Hiroaki miró de nuevo la hora en el reloj. Sin duda no debía de quedar mucho hasta que su hijo y nuera llegaran a buscar a la niña. Takeru se había ofrecido a ir a buscarlos al aeropuerto para que no tuvieran que estar pendientes de taxis y ahora estaba esperando que llegaran.
- Oye, ¿dónde has metido las cebollas? – la voz de Natsuko lo devolvió a la realidad.
- En… su sitio creo – se encogió de hombros, echando a caminar hacia la nevera-. Tiene que haber… Si compré el otro día…
- Espero que el otro día no fuera el día que te acompañé yo hace un par de semanas a hacer la compra…
Acercándose hasta él, lo apartó de dónde estaba para poder buscar ella mejor, le hizo un gesto con la mano para que no estorbara, escuchando así como se alejaba protestando de nuevo hacia donde estaba la pequeña.
- Aiko, tu abuela viene a mangonearme en mi propia casa…
- Y por eso sigues vivo desde que Yamato se ha mudado, deja de gruñir, que luego nadie sabe de dónde le viene a nuestro hijo su mal humor.
- ¿Qué mal humor? Si ese hace tiempo que el único mal humor que conoce es el de nuestra pobre nuera cuando se enfada – alargó los brazos para coger a la niña en brazos, caminando con ella hasta la encimera de la cocina donde la sentó, viendo como los digimon iban tras ellos-. Dile a tu abuela a ver si te enseña cómo hacer eso que yo ya estoy mayor para tener que hacerme la comida…
Pudiendo ver cómo ella se empezaba a reír mientras que se acercaba hacia Aiko para dejarle un tomate en la mano, viendo entretenida como la pequeña se quedaba observándolo atentamente, como si el llamativo color hubiera reclamado del todo su atención. Hiroaki alargó la mano para que pudiera posarla sobre la suya, al no entrar en la palma de Aiko, entretenido al ver lo distraída que se había quedado.
El sonido del timbre reclamó la atención de todos, adelantándose los digimon a abrir la puerta y poder dejar pasar a los que llegaban, alzando el vuelo Biyomon para irse directa a los brazos de Sora, pillándola desprevenida y provocando que se chocara contra Takeru.
El gritito de Aiko nada más escuchar las voces de sus padres se pudo escuchar por toda la casa, consiguiendo así que su abuelo la posara en el suelo para que pudiera ir correteando hacia ellos ante la atenta mirada de Gabumon.
- Hola preciosa – dijo Yamato nada más verla venir hasta ellos, arrodillándose automáticamente en el suelo para ponerse a su altura y abriendo los brazos para poder recibirla.
No tardó en tenerla encima, subiéndose de pie a sus rodillas para llegar mejor a él, agarrándose con los bracitos y empezando reclamar tambien la atención de su madre, quien no tardo en unirse a ellos para que la pequeña pudiera alcanzarla a ella también.
- Hola cariño, ¿nos has echado de menos? – sin querer quitarla de entre los brazos de Yamato, aprovechó que él alargaba uno de ellos para dejarla unirse, sonriendo, y pudiendo así estar cerca de ella y poder darle un sonoro beso en una de sus mejillas.
- Madre mía, hijo, me cuentan esto de ti hace diez años y no me lo creo – dijo Hiroaki, apartándose para dejar a Takeru entrar, ayudándolo a meter las maletas de ambos dentro de la casa-. ¿A que sí?
- Se lo dices a él hace una temporada papá y lo mismo se enfada y está un par de semanas sin hablarte por estar diciendo estupideces – el menos de sus hijos contestó, viendo a su madre y acercándose a saludarla-. ¿Estás vigilando que siga vivo?
- Más o menos… Con Aiko en casa suele intentar comportarse, pero nunca le viene de más algo de ayuda.
Sora levantó la vista hacia sus suegros unos segundos, saludándolos con un pequeño gesto, no pudiendo más que estar pendiente de la niña. La había echado demasiado de menos. Era la primera vez que se separaba de ella tanto tiempo desde que había nacido y ahora que la tenía delante todavía se daba más cuenta de la mucha falta que le había hecho.
- A ver, tortuguita, vete con tu madre- le dijo el rubio mientras que se ponía en pie para poder pasársela a ella cuando hizo lo mismo, acercándose también a ella para darle un beso en la frente-. Hola – saludó a sus padres finalmente, agachándose de nuevo unos pasos más adelante para saludar a Gabumon y Biyomon.
- ¿Qué tal el viaje? – preguntó Hiroaki acercándose hasta él.
- Largo… Pero bueno, ya estamos aquí de una vez.
- Pues menudas preguntas que tienes papá, que debe de llevar como mínimo 15 horas en el avión y con mono de Aiko…
- Deja a tu hermano en paz – dijo Natsuko acercándose a saludar a su hijo y a Sora-. ¿Os quedáis a comer con nosotros?
