- ¿Dónde os vais al final? – preguntó Andrew cuando Sora se había alejado lo suficiente.

- Castle Combe – contestó sin hacerse demasiado de rogar-. Queda a un par de horas desde aquí y por lo que he visto hay línea de tren directa.

Buscó su teléfono en el bolsillo de su chaqueta, aprovechando para buscar algunas imágenes del lugar, tendiéndoselo a los otros para que lo vieran. Sin duda, no podía contrastar más con la ciudad y el hotel en el que estaban, eso era evidentemente. Pero cuando se había puesto a buscar lugares que les quedaran a mano desde Londres y había visto las fotografías del lugar sin duda lo había convencido. Y a ambos les gustaban los contrastes de ese tipo, especialmente para escapadas de pocos días como la que tenían por delante.

- Ese sitio tiene pinta de ser el típico lugar que visitar dentro de unos meses para pasarse el día con el jersey más gordo del armario pegado a la chimenea después de haber dado un paseo – dijo Haru cuando levantó de nuevo la vista.

- Bueno… conociendo a Sora es probable que no haga falta que pasen un par de meses para que quiera hacer eso tampoco. No sé – se encogió de hombros-. Nunca había venido por aquí más allá de la capital – y sin duda no se había dedicado a hacer turismo – y creo que ella tampoco. Así que…

- No, no ha tenido tiempo de venir por aquí a hacer turismo precisamente. Todas las semanas de la moda que hemos viajado han sido un buen caos y poco más y había que ir a buscarle la comida y llevársela porque sus nervios no le permitían hacer otra cosa… Al menos hasta que le llegó la ayuda – sonrió, entretenido, quedándose mirando hacia Haru.

- Bah… - negó con la cabeza-. Vaya dos… La famosa diseñadora y el reconocido astronauta buscando dónde esconderse en el pueblo menos metropolita que han encontrado.

- Eh… que llevo muchos años viviendo en un sitio pequeño, todavía se me atraganta Tokio… ¿Qué te crees que iba a buscar yo precisamente? – se encogió de hombros.

Lo había notado cuando habían vuelto la última vez. Los primeros días que se había tenido que pelear con el tráfico o que se había atrevido a irse a Ginza a buscar a Sora y se había metido entre el caos de gente, había empezado a gruñir automáticamente. Era superior a él, pero, por suerte, en el nuevo barrio que se habían buscado, no le iba a pasar aquello.

Andrew le devolvió el teléfono al rubio, aprovechando el momento para coger su copa y pero así dar un trago de ella. Ya habían pedido y por ello la pelirroja había aprovechado para irse al baño y, tal y como estaba el local, tenía pinta de que iba a tardar. Él sí que lo conocía, había estado muchísimas más veces que los demás en aquella ciudad, principalmente por el tipo de mercado en el que él se movía. Y, sin duda, era una de sus ciudades para hacer escala cuando viajaba entre Los Ángeles y Tokio.

- ¿Andrew? – una voz reclamó su atención, provocando que al levantar la vista estuviera a punto de atragantarse con lo que estaba bebiendo.

No necesitó ni siquiera verlo para poder reconocerlo, pero, sin duda, no era la cara que esperase ver precisamente en aquel momento, ni mucho menos con la compañía con la que estaba. Especialmente lo segundo. Se llevó la mano a los labios para haber posado la copa, aprovechando el momento para toser.

- Oye, que estoy fuera del horario laboral… No me hagas el feo…

- No me des ideas – intentó recomponerse, lanzando una mirada unos segundos hacia Yamato, el cual, parecía haberse quedado distraído a sabiendas de que no era alguien conocido para él. Aprovechó para ponerse en pie y acercarse-. Cuánto tiempo…

- Lo sé, pero bueno, ya sabes que tampoco suelo tener demasiado tiempo para la vida más allá del St. Thomas. De hecho… - giró la cabeza hacia Haru, que todavía estaba sentada en la mesa, intentando ubicar a aquel que se había acercado a saludar-. Creo que llego tarde, pero que debería de darte la enhorabuena.

Aprovechando el momento para recuperar del todo la compostura, asintió a sus palabras. Cuando viajaba solo a Londres solía llamarlo para poder verlo intencionadamente. Habían sudo unos cuantos años de trato más o menos constante y sin duda, el problema ni había ido con él, ni se podía decir que hubiera tampoco motivos para retirarle el saludo o el trato. A fin de cuentas, hasta la propia Sora admitía que la que había hecho las cosas como no debía con Ryo había sido ella. No hacía falta posicionarse de parte de ninguno de los dos. Aunque en aquel momento, si a él lo dejaban, se posicionaría encantado en el lecho del Támesis.

