- Yo creo que les podemos contar un par de cosas sobre tener conexiones con seres de otros mundos…

Yamato se había acercado al oído de Sora, aprovechando que ella se había quedado delante de él, usándolo como apoyo, mientras que rodeaba con sus brazos su cintura mientras que leían la descripción en los paneles informativos. Se habían acercado hasta
Stonehenge ya que les quedaba a poca distancia, pudiendo así aprovechar el día para conocer por aquel lugar. Castle Combe era lo suficientemente bonito como para pasarse los días allí sin necesidad de viajar, pero ninguno de los dos había querido aprovechar la oportunidad.

- No repitas eso delante de mi padre si quieres que te deje salir de casa algún día – le contestó dejando de leer y girando ligeramente el cuello hacia él.

Quizás fuera porque estaba acostumbrada a vivir en un lugar donde había gran cantidad de templos, incluso al aire libre, altamente relacionados con la naturaleza y se encontraba en un ambiente casi que familiar. Se giró finalmente del todo, volviendo a mirar hacia el monolito, curiosa. Era una pena que hubiera tantos turistas de todas pates, pero, sin duda, viviendo en Tokio, sabía lo que era vivir en un foco de atracción de ese tipo, pero eso no quería decir que estuviera especialmente de acuerdo con ello.

- Seguían sin tener demasiado claro muchas cosas sobre este sitio, ¿no?

- Creo que sí – asintió el rubio-. Tampoco es que esté demasiado puesto en el tema, pero algo me suena haber leído.

- Pues no sé a qué te dedicas esas temporadas en las que te pasas flotando por el espacio, la verdad.

- Cosas del gobierno de nuestro país que no puedo compartir contigo por tu propia seguridad.

Echó a andar tras ella para poder acercarse a ver las cosas más detalladamente, riéndose por la tontería que acababa de decir. Realmente prefería no entrar en detalles sobre lo que hacía o no en el espacio porque, sin duda, Sora no necesitaba que le diera más motivos con los que picotearlo. Pero hacer el vago, tener conversaciones de besugos con el resto de compañeros de equipo y, aquella última vez, ver fotos y vídeos… Eso lo había hecho bastante. A pesar de estar en el espacio y tener sus obligaciones, tenía tambien sus horarios, y aquellos eran sus mejores entretenimientos en sus ratos libres.

- De la que volvemos, si quieres podemos parar en Bath que nos queda de camino – dijo volviendo a la realidad y dejando de lado los detalles de su vida laboral menos elegantes.

- ¿Bath?

- Era mi primera opción, pero como nos queda cerca y me gustó Castle Combe más… Pasamos antes por delante de la señal, ¿no te diste cuenta?

- Si iba pendiente de decirte por dónde llega hasta allí… - se echó a reír, sin poder evitarlo-. Me parece bien. Terminamos de ver por aquí las cosas y podemos salir hacia allí y… ¿comer allí?

- Sí, yo creo que podemos comer allí, aunque sean un par de horas de camino, tampoco hay mucho más que ver por aquí que el monolito. Ademas, si te llego a llevar a Bath seguro que me acusabas de copiarte.

- ¿Copiarme? ¿Se puede saber por qué?

- Porque ese sitio es conocido precisamente por ser la "ciudad balneario"… ¿Qué? – arqueó una ceja ante la cara con la que ella lo estaba mirando.

- ¿Has estado estudiando?

Sonrió entretenido por el tono que había usado ella, haciéndole un gesto con la cabeza para echar a andar, haciéndole el interesante sin llegar a contestarle. Sin duda, la respuesta que iba a darle iba a ser la misma para todo lo demás, había hecho sus investigaciones antes de decidir el destino.

- Aunque también te digo que si llego a saber que te ibas a poner tan nerviosa igual me hubiera pensado mejor la idea de llevarte a un balneario…

- Eh, ¿qué pasa? ¿No me conoces ya para verlo venir?

- Se me olvida que, en ocasiones, la persona más coherente que conozco tiene episodios de locura e histeria, pero bueno, no te preocupes, que yo te quiero igual… - divertido por sus propias palabras y la cara que ella ponía, buscó su mano para tirar de ella y continuar caminando.


Taichi se quedó mirando hacia Daigo, quien había vuelto a salir corriendo hacia Aiko nada más verla. Mientras que Koemi tenía que trabajar aún por las mañanas aquella semana, sin duda, era el mejor entretenimiento que había podido encontrar. Llevar al niño a buscar a Aiko hasta la tienda de Toshiko era su nuevo pasatiempo.

- Voy a tener que pagarte por las labores de niñero… - dijo la mujer al verlo aparecer.

- ¡Chi!

Sonrió al escuchar a la pequeña, viéndola ponerse en pie lentamente para ir hasta donde él estaba para que la cogiera, levantando los brazos en su dirección, acostumbrada a que eso le funcionara siempre. Aquella vez no fue menos, viéndose rápidamente en brazos de su padrino.

- Con estos recibimientos tengo que darme por pagado más que de sobra – se giró finalmente hacia la mujer-. ¿Todo bien?

