ese tipo que le hacía siempre eran por un motivo algo más especial.

- ¿Has pedido el desayuno? – preguntó volviendo a la realidad.

Divertido por su pregunta giró la cabeza, asintiendo. Era de esperar que se hubiera despertado con hambre ya que la noche anterior tampoco habían cenado gran cosa. Él sí que había picado algo antes y aunque notaba ya hambre también, sin duda, debía de ser menos de la que podría tener ella.

- Tienes bombones todavía… - dijo inclinándose hacia ella, quedándose apoyado en su propio brazo, observándola desde arriba.

- Sí claro, menudo desayuno más sano… - murmuró por lo bajo.

- Dijo la que me acaba de decir que pida chocolate y tostadas de desayuno. Que por cierto, eso no me lo pides desde que estabas esperando a la chiquitina…

- Bueno, creo que la cosa va de hormonas revueltas – se giró del todo, adaptándose a la nueva situación en la que estaban-. Tranquilo, no hace falta que te me pongas histérico, que no estoy embarazada…

- Qué graciosa – hizo una mueca, haciéndole burla.

- Por si acaso – sonrió, levantando ligeramente la cabeza hacia él para darle un beso-. Tú no te preocupes, que si se diera el caso esta vez te lo cuento a ti primero para que no te pongas celoso de Chi, amor.

Abrió la boca para contestar, no pudiendo llegar a hacerlo cuando escuchó cómo llamaban a la puerta, arqueando así una ceja.

- ¿No vas a ir a abrir?

- Me estoy pensando si dejarte sin desayuno…

- Tengo hambre… Vete a abrir… O voy yo ¿eh?

- Tú quédate ahí – le dijo, tirando de la sábana hacia arriba para echársela por encima de la cabeza, poniéndose en pie y acelerando para llegar a tiempo.

Escuchó de fondo la risa de Sora antes de comprobar que el pijama estuviera todo bien, abriendo así la puerta y recibiendo al que les traía el desayuno, dejando que entrara para poder dejar las cosas y haciéndole un gesto para que esperase y poder darle propina, despidiéndolo así. Se giró hacia la cama, viendo ya a Sora sentándose a la espera.

- No sé si te mereces que me lo lleve al baño y cierre la puerta… - cogió la bandeja-. Uy, ¿me vas a poner tú también la misma cara de Aiko?

- No sé de qué cara me estás hablando…

- Solo te queda mirarme por debajo del flequillo – entretenido, caminó por fin hasta la cama, dejando la bandeja con cuidado de que no se cayera nada al suelo-. Ten cuidado que tu taza tiene pinta de quemar…

- El que pone cara de pena por debajo del flequillo eres tú, Ishida – dijo cogiendo su chocolate para poder acercarlo a su nariz, aspirando el olor, dejando ir una leve sonrisa ante la cara con la que la estaba observando.

- Ponte a desayunar…

Intentaba hacerse el serio, sin conseguirlo demasiado, pasándole el plato en el que venían sus tostadas para que pudiera empezar a comer, que no le iba a venir mal. Distraído, cuando por fin lo cogió, se quedó mirando hacia su té, comprobando el color del agua antes de poder echárselo y empezar a desayunar él también.

- Si quieres luego puedo llamar a Andrew para avisarle de lo de ir a comer los cuatro, ¿qué te parece?

- De maravilla – asintió, enfocándola de nuevo-. Puedes llamarlo mientras que preparo el baño.

- ¿Eh? ¿Baño?

- Baño.

- Hmmm… Creo que anoche te estuve rondando con otras intenciones, pero mucho me temo que no estoy en los mejores días para…

- Vaya mente más sucia que tienes… - intentó poner cara de estar escandalizado, chasqueando la lengua al final-. Lo decía para que te dieras un baño tú, tranquilamente…

Sora, quien había dado un mordisco a una de las tostadas, se quedó con ella todavía en la boca, mirándolo con las cejas arqueadas, no pudiendo más que poner los ojos en blanco antes de empezar a escuchar como se reía él, prefiriendo no contestarle y masticar lo que ya había mordido.

- No me mires así, si yo he dicho una tontería, tú lo has dicho más… Aunque ahora mismo lo decía para que te terminaras de relajar un poco, no me importaría acompañarte, claro está… creo que en la bañera de aquí nos vamos a arreglar mejor que en la de casa… - guardó silencio, frunciendo el ceño ligeramente.

- ¿Qué te pasa? – le preguntó al darse cuenta.

- ¿Debería de seguir llamándolo "casa"? Porque ahora mismo…

La pelirroja lo observó, entendiendo a lo que se refería, dejando ir una sonrisa. Tenía unas ganas de mudarse enormes. Le hacía muchísima ilusión empezar ese capítulo de sus vidas, no se iba a molestar en disimularlo, y tampoco era necesario.

- Bueno… Si te refieres a casa, sí que puedes decir que tenemos una buena bañera en la que estar los dos por la noche cuando ya hayamos echado a dormir a Aiko.

- ¿Tienes ganas?

- Muchísimas… - asintió, bajando la vista, escapando de la de él unos segundos, notando como sin motivo alguno en su rostro se empezaba a notar una subida de color.