- Sí – contestó por fin, intentando comportarse como alguien acorde a su edad-. La verdad es que llegas un poco tarde, pero mira, te lo vamos a perdonar, que ya nos conocemos y sabemos cómo te las gastas… Es más, ¿cuándo te enteraste?

- No pienso responder a eso – se rió con suavidad-. Mi enhorabuena a los dos.

Haru, que llevaba un rato intentando ubicar aquella cara familiar, terminó por sonreír por el camino que había tomado la conversación. Estaba segura de que sabía quién era, pero no terminaba de caer.

- Muchas gracias – contestó, ampliando algo más la sonrisa, decidiendo acercarse a Andrew para poder acompañarlo. Fue en ese momento cuando se dio cuenta de que, de vez en cuando, él miraba o hacia donde se había ido la pelirroja hacía un rato o hacia Yamato, sin llegar a entender gran cosa- Haru – dijo a modo de presentación, acercándose para poder hacerlo apropiadamente.

- Haru… - repitió, frunciendo ligeramente el ceño. Algo de repente le había sonado demasiado familiar.

Miró hacia Andrew, el cual parecía estar poniendo caras algo más extrañas de lo que era normal en él. Incluso estaría seguro de que parecía estar a punto de tener un golpe de calor, lo cual, era extraño, porque ya en aquella época en Londres empezaba a refrescar bastante. Sin duda, todo pareció encajar de repente en su cabeza y entendió de qué le sonaba aquella cara.

- Todo ha quedado en familia – sonrió, empezando a ver todo de otra forma-. En ese caso creo que ya nos conocemos, solo que hace demasiado tiempo ya de todo – sus palabras provocaron que ella frunciera ligeramente el ceño, algo más confusa aún-. Ryo.

Justo en el momento en el que dijo el nombre, la castaña se dio cuenta perfectamente de por que le sonaba tanto, reconociendo perfectamente al médico que había estado a punto de casarse con Sora cuando ella estaba empezando a hacer sus prácticas en el estudio. Aquel pensamiento hizo que en su cabeza cobrara sentido también el por qué del extraño comportamiento de Andrew y las miradas que lanzaba hacia Yamato.

Y, tal y como era de esperar, el nombre había conseguido reclamar la atención del rubio, quien había levantado la vista del teléfono. El diseñador se había dado cuenta a la perfección de aquello, y, mucho peor aún, había visto el llamativo color de cabello de Sora pasar hacia ellos entre la gente, distraída también, sin mirar hacia el frente. Empezaba a considerar mucho más seriamente la idea de irse a bucear un rato, que el río no estaba demasiado lejos.

- Madre mía el baño cómo estaba de gente… - escuchó la voz de la pelirroja también, llegando justo hasta dónde estaban, bloqueando su teléfono-. Oye Haru nos ha llegado un email del estudio y… - al levantar la vista, no pudo más que quedarse en silencio, cortada por completo al no esperar encontrarse precisamente con la visita que habían tenido-. Ryo… - volvió a decir ella como único rastro de actividad neuronal.

Quedándose él también completamente congelado al no haber contando que fuera a estar ella también allí, aunque ahora pudiera parecer lo más lógico. Hacía ya bastante tiempo desde que se habían encontrado en San Francisco de pura casualidad, y, sin duda, no era quién hubiera esperado ver en Londres. No había leído la prensa, ya que el mundo de la moda, a esas alturas de la vida, no le interesaba gran cosa más allá de cuando necesitaba ir a la tienda a por algo.

- S… - carraspeó-. Sora, ¿qué tal? Estaba dándole la enhorabuena a Andrew y justamente me había dado cuenta de qué me sonaba Haru…

Pudo ver perfectamente como los ojos de ella se posaban en el cuarto comensal que hasta entonces había pasado totalmente desapercibido, ya que ni siquiera se había fijado en él. Se había acercado a saludar a Andrew porque le tenía aprecio y hacía mucho tiempo que no lo veía, no se le había ocurrido que fuera a estar precisamente en aquella compañía. Y aunque físicamente era incapaz de saber quién era, algo le decía que no necesitaba reconocerlo, sino que las miradas de unos y de otros hablaban por sí solas. Intentó actuar con toda la normalidad del mundo, ya que, a fin de cuentas, eran hechos que habían quedado en el pasado y que en aquel momento de su vida, le habían venido hasta bien para entender en qué se estaba equivocando.

