Esperó a perder de vista al médico y a que Andrew y Haru tomaran asiento para girarse del todo a Sora y ver la cara que traía puesta. Aparte de que él estuviera allí, sabía perfectamente lo que le pasaba a ella. La conocía como la palma de su mano y junto con lo que le había explicado ella sobre cómo habían ido las cosas con Ryo, se podía imaginar lo que estaba pasando por su cabeza. Paranoias aparte de que él pudiera enfadarse, que estaba seguro de que también ayudaban a la cara de ella, sabía que no le gustaba verlo.
No le gustaba verlo porque con esa forma de ser que tenía ella, siempre más preocupada por hacer el bien con los demás que con ella misma, se echaba mucho la culpa de cómo habían sido las cosas con él. Estaba completamente seguro de que en la cabeza de la pelirroja en esos momentos estaba un hervidero de ideas entre las que destacaba la de ir a esconderse detrás de alguna columna para evitar tener que mantenerle la mirada al que un día había sido su pareja.
- Eh – le dijo a ella, acercándose-. ¿Tengo que volver a llamarlo? Porque parece que te va a dar algo en cualquier momento y ya que tenemos el médico a mano…
El tono que uso el rubio lo delató, provocando entonces que girase la cabeza y lo observara más atentamente. Se echó a reír ya sin poder evitarlo, siendo superior a él la cara que traía puesta su esposa. La podía entender también, quizás tuviera miedo de que se fuera a enfadar. No podía culparla a sabiendas de la situación y del carácter que podía llegar a tener él, pero esas cosas las había dejado ya bastante atrás. Porque alguien que había sido importante para ella se acercara a saludarla, sin lugar a dudas, no encontraba motivos por los que enfadarse.
- Anda – llevó su mano hacia su barbilla, le dio un ligero pellizco cariñoso de esa forma – siéntate que tienen que estar a punto de traer la comida.
- Deja de reírte – murmuró finalmente-. ¿Cómo…?
- No sé – contestó Andrew en aquella ocasión, el cual parecía todavía intentar sobrellevar el susto que él solo se había llevado-. Apareció de repente para saludarme, que no lo había visto desde antes de la boda… Ya sabes que yo sigo llevándome bien con él y…
- No, no. No me des explicaciones – negó con la cabeza-. Si ya lo sé que seguís teniendo trato con él. Taichi también… sobretodo desde hace unos años cuando lo atendió él.
- No parece mala gente – comentó Yamato, dejando por fin de reírse, notando las miradas puestas en él-. ¿Qué? Es verdad, no puedo tenerle manía solo por tener los mismos gustos que yo. Ni siquiera coexistimos a la vez en tu vida… ¿qué narices voy a poder decir yo al respecto?
Las palabras del rubio consiguieron que Sora volviera a arquear las cejas y que se quedara mirando hacia él durante unos segundos. Por suerte, en ese momento llegó el camarero con la comida que habían pedido empezando a dejarla delante de cada un de ellos. No era la primera vez que le escuchaba algo parecido, no iba a mentir, ya que cuando se lo había encontrado tiempo atrás le había dicho más o menos lo mismo.
Lo que había llamado su atención en aquella ocasión era que, realmente, se equivocaba mucho más de lo que él pensaba. Más allá del caos que había sido su vida cuando los medios se habían empeñado en recordarle la existencia de Yamato cuando había viajado a Marte, sí que habían estado los dos a la vez en su vida. Cuando había conocido a Ryo, esa misma noche, había sido cuando lo había vuelto a ver a él después de mucho tiempo, y estaba segura de que no necesitaba recordarle a Yamato la forma en la que habían evolucionado las cosas entre ellos dos hasta que había llegado la noticia de la beca… No iba a decir que durante esa temporada no hubiera tenido trato con el, por aquel entonces, estudiante de medicina, aunque sus intereses estuvieran, como siempre, fijos en el rubio.
Bajó la vista hacia el plato, decidiendo que la comida que acababan de ponerle delante era la mejor de sus opciones. No tardó mucho en darse cuenta de que Yamato volvía a estar observándola entretenido.
- ¿Qué? – le preguntó, arrugando ligeramente la nariz en una pequeña mueca.
