- ¿Dónde te has dejado a Sora? – preguntó Haru confusa al ver aparecer a Yamato por uno de los pasillos.

- Está hablando con su madre – señaló hacia atrás con la cabeza-. ¿Ya se te ha pasado la histeria?

- Ja… Ja… Ja… - entrecerró los ojos-. ¿Tú lo sabías?

- Claro que lo sabía y aunque no lo hubiera sabido tampoco me hubiera extraño. Vamos a ver, si es que la única que no se entera de la fiesta en esos temas eres tú.

Se apoyó en el borde de la ventana, quedándose así sentado y más a la altura de ella de forma más relajada. No le acababa de decir ninguna mentira, cualquiera que supiera cómo habían ido las cosas en los últimos años con ella y con Sora estaría más que de acuerdo con lo que había dicho la pelirroja la noche anterior. Él lo había podido ver más de cerca, y, sin duda, era uno de los principales beneficiados de todo aquello.

- Tranquila, te dejamos traernos algo bonito cuando vuelvas a Tokio que ya me han dicho que te vas por ahí a ver más de Europa…

- A ti nada, por tocanarices… - cruzó los brazos, quedándose apoyada no demasiado lejos de dónde estaba él.

Se echó a reír por la contestación que ella le estaba dando, girando la cabeza al escuchar los pasos de Sora acercándose hacia ellos, todavía sin haber colgado el teléfono. Por la cara que traía puesta, algo le decía que no era con su madre con la que estaba hablando precisamente. Sobretodo por el hecho de que no estaba con el teléfono pegado a su oreja, sino que parecía estar en una videollamada.

- Ya verás a quién te voy a enseñar, preciosa… - alargando la mano, le pasó el teléfono así al rubio para que pudiera saludar también a la pequeña.

No supo qué le gusto más si el sonido que escuchó por parte de la niña o la cara que pudo ver que ponía Yamato al poder verla. Sin duda eran esas cosas que la hacían sonreír de oreja a oreja y quedarse encantada con lo que estaba pasando delante de sus ojos. Aprovechó para volver a la realidad y saludar a Haru con la mano viendo como ella también se acababa por asomar a saludar a Aiko.

- Tenéis que traerla la próxima vez… Seguro que le queda muy bien como accesorio a Yamato sentada encima de sus rodillas.

- ¿Tú crees? – entretenida, se quedó pensativa unos segundos-. Me gustaría que la gente mirase hacia lo que diseñamos y no para semejante par…

- Pues… no voy a ser yo la que te diga que no tienes la razón.

Ambas se echaron a reir, no tardando escuchar como la pequeña se reía a su vez al haberlas escuchado, asomándose también ellas para comprobar que eran ellas las que habían provocada las carcajadas de la niña.

- No sé cómo podéis sobrevivir sin ella cerca, en serio. Y no, no quiero niños propios aún pero es que Aiko es la cosita más adorable que conozco – dijo, dejándoles algo de espacio.

- Bueno, Sora ayer hizo las funciones de Aiko, tú no te preocupes…

Sintiendo un manotazo en su brazo, giró la cabeza hacia ella riéndose divertido, devolviéndole así el teléfono y dejando que la pelirroja terminara la llamada con su madre. Sin duda alguna, echaba mucho de menos a la pequeña, pero tras haber pasado las semanas fuera en el espacio, estaba seguro de que de los dos, o era precisamente el que estaba notando más la ausencia de la pequeña.

- ¿Qué le pasaba a Sora anoche? – preguntó curiosa, decidiendo ir a sentarse al lado del rubio.

- Nada, que se me quedó dormida y tuve que ingeniármelas para que se pusiera el pijama y se metiera en la cama. Tenía la misma cara de cansada que tú cuando me fui, pero no voy a preguntar sobre si te viste en las mismas o no porque creo que no quiero saber la respuesta…

Abriendo los ojos algo más de lo normal, no habiendo esperando el comentario, pudo sentir como el calor se apoderaba de sus mejillas, delatándose rápidamente y provocando así que Yamato volviera a echarse a reír.

- ¿Qué ha dicho el gracioso este ya? – preguntó Sora volviendo hasta ellos, guardando el teléfono en su bolsillo.

- ¿Yo? Nada… - divertido, intentó dejar de reírse y mantener algo más la compostura-. ¿Le queda mucho a Andrew?

- ¿Por qué? ¿Necesitas refuerzos? Puedes ir a preguntarle tú si quieres si le queda mucho – le hizo un gesto con la cabeza.