- Yo que tú le diría que sí, porque no tiene pinta de que sea una pregunta – dijo Hiroaki, también acercándose a Sora para poder cogerse su maleta ya que la niña seguía abrazada a su madre con la cabecita apoyada contra ella.
- Gracias… - dijo la pelirroja a su suegro-. Y por mí no hay problema para quedarnos a comer.
- Pues ya está dicho – dijo la rubia volviendo a la cocina-. Estaréis agotados además despues del viaje, así que coméis tranquilamente y luego ya os llevamos a casa para que podáis descansar.
- En realidad… No sé todavía si iremos al apartamento o a casa – dijo el rubio-. Hasta donde yo sé esta todo listo para que podamos entrar ya a vivir, pero bueno… No lo sé, con calma, que estoy cansado ahora mismo hasta para pensar en eso.
Sacando la risa de su madre con el comentario, se giró hacia Sora y Aiko, sonriendo al ver a la pequeña completamente abrazada a la pelirroja sin intención alguna de separarse de ella. Notando como su hermano se colocaba a su lado, ladeó ligeramente la cabeza.
- Creo que te han vendido…
- Es la primera vez que está sin Sora más allá de un par de días y ni creo que se acuerde de ello… Normal que la eche de menos.
- Claro, tiene que ser clavadita a ti hasta para eso – dijo divertido, notando cómo recibía un codazo por parte de Yamato-. Oye, tengo una foto en casa que quiero que firmes, ¿eh, cascarrabias? Que la puedo poner de portada en la novela que te saqué especialmente para… ¡papá!
Takeru se separó de donde estaba apoyado, acercándose a Hiroaki quien se giró hacia ellos cuando escuchó la conversación negando así con la cabeza aunque el menos de sus hijos llegara hasta él.
- A mí no me metas, que te lo has buscado tú solo. Aunque también te digo, hijo, que si os vais a poner a firmas fotos yo quiero una ¿eh? ¿Cómo te las arreglaste para convencerlo?
- Pobre Yamato, dejadlo en paz. Para encima que quiso acompañarme… Además, tampoco fue tan grave. Sois vosotros que sois unos exagerados… - negando con la cabeza, avanzó por la casa por fin, entretenida en acariciar con su mano la mejilla de su hija-. ¿Salió algo en la prensa aquí o estuvisteis cotilleando?
- Lo segundo, Sora. Que no os engañen… Si salió algo en la prensa fue sobre tu estudio y por eso se les ocurrió ponerse a rebuscar hasta que dieron con alguna noticia en la que salía él también en la foto – dijo Natsuko, negando con la cabeza-. Si es que son unos exagerados. Y bien guapos que estabais los dos, por cierto.
Sora se rio, caminando para ocupar ella el lugar en el que había estado antes Takeru, quedándose así al lado de su marido y que pudiera mimar él también a la niña, no queriendo acapararla. Que los hubiera recibido tan contenta y con tantas ganas era, sin duda, lo mejor que le había pasado en una temporada.
- Oye, ¿no puedo aprovechar la oportunidad para presumir de estar casado con una diseñadora famosa? Además, me hizo ella la ropa que llevaba puesta, claro que tenía que ir con ella – dijo él, alargando la mano automáticamente hacia Aiko, empezado a acariciar su bracito con sus dedos-. ¿Con quién estás? – divertido pudo ver como la niña giraba la cabeza para quedarse más pegada a Sora y poder observarlo a la vez.
- La próxima vez nos llevamos a Aiko con nosotros y ya verás como la que acapara todas las fotos es ella…
- Seguro que sí. Con lo preciosa que es mi nieta te roba hasta la atención a tus diseños – dijo Hiroaki, observando a la pequeña-. Seguro que monta menos el drama que su versión adulta y sale mucho más encantadora en las fotos.
- Bah… Si lo sé les digo a mis suegros que comíamos con ellos hoy, que ahora Toshiko me trata mejor que tú, papá.
- Uy – Natsuko giró la cabeza hacia él-. Esa sí que es nueva, Yamato diciendo que va a ir a esconderse detrás de Toshiko porque su padre se mete con él. Eso va a ser el jet lag. Anda hijo, siéntate, antes de que te vaya a dar algo…
El comentario de la mujer consiguió que todos se echaran a reír y la cara de él tampoco apoyo, uniéndoles Aiko, quien encontraba divertidas las caras de unos y otros. No tardó demasiado en ganarse toda la atención de su padre, quien no queriendo ponerse contestar borderías, prefirió centrarse en ella, pinchándola con suavidad en la mejilla.
- Oye traidora, ¿ya te empiezas a reír de mí?