- Nada… - comentó con el mejor aire de inocencia que pudo, tomándose la confianza con los que estaban con ellos de inclinarse hacia ella para poder hablarle por lo bajo-. Te pones muy mona cuando te pones panoica…
Se alejó rápidamente de ella para esquivar el manotazo con el que lo estaba amenazando. Había buscado relajarla y distraerla con ese comentario, consiguiéndolo sin duda, escuchando por fin una risa salir de sus labios.
- Anda… dame la prueba de lo tuyo que tiene también buena pinta – reaccionando y volviendo a un comportamiento más habitual en ella, llevó su tenedor hacia el plato del rubio-. Entonces… ¿dónde os vais vosotros dos? – preguntó a la pareja.
Taichi estaba tirado a la larga en la cama. Cuando había llegado se había puesto a jugar con el niño y después de todo un día enredando se había quedado dormido a su lado consiguiendo que su padre pudiera aprovechar un momento de calma y poder descansar. Cuando sintió su teléfono vibrar, alargó la mano para cogerlo de la mesita, viendo el nombre de Yamato en la pantalla.
- Oye… ¿me vas a firmar la foto? – dijo a modo de saludo.
- ¿Foto? ¿Qué foto?
- Una que me he encontrado hoy por la mañana de la que intentaba no quedarme dormido en el trabajo leyendo el periódico… - se echó a reír al escuchar una especie de gruñido a modo de respuesta-. Creo que tu hermano está intentando conseguirlas todas para ponerlas en grande por ahí… ¿Qué tal la vida de famoso?
- Qué gracioso… ¿Cómo os va por Tokio?
- Bien, tranquilo, como siempre… Tengo a Daigo aquí durmiendo, que hasta él se cansa a veces – bajó la vista hacia su hijo, entreteniéndose unos segundos en echarle con suavidad el cabello hacia atrás-. ¿Vosotros dos qué tal?
- Bien, está Sora en el baño. Estamos terminando de recoger las cosas para no tener que andar mañana a las carreras.
- Es verdad, que os vais de viaje a hacer el empalagoso. ¿Cuándo volvéis?
- La semana que viene.
- Pronto…
- Ya llevamos bastantes días sin ver a Aiko…
- Oh, pobre Yamato… Que tiene mono de su versión en miniatura adorable. Pues que sepas que he estado estaba mañana con ella y ha venido corriendo a saludarme.
- Bueno… Yo también he tenido una mañana entretenida, sobretodo a la hora de comer.
- No quiero saber a lo que os dedicáis vosotros dos – dijo ante el tono que estaba usando él.
- No te preocupes, que no pienso contarte detalles de mi vida privada que te me escandalizas… Además, ya sabes que por ese frente siempre nos va muy bien – usó un tono que permitió al embajador adivinar la cara que estaba poniendo, poniendo así los ojos en blanco-. No, no van por ahí los tiros. Pero mira, ya conozco oficialmente a cierto médico.
- ¿Médico? ¿Habéis tenido que ir al médico? – hizo una pausa, tardando unos segundos en darse cuenta.
El silencio al otro lado de la línea fue bastante delatador, permitiendo a Yamato darse cuenta de que entendía de lo que le estaba hablando. Estando en la ciudad en laque estaban no era tan complicado atar cabos.
- Dime que no hay ningún drama de ningún tipo – fue la única respuesta que dio.
- No… Aunque poco más y tengo que agradecer que estuviera por aquí porque casi tengo a tres con un infarto en el restaurante. Creo que pocas veces he visto a Sora más pálida.
- Creo que he perdido…
- No, no te has perdido. Creo que se aterrorizaron ellos tres solos con que yo me pudiera enfadar. Estábamos con Andrew y Haru comiendo cuando nos lo encontramos. De hecho venía a saludarlo a él, a mí ni me conoce y Sora estaba en el baño.
- ¿Y de verdad que no has chistado ni media palabra?
- ¿Por qué iba a tener que hacerlo?
- Porque nos conocemos. ¿No has dicho nada?
- Bah… No. Es más, estoy bajo amenaza de dormir en el sofá porque llevo riéndome de la cara de terror que se le quedó a Sora cuando se dio cuenta de lo que pasaba. ¿Por qué me voy a enfadar? No soy tan retrasado…
- Hace una temporada no me habrías dicho lo mismo – se terminó por incorporar, decidiendo ir a terminar la conversación al salón, no queriendo despertar al niño.