- ¿Qué?

- Que es nuestra casa… Ahora ya sí que sí. Tú me lo dijiste hace unos años ya, es algo entre los dos.

- Te dije que quería tener algo que fuera cosa de los dos. Un proyecto de futuro de los dos… Pero creo que ya tenemos unos cuantos más allá de la casa – sopló el té con suavidad-. Ahora solo tenemos algo más de espacio para hacerlo- esperó a posar su taza tras dar un trago, dejando su mano sobre la de ella-. Yo también me muero de ganas por poder mudarnos de verdad, la observó, moviendo así sus dedos en una ligera caricia-. Y haz el favor de ponerte a desayunar en condiciones de una vez que luego te me andas muriendo por los rincones.

Negando con la cabeza, decidió hacerle caso, metiendo la cuchara en su taza para revolverla ligeramente y llevársela a los labios luego, probando así la temperatura del chocolate, decidiendo que ya podía dar un trago.

- Están más ricos los bombones que me regalaste ayer, pero podré sobrevivir…

- Es que tengo muy buen ojo siempre – entretenido, finalmente se puso a desayunar él también, dejando de lado la bebida para poder empezar a comer.


AnnaBolena04: sí, el pobrecillo además ya hace esas cosas de la forma más normal del mundo. Que él da un paseo y si ve algo que le gusta para sus chicas, pues mira, para algo debe de tener un buen sueldo y se puede permitir hacer esas cosas. Si ya debe de estar en fase de autocompensación. Con un poco de suerte se la ha pasado la paranoia ya de que se tiene que comportar mejor para compensar el pasado y ahora se está autocompensando las cosas que se fue perdiendo y ahora llega con cosas para la chiquitina y para la que tiene episodios de nena pequeña.

Si es que hasta puñales le caen con el tema de las paranoias de embarazos, pero bueno, el pobre por el momento parece que no tiene demasiada queja y se contenta con ver que se le ha pasado la histeria a la pobre pelirroja y que ella solo quiere algo calentito que meterse en el cuerpo como puede ser el chocolate. Parece que estos dos arrancan por fin su modo de vacaciones pegajosas y seguro que se les va a dar de maravilla, eso sin duda.

¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: nop, tampoco mucho. Hoy me dieron las 10 otra vez, pero bueno, es que se me hace mucho más corto el rato de última hora que todos los demás, porque tengo a la típica gente que sí que quiere estudiar y no parece que los llevas al matadero, así que al menos se puede dar clase decentemente al menos. No como hoy que me tiré antes de Navidad una semana explicándole a uno una parte de la teoría, no se dignó a venir en vacaciones y me llega hoy, que tiene examen mañana y que no miró nada de nada... Pues que le aproveche, le dije que pasaba de explicarle nada y que se fuera a rascarse. Con eso te resumo mi dinámica de todos los días. Y del clima... pues qué te voy a contar. Cuando salí casi me congelo en el intento, así que ahora estoy con el pijama y la bata más gordas que tengo intentando actualizar por aquí y no meterme en la cama.

Yamato el pobre es feliz con su vida familiar. Yo creo que ni él se cree haber sido capaz de llegar hasta ahí y ahora anda babándose por las esquinas con el día a día, de ahí que salga con tantos detalles y tantas cosas. Que debe de buscar cualquier excusa ya para tener algún que otro detalle tanto con Sora como con la niña, que oye, como le he puesto a Anna, para algo debe de tener un buen sueldo que le permite hacer todas esas cosas tan ricamente. Aunque también es cierto que la pelirroja con los bombones seguro que se hubiera quedado más que contenta. Ahora que ya se ha despertado en buenas condiciones, veremos qué tal se les da sobrevivir a Londres a estos dos, que por el momento lo tenían bastante cruzado...

¡Un bico grandote vecina! Y mira, el blue monday lo he sobrepasado haciéndole honor porque hoy iba azul entera, así que mira jajaja Venga, que ya es martes y podemos sobrevivir a la semana.

Natesgo: pues no lo había visto así, pero tienes toda la razón jajajaja Se ha ido a dormir en muy buenas condiciones - aunque seguro que se hubiera podido ir en mejores - que no creo que yo pueda ocurrírsele quejarse de ninguna de las maneras. Que se ha estado comiendo bombones con las mejores vistas que tenía en toda la ciudad, que a ver quién le dice que no ha tenido un buen terminar de noche. Y me ha matado lo del olfato y que seguro que también huele bien jajajajaja

Pero bueno, mejor dejarla reponer fuerzas que ahora empiezan ellos dos las vacaciones y seguro que ya tendrán tiempo para entretenerse y ponerse todo lo mimosos que quieran, que no tiene pinta de que se les vaya a dar mal en esta ocasión. Que no parece que la vayan a liar otra vez y pasen un mes sin hablarse y con todo el mundo tirándose de los pelos a su alrededor.

¡Un beso! Y mira a ver qué excursión le preparas mañana a tus fieras que tienes que ponerte original. Puedes probar un cine de pelis X en vo y así practican inglés además...