- No, amor. Si eso ya lo lleva haciendo desde que era mucho más bebé, que tú mismo me lo contaste, que te la llevabas a la cama contigo y amanecía muerta de la risa a tu costa…
A pesar de que intentó no alzar demasiado la voz para que esa contestación quedara entre ellos dos, la cara de Yamato fue lo suficientemente delatadora para que las risas fueran a más, acabando por pegársele de nuevo a la pelirroja, quien, en gesto de tregua, le tendió a la pequeña.
- Aiko, chiquitina, vete con papi, que sino se nos va a enfadar y se va a ir al rincón con los mofletes hinchados – dijo esperando que la cogiera.
- Menos mal que casi no hablas…
- ¡Papá! – llevándole la contraria de esa forma, alargó los bracitos para agarrarse a él, repitiendo el gesto de momentos antes con su madre, escondiendo la cabeza contra él.
- Bueno, si se te pone así yo creo que le perdonas lo que sea – sonrió divertida-. Voy a ayudar a tu madre con la comida…
- Ni se te pase por la cabeza – cortó Natsuko-. Sora, por favor, que te acabas de bajar de un avión, ya termino yo la comida. Tú vete a sentarte en paz… Y que ni te oiga decir eso otra vez.
Entretenida por la contestación de su suegra, decidió hacerle caso, estando verdaderamente cansada, cogiendo a Biyomon a su paso y yendo con ella a sentarse al lado de dónde había quedado Takeru sentado.
- Oye, ¿de verdad tienes las fotos? Porque yo quiero veras – le dijo, quedándose mirando hacia él.
- Claro, si además yo creo que Taichi también se pasó un par de días bastante entretenido – empezó a buscar su teléfono mientras que veía como Gabumon tomaba asiento al lado de Sora también-. ¿Has vendido a mi hermano por ella? Yo también lo haría, tranquilo.
La pelirroja sonrió, girando la cabeza y dándose cuenta de que él se les había unido también, posando su mano en su cabeza para entretenerse en acariciarlo mientras que esperaba porque su cuñado le pudiera enseñar las fotos.
- Bueno, yo también lo he echado mucho de menos a los dos – dijo, sonriendo-. Y puede que les haya traído algo en la maleta para los dos…
Guest Vecina: jajajajaja en ocasiones se me queda la pobre neurona cargando y no es capaz de responder a algo que no sea de la rama de ciencias, debe de ser de dónde le viene al pobre Yamato o algo jajajajaja Estar en modo de guerra es su estado natural, solo que algunos se acuerdan de que tienen que aprobar los exámenes el día antes y claro, ¿qué te voy a contar que no te puedas imaginar ya?
Jajajaja es que Daigo es una cosita muy cuqui. Y mejor no vamos a dejar que Yamato caiga en semejantes conclusiones porque se lleva a la nena con él a algún asteroide jajaja Que entre las paranoias que se monta él solito con su propio suegro y las suyas propias todo apunta a que pobrecito de aquel que tenga la ocurrencia de rondar a Aiko más de la cuenta. Se las arregla para que Gabumon digievolucione y se quede en forma Garurumon de seguido para que sea más efectivo lo de enseñar los dientes.
¿Tienes la entrevista esta semana? Pues si no nos leemos antes de que la tengas, muchísima suerte❤ Y bien, me parece muy bien que no llegues a mis niveles de estrés jajaja Aunque hoy tengo que reconocer que estoy en modo maruja total en bata, pijama, mascarilla en la cara mientras que me hago las uñas. Me parece la mejor forma de pasar un domingo ya que ayer se me ocurrió hacer limpieza de las partes de arriba del armario y hoy tengo unas agujetas que ni el rubio cuando volvió de Marte y fue a buscar a Sora jajajajaja
¡Un bico enorme! Y mucha mucha mucha suerte ❤
AnnaBolena04: esos dos deben de seguir con la filosofía de que se perdieron una década de sus vidas haciendo el idiota y con trabajamos en puntas del país diferentes. Así que tienen para rato con el tema del tonteo que se trae y la "pegajosidad" que se gastan, sobretodo cuando están ellos dos solos y a su aire. Que no les hace falta irse de nuevo a una isla Griega para ponerse en plan luna de miel si los dejas jajajaja
Y sí, seguramente cuando Aiko sea algo más grandecita no va a tardar demasiado Yamato en inventarse mil excusas para poder escaparse con las dos a alguna parte. Que no será en la otra punta del mundo, pero ya ha quedado claro que esos dos no necesitan ni salir del país para poder pasarse unos días de vacaciones más a gusto que nadie.
Y puede que no tardemos mucho en ver la famosa colaboración más que echada a andar y con algunas más viniendo en el horizonte, que llevo mucho amenazando con ello y ya va siendo hora. Aunque me parece a mí que la seriedad de ambos dignos y profesionales diseñadores se va a ver muy afectada después de semejante época, no sé por qué me lo parece a la vista de cómo acaban siempre que alguno saca los alfileres jajaja ¡Un besito de tortuguita!