- Hace una temporada no veía las mismas cosas igual que ahora, Taichi. Tampoco parece mala gente.
- No lo es – tendría que intentar asimilar aquella conversación y asegurarse de que no se la había imaginado al quedarse adormilado con el niño-. Para nada. Es Sora, lo más raro que ha hecho en su vida es casarse contigo y tan mal no le ha salido, que Aiko por el momento es bastante adorable.
- Con todo el perdón de Koemi, cosas peores ha hecho… - no pudo más que reírse por fin.
Sora salió del baño con aire distraído, ya con el pijama puesto. Había estado levándose los dientes y terminando de recoger las cosas que tenía esparcidas por él. Sin duda estaba mejor que los días anteriores y eso se le notaba, pero no dejaba de estar cansada.
- ¿Con quién hablas? – le preguntó al verlo con el teléfono.
- Con Chi, ¿quieres saludarlo? Está ofendido porque dice que me sientan mal los aires londinenses…
- No me hagas tener que darle la razón a Taichi, que me va a generar trauma… - dijo yendo a sentarse cerca de él en la cama.
Aunque al principio se extrañó porque ella dejara algo de distancia, no tardó en adivinar sus intenciones, viendo como no tardaba en dejar su cabeza apoyada sobre su regazo observándolo desde allí.
- A ver, espera… Que te pongo el manoslibres – dijo antes de tocar en la pantalla en el lugar adecuado-. ¿Nos oyes bien?
- Sora, ¿qué le has estado dando de beber al rubio ese?
- A mí no me metáis en vuestros dramas que bastante tengo con lo mío hoy. ¿Te ha contado lo bien que se lo ha pasado hoy a la hora de comer? Tendría que dejarlo durmiendo con Andrew…
- Seguro que se lo merece. ¿No os vais a cenar por ahí?
- No son horas de cenar precisamente… Como mucho de cenar por segunda vez. Yo creo que nos vamos a meter en la cama a dormir que mañana nos toca madrugar – dijo el rubio, bajando de nuevo la vista hacia Sora-. Sé yo de alguien quien todavía se debe a sí misma hora de sueño.
- ¿Le ha dado la histeria?
- Bueno… Ya la he visto peor otras veces, pero no ha estado demasiado bien estos días atrás no – posó su dedo en la punta de la nariz de ella, dándole un toquecito-. Mañana está secuestrada y sin derecho a saber el destino.
- ¿Has oído eso? Dependo de la orientación de Yamato pasa no perderme en un país que no conozco. Así que haz el favor de avisar, que verás tú el drama sino…
Cogiendo la manta que tenían por encima de la cama se la puso por encima de la cara, escuchando así las risas de la pelirroja, la cual había ido relajándose a medida que pasaban las horas después del susto que se habían llevado.
- Voy a meter aquí a la famosa diseñadora en la cama antes de que siga haciéndose la graciosa hoy. Saluda a Koemi de nuestra parte, ¿de acuerdo?
- Vale, y ya le diré a tu hermano que me has llamado a mí y me has prometido una foto firmada.
- ¿Foto firmada? – dijo Sora, asomándose antes de que volviera a taparla.
- No me toques las narices, Taichi… No me las toques…
AnnaBolena04: pobre Andrew, que el pobre ya estaba viendo que se iba a montar la bronca del año e iba a ser todo culpa suya porque claro, el médico había ido a saludarlo a él y si Yamato se ponía de morros y acababa teniendo jaleo con la pelirroja iba a ser su culpa. Y claro, Haru como poco lo iba a tirar al río porque cómo se le ocurre jajajajaja El pobre estaría pensando hasta si tenía el testamento en orden...
Pero bueno, vamos a dejara a Yamato hacer de adulto funcional y reírse bien de las caras de terror de unos y otros. Si en el fondo se lo tiene que haber pasado bien y es todo un avance para él ser capaz de tomarse las cosas de esa forma, que hablamos de quien hablamos y sin duda tenían todos la razón para estar preocupados conociendo ya un poco al rubio.
Ahora me voy a hacer el setita porque esta semana se alarga más de la cuenta y no sé yo si llegaré al domingo sin cargarme a nadie... ¡Un besito de tortuguita!