- Y creo que también tengo que darte la enhorabuena a ti – habló de nuevo, dejando la vista de nuevo posada en Sora-. ¿Estás aquí por los desfiles? – sin duda, era capaz de comportarse, pero no iba a ser él quien decidiera ponerse a presentarse.

Yamato había levantado la cabeza en cuánto había escuchado el nombre. No sería capaz de reconocerlo de ninguna de las maneras, ya que, aunque lo había visto, cuando habían estado en el hospital, había estado mucho más pendiente de que Taichi no empeorase que del personal sanitario. Sin embargo, las caras de unos y de otros, junto con el nombre, le habían dicho todo lo que había necesitado saber para ubicarse.

Hizo el esfuerzo de girarse, tomándose unos segundos para dejar el teléfono también. Aprovechó la distracción que había provocado la llegada de Sora para poder observar a Ryo unos segundos, curioso, sin poder evitarlo, antes de ponerse en pie por fin. Tuvo que hacer un verdadero esfuerzo para no reaccionar de ninguna manera, al menos en ese momento, a la cara que se le había quedado a Sora.

- Disculpad, era mi padre – habló por fin, como si hubiera estado realmente pendiente de la conversación que tenía en vez de lo que pasaba a su alrededor y ese fuera el motivo por el que no hubiera hecho aquello hasta entonces-. ¿Qué me he perdido? – ignoró por completo a Sora, no queriendo tan siquiera mirarla porque sabía lo que iba a pasar, antes de centrarse en el médico-. Creo que no nos conocemos… Yamato – le tendió la mano.

Estaba sintiendo tres pares de ojos completamente fijos en él, posiblemente porque estuvieran enterados de lo que había pasado cuando se había enterado de todo de golpe años atrás. Y aunque no fuera así, podía imaginarse que la escena podía resultar cuanto menos curiosa y más viniendo de él. Sorprendido también por lo que estaba viendo, tardó unos segundos en terminar de imitar sus acciones, divertido, sin poder evitarlo, al fijarse en la cara que estaba poniendo Sora, la cual, parecía estar más pálida de lo que recordaba haberla visto en todos los años que se habían conocido.

- Encantado – asintió mientras hablaba-. Ryo – aunque estaba seguro de que lo había escuchado varias veces ya-. No os molesto más, que tendréis gana de comer tranquilamente y yo como llegue tarde me voy a ganar una buena… - lanzó una mirada generalizada, volviendo a intentar no reírse por cara de susto de la pelirroja-. Si sigues por Londres más días avísame – giró la cabeza hacia Andrew-, que hace mucho que no tenemos oportunidad de ponernos al día.

- Por supuesto – contestó, asintiendo-. Gracias por haberte acercado a saludar…

- Tonterías – negó con la cabeza-. Y disfrutad de la comida que este sitio es muy bueno.

Dando así por terminada la conversación, se despidió con un gesto de la cabeza para poder continuar con sus pasos hacia el fondo del local donde lo estaba esperando en su mesa.


AnnaBolena04: venga, tenía que hacerlo y todo el mundo lo sabe. Había que hacer exactamente el contraste entre el caso del rubio hace unos años y ahora, que poco más y se muere él solo de varios ataques de risa a la vez por las caras que estaban poniendo unos y otros. Que a ver, que no es la situación ideal para nadie, pero tampoco es el fin del mundo y las caras de pánico que van poniendo a medida que llegan son para grabar. Que la pobre diseñadora famosa pierde la seriedad en cuestión de segundos porque le entran ataques de pánico instantáneos por demasiadas cosas a la vez.

A ver a quien tienen que llevar a urgencias primero, aunque tienen el médico a mano... En este caso no creo que yo que vaya a ser la solución precisamente él, sino que más bien es el problema. Que Andrew tiene que estar teniendo hasta sofocos, que él se estaba viendo el desastre universal otra vez venir de frente e iba a ser casi que culpa de él porque era a quien habían ido a saludar jajaja Menos mal que el rubio ha madurado y, sin duda, no le llega ninguna información poco de su agrado a la vez que conoce al pobre Ryo.

¡Un besito de tortuguita!