- No me lo digas, ¿tienes hambre ya?

- Pues un poco… - se encogió de hombros.

- No si tampoco me extraña ya a estas alturas… - se puso en pie, dejándole libre el sitio en el que se había quedado sentado-. Voy a ver si lo encuentro…

Entretenida, Sora lo siguió con la mirada hasta que se perdió por una de las esquinas del pasillo, tomando asiendo al lado de su amiga, en el sitio que había estado el rubio momentos antes, quedándose unos segundos más en silencio al darse cuenta de que Haru estaba aún roja como un tomate.

- Prefiero no preguntar qué es lo que te ha dicho… - divertida, habló por fin.

- Mejor – negó con la cabeza-. ¿Y tú qué? Anoche os perdí de vista de repente en la recepción y hasta por la mañana que recibimos el mensaje para ir a comer los cuatro.

- Pues… Me secuestró cuando se dio cuenta de que todavía no había cenado nada.

- ¿Te llevó a cenar?

- Lo intentó… Estamos en Londres, pudimos dar gracias de encontrar algún puesto por la calle. Pero mira, yo no me quejo… Cenar tranquilamente sentada en uno de los puentes y luego llegar al hotel y que me saliera con que le había comprado unos pendientes en forma de tortuguita a Aiko…

- ¿De tortuguita?

- ¿Te conté que la llama cariñosamente así?

- Te lo había escuchado a ti, pero no sabía de dónde salía…

- Empezó a llamarla así desde que descubrió que le encantaba ir a pasear por la orilla de la playa a ver si las encontraba… Y se encontró unos pendientes con esa forma.

Haru se quedó mirando hacia la pelirroja, entretenida por la cara que se le había quedado al contarle aquello. Aunque podía entenderla, sin duda alguna que podía entenderla. Ella no era la implicada y se podía imaginar perfectamente una buena forma de reaccionar. Relajó el gesto, arqueando poco a poco una ceja, mirando hacia su amiga.

- ¿Qué? – dijo Sora cuando se dio cuenta.

- ¿Y para ti?

- ¿Cómo que para mí?

- Es Yamato… Hasta yo lo veo venir a distancia. Así que si tenía algo para Aiko seguro que también tenía algo para ti – acercó su mano a ella, pinchándola con suavidad en el brazo con el dedo-. Venga, confiesa que ya estás tardando.

Divertida, no pudo más que darle la razón, ladeándose lo justo para poder levantar su brazo y dejar a la vista la pulsera que estaba en su muñeca. Evidentemente que la había estrenado aquella mañana y era una de esas cosas que no contaba con que dejar de usar a diario.

- Me la escondió en una caja de bombones… Dice que es la primera vez que viene a uno de mis desfiles y que le ha gustado mucho – dejó ir una sonrisa sin poder evitarlo-. Cuando terminamos y nos quedamos solos me dijo que estaba muy orgulloso…

Dejó que la otra cogiera su muñeca, acercándosela así para poder bien la pulsera de cerca. No entró en detalles sobre la elección de los colores, no viéndolo necesario. Sin duda, que hubiera tenido un detalle como aquel con ella para celebrarlo ya era suficiente importante como para ahondar más.

- Bueno, según me dijo Andrew lo mismo le hubiera venido bien un babero cuando saliste al final a saludar… Así que tampoco me extraña gran cosa esto. Es muy bonita…

- La vio y se acordó de mí – se encogió de hombros-. Ya sabes como funciona él con estas cosas… Posiblemente ni lo tuviera planeado. Aunque dice que los bombones sí, que fue precisamente a esa zona a por ellos – se mordió ligeramente el labio de forma inconsciente.

- Mira, no tengo ni la más remota queja, ni de casualidad, de lo que me toca a mí… Pero ojalá que cuando pasen ya más de dos años de matrimonio y no sé cuántos de relación esté yo también así.

- ¿Tú? No creo que precisamente vayas a tener mucha queja tú… - sonrió ahora de forma diferente-. Al menos ahora ya creo que Yamato hace estas cosas porque quiere y le apetece y no porque sigue con esa paranoia de todo lo que hizo mal años atrás. Ni que hubiera sido el único culpable de que las cosas que pasaron entre nosotros.

- Yo también lo creo – asintió-. Que ya llevo unos cuantos años teniendo el honor… - bromeó, dejando que se notara en el su tono-. Y yo creo exactamente lo mismo que tú, sobretodo desde que le ha salido una versión en miniatura completamente adorable.