- De maravilla – asintió-. Le he dicho a Hiroaki que te dé la lata a ti para recoger a la niña, porque como vuelva a marearme a mí le voy a poner un cactus de sombrero… Así que llámame cuando estés con él, pero mientras tanto puedes ir a donde quieras.

- ¿Has visto lo que has conseguido? La temible Toshiko va a acabar con Hiroaki. Pobrecito, no lo conseguimos nosotros a lo largo de los años intentando tirarle el techo del trabajo encima y ahora ya se va a encargar ella.

Escuchó como ella se empezaba a reír, tentada de poder hacer algún comentario sobre el tema, pero limitándose a acercarse a él para posar su mano sobre el rostro de Aiko con suavidad, despidiéndose de ella, ya que cuando volviera a verla estaría ya con sus padres de nuevo.

- Pórtate bien con Taichi, ¿eh? Que sino luego tu madre le lanza malas miradas y se nos asusta.

- Es cosa familiar – se encogió de hombros, dejándola despedirse de su nieta tranquilamente-. ¿Has hablado con Sora?

- Les puse a la niña por videollamada ayer, no me han contado gran cosa, estaban demasiado ocupados babándose encima con Aiko, pero se les veía bien. Deben de estar muertos de ganas de volver. Tampoco los culpo, claro.

Teniendo que darle la razón, levantó algo más a Aiko para ponerla a la altura de su abuela y poder entonces despedirse él, viendo como Daigo iba también corriendo a buscar a Toshiko, empezando a tirarle del kimono que llevaba.

- Si es que un clon… Un clon… Esperad un momento... – entre risas, salió hacia la trastienda, volviendo apenas unos segundos más tarde con galletas, tendiéndole un montón al niño y dejando otra para Aiko.

- ¿Cómo que un clon? Yo no tengo recuerdos de acosarte para sacarte comida a la mínima de cambio…

- Pero yo sí – riéndose, aprovechó a estirar la mano hacia Agumon, dándole también a él-. Si te surge cualquier problema me avisas.

Asintió a las palabras de ella antes de quedarse mirando hacia Aiko, la cual parecía no tener intención de bajarse de brazos de su padrino, más entretenida en comerse la galleta que le acababan de dar que de todo lo demás.

- A ver, que tienes que ir en tu silla que sino no me las arreglo con los dos por mucha ayuda que tenga – dijo Taichi antes de ir a dejar a la pequeña en su lugar para poder maniobrar mejor, no queriendo tener las manos ocupadas llevando a Daigo también con él-. Oye – llamó la atención del niño-. ¿Vas caminando al lado de Aiko?

Sonrió al ver que pasaba todas las galletas que le había dado Toshiko a una mano, pudiendo así dejar la otra cogida a la silla para hacer exactamente lo que le había dicho su padre. Evidentemente que Aiko se hacía querer por todos, pero estaba seguro de que lo que más le llamaba la atención a Daigo de ella era la tranquilidad de la pequeña. Eso y que aunque la diferencia de edad tampoco era tan grande como la que podría tener con Dai, sí que la veía más pequeña y parecía querer cuidarla. No iba a ser él quien dijera que fuera por lo que fuera, no estuviera encantado con aquel comportamiento. Aparte de porque era una garantía de que no iba a liar ninguna trastada siempre que estuviera ella cerca, sino porque era la hija de dos personas muy importantes para él y que precisamente hubiera tenido a bien convertirse en la sombra de la niña de la que siempre habia sido su mejor amiga, sin duda, era algo a destacar.

- Nos vamos ya – le dijo a Toshiko una vez que terminó, comprobando que los digimon fueran tras él-. ¿Está todo ya?

- Sí y sino yo creo que debe de tener Hiroaki en casa otro tanto de cosas que le puedan hacer falta, tú tranquilo. Gracias por ocuparte de ella para que no se aburra.

- Tonterías – negó con la cabeza-. Dile adiós a tu abuela, Aiko, que nos vamos al parque.

Viendo como la pequeña, todavía con la galleta a medio comer levantaba sus enormes ojos azules hacia Toshiko y agitaba su manita a modo de despedida, salió finalmente de la tienda, teniendo que reírse por la escena.


Sora se quedó mirando hacia la pantalla de su teléfono, analizando la foto a traición que acababa de sacarle a Yamato mientras que estaba distraído apoyado en una de las barandillas del puente que atravesaba el río Avon. Habían llegado hacía un rato a Bath y la primera parada que habían hecho había sido para la comida, a sabiendas de que en aquel lugar solían comer temprano y que si luego no querían tener que estar dando vueltas, tenían que aprovechar.

En la foto estaba totalmente distraído con la vista perdida en el paisaje, sin haberse enterado de que acababa de sacársela, y de alguna manera, se las arreglaba para contrastar notablemente con el paisaje que los rodeaba. Sonriendo, decidió que ya que tenía la versión real a unos pasos de ella, sería mejor que lo aprovechara y dejara de perder el tiempo, volviendo a acercarse a él.

- Todavía no les hemos comprado nada a los digimon – dijo él cuando la sintió colocarse a su lado.