Ante la mención de Aiko, amplió más la sonrisa que se había dibujado en sus labios, quedándose ligeramente distraída hasta que sintió pasos acercándose por el pasillo de nuevo, viendo aparecer a los dos que faltaban.

- A ver que me han dicho por aquí que alguien se está muriendo de hambre… - dijo Andrew llegando hasta dónde estaban.

- ¿Qué? Ayer casi no comí nada hasta la hora de la cena porque estaba revuelta, ahora tengo que compensar – se puso en pie dando un ligero salto-. ¿Hoy eres tú el que está en modo paranoico?

- ¿Quién? ¿Él? – imitando sus acciones, Haru se empezó a reír-. Creo que todavía no lo he visto en ese modo desde que lo conozco…

- Bueno, yo no puedo decir lo mismo, pero si empiezo a sacar los trapos sucios llego al restaurante corriendo porque alguien me quiere tirar al río y no traigo el calzado apropiado para eso… - mientras que hablaba se había acercado hasta Yamato, quedándose así cogida a su brazo.

- No lo podría haber dicho mejor – aprovechando el momento para quitarse las gafas y poder guardarlas dentro de su funda en el bolsillo, ganó así unos segundos-. ¿Dónde queréis ir?

- Pues antes encontré un sitio que tenía bastante buena pinta, así que tenemos mesa para dentro de un rato – explicó el rubio, entretenido con la situación-. No queda demasiado lejos para que luego no andes a las carreras.

Andrew asintió, agradecido por aquello. Era totalmente cierto que se tomaba las cosas mil veces más tranquilo que las dos presentes, pero aquello eran palabras mayores y él también quería asegurarse de que todo saliera a la perfección. Otra cosa era que lo hiciera con cinco bolsas de tila en una taza o simplemente manejando la situación con tranquilidad.

- Esperad que voy a ir a dejar las gafas que no tengo gana de ir cargando con ellas.

- ¿Y cómo pretendes leer la carta? – le preguntó Haru, entretenida.

- Pues mira, ventajas de estar casado con alguien menor… Yo confiaba que al menos me sirvieras para hacerme de ojos…

- Te acaba de llamar perro lazarillo, mira a ver cómo te lo tomas, Haru… - dijo la pelirroja, divertida, echándose a reír sin poder evitarlo antes de darle un ligero tirón a Yamato-. ¿Vamos saliendo nosotros?

- Pues mira, yo casi que lo prefiero porque me está dando pena el pobre, pero es que si escojo bando lo mismo duermo en el sofá y tiene pinta de cómodo pero no tanto como la cama…

- Vaya mala fama que me das… - volvió a tirar de él, echando ahora a andar.

Escuchando la risa de los otros dos de fondo, Haru echó a andar por el pasillo junto a Andrew para ir a dejar lo que no iban a necesitar, saliendo ellos por el pasillo. Entretenido, Yamao se soltó de Sora, aprovechando el momento y dejando su brazo por encima de sus hombros, acercándola algo más a él mientras que caminaban.

- Oye, ¿hoy no te saco demasiado? – dijo dándose cuenta de que la estaba observando desde demasiado arriba, consiguiendo lo levantase la vista hacia él.

- No es mi culpa que cualquier día te pegues con el techo… Eso y llevo muchos días en tacones todo el día… ¿O tengo que recordarte cómo llegue anoche al hotel?

- Con unas pintas totalmente glamourosas… - divertido al recordar la escena, aprovechó el momento para dejar un beso así en su cabello-. Anda, vamos…


AnnaBoelna04: pues seguimos con capis de existencia de estos dos adorable sin más, picoteando a la gente a su alrededor y simplemente existiendo sin mucho más problema. Y ahora que han encontrado a Haru en el camino para entretenerse un rato con ella, pues más, que es fácilmente picoteable ella y puede ir el rubio a tocarle las narices un rato.

Al igual que tenía merecido su parte informativo sobre los hechos de por la noche y diversas adorabilidades de cierto rubio, para poder irse ella a fangilear. Que ya sabemos que envidia no debe de tener mucha porque precisamente Andrew tiene pinta de andar muy a la altura, pero, ella, como buena fan que es tiene derecho a ser la primera en enterarse de todo y tirar cosas por la ventana en el intento.

Hoy me paso rápido por aquí porque estoy superzombie y eso que estamos a martes... ¡Un besito de tortuguita!