- Ya lo sé, pero todavía no he visto nada de comida que me llame la atención para ellos… Sino siempre puedo cogerles algo en el aeropuerto y así tampoco tengo problemas con lo de meterlo en la maleta…

- Sora… si te me metes en un avión con unas cuantas horas de vuelo por delante con… No sé, algún dulce que les hayas podido comprar, todos sabemos cómo va a acabar… - divertido, se giró hacia ella, teniendo que reírse al ver la cara que ella estaba poniendo.

- Qué gracioso… - gruñó entrecerrando ligeramente los ojos-. Pues no me he terminado todavía los bombones que me regalaste, que lo sepas.

- Eso sí que es raro – exageró la sorpresa en su rostro, dando un paso hacia delante para posarle la mano en la frente-. No estarás enferma ¿no?

- ¿A que acabas flotando en el río?

Echándose a reír abiertamente con la amenaza de ella y el gesto con el que la hizo, no pudo más que acabar alargando los brazos para acercarla a él por la cintura y que se quedara también apoyada en el puente.

- Voy a tener que buscar mejor mi próximo destino de secuestro – dijo la pelirroja pasados unos segundos-. Tengo gana de que podamos traernos a la chiquitina con nosotros… Yo creo que le iba a gustar poder verlo todo – empezó a hablar, dudando ligeramente ante de continuar hablando, llamando así la atención del rubio, quien fue capaz de notárselo en el tono.

- ¿Pasa algo? – confuso, ladeó la cabeza para observarla.

- No… Que tengo muchas ganas de poder traerla con nosotros pero también me gusta mucho poder escaparnos los dos solos.

El rubio se fijó en como un ligero tono rojizo había subido al rostro de ella al reconocer aquello, y sabía que no era por decirle aquello a él, sino por pensar en que ellos dos tenían también derecho a buscar sus momentos realmente a solas del resto del mundo de vez en cuando. Sonrió, inclinándose hacia ella para darle un beso en la mejilla.

- Fíjate que no voy a poder llevarte la contraria con esto…


AnnaBolena04: hoy me paso por aquí rápido que ya ves tú cómo va la cosa... Si es que estamos a miércoles todavía y yo ya estoy para darme unos cuantos cabezazos o meterme en la cama a hacer de seta hasta la semana que viene. Aunque bueno, está llena de exámenes así que no sé yo qué decirte qué será mejor...

Sí, le dicen al pobre Yamato que iba a hacer una llamada, solo eso, con Toshiko estando en pijama, recién levantado de la cama tras haber tenido una noche movidita y le dan cinco males. Si le dicen que es videollamada ya hiperventila mucho, mucho... Pero bueno, todo sea por ver a la nenita, que se muere de ganas de ver a sus papis y ellos a ella. No sé yo qué tal se les van a dar a estos dos las escapadas de este tipo ahora que tienen a Aiko porque los veo con un mono muy importante de poder tenerla con ellos.

Pero bueno, mientras tanto ellos siguen haciendo el adorable por el mundo y un poco de turisteo, que no les viene mal. Que como ya dijeron, tienen que hacer nuevos recuerdos de ese país, y yo creo que se les está dando de maravilla. ¡Un besito de tortuguita!

Guest Vecina: mira vecina, yo ni con todas las tartarugas a modo de sicarios veo que llego de una pieza al fin de semana. Si es que normalmente a primera hora tengo poquita gente porque son los peques, y hoy, tuve que quedarme en el aula grande porque ya desde temprano tenía todo lleno... Y para encima tengo a los del bachillerato internacional a tope... Que llevo un rato aquí mirando para la pantalla con la neurona parpadeando vamos. Y, te había entendido que la que se te iba estos días era la nueva compi, la otra pensaba que ya se te había ido jajajaja Entonces sí que sí me puedo imaginar el drama.

A las fieras no les funcionan ni gritos, ni castigos, ni nada de nada. Como yo les digo, padecen de "melasudismo", así que... Entre que mienten más que hablan, que los padres pasan todavía más... ¿cómo me van a hacer caso si en casa no les dicen nada y con un 3 les ponen un 5? Pero claro, los días antes del examen parecen hormigas fumigadas y como el maldito gobierno del principado fecha los exámenes, son todos a la vez.

¿Te ha salido otro trabajo? Oye, que no es buena idea imitarme los agobios, ¿eh? Que no es sano y luego acabas tirándote de los pelos en un rincón y no es bueno, que tienes por ahí que dejar las neuronas funcionando para poder estudiar y esas cosas jajaja Que el agotamiento mental es muy puerco y a mí últimamente me deja hecha una marmota y con memoria de pez por las noches... Un desastres. Y mira, dejo de protestar porque menudo testamento que te estoy dejando jajajaj Mejor nos buscamos un rubio para escaparnos de vacaciones a algún pueblo bonito de Inglaterra, pero yo sin billete de vuelta, claro jajajaja (y sí, yo creo que para eso sí que resucitaría yo también para una segunda ronda en semejante compañía jajaja)

¡Un bico grandote!